sábado, 14 de julio de 2018

En la mano del Hijo, en la mano del Padre


Un cordial saludo para todos, les comparto el siguiente texto del evangelio de Juan; primero en la versión de traducción  tradicional (RV), pongan atención en el versículo 29, y respondamos ¿En manos de quien están las ovejas, las manos de Jesús o las del Padre?

Juan 10:27-29  Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;  (28)  Y yo les doy vida eterna: y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.  (29)  Mi Padre que me las dio, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

En este texto llegamos a la conclusión que las ovejas están en manos de Jesús primero, y en seguida vemos que simultáneamente están en manos del Padre. ¿Será tan así?

Ahora si tomamos la traducción de la versión BTX 3, y nos preguntamos lo mismo:

¿En manos de quien están las ovejas, las manos de Jesús o las del Padre?

Juan 10:27-29  Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen,  (28)  y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.  (29)  Lo que me ha dado mi Padre es mayor que todas las cosas, y nadie puede arrebatarlo de la mano del Padre.

Acá vemos en cambio, que las ovejas están en manos de Jesús, pero la diferencia es que en la mano del Padre no están sólo las ovejas, sino todo lo que el Padre le ha dado a Jesús que es mayor que TODAS las cosas, está en la mano del Padre y nadie puede arrebatárselo. Obviamente, al estar TODAS las cosas en manos del Padre (lo que le ha dado a su Hijo), estamos nosotros también incluidos.

En lo personal, me parece de mayor sentido y significado la segunda traducción; pues en la primera es una redundancia un poco estéril, en cambio la segunda muestra un mejor orden divino y mayor seguridad en lo que el Padre le entrega al Hijo, y a su vez el Hijo nos asegura. Lo que el Padre le ha dado al Hijo es mayor que todas las cosas; y eso es tan seguro que nadie puede arrebatarlo de manos del Padre.

Otra forma de verlo es la siguiente a mi parecer; si estamos (sus ovejas) en manos del Señor Jesús, ¿No es Jesús suficientemente confiable, como para poner al Padre haciendo lo mismo simultáneamente? es decir, tomando lo que el Hijo tomó en su mano (a nosotros sus ovejas). Jesús demostró una fidelidad hasta la muerte en la cruz por nosotros, de modo que veo que poner al Padre haciendo lo mismo que Jesús me parece innecesario; en cambio que el Padre tenga en su mano todas las cosas que le dio a Jesús (incluyéndonos) me parece que agrega valor e información al texto; pues muestra la doble seguridad y amplitud de la promesa que tenemos en Cristo.

En el siguiente texto vemos lo que el Padre ha entregado al Hijo:

Entonces Jesús se acercó y les habló, diciendo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18)

¡Que la gracia y paz (shalom) del Padre y su Hijo sea con todas sus ovejas!!!