domingo, 13 de agosto de 2017

La lámpara del cuerpo es el ojo

Un afectuoso saludo, mi querido lector; hoy les quiero compartir el siguiente mensaje “La lámpara del cuerpo es el ojo”, donde veremos y entenderemos (si Dios lo permite), que nos quiso decir nuestro Maestro y Señor Jesús, con estas palabras; enseñándonos que la lámpara que alumbra en nosotros es el ojo, y veremos como con ella también podremos iluminar a los demás hombres, para gloria de Dios Padre.

Antes de seguir, cito el texto principal involucrado:

La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará sumido en tinieblas, y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¿cuánto más no lo serán las tinieblas mismas? (Mat 6:22-23)

Como vemos en el texto anterior, se nos enseña que la lámpara (artefacto para iluminar nuestro cuerpo), es el ojo; si nuestro ojo es sano, bueno, sincero, claro; entonces, todo nuestro cuerpo estará en luz. ¿Qué significa eso? Significa que dependiendo de cómo vemos las cosas, es como nos conduciremos, si es en luz o es en oscuridad. Si vemos las cosas como las ve el Espíritu del Señor, como nos las enseña el Señor, seremos iluminados y andaremos en luz; por el contrario, si vemos las cosas con los ojos de la carne; nuestro cuerpo estará en tinieblas; y andaremos en oscuridad (tropezaremos y haremos tropezar).

El ojo bueno, sano, sincero, etc. es la forma de ver la realidad en forma real y transparente, es como las ve el Señor Jesucristo, es decir, ver las cosas como realmente son; es la visión espiritual y celestial que necesitamos día a día, para conducirnos en luz. Por el contrario, el ojo malo, es la visión del viejo hombre, la de la carne; la del hombre ciego que el Señor vino a restaurar. Con esa caída visión en Adán  (viejo hombre),  las cosas no se ven realmente como realmente son, es decir, se ven en forma engañosa y distorsionada por el pecado, y por ello, si nos guiamos por esta visión caída, andaremos en oscuridad y obtendremos pérdida.

Resumiendo, podemos decir que el ojo bueno es ver las cosas como las ve el Señor (quien es bueno); y el ojo malo es ver las cosas como las ve el hombre natural (quien es malo Mat 7:11). Según sea nuestra visión, andaremos en luz u oscuridad.

Repito, tenemos dos opciones para ver las cosas; o como las ve el segundo Adán (es decir Jesucristo), es decir, con el ojo bueno; o verlas como las ve el primer Adán, con el ojo malo. Si nos conducimos por la primera o segunda visión; andaremos en luz o tinieblas respectivamente; y actuaremos conforme a estas formas de ver la realidad a nuestro alrededor.

Debemos aprender a guiarnos con la nueva visión (ojo bueno); la que viene del cielo; como las ve el Espíritu Santo; para estar llenos de luz y poder actuar conforme a la verdad, es decir, a la verdadera realidad.

Esto es lo que se nos enseña en la Biblia, el ser guaridos por el Espíritu de Dios, estos verdaderamente son sus hijos.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Rom 8:14)

Los hijos de Dios se deben guiar por el Espíritu de Dios, quien les da la buena visión que necesitan para andar en luz; y conducirse sin tropiezos. No debemos conducirnos por el viejo hombre, el cual es ciego respecto a la verdadera realidad, y por lo tanto, caerá en el hoyo (pues no ve realmente).

Entendiendo lo anterior, ahora podemos relacionarlo de la siguiente manera, como lo relaciona el evangelio de Lucas:

Nadie que enciende una lámpara la pone en un lugar oculto, sino sobre el candelero, para que los que entran vean la luz. La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo esté sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero cuando esté malo, también tu cuerpo estará oscuro. (Lucas 11:33-34)

En el texto anterior, vemos como el Señor relaciona la lámpara del cuerpo que es el ojo; con su enseñanza que poner la lámpara sobre el candelero y no en oculto (bajo almud o cama).

Veámoslo como nos lo dice Mateo:
Tampoco encienden una lámpara y la ponen debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:15-16)

Creo que lo más seguro, es que nunca te enseñaron a relacionar estas dos enseñanzas de Jesús, la del ojo bueno que es lámpara del cuerpo con la de no poner la lámpara bajo al almud o cama. Bueno, a mi tampoco; pero vamos adelante con este mensaje, para poder ver mejor y su luz brille más intensamente en nosotros.

Sabemos que la lámpara es el ojo bueno, luego en otras figuras Jesús nos insta a no poner la lámpara bajo el almud, cama u oculto; sino en el candelero, esto nos enseña que debemos andar conforme a esa nueva visión que tenemos, y al conducirnos y actuar con respecto a esta nueva visión;  alumbraremos delante de los hombres por nuestras buenas obras, es decir, por la forma en que nos conduciremos.

Lo anterior, nos enseña que lo que alumbra a los hombres no son sólo las palabras, sino las buenas obras que haremos al ser conducidos por el ojo bueno; y esa buenas obras no son las que se nos ocurran, sino las que vernos con nuestra nueva visión.

Por el contrario, si esta nueva visión (lámpara) la ponemos en oculto (bajo almud o cama), es cuando tapamos esta visión con la carne, y nos conducimos por la carne, y no por el Espíritu de Dios, cuando nos conducimos por la carne, también podremos hacer “buenas obras” según la carne, pero estas no alumbrarán a los hombres y Dios no será glorificado.

¡Las obras como resultado de conducirnos con la lámpara encendida del cuerpo (el ojo bueno), iluminarán a los hombres y darán gloria a nuestro Padre que está en el cielo!!!

Por el contrario, cuando hablamos de Dios a los hombres, pero nos conducimos por la carne (por el ojo malo); los hombres blasfemarán el nombre de Dios. Veamos como el apóstol Pablo nos lo dice:

Rom 2:17-24  Pero si tú, que te llamas judío y te apoyas en la ley, y te enorgulleces en Dios,  (18)  y conoces la voluntad, e instruido por la ley apruebas las cosas mejores,  (19)  y estás confiado en que eres guía de ciegos, luz de los que están en tinieblas,  (20)  instructor de indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la esencia del conocimiento y de la verdad.  (21)  Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no se hurte, ¿hurtas?  (22)  Tú, que dices que no se adultere, ¿adulteras? Tú, que abominas de los ídolos, ¿profanas templos?  (23)  Tú, que te jactas de la ley, ¿por medio de la infracción de la ley deshonras a Dios?  (24)  Porque, como está escrito: el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

Entendamos entonces, que debemos andar en luz; y eso significa con la visión del Señor, el ojo bueno; y de esa manera daremos verdadero testimonio y los hombres glorificaran a nuestro Padre; y no nos conduzcamos por la carne (el ojo maligno), pues por mucho que hablemos de Dios a los hombres, conseguiremos sólo que los hombres desprecien a Dios, por nuestra malas obras.


Ojo bueno u ojo maligno; tú decides que visión usarás; que sea la de luz, para vida y prosperidad eterna!!!

Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen. (Mat 13:16)

viernes, 14 de julio de 2017

¿Que es ser un verdadero cristiano según la Biblia?

Con el título de este mensaje ¿Que es ser un verdadero cristiano según la Biblia? quiero llamar tu atención, para que podamos reflexionar juntos ¿qué es realmente un verdadero cristiano?; ¿Cómo lo podemos definir?; ¿Cómo lo podemos reconocer?; ¿Son todos los que se dicen ser verdaderos cristianos? Y por último, la pregunta más importante que nos podemos hacer ¿Somos realmente nosotros verdaderos cristianos?, creo que esta es la pregunta más importante que debemos responder honestamente, de modo de no engañarnos y corregir el rumbo, si es que fuese necesario, y poder así poder mejorar.

Como es mi costumbre, no quiero ir a la literatura ni a los diccionarios para definir lo que es realmente un verdadero cristiano, sino que usaremos la Biblia, que es la herramienta adecuada con la que podremos llegar acertadamente a la verdad.

Lo primero que debemos recordar, es de donde se originó el nombre cristianos; y si nos aplicamos un poquito, vemos que la Biblia nos narra la historia de cuando se usó este nombre por primera vez en la historia y a quienes fue dado. Veámoslo en el siguiente texto:

Y partió a Tarso para buscar a Saulo, y habiéndolo hallado, lo llevó a Antioquía. Y sucedió que se reunieron con la iglesia aun por un año entero, y enseñaron a una multitud considerable, y los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía. (Hch 11:25-26)

Del texto anterior, vemos que son los discípulos de Jesús de Nazaret, quienes fueron llamados por primera vez cristianos en Antioquía (ciudad en el mediterráneo) en el primer siglo. Es importante notar esto, por eso lo repito, son los discípulos del Señor Jesucristo, quienes recibieron el nombre (apodo) de cristianos, en el primer siglo, en los comienzos de la iglesia en esa ciudad (Antioquia). Antes de esto, su nombre era de discípulos de Jesús el Cristo Desde ese momentos, se les llama también cristianos a los discípulos, es decir, cristianos y discípulos son sinónimos Bíblicos.

Teniendo en mente lo anterior, quiero citaros lo siguiente:

Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (Juan 8:31)

Del texto anterior, podemos hacer un simple reemplazo lógico de discípulo por cristiano (como vimos que son sinónimos Bíblicos) y veremos lo siguiente:

Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis cristianos (discípulos); (Juan 8:31)

Del texto anterior, obtenemos una excelente definición de lo que es verdaderamente un cristiano, de la boca de nuestro Señor Jesús; un verdadero cristiano es quien permanece en su palabra, es decir, es aquél discípulo que permanece (en griego μένω méno: quedarse, hacer escala, esperar, morar, durar, perdurable, permanecer, permanente, perseverar, persistir, posar, quedar, retener, vivir).

Ahora quiero citar nuevamente el texto, para obtener una definición completa:

Decía entonces Jesús a los judíos que le habían creído: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos (cristianos); y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

Un verdadero cristiano, es quien ha creído en Jesús, y permanece en su palabra; siguiéndole.

Notemos como es necesario primero creer en él, y luego también seguirle a través del permanecer en su palabra; ese es quien es realmente su discípulo, es decir, el verdadero cristiano. Le cree, le escucha (su palabra) y le sigue. Luego de este proceso continuo; viene el conocimiento de la verdad; y este conocimiento nos va haciendo libres!!!

Ahora que tenemos una definición mucho más Bíblica de lo que es realmente un cristiano; podemos ver a nuestro alrededor y en nosotros mismos; ¿Cuan cristianos somos?, ¿Son todos los que se dicen cristianos, verdaderos cristianos, según lo que Jesús enseñó?.

Bueno creo que lo más importante, es mirarnos a nosotros mismos, pues es el primer lugar en el que podemos corregir y mejorar en forma más efectiva y de impacto personal y en nuestro medio.

Si hemos creído en el Señor Jesús; debemos buscar, llamar y pedir su palabra, día a día (pan diario); para poder permanecer en ella, es decir, obedecerle; de ese modo iremos conociendo la verdad, y la verdad nos va libertando. No hay otra manera de ser un verdadero discípulo de Jesús, sin partir con la fe en él y en su palabra.

Así vemos lo que realmente es ser un cristiano, un hombre que sigue día a día la Palabra de Dios (Jesucristo), y vemos como cada día es más libre de errores, engaños, prejuicios, rencores, odiosidades, mentiras, egoísmos, fornicación, impurezas, lascivias, idolatrías, hechicerías, hostilidades, contiendas, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías, y cosas como éstas; es decir, va siendo cada día más libre del pecado!!!

Como lo podemos ver en los versos siguientes que nos enseñó el Maestro:

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo queda para siempre. Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:34-36)

La gracia y paz (shalom) de nuestro Padre y Señor; sea con todos ustedes; los que le creen y le siguen; amen.







domingo, 9 de julio de 2017

Como a ovejas en medio de lobos.

El mensaje de hoy es muy cortito; pero creo que es importante considerarlo muy seriamente; pues veremos que no es el medio más seguro de una oveja, el estar en medio de lobos; y las ovejas deben aprender esta delicada misión.

Cuando el Señor Jesús hablaba a sus discípulos, les dijo que él los enviaba como ovejas en medio de lobos (lo mismo es hoy a nosotros); yo creo que todos hemos escuchado eso; y nos asombramos del poder de Dios al enviarnos como ovejas en medio de lobos, y no sufrir daño. Pero después de analizar un poco el texto y ver las malas experiencias de algunos hermanos, me di cuenta de algo que a lo mejor tu ya lo sabes, pero yo en lo particular, no lo había visto ni llamado mucho la atención, que el tema es más que sólo eso; hay algo más que debemos saber y practicar.

 Para seguir el mensaje, copio el texto asociado primero:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y inocentes como palomas. (Mat 10:16)

Si leemos completo el versículo asociado en el evangelio de Mateo; vemos que al enviarnos, el Señor, como ovejas en medio de lobos (recordar que el lobo se alimenta de ovejas con mucho gusto, a menos que algo lo impida), el Señor nos da dos consejos que no debemos ignorar; al contrario debemos recordar para poner en práctica, y no recibir mordiscos innecesarios, fuera de su voluntad.

Sed prudentes como serpientes: Es increíble este consejo, pues nos muestra en primer lugar, que la Biblia al usar el comparativo a una serpiente, nos enseña que no siempre la serpiente representa a Satanás, en este caso nos anuncia una cualidad positiva de la serpiente que es la prudencia (frónimos = prudente, precavido), es decir, estar atentos para no recibir daño innecesario. No hemos de confundirnos con la palabra astucia (panourguia) de la serpiente; pues algunas traducciones erradamente lo traducen de esa manera, es decir, erradamente traducen sed astutos como serpientes; cosa que no dice la Biblia en este texto en particular.
De este primer consejo, debemos tomar nota y pedir que el Espíritu Santo nos de mayor entendimiento; pues yo veo que como creyentes no sólo debemos creer que el Señor nos protege como a ovejas en medio de lobos, sino también debemos creer que si no actuamos como él nos pide (con prudencia), será difícil que se pueda cumplir esta promesa en forma completa, pues nos habremos salido del consejo de Dios, al no cumplir nuestra parte.
Veo que muchas veces recibimos unos desagradables mordiscos de estos lobos, pues no actuamos con prudencia, como es el consejo del Señor, ¡sino que actuamos en una forma imprudente!!!
No se trata de la prudencia humana, sino de la prudencia que nos enseña él; apartándonos del mal.

No seas prudente en tu propia opinión; teme al SEÑOR, y apártate del mal; (Pro 3:7)

Sed inocentes como palomas: Este es el segundo consejo del Señor para andar en medio de lobos; ser inocentes (sencillos, ingenuos), si no queremos tener otro desagradable encuentro con los lobos (fuera de la voluntad del Señor), es que debemos recordar ser inocentes, es decir, sencillos, limpios, puros para el mal.

Recapitulando vemos como el primer consejo, nos hace ser prudentes, y evitar el mal; el segundo consejo nos enseña a ser inocentes en el mal.


Creo que el siguiente texto del apóstol Pablo nos puede ayudar; lo copio:


mas quiero que seáis sabios (prudentes) en cuanto al bien, e inocentes en cuanto al mal. (Rom 16:19)

Debemos andar como ovejas en medio de lobos, por lo tanto, con prudencia e inocencia; es decir, haciendo el bien con sabiduría, y evitando el mal en inocencia; esta es la manera que el Señor nos protege en medio de los lobos; es algo que no debemos ignorar; si no queremos tener una experiencia desagradable innecesaria.

No debemos olvidar, que las palabras del Señor debemos conocerlas completas, pues conocerlas en parte, nos pueden traer malos resultados, es el caso de confiarnos que andamos en medio de lobos y nada nos pasará, pero actuamos con imprudencia y en forma poco inocentes; eso no nos traerá la protección prometida; cuando el Señor nos manda a estar en medio de lobos; también nos enseña sus técnicas; para tener éxito en la misión.

Como ustedes pueden seguir leyendo a continuación Mateo 10:16-23; habrán también experiencias desagradables en la carne con estos lobos; pero serán necesarias para el testimonio de la palabra de Dios; estas experiencias han sido y serán grandes oportunidades de crecimiento del la verdad en esta tierra; y estas experiencias serán dadas a quienes sean digno de recibirlas. Pero no debemos fabricarlas nosotros, sino que debemos andar con prudencia y inocencia en medio de lobos, como lo aconseja el Señor, hasta que nos sea dado que suframos por El y el evangelio, en su voluntad.

Un abrazo a todos, y les copio el texto completo:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y inocentes como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán; Y aun a príncipes y a reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Y hermano entregará a hermano a la muerte, y padre a hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del hombre. (Mat 10:16-23)

¡La gracia y la paz (shalom) de nuestro gran Padre y Señor; a todos sus hijos!!!









domingo, 15 de enero de 2017

¿Quiénes tienen la mente de Cristo?

El siguiente mensaje ¿Quiénes tienen la mente de Cristo?, es la respuesta a una enseñanza errada de una persona que dice enseñar la Palabra de Dios en un chat cristiano, pero por ignorancia, inmadurez y/o arrogancia, no distingue ni lo básico que es necesario distinguir, que demuestre  tener encomendada tal misión de enseñar, de parte del Señor.

 ¿Qué es la Mente de Cristo y quienes la adquieren? No diré el nombre de tal persona, pues él tiene aún la oportunidad de arrepentirse de su error; por tal motivo, mantendré su anonimato; aunque, sus erróneas afirmaciones, es algo que nos servirá para entender un poco más, los errores de muchos religiosos en las cosas del Señor, errores  que hoy se predican sin entendimiento espiritual, aunque con mucha letra Bíblica, pero fuera del Espíritu de la Biblia. Estas personas, son muy peligrosas para los hermanos que se están iniciando en este Camino; pues enseñan, sin antes haber sido enseñados por el Señor, y lo demuestran al no distinguir algo básico para un maestro del Señor, como es  la Mente de Cristo. Y al enseñar afirmando conocer la Palabra de de Dios, sin entenderla, conducen a errores a los hermanos que están comenzando este Camino. Pues a lo más, enseñan Biblia, pero ignorando la verdadera Palabra del Señor que es en Espíritu y en verdad.

Cito en forma textual, afirmaciones de esta persona:

“Según la Palabra de Dios los que tienen la mente de Cristo son Sus hijos renacidos, es decir, los que tenemos el Espíritu que proviene de Dios, el Espíritu Santo 1Co.2:6-16.”

“En ninguna parte de la Palabra de Dios dice que debemos nosotros alcanzar la mente de Cristo. Por el contrario dice que YA la tenemos, todos los que fuimos bautizados por el Espíritu Santo y a todos a los que se nos dio a beber el mismo Espíritu”

“A lo cual te digo que no tengo mente de superstición sino mente de Cristo que aborrece la idolatría y la mesa de los demonios”

“…y te dije que ya tenemos la mente de Cristo, lo dice la Palabra de Dios. Estás torciendo la Palabra para respaldar tu error”

Bueno, esta persona ha dicho muchas barbaridades (aparte de lo citado), de las cuales no me referiré en este mensaje, pues creo que lo básico es demostrar que si no se distingue lo básico de la mente de Cristo (demás estar en exponer el resto de sus errores). NO distinguir la mente del Mesías significa no tenerla, y por lo tanto, se está enseñando desde la mente de Adam (humana), lo cual resultará obvio.

Recordemos que esto se inicia de una cita del Apóstol Pablo, en su carta a los Corintios 2:16 donde afirma “Pero nosotros tenemos la mente de Cristo”, muchos interpretan que esto se refiere a todos los hermanos que han nacido de nuevo, veremos en este mensaje si ¿Es esto así? Y si no es así ¿A quienes se refiere Pablo?.

Copiemos lo mismo que esta persona cita, para defender su errada posición; y desde su misma cita, veremos si es así como él afirma, que todos los hermanos tienen la mente del Mesías (Cristo):

1Cor 2:6-16  “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero una sabiduría no de este universo ni de los gobernantes de este mundo, forzados a desaparecer;  (7)  sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la cual ha sido escondida, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,  (8)  la cual ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.  (9)  Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios preparó para los que lo aman, (10)  pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios.  (11)  Pues ¿quién de los hombres sabe lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie ha conocido las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.  (12)  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos concedió gratuitamente.  (13)  Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, adaptando lo espiritual a lo espiritual.  (14)  Pero un hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad, y no puede entenderlas porque se han de discernir espiritualmente.  (15)  En cambio, el espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado por nadie.  (16)  Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Pero nosotros tenemos la mente del Mesías (Cristo)”.

Si te fijas en el texto citado por esta persona, en el primer verso está exponiendo literalmente quienes tienen la mente de Cristo “…los que han alcanzado madurez;”  es muy claro, los que han alcanzado madurez en el Señor, son los que tienen la mente de Cristo; es decir, Su entendimiento. Muy por el contrario a lo que se afirma, que todos los nacidos de nuevo ya tienen la mente de Cristo; que es algo que puede sonar muy atractivo a los hermanos que se inician en este Camino, pero es un error que nos puede costar muy caro, por la imprudencia y/o soberbia a la que los puede arrastrar.

Cuando Pablo dice “nosotros tenemos la mente del Cristo”, lo dice desde la perspectiva de quienes han alcanzado madurez espiritual, pues hablan una sabiduría no de este universo, es una sabiduría en misterio, para nuestra gloria (nota que no sería misterio si cualquiera que lee la Biblia la viera y entendiera inmediatamente).

Si seguimos leyendo los versos que vienen a posterior a esta afirmación de Pablo 1Cor:16 “nosotros tenemos la mente del Cristo”, es decir, en el siguiente capítulo, veremos aún más claro que no todos los hermanos a los cuales se dirige Pablo con esta epístola, tienen la mente de Cristo aún, leamos por favor:

1Cor 3:1-2  “Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en el Mesías.  (2)  Os di a beber leche, no alimento sólido, porque no erais capaces, ni aún ahora sois capaces.”

Claramente, estos nacidos de nuevo de Corintios, no eran aún espirituales, es decir, aún se conducían por la carne; lo que significa que NO tenían aún la mente de Cristo aún, la cual es espiritual. Pablo los llama niños en Cristo (Mesías), es decir, no han alcanzado aún madurez en Cristo, y obviamente su mentalidad aún no es la de Cristo, sino la de niños inmaduros; y esto se hace notorio en la incapacidad de comer alimento sólido, de lo cual aún no son capaces, pues les falta crecer y madurar.

En lo anterior, vemos una segunda razón contundente para no confundirnos y pensar que todo aquel que ha nacido de nuevo ya tiene la mente de Cristo, error muy grave en mi entender, por las consecuencias que puede tener este error de ignorancia y/o arrogancia. Y lo más grave, es que una persona que enseña sin distinguirlo, es que claramente no tiene la mente de Cristo (pues si la tuviera la distinguiría de su mente natural).

Esta persona, como pueden ver sus citas, está predicando de la palabra de Dios, sin entender la palabra de Dios, es decir, no está predicando la palabra de Dios verdaderamente, sino lo que su mente natural entiende de la Biblia, lo que es errado; pues las cosas espirituales se han de discernir espiritualmente. Pues la Palabra de Dios nunca ha dicho que la mente de Cristo se tiene al hacer nacido de nuevo inmediatamente, sino que después de abandonar el estado de niñez en Cristo, al alcanzar la madurez alcanzamos su mentalidad.

Voy a ir a otro texto, como tercer argumento,  donde se muestra claramente que es necesario un cambio de mentalidad (entendimiento) para poder madurar y pensar como el Señor.

Rom 12:2  “No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo aceptable y lo perfecto.”

Pablo acá nos enseña que debemos ser transformados por la renovación de nuestra mente; es decir, debemos renovar nuestra forma de pensar (mentalidad). ¿Y qué otra cosa es esto, más que alcanzar la mente de Cristo?

Obviamente hermanos, es eso lo que el apóstol nos quiere enseñar, a que debemos alcanzar esa mentalidad, es decir, alcanzar Su madurez y de esta forma somos transformados a su imagen.

Bueno, esta persona ha dicho muchas barbaridades más y usando la Biblia como respaldo, pero sin su entendiendo (de las cuales no vale la pena por hoy refutar), y de sus exposiciones cegadas concluye acerca de mí, a lo cual muchos hermanos dijeron amén:

“Por favor no sigas empleando con maestría las artimañas del error”.

Si en lo personal tengo algo de maestría, es sólo en lo que he sido enseñado por el Señor, sólo en eso, ni un milímetro más de ello; pues en mí mismo, soy siervo inútil; pero en El todo lo puedo que me fortalece. ¡¡¡Gracias Señor, a ti sea la gloria!!!

Gracias hermanos por vuestra atención de este importante tema, y que hoy se mal enseña muchas veces, haciendo el enemigo de esta forma creer a los hermanos menores,  que ya tienen la mente de Cristo, y en realidad aún no la alcanzan, pero si deben obtenerla. Esto es semejante como cuando un niño cree ya saber conducir el vehículo de su padre, y lo saca a escondidas, y lo pone en marcha y luego… ¡Dios los guarde, al conductor y los que están a su paso!


¡¡¡Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero una sabiduría no de este universo ni de los gobernantes de este mundo, forzados a desaparecer;   sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la cual ha sido escondida, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria!!! Amén.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

A la estatura de un varón perfecto (La perfección cristiana).

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (Efe 4:13)

Hoy les quiero compartir un tema muy importante e interesante; que me ha hecho reflexionar y preguntarme... ¿Qué es realmente la perfección?, ¿Cómo podemos alcanzarla? y ¿Cómo podemos medirla de alguna manera? (medir lo alcanzado).

Le he dado vueltas al tema, y no puedo decir que es un tema trivial y liviano; sino que me he dado cuenta que es uno de los propósitos fundamentales del evangelio (llegar a la perfección), y no veo que el asunto, esté muy claro en el pueblo cristiano de hoy, y si no lo conocemos y entendemos, al no verlo claramente, creo que en parte podemos ser desviados de diferentes doctrinas filosóficas y/o religiosas erradas que nos pueden hacer perder el norte; es por ello, creo mi amigo lector, que es fundamental avanzar en el entendimiento de este asunto, fundamental en el caminar de la fe, de un creyente. ¿Que es realmente la perfección que nos invita la Biblia?

Quiero hacer el siguiente paréntesis, antes de continuar; creo que será valioso tenerlo en mente, para ver un poco más claro el tema:

La ley (Toráh) o sistema legal establecido, no puede perfeccionarnos, si bien ella (la Ley) es perfecta en sí misma:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. (Rom 7:12)

Hay por una parte, la abrogación del mandamiento anterior, a causa de su debilidad e ineficacia, porque la ley nada perfeccionó, sino que fue introducción a una mejor esperanza, por medio de la cual nos acercamos a Dios. (Heb 7:18-19)

Porque la ley, teniendo meramente una sombra de los bienes destinados a venir, no la imagen misma de las cosas, nunca puede perfeccionar a los que se acercan por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año. (Heb 10:1)

Mi amigo lector, si vemos con cuidado los párrafos anteriores, nos damos cuenta que si bien la Ley no tiene defecto alguno, es santa, justa y buena; tampoco tiene el poder de perfeccionarnos, es decir, de hacer un cambio superior en nuestras vidas transformándolas, ella sólo nos puede mostrar lo santo, lo justo y lo bueno (por ella reconocemos el pecado); pero no tiene poder de hacernos santos, justos y buenos; no hay poder en ella. ¿Estoy despreciando la ley (Torah) por ello? En ningún caso, sólo indico su gran importancia como guía, pero su ineficacia ante la transformación a la perfección requerida, a la cual nos invitan. La Ley carece de poder transformador en sí misma; ella nos deja en manos de Quien si tiene ese poder de hacerlo; Cristo mismo, es decir, la Palabra de Dios.

Ahora, es primordial saber ¿qué es la perfección a la que la Biblia alude?, ¿Cómo alcanzaremos lo que no sabemos claramente?... Creo que la respuesta a esta pregunta es fundamental para poder avanzar el tema; pues si entendemos cosas diferentes por perfección, a las que Dios nos quiere enseñar, nos será claramente más difícil avanzar..., pues podríamos estar caminando al lado errado o dando prioridad a lo de menor importancia para Dios; seremos menos firmes en nuestros pasos.

¿Cuál es la perfección llamada? Pues para algunos sería, por ejemplo, la perfección un cuerpo incorruptible, para otros una mayor sabiduría, para otros mayor poder, para otros el poder volar, para otros mayor inteligencia, o mayor paciencia, o mayor bondad, o mayor fe, o mayor dominio propio, el hacer milagros, el conocer todos los misterios, expulsar demonios, hablar en lenguas, predicar con poder, la belleza, mayor conocimiento,… etc, etc; creo que todos podemos poner una lista de atributos, y darle su importancia relativa según nuestro parecer; pero creo que debemos ver las cosas con la óptica que fueron escritas, para el fin que debemos alcanzar. Con los ojos espirituales, debemos ver el llamado y la promesa de Dios, en Cristo.


Preguntas que espero desarrollar y poder responder, para de alguna manera, orientarnos claramente en el objetivo:

1) ¿Que es la perfección?



2) ¿Como alcanzarla?


3) ¿Cómo medirla?



Humildemente, veo lo siguiente y vamos con la primera pregunta::

1) ¿Que es la perfección?

La perfección que Jesús nos llama, y a la cual debemos llegar, está establecida en base al amor; si al amor. Veámoslo en el siguiente texto:

...pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. ... Vosotros pues sed perfectoscomo vuestro Padre celestial es perfecto. (Mat 5:44-48)

Acá veo claramente que Jesús nos llama a ser perfectos como el Padre, aduciendo claramente al AMOR.

Jesús le dijo: Ya que quieres ser perfecto, anda, vende tus posesiones y da a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, y ven, sígueme. (Mat 19:21)

En este texto, también veo que Jesús desafía a joven rico a que demuestre su perfección; con el desprendimiento de sus cosas materiales; claramente el joven rico, no era perfecto; le faltaba fe y amor, para hacerlo.

…así también vosotros poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud, a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal, y al afecto fraternal, el amor. (2Pe 1:5-7)


Acá Pedro nos enseña como el valor superior de esta cadena de superación a la perfección, es el amor.

Claramente vemos que la Biblia nos enseña que la culminación de la perfección se alcanza en el amor; eso no significa que Dios no quiera que seamos perfectos en otros ámbitos, y que los alcancemos también; pero ninguno es más importante que la perfección en el amor. Todo lo demás debe palidecer ante el fin último de todo, que es el amor.



2) ¿Como alcanzarla?

Por cuanto todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido concedidas por su divino poder, mediante el conocimiento pleno del que nos llamó por sus gloriosas proezas, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegarais a ser consubstanciales con la naturaleza divina; habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia, así también vosotros poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud, a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal, y al afecto fraternal, el amor. (2Pe 1:3-7)


Veo que Pedro nos enseña cómo alcanzar la perfección (la receta), en los versos anteriormente citados. La base es la fe, de ahí partimos...y claramente la fe está establecida en la Palabra de Dios genuina (y no en teologías humanas).

Y Él mismo dio: unos, apóstoles; otros, profetas; otros, evangelistas; y otros, pastores y maestros; a fin de adiestrar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías. (Efe 4:11-13)

Pablo nos muestra lo necesario de los ministerios genuinos establecidos por el Señor y no los hombres; y la operación de todos los miembros en la mutua edificación, hasta alcanzar la estatura del varón perfecto. Ambos son necesarios, los ministerios establecidos por el Señor, con la mutua edificación a través de los dones del Espíritu; y todo en el obrar de Dios.


3) ¿Cómo medirla?

Sería una teoría sin fundamentos si no sabemos cómo medirla (¿Cómo medir la perfección?); es base de una ciencia, establecer un parámetro de medición; si la perfección es el amor, debemos tener la manera de medir el grado de perfección que vamos alcanzando, y como nos bvamos superando en el tiempo, hasta llegar a la meta:

El que dice: Yo lo conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que obedece su palabra, en éste verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios; por esto pues sabemos que estamos en Él. (1Jn 2:4-5)

La perfección se puede medir por el grado de obediencia a su Palabra; es lo que nos enseña el apóstol Juan.

A Dios nadie jamás lo vio; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha sido perfeccionado en nosotros. (1Jn 4:12)

Nuevamente Juan nos establece una parámetro de medida... el amor entre nosotros, nos establece el grado de perfección alcanzado.

Bueno, creo que hay más que citar; pero veo que es la perfección del amor en nosotros la principal y mayor virtud que debemos desarrollar los seguidores del Camino.

Veo con preocupación, la despreocupación que hay hoy por el amor; el cual en muchos círculos religiosos se confunde con la zalamería de boca; pero el verdadero amor no usa de la zalamería (Jesús nunca lo hizo), sino con el buscar el bien de tu prójimo, a pesar del costo personal asociado que tengas que pagar por ello.

¿Lo crees?

Espero que sí, pues si no lo crees, no lo alcanzas; y te llevaras una gran pérdida de tiempo en  esta tierra; pues todo acabará pero sólo el amor permanece, y para siempre.

 El amor nunca deja de ser. Porque las profecías serán abolidas, las lenguas cesarán, el conocimiento se acabará; porque en parte conocemos, y en parte profetizamos, pero cuando venga lo perfecto, lo que es en parte se acabará (1Co 13:8-10)


Interesante tema....


Saludos a todos, y espero vuestros comentarios.

domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Es permitido el divorcio según la Biblia?

Lo que me motiva a escribir el presente mensaje; es que veo con mucho dolor tanta distorsión e ignorancia, en el pueblo cristiano, respecto al tema del divorcio y/o separaciones Bíblicamente entendido. Muchas malas interpretaciones de la Biblia, llegan a conclusiones que son erradas y contradictorias; y por lo tanto, quienes las siguen, pagan un alto precio de esos errores adquiridos, en sus vidas. En lo absoluto me encuentro un erudito en el tema, pero con mucha humildad y amor, les quiero compartir el siguiente mensaje que veo, que realmente es lo que nos enseña la Palabra de Dios, es decir, Jesucristo.

Antes quiero aclarar que no soy para nada un promotor del divorcio, estoy muy lejos de promoverlo, pero como verán, es permitido Biblicamente en casos muy especiales.

Lo primero que debemos distinguir en la Biblia, es el divorcio de la separación (divorcio vs separación); el tomarlos como sinónimos, nos puede traer un problema importante al sacar conclusiones; pues al no ser lo mismo; tendremos conclusiones erradas y dañinas.

Pablo en su primera carta a los Corintios en el capítulo 7, nos habla de la separación (χωρίζω jorízo)  ; él no está hablando de divorcio (ἀποστάσιον apostásion) ; sino de separación (χωρίζω jorízo) . En Cambio Jesús en los capítulos 5 y 19 de Mateo; 10 de Marcos y 16 de Lucas; nos enseña del divorcio (ἀποστάσιον apostásion). Esto lo digo como preámbulo, para tener en cuenta.

Voy a iniciar el desarrollo del mensaje a partir de las enseñanzas de Jesús, para luego ir a Pablo. Por favor, querido hermano, leamos lo siguiente:

Mat 19:3-9  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?  (4)  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?  (5)  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.  (6)  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe un hombre.  (7)  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?  (8)  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.  (9)  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.
Vamos verso a verso, para mayor claridad:

Mat 19:3  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?

Nótese, como los fariseos preguntan por el repudio de la mujer (implica divorcio, pues la pregunta apunta a si es lícito o no; y el divorcio está permitido por la Ley de Moisés en ciertas condiciones) por cualquier causa.  Eso no es Bíblico, no se puede repudiar a una mujer por cualquier causa.

Mat 19:4  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?

Nótese que desde el principio, es decir, en su creación Gén 1:27; Gén 5:2 fueron hechos hombre y mujer. Acá queda fuera cualquier otro tipo de definiciones de género, son sólo dos, varón y hembra.

Mat 19:5  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.

Este es el deseo de Dios, una vez que se unen (hombre y mujer), llegan a ser uno; es decir, una vez consumada la unión carnal; es motivo, para que Dios los considere ya como uno. El hombre dejará su padre y madre, es decir, es el inicio de una nueva familia.

Mat 19:6  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó) no lo separe un hombre.

Cuando una pareja se une (relación intima), Dios los enyuga; esa es la palabra usada correctamente (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó); y ya no son dos, sino uno. Nota como no significa que pierden su identidad, ni que se hacen la misma cosa; en el ejemplo vemos como son colaboradores unidos; de la misma forma que una yunta de bueyes¸ trabajan unidos por el mismo objetivo (son mutuamente ayudas complementarias). Es importante destacar, como esto está ligado a lo que Jesús nos invitó en (Mat 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. ) Esto nos habla de Cristo y su Iglesia; como el Señor nos invita a tener esa misma relación con él (enyugados como marido y mujer), y muchos ejemplos tenemos en la Biblia de dicha relación (el novio y la novia).

Luego dice que no lo separe el hombre; pregunto: ¿Por qué lo dice, porque el hombre lo puede separar, o es inseparable? Claramente, lo da como advertencia y/o mandato, pues se estaría deshaciendo algo que Dios hizo; y los cristianos queremos que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra; pero no lo dice porque el hombre (o un hombre) no lo pueda separar; pues si fuera imposible de separar para el hombre, no habría tal advertencia o mandato. Si no fuera posible para el hombre separar esa unión (desenyugar), el texto diría de la siguiente manera; Por tanto, lo que Dios enyugó, no lo podrá separar un hombre; cosa que no la dice así. Pues, se puede romper; el hombre puede romper esa unión ilegítimamente, por el adulterio (que es el proceso inverso por el cual Dios lo creó, el enyugamiento).

Mat 19:7  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?

Jesús aclarará que Moisés no mando, sino que permitió; que son cosas distintas; los fariseos buscaban hacerlo caer en sus palabras; pero es imposible, pues El mismo es la Palabra de Dios encarnada (λόγος lógos).

Mat 19:8  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.

Vemos que el divorcio fue permitido (no mandado) por Moisés (en la Ley, es decir, La Torah). ¿Y por qué? Por la dureza del corazón del hombre (mujer).  Y sabemos que antes del pecado, el hombre no tenía ese problema del corazón duro (pues la circuncisión del Espíritu, nos vuelve un corazón nuevamente de carne y no de piedra). Por lo que intuimos, que este mandamiento como permiso, se introdujo a causa del pecado, ya existente en la humanidad a partir de la caída (esto es varios siglos antes de Moisés).

Sigamos: Luego dice “desde un principio no fue así”: ¿A qué principio se refiere Jesús? Claramente, al principio cuando el hombre (mujer) no tenía el problema de dureza en el corazón. ¿Y cuando fue esto? Fue antes de la caída en el huerto con Adán y Eva; la dureza del corazón es un problema que derivó obviamente del pecado. Es decir, este mandamiento (permiso) del divorcio fue introducido a causa del pecado ya existente en la humanidad (desde el principio, es decir, hasta la caída), y no hubiese sido necesario este mandato, si el hombre no tuviera el corazón endurecido por el pecado. No es como algunos piensan antes de Moisés, pues claramente habían muchas infidelidades hasta esa fecha, sólo que la ley no las había dado a conocer.

Mat 19:9  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.

Jesús aclara que sólo está permitido repudiar a la mujer (y luego el divorcio)  por causa de fornicación; es decir, porque uno de los cónyuges tenga una relación intima fuera del matrimonio. El divorcio está permitido (no mandado) sólo por esta causa; y no por cualquier causa, como preguntaron los fariseos. Pues la fornicación rompe ilegítimamente la unión que Dios hizo, cuando ellos se unieron en una carne.
Ahora viene una pregunta muy importante de aclarar: ¿La dureza del corazón de quien es el problema en una caso de infidelidad (deslealtad)?, ¿Quién fue el de duro corazón en este acto de adulterio? Claramente, el que cometió la infidelidad fue el de duro corazón, pues primero no consideró el compromiso y amor a su pareja (falta de amor por el otro); y segundo, en esta aventura, lo más probable es que tampoco tenga en cuenta que está con la pareja de su prójimo (usurpando lo que no le corresponde, no ama su prójimo en ningún caso). Y se agrega un tercer aspecto, donde vemos el endurecimiento de su corazón: No está respetando el mandato de Dios, de no romper el yugo con su mujer (u hombre según el caso). Falló en su amor a Dios.

Vemos claramente, que el endurecimiento que actúa para el pecado, es del cónyuge infiel.

Jesús nos enseña que el divorcio sólo es permitido (no obligado) por causa de fornicación (existe también fornicación espiritual). No hay otro motivo posible; y hoy anular este mandato de Jesús, sería muy grave; pues el mismo lo explica:

Porque de cierto os digo: Hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota, ni un trazo de letra de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Por tanto, cualquiera que suprima uno solo de estos mandamientos más pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos, pero cualquiera que los practique y enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (Mat 5:18-19)

Suprimir este mandato, es muy grave, pues no es un gran mandamiento; pero si es importante; y no se debe suprimir; Jesús permite (según La Ley) el divorcio en sólo causas de fornicación.

La ley tiene tres aspectos importantes, y cuando suprimimos un mandamiento; estos tres aspectos de este mandamiento se ven suprimidos también; veámoslo en palabras de Jesús:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, pero dejasteis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar aquello. (Mat 23:23)

Estos tres aspectos están incluidos en la Ley (Torah), y cuando suprimimos un mandamiento (aunque sea el más pequeño), suprimimos justicia, misericordia y fe<, así de simple y grave. Creo que esto es importante de considerar, pues es un grave error suprimir un mandamiento del Señor; y no entender que se está restando justicia, misericordia y fe.

Como paréntesis, te comento lo siguiente: Lo que hoy está abolido no es la Ley, sino la Ley como pacto para salvación del hombre, es decir, Dios nunca ha dado por terminada la Ley; sino lo que está caduco es que seamos justificados por La Ley, pues es imposible a causa del pecado, por eso somos justificados por la fe; y salvos por gracia. Pero la ley debe ser escrita en nuestros corazones, pues representa la perfecta voluntad de Dios; y como dice la Biblia: De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno. (Rom 7:12)

Quiero referirme ahora a ejemplos del Antiguo Testamento, donde podemos ver que la persona que da carta de divorcio, no es la persona que tiene problemas de dureza de corazón (necesariamente), sino la que comete fornicación; y como en ciertos casos la única salida de poder cumplir con la justicia, misericordia y fe; es dando carta de divorcio (desgraciadamente por causa del pecado), leamos lo siguiente:

Vio (Judá) que Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó. (Jer 3:8)

Acá vemos como el Señor, la había dado carta de divorcio a Israel, por sus adulterios (fornicación espiritual), a pesar de que el Señor la esperó, no volvió a El; vemos entonces lo siguiente: Primero, que si el Señor da carta de divorcio a Israel, esto no es malo, si El lo hizo por la justa razón, que es fornicación de Israel, después de una larga espera con paciencia. Vemos además, que el problema de dureza del corazón, no es del Señor obviamente; sino de Israel (el pecado de Israel). Acá entonces descartamos, que la dureza del corazón sea de la víctima del adulterio de la pareja, es decir, de quien da la carta de divorcio legitima,  sino de quien comete la fornicación.

El verso siguiente, deja muy claro que la dureza del corazón, es de quien adultera; y no necesariamente de quien da la carta de divorcio (vemos en Jeremías más delante):

En aquel tiempo Jerusalem será llamada Trono de YHVH, y serán reunidas a ella todas las naciones, al nombre de YHVH en Jerusalem; y no andarán más tras la dureza de su malvado corazón. (Jer 3:17)

El Señor nos da un clarificador ejemplo en estos pasajes de Jeremías, el da la carta de divorcio a Israel, luego de una paciente espera de que se arrepienta, de sus adulterios; y ello debido a la dureza de su corazón.


Ahora vamos al apóstol Pablo (muchas veces mal entendido, pero un brillantísimo maestro por la gracia de Dios), que pareciera que algunas de sus enseñanzas son contradictorias con todo esto que vimos, leamos:

1Co 7:1-16  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.  (3)  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.  (6)  Pero esto digo como concesión, no como mandato:  (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.  (10)  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.  (12)  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.  (15)  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.  (16)  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Vamos por parte desmenuzando los versos, y notemos que en ninguna parte Pablo habla de divorcio; sino de separación; pues no está hablando de la Ley que él la sabe muy bien y que está completamente correcta; sino de separaciones por otros motivos que no sean la fornicación (adulterio).

1Co 7:1-2  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.

Pablo aconseja a si no se tiene la capacidad de continencia, casarse. Porque el que fornica (relación intima fuera del matrimonio), contra su propio cuerpo peca (ver capitulo anterior 6).

1Co 7:3-5  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

Es importante notar como el apóstol llama a no negarse el uno al otro, y como indica que el cónyuge es el que tiene potestad del cuerpo de su pareja. Si esto fuera entendido (en amor), muchos problemas matrimoniales se terminarían. Es interesante de meditar este tema, pues al tener la mujer el dominio (control) del cuerpo del hombre; y el hombre dominio (control) del cuerpo de la mujer, a la vez; se produce un equilibrio sorprendente; pues ambos seden el control (dominio) de sus propios cuerpos al otro; y ninguno puede entonces ser agredido o forzado, y tampoco se puede negar; es decir, la relación es en perfecto amor. Nota que no se puede forzar, y se puede negar a la vez. ¡Interesante!

1Co 7:6-9  Pero esto digo como concesión, no como mandato: (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.

Bueno acá Pablo da un consejo; que bueno sería que se queden como él; es decir, solteros; por causa del Señor; pero si no tienen continencia; es mejor que se casen, que estar expuestos a quemarse.

1Co 7:10-11  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.

Acá hay un mandamiento del Señor; habla de separación (χωρίζω jorízono) y  no de divorcio (ἀποστάσιον apostásion), pues son cosas distintas. Si la mujer se separa de su marido (se entiende por cualquier causa que no sea fornicación, pues en la fornicación está permitido el divorcio), ella debe quedarse sin casar; es decir, si la mujer estima que ya no quiere estar con su marido (por cualquier causa), ella debe quedarse sin casar (pues no está permitido el divorcio por cualquier razón). Y como una manera de estimular la reconciliación de ambos, el Señor ordena que si no hay causa de fornicación; se puedan separar pero ambos deben quedar sin unirse a otra persona. Este texto, es muchas veces causa de confusión, pues se le asocia al divorcio; siendo que el Señor no ha cambiado de parecer; pues no lo puede hacer; él está hablando de separación por cualquier causa, y no por adulterio.

1Co 7:12-14  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

Acá tenemos un consejo de Pablo, no viene del Señor, sino del apóstol en su calidad ministerial. Cuando se tiene una pareja incrédula, y está dispuesta a vivir con uno (respetando nuestra fe y práctica de ella); no debemos abandonarla; pues son santificados por medio de nuestra fe; además, de nuestros hijos. Y por último; puede llegar al momento que está se convierta (el cónyuge incrédulo). Pero hay que entender correctamente este consejo de Pablo; pues, el estar dispuesto a vivir con uno, significa aceptar la fe que tenemos y no ser un estorbo u oposición a cumplir perfectamente la voluntad de Dios; pues si esto último ocurriere ya no es mandato seguir unidos en yugo desigual.

1Co 7:15  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.

Acá vemos como no es primero el matrimonio como valor último; sino la relación con Dios; si la pareja incrédula (por causa de la fe) insiste (ojo dice insiste, es que ya no se ha podido persuadir al otro, de seguir juntos; por causa de la fe) en separarse; no estamos sujetos a servidumbre, es decir, a ceder nuestra fe en pro del matrimonio. Eso sería, idolatría; una fornicación espiritual. Recuerda que el primer mandato de la ley, es el amor a Dios por sobre todo.

Bueno en este caso, si la pareja se arrepiente y vuelve; se pueden reconciliar; pero si la pareja se va y tiene otra relación; opera la Ley del divorcio como concesión.

1Co 7:16  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Esto es muy importante; significa que debes tener mucha sabiduría al actuar y ser fiel a la fe; si por ceder en tu fe piensas que salvaras tu matrimonio; estas muy equivocado(a), pues no habrá poder de Dios actuando ni en tu vida, ni en la de tu pareja. En cambio si te mantienes firmes en tus convicciones de las Enseñanzas del Señor, ¿Cómo sabes si salvas a tu marido o mujer?

Vemos de toda la exposición de Pablo que él nunca se refiere al divorcio; pues este ya es un tema conocido en la Iglesia; sólo él agrega lo concerniente a las separaciones, lo que manda el Señor y sus consejos personales como apóstol.

Ahora les copio en la Ley (Torah), donde se permitió el divorcio:

Cuando alguno tome una mujer, casándose con ella, sucederá que si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable, le podrá escribir carta de divorcio, y poniendo ésta en su mano, despedirla de su casa. Y salida de su casa, ella podrá ir y ser de otro marido. Pero si el segundo marido la aborrece y le escribe carta de divorcio, la pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó por mujer, al primer marido que la despidió no le será permitido tomarla de nuevo como mujer, después de ser mancillada, pues esto sería abominación delante de YHVH, y no harás que se corrompa la tierra que YHVH tu Dios te da por heredad. (Deu 24:1-4)

Es importante notar como una vez que se realizó el divorcio, ya no se pueden volver a unir (el tema es serio). Cuando el Señor le dio carta de divorcio a Israel; sólo la podría volver a recibir; si Israel moría; y es lo que ocurre en la cruz de Cristo;  donde hemos sido muertos con El; y resucitamos con El; y somos nuevas criaturas en El.

¿Es indisoluble el matrimonio?

Como hemos visto, por el divorcio legal, se puede terminar un matrimonio (sólo por la causa ya justificada); pues si no fuera así; la ley avalaría el adulterio; al permitir que el divorciado se una a otra pareja. Entonces, como es obvio, vemos que por el divorcio (por causa del pecado), se puede terminar un enyugamiento en matrimonio.
Y otra forma de terminar un matrimonio, es por la muerte de uno de los cónyuges.

La mujer casada está ligada mientras vive su marido, pero si el marido muere, es libre para casarse con quien quiera (con tal que sea en el Señor), (1Co 7:39)

Vemos que el matrimonio no es indisoluble como a veces se afirma, sino que hay dos posibles causas de su término legitimas. Como además vimos, esa unión que Dios hizo (enyugamiento), no la debe separar un hombre; no porque sea imposible; sino porque no es debido hacerlo.

Por último, me guastaría poner un ejemplo; de cómo la ley aplica justicia, misericordia y fe; en el caso de un divorcio permitido:

Esta es una mujer que tiene tres hijos, y que está casada con un hombre que usualmente  tiene relaciones con otras mujeres fuera del matrimonio; es un hombre promiscuo que no sólo le es infiel, sino que su vida está orientada al pasarlo bien, alcohol y la violencia. Esta mujer le ha perdonado muchas veces sus infidelidades, pero se ha dado cuanta que estas malas prácticas (en aumento) están no sólo produciendo daño en ella (cosa que ella puede soportar con dificultad por amor), sino que también, en el ejemplo de sus hijos. Pues este hombre no sólo abusa de ella cuando está con alcohol, sino que es violento y mal ejemplo con sus hijos; y no hay paz en esta familia; sino sólo tormento.

La mujer decide divorciarse; es una decisión difícil; pero lo hace con fe; y vemos que luego de un par de años; ella encuentra un marido que la acompaña en la fe; que es mejor ejemplo con sus hijos, y tiene una relación más armónica de amor, paz y respeto, en su familia.

Vemos que sería injusto obligar a esta mujer a permanecer en esta relación insana, no sólo para ella, sino para sus hijos. Lo justo es que ella pueda dar a sus hijos un ejemplo digno de padre, un marido protector y no abusador. Acá opera la justicia de esta ley de divorcio.

Tampoco sería justo que esta mujer se separe y no pueda volver a casarse, cuando el que causó el divorcio no fue ella, al contrario, ella procuró seguir con su matrimonio; pero su marido no colaboró en lo más mínimo. Ella una vez divorciada, si estuviera impedida de volverse a casar, seguiría siendo una víctima de su antiguo marido; y eso no es justo.

Vemos además, que sería muy poco misericordioso el dejar como victimas eternas a esta mujer y sus tres hijos, de los abusos de este hombre; por misericordia puede separarse.

Claramente esta mujer hizo una mala elección; pero no podemos condenarla por ello, además esta elección, a lo mejor, la hizo antes de conocer al Señor; sin haber entendido la siguiente advertencia:

No estéis unidos en yugo desigual con incrédulos, pues ¿qué compañerismo hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Y qué comunión hay de la luz con las tinieblas? (2Co 6:14)

Y por último; si El Señor que permitió esta concesión por causa de la dureza del corazón (del adultero marido) este mandato de la Ley de divorcio; no es fe, no obedecer su voz. La fe, implica, obedecer, y tomar la posibilidad de libertad que Dios nos da, si ya estamos subyugados en una relación sin sentido, viciosa y destructiva.
Bueno hermanos, esta es mi exposición del tema, creo que hay mucho más que decir; pero no debemos suprimir en forma ligera ningún mandamiento del Señor; pues en ese caso estamos restando Justicia, Misericordia y Fe; a nuestras vidas y la Iglesia del Señor.

Un abrazo a todos los creyentes, en la gracias y shalom del Señor. Amén.