domingo, 25 de diciembre de 2011

La fe, como un grano de mostaza

La fe; mucho se habla de ella, muchos la usan para justificar sus actos, a muchas creencias se les llama fe; pero ¿Qué es la fe?; ¿todo lo que creemos es fe de verdad?, ¿Cuándo tiene poder?, ¿Cómo la llegamos a poseer?, ¿Cómo la aumentamos?, etc. hay muchas preguntas, que espero en un poquitito, poder apuntar:

Por favor, lean lo siguiente que enseñó Jesús:

Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera (al demonio)? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. (Mat 17:19-21)

Jesús nos enseño que si tenemos fe como un grano de mostaza, NADA NOS SERA IMPOSIBLE. ¿No es tremenda la afirmación? Creo que no hay poder humano que se le pueda comparar, a hacer que NADA SE VUELVA IMPOSIBLE. Creo que vale la pena descubrir un poco más, ¿Qué es realmente la fe?; a lo mejor, lo que hoy entendemos por fe, no es la fe que Jesús hablaba y se refería. Sólo quienes han movido montes, conocen en alguna medida, la verdadera FE.

Cuando Jesús compara la fe, lo hace con una semilla de mostaza; ¿Y por qué no lo hace con un grano de arena, que a lo mejor, es del mismo tamaño? Pero no fue así, lo comparó con un grano de mostaza; y a diferencia de un grano de arena, que puede tener un tamaño similar; tiene algunas diferencias que Jesús quiere mostrar (sólo a los que les interesa el tema, por supuesto).

Primero que nada, un grano de mostaza es una semilla, y como toda semilla tiene un vida potencial en ella; tiene el poder de crecer y desarrollarse, y llegar a un arbusto (o árbol) completo. En cambio, un grano de arena; no tiene potencial en sí mismo, no tiene vida. Esta diferencia, nos habla que la fe, tiene al igual que las semillas, un potencial en su interior, tiene vida.

Segundo; el grano de mostaza; Jesús lo usa en otras oportunidades para referirse al reino de los cielos; y en esta ocasión al relacionarlo con la fe; nos está diciendo; ojo, la fe es la que nos mueve a su reino (o hace venir su reino). Veamos algunos ejemplos:

Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. (Mat 13:31-32)

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. (Mar 4:30-32)

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? (Luc 13:18-20)

Podemos concluir, que la fe verdadera, no sólo tiene vida en sí misma (no es inerte) y el potencial de desarrollarse; sino que también es el medio del desarrollo del reino de Dios, en nuestros campos, es decir, en nosotros.

A lo mejor, lo que he dicho hasta ahora, no es un gran descubrimiento; para algunos puede que no lo sea; pero sigamos adelante (hay más):

Jesús dice: “que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará”. Yo les pregunto: ¿Cuántos montes han visto moverse por medio de la fe? A lo mejor, muchos cristianos están un poco frustrados, ya que no hay (que yo sepa, si me equivoco me corrigen) registros científicos, ni históricos de montes que se hayan desplazado por medio de la fe, me parece que no los hay (a lo mejor me equivoco, y lo más probable es que si los haya; pero supongamos que no es lo común ver montes que se mueven). Y nos frustramos, pues decimos; uf que nos falta tanto…(recuerden que el Señor, siempre habló en parábolas, para que los de afuera, no entiendan).

Muchas veces tomamos en forma tan literal la Biblia, y otras veces somos tan espirituales; cuando Jesús habla de mover montes; está hablando no sólo del poder de mover un monte físico (que obviamente la fe tiene ese poder); sino que el monte más impresionante que mueve la fe, es el reino de Dios, el reino de nuestro Señor en la Biblia muchas veces, se compara a un monte (esa tarea de buscarlo la dejo para ustedes). Los montes que movemos por medio de la fe, es el reino de Dios, es a Dios mismo, que podemos mover, por medio de la fe.

Y entonces, ¿cómo se diría, si entendemos bien, lo que Jesús nos dijo?: “si tuviereis una fe aunque muy pequeña proveniente del reino de los cielos (Dios), habrá poder en ti, de mover el reino de los cielos, y nada os será imposible”. ¿Tremendo No? ; ¿y por que nada nos será imposible? Porque para Dios nada es IMPOSIBLE; y el reino de los cielos, es decir, para el reino de nuestro Padre; no hay límites, como los hay para los hombres. Ese si es un verdadero monte, no como los montes que vemos de roca y tierra; sino el monte de su reino. Si le creemos, movemos su reino; movemos a Dios mismo. ¿No es tremendo?

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. (Mat 19:26)

No se frustren queridos hermanos, muchos montes se han movido por los siglos por medio de la fe; el reino de Dios se ha movido; y se seguirá moviendo hasta que se cumpla en los que lo esperan, que venga a nosotros su reino, completamente su reino. A lo mejor, montes físicos no hemos visto muchos o ninguno, pero los veremos si son necesarios mover, por el poder de Dios. Pero el monte más importante que se mueve por medio del que cree, es el reino de Dios, y en esto si que hay poder, y literalmente, nada es imposible, absolutamente NADA.

Bueno, hasta ahora hemos descubierto algunas cosas, que para los sabios y entendido no deben ser nuevas, por supuesto que ya lo sabían; es obvio, ¡si ya lo saben todo!, ¡ojala no sólo lo sepan, sino que lo crean! Sigamos entonces, con aquellos que si les interesa aprender, y como consecuencia, que haya un cambio en sus vidas (por el poder de Dios), no se conforman a lo presente, sino que dejan lo que no vale, por lo valedero y eterno.

Hasta acá, sabemos que la fe es viva como una semilla, tiene la naturaleza de formar en nosotros el reino de Dios; y por último, mueve el reino de Dios, es decir, a Dios mismo, y con tal poder, que nada se nos vuelve imposible. Absolutamente NADA, que impida el propósito de Dios en nosotros, SI CREEMOS.

La pregunta que todos se hacen, o deberían hacer es la siguiente:

¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima?

Bueno, la respuesta no se puede dar sin antes, ver muy claramente, que es la fe; de donde proviene la fe y como se obtiene en principio. Antes de obtener y abundar en esa fe poderosa, creo que es prioritario saber que es, su fuente y medio (ojo, no todo lo que el hombre llama fe, es verdadera fe en el sentido de poder de Dios en nosotros, muchas son creencias de origen humano, sin poder sobrenatural).

Como comentario reforzando lo anterior, no todo lo que el hombre llama fe, es realmente la fe que habla Jesús (y la que la Biblia menciona); no todas las creencias de los hombres aunque estos sean muy creyentes, son realmente fe (por lo menos la fe que nos interesa, la Bíblica); puede ser fe desde un punto de vista humano, porque se cree en algo no visto, pero la fe verdadera, tiene una diferencia fundamental, TIENE PODER. Explico esto, porque muchos hermanos muchas veces ponen fe a ciertas cosas, y la verdad es que después se frustran, por no ocurre lo que ellos creyeron, no ven resultados o los resultados que ven no cuadran con su fe. Plop.

Para todos los que nos ha ocurrido en más de alguna oportunidad lo anterior (esto es sólo para seres humanos reales, los súper héroes no necesitan de esto; los sabios en sus propias opiniones, saben cosas mucho mejores…), me refiero, a que cuando creemos algo y no ocurre, o ocurre una contradicción. La razón pueden ser la siguientes: Lo que creímos no era fe verdadera, lo que vimos como resultado a lo mejor no lo entendimos, o si no ha ocurrido nada aún, también puede ser que el tiempo que no ha llegado. Pero muchas veces, los cristianos se ven enfrentados a un fracaso de su fe, y es por no tener la fe que habla Jesús y toda la Biblia, la fe verdadera. En cambio en otras ocasiones, si hemos visto cosas increíbles, movidas por la fe.

Haré un análisis del origen de la fe, para que entendamos su proceso y podamos entender su naturaleza, origen y como obtenerla; después de todo esto veremos cómo aumentarla.

Un paréntesis: No me gusta citar la Biblia en algunas oportunidades, y esta es una de ellas. En la mayoría de los casos cito la Biblia para justificar mis afirmaciones, para que no piensen que me arranco con cosas extrañas y teorías personales, pero en esta oportunidad, no me gusta. ¿Y por qué preguntarán? Porque muchas veces que citó un verso, los que lo han leído, sus mentes les dice “esto tú ya lo sabes”; y pasa que no ven más de lo que creen saber; es decir, su fe humana no cambia (porque son sabios en sus propias opiniones, su fe carnal les vela la verdadera fe); y no hay lugar para la verdadera fe. Porque ya lo saben, eso lo han leído, y como lo “comprenden” como para una prueba de teología, piensan que eso ya lo alcanzaron, y no entienden que no están ni cerca aún de esa fe (los sabios y entendidos que Jesús decía que Dios oculta las cosas, no necesariamente son grandes estudiosos de la Sagradas Escrituras como solemos imaginar, muchas veces son las personas más corrientes e ignorantes que podemos encontrar, pero son sabios en sus propias opiniones, que nada nuevo les entra; en otras oportunidades pueden ser sabios de renombre).

Por lo anterior, te diré, sin citar aún nada que la fe viene de oír. El que no oye, no puede tener fe; primero hay que oír. Y el oír viene de la palabra de Dios. Recuerda que la palabra de Dios no es la Biblia, muchos al confundir la palabra de Dios con la Biblia, creen que cuando leyeron la Biblia ya tienen fe, eso no necesariamente es así. La palabra de Dios, es todo lo que Dios te HA DICHO PERSONALMENTE A TI. Ya sea por el medio que sea, lo que tú has oído de Dios para ti, establece si lo oyes y lo crees, la verdadera FE.

La fe verdadera viene de OIR la palabra de Dios (no necesariamente la Biblia, recuerda que Dios usa muchos medios); y cuando oímos y creemos lo que Dios nos dice; HAY PODER DE DIOS EN NOSOTROS PARA QUE OCURRA LO QUE EL NOS DIJO, NADA NOS ES IMPOSIBLE.

No puede existir fe verdadera en un hombre, a quien Dios no le haya hablado; es imposible; por eso lo prioritario es que Dios hable, nos hable. Luego nosotros oigamos lo que nos dice (por medio de su Espíritu habla, y oímos por medio de nuestro corazones); y una vez que oímos, debemos CREERLE lo que nos dijo; esa fe es la que vence, sobre todas las cosas; es poder de Dios en nosotros. Pero lo primero es que Dios nos hable; luego, escucharlo; luego, creer lo que nos dijo (no siempre es fácil, muchas veces va en contra de lo que esperamos oír).

Yendo un poco al paréntesis anterior, cuando Dios nos habla, no siempre le reconocemos, porque no siempre dice lo que nos resulta agradable oír; y cuando le reconocemos, no siempre es fácil creerle, ya que nos dice a veces, cosas que nos parecen IMPOSIBLES, ¿y cómo no?; ¿Cómo ocurrirían cosas imposibles, sin antes creerlas a Dios? Para que ocurran cosas que parecen imposibles, vemos que primero debe Dios decírnoslas, luego nosotros creerlas y luego ocurrirán. Sin esa secuencia lógica, imposible.

Voy a citar (aunque no me gusta hacerlo) lo siguiente: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Rom 10:17)

La frase anterior, es tan cortita; pero si la meditas (y por favor hazlo, y por horas y días…); es tan tremenda; ¡cuántos sin sabores no evitaríamos; cuantas pérdidas de tiempo evitaríamos!, ¡Cuánto poder de Dios veríamos en nuestras vidas! Ya nuestro camino no consistiría tanto en lo exterior, sino en el interior; donde habita la Palabra.

La fuente de la fe es Dios mismo; por eso se dice que la fe es un don (regalo) de Dios; y para quienes reciben ese regalo, que es la Palabra de Dios, Dios les da la potestad de ser SUS HIJOS DIVINOS. La Palabra de Dios se hizo carne, habitó entre nosotros, y hoy habita en quienes la han recibido, quienes han OIDO Y CREIDO la PALABRA DE DIOS, no hay forma de que Dios habite en nosotros sin antes haberle CREIDO LO QUE NOS ANUNCIO.

La fe es divina, porque procede de Dios; y quienes oyen esa Palabra y la CREEN, obtienen la fe que VENCE AL MUNDO. La Biblia no es la Palabra de Dios, la Biblia da testimonio de la Palabra de Dios, la Biblia es correcta completamente; pero sin el Espíritu Santo, esa semilla de mostaza que ves en la Biblia, es una semilla SIN VIDA; solo el Espíritu vivifica, la letra no lo puede hacer. Si a la letra, le agregas el Espíritu de Dios; puedes oír y ver, su maravillosa PALABRA.

¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima?

Hasta ahora, sólo quiero que entiendas y medites en la lógica de lo que te enseño; son misterios para el mundo, pero el Señor quiere que nosotros lo entendamos, para que avancemos en este Camino; no hay forma de avanzar ni un solo milímetro, sin fe. No son cosas que me puse a estudiar en un libro, ni por mucho leer la Biblia (ambas cosas no son descartables por sí mismas); son cosas que provienen del Maestro del Universo; de quien procede toda ciencia. Su Espíritu es el que me guía (alguno le puede parecer soberbia), pero si no fuera así, no tendría ningún valor lo que digo; y para que veas que si tiene valor, puedes ponerlo en práctica en tu vida, y verás los resultados. De eso se trata esto, de compartir lo que proviene de Dios, para bien de todos los creyentes; cada uno en lo suyo.

Bueno, para contestar la pregunta que tenemos formulada, (pregunta que busque por varios años su respuesta, y no hace mucho ya puedo compartir lo que veo), ¿Y cómo obtenemos y aumentamos esa fe, tan poderosísima? Ahora la respuesta es más sencilla, ahora las cosas no son tan complejas (siéndolas), aumentamos nuestra fe cuando:

Dios nos habla.

Le oímos.

Le creemos, lo que nos dijo.

No quiero establecer, los tres pasos de la fe poderosa (como para escribir un libro best seller), no lo quiero hacer; sólo lo dividí así, para hacerlo más fácil.

Si queremos obtener y aumentar nuestra fe (cosa que Dios si quiere que hagamos), tenemos por lógica lo siguiente:

Que Dios nos hable, y nos hablé más.

Que seamos buenos oidores, debemos ser adiestrados en oír (no hablar, mientras DIOS HABLA).

Debemos poner toda nuestra confianza en lo que la Palabra de Dios nos dice, creerle siempre, y no dependiendo de lo que nuestra mente natural dice.

¿Y cómo hacemos para que lo anterior ocurra?

Orando, Dios nos habla cuando le pedimos su Palabra; de hecho el Padre Nuestro que nos enseño Jesús, nos enseña a pedir el pan de cada día, y ese pan es la Palabra de Dios; debemos orar por esa palabra para que venga a nosotros todos los días (si todos los días); esa debe ser nuestra prioridad.

Debemos ser buenos oidores de Dios, de su Palabra (que ya pedimos); Palabra que en los que ya nacimos de nuevo, tenemos ya implantada en nosotros; pero debemos ser buenos oidores de ella; y para ello debemos buscar eliminar todo lo que nos distrae de la carne, que no nos haga escuchar su Palabra. Eliminar cualquier ruido, para poder oírlo.

Tenemos que creerle, sin endurecer nuestros corazones; independientemente de lo bien o mal que nos parezcan lo que escuchamos del Señor por medio de su Espíritu; debemos creerle siempre y no dudar (también tenemos la opción de endurecer el corazón y no escuchar, tendremos una gran pérdida de oportunidad).

Si volvemos a la cita del encabezado; Jesús les dijo a sus discípulos en recriminación de su poca fe, por lo cual no pudieron sacar a tal demonio; luego les enseño el remedio para aumentar la fe: Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Mucho me demoré en entender esto (habrá algunos más avezados); pero a mí me costó mucho, y mucho tiempo; para aumentar la fe, la solución es la oración y el ayuno. ¿Cómo lo entiendo? La oración nos hace pedir a Dios su Palabra (cosa imprescindible para recibirla cada día); y el ayuno, es abstenerse de todo lo que proviene como deseos de la carne, antes de poner toda nuestra atención y disposición en oír su Palabra (pan del cielo para nuestra alma, antes que el pan de la tierra). ¿Ves como esto cuadra con lo anterior? Oración, para pedir su Palabra, y ayuno, para oír, su Palabra. El ayuno, no necesariamente es dejar de comer físicamente; sino que postergar lo que es añadidura en nuestra vida, por buscar el reino de los cielos; que prioricemos para nuestra alma, el pan del cielo, antes que el pan de la tierra.

Una última reflexión; lo quiero agregar, a pesar que veo, entiendo, creo y siento; que lo que he dicho es de suma importancia; no porque yo lo diga; no, porque el Señor nos lo enseña, y lo enseña para que lo pongamos por práctica, y nada nos sea imposible. El objetivo es el poder de Dios manifestado en el hombre para su completa y gloriosa salvación. Y la reflexión que agrego es la siguiente:

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:27-29)

Lo que acabo de citar es tremendo, es importantísimo comprender: El Señor nos dice que debemos TRABAJAR por la comida que a vida eterna permanece. ¿Y cuál es esa comida? La Palabra de Dios, es decir, Cristo y todo lo que el Señor nos dice y enseña. Por esa comida SI DEBEMOS TRABAJAR, esa es nuestra prioridad, de ese modo buscamos el reino de Dios y su justica, trabajando por él, buscándolo. El Señor nos enseña además, que nuestros esfuerzos no deben estar enfocados a la comida que perece; es decir, a lo que necesitamos en este mundo para sobrevivir; eso es la añadidura; y si lo ponemos por obra, creyéndolo; la obtendremos como añadidura, a la búsqueda de su reino. Debemos trabajar por la comida del cielo, ¿Y cómo? Con oración y ayuno; pidiendo y escuchando su Palabra.

Luego dice, “la cual el Hijo del Hombre os dará”; quien nos da la Palabra de Dios es Jesucristo, la palabra ya ha sido implantada en nosotros los que creemos, así que debemos oír cuando nos habla de nuestro interior (también lo puede hacer del exterior). Y para oírlo, pedirlo cada día; y para luego poner toda nuestra atención en lo que nos quiere decir y enseñar.

¿Y qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Creer en el que Dios a enviado, es decir, creer en su Palabra que nos ha sido dada; es decir, nuestro trabajo se traduce en CREER; y como ya lo sabes bien, para creer a la Palabra de Dios, que es Cristo; primero debemos pedirle que nos hable y enseñe, luego oírla sin interrumpir; para entonces creerla; es decir, ORACION Y AYUNO; ese en nuestra principal obra o trabajo.

Espero puedan ver la importancia de lo que les estoy diciendo; en el Padre y su Hijo, ruego para que así sea. Amén.

Que estén muy bien, en Cristo.


domingo, 27 de noviembre de 2011

La venida del Señor Jesucristo ¿Rapto, arrebatamiento o nos viene a buscar?

Un saludo cariñoso a todos, hoy me atrevo a escribir sobre este tema después de muchos años de meditar y digerir este tema tan importante para los verdaderos discípulos de Jesucristo; no me había atrevido antes a escribir de este tema, ya que no tenía la paz de tenerlo claro, hoy les comparto lo que hasta la fecha veo con claridad, gracias a nuestro Padre y Señor.

Hoy es mucha la confusión en el pueblo cristiano respecto a la venida de nuestro Señor, muchos siendo sinceros creyentes hablan de rapto, otros de arrebatamiento, algunos de que nos viene a buscar… etc. ¿Qué es lo que realmente esperamos, y que es lo que ya sucedió?

Bueno para comenzar les cuento que la palabra rapto, no existe en la Biblia, no está esa palabra asociada en ninguna manera a la venida de nuestro Señor. Creo que usar esta palabra, es ir contra el verdadero sentido de la venida del Señor; un rapto implica tomar a personas contra su voluntad y llevarlas a un lugar que no quieren, eso es un rapto, es un secuestro o robo. El Señor no va a secuestrar o robar lo que le pertenece, su iglesia (él como ladrón se llevará lo que no le pertenece, la cizaña).

También se dice que el Señor nos VIENE A BUSCAR; esto es verdad en parte; ya que tampoco la Biblia dice que el Señor nos viene a buscar como para sacarnos de la tierra, la Biblia dice que el Señor viene, y que le recibiremos; no que nos viene a buscar. Al haberle agregado a la venida del Señor la palabra buscar, que no está tampoco en la Biblia, se cambió su significado; y la gente espera que venga el Señor a rescatarlos del mundo; y eso no debería ser así; somos los creyentes los ya rescatados, y los que necesitan rescate son los incrédulos. Nosotros somos los que heredamos la tierra, no los impíos, de modo que no debemos esperar que nos saquen de acá, sino que el Señor venga a gobernar.

Recuerda lo siguiente:

Porque los malignos serán talados, mas los que esperan al SEÑOR, ellos heredarán la tierra. (Salmo 37:9)

Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con la multitud de la paz. (Salmo 37:11)

Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados. (Salmo 37:22)

Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. (Salmo 37:29)

Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat 5:5)

La idea errónea que el Señor nos viene a buscar (con la idea de sacarnos de acá, y llevarnos al cielo), surge de la errónea interpretación de lo que el Señor dijo:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. (Juan 14:2-4)

Cuando leemos estos versos, tenemos generalmente una interpretación futurista, como la de un cuento de hadas, vemos eso en el futuro, cuando lo que el Señor nos dice, ya ocurrió en los que han sido bautizados por el Espíritu Santo; los que han nacido de nuevo. ¿Cómo es eso? Es muy claro, el Señor habla de un Lugar con el Padre y establece un Camino, nosotros sabemos que el Camino es EL, de modo que ya tenemos el acceso a ese Lugar (y la casa de Dios, también es El mismo).

Veámoslo de otra forma, con las cartas del apóstol Pablo: Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (Col 3:2-3)

No vas a entender nada de lo que te digo, si lo ves con tu mente natural y desde la carne; no lo veras; por favor, toma aire y escucha: Pablo nos enseña que ya estamos muertos, y que nuestra vida está oculta junto a Cristo en Dios. ¿No te suena lo mismo que decía el Señor? “…voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis…”

Bueno hay muchas más evidencias, que lo que se describe en Juan 14:2-4, ya ocurrió en los que han nacido de nuevo; también lo podemos ver en el primer verso del capítulo citado de Pablo: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. (Col 3:1)

Si hemos resucitado con Cristo, ¿Dónde está nuevamente nuestra vida?; en Cristo estamos con él sentados en las alturas.

¿Ves que la clave de lo que Jesús enseñó no es para el futuro? Por algo él decía que el reino de Dios se había acercado, de hecho esta en medio nuestro, sólo lo pueden llegar a ver los que han nacido de nuevo. ¿Lo ves?

Lo mismo decimos en la oración del Padre Nuestro, Venga a nosotros tu reino. En Cristo somos participes de ese reino, y por ello, debemos andar en el Espíritu y no guiados por la carne. Tenemos que hacer morir las obras de la carne: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. (Col 3:5-7)

Siguiendo con el tema de la venida del Señor, como te cité el verso de Juan que se cita para justificar que el Señor nos llevará físicamente al cielo; a la casa de Dios. Pablo nos enseña claramente que eso es ahora, es en ese lugar donde debemos vivir AHORA, y no como un medio de escape del mundo.

Cuando el enemigo introdujo sólo una palabra a la venida del Señor, la palabra BUSCARNOS, y en vez decir que CRISTO VIENE, dijo, CRISTO VIENE A BUSCARNOS (cosa que no está escrita en la Biblia); cambió la realidad y significado de la venida del Señor; ya no es un encuentro con su iglesia gloriosa y sin mancha, iglesia triunfante; sino con una iglesia apocada, débil, agobiada, timorata, con sentido escapista y no de enfrentar las cosas, una iglesia que huye del enemigo y no lo vence. Esa es la estrategia de siempre de Satanás, engañar, y sólo le bastó poner una palabra en sentido de huida, y cambió el sentido de muchas cosas del evangelio; hay toda una generación de verdaderos creyentes atrapados en ese engaño, esperando su huida con el Señor, como lo estuve varios años. Y cuando uno cree algo errado, por muy mínimo que sea ese error, eso Bíblicamente ya no es fe, es decir, si no es fe, es una creencia particular, y por lo tanto, NO TIENE PODER DE DIOS EN USTED. A pesar, de que lo creamos con toda sinceridad, no hay PODER DE DIOS. Ya que la fe, viene de OIR AL SEÑOR, y el SEÑOR no engaña, ni en lo más mínimo, y menos cumple los engaños del enemigo.

Cuando el Señor dijo: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. (Juan 14:2-4)

El habla de la casa del Padre, bueno si lo piensas Dios no vive en casas, la casa del Padre o Templo, es el lugar de morada de Dios; el mismo Jesús dijo: Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. (Juan 2:19) Con esto el enseñó que él, era el verdadero templo de Dios, o casa de Dios; cuando nos dice que en la casa de su Padre muchas moradas hay, nos dice que en él hay lugar para todos, y cuando nos dice que va a preparar lugar para nosotros, nos enseña que con el sacrificio de la cruz rasgó el velo, para que pudiésemos entrar a la presencia de Dios en El (y no fuera de El). No debemos pensar que la casa de Dios es una mansión en el cielo al que Jesús nos llevará en un rapto secreto, eso no es así; la casa de Dios es él mismo, y tenemos hoy entrada a ese lugar, desde el día de pentecostés.

Hasta ahora hemos visto que ni hay rapto, y que no nos viene a buscar; ¿y qué hay del arrebatamiento?

Bueno, leamos lo siguiente:

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. (1Tesa 4:15-18)

Hay muchas ideas reveladoras en los versos citados, vamos por parte:

1. Lo citado está en palabra del Señor, por lo tanto es ciertísimo.

2. Los muertos en Cristo (los que durmieron en el Señor, y NO los que murieron sin el Señor), resucitarán primero, en la venida del Señor.

3. Luego los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos para RECIBIR al Señor; nota que dice RECIBIR y no IRSE con el Señor; lo vamos a recibir, porque él viene a la tierra, a reinar.

Es correcto que seremos arrebatados, los que quedemos (porque los impíos ya no quedarán, la cizaña se saca primero); pero no para ir al cielo; sino para establecer definitivamente el reino de Dios acá en la tierra, es por ello que recibiremos al Señor, como cuando alguien viene a tu casa, tu vas a la puerta a recibirle, y luego entras con él a tu casa. Lo mismo, será con la venida del Señor, iremos a recibirlo.

Espero seguir escribiendo de este tema en otros mensajes, por ahora, siento que es suficiente para que lo consideres y medites; hay mucho más aún...

Que la paz y gracia de nuestro Padre y Señor los llenen.

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Es fe o conocimiento Bíblico?

Hoy el mundo cristiano confunde la verdadera fe, con el conocimiento Bíblico (y no es lo mismo, obviamente). Y muchos creyendo tener fe en muchos aspectos, no ven que es sólo conocimiento escritural de la Biblia lo que manejan. Y lo grave de esto, es que sin fe, es IMPOSIBLE agradar a Dios (para empezar) y estamos muy lejos de EL. Sin fe no hay poder de Dios en nosotros, no hay salvación, y menos su reino. Sin fe, no existe la gracia, no hay nada verdadero en el mundo espiritual, no hay revelación, no hay obra de Espíritu Santo; no hay santificación (transformación), ni herencia.

Es por lo anterior, que debemos poner mucho cuidado en ver claramente que es la fe genuina de la que habla la biblia y que es conocimiento Bíblico, sin fe; sólo teología (el conocimiento bíblico no es malo, sólo que si no va acompañado de fe, no sirve).

Les pongo el siguiente ejemplo:

Si les proponemos la siguiente pregunta a varios cristianos contemporáneos, con sus respectivas alternativas, ¿Qué creen ustedes que responderán?

¿Qué enseña Jesucristo?:

Al que te hiera en una mejilla, debes ________.

  1. a) Presentarle la otra mejilla.
  2. b) Devolver la bofetada.
  3. c) Huir o apartarse.
  4. d) Agarrarle su mano.
  5. e) Ir a los jueces.

Creo que la mayoría de los cristianos contemporáneos dirían que la alternativa correcta es la primera, es decir, la letra a). Claro porque citarán lo que Jesús dijo:

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; (Mat 5:39)

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. (Luc 6:29)

O sea, que la mayoría de los cristianos responderían correctamente la pregunta, ¿pero eso significa que creen y entienden la respuesta?

Ahora yo les pregunto: ¿cuántos cristianos realmente creen que es la forma correcta de defenderse ante una agresión?; ¿Cuántos realmente entienden y ponen en práctica lo enseñado por Jesús?, es decir, ¿Cuantos de los que respondieron correctamente la pregunta, podrán la otra mejilla?

Me parece que la mente natural del hombre dice que cualquiera de las alternativas, menos la a) es la más conveniente para defenderse; y de esa manera actuarían la mayoría de los cristianos contemporáneos.

Creo que estaríamos de acuerdo en que la mayoría no se comportaría como Jesús enseñó; la mayoría devolvería la bofetada (siempre y cuando el agresor no sea más fuerte que él), respondería con un insulto, etc, etc. Pero me parece que serían muy pocos los que actuarían como Jesús enseñó que es la forma de defendernos y actuar, poner la otra mejilla.

No quiero ir al ejemplo en particular citado, es sólo un ejemplo; lo que quiero destacar es que el conocimiento Bíblico a veces nos parece que es fe (no necesariamente siéndolo), pero la verdad que es sólo conocimiento teológico que no tiene poder verdadero de Dios, pues está alojado en la mente (memoria) de la persona, sin ser digerido por su ser, no tiene cabida en el corazón, ni en el entendimiento.

Muchos cristianos se creen creyentes por sus conocimientos bíblicos, pero ¿realmente todo lo que conoces es fe genuina?; la fe genuina debe ser probada y aprobada. No basta con decir, se debe actuar y demostrar ante la gran cantidad de observadores espirituales, la realidad de la fe; que sin obras está muerta. El conocimiento Bíblico es bueno, pero si no es acompañado de fe verdadera, no sirve.

Mi intención no es condenar a nadie, sino a considerar que lo que realmente crees tener ¿lo tienes, o sólo está alojado en tu mente natural?; ¿Entiendes las cosas o las repites sin entender?

Cada uno debe examinarse, y ver que es real en su vida y que cosas aún sólo están en un plano virtual, en un plano exterior.

La fe va acompañada de un entendimiento, y cuando hay ese entendimiento de fe; se aplica automáticamente en las acciones de nuestra vida; cuando tenemos sólo un conocimiento Bíblico, no actuamos según ese conocimiento, ya que sólo nos sirve para dar la respuesta correcta ante una clase de Biblia en el ámbito religioso, pero no ante la REALIDAD.

Es muy importante que reflexiones que cosas las “sabes”, y que cosas realmente las crees; ya que siempre actuarás según lo que crees realmente, y no lo que “sabes” bíblicamente, pero sin fe.

No piensen que estoy bajando la importancia de las Sagradas Escrituras (tienen un propósito muy, pero muy importante), eso no es así, lo que estoy haciendo notar, es que la fe tiene implícito un comportamiento según lo que se cree, que es lógico en la persona; y dependiendo si nuestra vida la gobierna el hombre exterior o interior, serán nuestras acciones (guiadas por la carne o el Espíritu); eso debemos notar, y esforzarnos en la obra que debemos hacer “CREER EN QUIEN EL PADRE ENVIO”; es decir, “CREERLE”, y por lo tanto, “OBEDECER”. Sin fe, es imposible, avanzar, y si pensamos que tenemos más fe por conocer la Biblia, eso es un error; aunque es mucho mejor conocer la Biblia que ser ignorantes de ella (por algo la tenemos); pero muchísimo mejor es ENTENDER lo que nos dice, y a Quien nos señala. No hay contradicción entre la Biblia y el Testimonio de Dios, no la hay, la Biblia da testimonio del Testimonio, el Testigo fiel a quien el Padre señaló.

Por último, alguno puede pensar del ejemplo lo siguiente: Yo sé que es lo correcto lo que dice Jesús, dar la otra mejilla; pero yo no puedo hacerlo, no puedo dar la otra mejilla. Bueno, en ese caso significa que no tienes fe en esa parte del evangelio (no digo que no creas nada, sino que tu fe en ese ámbito aún está inmadura o no se ha desarrollado); porque, para el que cree, nada les será imposible. Cuando uno oye la voz de Dios en nuestro interior, y la creemos; nada nos resulta imposible; por eso este tema tiene el sentido que diferencies lo que es fe genuina (oír la Palabra de Dios en tu interior, escuchar el Espíritu), que la “fe virtual” (por llamarla de una manera), que es oír la Biblia en la letra, y no en el Espíritu. La fe virtual, a lo más te dará la posibilidad de dar una respuesta “correcta” en el ámbito religioso (no siempre); pero la verdadera fe, te hará actuar conforme a la fe, en la Palabra de Verdad, es decir, una obra correcta, ante Dios y los hombres.

Cuando a mi hija de 4 años le trato de enseñar algo que yo sé que ella no sabe, corrigiendo alguna conducta de ella, me dice “Papi, ya lo sé”. Yo se que ella no lo sabe, pero ella me dice que lo sabe:

¿Cuánto de eso nos puede estar pasando a muchos cristianos, decimos que sabemos; pero en verdad es muy poco lo que sabemos aún; o es muy poco lo que nuestras obras dan testimonio que sabemos, creemos y entendemos?

Es tiempo de poner en práctica lo que decimos que sabemos, si realmente lo sabemos; es tiempo de escuchar y poner atención al maestro verdaderamente y obedecer a la fe. Y no seguir repitiendo como loros versículos que no son vida en la práctica, que muchas veces ni los entendemos correctamente.

Hoy es la oportunidad de ver por nosotros mismos, que es real y que es virtual aún en nosotros. Busquemos la Realidad, la Verdad eterna.

Bueno que la verdadera Palabra les hable e ilumine sus corazones, en Cristo. Para fruto de todos los creyentes.

Un saludo afectuoso a todos, y pongamos atención a Quien nos habla al corazón.

Rodrigo C.

Nota del ejemplo: Para los que aún no lo saben: ¿Por qué, la mejor forma de defensa del hijo de Dios, es poner la otra mejilla? Cito algunos pasajes, para que lo reflexiones:

Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE, dice el Señor. PERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARAS SOBRE SU CABEZA. No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, (Mat 5:44)

Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mat 5:48)

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. (Mat 10:28-30)

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Paciencia o Paciencia?


Muchas veces leemos en las tradicionales traducciones de la Biblia, la palabra paciencia; y el presente mensaje, tiene el fin de mostrarte que no siempre significan lo mismo, aunque el traductor uso la misma palabra paciencia como sinónimo de lo que tradujo, los sentidos originales son diferentes, ya que son diferentes palabras en los escritos originales, que se traducen como paciencia.

En varias ocasiones cuando leemos la Biblia, es Espíritu trata de revelarnos ciertas verdades, pero nuestra mente y el lenguaje nos juegan una mala pasada, ya que cuando leemos vemos que estos nos limitan o distorsionan el entendimiento original que tiene el escrito sagrado que leemos (lo que el Espíritu nos trata de revelar). Esto ocurre con dos palabras que en griego son palabras diferentes, y usualmente ambas se traducen como paciencia.

Empecemos con un ejemplo y leamos el siguiente versículo:

Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia (G3115),  benignidad,  bondad,  fe, (Gal 5:22)

Vemos que uno de los frutos del Espíritu de Dios en nosotros es la paciencia.

Y si leemos lo siguiente:

 2º  … sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia (G5281). (Stgo 1:3)

Y no sólo esto,  sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,  sabiendo que la tribulación produce paciencia (G5281) ; (Rom 5:3)



La pregunta que nos surge entonces es:

¿La paciencia es fruto del Espíritu Santo directo, o de la prueba de la fe mediante una adversidad?

Nota: La fe es don de Dios, y la prueba (presión o tribulación); es puesta por Dios ante el creyente; de modo que ambos frutos son de Dios, no me refiero entonces a discusiones estériles de conceptos, sino más bien al modo en que Dios opera en el creyente, y como por diferentes medios logra cumplir su objetivo.

Podríamos entrar en una discusión al respecto, pero es mejor ver lo siguiente:

En el primer caso la palabra paciencia, usada en original griego, es la siguiente (según diccionario Strong):

G3115
 μακροθυμία makrodsumía; de lo mismo que G3116; longanimidad, i.e. (obj.) soporte, aguante o (subj.) paciencia:-paciencia, longanimidad, clemencia.

Esta palabra paciencia está más asociada a espera en el tiempo, tolerancia con gozo, temperamento largo, está unida a la espera en el tiempo largo.

Y en el segundo caso, la palabra original en griego traducida como paciencia, es la siguiente:

G5281
 πομονή jupomoné; de G5278; resistencia o aguante alegre (o esperanzado) constancia:-constancia, paciencia, perseverancia, perseverar.

En este otro caso, la palabra paciencia está más unida a la resistencia, aguante alegre, constancia, perseverancia, resistencia, soportar una situación, a la fortaleza ante la adversidad.
Podemos ver que la paciencia fruto del Espíritu (primer caso) está unido a la esperanza, al aguante o soporte en el tiempo en esperanza.

En el segundo caso, la paciencia que se obtiene de la prueba (también viene de Dios, pero por otro medio, la prueba de la fe); está relacionado con la fortaleza de soportar y quedarse bajo las situaciones que Dios nos pone; esto está relacionado a la fortaleza que nos da la prueba, es decir, el ser FORTALECIDOS.
Veamos algunos versículos, donde su usan ambas palabras a la vez, para que las distingamos y comprobemos que son de traducción diferentes, pero que lamentablemente en el español, suelen traducirse de la misma manera (llevando en muchos casos a confusión, al quedarnos con la literalidad de la Biblia):

… fortalecidos con todo poder,  conforme a la potencia de su gloria,  para toda paciencia (G5281) y longanimidad (G3115); (Col 1:11)

Pero tú has seguido mi doctrina,  conducta,  propósito,  fe,  longanimidad (G3115),  amor,  paciencia (G5281), persecuciones,  padecimientos,  como los que me sobrevinieron en Antioquía,  en Iconio,  en Listra;  persecuciones que he sufrido,  y de todas me ha librado el Señor. (2Ti 3:10-11)

Vemos como una es fruto del Espíritu; y la otra, fruto de la prueba con fe; una se asocia más a la esperanza, y la otra más a la resistencia y fortaleza mostrada en la prueba, la perseverancia o constancia.

Este tema puede dar para mucho más (el resto lo dejo a tu búsqueda y alcance), pero lo que quiero resaltar es que puedas distinguir que ambas palabras no significan lo mismo, y que el método que Dios usa para proveernos de ambas paciencias no es el mismo; la primera es fruto del Espíritu en nosotros por medio de la fe; la segunda, es una consecuencia de sostener la fe ante la adversidad (prueba); ambos resultados se obtienen obviamente en Cristo; fuera de él nada podemos hacer.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El trigo y la cizaña

Estimados, hace algunos días que tengo dando vueltas y carga por compartir de este tema, hoy con la gracia del Señor lo hago.

Leemos la siguiente parábola de Jesús:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mat 13:24-30)

Luego podemos leer lo que Jesús explico de la parábola:

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. (Mat 13:37-43)

A pesar de que está parábola está explicada en la Biblia; veo que aún no la entendemos correctamente, y es por ello que les expongo lo que entiendo de ella; y lo que no debemos interpretar erróneamente, que nos puede llevar a creer que los hijos del diablo son una raza particular de personas a las cuales despreciar y perseguir en la carne, completamente apartado a lo que Jesús enseñó del amor a los enemigos.

Las preguntas que espero clarificar son las siguientes:

¿Quiénes son realmente los hijos del diablo, es decir, la cizaña?

¿Nacen o se hacen estas personas llamadas, cizaña?

¿De qué manera se engendra la cizaña?

Bueno, lo que veo del trigo y la cizaña es lo siguiente:

La parábola del trigo y la cizaña, es una parábola del reino de los cielos.

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;... (Mat 13:24)

Para entender las parábolas del reino de los cielos, es prioritario entender la parábola del sembrador, es decir, para entender la parábola del trigo y la cizaña; antes, debemos primero entender la parábola del sembrador (Jesús enseñó que es la parábola base, para entender el resto de la parábolas).

Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? (refiriéndose a la parábola del sembrador) ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. (Mar 4:13-14)

Para ver mensaje de parábola del sembrador pincha AQUÍ.

El trigo es la buena semilla, la palabra de Dios (Cristo); la cizaña es mala semilla, el engaño del diablo (mentira, palabras erradas, falsas enseñanzas, etc.).

La palabra de Dios, engendra hijos de Dios; la palabra del enemigo (engaño, mentira, error, etc), engendra hijos del diablo.

Cuando no se recibe la buena semilla (la verdad), sino que se desprecia; viene el malo y siembra la mala semilla (mentira) en el corazón del hombre (es un siembra posterior a la siembra de Dios).

Por eso dice que el diablo sembró después, que el sembrador había sembrado el trigo. Lo vemos también en el siguiente verso:

Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.(2Tesal 2:11-12)

En el verso anterior el apóstol Pablo explica lo mismo; cuando alguien se complace en la injusticia (maldad), y desprecia la verdad, les llega un poder engañoso y creerán la mentira, una vez que despreciaron la verdad...

De la primera semilla (trigo=verdad) nacen los hijos de Dios, de creer la verdad (trigo); y los hijos del diablo de la mala semilla (cizaña=engaño), los que no quisieron creer la verdad, pero si creyeron la mentira (cizaña), es decir, las aves del cielo comieron su semilla, y luego recibieron la que el enemigo sembró. Dieron espacio en su corazón para el engaño, pues la verdad no les pareció conveniente, no la creyeron para no ser expuestos en sus pecados, prefieren ocultar sus pecados con las mentiras del enemigo.

Por eso Juan dice: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. (Juan 3:19-20)

La condenación no consiste en que Dios no te da la oportunidad de conocer la verdad y te condena, sino que consiste que Dios te muestra la luz; y en la luz hay hombres que prefieren la oscuridad para no ser descubiertos en sus maldades y pecados (se apartan de la luz, les es incómoda); es por eso que rechazan la verdad; y aman la oscuridad (tinieblas) donde creen no ser expuestos en sus pecados (pero todo eso escondido que tienen, será manifiesto, nada oculto no será manifiesto, dice el Señor; pero a nosotros, nos ha lavado con su sangre, porque nos arrepentimos de nuestros pecados, y nunca más se acordara de nuestros pecados y transgresiones).

Se hacen cizaña (hijos del maligno), aquellos hombres que escogen el camino de la oscuridad y maldad, se hacen trigo (hijos de Dios) aquellos hombres que escogen el camino de luz y amor. ¿Y cómo lo escogen? Creyendo o la mentira o la verdad; creen el engaño del enemigo después de haber rechazado la verdad; pero cuando creyeron la verdad; ya no hay espacio para la cizaña en sus corazones.

Luego dice Juan:

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:21)

No dice que los que reciben la verdad (trigo) en sus corazones sus obras sean buenas, sino que sus obras son hechas en Dios, es decir, en temor y fe de Dios. Los que practican la verdad, vienen a la luz (Cristo es la luz del mundo), es decir, aquellos que buscan la verdad con sinceridad (no es que no tengan pecado, sino que hay en ellos cierto temor y fe en Dios).

Bueno eso es lo que quería compartir con ustedes, así nacen los hijos de Dios y los que se hacen hijos del diablo, cuando por sus injusticias no quieren recibir la verdad, sino que se complacen en el engaño.

Se cumple lo que dijo el apóstol Juan: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:19-21)

Paz a todos de nuestro Dios Padre y Señor.

Y para terminar las preguntas planteadas:

¿Quiénes son realmente los hijos del diablo, es decir, la cizaña?

Quienes se haces sus hijos creyendo sus mentiras, luego de haber rechazado la verdad de Dios.

¿Nacen o se hacen estas personas llamadas, cizaña?

Se hacen hijos de Satanás, porque aman más la oscuridad (para no ser descubiertos en sus pecados), aman el pecado.

¿De qué manera se engendra la cizaña?

Se engendra en el corazón del hombre, cuando recibe la semilla del enemigo, al haber rechazado primeramente la palabra de verdad, que proviene de Dios, es decir; a Jesucristo.