lunes, 8 de enero de 2018

Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi Nombre...


Hoy les comparto un mensaje, que viene de un mal entendimiento del siguiente versículo del evangelio de Mateo:

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. (Mateo 24:5)

Creo que muchos lo hemos leído varias veces, pero hay un detalle no menor, que debemos ver en lo que nos dijo el Señor…

El Señor nos advirtió que vendrían MUCHOS en su Nombre, proclamando que ellos son el Cristo, y debemos estar atentos para no ser engañados…

Puntos a considerar

¿Has visto a muchos diciendo que ellos son el Cristo?, yo no he visto a muchos, los he visto, pero no son muchos. Yo sé que hay algunos que creen ser Jesucristo; pero la verdad, no creo que sean los muchos como pareciera que dijo el Señor. Esto nos habla que algo se entiende mal de ese versículo, pues no pareciera haberse cumplido que muchos dicen que son el Cristo.

El versículo citado, si lo leemos con atención, pareciera tener una contradicción en sí mismo; pues dice que vendrían muchos en el Nombre del Señor Jesucristo diciendo que ellos son Jesucristo, suena raro, ¿No es verdad? ¿Cómo va a venir alguien en nombre de otro diciendo que él mismo es el otro a quien se supone representa? Lo explico con otras palabras; si alguien te quiere suplantar, no diría que viene de tu parte y simultáneamente diciendo que él (el impostor) es tú persona. Nadie le creería, ¿No es lógico? Pues si te quiere suplantar, no puede decir que viene en nombre tuyo y a la vez, decir que es esa persona a nombre de quien viene, pues al decirlo, se delata como impostor. Lo explico con otro ejemplo nuevamente (pues parce un poco trabalenguas el asunto como lo explico, jejeje). Si alguien llega a tu casa y se quiere hacer pasar como tu tío Juan que vive en el extranjero y tu no lo conoces; esta persona no puede decir, a la vez, que viene en nombre de (enviado por) tu tío Juan y él mismo se presenta como el tío Juan; sería ilógico.

Lo anterior nos muestra que hay un error en la traducción del texto anterior, y ese error nos ha distraído un poco del verdadero mensaje del mismo, por lo que te propongo la siguiente traducción, y veremos su justificación.

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el ungido; y a muchos engañarán. (Mateo 24:5)

Si cambiamos la palabra Cristo que es la misma palabra que ungido en griego original de la Biblia (Χριστός Jristós ; ungido Mesías, por implicancia sería el elegido).

Vemos que el texto llega a su real significado, pues diría algo así como: Porque vendrán muchos que dirán que yo los elegí y los envíe (o los nombre con tal cargo en la iglesia), y engañarán a muchos.

Ahora entendemos que esos son MUCHOS, es decir, son muchos los hombres que se hacen representantes del Señor, pero que el Señor no los ha enviado, ni los ha elegido para “cargos” en la iglesia. Muchos pueden decir que son sacerdotes, pastores, profetas, maestros, evangelistas y/o apóstoles; pero no lo son verdaderamente ante Dios, pues el Señor no los ha elegido y no los ha enviado (no los ha ungido para eso, a pesar de que puedan ser verdaderos creyentes); son enviados por sí mismos o por los hombres y no por el Señor. El resultado de lo anterior, es que esos muchos que se creen enviados, elegidos, ungidos por Dios, extraviarán a otros muchos que creerán sus palabras y errores.

Debemos recordar, que si hay y existen falsos ministerios, es decir, falsos, pastores, profetas, maestros, evangelistas y/o apóstoles; es porque también los hay verdaderos; pues tras cualquier imitación, existe lo verdadero que fue imitado (pues no tendría sentido imitar lo que no existe, pues si eso ocurriera no sería imitación, sino algo original).

Los que se hacen llamar ministros de Dios y no lo son, no necesariamente son hombres que no conocen al Señor, pueden ser falsos ministerios, pero verdaderos hermanos engañados;  o por lo menos, con un llamado pero aún no preparados para ejercer el ministerio que ostentan, es decir, hermanos engañados (ciegos en ese aspecto espiritual).

Es importante tener en cuenta que los ministerios dejados por el Señor que son 5, como se ve en Efesios: “Y él dio unos, apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y maestros; “(Efesios 4:11) y son nombrados por el Señor mismo, y no por los hombres y/o instituciones; como se lee en el siguiente versículo.

Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es. (1 Corintios 12:5)

Los ministerios son nombrados y se sujetan al Señor Jesucristo, y no a los hombres y/o instituciones; eso es muy importante, pues es al Señor que deben rendir cuentas y no a los hombres y/o instituciones; esos ministerios (servicios), tienen una responsabilidad ante el Señor, por eso les es dada cierta autoridad en la iglesia, debido a su responsabilidad en ella; y es proporcional su autoridad a la responsabilidad que les fue dada.

Ha habido y hay muchos líderes en la iglesia, que dicen ser algo que no lo son, dicen ser los ungidos (elegidos, enviados, etc), pero no lo han sido por el Señor, es decir, dicen ser los ungidos para el ministerio que ostentan, pero en realidad no lo han sido (o no lo han sido aún). Eso produce un engaño, pues si ellos mismos están engañados creyendo tener una unción (“cargo”, ministerio, etc) que en realidad no tienen, ¿Cómo sacarán a las personas del error (engaño), si ellos mismos lo están, y en algo tan importante, como el ser llamados por Dios para algo tan importante?

Sin ver malas intenciones, vemos que no podemos por lógica entender, que alguien engañado pueda sacar del engaño a otro hermano; pues se cumplen las palabras del Señor:

Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? (Lucas 6:39)

Por eso Santiago nos advierte: “Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”. (Santiago 3:1)

Los maestros los forma el Señor y no los hombres (y en todos los ministerios es así) y se debe tener en claro que el juicio será más severo; en el tribunal de Cristo. Por lo tanto, para hacerlo bien se debe estar preparado por el Señor, y sólo ejercer lo que él Señor ha formado y encomendado en el ministro de Dios, y no salir de ese ámbito dado por el Señor.

Bueno, podemos concluir que nuestro Señor ya nos advirtió lo que vemos hoy en día cuando hay muchos que dicen hablar de parte de Él, pero en realidad el Señor no los ha enviado a predicar (pues no están preparados o no son elegidos); no estamos diciendo que todas estas personas no sean creyentes; y que no hayan nacido de nuevo; lo que estamos diciendo es que se han desviado creyendo un engaño, que ellos son los ungidos del Señor para algo que en realidad el Señor no los ha ungido (elegido).

Debemos recordad que la principal arma de nuestro adversario es el engaño, y muchos de sus ministros, trabajan engañados por él; por eso, nuestra lucha no es contra sangre ni carne…

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos. (Efesios 6:12)

Estimo que muchos de ellos están sinceramente engañados, luchando como lo hacía Saulo de Tarso contra el Señor (persiguiendo a la verdadera iglesia), pesando en sus mentes que en realidad sirven a Dios…

Os echarán de las iglesias (sinagogas); y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios. (Juan 16:2)

Hasta acá podemos concluir, que muchos engañados creyéndose algo que en realidad no lo son, engañaran a muchos; pues un ciego no puede guiar a otro ciego, sin que ambos caigan en el hoyo. Es por eso importante la advertencia de nuestro Señor para estar atentos; si no lo fuera, no lo habría dicho.

Otro engaño, que yo creo que puede llegar a ser aún peor, es tal temor a ser engañados, de tal manera de no querer escuchar a nadie que se diga ser maestro, pastor, evangelista profeta y/o apóstol; pienso que ese engaño es tan peligro, porque mantendría a la persona permanentemente engañada, por el temor a escuchar cualquier cosa que le contradiga; este engaño mantiene a la victima bajo custodia del temor al engaño.

No debemos olvidar que Jesús dijo que eran muchos los que vendrían erradamente en su nombre, pero no dijo que serían TODOS, eso es muy importante de rescatar; así como habrán muchos falsos ungidos maestros, pastores, evangelistas, profetas y apóstoles; también los habrá verdaderos, y si tenemos temor a escuchar opiniones divergentes, será inevitable que no nos beneficiaremos de la palabra de verdad que les has sido dada a estos verdaderos ministros del Señor (pues no les escucharemos por temor a ser engañados).

Es nuestro enemigo el diablo, el principal interesado en fomentar el temor de ser engañados, pues de esa forma nos puede mantener cautivos a perpetuidad, sin permitir que la Palabra del Señor entre en nosotros, es decir, la verdad nos liberte. La mejor forma de no permanecer engañados es siguiendo los consejos del Señor y también veo uno de Pablo importante, los copio:

Decía entonces Jesús a los judíos que le habían creído: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

No menospreciéis las profecías, sino examinadlo todo; retened lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:20-21)

También pudiésemos pensar, que el único ungido es el Señor; cosa que es verdad hasta cierto punto; pero debemos reconocer, que él unge a quienes él destina a la función que él mismo encomienda de dirección en su cuerpo; podemos verlo en el siguiente versículo, como el apóstol Pablo indica que él es ungido; y con esto nos damos cuenta que todo llamado del él, a un ministerio, debe ser ungido para ese propósito, por Dios.

Ahora bien, el que nos confirma con ustedes en Cristo y el que nos ungió, es Dios, (2 Corintios 1:21)

Bueno, finalmente el propósito de este mensaje, no es asustarte, sino que seamos libertos completamente por la Palabra de Dios, en nuestro Señor; vemos que hay muchos ciegos guiando a ciegos, y el destino de ello es que ambos caerán en el hoyo, a menos que abran sus ojos; no debemos cerrar nuestro oídos para oír, por el temor del engaño; al contrario cada día debemos permanecer más en las palabras de Jesús de Nazaret, y examinarlo todo, y quedarnos con lo bueno; sin descartar las cosas por prejuicios, sin antes conocerlas verdaderamente.

Este es mi consejo personal, ¡sin temor, confiando en el Señor, abriendo los ojos y permaneciendo en su palabra; vamos adelante, guiados por su Santo Espíritu!!!

Y para terminar; no debemos olvidar que nuestros enemigos no son estas personas engañadas creyendo servir a Dios y que nos quieren manejar, ellos son víctimas de nuestro verdadero enemigo de maldad; pues nuestra lucha no es contra sangre o carne sino…

… porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores del mundo de las tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

A estas persona también debemos amarlas, y con mansedumbre, misericordia y verdad; hablarles en la gracia de Dios, si Dios lo permite (cuando veamos la realidad). ¡Pero debemos obedecer a Dios por sobre todas las cosas, antes que a los hombres!!!

Un abrazo todos mis hermanos en la fe, gracia y paz a todos ustedes; y disculpen mis debilidades en la redacción.



PD: Leyendo algunos libros de Rick Joyner, puede ver el verdadero sentido del versículo expuesto, es decir, Mateo 24:5; gracias hermano y gracias Señor.