Lo primero

Lo primero que debo decir, lo más importante y justo; es que toda la gloria es de nuestro Dios Padre y de su Hijo Jesucristo; nuestro Salvador y Señor.
Yo no soy más que polvo de la tierra, que ha recibido la misericordia del Todopoderoso, por mi mismo nada valgo ni puedo hacer, pero en El todo lo tengo y todo lo puedo, en Cristo que me fortalece.
Todo lo que encuentres en este sitio y contribuya a tu crecimiento en la fe; debes reconocer que yo soy sólo un instrumento en manos del Maestro, de modo que toda la gloria y honor es para quien hace todas las cosas y lo merece, nuestro Dios y Señor, y no para mi. A El sean las gracias y la alabanza.