viernes, 6 de junio de 2014

Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham

Libro de la generación de Jesús, el Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.  (Mat 1:1)

Cuando leemos el primer versículo del primer evangelio, en el Nuevo Testamento, escrito por Mateo, apóstol del Señor; vemos que a Jesús se le nombra explícitamente como hijo de David e Hijo de Abraham; siendo estos dos personajes muy relevantes de destacar en su genealogía, por el autor del Evangelio (en este caso Mateo, inspirado por el Espíritu Santo).

¿Por qué se nombran sólo estos dos hombres en forma separada, y no tantos otros tan relevantes e importantes, que también estaban en su ascendencia? 

Si miramos bien, veremos que en su ascendencia estaban también: Isaac, Jacob, Judá, Booz, Salomón, etc. por nombrar algunos…

Ahora, otro punto importante de destacar, que es que primero se nombra a David antes que Abraham; siendo que Abraham es antes que David; David desciende Abraham varios siglos y generaciones después.

Bueno, lo que el Espíritu Santo nos está enseñando, son dos características fundamentales que están presentes en Jesús, que son características de estos dos hombres de Dios (David y Abraham); y estas características deben repetirse en todos los discípulos de Jesucristo, es decir, los que siguen al Maestro. De hecho, por eso son mencionados explícitamente en forma muy especial por el evangelista, teniendo en el Nuevo Testamento, el primer lugar en lo escrito (en primer evangelio y en primer versículo de éste).

Vamos a lo que estos dos hombres nos representan, y deben ser nuestros ejemplos fundamentales; ya que así nos lo insinúa el autor:

Abraham
Abraham representa la fe, es llamado padre de los creyentes, sean estos Judíos o gentiles; es la fe lo que caracteriza Abraham en su vida, y por la obediencia a esta, llegó a ser llamado amigo de Dios. Es un ejemplo a conocer y seguir, para alcanzar la promesas de Dios.

David
David representa el amor; recordemos que este hombre llegó a escribir gran parte de los salmos escritos en el Antiguo Testamento (canciones y/o poesías); y era su corazón lo que a Dios le agradó. Fue quien estaba dispuesto a humillarse por exaltar Su Nombre; fue el dulce cantor de Israel. Su amor por el Señor lo hizo desear construir el primer Templo al Señor, cosa que Dios no le permitió. Incluso podemos decir, que su nombre en Hebreo significa amante, amoroso (דָּוִד).


Ambos hombres ejemplifican dos características fundamentales de los hijos de Dios, es decir, de los discípulos de Jesucristo; Abraham ejemplifica la vida de fe. David ejemplifica la vida de amor. Es importante notar, que el amor y la fe, estuvieron presentes en ambos patriarcas; de hecho, no podría ser de otra manera; ya que el llegar a ser amigo de Dios para Abraham, significó una relación de amistad que lleva en sí misma, el amor. Y en el caso de David, vemos que fue un luchador y guerrero de la fe (recuerda, por ejemplo,como venció a Goliat, por fe). Pero lo que la Biblia nos quiere recalcar, es el ejemplo de estos dos hombres, para que los CONOZCAMOS e IMITEMOS, y lleguemos a la perfección en nuestra carrera, con ambos modelos, que son exhalados como padres de Jesús el Mesías.

Es importante, después de lo que te he compartido, que puedas encontrar la motivación de poder conocer más las vida de estos dos hombres y saques ejemplos prácticos que te podrán ayudar en esta carrera, a la excelencia en Cristo Jesús.

Por último, ¿Por qué la Biblia primero destaca a David antes que Abraham, siendo que Abraham fue antes que David? Bueno, ellos están en la Biblia en un orden cronológico, como lo es la fe y el amor, la fe antecede al amor; pero el amor es el propósito. Nadie puede tener amor, sin fe; pero la fe acabará y el amor perdurará por siempre. Así también es en la Biblia, la fe es caracterizada antes por Abraham, luego el amor por David (como dije ambos tenían fe y amor, sólo estamos hablando de ejemplos de vida en ellos).

Por eso Jesucristo es llamado hijo de David e hijo de Abraham, porque lo más profundo e importante es el amor, que es nacido de la fe verdadera. Como David nació de Abraham, así el amor nace de la fe.


Un abrazo, y recuerda que no es sólo por fe; sino por fe y amor; no sólo por agua, sino por agua y sangre.

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. (Juan 13:34)


viernes, 9 de mayo de 2014

Ignorancia en incredulidad.

El apóstol Pablo escribió: Y doy gracias al que me fortificó, a Cristo Jesús, señor nuestro, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio;  habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. (1Ti 1:13)

¿Sabías que la ignorancia es fuente de incredulidad? El apóstol Pablo explica su razón de haber sido perseguidor de la iglesia, y lo resume que fue con ignorancia en incredulidad…

Veo dos razones para la incredulidad del hombre, primero la ignorancia y segunda la dureza del corazón.

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
(Rom 10:10)

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (Efe 4:18)

Creo que todos tenemos claro que la dureza del corazón del hombre es razón de la incredulidad ante Dios; pero hay algo que quiero resaltar, cuando no hay conocimiento, tampoco puede haber fe, es decir, la ignorancia es fuente de incredulidad.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Rom 10:14)

El no oír primero del Señor y segundo al Señor, es fuente de ignorancia, y por lo tanto, fuente de incredulidad… ¿lo ves?

Por algo el apóstol Pedro nos enseña: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; (2Pe 1:5-6)

El conocimiento es muy importante, la ignorancia no tiene beneficios...

El conocimiento del Señor es fundamental para combatir nuestra incredulidad, porque ¿quién puede creer lo que nunca ha oído?; si somos creyentes, debemos entender que sólo hemos creído lo que hemos podido oír, lo que nunca hemos oído, nunca lo hemos podido creer (por razones obvias, pues para creer algo primero hay que oírlo), así de tremendo es esto. Y como también sabemos que las promesas de Dios se alcanzan por fe, es importantísimo OÍR AL SEÑOR para superar nuestra IGNORANCIA, y poder CREER lo que hoy IGNORAMOS.

Sin fe es imposible agradar a Dios, para crecer en la fe; nuestra actitud es de ser tardos en hablar y prontos en oír. La ignorancia, es fuente de incredulidad; y la incredulidad es fuente de pecado. …y todo lo que no proviene de fe, es pecado. (Rom 14:23)

El pecado es error, y el fruto del error es muerte… Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Rom 6:23)

El error, nunca produce vida, sino pérdida, muerte y destrucción… El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Jua 10:10)

El enemigo nos quiere sacar de la fe, nos quiere en incredulidad, ¿y como lo hace? Lo hace cambiando la verdad por el error, y ocultando la verdad, es decir, nos quiere en IGNORANCIA, es decir, el enemigo COMBATE EL CONOCIMIENTO.

Por eso hoy tenemos el Espíritu Santo, quien tiene la misión de enseñarnos y guiarnos en todo, para que cada día seamos menos IGNORANTES, y por lo tanto, menos incrédulos por desconocimiento.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Jua 14:26)

Mira como el Espíritu no sólo nos enseña, sino que nos recuerda todo lo que él (Señor) dijo; y muchas cosas que el Señor dijo están registradas en la Biblia (no todas, pero todas las que están registradas son verdaderas).

Concluimos, que no debemos endurecer nuestro corazón y estar prestos día a día para oír al Señor; sólo así creceremos en la fe; ya que el desconocimiento de la verdad, nos hacer errar (pecado), y sus frutos no son de provecho. El enemigo combate la verdad, enseñando mentiras y ocultando la verdad; de modo que no podamos creer la verdad, ya que él sabe, que en la fe alcanzamos la victoria sobre él.

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. (Ose 4:6)


Un abrazo, y que el Señor nos aumente en su conocimiento por su Espíritu. Amén.


martes, 22 de abril de 2014

Fe, esperanza y amor.



Mas ahora permanece la fe, la esperanza, y el amor, estas tres cosas. (1Co 13:13)

Hoy les quiero entregar una reflexión, respecto a la fe, la esperanza y el amor. A lo mejor, estas palabras las hemos escuchado muchas veces, pero veo que es muy importante poder examinarlas en conjunto en más detalle y poder ver en alguna manera su importancia; por lo anterior,  hoy las compararé a los motores (o turbinas) de un avión JET que debe volar a máxima potencia y velocidad, con sus tres turbinas (motores); en una forma de parábola, de nuestra carrera en la fe; en el camino que es en Cristo al Padre.

Con este mensaje, quiero responder en parte a la pregunta que a lo mejor muchos nos hemos hecho, ¿Cómo podemos acelerar nuestro viaje en este Camino?; ¿Cómo puedo darle mayor potencia  a mi carrera?, ¿Estoy utilizando todos los recursos disponibles para llegar a la meta? Bueno, para en el fondo tener claro, como funcionan los motores o motivos de nuestros avances, y entenderlos, de manera de poder hacer un uso más efectivo de ellos, al entender mejor estos tres aspectos.

A la manera que un avión debe hacer un largo viaje por el cielo, así nosotros debemos elevarnos a las alturas, y como un avión necesita un motor o turbina para hacerlo; nosotros también; hoy tenemos cada uno de nosotros un avión disponible con tres motores o turbinas (ver imagen adjunta), que nos posibilita despegar, avanzar y darle máxima potencia a nuestra carrera, estos motores o turbinas son: la fe,  la esperanza y el amor; a la manera de los tres motores (turbinas) que vemos en la foto del avión.

Hoy permanecen estos tres motores a nuestra disponibilidad para elevarnos y correr la carrera, pero debemos saber usarlos y potenciarlos cada uno de ellos, ya que son los tres necesarios para terminar exitosamente nuestra carrera espiritual. Ninguno de los tres debe ser menospreciado, pero el último tiene la ventaja de ser eterno, me refiero al amor; nos durará toda la eternidad.


 Primera turbina de nuestro JET al cielo, La FE:

La fe es el primer motor o turbina, que nos permite despegar y avanzar en el Camino al Padre; sin encender este motor no podremos ni despegar, ni encender los siguientes dos motores (esperanza y amor). Este elemento, la fe; nos provee la potencia necesaria de Dios, para avanzar y alcanzar nuestra salvación completa (como este es una carrera celestial, necesitamos potencia divina):

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. (Rom 1:16)

Cuando creemos al evangelio, es decir, cuando ejercemos la fe; hay poder de Dios en nuestra vidas que nos mueve a salvación. Este es un ejemplo gráfico, del como encendemos y ejercemos el primer motor de nuestro jet al cielo. La fe nos potencia, y el combustible de la fe, es la palabra de Dios, es decir, para creer primero hay que oír al Señor en sus palabras, cuando las creemos, nos catapulta con potencia a las alturas… comenzamos el viaje… ya hemos despegado…

¿Y cómo le damos potencia a este primer motor o turbina de nuestro JET al cielo?
Conociendo y entendiendo lo que el Señor nos enseña, es decir, conociendo la Palabra de Dios, es decir, conociendo el evangelio y creyéndolo de corazón. Su palabra es nuestro combustible divino, nosotros encendemos el motor y lo aceleramos creyéndole.

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Rom 10:17)


Segunda turbina de nuestro JET al cielo, La Esperanza:

La Esperanza, es el segundo motor o turbina, que sólo lo podemos encender, si ya hemos prendido el de la fe, sin fe, no hay esperanza; pues estos motores funcionan en paralelo; la fe nos lleva a esperanza.

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.  (Col 1:21-23)

¿Cuál es la diferencia entre la fe y la esperanza? La fe es creer lo que el Señor nos dice; la esperanza es creer lo que el Señor nos promete, y cuando creemos sus promesas, las esperamos… se podría decir, que la esperanza es la fe en sus promesas…, de lo anterior entendemos que el combustible de este motor son las promesas del Señor, sin conocer sus promesas, no tenemos combustible para el motor de la esperanza. Nuevamente acá el combustible es celestial, pues viene del cielo, son sus promesas…

¿Y cómo le damos potencia a este segundo motor o turbina de nuestro JET al cielo?

Es una buena pregunta, mientras mejor sepamos usar estos motores que tenemos disponibles, mejor será nuestro viaje a las alturas…

Para aumentar nuestra esperanza, debemos conocer y entender lo que el Señor nos ha prometido; si lo ignoramos… ¿Cómo lo esperaremos?

…para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (Efe 1:17-19)

Acá vemos un ejemplo de cómo Pablo ora por la iglesia en Efeso, para que puedan conocer y entender, por medio del Espíritu, cual es la grandiosa esperanza a la que hemos sido llamados…, sin conocerlo y entenderlo, dejamos un poderoso motor sin funcionar en nuestra carrera celestial.

Entonces entendemos que para darle potencia a esta segunda turbina o motor, debemos conocer y entender, la gloriosa esperanza que tenemos en Cristo; si lo ignoramos y no lo entendemos, o si sólo lo conocemos en parte y comprendemos en parte, no utilizaremos toda la potencia de este segundo motor del JET.

Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Rom 15:13)


Tercera turbina de nuestro JET al cielo, El Amor:

Este tercer motor o turbina, es un motor eterno, es un motivo que perdurará en nosotros por toda la eternidad, es por eso Pablo indica que es mayor, que los anteriores, es decir, que la fe y la esperanza; pues la fe se acabara, ya que no necesitaremos creer porque veremos cara a cara al Señor, y no necesitaremos esperanza, porque recibiremos lo prometido y esperado; pero el amor perdurará por la eternidad. Es como los motores de los cohetes espaciales que son desechados después de ciertas faces del vuelo, así será con la fe y la esperanza (ellos cumplirán su función temporal); ellos hoy son el medio que tenemos provisto por Dios para avanzar y darle potencia a nuestra carrera, pero el motor que nos moverá por la eternidad y hoy también lo debe hacer, es el amor.

El Señor acá en la tierra se movió por estos tres motivos, por fe, por esperanza y por amor. Nosotros debemos andar como él anduvo, por fe, por esperanza y por amor. Todos sabemos que Jesús caminó en fe y en amor, pero ¿Qué esperanza tenía si él era el hijo unigénito del Padre?

…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Heb 12:2)

No es el fin de este mensaje explicar lo que el Señor ganó en su carrera acá en la tierra, pero ciertamente tenía algo que alcanzar y esa esperanza le producía fuerza… (Si él lo hubiese ignorado, no habría sido posible tener esperanza en ese gozo por alcanzar lo prometido…, y por lo tanto, la cruz se habría visto mucho más grande y difícil…, si ignoraba el objetivo a alcanzar, pero no lo ignoraba; en otro mensaje podemos hablar de ello…).

Este motor se resume en un mandato del Señor, su nuevo mandato en El:

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. (Juan 13:34)

¿y cuál es el combustible de este motor? Todas las oportunidades que Dios nos da de ejercer ese amor, recuerden que andamos en las buenas obras que El preparó de antemano…

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe 2:10)

Bueno, esto del amor, además nos enseña que esta no es una carrera individual; sino que es una carrera en equipo, somos un cuerpo y estaremos unidos por la eternidad en Cristo; y de  modo que lo que hoy me motiva a escribirte, es poder participar con lo que tengo, en poder entregarlo para que puedas avanzar a toda potencia con  los recursos del JET que tenemos en Cristo a lo alto. Todo esto no tendría ningún valor, si llegáramos solos a la meta…, es una carrera de una familia, la familia de Dios a la meta, con Dios nuestro Padre; y el amor es un potente aliciente que nos transporta a la naturaleza de nuestro Padre, es su ADN, el amor.

Es hermoso lo que tenemos en nuestras manos para transportarnos a las alturas que nos quiere Dios, debemos potenciar nuestra fe, esperanza y amor;  saber y entender que con estos tres motores tendremos la potencia suficiente para terminar juntos con existo esta carrera al Padre, nuestro objetivo, en Cristo Jesús nuestro Señor. Amén.

No lo olvides son tres poderosas turbinas a nuestra disposición… úsalas y poténcialas; llena tus estanques de combustible, por el Espíritu.


Fe, esperanza y amor; nos vemos… en Cristo.

domingo, 6 de abril de 2014

En Cristo, nuestra correcta posición (lugar)

Sólo existen dos posiciones para la humanidad hoy en la tierra, la primera en Adán y la segunda en Cristo, no hay más...

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  (1Co 15:22)

Quienes se quedan en Adán mueren, quienes entran y permanecen en Cristo; se les da vida.
Cristo es el verdadero templo de Dios, en el cual debemos permanecer; ya que sólo en esa  posición (lugar) podemos verdaderamente adorar al padre en Espíritu y en verdad; es la posición perfecta que debemos entrar y mantener.

Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:21-24)

Hay un sólo lugar en el cual agradamos al Padre, sólo en Cristo; en Adán estamos muertos para Dios, ya que Adán fue vencido por el pecado. En cambio en Cristo, el pecado no nos puede vencer.

Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (1Jn 3:6)

En Cristo, es una posición (lugar) inexpugnable al pecado; es nuestro fuerte castillo al enemigo.

En Adán el pecado domina al hombre, en Cristo no puede ser dominado. En Adán el hombre fue derrotado, en Cristo el hombre alcanza la victoria, sobre el enemigo, sobre el mundo y sobre su carne (su vejo hombre, Adán); en su muerte y resurrección con Cristo.

Sólo tenemos dos posiciones para estar, en Adán y en Cristo; para Dios no hay otra. Debemos mantener nuestra posición de victoria, por medio de la fe en El.


Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (Juan 15:4)

sábado, 5 de abril de 2014

"En Cristo"

Cuando comenzamos a entender esta frase "En Cristo", comenzamos a comprender el evangelio.

viernes, 28 de febrero de 2014

Vosotros sois la sal de la tierra

Señor dame de tu gracia para expresar correctamente el mensaje que pones en mi corazón, tu sabes que en mí mismo no es posible, pero con tu gracia todo es posible en ti, en tus manos llego a ser un instrumento limpio, útil y apropiado para tu gloria y libertad de muchos cautivos, amen.

El Señor dijo:
Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se perdiere su sabor ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 5:13

El Señor dice a sus seguidores (discípulos, hoy día llamados cristianos) “Vosotros sois la sal de la tierra”, antes que nada debemos entender que el principal propósito que tiene la sal en esta parábola, es dar SABOR a la tierra (no como en algunas interpretaciones que lo cambian por preservar los alimentos, claramente habla del sabor de la sal el verso); el propósito de la sal es dar sabor a toda la masa (mayoría), siendo esta (la sal) de una muy menor proporción y cantidad que la masa a salar. Como dije, cuando el Señor nos asemeja a la sal, está comparando la capacidad de la sal a dar sabor a toda la masa (tierra), que sin ella no tendría ningún sabor, ¿y qué pasa si la sal pierde su sabor? Bueno, no es útil para nada y es pisoteada por los hombres.

Ser sal significa ser de un sabor diferente a toda la masa que te rodea, y en la prueba ese sabor debe sazonar, es decir, debe notarse esa diferencia con el resto; ese sabor salado no dice que es de gusto de todos, de hecho ese sabor es agradable a Dios, pero puede ser muy desagradable, para el enemigo, para el mundo y para la carne.

Porque todo hombre será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.  (Mar 9:49)
Toda ofrenda o sacrificio a Dios debe ser salado, y sin sal; NO LE ES AGRADABLE.

Y sazonarás toda ofrenda de tu presente con sal; y no harás que falte jamás de tu presente la sal de la alianza de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal(Lev 2:13)

No se trata de hacerse el diferente uno mismo (eso no tiene valor), sino que hay cosas que los cristianos no podemos transar, y cuando las transamos, somos inútiles al Señor, y la sentencia es que los hombres nos pisotean (sin utilidad ni para Dios ni valor para el mundo).

Son palabras fuertes, pero verdaderas; si la sal deja de dar su sabor ¿Con que la salaremos? Nuestra sal es Cristo en nosotros, si lo dejamos de expresar con fidelidad, y prefiriendo caer bien o agradar a los hombres, a las jerarquías religiosas y/o al mundo, antes que a Dios, ¿Con que nos salaremos? Nos hacemos inútiles en las manos de Dios; y lo que es peor, lo que tratamos de evitar con nuestra actitud tibia, nos viene de todas maneras, somos pisoteados por los hombres (esta es una ley del reino de Dios).

Cuando por el contrario, nos sobreponemos en el Señor al qué dirán, a nuestros temores, a guardarnos a nosotros mismos, a inclinarnos ante el mundo y su rey; y expresamos fielmente al Señor en fe, esperanza y amor; a costa incluso de nuestra propia vida; nos hacemos útiles en sus manos, salamos la tierra (la hacemos agradable) y el Señor nos liberta de todos nuestros enemigos; nos pone en alto, donde no nos pueden pisotear.

Ejemplos tenemos de sobra en la Biblia, el caso de Moisés que nunca se arrodillo ante Faraón, siendo este soberano absoluto de su tiempo, teniendo la supremacía en la carne como para cortarle la cabeza por su “falta de respeto”; pero Moisés no se inclinó, lo mismo ocurrió con José que no se inclinó al pecado, y lo mismo con Daniel, con David, con Abraham, con Mardoqueo, con los profetas, etc.; y con nuestro Señor Jesucristo; que no doblo sus rodillas ni al enemigo, ni al sistema político-religioso del mundo con toda su gloria, ni ante su carne. Fue una ofrenda siempre agradable ante Dios, salada con sal y probada por el fuego.

Si la sal pierde su sabor… ¿para qué es útil? No tiene utilidad en las manos de Dios; no dice que Dios deja de amar a esa persona, pero ciertamente no le es útil y agradable su acción; porque la fe produce valentía; y la tibieza desagrado al Señor. ¿Alguna posibilidad para el que falló? Ciertamente que si, el arrepentimiento ante él de corazón, que su sangre nos limpia de todo pecado, y en la próxima oportunidad que nos de: testificar con valentía de la fe que pude salvar a todo hombre y la humanidad; de la fe del Hijo de Dios, que no estimó como preciosa su propia vida, por agradar a Dios y salvarnos a nosotros, ¿Cómo nosotros no corresponderemos de igual manera? En fe, en esperanza y en amor, seguimos sus pasos, sin valorarnos más a nosotros mismos que a Aquel que nos redimió, nos dio vida juntamente con él y nos abrió un Camino al Padre; ya que el que no renuncia sí mismo y toma su cruz, no pude seguirlo; sin fe es imposible.

Pero los que le creemos a Dios y seguimos el Camino, estamos de pie ante el enemigo, de pie ante el mundo y de pie ante nuestra carne (no doblamos nuestras rodillas ni al mundo, ni al enemigo, ni a nuestra carne); en su poder, gracia y fortaleza nos afirmamos día a día, y avanzamos a la meta como soldados valientes y útiles del Padre eterno y su Hijo (porque poderoso es quien nos llamó); en su gracia somos útiles a sus propósitos eternos y obras de justicia, y día a día no nos estimamos más de lo que realmente somos; y avanzamos por este nuevo Camino que nos lleva  a las alturas eternas, para gloria eterna con El, que Es desde el principio. Amén Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Aleluya y amén.

Dale sabiduría y entendimiento a tu pueblo; para que pueda entender y expresar tu gloria; y perdónanos nuestras fallas. Amén.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Oro, incienso y mirra.

Sabemos que todo lo que existe es del Señor, nuestro Dios; ahora, yo me pregunto, ¿Cómo podremos darle algo, si él es dueño de todo lo existente?, ¿Podremos agradarlo entregándole algo, siendo que de él procede todo el universo…?

Cito un par de textos bíblicos al respecto, donde nos muestra que él es dueño de todo, y que es imposible darle primero, ya que de él todo procede:

¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. (Job 41:11) 

¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Rom 11:35-36)

Las preguntas anteriores son muy interesantes, porque a pesar de ser todo procedente de él, hay tres cosas que él considera valiosas, y se satisface de recibirlas de nosotros, veámoslo:

Cuando leemos el Capítulo 2 del evangelio de Mateo, nos encontramos con la historia de los magos de oriente, que visitaron a Jesús en los días posteriores de su nacimiento; y en ello encontramos que los magos ofrecieron al Señor tres regalos de sus tesoros personales: oro, incienso y mirra. Como sabemos que las cosas materiales tienen un significado espiritual y una enseñanza que dejarnos en la Biblia, el tema de este mensaje es entender ¿Qué significan estos tres regalos que ofrecieron estos “paganos de oriente” al Señor, y que le fueron agradables, de tal manera que quedaron registrados en las Sagradas Escrituras?

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mat 2:11)

Veamos que estos tres “paganos de oriente”, representan de alguna manera, la nueva generación que fue incorporada por Dios, al ser rechazado por su pueblo el Mesías, estos hombres de oriente, sin tener el linaje sanguíneo de Abraham (pero si el espiritual), tuvieron la visión de detectar que un gran acontecimiento que estaba ocurriendo en este planeta, ellos fueron guiados por la estrella del Señor, hasta llegar a la casa en que estaba Jesús, el nacimiento de un gran rey (nota que la Biblia acá habla de casa y no pesebre, ya que esto es posterior a su nacimiento, ya estaban habitando en casa).

Ahora, podemos ver, que si es posible llegar con las manos llenas al Señor y agradarlo con nuestros presentes: estos deben ser oro, incienso y mirra; son los regalos que debemos entregarle al Señor.


¿Y qué significado tienen?

Oro: El primer regalo que se le entrega al Señor, es el oro; no se pueden entregar los otros dos regalos sin tener y entregar oro antes; es por ello que la Biblia lo pone en primer lugar, no por un tema de importancia, sino por un tema de cronología y requisito… me explico: El oro representa nuestra fe, es decir, el creerle al Señor; ese es el primer presente que le `podemos y debemos entregarle, y del cual se agrada el Señor; por el contrario, la Biblia enseña que es imposible agradar a Dios sin fe. Es pues la fe este primer regalo y requisito, además el Señor también nos explica que nuestra fe es más preciosa que el oro, y así como el oro se prueba con fuego, así lo debe ser también, nuestra  fe. Es con la fe que alcanzamos justicia ante Dios, y sin ella, todo lo que ofrezcamos será impuro ante Dios.

Sin antes creer, no hay nada y todo es imposible para con Dios, es por ello que lo primero que podemos entregar como un regalo a nuestro Señor es que le creamos, cuando no lo hacemos, lo hacemos mentiroso y no le agradamos.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Heb 11:6)

…para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, … (1Pe 1:7)


Ahora vemos que cuando le creemos al Señor, le agradamos y es un valioso regalo que entregamos ante él, entendiendo que le fe viene de oír su voz, y creerle, es decir, hacerle verdadero, santificando su Nombre. Sin fe, tenemos las manos vacías, y obviamente, nada podremos entregar que le agrade. Lo primero es la fe; por ella alcanzamos justicia ante Dios, y podemos presentarnos ante él.

Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. (Rom 3:30)

Es muy importante notar, que a pesar de que la fe podemos entregarla al Señor, somos nosotros los principales beneficiados de creerle y no dudar de sus palabras que son verdad; por ella obtenernos buen testimonio y alcanzamos las promesas de Dios.

Incienso: En segundo lugar vemos que estos hombres entregaron de sus tesoros, incienso, luego del oro (la fe), podemos entregar incienso al Señor (no antes); el incienso representa nuestras oraciones (la oración sin fe es estéril), es decir, nuestra comunión con el Señor, es decir, no sólo las oraciones que suben, sino las que vienen hacia debajo de parte de él, la comunicación diaria con el Señor (recordemos que el Señor ya vive en nosotros, de modo que también podemos decir de las oraciones que entren y salen de nuestro corazón). La alegría del Señor es la parte habitable de la tierra (quienes han hecho habitables sus corazones para él por la fe) y disfruta con sus hijos. Veámoslo en el siguiente proverbio:

Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres. (Pro 8:31)

Acá podemos ver el significado del incienso, las oraciones de los santos, es decir, sus hijos:

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; (Apo 5:8)

El incienso es la comunión diaria y permanente con nuestro Señor, es la comunicación con él, de que no descuidemos eso, le damos una gran alegría y disfrute.

La oración tiene un propósito en el reino de los cielos y en la edificación de la iglesia, por ella hacemos nuestras peticiones, descargamos nuestras cargas, nos comunicamos y esperamos las palabras del Maestro que nos guía y enseña todas las cosas. La oración nos lleva a tener esperanza, por alcanzar lo pedido; que ciertamente llegará lo que Dios nos ha ofrecido. Es una relación de intimidad en gozo, de hacerlo participe de nuestra vida, anhelos, temores y desafíos, de esperar de él, el verdadero sentido por el cual fuimos creados, llamados y escogidos. Sus palabras son nuestro alimento.

Mirra: En tercer lugar se encuentra la mirra (no se puede entregar sin oro e incienso previamente), está representa la consagración al Señor por amor, es decir, la obediencia absoluta y entrega completa al Señor; incluye desestimarse a uno mismo (si fuese necesario el sacrificio). Así como un vaso de mirra debe ser roto, para ser derramado y gustar su fragancia; así debemos estar dispuestos a entregar la vida por quien la entregó por nosotros primero.

Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2Co 5:14-15)


La mirra representa la consagración (obediencia completa) por amor. La mirra representa el ser derramados por amor al Señor voluntariamente, es el propósito de todo, el amor. Es la oportunidad más alta y sublime, que el Señor da como un privilegio a quienes lo siguen por donde quiera que va.

El Señor nos enseñó como manifestamos nuestro amor hacia él:

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. (Juan 15:10-14)

En la obediencia por amor, permanecemos en su amor; obtenemos su gozo y es manifiesto cuando damos nuestra vida por los hermanos, como él lo hizo. Somos derramados por amor, olor fragante al Señor. ¿Cómo manifestamos nuestra obediencia por amor? Guardando sus mandamientos, y el mandamiento del Señor es que nos amemos de la forma que él nos ha amado; y ese amor llega a su plenitud dando la vida por sus amigos.

Vemos el siguiente ejemplo, donde el apóstol Pablo lo expresa:

Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. (Filipenses 2:17)

Vemos que siendo el Señor dueño de todo lo que hay, hay tres cosas que le agradan que pueden venir del tesoro de nuestro corazón hacia él, el oro (la fe), el incienso (oración-comunión) y la mirra (obediencia-amor).


También lo anterior, lo pueden ver en figura en el antiguo testamento; con los tres tipos de sacrificios que se hacían al Señor por los sacerdotes: por el pecado, holocausto de olor grato y consagraciones de olor grato (ver éxodo 29 y Levítico 8). Recordemos que debemos llegar a ser un reino de sacerdotes para Dios; es por ello, que estos tres tipos de sacrificio, nos muestran en figura y parábolas, lo que el Señor espera de sus verdaderos sacerdotes. Amén.