Muchos creyentes viven con la tranquilidad de tener un "ticket de entrada" al cielo, pero ignoran la inspección final que determinará su posición en la eternidad, que es lo más importante. La Escritura, analizada con lógica estricta, revela que la salvación es el inicio de una obra (inicio de la carrera), pero la formación de Cristo en nosotros, es el requisito para la herencia y el gobierno eterno, es decir, el reino de los cielos. Generalmente esto último se ignora, y por lo tanto, no se predica y se sigue en muchas iglesias. De esto hablaremos hoy, que no solo hay que ser justificados, es decir, ser salvos, sino que la meta está más allá.
1. El Entorno: Dios por encima de las Dimensiones
Antes de la creación, Dios no habitaba en un lugar del universo (pues este no existia); Él era Su propio lugar. Como Arquitecto de la realidad, Él trasciende el espacio y el tiempo que conocemos. Sin embargo, en Efesios 4:10, vemos que Cristo subió "por encima de todos los cielos" para llenarlo todo. Y allá estamos llamados a estar, junto con Cristo.
El Padre no es un inquilino del cielo; Él es el Sustentador de toda la creación, y El habita más allá de ella. Habitar "con Él" requiere un cambio de naturaleza, debemos tener su misma naturaleza divina, no solo la ubicación geográfica cambia, sino nuestra constitución debe cambiar para poder estar con El. El apóstol ¨Pedro ya lo decía... (2 Pedro 1:4) ...por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
2. La Inspección Divina: ¿Qué está pesando Jehová?
Nuestra autopercepción suele ser el primer engaño. Proverbios nos advierte sobre la diferencia entre lo que vemos y lo que Dios mide:
i. El Engaño de la "Limpieza" Externa (Proverbios 16:2)
"Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus."
El Engaño (Zak): El término hebreo para "limpio" se refiere a la ausencia de suciedad visible o de malas intenciones conscientes. El hombre se engaña pensando: "No tengo mala intención, no quiero hacer daño a nadie, por lo tanto, mi camino es aprobado".
La Realidad de la Balanza (Ruchot): Dios no pesa la "limpieza" de la acción, sino el espíritu que la impulsa
Crítica Lógica: Puedes hacer algo "limpio" (dar una limosna, predicar, etc) pero con un espíritu de orgullo, vanidad o miedo. El engaño es creer que el qué (la acción limpia) justifica el por qué (el espíritu detrás). Dios pesa la fuente de energía, no solo el resultado final.
ii. El Engaño de la "Rectitud" Legal (Proverbios 21:2)
"Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones."
El Engaño (Yashar): Aquí el término es "recto" o "derecho". Es el engaño del legalismo. El hombre dice: "Estoy cumpliendo las reglas, estoy siguiendo el plano de Dios, voy por la línea recta". Es una rectitud basada en la norma y el procedimiento.
La Realidad de la Balanza (Libbot): Dios no pesa la escuadra o el nivel externo, pesa el corazón.
Crítica Lógica: Un camino puede ser técnicamente "recto" pero el corazón puede estar totalmente desconectado de Dios. Puedes seguir todas las reglas de la iglesia sin amar a Cristo. El engaño es creer que la trayectoria (el cumplimiento) garantiza la comunión (el corazón).
Comparativa de los Engaños
Versículo El Hombre ve... Engaño Dios pesa... Evaluación Técnica Pro. 16:2 Zak (Limpio) "Mis motivos son buenos" Ruchot (Espíritus) La Fuente (¿Quién lo mueve?) Pro. 21:2 Yashar (Recto) "Estoy cumpliendo la ley" Libbot (Corazones) La Sustancia (¿Dónde está su voluntad?)
3. El Engranaje de la Formación: Obediencia y Santificación
Aquí es donde la teoría se convierte en construcción real. No existe formación de Cristo en nsotros sin estos dos procesos que podríamos decir "mecánicos":
La Obediencia (La Acción): Es el acto de la voluntad que activa el poder de la Gracia. Si la Gracia es el combustible, la obediencia es el engranaje que transmite esa fuerza al alma. Sin obediencia, la Gracia está disponible pero el edificio no avanza. La obediencia es lo que "teje" el traje de bodas día a día.
La Santificación (El Resultado): Es el proceso de "apartado para uso exclusivo". En términos técnicos, es el control de calidad. Un edificio puede estar en pie, pero si los materiales están contaminados o no son puros, no es apto para el Rey. La santificación es lo que elimina la "corrupción" (Phthora) de la que hablaba Pedro, sustituyéndola por la pureza de la naturaleza divina.
Lógica Estricta: La santificación no es "ser buena persona"; es ser idóneo para el uso del Padre. Sin santidad, nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), no por un castigo arbitrario, sino por una imposibilidad de frecuencia: lo corrupto no puede coexistir con lo incorruptible, es pura lógica.
La Obediencia (La Acción): Es el acto de la voluntad que activa el poder de la Gracia. Si la Gracia es el combustible, la obediencia es el engranaje que transmite esa fuerza al alma. Sin obediencia, la Gracia está disponible pero el edificio no avanza. La obediencia es lo que "teje" el traje de bodas día a día.
La Santificación (El Resultado): Es el proceso de "apartado para uso exclusivo". En términos técnicos, es el control de calidad. Un edificio puede estar en pie, pero si los materiales están contaminados o no son puros, no es apto para el Rey. La santificación es lo que elimina la "corrupción" (Phthora) de la que hablaba Pedro, sustituyéndola por la pureza de la naturaleza divina.
Lógica Estricta: La santificación no es "ser buena persona"; es ser idóneo para el uso del Padre. Sin santidad, nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), no por un castigo arbitrario, sino por una imposibilidad de frecuencia: lo corrupto no puede coexistir con lo incorruptible, es pura lógica.
4. La Ley del Traje y el Poder de la Gracia
En la Parábola de las Bodas (Mateo 22), el invitado expulsado carecía del traje. Pero aquí hay un punto crucial que debemos conocer de ese siglo, es de lógica estricta: El Rey que invita es el mismo que provee el traje (así se acostumbraba en la antigüedad).
La Gracia como Provisión: La Gracia no es solo un perdón legal que te da la salvación; es el poder divino que te permite llegar a la meta.
El Traje de Lino: Son las "acciones justas" de los santos (como lo dice en apocalipsis). No son obras humanas, es el resultado de la Gracia operando en el discípulo.
Gracia vs. Pasividad: La Gracia no te exime del trabajo, te capacita para él. Es el suministro (materiales y energía) que Dios pone a tu disposición para que "tejas" tu vestidura mediante la obediencia. El que llega sin traje es aquel que recibió la gracia de la invitación, pero despreció la gracia del poder transformador. No se preparó.
5. El Filtro del Reino: Muchos Llamados, pocos Escogidos
Jesús concluye que "muchos son llamados, y pocos escogidos".
Llamados (Kletos): Todos los que reciben la invitación. Muchos entran al salón por fe.
Escogidos (Eklektos): Aquellos que utilizaron la Gracia no solo para entrar, sino para ser transformados, son los elegidos.
La carrera cristiana tiene una selección final. No todos los que corren reciben el premio; solo los que permitieron que la Gracia fuera el motor para terminar la carrera conforme al diseño del Arquitecto, solo aquellos que se negaron a sí mismos, por algo mejor, Dios.
Nuevamente lo digo: La carrera tiene una meta, es decir, una selección final.
Llamados: Recibieron la invitación.
Escogidos: Son los que mediante la obediencia constante permitieron que el proceso de santificación llegara a término.
La selección final no es por "suerte", sino por calificación. El Rey escoge a aquellos cuyo traje (su alma santificada) es idéntico a la naturaleza de Su Hijo.
¿Ahora, cual es el medio de lograrlo?
Su Hijo, por medio de Su Hijo en nosotros; y para ellos tenemos la bendición de la cruz.
6. El Veredicto Final: ¿Eres digno de estar en pie?
Jesús nos dejó la advertencia para que lleguemos hasta el final en Lucas 21:36:
"Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas... y de estar en pie delante del Hijo del Hombre".
Desde la lógica de la "idoneidad", este versículo establece:
La Dignidad (Kataxiōthēte): Es idoneidad. Es el resultado de haber transitado el camino de la cruz, para que la naturaleza de Cristo sustituya la nuestra.
Estar en pie: Para soportar la gloria de Quien lo llena todo, se requiere una densidad espiritual que solo se logra cuando Cristo ha sido formado en nosotros, no es por esfuerzo humano, pues es imposible, es Cristo en nosotros esperanza de gloria.
Conclusión para el que corre
La Gracia te puso en la pista y te dio los pulmones para correr. La obediencia es el acto de mover los pies y la santificación es la resistencia que desarrollas en el camino. Si dejas de obedecer, te detienes; y no te santificas, te contaminas. Llegar es por gracia, pero ser escogido para estar en pie ante el Hijo del Hombre es el resultado de una vida de obediencia que alcanzó la santidad, por medio de El.

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