domingo, 22 de octubre de 2017

El buen Pastor deja las 99 ovejas…

Con mucho cariño, mi querido lector, hoy les quiero compartir una reflexión de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, de cómo el Buen Pastor deja las 99 ovejas y va en búsqueda de la extraviada. Sé que hemos escuchado esta enseñanza más de alguna vez, pero quiero llamar tu atención acerca del ¿CÓMO el Pastor hace esto hoy en día?
Leamos en Lucas lo siguiente:

Entonces les propuso esta parábola: ¿Qué hombre de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se ha perdido, hasta que la halla? Y cuando la encuentra, regocijándose, la pone sobre sus hombros, y regresando a la casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: ¡Alegraos conmigo, pues hallé mi oveja perdida! Os digo, que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de arrepentimiento. (Lucas 15:3-7)

En esta parábola entendemos que el Pastor es el Señor Jesús, las ovejas somos nosotros sus discípulos, la oveja extraviada es el que se sale del Camino, y se extravía. Y es Jesús quien va y la trae de vuelta. En grandes rasgos eso es lo que vemos en Lucas. ¿Cierto?
Podemos ver como esto se ajusta a lo expuesto, en el Antiguo Testamento, por el profeta Ezequiel, veámoslo:

Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré descansar, dice el Señor Dios. Yo buscaré la perdida, y haré volver la descarriada, y vendaré la perniquebrada, y fortaleceré a la enferma. Más destruiré a la engordada y a la fuerte. Yo las apacentaré con justicia. (Ezequiel 34:15-16)
Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi prado, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 34:31)

Teniendo más o menos claro lo anterior, en lo que quiero llamar tu atención es la pregunta: 

¿CÓMO el Buen Pastor hace esto?, pues sabemos que físicamente el Señor Jesús está en el cielo a la diestra de Dios en las alturas…

Yo he visto esta respuesta en el evangelio de Mateo; en este evangelio vemos que el “Cómo” el Señor Jesús va en la búsqueda de la oveja perdida (extraviada); es muy importante distinguirlo y entenderlo; para lo cual cito el texto en cuestión (primera parte):

¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había perdido? Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.  (Mateo 18:12-14)

Vemos en el texto anterior mucha similitud con Lucas (citando anteriormente), y cada diferencia es un aporte especial al significado completo de dicha parábola (cosa que a lo mejor más adelante podríamos analizar).

Ahora te quiero hacer notar que los versículos siguientes a esta parábola en Mateo (15 al 17), son la explicación de ese “Cómo” que nos planteamos, es decir, ¿Cómo el Señor Jesús va a buscar la pequeña extraviada? Esto lo vemos claramente, pues al comenzar dichos versos con la frase “Por tanto”, es decir, lo siguiente es el resultado de lo primero, es la explicación practica de la parábola de las 99 ovejas. Leamos lo que sigue, es decir, la explicación del Cómo:

Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere a ellos, dilo a la Iglesia; y si no oyere a la Iglesia, tenle por un mundano y un publicano.  (Mateo 18:15-17)

El texto anterior, nos indica claramente el Cómo va el Señor a buscar su ovejita extraviada:

Primero, debemos notar que la forma de ser extraviado es haber pecado contra un hermano y no haberse arrepentido, es decir, cuando una oveja peca contra el cuerpo de Cristo y no se arrepiente, aunque esté físicamente muy cerca de los hermanos, está muy lejos espiritualmente de la comunión del Cuerpo de Cristo. Esta puede seguir participando de cultos, estudios y reuniones, pero su comunión con el Cuerpo está rota, y está espiritualmente extraviado, es decir, separado.  Aunque esté muy cerca, físicamente del la iglesia aún.

Segundo, se establece un proceso de tres etapas para la restauración de la comunión del hermano extraviado (aquel que pecó contra el Cuerpo); la cuarta etapa es cuando no hay arrepentimiento del pecado (lamentablemente, pero siempre nos queda la esperanza para el futuro):

            ve, y redargúyele entre ti y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
        si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra.
            Y si no oyere a ellos, dilo a la Iglesia;                       
y si no oyere a la Iglesia, tenle por un mundano y un publicano.

Lo ideal es que esto se resuelva en la primera etapa; de no ser así, que sea resuelto en la segunda etapa;  o por último en la tercera; para no llegar a la cuarta. Aunque la cuarta es una etapa también de misericordia, pues al tenerle como una persona del mundo, el hermano extraviado puede recapacitar y darse cuenta de su error y volver al rebaño, con Su Pastor y hermanos.

En el proceso descrito por Mateo; vemos  la forma que el Buen Pastor, que dio su vida por sus ovejas, va a buscar la extraviada; lo hace por medio del los hermanos (ovejas); no es que el Señor baje del cielo personalmente, sino que lo hace a través de Su cuerpo, que es la  iglesia. El hermano que se ha extraviado, puede pensar equivocadamente, que el Señor vendrá en persona a corregirlo (entendiendo mal la Biblia), eso es una falta de humildad y conocimiento; pues el Señor actúa por medio de Su Cuerpo que es la iglesia. Si no reconoce al Señor en sus hermanos, está en real peligro, pues es un engaño pensar que Dios vendrá en persona, bajando de su trono a corregirle su error. Debemos ser humildes y ver en los hermanos (enviados por el Señor), al Señor mismo como el Buen Pastor que nos busca y nos quiere hacer volver al Camino de la Verdad y el Amor. La soberbia nos aparta de Dios, nos aparta del Camino Correcto; con humildad debemos ver en los hermanos (enviados por el Señor) al Señor mismo que nos viene a buscar con Verdad en Amor. Pues los hermanos que se han extraviado, esperan que el Espíritu Santo les hable; pero no se dan cuanta en su pecado y engaño, que no han escuchado al Espíritu Santo; pes por eso que los hermanos deben acudir a restaurarlo; y no persistir en la soberbia y orgullo, que están esperando la voz del Señor, cosa que no están haciendo, pues el Señor mismo les está hablando por medio de los hermanos.

Algunos hermanos piensan erradamente, que están muy seguros, pues al entender mal la forma de cómo el Buen Pastor va a buscar las ovejas extraviadas, dejando las 99 van a buscar la perdida; siguen perdidos (sin darse cuenta), esperando que el Señor mismo en persona los vaya a buscar (si es que estuviesen perdidos); y  no se han dado cuenta que han rechazado al Señor en sus hermanos ya tres veces; el mismo número de veces que Pedro lo hizo; y no se ha arrepentido (al contrario de lo que hizo Pedro). El Señor hoy hace las cosas por medio de Su Cuerpo que es la iglesia, debemos entenderlo para no despreciar al Señor cuando nos viene a buscar, si es que hemos pecado y no nos damos cuenta y hemos rechazado la voz del Espíritu Santo en nuestros corazones; y luego lo hacemos en nuestros hermanos y su Cuerpo. Y no seguir por el camino de la soberbia, orgullo y la ignorancia, que debe ser el Señor mismo quien venga a buscarnos, si es que estuviésemos en alguna medida errados (cosa que claramente cuando hay soberbia y orgullo no veremos).

Resumen hasta aquí:
EL Pastor va a buscar la oveja pérdida, por medio del Cuerpo de Cristo; la oveja se extravía cada vez que peca contra algún hermano, y no se arrepiente ni reconcilia (no oye la voz del Señor, por medio de su Santo Espíritu). EL Señor deja las 99 ovejas y la busca por medio de los hermanos, y la trae de vuelta. La trae con verdad y en amor. Cuando esto ocurre, hay alegría en los cielos.

Nota: Lo anterior no lo debemos confundir, cuando el hermano que se le tilda de extraviado, no ha pecado contra ningún miembro de su organización, sino más bien se ha apartado en busca del Señor; eso ha ocurrido muchas veces históricamente; hombres que han salido de lo institucional, en la búsqueda del Señor en realidad.

¡Vamos más allá, si Dios lo permite!!!
Este mensaje podría terminar aquí, y estaría bien; ¡pero veo que podemos ir más allá con la gracia de nuestro Dios!!! Los versos siguientes 18,19 y 20 (de Mateo 18, lo que estamos viendo), son una explicación más profunda del texto anterior, es decir, desde los primeros versos de este capítulo de Mateo. Veamos que podemos descubrir en el contexto de lo ya explicado; antes cito lo que veremos:

Mateo 18:18-20  De cierto os digo que todo cuanto atéis en la tierra habrá sido atado en el cielo, y todo cuanto desatéis en la tierra habrá sido desatado en el cielo.  (19)  Otra vez os digo, que si dos de vosotros estuvieran acordes (sumfonéo) en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos.  (20)  Porque donde están dos o tres congregados (sunágo) en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

Espero la gracia del Señor para poder explicar en algo lo anterior; el verso 18 nos indica que cada cosa que atemos en la tierra, ya habrá sido atada en cielo; así como cada cosa que desatemos, ya habrá sido desatada; eso NO significa que nosotros mandamos en el cielo, sino al contrario; como en el Padre nuestro oramos “haremos del voluntad del Padre acá en la tierra, como ya se hace en el Cielo”; es decir, replicaremos lo que vemos hacer en el cielo, acá en la tierra. Lo anterior significa no andar según nuestra voluntad o parecer personal, sino en la voluntad del Padre; para eso debemos estar acordes (sumfonéo) y congregados (sunágo) en su Nombre. Lo anterior significa, ver las cosas del cielo; es tener la vista puesta en los lugares celestiales, para hacer lo que vemos en el cielo.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Col 3:2 


 ¿Qué significa lo anterior?

Veamos el verso 19:   (19)  Otra vez os digo, que si dos de vosotros estuvieran acordes (sumfonéo) en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos.

La palabra acordes, es la palabra en griego sumfonéo (συμφωνέω) que significa ser armonioso; que viene de la palabra súmfonos (σύμφωνος) que significa sonando juntos; acá estamos en la etimología de la palabra sinfonía (συνφωνή) que significa lo que suena junto. Todo lo anterior nos habla de algo que suena en forma armónica en conjunto; eso significa, orquestados en un mismo sentir, es decir, bajo la mano del mismo Maestro en un mismo Espíritu. Cuando andamos (por lo menos dos hermanos) acordes (en sinfonía) en un mismo Espíritu; todo lo que pidamos al Padre que está en los cielos, será hecho. Lo importante es aprender a andar acordes al Director de orquesta que tenemos, es decir, bajo la dirección de nuestro  Maestro, sonando en forma armónica en conjunto. Eso es testimonio que andamos en el Espíritu (y no la carne), y por lo tanto, lo que pedimos es la voluntad del Padre, y será hecha cuando lo pedimos.

La palabra congregados, es la palabra en griego sunágo (συνάγω) que significa conducir juntos. Cuando andamos juntos en el mismo Camino, conducidos por el mismo Espíritu, a la misma meta; en el nombre de nuestro Señor; El estará en medio nuestro. La palabra congregación acá, tiene un significado de caminar juntos a un destino común; y si eso es en el nombre de nuestro Director de orquesta; El está en medio de nosotros dirigiéndonos por su Palabra (con su Voz).

Recordemos que el ejemplo del Señor partió con el Pastor y sus ovejas; entonces entendemos que cuando caminamos acordes, es decir, en sinfonía con nuestro Pastor, lo que pidamos a nuestro Padre lo hará. Y en ese mismo sentido, cuando caminamos congregados, es decir, conducidos en conjunto al mismo objetivo propuesto por el Pastor; El Señor estará en medio nuestro y deberemos reconocer Su voz, en medio nuestro (recordemos que sus ovejas reconocen Su voz).

Recapitulando; en los últimos tres versos 18, 19 y 20; tenemos tremendas promesas del Señor que debemos aprender cómo alcanzar; estas son:

Primero: que lo que atemos y desatemos en la tierra, habrá sido atado y desatado en los cielos (visión).

Segundo: si pedimos cualquier cosa, en forma acordes en la tierra, será hecho por el Padre que está en los cielos (sinfonía).

Tercero: Si dos o tres estamos congregados en su nombre, El estará en medio nuestro oiremos la Voz del Pastor (caminando juntos).

Creo importante reflexionar, orar y practicar estas cosas; para alcanzar estas preciosas promesas que han puesto al alcance de nuestras manos; creo que se resume en tres cosas básicamente:

1.- Visión: Viendo lo que se ata y desata en el cielo, para replicarlo en la tierra.

2.- Acordes: (sumfonéo): Andar acordes entre nosotros, y bajo la dirección en un mismo Espíritu; bajo la sinfonía de nuestro Director de orquesta (y tocando cada uno su instrumento como bien le parece y sin sujeción al Director). 

3.-Congregados: (sunágo) en su Nombre: Caminando en un mismo Espíritu, es decir, así oiremos su voz cuando nos reunamos en su Nombre.

Aprendamos hermanos a caminar mirando el cielo, congregados y acordes bajo su dirección. Amén.

¡Cuando caminamos de esa manera hermanos, podremos ir a buscar la obejita descarriada, y será el Señor mismo él que la busca personalmente!!!

A Él sea toda la gloria, hoy y por siempre;  amén.



domingo, 20 de agosto de 2017

¿Cómo conocer la sana doctrina?

Hoy quiero compartirles el siguiente mensaje ¿Cómo conocer la sana doctrina?, es una pregunta muy importante e interesante de responder, pues viendo tal diversidad de enseñanzas que hay en el pueblo cristiano hoy en día, produciendo tal confusión, dado que muchas enseñanzas llegan a ser contradictorias unas de otras, que muchos cristianos están muy confundidos respecto a cuál serán la verdaderas enseñanzas del Señor Jesús, y cuales son sólo doctrinas de hombres sin la inspiración divina y/o del enemigo de Dios.

Claramente, el presente mensaje no pretende ser la última palabra  para un tema tan importante y complejo, pero si un pequeño aporte al cuerpo de Cristo; para la ayuda de quienes puedan requerirlo.

Pero antes de comenzar, quiero recordar una pequeña definición de lo que la Biblia entiende por doctrina: Esta palabra viene del griego didaskalía (διδασκαλία) que viene de la palabra instrucción y que significa básicamente: enseñanza, enseñar, aprendizaje, doctrina.

Entonces la pregunta podemos decirla de la siguiente manera ¿Cómo conocer las buenas enseñanzas de Dios y no ser confundidos?; me parece que es una pregunta crucial para estos tiempos, en los que vemos próximo el regreso de nuestro Señor, y no queremos estar errados, ni confundidos, ni perder el tiempo con enseñanzas engañosas; sino que con la claridad del día, ver todas las cosas.

Como es mi costumbre, usaré Las Sagradas Escrituras (La Biblia) para hacer el desarrollo del mensaje lo más ordenado y claro posible; como el apóstol Pablo nos enseño, que es un medio apropiado de instrucción.

Toda La Escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17)

Vamos ahora a las siguientes palabras de nuestro Señor Jesucristo, que van a ser la columna vertebral del mensaje:

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste esto de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. (Mateo 11:25-26)

Podemos ver muchas cosas en el texto anterior, la primera es que el Padre tiene el PODER de revelar u ocultar a quien él quiere las cosas, porque así le agrada, dependiendo de la actitud de cada hombre. Eso es PODER de Dios aplicado en forma muy real y concreta, no depende exclusivamente del hombre, sino del poder de Dios; que se desatará dependiendo de la actitud del hombre para con El y los demás. ¿Cómo es esto? De la siguiente manera, cuando los hombres son sabios y entendidos, Dios les oculta las cosas; y cuando son como niños se las revela. ¡Eso es poder de Dios aplicado en forma muy real y concreta hasta hoy en día! Y este principio es ignorado, hasta hoy en día, por muchos sabios y entendidos, pues llegan a cosas erradas después de muchos estudios…

Veamos claramente lo anterior, ¿Qué es un sabio y entendido?, es la persona que en los tiempos de Jesús estaba representada por los fariseos, escribas y doctores de la ley; eran personas instruidas que conocían la Biblia, pero les faltaba algo importantísimo, para que las cosas les sean reveladas por el Padre, esto es  HUMILDAD. Hoy es lo mismo, sin humildad, el Padre nos oculta las cosas; no importa cuánto estudiemos la Biblia, ni a cuantos seminarios vayamos, ni si podemos recitar la Biblia de memoria; nos faltaría el ingrediente importante para que el Padre con su poder nos las enseñe, la humildad de un niño.

¿Es la humildad el atributo que Jesús destaca de un niño, para instruirnos? Podemos ver en el siguiente versículo, que es la humildad la característica que Jesús nos da a entender que deben tener las personas, que deben  hacerse como niños ante él, para aprender:

Y llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo: Si no fuerais transformados y llegarais a ser como niños, de ningún modo entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, cualquiera que se humilla como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos; (Mateo 18:2-4)

Sin humildad, es imposible entrar al reino de los cielos, ¿Por qué? ¡Porque no veras nada, hasta que sea demasiado tarde!!!

Ahora podemos ver que el poder de Dios nos puede ocultar algo o nos puede revelar algo; y en el caso del verso citado ¿a que se referirá?, ¿Qué es lo que el Padre en su PODER oculta o revela?

Se refiere a la Palabra de Dios, lo que Dios nos revela o nos oculta es su Palabra; pues es lo que estos sabios y entendidos (que pueden recitar la Biblia) no ven, porque han sido cegados por su orgullo.

Cito nuevamente, para no perdernos el versículo que estamos viendo y su contexto:
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste esto de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. (Mateo 11:25-26)

¿Qué es eso que es escondido a los sabios y entendidos, y revelado a los niños?

Si leemos todo lo que antecede a este versículo, es decir, desde el comienzo del capítulo 11 de Mateo hasta antes del versículo 25, notaremos que lo que estos hombres no vieron porque les fue ocultado por el Padre, fue a Jesús de Nazaret, y quien realmente era El. Vemos por ejemplo (Mateo 11:2-3), como incluso Juan el Bautista llega a dudar de quien era realmente Jesús, y que en algún momento podría haber llegado a ser un tropiezo incluso para Juan el Bautista, quien era un verdadero profeta de Dios. Lo anterior,  nos debe dejar en una posición de mucho más humildad para que no nos confiemos en nosotros mismos, sino esperar con humildad en el poder de Dios, que lo revela a los humildes.

Luego vemos desde Mateo 11:20 al 24, como Jesús hizo muchos milagros en Corazín, Betsaida y Cafarnaum,  y estas ciudades no lo reconocieron, pues no se arrepintieron.
De lo anterior, podemos ver, como Jesús nos da a entender que las cosas que no ven los sabios y entendidos es a Él y su obra, es decir, no ven ni entienden la Palabra de Dios que ha sido encarnada. Incluso, puede llegar a ser una piedra de tropiezo para muchos, si no se humillan.

El apóstol Pedro nos lo explica claramente, como El es la piedra de tropiezo, es decir, la Palabra:

Para vosotros pues que creéis, Él es precioso; mas para los incrédulos: La piedra que desecharon los edificadores, Ésta vino a ser piedra angular; y: Piedra de tropiezo, y roca de escándalo. Porque tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes, para lo cual fueron también destinados. (1 Pedro 2:7-8)

Juan nos lo dice también, muy claramente:

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. (Juan 1:1)

Dios el Padre tiene PODER de ocultar o revelar su Palabra a su agrado, dependiendo de la actitud que tengamos nosotros, si es de orgullo o humildad; eso es PODER de Dios en su soberanía de las leyes espirituales por El establecidas.

Ahora, vamos directamente a la pregunta que debemos resolver en este mensaje:

¿Cómo conocer la sana doctrina?

Veamos ahora lo que nuestro Maestro Jesús de Nazaret nos enseñó, cuando llegaron los saduceos con enseñanzas erradas, como Él les aconsejó que se necesitaban dos ingredientes claves para no errar, es decir, para conocer la sana doctrina.

Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis errando, al ignorar las Escrituras y el poder de Dios. (Mateo 22:29)

Notemos que hay dos ingredientes necesarios para no errar, es decir, conocer la sana enseñanaza de Dios; el primero es conocer las Sagradas Escrituras (La Biblia); y el segundo, el Poder de Dios.

Nota que Jesús no les dijo que ignoraban la Palabra de Dios, sino que les dijo que ignoraban las Escrituras; es importante notar esta diferencia; porque un sabio y entendido puede conocer las Escrituras muy bien, pero no así conocer la Palabra de Dios; y así errar.

¿Cómo es esto?

Dios en su PODER nos puede hacer ver en las Escrituras su Palabra u ocultarla, dependiendo de nuestra actitud de corazón; si es en humildad o en orgullo.

Para no errar no sólo basta con conocer las Escrituras, sino también es necesario, conocer el Poder de Dios; sin AMBOS vamos a ERRAR.

Los saduceos, erraban por ambos ingredientes; pues ellos a diferencia de los Fariseos no estudiaban la Biblia, y menos conocían el Poder de Dios; por lo menos los fariseos estudiaban la Biblia, pero les faltaba el Poder de Dios en ellos, por su falta de humildad; lo cual los hacía ciegos.

Para entender lo anterior, debemos diferenciar lo que es las Escrituras (La Biblia) de la Palabra de Dios; cosa que muchas veces hoy en día no se diferencian, y por ello, hay mucho error circulando; pues muchos hombres enseñan La Biblia, creyendo que están enseñando la Palabra de Dios,  y es claro que para poder ver la Palabra de Dios, es necesario el Poder de Dios en nosotros, según sea nuestra actitud de humildad.

Nota: En el siguiente enlace puedes ver la diferencia entre La Biblia y La Palabra de Dios, es importante entenderlo. http://www.conociendoacristo.com/2011/01/no-confundas-la-palabra-de-dios-con-la.html

Entonces, podemos concluir que sólo conociendo las Escrituras (La Biblia), no es suficiente para no errar; también es necesario conocer el Poder de Dios, es decir, que Dios no revele las Escrituras para que podamos ver la Palabra de Dios en ellas y eso dependerá de nuestra actitud de corazón.

Es lo que a los Judíos le ha pasado, que teniendo las Escrituras, no ven al día de hoy como pueblo; como el apóstol Pablo nos lo declara.

Pero sus mentes fueron cegadas (judíos); porque hasta el día de hoy cuando leen el antiguo testamento, permanece sin ser quitado el mismo velo, el cual Cristo abolió. Y aun hasta el día de hoy, cuando Moisés es leído, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. (2 Corintios 3:14-15)

Hoy hay una doctrina muy difundida y es errada; en la cual se contradice lo que Jesús nos enseñó; esa doctrina nos dice que para conocer la doctrina correcta sólo son necesarias las Sagradas Escrituras (La Biblia), desconociendo el Poder de Dios; yo se que la conoces, es la Sola scriptura, veámosla con más detención:

"Sola scriptura enseña que solo la Biblia es la palabra de Dios autoritativa e inspirada, por consiguiente, la única fuente de autoridad, y que es accesible para todos, es decir, que es capaz de ser entendida con claridad, y se puede autointerpretar por medio de ella misma".

No quiero negar el gran avance que significó la reforma protestante, y el gran avance que fue descubrir y hacer accesible La Biblia a todos, eso fue muy maravilloso e importante;  y fue muy atacado este paso por el enemigo de Dios, pues él quiere destruir las Sagradas Escrituras; pero, el enemigo sabiendo que ya no podía ocultar las Escrituras, con su astucia, le quitó un ingrediente importantísimo para entenderlas correctamente y ver la Palabra de Dios en ellas, quitó la enseñanza de la necesidad del Poder de Dios que obra en la humildad de quien se acerca a ellas por fe.

Con lo anterior el diablo tiene hoy a muchos cristianos enfrentados con diversas doctrinas contradictorias, y todos pensando que ellos conocen realmente la Palabra de Dios (cosa que no es así, pues sin revelación sólo ven la letra); Pero eso no es así, pues la Palabra de Dios no tiene contradicción. ¿El problema? No esperar el Poder de Dios en su revelación, y obrar en el orgullo humano, y no como niños como es el consejo del Señor.

Como cité al Apóstol Pablo con anterioridad; el mismo apóstol le llama Escritura y no Palabra de Dios, al libro que hoy conocemos como La Biblia; y no por ello le quita importancia; sino que él también entiende la diferencia.

Toda La Escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17)

Nota que el apóstol no dice “Toda la Palabra de Dios es dada por inspiración de Dios”; sino que dice “Toda la Escritura (La Biblia) es dada por inspiración de Dios”; ¿Notas la diferencia? La diferencia es que la Escritura necesita del Espíritu que la inspiró para revelar la Palabra de Dios, vemos lo en la siguiente ecuación:

Escritura + revelación del Espíritu de Dios = Palabra de Dios.

La doctrina de SOLA SCRIPTURA, pasa por alto el poder del Espíritu Santo como ingrediente principal para comprender  la Palabra de Dios, como lo puedes ver en mi siguiente comentario:

Pongo mis comentarios, a esta doctrina errada, en rojo:

Sola scriptura enseña que sólo la Biblia es la palabra de Dios (en la Biblia podemos ver la Palabra de Dios sólo con fe y en humildad, pues de otra forma Dios en su Poder nos oculta su Palabra y nos llega a ser piedra de tropiezo) autoritativa e inspirada (esto es verdad), por consiguiente, la única fuente de autoridad (si tiene autoridad, por no es la única fuente, pues dejaríamos fuera al Espíritu Santo, que nos fue dejado para llevarnos a toda verdad), y que es accesible para todos (muy bien que así sea), es decir, que es capaz de ser entendida con claridad (no es tan cierto, pues negaríamos el Poder de Dios de revelarla u ocultarla), y se puede auto-interpretar por medio de ella misma (ella misma no tiene contradicciones, y la suma de todo es algo armónico, pero es necesario el Poder de Dios, por medio de su Santo Espíritu dado a los creyentes, para interpretarla correctamente).

Como puedes ver, mi amigo lector, si bien fue un inmenso avance el descubrir y masificar La Biblia; es un error, quedarnos con la mitad de los ingredientes para no errar, y conocer la sana doctrina; también necesitamos el Poder de Dios en nosotros, por medio de su Santo Espíritu!!! No nos podemos conformar a sólo la Escritura, sino que debemos avanzar por la solución completa, la Escritura y el Poder de Dios; a los humildes que con fe se le acercan.
Podemos citar un ejemplo muy gráfico, como un hombre que conocía muy bien las Escrituras, perseguía sinceramente la Palabra de Dios; ¿Y por qué lo hizo? Lo hizo porque realmente él era ignorante de la Palabra de Dios, pero si un conocedor del la Escritura. El ejemplo anterior, es el del Apóstol Pablo (Saulo de Tarso) antes de su conversión; y él mismo declaro que su ignorancia era el motivo de su persecución del Señor, veámoslo en el siguiente texto:

… habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. (1 Timoteo 1:13)

Saulo de Tarso era ciego espiritualmente, y fue el Poder de Dios que le quitó las escamas de los ojos; hoy es lo mismo, sin el poder de Dios, nada vemos.

Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. (Hechos 9:18)

Con este mensaje los invito a que busquemos con fe y humildad de corazón, la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras; esperando en el Espíritu Santo y su poder, que es la forma que el Señor nos enseña para no errar.

¡Te alabamos, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondes esto de los sabios y de los entendidos, y lo revelas a los niños. Sí, Padre, porque así te agrada!!!.
Amén.


domingo, 13 de agosto de 2017

La lámpara del cuerpo es el ojo

Un afectuoso saludo, mi querido lector; hoy les quiero compartir el siguiente mensaje “La lámpara del cuerpo es el ojo”, donde veremos y entenderemos (si Dios lo permite), que nos quiso decir nuestro Maestro y Señor Jesús, con estas palabras; enseñándonos que la lámpara que alumbra en nosotros es el ojo, y veremos como con ella también podremos iluminar a los demás hombres, para gloria de Dios Padre.

Antes de seguir, cito el texto principal involucrado:

La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará sumido en tinieblas, y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¿cuánto más no lo serán las tinieblas mismas? (Mat 6:22-23)

Como vemos en el texto anterior, se nos enseña que la lámpara (artefacto para iluminar nuestro cuerpo), es el ojo; si nuestro ojo es sano, bueno, sincero, claro; entonces, todo nuestro cuerpo estará en luz. ¿Qué significa eso? Significa que dependiendo de cómo vemos las cosas, es como nos conduciremos, si es en luz o es en oscuridad. Si vemos las cosas como las ve el Espíritu del Señor, como nos las enseña el Señor, seremos iluminados y andaremos en luz; por el contrario, si vemos las cosas con los ojos de la carne; nuestro cuerpo estará en tinieblas; y andaremos en oscuridad (tropezaremos y haremos tropezar).

El ojo bueno, sano, sincero, etc. es la forma de ver la realidad en forma real y transparente, es como las ve el Señor Jesucristo, es decir, ver las cosas como realmente son; es la visión espiritual y celestial que necesitamos día a día, para conducirnos en luz. Por el contrario, el ojo malo, es la visión del viejo hombre, la de la carne; la del hombre ciego que el Señor vino a restaurar. Con esa caída visión en Adán  (viejo hombre),  las cosas no se ven realmente como realmente son, es decir, se ven en forma engañosa y distorsionada por el pecado, y por ello, si nos guiamos por esta visión caída, andaremos en oscuridad y obtendremos pérdida.

Resumiendo, podemos decir que el ojo bueno es ver las cosas como las ve el Señor (quien es bueno); y el ojo malo es ver las cosas como las ve el hombre natural (quien es malo Mat 7:11). Según sea nuestra visión, andaremos en luz u oscuridad.

Repito, tenemos dos opciones para ver las cosas; o como las ve el segundo Adán (es decir Jesucristo), es decir, con el ojo bueno; o verlas como las ve el primer Adán, con el ojo malo. Si nos conducimos por la primera o segunda visión; andaremos en luz o tinieblas respectivamente; y actuaremos conforme a estas formas de ver la realidad a nuestro alrededor.

Debemos aprender a guiarnos con la nueva visión (ojo bueno); la que viene del cielo; como las ve el Espíritu Santo; para estar llenos de luz y poder actuar conforme a la verdad, es decir, a la verdadera realidad.

Esto es lo que se nos enseña en la Biblia, el ser guaridos por el Espíritu de Dios, estos verdaderamente son sus hijos.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Rom 8:14)

Los hijos de Dios se deben guiar por el Espíritu de Dios, quien les da la buena visión que necesitan para andar en luz; y conducirse sin tropiezos. No debemos conducirnos por el viejo hombre, el cual es ciego respecto a la verdadera realidad, y por lo tanto, caerá en el hoyo (pues no ve realmente).

Entendiendo lo anterior, ahora podemos relacionarlo de la siguiente manera, como lo relaciona el evangelio de Lucas:

Nadie que enciende una lámpara la pone en un lugar oculto, sino sobre el candelero, para que los que entran vean la luz. La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo esté sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero cuando esté malo, también tu cuerpo estará oscuro. (Lucas 11:33-34)

En el texto anterior, vemos como el Señor relaciona la lámpara del cuerpo que es el ojo; con su enseñanza que poner la lámpara sobre el candelero y no en oculto (bajo almud o cama).

Veámoslo como nos lo dice Mateo:
Tampoco encienden una lámpara y la ponen debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:15-16)

Creo que lo más seguro, es que nunca te enseñaron a relacionar estas dos enseñanzas de Jesús, la del ojo bueno que es lámpara del cuerpo con la de no poner la lámpara bajo al almud o cama. Bueno, a mi tampoco; pero vamos adelante con este mensaje, para poder ver mejor y su luz brille más intensamente en nosotros.

Sabemos que la lámpara es el ojo bueno, luego en otras figuras Jesús nos insta a no poner la lámpara bajo el almud, cama u oculto; sino en el candelero, esto nos enseña que debemos andar conforme a esa nueva visión que tenemos, y al conducirnos y actuar con respecto a esta nueva visión;  alumbraremos delante de los hombres por nuestras buenas obras, es decir, por la forma en que nos conduciremos.

Lo anterior, nos enseña que lo que alumbra a los hombres no son sólo las palabras, sino las buenas obras que haremos al ser conducidos por el ojo bueno; y esa buenas obras no son las que se nos ocurran, sino las que vernos con nuestra nueva visión.

Por el contrario, si esta nueva visión (lámpara) la ponemos en oculto (bajo almud o cama), es cuando tapamos esta visión con la carne, y nos conducimos por la carne, y no por el Espíritu de Dios, cuando nos conducimos por la carne, también podremos hacer “buenas obras” según la carne, pero estas no alumbrarán a los hombres y Dios no será glorificado.

¡Las obras como resultado de conducirnos con la lámpara encendida del cuerpo (el ojo bueno), iluminarán a los hombres y darán gloria a nuestro Padre que está en el cielo!!!

Por el contrario, cuando hablamos de Dios a los hombres, pero nos conducimos por la carne (por el ojo malo); los hombres blasfemarán el nombre de Dios. Veamos como el apóstol Pablo nos lo dice:

Rom 2:17-24  Pero si tú, que te llamas judío y te apoyas en la ley, y te enorgulleces en Dios,  (18)  y conoces la voluntad, e instruido por la ley apruebas las cosas mejores,  (19)  y estás confiado en que eres guía de ciegos, luz de los que están en tinieblas,  (20)  instructor de indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la esencia del conocimiento y de la verdad.  (21)  Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no se hurte, ¿hurtas?  (22)  Tú, que dices que no se adultere, ¿adulteras? Tú, que abominas de los ídolos, ¿profanas templos?  (23)  Tú, que te jactas de la ley, ¿por medio de la infracción de la ley deshonras a Dios?  (24)  Porque, como está escrito: el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

Entendamos entonces, que debemos andar en luz; y eso significa con la visión del Señor, el ojo bueno; y de esa manera daremos verdadero testimonio y los hombres glorificaran a nuestro Padre; y no nos conduzcamos por la carne (el ojo maligno), pues por mucho que hablemos de Dios a los hombres, conseguiremos sólo que los hombres desprecien a Dios, por nuestra malas obras.


Ojo bueno u ojo maligno; tú decides que visión usarás; que sea la de luz, para vida y prosperidad eterna!!!

Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen. (Mat 13:16)

viernes, 14 de julio de 2017

¿Que es ser un verdadero cristiano según la Biblia?

Con el título de este mensaje ¿Que es ser un verdadero cristiano según la Biblia? quiero llamar tu atención, para que podamos reflexionar juntos ¿qué es realmente un verdadero cristiano?; ¿Cómo lo podemos definir?; ¿Cómo lo podemos reconocer?; ¿Son todos los que se dicen ser verdaderos cristianos? Y por último, la pregunta más importante que nos podemos hacer ¿Somos realmente nosotros verdaderos cristianos?, creo que esta es la pregunta más importante que debemos responder honestamente, de modo de no engañarnos y corregir el rumbo, si es que fuese necesario, y poder así poder mejorar.

Como es mi costumbre, no quiero ir a la literatura ni a los diccionarios para definir lo que es realmente un verdadero cristiano, sino que usaremos la Biblia, que es la herramienta adecuada con la que podremos llegar acertadamente a la verdad.

Lo primero que debemos recordar, es de donde se originó el nombre cristianos; y si nos aplicamos un poquito, vemos que la Biblia nos narra la historia de cuando se usó este nombre por primera vez en la historia y a quienes fue dado. Veámoslo en el siguiente texto:

Y partió a Tarso para buscar a Saulo, y habiéndolo hallado, lo llevó a Antioquía. Y sucedió que se reunieron con la iglesia aun por un año entero, y enseñaron a una multitud considerable, y los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía. (Hch 11:25-26)

Del texto anterior, vemos que son los discípulos de Jesús de Nazaret, quienes fueron llamados por primera vez cristianos en Antioquía (ciudad en el mediterráneo) en el primer siglo. Es importante notar esto, por eso lo repito, son los discípulos del Señor Jesucristo, quienes recibieron el nombre (apodo) de cristianos, en el primer siglo, en los comienzos de la iglesia en esa ciudad (Antioquia). Antes de esto, su nombre era de discípulos de Jesús el Cristo Desde ese momentos, se les llama también cristianos a los discípulos, es decir, cristianos y discípulos son sinónimos Bíblicos.

Teniendo en mente lo anterior, quiero citaros lo siguiente:

Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (Juan 8:31)

Del texto anterior, podemos hacer un simple reemplazo lógico de discípulo por cristiano (como vimos que son sinónimos Bíblicos) y veremos lo siguiente:

Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis cristianos (discípulos); (Juan 8:31)

Del texto anterior, obtenemos una excelente definición de lo que es verdaderamente un cristiano, de la boca de nuestro Señor Jesús; un verdadero cristiano es quien permanece en su palabra, es decir, es aquél discípulo que permanece (en griego μένω méno: quedarse, hacer escala, esperar, morar, durar, perdurable, permanecer, permanente, perseverar, persistir, posar, quedar, retener, vivir).

Ahora quiero citar nuevamente el texto, para obtener una definición completa:

Decía entonces Jesús a los judíos que le habían creído: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos (cristianos); y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

Un verdadero cristiano, es quien ha creído en Jesús, y permanece en su palabra; siguiéndole.

Notemos como es necesario primero creer en él, y luego también seguirle a través del permanecer en su palabra; ese es quien es realmente su discípulo, es decir, el verdadero cristiano. Le cree, le escucha (su palabra) y le sigue. Luego de este proceso continuo; viene el conocimiento de la verdad; y este conocimiento nos va haciendo libres!!!

Ahora que tenemos una definición mucho más Bíblica de lo que es realmente un cristiano; podemos ver a nuestro alrededor y en nosotros mismos; ¿Cuan cristianos somos?, ¿Son todos los que se dicen cristianos, verdaderos cristianos, según lo que Jesús enseñó?.

Bueno creo que lo más importante, es mirarnos a nosotros mismos, pues es el primer lugar en el que podemos corregir y mejorar en forma más efectiva y de impacto personal y en nuestro medio.

Si hemos creído en el Señor Jesús; debemos buscar, llamar y pedir su palabra, día a día (pan diario); para poder permanecer en ella, es decir, obedecerle; de ese modo iremos conociendo la verdad, y la verdad nos va libertando. No hay otra manera de ser un verdadero discípulo de Jesús, sin partir con la fe en él y en su palabra.

Así vemos lo que realmente es ser un cristiano, un hombre que sigue día a día la Palabra de Dios (Jesucristo), y vemos como cada día es más libre de errores, engaños, prejuicios, rencores, odiosidades, mentiras, egoísmos, fornicación, impurezas, lascivias, idolatrías, hechicerías, hostilidades, contiendas, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías, y cosas como éstas; es decir, va siendo cada día más libre del pecado!!!

Como lo podemos ver en los versos siguientes que nos enseñó el Maestro:

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo queda para siempre. Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:34-36)

La gracia y paz (shalom) de nuestro Padre y Señor; sea con todos ustedes; los que le creen y le siguen; amen.







domingo, 9 de julio de 2017

Como a ovejas en medio de lobos.

El mensaje de hoy es muy cortito; pero creo que es importante considerarlo muy seriamente; pues veremos que no es el medio más seguro de una oveja, el estar en medio de lobos; y las ovejas deben aprender esta delicada misión.

Cuando el Señor Jesús hablaba a sus discípulos, les dijo que él los enviaba como ovejas en medio de lobos (lo mismo es hoy a nosotros); yo creo que todos hemos escuchado eso; y nos asombramos del poder de Dios al enviarnos como ovejas en medio de lobos, y no sufrir daño. Pero después de analizar un poco el texto y ver las malas experiencias de algunos hermanos, me di cuenta de algo que a lo mejor tu ya lo sabes, pero yo en lo particular, no lo había visto ni llamado mucho la atención, que el tema es más que sólo eso; hay algo más que debemos saber y practicar.

 Para seguir el mensaje, copio el texto asociado primero:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y inocentes como palomas. (Mat 10:16)

Si leemos completo el versículo asociado en el evangelio de Mateo; vemos que al enviarnos, el Señor, como ovejas en medio de lobos (recordar que el lobo se alimenta de ovejas con mucho gusto, a menos que algo lo impida), el Señor nos da dos consejos que no debemos ignorar; al contrario debemos recordar para poner en práctica, y no recibir mordiscos innecesarios, fuera de su voluntad.

Sed prudentes como serpientes: Es increíble este consejo, pues nos muestra en primer lugar, que la Biblia al usar el comparativo a una serpiente, nos enseña que no siempre la serpiente representa a Satanás, en este caso nos anuncia una cualidad positiva de la serpiente que es la prudencia (frónimos = prudente, precavido), es decir, estar atentos para no recibir daño innecesario. No hemos de confundirnos con la palabra astucia (panourguia) de la serpiente; pues algunas traducciones erradamente lo traducen de esa manera, es decir, erradamente traducen sed astutos como serpientes; cosa que no dice la Biblia en este texto en particular.
De este primer consejo, debemos tomar nota y pedir que el Espíritu Santo nos de mayor entendimiento; pues yo veo que como creyentes no sólo debemos creer que el Señor nos protege como a ovejas en medio de lobos, sino también debemos creer que si no actuamos como él nos pide (con prudencia), será difícil que se pueda cumplir esta promesa en forma completa, pues nos habremos salido del consejo de Dios, al no cumplir nuestra parte.
Veo que muchas veces recibimos unos desagradables mordiscos de estos lobos, pues no actuamos con prudencia, como es el consejo del Señor, ¡sino que actuamos en una forma imprudente!!!
No se trata de la prudencia humana, sino de la prudencia que nos enseña él; apartándonos del mal.

No seas prudente en tu propia opinión; teme al SEÑOR, y apártate del mal; (Pro 3:7)

Sed inocentes como palomas: Este es el segundo consejo del Señor para andar en medio de lobos; ser inocentes (sencillos, ingenuos), si no queremos tener otro desagradable encuentro con los lobos (fuera de la voluntad del Señor), es que debemos recordar ser inocentes, es decir, sencillos, limpios, puros para el mal.

Recapitulando vemos como el primer consejo, nos hace ser prudentes, y evitar el mal; el segundo consejo nos enseña a ser inocentes en el mal.


Creo que el siguiente texto del apóstol Pablo nos puede ayudar; lo copio:


mas quiero que seáis sabios (prudentes) en cuanto al bien, e inocentes en cuanto al mal. (Rom 16:19)

Debemos andar como ovejas en medio de lobos, por lo tanto, con prudencia e inocencia; es decir, haciendo el bien con sabiduría, y evitando el mal en inocencia; esta es la manera que el Señor nos protege en medio de los lobos; es algo que no debemos ignorar; si no queremos tener una experiencia desagradable innecesaria.

No debemos olvidar, que las palabras del Señor debemos conocerlas completas, pues conocerlas en parte, nos pueden traer malos resultados, es el caso de confiarnos que andamos en medio de lobos y nada nos pasará, pero actuamos con imprudencia y en forma poco inocentes; eso no nos traerá la protección prometida; cuando el Señor nos manda a estar en medio de lobos; también nos enseña sus técnicas; para tener éxito en la misión.

Como ustedes pueden seguir leyendo a continuación Mateo 10:16-23; habrán también experiencias desagradables en la carne con estos lobos; pero serán necesarias para el testimonio de la palabra de Dios; estas experiencias han sido y serán grandes oportunidades de crecimiento del la verdad en esta tierra; y estas experiencias serán dadas a quienes sean digno de recibirlas. Pero no debemos fabricarlas nosotros, sino que debemos andar con prudencia y inocencia en medio de lobos, como lo aconseja el Señor, hasta que nos sea dado que suframos por El y el evangelio, en su voluntad.

Un abrazo a todos, y les copio el texto completo:

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y inocentes como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán; Y aun a príncipes y a reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Y hermano entregará a hermano a la muerte, y padre a hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del hombre. (Mat 10:16-23)

¡La gracia y la paz (shalom) de nuestro gran Padre y Señor; a todos sus hijos!!!