domingo, 2 de agosto de 2015

Las personas no llegarán a otro lugar, sino donde sus propias decisiones lo condujeron.


Las personas no llegarán a otro lugar, sino donde sus propias decisiones lo condujeron; es una verdad que hoy te quiero mostrar, para que pongas mucha atención en tus decisiones, y la forma en que llegas a ellas. Ya que como creyentes, nuestro objetivo es entrar en el  Reino de los Cielos; pero pongamos mucha atención en lo siguiente, que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mat 7:21 

Vemos que la llave para entrar en el reino de los cielos, no es otra que HACER LA VOLUNTAD DE DIOS. ¿Podrá entrar al reino de los cielos quién no hace la voluntad de Dios, por mucho que diga que es un creyente verdadero, pero que no hace la voluntad de Dios (por el motivo que sea)? Me parece que la respuesta es obvia, NO ENTRARA; en el Reino de Dios, donde sólo se hace la voluntad de dicho Rey; y quien no practica dicha voluntad, no podrá entrar en él.

El verdadero creyente obedece a la fe, lo que significa obedecer a la Palabra de Dios. Es una fe muerta, la fe sin obras de obediencia al Rey, es decir, sin obedecer la Palabra de Dios que fue encarnada.

Todos llegarán, donde sus propias decisiones  los lleven, no llegarán a otro lugar; algunos guiados por sí mismos, llegaran a un gran desastre; otros en cambio, a la vida y gloria eterna, por tomar la decisiones correctas (la voluntad de Dios).

Cada día debemos escuchar al Señor por su Espíritu, y eso nos debe conducir a tomar la decisión correcta; eso es la cruz de cada día; no mi decisión personal por sobre lo que Dios dice (no lo que yo quiero); sino lo que Dios dice es lo mejor para mi, para mis amados y por amor a El, lo hago.

Hoy se ven muchos creyentes sin cruz, haciendo lo que quieren, lo que les satisface, buscando sus placeres, buscando sus glorias, lo que el mundo hace, buscando lo suyo, por sobre la voluntad de Dios. ¿Dónde llegaran? No llegarán a otro lugar muy distinto, donde los hombres del mundo llegarán haciendo lo mismo; es lógico, incluso los del mundo podrían llegar a un mejor lugar, pues ellos lo hacen en ignorancia de Dios, pero estos "creyentes" lo hacen, diciendo que tienen el conocimiento de Dios. 

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también sobre la tierra.   Es tan fundamental esto de la voluntad de Dios, que ya en la oración del Padre nuestro, nos lo enseña en un lugar relevante. Veámoslo resumidamente, en la oración que todos conocemos:

Padre nuestro que estás en los cielos : Identificamos primero a quien hacemos la oración, a nuestro PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS.

Santificado sea tu nombre : Luego, ¿Cómo santificamos su nombre? Escuchándolo y creyéndole, con temor reverente (oyendo y creyendo su Palabra, que es Jesucristo).

Venga tu reino. Sin los puntos anteriores, no puede venir el reino de Dios; antes lo identificamos, oímos y creemos… ¿Y para que? Para lo que viene en el punto siguiente… OBEDECER (así como no se puede obedecer sin antes de oír la Palabra, no puede venir el reino de Dios, antes de la Palabra de Dios; y sabemos que la Palabra de Dios ya vino y está en nosotros).

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también sobre la tierra.   Acá está el propósito y sentido de lo que oramos, y si oramos y no tenemos en cuenta este sentido de OBEDECER ¿para qué oramos? Sin obediencia, no tiene ningún sentido nuestra oración; sería sólo palabrería y/o superstición. Dios ya trajo el Reino de los Cielos, por medio de su Palabra (Jesucristo); esta Palabra nos instruye, capacita y da poder; para hacer la voluntad perfecta de nuestro Rey. No es palabra de la tierra, sino palabra del cielo; con poder del cielo en quien la oye, cree y obedece. La obediencia a las palabras de la tierra, por sobre a las del cielo, nos llevan a muerte.

Todos llegaremos al lugar que nuestras propias decisiones nos llevarán; seamos diligentes y pongamos toda nuestra atención en oír y obedecer a la verdad; ya que nadie podrá engañarla. Todos obtendremos lo que hemos sembrado, y no otra cosa. Hoy es tiempo de ocuparse con diligencia en buscar, oír y obedecer la Palabra de Dios, es tiempo de aprender para poder poner en práctica la perfecta voluntad de Dios, y no conformarnos en hacer las cosas, de la forma, manera  y propósitos terrenales, agradándonos a nosotros mismos antes que a El; que es digno de toda honra, gloria, alabanza y adoración. Amén.

La llave del Reino de los Cielos, es la cruz; y la cruz nos enseña a obedecer más allá de nosotros mismos; porque hay algo muchísimo mejor, y el amor de Dios inunda nuestros corazones. Amén.

Un evangelio, sin hacer la voluntad de Dios, no es de Dios. Amén.


Un abrazo a todos, y que la paz (shalom) de Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesucristo, sea con los verdaderos creyentes. Amén.

jueves, 5 de febrero de 2015

Evangelio manipulado por el diablo.

El siguiente mensaje que les comparto, puede ser en forma muy fácil mal entendido o interpretado; por lo que te pido, que lo leas con calma y en el contexto de lo que expongo y explico, ya que es una enseñanza que nos advierte de errores graves que hoy existen en muchas predicas y enseñanzas cristianas, muchas de ellas bien intencionadas, pero con un componente que no viene de Dios, y por lo tanto, no correcto; y sabemos de dónde vienen esos errores, que hoy nos hacen perder fuerzas y certeza como iglesia. No es un llamado a una doctrina del terror, sino más bien a volver al evangelio verdadero del Dios vivo, para salvación de todo aquel que lo cree; predicado por los primeros apóstoles.

¿Es el evangelio en el que crees, del todo correcto?, con esta pregunta quiero iniciar este nuevo mensaje a la iglesia, de tal manera de poder hacer una revisión de una estructura de errores que se han introducido por el padre de la mentira, y veremos que tiene sus orígenes desde el mismo génesis, cuando el diablo tentó al hombre, y este cayó.

Todos hemos recibido errores en el evangelio, y por eso, no es algo que nos deba asustar; lo que si nos debiera asustar, es no tener las ganas de ir creciendo y descubriendo día a día más la verdad; conociendo más la palabra del Señor, de modo de ir reconociendo el error, que en ocasiones, puede estar en genuinas creencias personales atribuidas a Dios, pero no sustentables en su verdadero Evangelio; creencia que al fin y al cabo, no vienen de enseñanzas del Señor; aunque de quienes las recibimos, nos las enseñaron como de él. 

No haber recibido enseñanzas erradas, me parece muy difícil en la actualidad, ya que para ello sólo veo dos alternativas: Primero, o nunca hemos escuchado nada de Dios; o la segunda, no estamos en el mundo (no somos del mundo, pero estamos en el mundo). Como ambas condiciones no se cumplen en nosotros, lo más probable es que tengamos falsas enseñanzas mezcladas con la verdad, y es nuestro trabajo detectarlas, conociendo más la verdad, para creerla completa.

Sabemos que estamos en una guerra espiritual, entre la verdad y el engaño; el engaño toma formas muy similares a la verdad, de manera de confundir y hacer caer aún si fuese posible a los escogidos de Dios, y quien no está atento y vigilante; lo más probable es que de espacio para que los engaños del enemigo minen su herencia eterna. El Señor ya nos lo advirtió, ¡¡¡VELAD!!!

Lo tremendo del engaño, es que la persona engañada no lo detecta muchas veces,  (y en algunos casos tampoco lo quieren detectar; prefieren y les acomoda la situación actual, en la carne que reconocer la verdad) hasta que ha sufrido las consecuencias del engaño. Pero el error se manifestará tarde o temprano en sus vidas, y lo que pensaron haber alcanzado, pronto se les esfumará. ¿Causa? Han sido engañados, y se han mantenido en el error. Hay un especialista en el camuflaje y los disfraces, Satanás el Diablo, que hasta hoy trabaja, y sobre todo contra los cristianos, de manera de desviar el evangelio verdadero del reino de Dios, a variaciones diferentes, y obviamente sin efectividad ni poder de Dios en sus vidas.

Nota: En las personas que no conocen al Señor, ya el trabajo del enemigo no es mucho, pues ellos están cautivos a su voluntad en el error y temor; en cambio, en aquellos que están más cerca de la verdad, sus ataques son más feroces.  Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. 1Jn 5:19 

Los evangelios que nos cuenta el enemigo, deben ser muy atractivos y deseables para la carne, de manera que pueda ser reemplazado por el verdadero por el oyente; pero todo esto apunta a los deseos carnales del hombre (muchas veces ocultos); además, deben tener una buena componente de similitud con el verdadero evangelio, de manera de poder engañar a sus víctimas (recordemos que… el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 2Co 11:14).

Pero antes, quiero explicarte brevemente, una estrategia que sigue Satanás, con la manipulación del evangelio; antes de darte la estructura básica del error que ocupó en el huerto del Edén, y que hasta hoy le sigue siendo efectiva; de manera que la puedas entender a donde apuntan sus dardos, quiero recordar junto a ti lo siguiente:

Partamos del siguiente enunciado básico, que nos enseñó el apóstol Pablo:

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Rom 1:16 

Sabemos por lo anterior, que el verdadero evangelio (no el falso), es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, es decir, al que lo cree. Para que el evangelio poderoso de Dios sea efectivo, necesita de dos componentes:

El primero, es que el evangelio predicado (proclamado) sea el correcto (sin errores); si no es el correcto, no es el evangelio que viene de Dios, y por lo tanto, carece de poder para salvación de todo aquel que lo crea (o por lo menos, en las desviaciones que tenga, tendrá diferentes grados de disfuncionalidad y poder).

El segundo componente para su efectividad, es que quien lo oiga, lo crea; si una persona escucha el verdadero evangelio, por muy verdadero y correcto este sea anunciado, no habrá poder de Dios para salvación, si la persona no lo cree; se vuelve inefectivo ante la incredulidad (así lo determinó Dios).

Satanás, sabe muy bien lo anterior; y es por eso, que él lo ataca para que no se manifieste el poder de Dios (para salvación completa del hombre), en esos mismos dos componentes: el evangelio y la fe, es decir, el diablo sabe muy bien, que tiene dos formas de combatir el poder del reino de Dios manifestado acá en la tierra, por medio del evangelio del reinos de Dios. Primero atacando la exactitud del evangelio; y segundo atacando la credibilidad del mismo (o de quien lo proclama).

La primera, atacando el evangelio; tiene varias formas de hacerlo, y una de ellas es desviándolo de la verdad; y si no lo ha conseguido; ocultándolo o eliminándolo (recordar la inquisición, como se persiguió la proclamación de la Biblia traducida). Otra forma es crear mucha confusión alrededor del verdadero (babilonia), de modo de que en la multitud de evangelios, no se vea el verdadero.

 La segunda, es combatiendo la credibilidad del verdadero evangelio, es decir, si ya se propagó la verdad, bajar su credibilidad de modo que no haya fe en este (recordar como hoy la Biblia está, pero se ha atacado su credibilidad); y también bajar su difusión. La idea es que no sea creído, para evitar la manifestación del poder de Dios, ante la cual, él no tienen ningún poder y está completamente derrotado.

Atacando, tanto el evangelio, como la credibilidad de este; tiene las estrategias el enemigo, para frenar la obra de Dios poderosa sobre la tierra (hecha por medio de la iglesia). Y la forma más efectiva que ha tenido de atacar el evangelio, ha sido manipulándolo, de manera que pierda su efectividad, ante el error introducido en él (o quitando o agregando).

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2Ti 4:3-4

Comprendiendo lo anterior, ahora te quiero llevar al huerto del Edén, para que veas como actuó la serpiente engañado al hombre, y le resultó muy efectivo (haciéndolo caer); técnica que usa hasta hoy, con una probada efectividad ante Adán (el hombre natural), es decir, el viejo hombre.

Lo que te voy a exponer, no es la única forma de engaño y ataque del enemigo, sino una que le ha resultado y le sigue resultando muy efectiva; y por ello, la sigue ocupando hasta hoy; y es por esto, que la iglesia hoy la debe conocer, para reconocer este ataque y contrarrestarlo con efectividad.

Vamos al tema: El Señor Dios dijo al hombre:

Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás. (Gén 2:16-17)

En cambio, la serpiente (el diablo) dijo a la mujer:

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis. Mas sabe Dios, que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal. (Gén 3:4-5)

Si te fijas, la serpiente sólo cambió la advertencia de Dios, todo lo demás la serpiente lo dejó igual (no necesitó cambiarlo). Pues, ciertamente Dios sabía que el día en que el hombre comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal, serían abiertos sus ojos conociendo el bien y el mal, siendo como dioses. Todo eso es verdad, como lo vemos en el siguiente verso:

Y dijo el SEÑOR Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre; (Gén 3:22)

De lo anterior, vemos que sólo fue eliminada por la serpiente la advertencia de Dios, “morirás”, por una no tan severa de la serpiente no moriréis”, de hecho entre lo dicho por Dios y la serpiente, la única diferencia es la palabra “no”, introducida por la serpiente (¿no te sorprende como un aparente minúsculo cambio, logró un gran desastre?); además, de las intenciones maliciosas de la serpiente.

Al hombre le podría parecer muy duro y severo Dios con su advertencia, dando una sentencia tan absoluta; y sobre todo siendo Dios amor, pero hay algo que está por sobre todo pensamiento, y es que Dios SIEMPRE CUMPLE SU PALABRA; independiente que a nosotros nos parezca muy dura o severa una advertencia del Señor, esta es verdadera; y no debemos creer un engaño que pretenda eliminarla. El Señor es fiel (creíble), siempre cumple lo que dice; así es y lo será por siempre, amen.

Hoy pasa algo similar con el evangelio de Dios, Satanás el diablo, ha eliminado muchas advertencias dadas por el Señor, sabiendo que de esta manera hace caer al hombre (y a veces son pequeños y sutiles cambios), y ya le ha sido efectivo el método históricamente, está probado que funciona con el hombre (en Adán). No necesita la serpiente hacer grandes cambios en el evangelio, sino ir eliminado algunas advertencias del Señor (o agregando cosas de su cosecha), y eso ya está probado que le funciona; para desviar y hacer caer al hombre; entregando algo muy similar al verdadero evangelio, pero con un componente suyo, es decir, satánico.

La estructura anterior del error (sólo eliminando la advertencia de Dios), no es la única en operación en la actualidad; pero es una de muy alta efectividad para el enemigo, y es por ello, que veremos varios ejemplos; para que puedas formarte tu propia opinión, y puedas reconocer más los ataques del enemigo con quiere manipularnos y atarnos en el error. Y tendremos una mayor libertad, éxito y efectividad, al conocer la verdad, y detectar el engaño del enemigo, y poder desecharlo.


Primer ejemplo: Eliminando el temor de Dios.
Hoy el enemigo ha suprimido el temor de Dios, siendo este el principio (fundamento de la sabiduría).

El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; y la ciencia de lo santo es inteligencia. (Pro 9:10)

Y este temor se plasma en la práctica, de la siguiente manera:

El temor del SEÑOR es aborrecer el mal; la soberbia, la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. (Pro 8:13)

¿Cuántos cristianos entienden hoy lo que significa el temor de Dios?; ¿No se ve más bien una mirada superficial al aborrecer el mal? Hay muchos cristianos, que sólo son conocidos por sus palabras, pero a la hora de los frutos, no tienen diferencias con las gentes del mundo. E incluso los hay con comportamiento aún peores. ¿Es acaso Cristo ministro de pecado? ¿No debería ser que al conocer al Señor, existiera una mayor reverencia a su Majestad, y el aborrecer el mal, un principio no sólo teórico, sino práctico?

Muchos son engañados por el pecado, no entienden el temor de Dios, y por lo tanto, no se apartan del mal. Piensan engañados, que Jesús será su aval, en las obras de la carne; no entendiendo, que con Cristo ya fuimos juntamente crucificados, para que no andemos más en la carne, sino en la nueva vida guiados por su Espíritu. El temor de Dios, poco a poco ha sido eliminado por el enemigo del mensaje a la iglesia; disfrazando a Dios con una imagen de falsa benevolencia bonachona e indolencia con el pecado y la injusticia.

Dios estableció un Camino de salvación, y en ese Camino no tiene cabida el pecado; es por ello que para avanzar hay que ir desechándolo, y no pensar engañadamente, que Dios será permisivo con lo que el aborrece, la maldad; y es tan malo el pecado, que tuvo que ir a la cruz por destruirlo en la carne.

Ya vez como hoy no se predica el temor del Señor; es algo que el enemigo ha eliminado; supuestamente, remplazándolo por el amor; siendo que el Señor es hoy el mismo, y por los siglos de los siglos. Amén.

Dios verdaderamente es amor, pero de ninguna manera tendrá por inocente al culpable; y cada uno recibirá según su obra. A la carne, muerte, y quienes viven conforme a la carne, morirán.

porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Rom 8:13 

Pudiésemos pensar que Dios en el Nuevo Pacto eliminó su temor, es decir, el temor de Dios, citando lo siguiente:

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. (1Jn 4:18)

Acá el apóstol Juan, habla de creyentes maduros que han sido perfeccionados en el amor (no buscando lo suyo); y por lo tanto, ya han ido superando la guía del temor de Dios (que es buena), que te hace apartarte del mal (se apartan, pues cumplen la ley, ya que la ley se resume en el amor). Esos creyentes lo puedes ver claramente, en que ya no buscan lo suyo, sino buscan día a día hacer la voluntad de Dios, y servir a Dios y su prójimo; el pecado cada día tiene menor influencia en ellos. Si eso no lo ves, y no hay temor de Dios en esos creyentes, hay un engaño del enemigo activo en el mensaje a aquellos creyentes; para enredarlos en el pecado y así estorbar la obra en ellos. Un creyente maduro no elimina el temor de Dios, sino que su guía ya no es el temor de Dios, sino el amor que es superior en exigencia al temor de Dios. El temor de Dios te aparta del mal; en cambio, el amor te acerca al bien a Dios (y obviamente te aleja más del mal). Quien es guiado por el amor, está muy lejos del mal. ¿Lo comprendes ahora? Si una persona dice que ya no es guida por el temor de Dios, sino por es el amor quien la guía, porque ya ha alcanzado una cierta estatura espiritual de madurez; no debieras ver a esa persona enredada en pecados e injusticias; y si es así, miente; no la guía ni el temor de Dios, y menos el amor; está engañada o engañando.

Suprimiendo o dando un menor valor al temor de Dios, la serpiente antigua, que se llama diablo Satanás; ha modificado las palabras de Dios, dando a entender que ya el temor de Dios no es necesario; y eliminando de esta manera una advertencia de Dios, que nos aparta del mal (y el temor de Dios nos hace mucho bien).

Jesús mismo cuando caminó acá en la tierra lo hizo en el temor de Dios, y eso que él es el Maestro perfecto; nunca lo desechó, siendo él mismo la imagen de Dios; veamos como lo profetizó el profeta Isaías.

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.  Isa 11:2 

Al eliminar el enemigo el temor de Dios, elimina el principio de la sabiduría; y por lo tanto, la entrada a esta de los hombres; el resultado obvio, es la necedad de los hombres, ante Dios, pues el diablo eliminó su principio en el mensaje. Jesús es nuestro ejemplo, no desechó el temor de Dios, sino que caminó por un principio superior, el del amor; con espíritu de temor de Dios.

Segundo ejemplo: Un Jesús permisivo y light.
El enemigo ha cambiado el carácter de Jesús, sólo dejándolo con un aspecto benevolente, permisivo y de puro “amor” (recordar que el amor verdadero disciplina, como lo hace un verdadero padre ante el error); distorcionando su verdadera identidad (la del Padre y su Hijo).

Recordemos que el mismo Jesús de las bienaventuranzas, también era el Jesús que hablaba de los “Ay”; recordemos algunos aspectos de su carácter que hoy se suprimen (patrocinado, claramente por su enemigo), les copio algunos ejemplos.

¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. (Mat 11:21)

Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.  Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. Mat 11:23 

¡Ay del mundo por los escándalos! Porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo! (Mat 18:7)

Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el Reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar. (Mat 23:13)

A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. (Mat 26:24)

Mas ¡ay de vosotros, ricos! Porque tenéis vuestro consuelo. (Luc 6:24)

¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! Porque lamentaréis y lloraréis. (Luc 6:25)

¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! Porque así hacían sus padres a los falsos profetas. (Luc 6:26)

Y a sus discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! (Luc 17:1)

Jesús no era un hombre permisivo, sino bastante exigente (y lo sigue siendo) como lo podemos ver en los siguientes ejemplos registrados en los evangelios:

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Mat 5:21-22 

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Mat 5:23-26

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Mat 5:27-30

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mat 5:48
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro (severo), que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;  por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.  Mat 25:24-25

Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Juan 2:15-16 

De los textos anteriores, hay un carácter en Jesús que hoy mayoritariamente no se predica, se ha suprimido su carácter exigente; donde quiere llevar a sus discípulos a la perfección, y para esto no escatima usar palabras y hechos fuertes y directos de advertencias; no es un hombre pusilánime, que todo lo tolera; sino un hombre de carácter definido y tiene muy claro el bien y el mal; y sabe en qué batalla y guerra está peleando. No debemos desconocer todas sus advertencias.

El enemigo, cambiando el carácter de Jesús, suprimiendo muchas de sus advertencias, la serpiente a cambiado el evangelio, como lo hizo en el huerto del Edén, con Eva. Hoy es lo mismo, sus estrategias hasta hoy le han funcionado, suprimiendo las advertencias del Señor; que nos guían por la dirección correcta, aunque a nosotros no nos guste; así son las verdaderas palabras de Jesús, ante el mal. NO era, ni es tibio; ojo con ello.

Muchas veces para obtener una “buena” prédica y no perder oyentes, o no perder “fieles” en una congregación (que se puede traducir en menor fama e ingresos), se ablanda el mensaje de la verdad, dando paso a errores que tienen orígenes en el mismo huerto del Edén, como hemos visto; patrocinado por quien ya sabemos. Ese mensaje truncado, no tiene obviamente poder de Dios, o lo tendría muy parcialmente en lo correcto, sólo en donde no se salga de la verdad (realidad espiritual).

Ahora puedes ver, como la serpiente que hoy ya en un dragón; ha cambiado la imagen de Jesucristo y ha tocado su mensaje; es decir el evangelio verdadero, que es poderoso en Dios.

Tercer ejemplo: El camino de la cruz.
Hay un aspecto fundamental del mensaje del evangelio, que hoy es muy poco enseñado; me refiero al camino de la cruz; esta enseñanza está registrada en los cuatro evangelios de la Biblia, y por lo tanto, es de una importancia fundamental para el verdadero discípulo de Jesucristo; pero hoy es muy poco entendida y enseñada en general; hay muchos cristianos que la ignoran, y no son pocos cristianos que no lo entienden, ni al parecer tienen mucho interés en hacerlo.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Mat 16:24-25 Mar 8:34-35 Luc 9:24

El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Juan 12:25

¿No te parece una afirmación fuerte lo que dijo Jesús, y digno de ser entendido a toda costa, ya que está en juego la salvación de las vidas (almas) de los hombres? A mí me parece que debiera ser así, y debiera estar en el centro de muchas enseñanzas y prédicas; pero si tu miras la realidad de muchas iglesias y enseñanzas, está prácticamente ausente; de tal manera, que muchos cristianos no entienden muy bien a que se refiere la cruz.

Bueno, nuevamente vemos la mano del enemigo suprimiendo parte del evangelio, lo que no parece muy atractivo por su advertencia, es eliminado por Satanás y bien recibido por el viejo hombre (en Adán). El problema es que el Señor siempre cumple y cumplirá su palabra, como lo hemos dicho, y será así con esto también, quienes "salvaron sus vidas" por sí mismos, la perderán, quienes no se negaron y no tomaron la cruz; no podrán reclamar, cuando tengan la pérdida de sus vidas (almas).

Nota: Por si necesitas una pista, el tomar la cruz es estar dispuesto a hacer la voluntad de Dios siempre, cueste lo que cueste al viejo hombre (Adán); pues ya tenemos una nueva vida en Cristo; y la voluntad de Dios es siempre la mejor alternativa que tenemos, mucho mejor que la nuestra. Si por el contrario seguimos nuestra voluntad (salvando nuestra vieja vida Adán) y no haciendo la voluntad de Dios, pereceremos. Recordemos que no debemos tratar de salvar lo que Dios ya condenó y desechó, nuestra carne.(esto es tan amplio, puede ser el tema de otro mensaje).

Más ejemplos:
El resto de los ejemplo te los dejó como tarea, hay varios versículos Bíblicos que son cortados que se enseñan hoy en día, sólo predicando la parte “agradable” al viejo hombre, y no conforme a la verdad; sacando la advertencia o la parte, no tan atractiva “comercialmente”.

Ahora puedes entender, que al diablo sólo le bastó quitar la advertencia de Dios, y ponerla en duda (no moriréis), para hacer caer al hombre; y de la misma manera hoy, nos saca advertencias para desviarnos, perdernos, hacernos caer, robarnos, matarnos y destruirnos. Velad y Orad; son el consejo del Señor. Pero es nuestra batalla el vencerlo:

Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. 1Jn_2:14  


Espero esto te pueda guiar a reconocer desviaciones introducidas en el verdadero evangelio por el enemigo; y con ello, puedas estar atento y no caer por falta de atención. 

Hay varios ejemplos más que puedes buscar en la Biblia, como hoy la predica, muchas veces sólo toma lo agradable de oír para la carne de hombre, entendiendo nosotros ahora, que esto no viene de Dios, sino de nuestro enemigo que usa las mismas artimañas de antaño. Pero debemos conocer también, que lo podemos detectar y vencer; conociendo lo que genuinamente Dios dice, es decir, conociendo la Palabra de Dios, que se hizo carne y habitó entre nosotros, obedeciendo a Jesucristo nuestro Señor verdadero camino al Padre. Amén.

domingo, 1 de febrero de 2015

Buscad primeramente el reino de Dios, y el resto os será añadido.

Les comparto el siguiente mensaje, con la idea de poder hacer más sólido y hondo en el corazón de muchos cristianos un principio divino, que hoy parece que algunos olvidan o ignoran, y por lo tanto, al no creerlos (por ignorancia u olvido), no ponen en práctica; no pudiendo alcanzar el reino de Dios prometido.

Antes citare los versos en principio:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  (Mat 6:33)

Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (Luc 12:31)

Dios nos deja principios y/o leyes espirituales, que al poner en obra (práctica), por medio de la fe, alcanzamos sus promesas; yo diría un pilar fundamental es esta, la de poder hallar y entrar al reino de Dios; y para ello Dios el Señor nos enseña, que primeramente debemos buscar en nuestra vida (PRIMERA PRIORIDAD) el reino de Dios y su justicia, y como resultado residual, es decir, la añadidura será alcanzar lo que buscan las gentes del mundo (lo que el mundo se desvive por alcanzar), es decir, la comida, el vestido y el abrigo (los bines materiales necesarios para la vida y seguridad).

Hoy veo muchos cristianos, que no se ven diferentes a los hombres del mundo, en su afán e inquietud por estas cosas (afanes del mundo), y los veo despreciando la palabra de Dios, pues al gastar sus vidas y su tiempo en buscar las añadiduras, se están perdiendo el reino de los cielos (y lo más probable que también las añadiduras se vean esquivas). De esa forma nunca encontrarán el reino de Dios, aunque alcancen algunos de ellos las añadiduras que tanto buscan (aunque claramente no todos); pero los que le creen al Señor, la manda pequeña, ellos veo que al buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, no sólo cada día conocen más y entran al reino eternos de nuestro Dios y Señor, sino que el Señor los abunda, para todas sus necesidades en esta tierra; y en el futuro gozaran de todas las cosas (TODAS).


¿Prefieres gastar tu vida en las añadiduras o hallar y entrar al reino de los cielos?

Por favor, leamos el siguiente ejemplo que nos dejó Jesús nuestro Señor:

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Luc 12:15-21)

Cuando entendemos lo que Jesús nos enseñó, no hay que ser muy erudito para darnos cuenta que de nada sirve ganarse el mundo entero y perder nuestra vida (alma) en el proceso; nos parece de toda lógica y sentido, que la prioridad debe ser primero estar bien con Dios, y el resto, lo recibiremos de El; si fue capaz de darnos a su Hijo ¿cómo no nos dará todas las cosas…?.

Nuestro Dios el Señor, nos dejó instruidos que en nuestra vida en primer lugar debemos buscar y trabajar por la comida que viene del cielo (que no perece), y El se encargará de que nos falte nada necesario; ya no debe ser como lo hace el mundo, o como lo veníamos haciendo antes de conocer al Señor, sino que es primero El, luego el resto es añadido en su poder, por el poder de Dios de cumplir palabra cuando le creemos, ya que El cumple sus promesas siempre (aunque sea tan pequeña como la semilla de mostaza, es poderosa para mover montañas); y esta promesa la dejó, precisamente, para que tengamos el tiempo necesario y suficiente de buscar su reino de los cielos en primer lugar, y el se encarga del resto material transitorio.

Quienes no creen, no podrán alcanzar esta promesa (alcanzar el reino de Dios); ya que no la podrán poner en práctica por su incredulidad, es decir, no obedecerán a la voz del Señor. Es muy claro el asunto, este camino es para creyentes, y no para incrédulos; lo creyentes oyen al Señor y obedecen, los incrédulos obviamente, no.


Hoy debemos examinar nuestras vidas y ver si se cumple este principio divino en nuestras vidas, y corregir el rumbo de ser necesario; de manera de poder andar en el poder de Dios, que es bajo su palabra, haciendo su voluntad; buscando y entrando en su bendito, maravilloso, poderoso y eterno reino, que ya está en medio nuestro. Amén.

No gastes tu vida en lo que no aprovecha, Satanás tiene engañado al mundo entero siguiendo los afanes de este mundo; nosotros buscamos el reino de Dios, y nuestro Padre nos da todo lo que necesitamos como añadidura; ya no estamos bajo la esclavitud del maligno, sino que somos hombres libres en El. Obedece al Señor y busca el reino como prioridad, que FUNCIONA.

Un abrazo, y la paz del Señor.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Desde la unidad del Espíritu, a la unidad de la fe.

Apreciados creyentes todos; hoy quiero exponer en este mensaje, un error que ha causado mucha división en el cuerpo de Cristo (la iglesia), y lo sigue haciendo hasta nuestros días. Este error de conocimiento Espiritual, a dividido y cercenado, el cuerpo de Cristo (la iglesia), por ya varios siglos de historia a la fecha; con el dolor que esto significa para Dios, la pérdida de poder del cuerpo de Cristo (iglesia) y la debilitación del testimonio de la Verdad al mundo, para su salvación (recordando que es la unidad, la que debe dar testimonio del Cristo “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:21)

 Como es de conocimiento de ustedes, es el enemigo quien ha introducido este error de entendimiento en la iglesia (como muchos otros); con el fin de oponerse y destruir la obra de Dios en el mundo. Es por esto, que te insto a comprender muy claramente lo siguiente: Los verdaderos creyentes en Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo, debemos avanzar juntos desde la unidad del ESPÍRITU, hasta que lleguemos todos a la unidad de la FE (y no al revés, desde la unidad de la fe, para tener unidad en el Espíritu).

Cito al apóstol Pablo: “… solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice:
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” (Efe 4:3-13)

Si leemos con atención lo anterior, nos daremos cuenta; que Pablo nos solicita a mantener la unidad del Espíritu (Espíritu Santo) en el vinculo (atadura entre nosotros) de la paz; hasta llegar (dentro de un proceso que es explicado) a la unidad de la fe (como destino final), es decir, partimos de la unidad del Espíritu hasta llegar como meta final todos juntos a la unidad de la fe. Y no es al revés, como hoy muchas iglesias se dividen, no teniendo unidad en la fe; se separan y dividen el cuerpo de Cristo, en múltiples fracciones interminables.

Creo que el trozo que he citado es bastante extenso de explicarlo completo, es por lo anterior, que sólo tomaré lo relevante a este mensaje, para exponerlo lo más claro posible y comprensión del mensaje. La idea es dar a conocer a los creyentes, un mandato del Señor que hoy no se está cumpliendo siempre, ya que primeramente es desconocido, y éste es que debemos procurar diligentemente mantener la unidad del Espíritu; para que lleguemos todos juntos a la unidad de la fe; y no seguir con la división interminable que nos tiene sumidos el enemigo (él sabe que dividiendo tiene el poder); es decir, no porque un grupo de hermanos crea según algún aspecto no fundamental, algo diferente; sea motivo de división, y la formación de otra denominación mas...

Alguno dirá: ¿Esto qué predicas se parece al ecumenismo?

Primero vamos a la definición de la palabra ecumenismo según la RAE:

Ecumenismo.
1. m. Rel. Tendencia o movimiento que intenta la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas.

No es un movimiento o una tendencia lo que predico, sino el mantener la unidad del Espíritu entre todos los verdaderos creyentes cristianos (es lo que el Señor pide); es una unión desde el interior al exterior; y no una unión desde el exterior (sin interior), es decir, desde la formas; sino desde el interior, desde el fondo (el Espíritu Santo).

Si unimos todas las religiones cristianas (y no cristianas) por el exterior de ellas (consensuando ritos, creencias, cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica); como resultado obtendremos un monstruo (bestia).

Por otro lado, si todos los creyentes verdaderos mantenemos y procuramos con diligencia, mantener la unidad del Espíritu en el vinculo de paz (ojala en el vinculo de amor), obtendremos la completa edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia victoriosa y gloriosa)

¿Ves la diferencia?

Con un intento humano de unión consensuado, obtendremos un monstruo.  Pero por otro lado siguiendo el mandato del Señor, llegaremos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” que es nuestro verdadero propósito.

Hoy hay dos fuerzas unificadoras operando, la primera que es de la religiones del mundo; que llegaran a un monstruo (bestia).

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.(Apo 13:11-18)

La segunda, de los verdaderos creyentes cristianos, para la edificación de la iglesia; no te confundas, son diferentes y obtendrán un resultado completamente diferente, ya escrito:

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (Apo 12:1)

Hoy muchos cristianos no saben, que deben guardar la unidad del Espíritu; y no dividirse si no concuerdan en todo con otros creyentes, en lo que ellos creen, en lo que no es fundamental de la fe.

Expliquémoslo más detalladamente:

Primero: Para guardar la unidad del Espíritu, lo primero que deben tener los verdaderos creyentes es mismo Espíritu (Espíritu Santo); si no lo tienen, obviamente no podrán guardar dicha unidad, por no tenerlo o tener otro, como es obvio.
Quienes no tienen el Espíritu de Cristo no son de él, y por lo tanto, no se puede guardar la unidad con ellos. Por eso Pablo habla a la iglesia, es decir, a quienes tienen dicho Espíritu, es decir, el Espíritu Santo.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. (Rom 8:9)

Recordemos que recibimos dicho Espíritu por oír y creer, la piedra angular de la fe, roca en la cual se funda toda la iglesia (la fe de que Jesús de Nazaret es el Cristo, el Hijo del Dios viviente):

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.(Mat 16:16-19)

Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Juan 6:69)

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gál 3:2)

Entendemos que el fundamento de la fe, y por la cual Dios por su Hijo nos da de su Espíritu, es por creer que Jesús de Nazaret es el Cristo (Mesías) el Hijo del Dios viviente; este es el cimiento del edificio llamado iglesia. Quien tiene este fundamento de fe, ya puede  recibir el Espíritu de Dios, y debe mantener la unidad del Espíritu (quienes no, no).

Segundo: La fe es una, y su fundamento también lo es; quienes creen el fundamento, pueden recibir el Espíritu prometido, quienes no lo creen, no lo pueden recibir. Acá hay que diferenciar, entre la fe, y el fundamento de la fe. El fundamento de la fe, es lo que expresó Pedro, como ya lo citamos; que aquel Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios vivo (y sólo sobre este fundamento se puede avanzar en el crecimiento de Dios). Pero hay más cosas que debemos oír y creer de la Palabra de Dios genuina, y todo eso nos lleva a tener la fe completa; como eso es un trabajo y proceso durante todo nuestro peregrinar acá en la tierra, no podremos, como es obvio, en una primera instancia tenerlo completo y de inmediato para creerlo, ya que no lo conocemos completamente, debemos oírlo primero, porque sin oír ¿qué hemos de creer? (todo ese proceso de crecimiento lo explica Pablo, pero no entraremos en detalle por ahora). 

Bueno, entendiendo que un creyente que ha recibido el Espíritu Santo, no tiene la fe completa en un inicio (como es obvio, ya que es un proceso gradual de crecimiento en la fe), no podemos basar nuestra comunión en creer lo mismo (excepto la base de la fe que debe ser la misma, que aquel Jesús de Nazaret es el Cristo, el Hijo del Dios viviente) porque iniciamos esta carrera en el mismo principio de fe (ya expuesto), pero debemos crecer en la fe y eso implica dos cosas:
 1° Derribar falsas creencias en nosotros mismos y nuestro entorno.
 2° Oír y creer lo genuino que enseña el Maestro. 

Sería ilógico tener comunión basada en la fe (excepto en el fundamento) como requisito para estar unidos, ya que si fuera así, nadie podría unirse a otros hermanos, ya que todos tenemos pensamientos y creencia particulares que nos dividen, que deben ser corregidas por aprender del Maestro. Debemos entender que hay verdaderos creyentes, con el Espíritu de Dios, pero que creen cosas diferentes a las propias (con o sin razón). ¿Eso significa que no debemos decir nada? No, eso significa que debemos mantener el vinculo de paz; y debemos ser edificados hasta llegar a la unidad de la fe, es decir, que todos creamos lo mismo.

Tercero: “… solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, la unidad del Espíritu, se guarda en el vinculo de la paz (por lo menos). La forma que nos pide el apóstol de guardar la unidad, es la paz; existiendo una forma superior de hacerlo, sólo nos pide que conservemos la paz unos con otros. No nos pide que nos unamos, en esta fase o instancia, en el vínculo perfecto que es el amor, ya que este vínculo debe ir siendo edificado en nosotros, y para iniciar, podemos hacerlo conservando la paz entre hermanos; si es el amor, mucho mejor; y así debe llegar a ser.

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. (Col 3:14)

Ahora podemos entender que debemos guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; eso significa ya no más divisiones entre hermanos, por motivos de fe incompleta; en la cual aún debemos ser edificados. Lo anterior, no significa, que no se deban conversar y discutir las diferencias y a la luz del Espíritu por medio de la Sagradas Escrituras, conocer la verdad y avanzar en ella; pero no podemos poner como motivo de división, entendimientos dispares de cosas que no son fundamentos de la fe; sino con mansedumbre y humildad, buscamos y aceptamos juntos la verdad, como cuerpo, ejerciendo cada uno nuestros dones; y los Ministros en su trabajo de edificación por la Palabra, para la obra.

No debemos confundirnos, no digo que sean muchas las fe, sino que la fe es una; lo que sucede, es que nuestros entendimientos están en evolución a comprender la verdad completa, bien lo dice el mismo apóstol, una sola fe.

… un Señor, una fe, un bautismo,… (Efe 4:5)

Pero todos partimos del mismo fundamento (y como tal, nunca puede ser removido), Jesús de Nazaret es el Cristo el Hijo del Dios viviente, dicho de otra forma, Jesucristo ha venido en carne.

Lo podemos ver, en los siguientes versos del apóstol Juan:

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. (1Jn 4:2-3)

Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. (2Jn 1:7)

Quien no confiesa este fundamento de fe, no es de Dios; así de simple; y con ellos no se puede guardar obviamente la unidad del Espíritu; pues no obedecen al mismo Espíritu que nosotros.

Ahora, os muestro algunos ejemplos de cómo se lleva a la práctica este guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (ver capítulo 14 de Romanos completo):


Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. (Rom 14:1-3)

Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.(Rom 14:5-6)


Debemos mantener la unidad del Espíritu, pero no con cualquier espíritu, como se ve en las cartas de Juan, no es esa unidad con el espíritu del anticristo; que ya opera en este mundo; y por el cual, se elabora esa bestia que citamos de apocalipsis 13. No debemos causar divisiones, a no ser con el espíritu del anticristo; con el cual no hay ninguna comunión posible (obviamente). Hoy vemos muchas divisiones entre verdaderos creyentes, y arrastrados por el error, separándose de hermanos por tener un entendimiento diferente, de cosas que muchos ni siquiera comprenden a cabalidad. Muchos lobos “apacientan” dichos rebaños, y su trabajo es causar más dolor y divisiones en el cuerpo de Cristo; hoy debemos entender que no es la voluntad del Señor esa, y él nos manda a mantener la unidad del Espíritu, hasta que lleguemos a la unidad de la fe “y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”; es decir, al propósito de nuestra carrera, todos juntos. Pero no por eso justificando el error, sino con paciencia, soportándonos unos a otros, en amor. Amén.