sábado, 7 de febrero de 2026

¿Guerra Espiritual o Ceguera Estratégica? El secreto de la Liberación real en Cristo.

Introducción:

Este mensaje no es fruto de una reflexión teórica ni de un estudio académico. A finales de 2024, recibimos dos mensajes directos de parte de Dios que sacudieron nuestra forma de entender la vida en Cristo, de la batalla espiritual. En esas revelaciones, el Señor nos pedía que nos preparáramos junto con cuatro hermanos para integrar Su ejército (Jehová de los Ejércitos) y nos explicaba, con una claridad que nos sorprendió, qué es realmente la guerra espiritual y cómo debemos prepararnos.

Para nosotros fue una revelación confrontadora, ya que muchas de las instrucciones que recibimos son contraintuitivas y van en contra de lo que tradicionalmente se enseña en las iglesias. Lo que leerás a continuación es una síntesis de esos mensajes, diseñada para quienes están listos para dejar de ser víctimas y convertirse en soldados del Señor.

Nota: Puedes encontrar las versiones originales y completas de estos dos mensajes en el sitio de la iglesia: caminoalpadre.com.


Usted siente que la crisis es económica, que el conflicto es con su pareja o que el agotamiento es simplemente el resultado de una agenda saturada. Sin embargo, detrás de ese cansancio que ningunas vacaciones logra curar, existe una realidad paralela: una batalla espiritual activa. Ignorar este frente no lo mantiene a salvo; solo lo deja expuesto. Lo que percibimos como caos cotidiano es, en rigor, el eco de una guerra invisible donde el mayor riesgo no es la lucha, sino la ceguera espiritual que nos impide prepararnos y luchar con El.

Para sobrevivir y prevalecer en los tiempos que corren —basándonos en las revelaciones directas del Señor de noviembre y diciembre de 2024—, debemos abandonar nuestras nociones convencionales de fuerza. Aquí se presentan cinco claves para dejar de ser víctimas de las circunstancias y convertirnos en soldados de una victoria que ya ha sido ganada.


Punto 1: Tu lucha no es contra personas, sino contra el engaño

Nuestra primera reacción ante el conflicto es buscar un rostro humano al cual culpar. Nos desgastamos en contiendas contra "carne y sangre", viendo a familiares, colegas o líderes como el o los adversarios. Esta es la primera trampa. Dios es enfático: la verdadera lucha no es contra el hombre, sino contra huestes de maldad que utilizan el engaño como su arma principal.

"Deja de dar lucha contra carne y sangre y lucha contra huestes espirituales de maldad que engañan a mis hijos".

El caso de un hermano nos enseña que lo que vemos como rebeldía o conflicto familiar es a menudo una "neblina espiritual". El enemigo no busca necesariamente destruirnos físicamente; busca nublar nuestra visión de la voluntad del Padre, para no poder seguir su Camino. Al entender que el adversario es el engaño y no la persona, nuestra estrategia cambia: pasamos del juicio a la intercesión y del ataque a la fe como escudo. El "otro" es a menudo una víctima del mismo sistema de engaño que intenta atraparnos, es decir, del enemigo.

Punto 2: El Orden de la Victoria y la Jurisdicción Legal

Existe una jerarquía inquebrantable en la preparación espiritual. Muchos buscan manifestar el poder de Dios fuera sin haber gestionado primero su esfera privada. Sin embargo, el orden divino es inflexible: la casa debe estar en orden para que el poder se manifieste.

Esta preparación se divide en tres etapas obligatorias:

  1. La batalla interna: Vencerse a uno mismo, rindiendo la voluntad y superando la duda.

  2. La batalla en la casa: Ordenar el hogar bajo la luz. Si no hay verdad en la casa, el enemigo tiene un derecho legal (jurisdicción) para operar y atacarte.

  3. La batalla en la iglesia: Solo tras la victoria en lo íntimo, se obtiene la potestad para luchar por el cuerpo de Cristo.

Advertencia de la "Casa Vacía": La liberación no es un show de ritos. El Señor advierte que si la casa está "barrida y adornada" pero vacía, el enemigo vuelve con siete peores (Mateo 12:44). No busques que el enemigo se vaya para seguir viviendo a tu manera; busca que el Hijo ocupe la casa para que no haya espacio para el invasor.

Punto 3: La Batalla es PERMANECER (No luches contra las olas)

El mundo espiritual se describe como un mar en movimiento perpetuo. Los ataques externos —como los conflictos familiares, las dudas, o la incertidumbre laboral, etc— son olas diseñadas para botarte de la Roca que es Cristo.

Aquí es donde introducimos un paradigma totalmente nuevo: La batalla espiritual consiste en permanecer en Él. La directiva es contraintuitiva: el soldado no debe batallar contra las olas. Quien intenta luchar contra el mar por su cuenta, se pierde; pues es imposible para el hombre hacerlo y vencer. La única misión es permanecer en la Roca, que es Cristo (aferrado a El). Satanás no necesita vencerte con fuerza; solo necesita que usted caiga de la Roca. Una vez que pierde su posición en Cristo (cayo de la Roca), el mar hace el resto del trabajo inexorablemente. La batalla no es contra los problemas (las olas), sino por la permanencia en la Roca.

Punto 4: El Requisito de Reclutamiento: Muerte y "Lo Suyo"

El llamado al ejército espiritual de Dios exige la entrega total. Dios es radical y sumamente directo: Para ser un soldado de Cristo, hay que estar dispuesto a morir.

"El soldado que va a la batalla, muere por amor a mi iglesia, muere no por él, sino por mi, es decir, por sus hermanos".

Esto es algo que hasta los ejércitos del mundo piden: nadie va a la guerra esperando conservar su comodidad. Esta muerte implica una decisión clara: estar dispuesto a los negocios de Él (Su Iglesia) y no a los míos (mis intereses). ¿Quién está dispuesto a perder su visión personal de familia por estar en Su Ejército? No se trata de abandono, sino de entender que solo entregando lo que creemos "nuestro" (mis hijos, mi casa, mi reputación) es que Dios puede realmente cubrirlo. El soldado no vive para sí mismo; vive para los intereses de su General.

Punto 5: Tú no vistes la armadura, Cristo ES la armadura

La armadura de Efesios no es un ejercicio moral ni un rito imaginario, ella es Cristo. Debemos entender que la Armadura es ÉL. No son herramientas que usamos, es Su presencia revistiéndonos.

En el mundo espiritual, la imagen de Cristo es aterradora. Sus ojos son fuego consumidor y Su voz es un estruendo de verdad. La Grandeza de Jesús es tal que, cuando estamos revestidos de Su naturaleza, los enemigos y los espíritus inmundos corren despavoridos al solo escuchar Su nombre. La protección es el resultado de la unión íntima, no del esfuerzo religioso. El enemigo huye porque, al vernos en la Roca, no nos ve a nosotros, sino al Hijo que ya lo derrotó y venció.


Conclusión: Testigos de una Victoria Ganada

La batalla espiritual no es un suspenso; es la manifestación de una sentencia ya dictada en la cruz. Nuestra función como iglesia no es ganar la guerra, sino ser testigos fieles de la victoria de Cristo. Él es quien permanece, Él es quien da la batalla y Él es quien hace retroceder las tinieblas, en nosotros.

La verdadera fortaleza se encuentra en la rendición. Al dejar de luchar por "lo mío" y rendirnos a "lo Suyo", permitimos que el General de los Ejércitos tome Su lugar. La obediencia y la humildad son las llaves que abren el flujo del poder divino.

Si tu batalla hoy fuera simplemente dejar de luchar contra las olas y enfocarte únicamente en no soltar la Roca, 

¿Cómo cambiaría tu paz mañana?

¿La Biblia o un Amuleto? El peligro de usar versículos como "parches" espirituales.

¿Buscas versículos para sentirte mejor? Cuidado con el síndrome de los filisteos. Descubre por qué tener la letra de la Biblia no garantiza la presencia de Dios si no estás caminando en Su voluntad y el diseño del Autor.




Hoy es común entrar a Google y buscar: "Versículos de fortaleza", "Versículos para mi cumpleaños", "versículos para éxito" o "Promesas de sanidad" etc. Tratamos la Biblia como una farmacia donde elegimos una "pastilla espiritual" para aliviar un síntoma emocional de alguna situación particular. Pero hay un peligro mortal en esto: puedes tener el versículo en la boca y estar vacío de la guía del Espíritu Santo en el corazón. Dios nos puede hablar en algunas ocasiones así, pero no está obligado a ello, y espero máxima atención y obediencia cuando lo hace, y no es contradictorio con lo que ya ha dicho antes.

1. El síndrome de los Filisteos: El Arca sin Dios para sus propósitos.

En 1 Samuel 4, vemos que el pueblo de Israel estaba siendo derrotado por los filisteos. En lugar de escuchar su voluntad, arrepentirse y buscar al Señor, dijeron: "Traigamos el arca del pacto... para que nos salve". Ellos en sus propósitos pensaron que era una idea muy buena, eso es lo que les faltaba para vencer. Trataron un objeto sagrado (El Arca) como un amuleto de buena suerte y para que se cumpliera la voluntad de Israel.

¿El resultado? Perdieron la batalla, murieron treinta mil hombres y el Arca fue capturada, es decir, fue un desastre. Tener el símbolo de Dios no es tener a Dios en tu decisión. Es lo mismo que cuando tú tomas un versículo fuera de la fe y contexto, solo para sentirte mejor o para forzar a Dios a hacer tu voluntad, estás haciendo lo mismo que Israel hizo: traes "el Arca" (la letra) al campo de batalla, y tratas de vencer con eso, pero el Señor no está en el asunto, y muchas veces no está porque eso está fuera de su santa voluntad. La Biblia registra incluso los gritos de guerra de los filisteos; si no tienes discernimiento del Espíritu, podrías estar reclamando y gritando como "promesa" algo que no es para ti y que está contra la voluntad de Dios.

Después de esa horrible derrota, Israel escucho al Señor y con humildad obedeció su mandato, y el resultado fue una tremenda victoria. Podemos leer 1Sa 7:3, lo que Israel tenia que Oír y Obedecer antes de tener el triunfo (Shemá).

Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos. 1Sa 7:3  

Vemos entonces, que no podemos utilizar cosas sagradas de Dios, por mas verdaderas que sean, para nuestros propios propósitos, antes bien, Dios nos enseña que primero debemos oírlo y obedecerle, y en eso está nuestra victoria. 

2. Usar la Biblia "en el mundo"

Sacar versículos para situaciones específicas suele ser una forma de usar la Biblia "en el mundo" (bajo la lógica humana). Buscas que la Palabra se adapte a tu necesidad, en lugar de que tu vida se rinda a la Palabra de Dios.

Si buscas un versículo de "sanidad" o "prosperidad" mientras rechazas el camino de la cruz y la obediencia diaria, estás practicando una forma de magia, no de fe. La letra, recibida en tu "tierra seca" (tus deseos egoístas), solo sirve para darte una falsa sensación de seguridad que se desmoronará en la primera crisis real.

No creas que lo anterior es una exageración, cuando no estás oyendo y obedeciendo a Dios, lo estás haciendo con el enemigo. Hay un ejemplo muy claro también en la Biblia.

1 Samuel 15:22-23 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. (23) Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Obedecer es mejor que cualquier culto, misa, etc, y poner atención a su palabra es lo mejor que le puedas dar a Dios; es una practica satánica la rebelión y la obstinación. 

3. El "Pan de Vida": ¿Alimento o Horóscopo Cristiano?

Es muy común ver en los hogares cristianos la famosa cajita del "Pan de Vida", con versículos impresos para sacar al azar (yo los tengo personalmente, pero hay que ser muy cuidadosos con ello) . Debemos ser críticos: aunque Dios, en Su soberanía, puede hablar a través de un texto aleatorio, Él no está obligado a hacerlo; y cuando se saca uno, debe ser en temor y fe; y leer todo el contexto del versículo, para no mal entenderlo.

Esa cajita no es un horóscopo. Depender de un papelito sacado al azar para tomar decisiones o buscar consuelo es, a lo menos, insuficiente y peligroso. Los versículos aislados son fáciles de manipular para que digan lo que queremos oír. Si bien no son descartables, usarlos de esta forma es una práctica que roza la superstición y nos aleja del estudio profundo y responsable de la Palabra. Dios quiere que conozcas al Autor, no que juegues a la lotería con Sus frases.

4. "Un texto fuera de contexto es un pretexto"

Cuando aislamos un versículo, podemos construir cualquier mentira. Un ejemplo claro es la doctrina del "bautismo por los muertos" de la iglesia mormona, basada en una interpretación torcida de 1 Corintios 15:29. Toman un texto difícil, lo sacan de su contexto histórico y teológico (no leen ni antes ni después de ese verso), y crean una doctrina ajena al Evangelio, ósea, una doctrina que no es de Dios (y si no es de Dios ¿adivinen de quien será?).

Como dice el refrán: "Un texto fuera de contexto es un pretexto". Sacar la Palabra de su marco original es la puerta de entrada a las herejías. No busques versículos que "encajen" en tu situación; busca la Verdad completa que transforme tu situación con el poder de Dios.


5. La Palabra Viva vs. La Cita Favorita

La Biblia no fue escrita para darte frases de cumpleaños, frases motivadoras, promesas terrenales, frases de éxito en el mundo, etc. sino para revelarte al Hijo de Dios. Como hemos visto, el Hijo es la única tierra fértil, en la cual brota su Palabra.

  • Un versículo de fortaleza solo es vida si es el Hijo en ti quien recibe esa fortaleza.

  • Una promesa de provisión solo funciona si estás en los negocios del Padre.

Si no hay una vida rendida, el versículo es solo tinta y papel. No busques una frase que "te sirva"; busca la Verdad que te gobierne. La Biblia es el testimonio inerrante de Dios, pero su propósito no es que "uses" a Dios, sino que Él te guie a ti para Sus obras predestinadas en Cristo  (Efesios 2:10)  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. 



Conclusión: Deja de buscar parches, busca al Pastor de pastores.

No busques un versículo para tu situación particular; busca la posición correcta delante del Pastor. Si caminas en obediencia, no necesitarás "reclamar" promesas desesperadamente, porque la Vida del Hijo fluirá en ti naturalmente.

Deja de usar la Biblia como un amuleto para que te vaya bien en "tus caminos". Ríndete en la cruz, entra en "Sus caminos", y descubrirás que Su Palabra no necesita ser "usada", porque ella misma es la que te sostiene y te fortalece.

Ríndete en la cruz, deja de usar la Biblia fuera de contexto y permite que el Espíritu Santo te guíe a la Verdad completa, no a fragmentos manipulados. Y que sea esta Verdad (su Palabra), ósea Jesucristo mismo quien dirija tus pasos. Sólo así conseguirás que realmente su palabra te alimente y puedas entender lo que el Padre oculta de quienes no se rinden ante El.

viernes, 6 de febrero de 2026

¿Tu Propósito o los Negocios del Padre? La Cruz como única vía de Revelación

 


La pregunta más común entre los cristianos hoy es: "¿Cuál es el plan de Dios para mi vida?". La mayoría busca un mapa hacia el éxito personal, la estabilidad financiera o la realización profesional. Sin embargo, si consultas la Biblia como si fuera un horóscopo para validar tus ambiciones, solo encontrarás letras vacías y una profunda frustración.

1. El Propósito: Llegar al Padre a través del Hijo

Debemos dejar de ver el propósito de Dios como un destino al que "llegamos" por nuestro esfuerzo, de hecho es imposible hacerlo. El propósito de tu vida no es una meta que alcanzas; es una Persona a la que llegas a través de Su Hijo. El plan de Dios es infinitamente más alto que nuestros deseos individuales. Como dice Isaías 55:9:

"Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos."

La brecha entre nuestra visión del "éxito" y el propósito divino es eterna. Mientras nosotros buscamos la realización personal y terrenal, Dios desea que experimentemos una manifestación de Su gloria a través de Jesucristo. Si tu "propósito" es tan pequeño que cabe en los límites de este mundo, entonces claramente no es el propósito de Dios, es un propósito temporal y terrenal.

2. La Renuncia: Ver lo que la Trinidad ha diseñado

¿Por qué tantos cristianos viven en la oscuridad respecto a la voluntad de Dios? Porque están saturados de lo que el mundo hizo y hace de ellos. No puedes recibir el diseño celestial mientras te aferres a la construcción humana que has levantado alrededor tuyo.

Dios nos confronta con una condición innegociable:

"Si renuncias en la cruz a lo que eres y a lo que el mundo hizo de ti, entonces podrás ver lo que mi Padre, Yo y el Espíritu Santo haremos de ustedes. No se puede ver este diseño eterno sin que hayan seguido el camino de la cruz día a día, no solo una vez."

El propósito no es algo que se "descubre" intelectualmente; es algo que se revela en la medida en que mueres diariamente en la cruz. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no edificarán sobre los escombros de tu orgullo; ellos esperan que la cruz limpie el terreno; ellos solo edificarán sobre la roca en ti, que es Cristo.

3. El Camino Diario de la Cruz

La renuncia no es un evento emocional de un domingo; es un camino diario. Cada mañana, debes llevar a la cruz tus miedos, tu necesidad de aprobación, tus proyectos, tus apegos emocionales, etc.

Solo cuando el sacrificio de la cruz te vacíe de "ti mismo" y de la identidad que el mundo te impuso, el Espíritu Santo podrá revelarte los negocios del Padre para ti. Si no hay muerte diaria, no hay revelación nueva, solo repetición de ritos humanos y religiosos de antaño.

4. Caminando en las Obras Predestinadas

Una vez que has renunciado a tus propios planes, dejas de "crear" un futuro y empiezas a caminar en la realidad de Efesios 2:10:

"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas."

El propósito consiste en caminar por sendas que Dios ya trazó para ti, no en pedirle a Dios que bendiga las que tú elegiste. Pero recuerda: no puedes cumplir estas obras con tus fuerzas. La única tierra fértil es el Hijo en ti. Cuando te rindes diariamente, Cristo se convierte en el espacio donde la voluntad de Dios germina y produce frutos que permanecen.


Conclusión: Perder la Vida para Encontrarla

El mundo te dice: "Encuéntrate a ti mismo, y a partir de eso vendrá la felicidad, el éxito y el propósito". Es una mentira que alimenta el ego y te mantiene esclavo.

El mensaje de Dios es radicalmente opuesto: "Niégate a ti mismo y toma tu cruz cada día". El Señor es claro: cuando pierdas tu vida por causa de Él, la encontrarás. Al final del día, la pregunta no es cuánto éxito alcanzaste, sino esta: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?".

Deja de buscar "tu" plan. Ve a la cruz, muere a lo que el mundo hizo de ti y permite que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo manifiesten Su diseño eterno en tu vida, para la eternidad.



Preguntas para un examen a la luz de la Cruz

Antes de cerrar esta página, te invito a que no solo pienses en estas preguntas, sino que las lleves a tu oración diaria frente al Padre. Sé honesto contigo mismo, pues de esta honestidad depende que dejes de caminar en tus propios planes y empieces a caminar en los de Él:

  1. ¿A quién estás buscando realmente? Cuando pides conocer "el plan de Dios", ¿estás buscando que Él bendiga tus proyectos personales o estás dispuesto a que Él los destruya para que Su gloria se manifieste?

  2. ¿Quién diseñó tu identidad actual? Lo que eres hoy, tus metas y tus miedos... ¿son fruto de lo que el mundo hizo de ti o de lo que el Espíritu ha formado? ¿Estás dispuesto a llevar esa construcción humana a la cruz hoy mismo?

  3. ¿De quién son los negocios en los que estás ocupado? Tus esfuerzos diarios, ¿tienen como fin tu estabilidad y reconocimiento (tus negocios) o están alineados con las obras que el Padre preparó de antemano (Sus negocios)?

  4. ¿Por qué estás tan cansado? Si tu vida cristiana es una carga pesada, ¿no será porque estás intentando cumplir el propósito de Dios con tus propias fuerzas (tierra seca) en lugar de permitir que sea el Hijo en ti quien lo viva (tierra fértil)?

  5. ¿Qué estás intentando salvar? Si hoy el Señor te pidiera renunciar a eso que consideras tu "gran propósito" para que simplemente le sigas a Él en el anonimato, ¿podrías hacerlo o descubrirías que amas más al "plan" que al Diseñador?

  6. ¿Es hoy un día de cruz para ti? ¿Has muerto hoy a tu necesidad de tener la razón, de ser aprobado o de tener el control, para que el Padre y el Hijo puedan empezar a mostrarte lo que Ellos harán de ti?


Una última reflexión:

Recuerda que no se trata de encontrar las respuestas correctas para sentirte bien, sino de reconocer tu incapacidad absoluta. La revelación de la Trinidad no se le entrega a los "capaces", sino a los que han muerto a su propia capacidad.

¿De qué te servirá ganar el mundo entero con tus propios planes, si al final pierdes el diseño eterno que el Padre preparó para tu alma?

martes, 3 de febrero de 2026

El Evangelio Completo: Del Regalo de la Salvación a la Meta del Reino

 


En el panorama actual de la fe, es imperativo recuperar la profundidad del mensaje bíblico. No podemos permitir que la verdad sea diluida por una teología de conveniencia que ignora la totalidad del consejo de Dios. Debemos distinguir entre el fundamento en el que nos apoyamos y la meta hacia la cual corremos, camino al Padre.

1. La Obra Consumada y el Regalo de la Gracia

Debemos comenzar con la verdad innegable: la salvación es por gracia y la obra completa está en la cruz. No hay nada que el hombre pueda añadir al sacrificio de Cristo para obtener la vida eterna y salvación. La cruz es suficiente, el pago fue total y la salvación se recibe como un regalo inmerecido mediante la fe. Sin embargo, este es el cimiento, no el edificio terminado; es la puerta, no el destino final. 1 Corintios 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.


2. El Camino Ignorado: De la Conversión a la Formación de Cristo en nosotros.

Muchas iglesias modernas han reducido el evangelio a un simple punto de entrada y no ven que es un Camino. Se ha cometido el error de enseñar con maestría cómo comenzar con Cristo, pero se ha fracasado en enseñar cómo permanecer en ÉlColosenses 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

Como resultado:
  • Se celebra la conversión, pero se descuida la formación. El énfasis está en "pasar al frente", pero no en llevar la cruz cada día.

  • Se predica del perdón, pero se evita hablar de la rendición y entrega a Dios. Queremos un Salvador que nos libre del infierno, pero nos resistimos a un Señor que gobierne nuestra voluntad.

El evangelio no es solo un boleto al cielo; es un llamado a que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina por la astucia de hombres que emplean el error. La meta es que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

3. Iglesias Ocupadas vs. Iglesias Preparadas

Hoy vemos un fenómeno alarmante: existen iglesias muy ocupadas y, sin embargo, nada de preparadas (casi sin aceite). El activismo desenfrenado —luces, eventos, programas y una actividad religiosa incesante— a menudo se confunde con la verdadera comunión. Se puede estar en el templo siete días a la semana y estar vacío de la vida de Cristo. La preparación para el Reino no depende de cuánto hacemos "para Dios", sino de cuánto hemos permitido que Dios haga en nosotros, acumulando el "aceite" de Su Espíritu en nosotros.

4. El Engaño Interno y la Falsa Seguridad

Debemos ser muy críticos y directos: existe una falsa seguridad en muchos creyentes producida por una falta total de temor de Dios. Esta falsa seguridad no nace de la fe, sino de la presunción e ignorancia. Muchos viven bajo la premisa de que "una vez salvos", el crecimiento espiritual viene automático y/o es responsabilidad de Dios.

Es necesario despertar a la realidad de que el mayor engaño está dentro de la iglesia, pues el mundo ya está engañado. El enemigo no gasta sus recursos en engañar a quienes ya están en tinieblas; sus artimañas más sutiles se despliegan en el púlpito y en los bancos de las iglesias, promoviendo un cristianismo sin transformación, es decir, sin cruz. Aquí es donde la gracia se confunde con la permisividad, convirtiendo la libertad en Cristo en una licencia para satisfacer los deseos de la carne.

5. Regalo vs. Recompensa: El Arrebatamiento

Es fundamental entender la aritmética de Dios: la salvación es un regalo, pero la recompensa está ligada a la obediencia. Mientras que el cielo es para todos los que creen, heredar el Reino de Dios es un honor vinculado a la fidelidad, obediencia y madurez.

Esto nos lleva a una verdad incómoda: no todos los creyentes aman la venida del Señor; eso no es incredulidad, eso es tibieza. 2 Timoteo 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 

Muchos evitan pensar en Su regreso porque sus intereses están en este mundo. Si no anhelamos Su manifestación, es porque nuestra realidad interior aún no ha sido saturada por Su vida. La corona de justicia no es para los que simplemente "saben" que Él volverá, sino para los que aman Su venida.

Conclusión

No confundas más salvación con madurez. El regalo de la vida eterna es el punto de partida para una carrera que exige entrega, vigilancia y crecimiento. No se conformen con la actividad religiosa; busquen la formación del "varón perfecto" en su interior. El Rey viene, y Su recompensa viene con Él para aquellos que no solo fueron perdonados por Su gracia, sino que vivieron rendidos a Su señorío.


Preguntas para Reflexionar y Comentar

  1. Si el arrebatamiento ocurriera hoy, ¿tu "lámpara" tiene suficiente aceite de comunión íntima, o solo tiene el brillo de tus actividades en la iglesia?

  2. ¿Confundes la paz de la salvación con una complacencia que te impide crecer hacia la estatura del "varón perfecto"?

  3. ¿Amas realmente la venida del Señor, o hay algo en este sistema del mundo que todavía te hace desear que Él tarde un poco más?

  4. ¿Es tu obediencia el fruto de tu amor por Cristo, o solo cumples con una agenda religiosa para calmar tu conciencia?




Míralo en video: 


¿Te conoce el Señor? El peligro de la anomía y la sorpresa del Juicio.

 


1. Entrar al Reino no es solo "ir al cielo"

Tradicionalmente, se nos ha enseñado una división simple: los que van al cielo y los que van al infierno; los creyentes que han nacido de nuevo y los incrédulos. Pero aquí Jesús hace una distinción más fina: los que entran al Reino de los Cielos y los que no pueden entrar (los que no entran al reino de los cielos, no significa que no sean salvos, pero a lo más entraran al cielo, y no al reino de Dios).

  • Muchos creyentes dan por hecho que llamar a Jesús "Señor" es el boleto de entrada a su Reino, pero eso no es así.

  • Sin embargo, el requisito no es la confesión de labios, sino hacer la voluntad del Padre, sin ello es imposible entrar (para hacerla primero hay que conocerla).

  • Se puede ser un creyente y quedar fuera del Reino por no estar alineado con Su voluntad; por no estar en los negocios del Padre.

2. El shock de los excluidos: "Señor, debe haber un error"

Lo más estremecedor de este pasaje es la sorpresa absoluta de quienes se quedan fuera. Ellos no supieron que estaban en peligro hasta el último segundo; vivieron y murieron convencidos de su aprobación divina.

  • Su reacción no es de arrepentimiento (que a esta altura ya no es la vía), sino de estupor: "Señor, Señor... ¡debe haber una equivocación!".

  • Esta gente no estaba escondida en las sombras; estaban en el frente de "batalla espiritual", convencidos de que eran los favoritos del Rey, pero engañados, peleando para el otro bando.

  • Descubren, demasiado tarde, que se puede pasar una vida entera sirviendo a un "Jesús" construido a la medida de su propio entusiasmo y su propia opinión, sin haber tenido jamás una conexión espiritual con el verdadero Cristo (no con El que ellos suponían que era).

  • Muchos pueden pensar que estos no eran verdaderos creyentes (falsos hermanos), pero no es así, ellos están muy sorprendidos de la situación que pasan y muestran todo su currículum ante Jesús para poder entrar, lo que no haría un incrédulo o impío; la verdad es que ellos reconocían muy bien a Jesús, pero Jesús no los conocía. Su currículum de obras, sin la guía del Espíritu Santo, no servía de nada.

3. El activismo que no salva

El perfil de los que son rechazados es impactante. No son personas pasivas, sino líderes y activistas que presentan sus credenciales con orgullo:

  1. Profetizaron en Su nombre.

  2. Echaron fuera demonios en Su nombre.

  3. Hicieron muchos milagros en Su nombre.

A pesar de este despliegue de poder, el Señor les declara: "Nunca os conocí". Esto nos enseña que el poder espiritual y/o los milagros no son prueba de una relación íntima y aprobada por Dios (como muchos suponen y buscan).

4. La raíz del problema: Anomía (Vivir sin Ley)

La mayoría de las biblias traducen la palabra final como "hacedores de maldad", pero el término original griego es anomía.

  • A-nomía: Significa literalmente "sin ley".

  • No se refiere a personas inmorales según los estándares del mundo, sino a personas que actúan fuera de la legalidad espiritual, es decir, sin sujetarse a la ley de Cristo (1Cor 9:21).

  • Son hacedores "ilegales": hacen cosas para Dios, pero no bajo la ley del Espíritu ni bajo la sujeción a Cristo. Se gobiernan a sí mismos bajo una apariencia de piedad, según lo que se supone que se debe hacer, es decir, con una motivación del hombre exterior.


Observación Crítica: ¿Eres un "ilegal" espiritual?

Es posible pasar toda una vida en la iglesia, predicando y hasta viendo y haciendo milagros, y ser un "anomós" (alguien sin ley). Si tus obras no nacen de la obediencia al Espíritu, sino de tu propia voluntad, entendimiento, mundo y/o entusiasmo religioso, estás trabajando fuera de la ley de Cristo.

Lo más importante en la eternidad no será cuántas cosas hiciste "para" el Señor, sino si el Señor puede decir de ti: "Yo te conozco, somos uno". El reconocimiento humano no cuenta; lo único que abre la puerta del Reino es que el Rey vea Su propia vida y Su obediencia reflejada en ti, es decir, Su vida en ti.


Preguntas para la reflexión

  • ¿Haces lo que haces por obediencia al Padre o por iniciativa propia?

  • ¿Te conformas con que tus obras sean "exitosas" o buscas que sean "legales" ante el Espíritu?

  • Si hoy te presentaras ante el Rey, ¿apoyarías tu entrada en tus milagros o en tu unión íntima con Él?



    Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (23) Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores sin ley de Cristo. 



Serie Especial: Advertencias del Rey a Su Iglesia

Este artículo es parte de una serie de tres estudios profundos sobre la responsabilidad, la intimidad y la legalidad espiritual en el Reino de Dios. Te invitamos a leer la serie completa para obtener la visión total de lo que el Señor espera de Sus hijos:

El Hilo Conductor: No puede haber fruto real (Minas) sin una fuente de intimidad (Vírgenes), y no puede haber intimidad sin caminar bajo la ley del Espíritu (Anomía). El Rey busca siervos que sean uno con Él en obediencia y amor. Todos reconocen al Señor, pero el Señor no los conoce a ellos; es más importante ser conocido por El, que saber mucho de Jesús.







viernes, 30 de enero de 2026

¿Salvos o Unidos? El Secreto de las Diez Vírgenes y el Aceite

 


En Mateo 25:1-13, Jesús nos entrega una de las parábolas más solemnes sobre el Reino de Dios, la Parábola de las diez vírgenes. Esta historia no trata sobre "gente del mundo", sino sobre la plenitud de la Iglesia y su preparación para el encuentro final con el Esposo, es decir, una radiografía profunda de la Iglesia en los últimos tiempos. "Puedes leer la parábola completa al final del artículo"


1. El simbolismo de la preparación

Para entender este mensaje, debemos comprender los símbolos bajo la óptica bíblica:

  • El número 10 (Plenitud): Representa la plenitud completa de la Iglesia en la tierra. Bíblicamente, el diez señala un orden completo o una totalidad, como los diez mandamientos o las diez minas.

  • La Lámpara (La Palabra): La lámpara representa la Escritura. Como dice el Salmo 119:105: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino". Todas las vírgenes tenían la Palabra.

  • La Condición de Vírgenes: Es fundamental notar que las diez son vírgenes. No son personas del mundo, ni prostitutas ni adúlteras; la virginidad es una condición especial de santidad y separación en espera exclusiva de su marido.

  • El Esposo: Es Jesús, quien viene a encontrarse con Su iglesia.



2. El análisis teológico: "Conocer" es "Unirse"

La diferencia entre las sabias y las necias radica en el aceite, que produce el conocimiento real. En la Biblia, "conocer" no es acumular datos, es unirse a alguien hasta ser uno solo con El.

En el Antiguo Testamento (Yada)

En Génesis 4:1, cuando Adán "conoció" a Eva, ella concibió. El término hebreo Yada implica una unión tan profunda que produce vida; es dejar de ser dos para ser uno solo.

No es saber quién es la otra persona, es ser uno con ella. Dios dice en Amós 3:2: "A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra", refiriéndose a una relación de pacto e intimidad exclusiva con su pueblo, no a que ignore la existencia de otros pueblos.

En el Nuevo Testamento (Ginosko)

Es el conocimiento por experiencia. Jesús dice en Juan 17:3: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti...". No es un examen intelectual, es el resultado de una relación viva y personal con el Padre.

¿Iglesia reconocida o Iglesia que reconoce?

Hay una diferencia eterna entre una iglesia que reconoce a Jesús como Señor y una iglesia que es reconocida por el Esposo. Esto es muy importante, porque muchos estan predicando para reconocer al Señor, pero lo más importante es ser reconocidos por el Señor. El "aceite" no es una opción; es lo que produce la "fusión" espiritual. Si no hay aceite, la lámpara está apagada y el Esposo no ve Su propia vida reflejada en ti. Si no hay unión, no hay "conocimiento". Si no son uno con Él, la puerta de las bodas simplemente no se puede abrir, porque el Esposo solo viene a buscar a Su propio cuerpo.


3. Tabla Comparativa: Sabias, Necias y Enemigos

GrupoRepresentaciónCondiciónDesenlace Final
Sabias / Siervos FielesLa Iglesia GobernanteTienen aceite e intimidad. Duplicaron lo recibido.Entran a las Bodas. Reciben autoridad y gobiernan con el Rey.
Necias / Siervos MalosLa Iglesia "Buena Persona"Tienen lámpara pero no aceite (intimidad). Guardaron la mina.Se cierra la puerta. Son salvos "como por fuego", pero pierden el galardón y el Reino.
EnemigosCiudadanos RebeldesNo quieren que el Rey reine sobre ellos. Rechazo total.Destrucción / Muerte Segunda. Ejecución delante del Rey.

4. El destino: Fuera de las Bodas, pero no en la destrucción

Al igual que en la parábola de las 10 minas, el siervo malo o la virgen necia no sufren la "muerte segunda" o ejecución de los enemigos. Su error no fue la rebelión abierta, sino la falta de profundidad. Eran vírgenes, tenían méritos de fe y una lámpara encendida en algún momento, pero se contentaron con lo superficial, no amaron lo suficiente al esposo para despojarse de sus cosas por El.

Nota de conexión: Esta parábola con la anterior de los 10 siervos con sus minas, aunque utilizan figuras distintas, nos revelan una misma advertencia del Rey para Su Iglesia. Mientras que en los diez siervos el énfasis está en el fruto externo de nuestra obediencia (lo que producimos con la mina), en las diez vírgenes el enfoque está en la fuente interna (el aceite de la intimidad). No puede haber fruto real sin unión: la mina solo se multiplica cuando el siervo actúa en la voluntad de su Señor, y la lámpara solo alumbra cuando hay una reserva de aceite en la vasija. En ambos casos, el veredicto para el "grupo intermedio" es idéntico: el siervo negligente y la virgen necia pierden el Reino y las Bodas. No son castigados como enemigos, pero sufren la pérdida eterna de la herencia por haber intentado vivir una fe tibia, basada en la moralidad humana y no en la vida compartida con el Espíritu, a pesar de "conocer" muy bien a su Señor y ser uno con El.


Conclusión Final

La salvación nos da la entrada al cielo, pero solo la unión real en vida produce la entrada al banquete del Reino. Eran vírgenes, tenían méritos de fe. Sin embargo, por su falta de aceite e intimidad, pierden el galardón de entrar a las bodas. Se quedan fuera del banquete y del gobierno íntimo del Reino; una pérdida eterna de privilegio por no haber buscado ser uno con Él mientras tuvieron la oportunidad.

¿Está tu lámpara encendida por el aceite de la intimidad, o solo tienes una estructura religiosa vacía?



Preguntas para la reflexión final

Al terminar de leer, te invito a que no cierres esta página sin antes responderte estas preguntas con total honestidad delante del Señor:

  1. ¿Conoces tú a Jesús o te conoce Jesús a ti? Recordando el concepto de Yada, ¿eres simplemente alguien que sabe mucho "sobre" el Esposo, o eres uno con Él en una unión que produce vida?

  2. ¿Confías en tu "virginidad" externa o en tu "aceite" interno? Puedes estar separado del mundo, no tener vicios y llevar una vida moral intachable (ser virgen), pero si no hay una comunión íntima con el Espíritu (aceite), tu lámpara no sirve para el Reino.

  3. ¿Es tu iglesia una que reconoce a Jesús o una que es reconocida por Él? Hay miles de congregaciones que gritan "¡Señor, Señor!", pero el Esposo solo abrirá la puerta a aquellas en las que vea reflejada Su propia vida y Su propio Espíritu.

  4. ¿Estás dispuesto a perder el banquete por negligencia? Las vírgenes necias eran salvas, pero se quedaron fuera de las bodas. ¿Estás descuidando tu intimidad hoy, arriesgándote a perder el privilegio eterno de gobernar y celebrar con el Rey?

  5. Si el clamor de medianoche sonara en este instante, ¿tendrías que salir a "comprar" aceite o tu vasija está llena? La intimidad no se improvisa ni se pide prestada en el último minuto. Se cultiva cada día en lo secreto.



Parábola de las diez vírgenes
"Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.  (2) Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. (3) Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; (4) mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. (5) Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. (6) Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! (7) Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. (8) Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. (9) Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. (10) Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. (11) Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! (12) Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. (13) Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir". Mateo 25:1-13



Serie Especial: Advertencias del Rey a Su Iglesia

Este artículo es parte de una serie de tres estudios profundos sobre la responsabilidad, la intimidad y la legalidad espiritual en el Reino de Dios. Te invitamos a leer la serie completa para obtener la visión total de lo que el Señor espera de Sus hijos:

El Hilo Conductor: No puede haber fruto real (Minas) sin una fuente de intimidad (Vírgenes), y no puede haber intimidad sin caminar bajo la ley del Espíritu (Anomía). El Rey busca siervos que sean uno con Él en obediencia y amor. Todos reconocen al Señor, pero el Señor no los conoce a ellos; es más importante ser conocido por El, que saber mucho de Jesús.



jueves, 29 de enero de 2026

El Juicio Olvidado: ¿Cielo o Reino? La verdad sobre el siervo que no hizo nada (lucas 19).

 



Tradicionalmente, se nos enseña que solo existen dos destinos: la salvación o la condenación eterna. Pero la Parábola de las Diez Minas (Lucas 19:11-27) revela una realidad diferente, más compleja y desafiante. No basta con no ser un "enemigo" de Dios; el Rey busca frutos de Su propio Espíritu en nosotros. "Puedes leer la parábola completa al final del artículo"

El Contexto: Una inversión divina

Un hombre noble (Jesús) entrega a diez siervos una mina a cada uno con una orden clara: "Negociad entre tanto que vengo". Al regresar, no juzga las capacidades naturales de los hombres, sino lo que hicieron con lo que Él les confió, si obedecieron o no a su Palabra.

Aquí están los tres desenlaces que todo creyente debe conocer (al final encontraras la parábola de las 10 minas):

1. Los Siervos Fieles (Gobernar en el Reino)

Estos siervos permitieron que la mina entregada por Jesús produjera, obedecieron a su Palabra. Es vital entender que los frutos no eran condiciones naturales que ellos ya tenían (pues la mina le fue entregada cuando ya eran adultos y siervos). No se trata de talento humano, carisma o astucia empresarial, se trata de dones espirituales.

  • La mina representa el fruto del Espíritu.

  • El fruto es el resultado de permitir que Dios nos gobierne a través de Su Hijo.

  • La recompensa: Autoridad real sobre ciudades. Estos siervos no solo entran al cielo, sino que participan del gobierno de Cristo, es decir, participan del Reino de Dios.

2. Los Enemigos (La Condenación Eterna)

Son aquellos que dijeron: "No queremos que este reine sobre nosotros". Su destino es la ejecución (muerte segunda). Es el lugar de quienes rechazan explícitamente el señorío de Cristo, no quieren que gobierne sobre ellos.

3. El "Siervo Malo": Una "Buena Persona" en bancarrota

Este es el punto donde la mayoría se confunde. Humanamente hablando, el tercer siervo era una buena persona, no era una mala persona.

  • No era un ladrón: Devolvió la mina intacta, no se quedó con lo ajeno.

  • No era un mentiroso: Le dijo la verdad a su Señor, reconociendo su miedo.

Sin embargo, el Rey lo llama "siervo malo" (v. 22). ¿Por qué? Porque fue desobediente, cobarde y negligente. Guardó la mina en un pañuelo (no hizo nada con ella), impidiendo que el Espíritu diera fruto a través de él.

La consecuencia es una advertencia seria: Este siervo no entra al Reino de Dios, pues es un siervo que no obedeció a la voz de su Señor. El Reino es para aquellos que permiten que Dios los gobierne por Su Espíritu hoy. Aunque este siervo es "salvo, aunque así como por fuego" (como vemos en 1 Corintios 3:15), su destino es una salvación "desnuda":

  • Entra al cielo (no es ejecutado con los enemigos), pero sufre pérdida total de galardón.

  • Se le quita la mina: pierde la oportunidad de haber servido a su Rey y servir en el futuro.

  • Se queda sin herencia ni autoridad, por no haber caminado hacia el Reino en vida (sin obedecer), cuando tuvo la oportunidad.


Conclusión: ¿Religiosidad o Gobierno de Dios?

Muchos se sienten seguros porque no le roban a nadie y dicen la verdad, pero siguen gobernándose a sí mismos. La parábola es clara: si no hay fruto de la "mina" (el Espíritu), no hay Reino.

Dios no te dio Su Espíritu para que lo guardes en un pañuelo de moralidad humana. Te lo dio para que Él reine a través de ti. La pregunta final no es si eres una "buena persona", sino: ¿Está Dios gobernando tu vida de tal manera que Su Espíritu está dando frutos o te presentaras con las manos vacías al Rey?

No hay dudas que debemos presentarnos NO con las manos vacías ante Jehová:

Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; (Deuteronomio 16:16) 


Preguntas para examinar tú corazón

A la luz de lo que la Biblia enseña en Lucas 19, te invito a meditar en estas interrogantes:

  • ¿Eres consciente de que existen tres desenlaces y no solo dos? Muchos creen que solo hay "cielo o infierno", pero la parábola muestra tres estados: los que reinan con autoridad, los que son salvos "como por fuego" pero pierden todo galardón, y los enemigos que son destruidos. ¿En cuál de estos tres grupos te encuentras hoy?

  • ¿Confías en tu propia "bondad" humana? Si hoy te presentaras ante el Rey, ¿tu defensa sería "no hice nada malo"? El siervo malo no fue condenado por robar o mentir, sino por su falta de obediencia. ¿Eres una "buena persona" ante los hombres o un siervo útil ante Dios?

  • ¿De quién es el fruto que presentas? ¿Intentas servir con tus propias capacidades naturales o estás permitiendo que sea la mina (el Espíritu Santo) la que produzca Su fruto en ti? Los frutos del Reino no son talentos humanos, son obras del Espíritu.

  • ¿Qué tienes guardado en el "pañuelo"? ¿Hay algún área de tu vida, un don o un llamado que has escondido por miedo o comodidad? Dios no te dio Su Espíritu para protegerlo en un pañuelo de moralidad, sino para que produzca vida.

  • ¿Tu meta es "llegar al cielo" o heredar el Reino? El Reino es para quienes permiten que Dios los gobierne hoy. ¿Te conformas con una salvación "desnuda" y sin herencia, o estás viviendo bajo el gobierno de Cristo para reinar con Él?


Nota crítica: Como hijo de Dios, sabes que la Biblia es la herramienta para entender la realidad. Esta distinción de los tres destinos no es un detalle menor, es el motor de una vida en Cristo que busca la excelencia y no solo la "supervivencia" espiritual


"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. (12) Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. (13) Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. (14) Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. (15) Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. (16) Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. (17) El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. (18) Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. (19) Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. (20) Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; (21) porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. (22) Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; (23) ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? (24) Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. (25) Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. (26) Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. (27) Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí." Lucas 19:11-27 

 


Serie Especial: Advertencias del Rey a Su Iglesia

Este artículo es parte de una serie de tres estudios profundos sobre la responsabilidad, la intimidad y la legalidad espiritual en el Reino de Dios. Te invitamos a leer la serie completa para obtener la visión total de lo que el Señor espera de Sus hijos:

El Hilo Conductor: No puede haber fruto real (Minas) sin una fuente de intimidad (Vírgenes), y no puede haber intimidad sin caminar bajo la ley del Espíritu (Anomía). El Rey busca siervos que sean uno con Él en obediencia y amor. Todos reconocen al Señor, pero el Señor no los conoce a ellos; es más importante ser conocido por El, que saber mucho de Jesús.

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