miércoles, 7 de diciembre de 2016

A la estatura de un varón perfecto (La perfección cristiana).

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (Efe 4:13)

Hoy les quiero compartir un tema muy importante e interesante; que me ha hecho reflexionar y preguntarme... ¿Qué es realmente la perfección?, ¿Cómo podemos alcanzarla? y ¿Cómo podemos medirla de alguna manera? (medir lo alcanzado).

Le he dado vueltas al tema, y no puedo decir que es un tema trivial y liviano; sino que me he dado cuenta que es uno de los propósitos fundamentales del evangelio (llegar a la perfección), y no veo que el asunto, esté muy claro en el pueblo cristiano de hoy, y si no lo conocemos y entendemos, al no verlo claramente, creo que en parte podemos ser desviados de diferentes doctrinas filosóficas y/o religiosas erradas que nos pueden hacer perder el norte; es por ello, creo mi amigo lector, que es fundamental avanzar en el entendimiento de este asunto, fundamental en el caminar de la fe, de un creyente. ¿Que es realmente la perfección que nos invita la Biblia?

Quiero hacer el siguiente paréntesis, antes de continuar; creo que será valioso tenerlo en mente, para ver un poco más claro el tema:

La ley (Toráh) o sistema legal establecido, no puede perfeccionarnos, si bien ella (la Ley) es perfecta en sí misma:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. (Rom 7:12)

Hay por una parte, la abrogación del mandamiento anterior, a causa de su debilidad e ineficacia, porque la ley nada perfeccionó, sino que fue introducción a una mejor esperanza, por medio de la cual nos acercamos a Dios. (Heb 7:18-19)

Porque la ley, teniendo meramente una sombra de los bienes destinados a venir, no la imagen misma de las cosas, nunca puede perfeccionar a los que se acercan por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año. (Heb 10:1)

Mi amigo lector, si vemos con cuidado los párrafos anteriores, nos damos cuenta que si bien la Ley no tiene defecto alguno, es santa, justa y buena; tampoco tiene el poder de perfeccionarnos, es decir, de hacer un cambio superior en nuestras vidas transformándolas, ella sólo nos puede mostrar lo santo, lo justo y lo bueno (por ella reconocemos el pecado); pero no tiene poder de hacernos santos, justos y buenos; no hay poder en ella. ¿Estoy despreciando la ley (Torah) por ello? En ningún caso, sólo indico su gran importancia como guía, pero su ineficacia ante la transformación a la perfección requerida, a la cual nos invitan. La Ley carece de poder transformador en sí misma; ella nos deja en manos de Quien si tiene ese poder de hacerlo; Cristo mismo, es decir, la Palabra de Dios.

Ahora, es primordial saber ¿qué es la perfección a la que la Biblia alude?, ¿Cómo alcanzaremos lo que no sabemos claramente?... Creo que la respuesta a esta pregunta es fundamental para poder avanzar el tema; pues si entendemos cosas diferentes por perfección, a las que Dios nos quiere enseñar, nos será claramente más difícil avanzar..., pues podríamos estar caminando al lado errado o dando prioridad a lo de menor importancia para Dios; seremos menos firmes en nuestros pasos.

¿Cuál es la perfección llamada? Pues para algunos sería, por ejemplo, la perfección un cuerpo incorruptible, para otros una mayor sabiduría, para otros mayor poder, para otros el poder volar, para otros mayor inteligencia, o mayor paciencia, o mayor bondad, o mayor fe, o mayor dominio propio, el hacer milagros, el conocer todos los misterios, expulsar demonios, hablar en lenguas, predicar con poder, la belleza, mayor conocimiento,… etc, etc; creo que todos podemos poner una lista de atributos, y darle su importancia relativa según nuestro parecer; pero creo que debemos ver las cosas con la óptica que fueron escritas, para el fin que debemos alcanzar. Con los ojos espirituales, debemos ver el llamado y la promesa de Dios, en Cristo.


Preguntas que espero desarrollar y poder responder, para de alguna manera, orientarnos claramente en el objetivo:

1) ¿Que es la perfección?



2) ¿Como alcanzarla?


3) ¿Cómo medirla?



Humildemente, veo lo siguiente y vamos con la primera pregunta::

1) ¿Que es la perfección?

La perfección que Jesús nos llama, y a la cual debemos llegar, está establecida en base al amor; si al amor. Veámoslo en el siguiente texto:

...pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. ... Vosotros pues sed perfectoscomo vuestro Padre celestial es perfecto. (Mat 5:44-48)

Acá veo claramente que Jesús nos llama a ser perfectos como el Padre, aduciendo claramente al AMOR.

Jesús le dijo: Ya que quieres ser perfecto, anda, vende tus posesiones y da a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, y ven, sígueme. (Mat 19:21)

En este texto, también veo que Jesús desafía a joven rico a que demuestre su perfección; con el desprendimiento de sus cosas materiales; claramente el joven rico, no era perfecto; le faltaba fe y amor, para hacerlo.

…así también vosotros poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud, a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal, y al afecto fraternal, el amor. (2Pe 1:5-7)


Acá Pedro nos enseña como el valor superior de esta cadena de superación a la perfección, es el amor.

Claramente vemos que la Biblia nos enseña que la culminación de la perfección se alcanza en el amor; eso no significa que Dios no quiera que seamos perfectos en otros ámbitos, y que los alcancemos también; pero ninguno es más importante que la perfección en el amor. Todo lo demás debe palidecer ante el fin último de todo, que es el amor.



2) ¿Como alcanzarla?

Por cuanto todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido concedidas por su divino poder, mediante el conocimiento pleno del que nos llamó por sus gloriosas proezas, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegarais a ser consubstanciales con la naturaleza divina; habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia, así también vosotros poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud, a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal, y al afecto fraternal, el amor. (2Pe 1:3-7)


Veo que Pedro nos enseña cómo alcanzar la perfección (la receta), en los versos anteriormente citados. La base es la fe, de ahí partimos...y claramente la fe está establecida en la Palabra de Dios genuina (y no en teologías humanas).

Y Él mismo dio: unos, apóstoles; otros, profetas; otros, evangelistas; y otros, pastores y maestros; a fin de adiestrar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías. (Efe 4:11-13)

Pablo nos muestra lo necesario de los ministerios genuinos establecidos por el Señor y no los hombres; y la operación de todos los miembros en la mutua edificación, hasta alcanzar la estatura del varón perfecto. Ambos son necesarios, los ministerios establecidos por el Señor, con la mutua edificación a través de los dones del Espíritu; y todo en el obrar de Dios.


3) ¿Cómo medirla?

Sería una teoría sin fundamentos si no sabemos cómo medirla (¿Cómo medir la perfección?); es base de una ciencia, establecer un parámetro de medición; si la perfección es el amor, debemos tener la manera de medir el grado de perfección que vamos alcanzando, y como nos bvamos superando en el tiempo, hasta llegar a la meta:

El que dice: Yo lo conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que obedece su palabra, en éste verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios; por esto pues sabemos que estamos en Él. (1Jn 2:4-5)

La perfección se puede medir por el grado de obediencia a su Palabra; es lo que nos enseña el apóstol Juan.

A Dios nadie jamás lo vio; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha sido perfeccionado en nosotros. (1Jn 4:12)

Nuevamente Juan nos establece una parámetro de medida... el amor entre nosotros, nos establece el grado de perfección alcanzado.

Bueno, creo que hay más que citar; pero veo que es la perfección del amor en nosotros la principal y mayor virtud que debemos desarrollar los seguidores del Camino.

Veo con preocupación, la despreocupación que hay hoy por el amor; el cual en muchos círculos religiosos se confunde con la zalamería de boca; pero el verdadero amor no usa de la zalamería (Jesús nunca lo hizo), sino con el buscar el bien de tu prójimo, a pesar del costo personal asociado que tengas que pagar por ello.

¿Lo crees?

Espero que sí, pues si no lo crees, no lo alcanzas; y te llevaras una gran pérdida de tiempo en  esta tierra; pues todo acabará pero sólo el amor permanece, y para siempre.

 El amor nunca deja de ser. Porque las profecías serán abolidas, las lenguas cesarán, el conocimiento se acabará; porque en parte conocemos, y en parte profetizamos, pero cuando venga lo perfecto, lo que es en parte se acabará (1Co 13:8-10)


Interesante tema....


Saludos a todos, y espero vuestros comentarios.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

De acuerdo hermano , la clara prueba de que estamos en Cristo es que ya no vemos a quienes nos ofenden o perjudican como seres despreciables sino como perdidos y oramos por ellos para que puedan ser liberados de la prisión de maldad en la que están cautuvos. Mas entendemos el perdon y la gracia en nosotros más deseamos que los demas puedan disfrutar de este amor. Y asi sin querer vamos dando frutos de perfección. La perfeccion se logra desde adentro hacia afuera. Tenemos el amor de Dios en nosotros ? Imposible es no amar hasta a tu enemigo y viceversa , jamas podremos amar o perdonar ;o ser perfectos si Dios no habita en nosotros. Para esto no hay reglas. Somos perfectos si entendimos creimos y tenemos el amor de Dios en nuestra vida. Que la paz del Señor nos gobierne hasta su venida . Amén!!

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Excelentes comentarios, estamos muy de acuerdo!!! Sigamos adelante, gracias!!! Shalom.

Sol Garay dijo...

Al Padre de Jesús Cristo las gracias.
Hola Rodrigo, buenas tardes.
Apenas leí el título y las primeras palabras de tu texto, pensé en la palabras de Jesús, cuando le pide al Padre: "Yo en ellos, y Tu en mi, para que sean perfectos en unidad..." (Juan 17:23). Entiendo estas palabras de Jesús como una demostración muy profunda de Su amor hacia los que creen en el. El nos da el ejemplo del verdadero amor, y la vez intercede por nosotros ante el Padre para "hacer por nosotros" lo que a nosotros nos es imposible. Con El en nosotros llegaremos a esa perfección, como dice también el hermano que comenta anteriormente.
Por eso las palabras de Juan: "Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado" (1 Juan 3:9), esas palabras se hacen carne cuando uno permanece en esta doctrina. Algunos alcanzarán esa perfección antes que otros, por supuesto... a algunos les costará más permanecer, entender, obedecer... pero el camino es el mismo: Jesús, y es reconfortante saber que El pide al Padre estar EN nosotros.

Cariños y bendiciones Rodrigo!, siempre es reconfortante leerte :)

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

"Perfectos en unidad"

Jua 17:21-23 para que todos sean uno como Tú, Padre, en mí, y Yo en ti; que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. (22) Y Yo les he dado la gloria que me has dado, para que sean uno como Nosotros somos uno. (23) Yo en ellos y Tú en mí, para que sean perfeccionados en una unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y los amaste a ellos como me amaste a mí.

Cuando entendamos, creamos y practiquemos estas palabras; el mundo realmente verá y conocerá al Señor!!!

Hoy hay mucha palabrería, y poco testimonio!!!

Un abrazo hermana, y ánimo que tenemos galardón en El.

Sol Garay dijo...

Amén, gracias Rodrigo. Eso es lo que espero con fe. Bendiciones.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Yo también, vamos adelante y avanzando!!!

Shalom