domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Es permitido el divorcio según la Biblia?

Lo que me motiva a escribir el presente mensaje; es que veo con mucho dolor tanta distorsión e ignorancia, en el pueblo cristiano, respecto al tema del divorcio y/o separaciones Bíblicamente entendido. Muchas malas interpretaciones de la Biblia, llegan a conclusiones que son erradas y contradictorias; y por lo tanto, quienes las siguen, pagan un alto precio de esos errores adquiridos, en sus vidas. En lo absoluto me encuentro un erudito en el tema, pero con mucha humildad y amor, les quiero compartir el siguiente mensaje que veo, que realmente es lo que nos enseña la Palabra de Dios, es decir, Jesucristo.

Antes quiero aclarar que no soy para nada un promotor del divorcio, estoy muy lejos de promoverlo, pero como verán, es permitido Biblicamente en casos muy especiales.

Lo primero que debemos distinguir en la Biblia, es el divorcio de la separación (divorcio vs separación); el tomarlos como sinónimos, nos puede traer un problema importante al sacar conclusiones; pues al no ser lo mismo; tendremos conclusiones erradas y dañinas.

Pablo en su primera carta a los Corintios en el capítulo 7, nos habla de la separación (χωρίζω jorízo)  ; él no está hablando de divorcio (ἀποστάσιον apostásion) ; sino de separación (χωρίζω jorízo) . En Cambio Jesús en los capítulos 5 y 19 de Mateo; 10 de Marcos y 16 de Lucas; nos enseña del divorcio (ἀποστάσιον apostásion). Esto lo digo como preámbulo, para tener en cuenta.

Voy a iniciar el desarrollo del mensaje a partir de las enseñanzas de Jesús, para luego ir a Pablo. Por favor, querido hermano, leamos lo siguiente:

Mat 19:3-9  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?  (4)  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?  (5)  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.  (6)  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe un hombre.  (7)  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?  (8)  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.  (9)  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.
Vamos verso a verso, para mayor claridad:

Mat 19:3  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?

Nótese, como los fariseos preguntan por el repudio de la mujer (implica divorcio, pues la pregunta apunta a si es lícito o no; y el divorcio está permitido por la Ley de Moisés en ciertas condiciones) por cualquier causa.  Eso no es Bíblico, no se puede repudiar a una mujer por cualquier causa.

Mat 19:4  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?

Nótese que desde el principio, es decir, en su creación Gén 1:27; Gén 5:2 fueron hechos hombre y mujer. Acá queda fuera cualquier otro tipo de definiciones de género, son sólo dos, varón y hembra.

Mat 19:5  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.

Este es el deseo de Dios, una vez que se unen (hombre y mujer), llegan a ser uno; es decir, una vez consumada la unión carnal; es motivo, para que Dios los considere ya como uno. El hombre dejará su padre y madre, es decir, es el inicio de una nueva familia.

Mat 19:6  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó) no lo separe un hombre.

Cuando una pareja se une (relación intima), Dios los enyuga; esa es la palabra usada correctamente (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó); y ya no son dos, sino uno. Nota como no significa que pierden su identidad, ni que se hacen la misma cosa; en el ejemplo vemos como son colaboradores unidos; de la misma forma que una yunta de bueyes¸ trabajan unidos por el mismo objetivo (son mutuamente ayudas complementarias). Es importante destacar, como esto está ligado a lo que Jesús nos invitó en (Mat 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. ) Esto nos habla de Cristo y su Iglesia; como el Señor nos invita a tener esa misma relación con él (enyugados como marido y mujer), y muchos ejemplos tenemos en la Biblia de dicha relación (el novio y la novia).

Luego dice que no lo separe el hombre; pregunto: ¿Por qué lo dice, porque el hombre lo puede separar, o es inseparable? Claramente, lo da como advertencia y/o mandato, pues se estaría deshaciendo algo que Dios hizo; y los cristianos queremos que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra; pero no lo dice porque el hombre (o un hombre) no lo pueda separar; pues si fuera imposible de separar para el hombre, no habría tal advertencia o mandato. Si no fuera posible para el hombre separar esa unión (desenyugar), el texto diría de la siguiente manera; Por tanto, lo que Dios enyugó, no lo podrá separar un hombre; cosa que no la dice así. Pues, se puede romper; el hombre puede romper esa unión ilegítimamente, por el adulterio (que es el proceso inverso por el cual Dios lo creó, el enyugamiento).

Mat 19:7  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?

Jesús aclarará que Moisés no mando, sino que permitió; que son cosas distintas; los fariseos buscaban hacerlo caer en sus palabras; pero es imposible, pues El mismo es la Palabra de Dios encarnada (λόγος lógos).

Mat 19:8  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.

Vemos que el divorcio fue permitido (no mandado) por Moisés (en la Ley, es decir, La Torah). ¿Y por qué? Por la dureza del corazón del hombre (mujer).  Y sabemos que antes del pecado, el hombre no tenía ese problema del corazón duro (pues la circuncisión del Espíritu, nos vuelve un corazón nuevamente de carne y no de piedra). Por lo que intuimos, que este mandamiento como permiso, se introdujo a causa del pecado, ya existente en la humanidad a partir de la caída (esto es varios siglos antes de Moisés).

Sigamos: Luego dice “desde un principio no fue así”: ¿A qué principio se refiere Jesús? Claramente, al principio cuando el hombre (mujer) no tenía el problema de dureza en el corazón. ¿Y cuando fue esto? Fue antes de la caída en el huerto con Adán y Eva; la dureza del corazón es un problema que derivó obviamente del pecado. Es decir, este mandamiento (permiso) del divorcio fue introducido a causa del pecado ya existente en la humanidad (desde el principio, es decir, hasta la caída), y no hubiese sido necesario este mandato, si el hombre no tuviera el corazón endurecido por el pecado. No es como algunos piensan antes de Moisés, pues claramente habían muchas infidelidades hasta esa fecha, sólo que la ley no las había dado a conocer.

Mat 19:9  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.

Jesús aclara que sólo está permitido repudiar a la mujer (y luego el divorcio)  por causa de fornicación; es decir, porque uno de los cónyuges tenga una relación intima fuera del matrimonio. El divorcio está permitido (no mandado) sólo por esta causa; y no por cualquier causa, como preguntaron los fariseos. Pues la fornicación rompe ilegítimamente la unión que Dios hizo, cuando ellos se unieron en una carne.
Ahora viene una pregunta muy importante de aclarar: ¿La dureza del corazón de quien es el problema en una caso de infidelidad (deslealtad)?, ¿Quién fue el de duro corazón en este acto de adulterio? Claramente, el que cometió la infidelidad fue el de duro corazón, pues primero no consideró el compromiso y amor a su pareja (falta de amor por el otro); y segundo, en esta aventura, lo más probable es que tampoco tenga en cuenta que está con la pareja de su prójimo (usurpando lo que no le corresponde, no ama su prójimo en ningún caso). Y se agrega un tercer aspecto, donde vemos el endurecimiento de su corazón: No está respetando el mandato de Dios, de no romper el yugo con su mujer (u hombre según el caso). Falló en su amor a Dios.

Vemos claramente, que el endurecimiento que actúa para el pecado, es del cónyuge infiel.

Jesús nos enseña que el divorcio sólo es permitido (no obligado) por causa de fornicación (existe también fornicación espiritual). No hay otro motivo posible; y hoy anular este mandato de Jesús, sería muy grave; pues el mismo lo explica:

Porque de cierto os digo: Hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota, ni un trazo de letra de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Por tanto, cualquiera que suprima uno solo de estos mandamientos más pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos, pero cualquiera que los practique y enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (Mat 5:18-19)

Suprimir este mandato, es muy grave, pues no es un gran mandamiento; pero si es importante; y no se debe suprimir; Jesús permite (según La Ley) el divorcio en sólo causas de fornicación.

La ley tiene tres aspectos importantes, y cuando suprimimos un mandamiento; estos tres aspectos de este mandamiento se ven suprimidos también; veámoslo en palabras de Jesús:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, pero dejasteis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar aquello. (Mat 23:23)

Estos tres aspectos están incluidos en la Ley (Torah), y cuando suprimimos un mandamiento (aunque sea el más pequeño), suprimimos justicia, misericordia y fe<, así de simple y grave. Creo que esto es importante de considerar, pues es un grave error suprimir un mandamiento del Señor; y no entender que se está restando justicia, misericordia y fe.

Como paréntesis, te comento lo siguiente: Lo que hoy está abolido no es la Ley, sino la Ley como pacto para salvación del hombre, es decir, Dios nunca ha dado por terminada la Ley; sino lo que está caduco es que seamos justificados por La Ley, pues es imposible a causa del pecado, por eso somos justificados por la fe; y salvos por gracia. Pero la ley debe ser escrita en nuestros corazones, pues representa la perfecta voluntad de Dios; y como dice la Biblia: De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno. (Rom 7:12)

Quiero referirme ahora a ejemplos del Antiguo Testamento, donde podemos ver que la persona que da carta de divorcio, no es la persona que tiene problemas de dureza de corazón (necesariamente), sino la que comete fornicación; y como en ciertos casos la única salida de poder cumplir con la justicia, misericordia y fe; es dando carta de divorcio (desgraciadamente por causa del pecado), leamos lo siguiente:

Vio (Judá) que Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó. (Jer 3:8)

Acá vemos como el Señor, la había dado carta de divorcio a Israel, por sus adulterios (fornicación espiritual), a pesar de que el Señor la esperó, no volvió a El; vemos entonces lo siguiente: Primero, que si el Señor da carta de divorcio a Israel, esto no es malo, si El lo hizo por la justa razón, que es fornicación de Israel, después de una larga espera con paciencia. Vemos además, que el problema de dureza del corazón, no es del Señor obviamente; sino de Israel (el pecado de Israel). Acá entonces descartamos, que la dureza del corazón sea de la víctima del adulterio de la pareja, es decir, de quien da la carta de divorcio legitima,  sino de quien comete la fornicación.

El verso siguiente, deja muy claro que la dureza del corazón, es de quien adultera; y no necesariamente de quien da la carta de divorcio (vemos en Jeremías más delante):

En aquel tiempo Jerusalem será llamada Trono de YHVH, y serán reunidas a ella todas las naciones, al nombre de YHVH en Jerusalem; y no andarán más tras la dureza de su malvado corazón. (Jer 3:17)

El Señor nos da un clarificador ejemplo en estos pasajes de Jeremías, el da la carta de divorcio a Israel, luego de una paciente espera de que se arrepienta, de sus adulterios; y ello debido a la dureza de su corazón.


Ahora vamos al apóstol Pablo (muchas veces mal entendido, pero un brillantísimo maestro por la gracia de Dios), que pareciera que algunas de sus enseñanzas son contradictorias con todo esto que vimos, leamos:

1Co 7:1-16  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.  (3)  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.  (6)  Pero esto digo como concesión, no como mandato:  (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.  (10)  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.  (12)  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.  (15)  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.  (16)  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Vamos por parte desmenuzando los versos, y notemos que en ninguna parte Pablo habla de divorcio; sino de separación; pues no está hablando de la Ley que él la sabe muy bien y que está completamente correcta; sino de separaciones por otros motivos que no sean la fornicación (adulterio).

1Co 7:1-2  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.

Pablo aconseja a si no se tiene la capacidad de continencia, casarse. Porque el que fornica (relación intima fuera del matrimonio), contra su propio cuerpo peca (ver capitulo anterior 6).

1Co 7:3-5  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

Es importante notar como el apóstol llama a no negarse el uno al otro, y como indica que el cónyuge es el que tiene potestad del cuerpo de su pareja. Si esto fuera entendido (en amor), muchos problemas matrimoniales se terminarían. Es interesante de meditar este tema, pues al tener la mujer el dominio (control) del cuerpo del hombre; y el hombre dominio (control) del cuerpo de la mujer, a la vez; se produce un equilibrio sorprendente; pues ambos seden el control (dominio) de sus propios cuerpos al otro; y ninguno puede entonces ser agredido o forzado, y tampoco se puede negar; es decir, la relación es en perfecto amor. Nota que no se puede forzar, y se puede negar a la vez. ¡Interesante!

1Co 7:6-9  Pero esto digo como concesión, no como mandato: (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.

Bueno acá Pablo da un consejo; que bueno sería que se queden como él; es decir, solteros; por causa del Señor; pero si no tienen continencia; es mejor que se casen, que estar expuestos a quemarse.

1Co 7:10-11  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.

Acá hay un mandamiento del Señor; habla de separación (χωρίζω jorízono) y  no de divorcio (ἀποστάσιον apostásion), pues son cosas distintas. Si la mujer se separa de su marido (se entiende por cualquier causa que no sea fornicación, pues en la fornicación está permitido el divorcio), ella debe quedarse sin casar; es decir, si la mujer estima que ya no quiere estar con su marido (por cualquier causa), ella debe quedarse sin casar (pues no está permitido el divorcio por cualquier razón). Y como una manera de estimular la reconciliación de ambos, el Señor ordena que si no hay causa de fornicación; se puedan separar pero ambos deben quedar sin unirse a otra persona. Este texto, es muchas veces causa de confusión, pues se le asocia al divorcio; siendo que el Señor no ha cambiado de parecer; pues no lo puede hacer; él está hablando de separación por cualquier causa, y no por adulterio.

1Co 7:12-14  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

Acá tenemos un consejo de Pablo, no viene del Señor, sino del apóstol en su calidad ministerial. Cuando se tiene una pareja incrédula, y está dispuesta a vivir con uno (respetando nuestra fe y práctica de ella); no debemos abandonarla; pues son santificados por medio de nuestra fe; además, de nuestros hijos. Y por último; puede llegar al momento que está se convierta (el cónyuge incrédulo). Pero hay que entender correctamente este consejo de Pablo; pues, el estar dispuesto a vivir con uno, significa aceptar la fe que tenemos y no ser un estorbo u oposición a cumplir perfectamente la voluntad de Dios; pues si esto último ocurriere ya no es mandato seguir unidos en yugo desigual.

1Co 7:15  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.

Acá vemos como no es primero el matrimonio como valor último; sino la relación con Dios; si la pareja incrédula (por causa de la fe) insiste (ojo dice insiste, es que ya no se ha podido persuadir al otro, de seguir juntos; por causa de la fe) en separarse; no estamos sujetos a servidumbre, es decir, a ceder nuestra fe en pro del matrimonio. Eso sería, idolatría; una fornicación espiritual. Recuerda que el primer mandato de la ley, es el amor a Dios por sobre todo.

Bueno en este caso, si la pareja se arrepiente y vuelve; se pueden reconciliar; pero si la pareja se va y tiene otra relación; opera la Ley del divorcio como concesión.

1Co 7:16  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Esto es muy importante; significa que debes tener mucha sabiduría al actuar y ser fiel a la fe; si por ceder en tu fe piensas que salvaras tu matrimonio; estas muy equivocado(a), pues no habrá poder de Dios actuando ni en tu vida, ni en la de tu pareja. En cambio si te mantienes firmes en tus convicciones de las Enseñanzas del Señor, ¿Cómo sabes si salvas a tu marido o mujer?

Vemos de toda la exposición de Pablo que él nunca se refiere al divorcio; pues este ya es un tema conocido en la Iglesia; sólo él agrega lo concerniente a las separaciones, lo que manda el Señor y sus consejos personales como apóstol.

Ahora les copio en la Ley (Torah), donde se permitió el divorcio:

Cuando alguno tome una mujer, casándose con ella, sucederá que si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable, le podrá escribir carta de divorcio, y poniendo ésta en su mano, despedirla de su casa. Y salida de su casa, ella podrá ir y ser de otro marido. Pero si el segundo marido la aborrece y le escribe carta de divorcio, la pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó por mujer, al primer marido que la despidió no le será permitido tomarla de nuevo como mujer, después de ser mancillada, pues esto sería abominación delante de YHVH, y no harás que se corrompa la tierra que YHVH tu Dios te da por heredad. (Deu 24:1-4)

Es importante notar como una vez que se realizó el divorcio, ya no se pueden volver a unir (el tema es serio). Cuando el Señor le dio carta de divorcio a Israel; sólo la podría volver a recibir; si Israel moría; y es lo que ocurre en la cruz de Cristo;  donde hemos sido muertos con El; y resucitamos con El; y somos nuevas criaturas en El.

¿Es indisoluble el matrimonio?

Como hemos visto, por el divorcio legal, se puede terminar un matrimonio (sólo por la causa ya justificada); pues si no fuera así; la ley avalaría el adulterio; al permitir que el divorciado se una a otra pareja. Entonces, como es obvio, vemos que por el divorcio (por causa del pecado), se puede terminar un enyugamiento en matrimonio.
Y otra forma de terminar un matrimonio, es por la muerte de uno de los cónyuges.

La mujer casada está ligada mientras vive su marido, pero si el marido muere, es libre para casarse con quien quiera (con tal que sea en el Señor), (1Co 7:39)

Vemos que el matrimonio no es indisoluble como a veces se afirma, sino que hay dos posibles causas de su término legitimas. Como además vimos, esa unión que Dios hizo (enyugamiento), no la debe separar un hombre; no porque sea imposible; sino porque no es debido hacerlo.

Por último, me guastaría poner un ejemplo; de cómo la ley aplica justicia, misericordia y fe; en el caso de un divorcio permitido:

Esta es una mujer que tiene tres hijos, y que está casada con un hombre que usualmente  tiene relaciones con otras mujeres fuera del matrimonio; es un hombre promiscuo que no sólo le es infiel, sino que su vida está orientada al pasarlo bien, alcohol y la violencia. Esta mujer le ha perdonado muchas veces sus infidelidades, pero se ha dado cuanta que estas malas prácticas (en aumento) están no sólo produciendo daño en ella (cosa que ella puede soportar con dificultad por amor), sino que también, en el ejemplo de sus hijos. Pues este hombre no sólo abusa de ella cuando está con alcohol, sino que es violento y mal ejemplo con sus hijos; y no hay paz en esta familia; sino sólo tormento.

La mujer decide divorciarse; es una decisión difícil; pero lo hace con fe; y vemos que luego de un par de años; ella encuentra un marido que la acompaña en la fe; que es mejor ejemplo con sus hijos, y tiene una relación más armónica de amor, paz y respeto, en su familia.

Vemos que sería injusto obligar a esta mujer a permanecer en esta relación insana, no sólo para ella, sino para sus hijos. Lo justo es que ella pueda dar a sus hijos un ejemplo digno de padre, un marido protector y no abusador. Acá opera la justicia de esta ley de divorcio.

Tampoco sería justo que esta mujer se separe y no pueda volver a casarse, cuando el que causó el divorcio no fue ella, al contrario, ella procuró seguir con su matrimonio; pero su marido no colaboró en lo más mínimo. Ella una vez divorciada, si estuviera impedida de volverse a casar, seguiría siendo una víctima de su antiguo marido; y eso no es justo.

Vemos además, que sería muy poco misericordioso el dejar como victimas eternas a esta mujer y sus tres hijos, de los abusos de este hombre; por misericordia puede separarse.

Claramente esta mujer hizo una mala elección; pero no podemos condenarla por ello, además esta elección, a lo mejor, la hizo antes de conocer al Señor; sin haber entendido la siguiente advertencia:

No estéis unidos en yugo desigual con incrédulos, pues ¿qué compañerismo hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Y qué comunión hay de la luz con las tinieblas? (2Co 6:14)

Y por último; si El Señor que permitió esta concesión por causa de la dureza del corazón (del adultero marido) este mandato de la Ley de divorcio; no es fe, no obedecer su voz. La fe, implica, obedecer, y tomar la posibilidad de libertad que Dios nos da, si ya estamos subyugados en una relación sin sentido, viciosa y destructiva.
Bueno hermanos, esta es mi exposición del tema, creo que hay mucho más que decir; pero no debemos suprimir en forma ligera ningún mandamiento del Señor; pues en ese caso estamos restando Justicia, Misericordia y Fe; a nuestras vidas y la Iglesia del Señor.

Un abrazo a todos los creyentes, en la gracias y shalom del Señor. Amén.



13 comentarios:

Buenas Nuevas 95.7 FM dijo...

Amado hermano RODRIGO: leí tu exposición con un punto de vista muy interesante y noble a favor de las y los víctimas de infidelidad en el matrimonio. Desde el punto de vista humano lo que expones tiene sentido y parece justo, pero no es exactamente lo que Dios dice respecto al matrimonio y el permitido divorcio a causa de la fornicación, y te explico por qué:

Según la Ley de Moisés, la mujer que llegaba al matrimonio no siendo virgen y/o la mujer casada que era sorprendida adulterando (siendo infiel a su esposo) o el varón que adulteraba con la mujer de otro, era indefectiblemente apedreada hasta morir Lv.20:10, Dt.22:13-24, Ez.16:38,40, 23:43-49, quedando el esposo libre para casarse nuevamente. Esto no era considerado divorcio ni se efectuaba mediante carta de divorcio, sino que era un juicio de muerte. El o la que adulteraba debía morir.
En Deuteronomio 24:1 en adelante vemos la concesión o permiso que les dio Dios al pueblo de Israel por medio de Moisés para que un hombre le diera carta de divorcio a su mujer “si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable”. Esta carta de divorcio puesta en mano de la mujer por el marido inconforme le daba a ella la posibilidad de ser de otro marido, es decir, de casarse con otro varón sin ser apedreada por no llegar virgen al matrimonio. La o las causas por las cuales un hombre podía darle carta de divorcio a una mujer no eran fornicación pues la fornicación se pagaba con la muerte, sino que eran otras causas distintas a la fornicación, cito nuevamente de manera literal: “si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable”. ¿A qué cosa reprochable se refiere? No lo sabemos, pero sí sabemos que no se refiere a fornicación pues de haber fornicado, la mujer debía ser apedreada.

Buenas Nuevas 95.7 FM dijo...

Al Señor Jesús, para tentarlo, tal como hizo Satanás en el desierto para tentarlo, los fariseos tomaron parte de la Palabra de Dios y le dijeron “¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?” Mt.19:3 no teniendo en cuenta que cierto tiempo antes el mismo Señor Jesús había dicho: “Fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere,° y cualquiera que se case con una repudiada, adultera.”
El Señor Jesús vino a ponerle la Ley a los judíos mucho más dura de lo que ya era, para que se dieran cuenta de que para ellos les era imposible cumplirla. Jesús les había dicho que no les era lícito repudiar a sus mujeres por cualquier causa (como les había permitido Moisés) pues si lo hacían, al darle carta de divorcio a la mujer, ella quedaría “libre” de ser de otro varón (casarse de nuevo) lo cual significaría para ella adulterar, y el que se casare con ella, adulteraría. La única causa permitida para repudiar una mujer era, en efecto, la fornicación, la cual traía como consecuencia la muerte de la fornicaria. Muerta la mujer, disuelta la unión indivisible hombre-mujer diseñada por Dios. Por eso dice en Ro.7:2-3 “Porque la mujer casada está ligada por la ley al marido que vive, pero si el marido muere, queda libre de la ley del marido. Así que, mientras viva el marido, se la llamará adúltera si llega a ser de otro varón, pero si muere el marido, es libre de la ley, hasta el punto de no ser adúltera si llega a ser de otro varón.”

El divorcio fue permitido por Moisés por la dureza del corazón de los varones judíos, NO por la dureza de corazón (pecado) de la mujer adúltera, pues como dije, no era el adulterio la causa reprochable que le autorizaba al varón darle carta de divorcio, sino alguna otra causa no digna de muerte.

Jesús vino a restaurar lo que Satanás echó a perder. Esto incluye la unión indivisible entre el hombre y la mujer: una sola carne. Esto SOLAMENTE lo disuelve la muerte.

¿Qué sucede con, por ejemplo, la mujer maltratada y despreciada por su marido que, por su seguridad y la de sus hijos decidiere separarse de su marido? Debe quedarse sin casar mientras su marido viva. No puede divorciarse y luego casarse con otro pues resultará siendo adúltera.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Estimadísimo Jorge, este es un tema no sencillo y a la vez complejo de tratar por este medio, es por ello, que tratare de hacerlo lo más claro posible. Antes que nada, encuentro muy interesantes tus argumentos y puntos de vista, y me estimulan a seguir conversando contigo este tema, no con el ánimo de debatir y confundir; sino de alcanzar mayor luz del Señor del tema; lo que es de beneficio para todos nosotros. Antes quiero repetir que no soy un promotor del divorcio, pues este no está dentro de la voluntad de Dios, pero fue concedido por causa del pecado; para disminuir males (dada la realidad pecadora del hombre).
Deuteronomio 24:1-4 deja viva a la mujer; y existe divorcio; la “cosa reprochable” bien puede ser fornicación que el marido no quiso delatar por misericordia a su mujer. Y no necesariamente es que no sea virgen, pues vemos que un segundo marido también la puede repudiar (y obviamente no la debía esperar virgen, pues era divorciada). Quien le dio este mandato (Deut 24:1-4) a Moisés, fue el mismo que dijo, “el que esté sin pecado arroje la primera piedra”. Creo que es un mandamiento misericordioso, que le da una posibilidad al adultero, de vida; y a la vez, permite que el otro cónyuge se vuelva a casar.
La ley expresada en Deut 24:1-4; da posibilidad de divorcio (sin decir públicamente fornicación); salvando la mujer en este caso. Pues no puede haber una ley que lleve al pecado (adulterio); pues si esta ley permitiera el divorcio, y luego los divorciados por esta ley adulteran (como consecuencia de obedecer esta ley), no sería una ley buena; y por lo tanto, no sería de Dios. Pero es una Ley de la Biblia, y por lo tanto, es santa, justa y buena. Se ve la misericordia de Dios en esta Ley dada por medio de Moisés.
El otro tema es la dureza del corazón: La pregunta que hay que responder al respecto es la siguiente;* ¿En Jeremías 3:6-8, quienes duro de corazón el Varón que dio el divorcio o la mujer que fornica?*
“En los días del rey Josías me dijo YHVH: ¿Has visto lo que hace la apóstata Israel? Ella anda sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí fornica. Después de haber hecho todo esto, me dije, se volverá a mí, ¡pero no se volvió! Y Judá, su pérfida hermana, vio que Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó”. (Jer 3:6-8)
El divorcio protege a la víctima del adulterio (el débil); y le permite la vida al adultero por compasión; no mereciéndola; esto es misericordia. Es una excelente ley de Dios, por su equilibrio, sabiduría y misericordia.
Bueno queridos hermanos, un gusto poder tener el privilegio de expresar estas palabras a cada uno de ustedes, un afectuoso abrazo. Gracia y paz, del Eterno, Justo y Misericordioso, Señor por los siglos de los siglos. Amén.

Buenas Nuevas 95.7 FM dijo...

Amado hermano Rodrigo, aprecio el amor y respeto con el que podemos estudiar juntos la Palabra de Dios. Recibe mis aportes con el mismo amor y respeto, con el mismo propósito de alcanzar mayor luz del Señor sobre este tema.
Analicemos lo siguiente:

El mismo que dijo:

Dt.24:1-2 Cuando alguno tome una mujer, casándose con ella, sucederá que *si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable, le podrá escribir carta de divorcio, y poniendo ésta en su mano, despedirla de su casa. Y salida de su casa, ella podrá ir y ser de otro marido.*

antes había dicho:

Dt.22:13-21 Si un hombre toma mujer, y después de cohabitar la aborrece, y la difama diciendo: He tomado a esta mujer y *al allegarme a ella no hallé signos de su virginidad*, el padre y la madre de la joven tomarán las evidencias de su virginidad y las llevarán a los ancianos a la puerta de la ciudad. Y el padre de la muchacha declarará ante ellos: He dado a este hombre mi hija como mujer, pero él la aborrece, y ahora la difama, diciendo: No hallé en tu hija signos de virginidad. Pero he aquí las pruebas de la virginidad de mi hija. Y extenderá el camisón ante los ancianos de la ciudad. Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán imponiéndole multa de cien ciclos de plata, que entregarán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel. Deberá tenerla como mujer, y no podrá despedirla en todos sus días. Pero *si este asunto fuera verdad, que no se hallaron signos de virginidad en la muchacha, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la lapidarán con piedras hasta que muera*, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre. Así extirparás el mal de en medio de ti.

y también:
23-24 *Si una joven virgen está comprometida con un hombre, y alguno la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los lapidaréis con piedras*. Morirán por esto: la muchacha, porque estando en la ciudad no gritó, y el hombre, porque humilló a la mujer de su prójimo. Así extirparás el mal de en medio de ti.

Buenas Nuevas 95.7 FM dijo...


Evidentemente en Dt.24:1-2 la “cosa reprochable” no está refiriéndose a fornicación o adulterio sino a alguna otra cosa no digna de muerte. Por eso es que Dt.24 deja viva la mujer.
La carta de divorcio en Dt.24: Una concesión o permiso dado por Dios a causa de la dureza de corazón del hombre que rechaza a su esposa por cosas reprochables (a juicio del hombre con dureza de corazón quien, en vez de rechazar a su mujer debería amarla y cuidarla como a su propia carne)

Jesucristo, quien por cierto NO dijo “el que esté sin pecado arroje la primera piedra” pues es una añadidura, les aclaró a los fariseos cómo debían amar y cuidar a sus esposas no pudiendo repudiarlas por “cosas reprochables, a sus juicios” sino única y exclusivamente por causa de fornicación (lo cual repito, implicaba la muerte inmediata) pues si un hombre repudia a su mujer dándole carta de divorcio (libertad para volverse a casar) hacía que ella adulterara, e igualmente adulteraría el varón que se casara con ella pues ella era mujer de su primer marido.

La respuesta a tu pregunta *¿En Jeremías 3:6-8, quien es duro de corazón el Varón que dio el divorcio o la mujer que fornica?* la encontramos en el vss 17: no es ni el Varón ni la mujer sino las naciones. Pero fijémonos qué hermosura la de YHVH que, a pesar de que dijo que despidió a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio 3:8, no hace caer su ira sobre ellos sino que les muestra Su misericordia, la cual no fue precisamente darle libertad para que fuera de otro marido y rehiciera su vida, sino que la invita a arrepentirse.

El cristiano entonces, imitando a su Salvador, si su esposa le es infiel (como lo fue Israel para con Dios), en vez de repudiarla le muestra amor, misericordia, perdón.

En cuanto al marido que, por misericordia no quiso delatar a su mujer, no se expresa mediante la carta de divorcio sino, como lo ejemplificó José con María, siendo justo y apegado a la Ley de Dios que le mandaba repudiar a su mujer por fornicaria, por amor a ella, no queriendo exponerla a vergüenza pública ¡y a la muerte! Decide repudiarla en secreto, es decir, sin que nadie se enterara. José en vez de botar a María decidió recibirla como esposa ante los ojos de los demás, pero en su intimidad (en secreto, sin que nadie lo supiera) la repudiaría, no la recibiría por mujer.

Recordemos siempre: la voluntad perfecta de Dios respecto al matrimonio es símbolo de Cristo y Su Iglesia. Siendo nosotros aún pecadores, Cristo entregó su vida por nosotros.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Estimadísimo Jorge, creo que no me has entendido bien, el tema es muy lógico, lo divido en dos partes, para simplificar:
1.- Si tú dices que Deut. 24:1-4; no es divorcio por fornicación (ya que la fornicación tendría una pena de muerte irremisible), entonces este mandato de la ley promovería el pecado (Deut 24:1-4); pues daría posibilidad de divorcio falso; y luego estas persona pecarían; pues ocurriría como Jesús dijo. (Mat 5:32) “Pero Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, *salvo por causa de fornicación*, hace que ella adultere, y cualquiera que se case con una repudiada, adultera”.
¿No sé si me entiendes? Sería una ley tramposa (cosa imposible para la ley), pues la divorciada adulteraría al unirse a otro marido y este último, también. Además, al decir Jesús “salvo por causa de fornicación”, lo estaría diciendo de más, pues como tu dice siempre deberían los fornicarios estar bajo las piedras (irremisiblemente)… mmmm ; creo que debes darte cuenta de lo difícil de digerir que resultaría si lo interpretamos como lo planteas.
En cambio, si lo vemos como realmente lo dice la Biblia, todo queda ordenado como Jesús lo enseña; ya no quedan leyes tramposas y palabras sin sentido de Jesús. Dale una vuelta a este primer punto, por favor.

2.- El segundo punto que concluyes, me parece que no cuadra lo que dices con el texto que cité, en el texto se ve claramente que si la dureza de corazón fuera del varón que da la carta de divorcio; concluiríamos que el Señor es duro de corazón; pues le dio carta de divorcio a Israel (por fornicación, y ojo que no la apedreo como tú dices que debería ser siempre). Y eso contradeciría toda la Biblia, pues el Señor no es duro de corazón; de ninguna manera. Pues al duro de corazón que se refiere Jesús como causa de la ley de divorcio, es el adultero(a). Cito el verso donde se ve lo escrito:
(Jer 3:8) “vio que *Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio*; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó.”
Además, el verso 17 que citas, claramente dice que la dureza de corazón es del que fornica, y no del que da la carta de divorcio, lo copio: (Jer 3:17)” En aquel tiempo Jerusalem será llamada Trono de YHVH, y serán reunidas a ella todas las naciones, al nombre de YHVH en Jerusalem; y *no andarán más tras la dureza de su malvado corazón*.
Lo anterior nos muestra claramente que la dureza de corazón no es del que da la carta de divorcio, sino, por el contrario, de quien fornica fuera del matrimonio (el hecho que sea el Señor y su amada, no invalida la ley; pues esta se debe cumplir siempre; y con mayor razón por El). Pues quien da la carta de Divorcio está cumpliendo la ley, y en el amor se cumple la ley.
Jorge, la escritura como sabemos, *no puede ser quebrantada*, y la lógica que planteas la quebranta en varias partes importantes; disculpa mi sinceridad. Pero si algo no cuadra, entonces, hay que hacer una revisión completa de la doctrina enseñada, es lo que corresponde. Para no inducir a error a los hermanos!!!
Creo que es un llamado a todos los cristianos, pues es muy común el error que les cito. Paz a todos!!!

Buenas Nuevas 95.7 FM dijo...

Querido hermano Rodrigo:
Como te dije antes, el Señor Jesús les puso a los judíos la ley aún más dura de lo que ya era, para que se dieran cuenta de que para ellos era imposible cumplirla, y así conocieran el grado de santidad y misericordia de Dios. Por eso alguna vez le dijeron “si es así no conviene casarse” ó “entonces ¿quién podrá ser salvo?”
Cuando Jesús les dijo “Pero Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere, y cualquiera que se case con una repudiada, adultera” les estaba diciendo que el matrimonio es indisoluble (excepto por la muerte -> fornicaria -> debía morir) así como la unión de Jesucristo con su amada, la Iglesia, y con su también amada e infiel esposa Israel. Si un hombre repudiaba (o repudia) a su mujer por cualquier causa que no fuera fornicación, al darle carta de divorcio le estaba abriendo la posibilidad de que se casara con otro, lo cual ciertamente es adulterio. En cambio, si el repudio era por fornicación no la inducía a adulterar sino a ser apedreada hasta morir.
Respecto a la carta de divorcio que le dio Dios a Israel produjo en ella la muerte (separación) para luego Dios mostrar su amor y misericordia rescatándola, perdonándola y volviéndola a la vida, de la misma manera que debe hacer un cristiano cuya mujer le sea infiel: amar a sus esposas así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

Eso de que "En cambio, si lo vemos como realmente lo dice la Biblia" merece un "¡no a lugar!" pues no creo que tú pienses ser el más espiritualmente guiado como para que lo que expones sí esté de acuerdo a "como realmente lo dice la Biblia". En lo que a mí respecta, considero haber entendido y expuesto lo que realmente dice la Biblia, a diferencia de tu posición antibíblica de respaldo del divorcio en los cristianos.

Nos toca, querido hermano, respetarnos, no menospreciarnos sino examinarlo todo, retener lo bueno, orar, considerar a los demás como superiores a nosotros mismos, saber que el mismo Espíritu Santo que está en mí está en ti y viceversa, prestar profunda atención a la Escritura que es la Palabra profética más segura.
Por lo pronto solo te recuerdo que el mismo Dios que dijo "no matarás" también dijo "lo mataréis delante de todos" y "matadlos a todos", para luego decir: "bienaventurados cuando os maten por mi causa" y "poned la otra mejilla", ante la restauración de todas las cosas. Dios no da "leyes tramposas" ni "palabras sin sentido" sino que al no discernir sus palabras espiritualmente, nos parecen trampas sin sentido. Debes ver el plan eterno de Dios y la restauración de todas las cosas, sin olvidar que la mayor parte de la Escritura fue el ayo dado por Dios para llevar a su pueblo Israel hasta Cristo Jesús. Saludos en la paz del Señor Jesús.

xavier lugo dijo...

hermanos en Mashiaj(cristo) EL señor les bendiga, ya leído sus dos punto de vista me parece maravilloso como nuestro señor Yahshua ha mashiaj(jesucristo) nuestra su gloria a través del que le busca y en el cual la ley del señor esta su delicia y en su ley medita de día y de noche , los dos están de acuerdo que no es visto con buenos ojos el divorcio para YHWH, si no de la forma ya impuestas , el Señor me invita a reforzar su estudio de otro manera pero de acuerdo con ustedes que el divircio a YHWH para nada le agrada; que mejor que perfeccionando el amor en Mashiaj(crito) como dice el espiritu del Señor en 1 corintios 13 a través del apóstol pablo donde habla de (la preeminencia del amor) cuando un varon y una varona se casan se casan en amor y jamas van pensando en separarse algún día, la palabra dice así 2, Puedo tener el don de profecía, puedo comprender los misterios, conocer todas las cosas, tener toda la fe, suficiente para mover montañas; pero si no tengo amor, no soy nada.
4. El amor es paciente y bondadoso, no celoso, no jactancioso,

5. no se engríe, no es rudo o egoísta, no se irrita fácilmente, y no mantiene un registro de lo malo, no guarda rencor.

6. El amor no se goza de los pecados de otros, sino su delicia es la verdad.

7. El amor todo lo soporta, siempre confía, siempre aguarda esperanzado, siempre resiste.

8. El amor nunca termina; pero las profecías pasarán, las lenguas cesarán, y el conocimiento pasará.

9. Porque nuestro conocimiento es parcial, y nuestra profecía parcial;

10. mas, cuando lo Perfecto venga, lo parcial pasará. si yo xavier me case en amor y jamas pensé en separarme, en ese amor que nos da Mashiaj(cristo) que no hay perdida porque en ves de buscar el divorciarme no busco el perfeccionamiento del perdón en el corazón cuando venga el día malo o es que YHWH no sabe que eso puede o va a pasar en nuestras vidas o YHWH no sabe lo que va a pasar en las horas días y años siguientes o esa no es una de las lucha que tenemos lo mesiánicos(cristianos)todo los días cuando nombramos a YHWH de la boca para afuera y así es la única forma de probarnos que de verdad esta en nuestro corazón y no solo de boca, que diferencia hay en ser Mashiaj (cristiano) y tomar decisiones igual que el mundo entonces ya no seriamos Mashiaj (cristianos)sino dioses y estaríamos cuestionando a YHWH en su perfecta justicia dando a ver que nosotros somo mas justo que YHWH EL Señor reprenda a satanas, 12. Pues ahora vemos borrosamente en el espejo, mas, entonces, será cara a cara. Ahora conozco parcialmente; mas, entonces, conoceré plenamente, así como YAHWEH me ha conocido completamente.

13. Pero por ahora tres cosas permanecen: confianza, esperanza y amor; y la más grande es el amor. busquemos a YHWH y las cosas del cielo de corazón y todo lo demás nos sera dado por añadidura, mi consejo es hacer como el hermano que trabaja en esta emisara (que Buenas Nuevas 95.7 FM)que escudriña la palabra del Señor al igual al hermano Rodrigo Cárdenas B. que fue el escudriñador y escritor de este estudio los felicito por que el Señor esta en sus vida y a todos nuestros hermanos en Mashiaj(cristo) los invito a escudriñar y a imitar a Mashiaj(cristo)y ser hacedores de su palabra haciendo y aceptando su voluntad muchos en las iglesias del Señor esta tomando esto del matrimonio y el divorcio por moda discipulense y tomen esto como todas las cosas de YHWH en serio . la paz de nuestro Señor este con vosotros benciciones desde venezuela (EDO.miranda)

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Gracias por tu comentario hermano; ciertamente no estoy promoviendo el divorcio, pues no son la voluntad de Dios los divorcios, como no es la voluntad de Dios, los adulterios!!! Estamos muy de acuerdo en eso!!!

Pero ya que existen los adulterios, en el hombre y mujer (cosa que a Dios no le agrada y detesta); fue permitido el divorcio; pues sin adulterio (fornicación) no existiría el divorcio como concesión.

¿Y por que existe el adulterio? Por la dureza del corazón del adultero, lo vemos en el ejemplo de Israel citado Jer 3:8-17; por eso fue permitido el divorcio, ante tal situación indeseada, por cierto que es el adulterio.

¿Y si existe adulterio, es inevitable el divorcio? Claramente que no, es mejor perdonar y la reconciliación; el camino del amor (cuando se pueda, por acuerdo de las partes).

Pero ¿qué pasa, si el adultero no vuelve mas a su cónyuge, y sigue en su camino de dureza de corazón?

¿Está el hermano(a) atado por siempre a ese yugo, ya roto por el cónyuge infiel?

Bueno una de las características de la ley es la justicia y la protección del débil (misericordia); en este caso dejo a la evaluación de los lectores; si es justo que quien ha sido víctima del adulterio, siga eternamente víctima hasta que el adultero muera y no pueda reconstruir lo que él no destruyó, sino al contrario, fue víctima de la dureza de corazón de su pareja. ¿Dónde estaría la misericordia de la ley?

Además, si la persona víctima del adulterio, no tiene el don de vivir sola por el resto de su vida ¿se le llamará adultera más encima de haber sido víctima de infidelidad, por querer establecer una relación en amor tras sufrir su abandono y desprecio de su primer amor?

Bueno hermanos, siempre las cosas deben ser hechas en amor; pero el amor significa cuidar al desvalido, al herido, al humillado, al afligido, al despreciado, al abusado a quien fue fiel, y se le pagó con infidelidad. No olvidemos la ley es justa, y por causa del pecado, permite el divorcio sólo por causa de fornicación; no lo digo; lo enseñó Jesús:

Mat 19:8-9 Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así. (9) Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.

Cada lector, puede sacar sus propias conclusiones; no es el propósito de este sitio polemizar, ni forzar el convencimiento de nadie; sino ser una ventana abierta a la verdad; cada uno puede sacar sus propias conclusiones, y como ustedes pueden ver, todos pueden opinar con respeto y libremente; e incluso estar en desacuerdo, y se respetan las opiniones sin ser censuradas (siempre que no falten a la moral).
Paz a todos los hijos de la Verdad y el Amor, en el Mesías.



Emmanuel H. dijo...

Bueno, aca dejo un comentario:
Eso de que el hombre siempre debia apedrear a la mujer que fornico no es asi, porque cuando maria la madre de Jesus fue hallada encinta antes de vivir con jose (lo que implicaba fornicación) este ultimo no mando a apedrearla sino que queria repudiarla en secreto, y la escritura dice que jose era un hombre Justo, por ende actua de forma correcta al no apedrearla sino repudiarla en secreto. Esto nos demuestra que otra forma de repudiar era como lo hizo jose ¿porque? porque asi o hizo Dios con Israel (dando el ejemplo), y jose queria hacer lo mismo con Maria, por eso la escritura afirma que era hombre Justo. Mediten en esto. Saludos.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Muchas gracias Emmanuel H. por tu comentario; me parece muy bueno!!!

Mat 1:19 "Y José su marido, que era justo, pero no quería denunciarla, se propuso repudiarla en secreto".

Si la Biblia dice que José era justo, eso implica que sus acciones eran justas; y el repudio en secreto que realizó, que evitó el apedreo de Maria, era algo que no se salía del espíritu de la ley (era algo justo); pues José era justo y actuó con justicia. José no trasgredió la ley (por ser justo) por lo tanto; no todas las mujeres debían ser apedreadas y morir, según la ley; eso dependería del marido.
Lo anterior, ratifica Deut 24 que he expuesto; no todas la mujeres debían morir, sino que había otra posibilidad de divorcio establecida.

Muchas gracias y shalom hermano.



javierur1 dijo...

Sin lugar a dudas un tema para mucho intercambio de opiniones, pero pidamos a Dios que si algún día tenemos que tomar alguna decisión sobre este tema (o sobre otros temas igual de complicados) recibamos el consejo y guía del Espíritu Santo, quien no tiene "opinión", tiene la verdad en su actuar.
Por ahora muchas gracias por compartir sus puntos de vista, los cuales nos permiten despertar el interés de estudiar más la palabra de Dios y acercarnos a Él para que nos guíe sobre temas como este.
Un abrazo!!!!

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Gracias javierur1 por tu comentario, es muy cierto; debe ser la guía del Espíritu Santo la última palabra!!!
Gracia y paz pata ti del Padre y su Hijo.

saludos