martes, 9 de diciembre de 2008

¿Por que no estamos sujetos a la ley?


Esta es una pregunta muy importante, y no muchos cristianos saben su respuesta; y el no saberla no es trivial, al contrario; en su respuesta vemos si entendemos realmente lo que significa la palabra de la cruz de Cristo, que es poder de Dios, en sus hijos. Es por eso que por favor lean con atención los siguientes versículos donde se da su respuesta textual.

Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. (Rom 7:4)

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (Rom 7:6)

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Gal 2:19)

No estamos sujetos a la ley, porque estamos muertos para la ley. Así es, cuando Cristo fue crucificado, nosotros fuimos crucificados junto con él, cuando el resucitó, nosotros lo fuimos con él. Es por eso, que hoy estamos muertos juntos con Cristo, pero resucitados y vivos para Dios. La ley no puede someternos, porque ella sólo puede someter a los que están vivos para ella, pero nosotros estamos muertos para la ley, es decir, la ley no puede juzgar a un muerto. Es más no sólo para la ley estamos muertos, sino para el pecado; por medio del cuerpo de Cristo, cuando padeció y murió por nosotros y con nosotros.

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porue los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Rom 6:1-11)

Cuando tú te uniste a Cristo, uno eres con él; de modo que todo lo que el padeció, resucitó y fue glorificado; a ti también te ocurrió, ya que al estar en él somos uno con él.

Muchos cristianos sólo creen que Cristo murió por ellos y que resucitó para salvarlos; eso es verdad; pero no es la verdad completa (por decirlo de manera humana); y al creer la verdad incompleta sólo obtienen una parte de plan completo de salvación de Dios en sus vidas (salvar espíritu, alma y cuerpo); ellos son salvos; pero aún no logran alcanzar la salvación del alma (no alcanzan a entrar en el plan de salvación del alma, por incredulidad en ignorancia). Estos creyentes tienen vida eterna, ya que creen en el nombre de Jesucristo; y son justificados por la fe (como todos lo somos, y sólo por la fe). Pero la salvación del alma empieza por creer la palabra de Dios completa, es decir, que en aquella cruz estabas tú y yo; y con Cristo fuimos juntamente muertos y con él fuimos juntamente resucitados. ¿Cual es la realidad después de eso? Que ya tienes y tengo una vida nueva de resurrección, que es una vida superior a la del alma; y por medio del Espíritu tengo la posibilidad de hacer morir las obras de la carne, por esta nueva vida del Espíritu.

Cuando nosotros creemos que el murió y resucitó de entre los muertos por cada uno de nosotros y le recibimos como Señor, somos salvos. Al nacer de nuevo recibimos su vida en nuestro espíritu, por medio del Espíritu Santo. Pero quedamos trancados o vagando en el desierto (por llamarlo de alguna manera), hasta que le creemos que nosotros estamos con él juntamente crucificados (nuestro viejo hombre) y con el resucitados; cuando por la fe le creemos esto; al igual que cuando le creímos la primera vez; se produce un avance espiritual que es por medio de la fe, y la fe por el oír y el oír por la palabra de Dios (ese avance está representado en el antiguo testamento por el cruce del río Jordán, y es un hito que todos debemos cumplir para desde ahí empezar a tomar posesión de la tierra prometida).

Mira, si examinamos lo que Pablo escribió a los Colosenses y Efesios, veremos paso a paso lo que sucedió en la cruz:

(Col 3:1-4)
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

(Efesios 2:4-7)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Primero fuimos muertos con Cristo en la cruz, luego resucitamos junto con él, junto con Cristo nos hizo sentar en los lugares celestiales y esto se manifestará (futuro) y seremos manifestados con él en gloria.

Antes que nada, hay que creer verdaderamente en el evangelio; de otro modo es imposible avanzar; ya que todo se alcanza por fe. Si esto no lo sabias, hoy lo sabes y es el punto de partida para creerle a Dios, o por lo menos para orar y pedir su socorro en fe. Cuando tú realmente crees que estas muerto junto con Cristo, realmente tu perspectiva de la realidad cambia radicalmente y empiezas automáticamente, a buscar y caminar por la nueva vida que tienes JUNTO con Cristo. Ya no es difícil despegarse del mundo, y lo más importante; el pecado ya no se enseñoreará de ti. No es producto de nuestra imaginación todo aquello, sino que es la verdad del evangelio, es la verdadera realidad de todos los que han nacido del Espíritu.

No podremos vivir esto antes de creerlo, recuerden que este evangelio se revela por fe y para fe; sólo cuando nos vemos y creemos muertos junto con él, resucitados junto con él, vivos para Dios entre los muertos y sentados en lugares celestiales; experimentaremos estas cosas, antes no; ya que por fe andamos y no por vista. Y ya que las cosas de la carne, la ley y del mundo no tienen sentido para un muerto; sólo entonces empezamos a caminar una nueva senda de gloria en gloria; de victorias y de edificación espiritual en él, y empiezas con la salvación del alma.

Cuando nos separamos de Cristo en esto, lo dejamos sólo en la cruz por nuestros pecados y rebeliones, resucito (acá a veces lo acompañamos) y está solo sentado a la diestra de Dios, y nosotros vivimos una vida en la carne (a lo mejor muy religiosa o muy buena a los ojos de los hombres) pero separada de la vida de Dios (teniendo la vida de Dios en nosotros), pero sin poder de Dios vivificador por incredulidad; y perdemos nuestro tiempo ya que no salvamos nuestra alma, es decir, nuestra identidad; ya que no ha sido santificada y no podrá soportar el fuego de la prueba (lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es; y la carne para nada aprovecha, es el Espíritu el que da vida).

Cuando la Biblia habla de vida (es clarificador que explique esto) usa tres palabras diferentes, según se refiera al espíritu (zoé), al alma (psujé) o al cuerpo (bíos). Nosotros sabemos que el hombre es espíritu, alma y cuerpo. Nuestra lengua española sólo usa una palabra, para la palabra vida; pero en el griego de la Biblia se usan tres palabras para diferenciar la vida del espíritu, la vida del alma y la del cuerpo, Cuando se habla en la Biblia de vida eterna, es la vida superior de Dios que es eterna por eso usa la palabra "zoé", que está relacionada con la vida del espíritu. Cuando habla la Biblia de nuestra alma (emociones, pensamientos y voluntad), usa la palabra "psujé", y cuando habla de la vida biológica del cuerpo, usa "bíos".

Estábamos muertos en delitos y pecados antes de conocer al Señor al creerle, es decir, de está vida "zoé" no teníamos. Cuando nacimos de nuevo Dios nos dió su vida "zoé", es decir, por medio del Espíritu Santo nos impartió vida (zoé) eterna a nuestro espíritu. Esta vida es superior, ya que es la vida de Dios y no puede ser destruida; y la única forma de que Dios nos pudiera dar de este tipo de vida (que es la suya y no creada, sino eterna), es exprimiéndola de él mismo por su Hijo, por eso él fue molido por nosotros, es decir, machacado hasta exprimir su vida (zoé) que estaba en él. ¡Bendito seas Padre y Señor, ya que no lo merecíamos, la gloria sea tu nombre eternamente! Amen.

Cuando Jesús, nos habla en los evangelios: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. (Juan 12:25) El nos está hablando del alma, es decir, de la vida del alma (psujé). Esto se lo dice a los que ya han sido salvos, es decir, ya han recibido la vida eterna de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Ahora Jesús nos insta a salvar nuestra otra vida que nos caracteriza, es decir, nuestra alma. Y para ello está también la cruz como solución. Cuando realmente le creemos que nuestro viejo hombre fue crucificado junto con el, estamos muertos a la carne (vida vieja), a la ley y al mundo; y que resucitamos juntamente con él; y además con él estamos sentados a la diestra de Dios en las alturas; empezamos a funcionar respecto a esta realidad, con el poder del Espíritu Santo, Y ES EL PROCESO DE SALVACION Y SANTIFICACION DEL ALMA QUE COMENZAMOS, ES DECIR, LA SALVACION DEL YO. Pero cuando por el contrario, valoramos tanto nuestra vida terrenal y amamos el mundo, viviremos como terrenales, haciendo la voluntad de los pensamientos, emociones y nuestra voluntad de hombre, En este caso, estos creyentes sólo darán vueltas en el desierto, sin poder pasar a la tierra prometida, es decir, vivirán su vida (psujé), que no tiene poder de Dios para trasformarlos, edificarlos y dar herencia; y vagarán sin sentido y desarrollo en Cristo en esta tierra; hasta que su tiempo se acabe. Hermanos, ¡no debemos despreocupar una salvación tan grande!

Esta vida vieja (psujé), no puede notar las cosas de la vida nueva (zoé), por ello para esta vida son cosas de locuras, son teorías extrañas y son muchas palabras (bla bla bla, olvidando que por medio de la palabra de Dios, es la salvación del hombre); ya que esta vida "psujé" no alcanza a comprender los designios de Dios. Por eso Pablo dice que el hombre natural (es decir, con sólo vida psujé, o que vive tratando de salvar su "psujé"), no puede entender las cosas de Dios, porque para él son locura. Y por eso también Pablo nos enseña, a hacer morir lo terrenal en nosotros, por medio del Espíritu, que nuestra fuente de vida superior de Dios (recuerda que los ríos de aguas vivas, corren desde nuestro interior por el creer ; es decir, desde el Espíritu Santo por la fe).

Muchos creyentes equivocados en la antigüedad, pensaban que la cruz era hacer morir la vida bíos, y se martirizaban el cuerpo; eso no es así, y así no lo enseña la Biblia. Eso no produce ningún fruto, sólo hacer más difícil el camino.Muchos creyentes equivocados hoy, piensan crucificar su vida (psujé) pero para ello sólo usan el poder de su alma (psujé), es decir, su misma vida (psujé); y en eso no obtienen frutos, ya que no hay poder en ello.Los verdaderos discípulos que van alcanzado madurez en el Espíritu, entendieron por medio de la revelación de la palabra, que es por medio del Espíritu Santo en nuestro espíritu; que su vida terrenal ya esta crucificada, ya han resucitado y por los tanto lo que hoy les queda es buscar las cosas de arriba (¿obviamente que provecho tiene para un muerto ganar el mundo entero?); y ese es el Camino de la cruz; tomado la cruz cada día, creyéndole a Dios cada día, y por medio del Espíritu hacer morir las obras de la carne. Despreciando tu vida (psujé), para salvar tu vida (psujé).

Espero que el Señor por medio de su Espíritu les pueda dar confirmación de estas palabras, ya que esto no se trata de una doctrina mental; sino que necesitemos el don de la fe, que proviene de Dios, para creer y tener certeza de estas cosas. Sólo así habrá frutos espirituales y maravillas en nuestras vidas. Mi obligación es compartir estas cosas. Para que por el anuncio del evangelio puedan creer y obtener las promesas de Dios para la eternidad.

Ahora pueden entender las palabras que Pablo profirió por fe, es decir, creyendo al evangelio completo, a lo cual sin dudas, nosotros debemos sumarnos por fe:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2:19-20)

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (Gal 6:14)

PD. Respecto a la ley quiero agregar que la ley es espiritual y como nosotros éramos carnales vendidos al pecado, la ley nos condenó y nos mató. Lo digo para que nadie desprecie la ley de Dios, que es santa, justa y buena. Seguiremos siendo carnales, hasta que no alcancemos la madurez en Cristo. La paz y gracia de Dios nuestro Señor, sea con todos ustedes.

PD2: Esto de la cruz da para mucho más, espero en el Señor que más podremos compartir.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El camino de los transgresores es duro


El buen entendimiento da gracia;
Mas el camino de los transgresores es duro.
(Pro 13:15)

“El camino de los transgresores es duro”; hace algunos días compartía con un hermano estas palabras, y las quiero hacer extensivas a todos ustedes. “El camino de los transgresores es duro”; si lo miras desde el punto de vista de los creyentes, verás algunos ejemplos de creyentes que tienen un camino muy duro, y si examinas un poco más profundo, verás que un motivo de esa rudeza es su transgreción, es decir, su obstinación (rebeldía). La Biblia nos enseña que tendremos un camino muy duro si no somos mansos al Señor; esto es algo que debemos considerar muy seriamente, ya que no creo que ninguno de nosotros busque por masoquismo el sufrimiento; cosa que en si misma no tiene valor alguno; sino el alcanzar lo prometido.

Por otro lado, vemos que el buen entendimiento, es decir, la inteligencia o conocimiento espiritual da gracia, es decir, da el favor del Señor (conocimiento y entendimiento espiritual, no meramente mental). Creo que todo esto nos está enseñando sólo una cosa: Debemos ser renovados en el espíritu de nuestra mente, para entender las cosas espirituales y poder agradar al Señor en todo. Si por el contrario piensas que estás muy bien, y no hay nada aún por aprender; veo que un duro camino se aproxima que es posible evitar. Y ese camino duro veo que es puesto para que no encuentres nada fuera de Cristo. Ahora se hacen claras las palabras del apóstol Pablo: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. (Efe 4:22-24)

martes, 25 de noviembre de 2008

La llave de la oración


Lectura bíblica: Mt. 7:8; Is. 62:6-7 (Watchman Nee)

La oración es un asunto de gran importancia en la vida espiritual del creyente. Todo cristiano genuino es consciente de esto y por eso ora. Sin embargo, aunque algunos hijos de Dios pasan tiempo orando por numerosos asuntos, sus oraciones no parecen tener mucho efecto. Es como si no hubiesen encontrado la manera correcta de orar. Esto se debe a que aún no han descubierto la llave de la oración.
En todo lo que hagamos, primero debemos hallar la clave para hacerlo. Si queremos entrar a un cuarto y la puerta está con seguro, no podremos entrar, a menos que tengamos la llave. Supongamos que se necesitan dos personas para meter una mesa en un cuarto. Algunas pueden hacerlo sin ningún problema; otras tal vez lo hagan torpemente, tropezándose y golpeando la mesa, haciendo un enorme esfuerzo por pasar la mesa a través de la puerta. Aunque el tamaño de la mesa y el ancho de la puerta sea el mismo en ambos casos, la diferencia radica en las personas que cargan la mesa. Algunos tienen la clave o el secreto para cargar la mesa, otros no. Los primeros son personas que han encontrado la clave para hacer bien las cosas; son trabajadores aptos. Después que una persona ha descubierto la clave, puede hacer las cosas dos veces más rápido que los demás, mientras que aquellos que no la tienen, se esfuerzan en vano. Este mismo principio se aplica a la oración. Mateo 7 habla de los principios relacionados con la oración, uno de los cuales es: “El que busca, halla” (v. 8). Buscar requiere un esfuerzo. Todo el que busca sin interés ni seriedad, no hallará nada. Buscar implica tener paciencia y perseverancia, y a menos que seamos minuciosos, no hallaremos lo que buscamos. Cada vez que Dios no responda a nuestras oraciones, debemos ser pacientes y buscar diligentemente la llave de la oración. En el pasado, Dios respondió las oraciones de muchos santos porque poseían la llave de la oración. Si leemos la biografía de George Müller, quien fundó un gran número de orfanatos, podemos ver que él era un hombre de oración; durante toda su vida siempre recibía respuestas a sus oraciones. George Müller había descubierto la llave. Muchos creyentes sinceros hacen oraciones largas y elaboradas, pero no reciben respuestas de parte de Dios. En la oración, las palabras son indispensables, pero nuestras palabras deben ir al grano; deben ser palabras que toquen el corazón de Dios y lo conmuevan de tal forma que no tenga más alternativa que conceder nuestras peticiones. Las palabras específicas son la llave de la oración, pues concuerdan con la voluntad de Dios, y El no puede evitar responderlas. Veamos la llave de la oración en algunos ejemplos de las Escrituras.


LA ORACION DE ABRAHAM POR SODOMA
(GENESIS 18:16-33)
Cuando Dios le comunicó a Abraham que estaba a punto de ejecutar Su juicio sobre Sodoma y Gomorra, por la maldad de dichas ciudades, Abraham esperó delante de El. Luego comenzó a orar por Sodoma. El no se limitó a decir: “¡Oh Dios, ten misericordia de Sodoma y de Gomorra!” Tampoco le suplicó a Dios con gran vehemencia, diciendo: “¡Prohibe que Sodoma y Gomorra sean destruidas!” Abraham se aferraba al hecho de que Dios es un Dios justo (Gn. 18:25); ésa era la llave de su oración. En profunda humildad y con gran sinceridad, procedió a hacerle una serie de preguntas a Dios. Sus preguntas fueron sus oraciones. A medida que oraba, permaneció firme sobre la base de la justicia de Dios. Finalmente dijo: “No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez” (v. 32). Después de esto, no continuó haciendo más peticiones. Después de que Dios le respondió, se nos dice que “Jehová se fue”. Abraham no trató de aferrarse a Dios ni tampoco insistió con su oración. El regresó a su lugar. Algunos tal vez piensan que Abraham debió haber continuado suplicándole a Dios y que no debió haberse detenido con tan sólo diez justos. Sin embargo, las Escrituras muestran que Abraham conocía a Dios y conocía la llave de la oración. El escuchó al Señor decir: “El clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo ... El clamor ... ha venido hasta mí” (vs. 20-21). Si no hubiesen ni siquiera diez justos en una ciudad, ¿qué clase de ciudad es ésa? El Señor ama la justicia y aborrece la iniquidad (He. 1:9). El no puede encubrir el pecado y abstenerse de ejercer Su juicio. La destrucción de Sodoma y Gomorra era la terrible consecuencia de su pecado y era la manifestación de la justicia de Dios. Cuando Dios destruyó esas ciudades, no cometió ninguna injusticia en contra de ningún hombre justo; El “rescató al justo Lot, oprimido por la conducta licenciosa de los inicuos” (2 P. 2:7). La oración de Abraham fue concisa y recibió respuesta. No hubo injusticia en Dios. El no hizo morir al justo con el impío (Gn. 18:25). Nosotros lo adoramos y lo alabamos por esto.


JOSUE INQUIERE EN CUANTO A LA DERROTA EN HAI
(JOSUE 7)
Cuando los hijos de Israel atacaron la ciudad de Hai: “Huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua” (Jos. 7:4-5). Después de un triunfo tan poderoso en Jericó, ¿por qué los hijos de Israel sufrieron una derrota tan aparatosa en Hai? Lo único que Josué podía hacer era postrarse ante Dios, acudir a El, esperar, y preguntarle por la causa de la derrota. Josué estaba afligido por el peligro en que se hallaba Israel, pero se afligía aún más a causa de la deshonra que esto había traído al nombre del Señor; por lo tanto, inquirió: “¿Qué harás tú a tu grande nombre?” Esta fue la llave de su oración. El honró el nombre de Dios. ¡Su preocupación era qué haría Dios por Su propio nombre! Cuando Josué llegó a este punto, Dios habló. Dijo: “Israel ha pecado ... por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos ... ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros” (vs. 11-12). A Dios le importaba Su propio nombre, y no podía tolerar el pecado entre Su pueblo. El escuchó la oración de Josué y lo instruyó a que descubriera el pecado que había causado el problema y le pusiera fin. Después de que Josué esclareció la causa de la derrota de Israel, se levantó muy temprano para dar por terminado el asunto y descubrió que el pecado era la codicia de Acán. Cuando Israel eliminó ese pecado, la derrota se convirtió en victoria. Tolerar y esconder nuestro pecado es hacer que el nombre de Dios sea blasfemado y es darle a Satanás ocasión para atacar al pueblo de Dios. Josué no se limitó a orar con celo y sin discernimiento, y tampoco le pidió a Dios que salvara a Su pueblo y le diera la victoria una vez más. La deshonra que esto trajo al nombre de Dios le causó gran dolor, y su súplica le recordó a Dios que solucionara este asunto por causa de Su propio nombre. Su oración fue al grano y produjo una respuesta de parte de Dios. Josué primero tuvo que encontrar la razón del fracaso. El tuvo que descubrir el pecado y ponerle fin para que se le diese gloria a Jehová, el Dios de Israel.


LA CONSULTA DE DAVID CON RESPECTO A LOS TRES AÑOS DE HAMBRE
(2 SAMUEL 21:1-9, 14)
“Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová” (v. 1). David no hizo una oración sencilla diciendo: “Oh Dios, este período de hambre ha durado tres años; te rogamos que tengas misericordia de nosotros. Ponle fin a esto y concédenos una cosecha abundante este año”. No, David no oró de esta manera. “David consultó a Jehová”. El buscó la causa del hambre. La consulta de David fue al grano; tocó la llave. Dios dijo: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (v. 1). Dios no tolerará el pecado de romper un voto, y David tuvo que eliminar este pecado. Después que resolvió ese problema, la palabra de Dios relata que “Dios fue propicio a la tierra después de esto” (v. 14). David poseía la llave de la oración; por eso fue al grano, y su oración produjo la respuesta de Dios.


LAS ORACIONES DEL SEÑOR JESUS
(JUAN 12:27-28; MATEO 26:39-46)
Las oraciones de nuestro Señor eran perfectas, y siempre tocaban la llave de la oración. Cuando se rehusó a recibir a los griegos que lo buscaban, dijo: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré?” (Jn 12:27). El revertió el asunto cuidadosamente y pensó: “¿Qué diré? Padre, sálvame de esta hora”. No, El sabía que no podía orar de esa forma. El lo reconoció y por eso añade: “Mas para esto he llegado a esta hora” (v. 27); por lo tanto oró: “Padre, glorifica Tu nombre”. Esta oración tuvo una respuesta inmediata. “Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (v. 28). Si esta fue la forma en que el Hijo de Dios, como el Hijo del Hombre, oró a Dios mientras estaba en la tierra, ¿cómo entonces nos atrevemos en el impulso del momento a abrir nuestros labios para hacer oraciones apresuradas? Es esencial que descubramos la llave de la oración.
Esa noche en el huerto de Getsemaní nuestro Señor Jesús estaba triste hasta la muerte. ¿Cómo oró en tales circunstancias? Dijo: “Padre Mío, si es posible, pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú” (Mt. 26:39). El poseía la llave de la oración. No le temía a la muerte, y aunque tenía libertad de hacer Su propia voluntad, escogió no hacer su propia voluntad; El prefirió hacer la voluntad de Su Padre. Así que oró por segunda vez: “Padre mío, si no puede pasar de Mí esta copa sin que Yo la beba, hágase Tu voluntad” (v. 42). Luego oró por tercera vez diciendo las mismas palabras (v. 44). Cuando tuvo la certeza de cuál era la voluntad de Su Padre, dijo a Sus discípulos: “La hora está cerca ... Levantaos, vamos” (vs. 45-46). Si nuestro Señor como un hombre sobre la tierra supo usar muy bien la llave de la oración y se negó a Sí mismo a fin de procurar la voluntad de Dios, ¿cómo podemos nosotros pronunciar negligentemente unas cuantas palabras en oración y pensar que ya podemos discernir la voluntad de Dios?


LA ORACION DE LA MUJER CANANEA
(MATEO 15:22-28; MARCOS 7:24-30)
Cuando la mujer cananea estaba angustiada y en necesidad, clamó: “¡Ten misericordia de mí, Señor, Hijo de David!” (Mt. 15:22). ¿Fue sincera su oración? Ciertamente lo fue. Pero es sorprendente que el Señor “no le respondió palabra” (v. 23). Los discípulos parecen haber sentido lástima de ella, porque hablaron en favor de ella: “Despídela, porque viene gritando detrás de nosotros” (v. 23). Pero el Señor les respondió: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (v. 24). La respuesta del Señor le dio a la mujer la llave para acercarse. Ella vio que el Hijo de David solamente se relacionaba con la casa de Israel, no con los gentiles. Así que ella vino y le adoró, diciendo: “¡Señor, socórreme!” (v. 25). Ella lo llamó “Señor”, y no “Hijo de David”. Ella comprendió que sólo los Hijos de Israel tenían derecho a usar este título; así que ella abandonó la base equivocada sobre la cual estaba, y dirigió su oración refiriéndose a El como “Señor”. Esta oración provocó Su respuesta: “No está bien tomar del pan de los hijos, y echarlo a los perrillos” (v. 26). Aparentemente Su respuesta fue muy fría; era como si el Señor la estuviera rechazando y humillando. En realidad, El estaba tratándole de mostrar dónde se hallaba ella para que finalmente pudiera conocer el significado de la gracia. La mujer vio su posición; ella pudo ver al Señor y también Su gracia y, aferrándose de la llave de la oración, dijo: “Sí, Señor; también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos” (v. 27). Esto hizo que el Señor la elogiara, diciéndole: “¡Oh, mujer, grande es tu fe!” (v. 28). Ella había encontrado la clave de la oración, y espontáneamente expresó fe. En Marcos 7 el Señor dijo: “Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija” (v. 29). La oración obtuvo respuesta “por esta palabra”. Su palabra tocó la llave de la oración. Debemos aprender de este caso. Aunque oramos con frecuencia, nuestras oraciones se pierden como una piedra que se lanza al océano; desaparece sin ninguna respuesta de parte de Dios. No hemos hallado la llave correcta para abrir la puerta; sin embargo, tampoco tratamos de descubrir la razón por la cual Dios no responde nuestra oración. Hermanos y hermanas, ¿cómo podemos esperar que Dios responda unas oraciones tan insensatas? En todas nuestras oraciones debemos primero encontrar la llave; solamente cuando hagamos esto podremos esperar obtener respuestas de Dios.
Una vez examinados estos casos relacionados con la oración, tengamos en mente que a medida que oramos, debemos prestar atención a la voz interior y aprender a no ser gobernados por las circunstancias, los pensamientos ni los afectos. Cuando escuchemos esa suave y tierna voz interior que nos dice que oremos, cuando en lo profundo de nuestro ser tenemos el sentir de que debemos orar, entonces debemos hacerlo de inmediato. Las circunstancias sólo deben ser un medio que nos lleve a la presencia de Dios para allí esperar en El; ellas no deben regir nuestra vida, y no debemos permitir que ellas nos impidan orar. Nuestra mente sólo debe servir para organizar nuestro sentir interior, el cual debe ser expresado en palabras; ella no debe ser donde se origine nuestra oración. La oración es la expresión del sentir interior que pasa por la mente, aunque no se inicia allí. La oración conforme a la voluntad de Dios es solamente posible cuando estamos en armonía con Su voluntad. No es el ejercicio de forzar a Dios a que complazca las emociones de los hombres. Si nuestras emociones no son disciplinadas, no podremos orar, ya que nuestras oraciones no podrán hallar salida. Cada vez que estemos bajo el control de nuestras emociones, oraremos de una manera natural, según nuestros propios deseos, y nos será muy difícil orar conforme a la guía interior. Por lo tanto, debemos tocar la llave de la oración. Cada vez que nos encontramos orando de manera ineficaz e infructuosa, debemos primero pedirle al Señor que nos dé Su luz y procurar descubrir cuál es la causa de que no hallemos respuesta. Al consultar con el Señor, llegaremos al punto en que sentiremos que hemos obtenido algo, que en nuestro interior algo se activa, y escucharemos una suave y tierna voz que desde nuestro interior nos dice: “¡Eso es!” Cuando esto suceda, habremos encontrado la llave de la oración. A medida que usamos la llave para continuar orando, podemos tener la certeza de que Dios responderá nuestra oración.
En Isaías 62:6 dice: “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás”. Estos guardas son hombres de oración. Ellos tienen que vigilar permanentemente a fin de ver si algo sucede, y deben gritar cuando algo ocurra. Un hombre de oración debe recordarle los asuntos al Señor continuamente. Esta no es tarea de un individuo ni de unos cuantos; es necesario que un grupo considerable de hombres ore de esta forma. “Todo el día y toda la noche no callarán jamás”. Esta son compañías que velan continuamente; juntos descubren algo, y juntos oran sin cesar a Dios “hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra” (v. 7). Debemos perseverar en oración hasta que el Cuerpo de Cristo sea edificado. Dios necesita nuestras oraciones. El quiere que tengamos un espíritu de oración, un ambiente de oración y la llave de la oración. Hermanos y hermanas, levantémonos de nuestra condición y aprendamos a orar. Busquemos la llave de la oración para que podamos satisfacer la necesidad de Dios hoy.

martes, 4 de noviembre de 2008

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Hoy en el mundo estamos viviendo un periodo de inestabilidad; ¿y la verdad es que yo no se desde cuando el mundo ha sido estable?, si miras la historia de la humanidad, estarás de acuerdo conmigo, que hay pequeños lapsos de paz y muchos de turbulencia. Nunca el mundo ha sido estable y nunca lo será, la estabilidad y la paz en el mundo es sólo imaginación en la mente de los hombres del mundo (y algunos creyentes) que no pueden aceptar que todo el mundo está fundado en la vanidad, es decir, en la mas absoluta y más sólida NADA; para llamarlo en forma elegante diremos, en un sin sentido del hombre; es un sistema que va camino a lo desconocido por el mundo; pero conocido para los hijos de Dios que han escuchado a su Maestro. Va camino a lo desconocido, vienen y no saben de donde vienen, van y no saben donde van, y el único sentido que tienen acá en esta existencia, es lo que ustedes conocen muy bien; la vana manera de vivir que heredamos de nuestros padres, como bien lo decía el apóstol Pablo hace casi 2.000 años atrás "...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, ..." (1Pe 1:18) Vana manera de vivir que nuestros padre heredaron también de los suyos, y así por generaciones y generaciones se ha transmitido ese sin sentido, y que muchas veces le damos tanto valor, por el sólo hecho de que así lo hemos visto siempre, nos aferramos a nuestras tradiciones...

El mundo tiembla y teme la incertidumbre del futuro, el hombre se afana y se aferra a sus seguridades... el que tiene posesiones ve en ellas su seguro, el que tiene estudios ve en ellos su pasaporte, el que tiene amigos, ve en ellos su confianza, el que tiene un trabajo, por último hecha mano a los años de servicio en caso de despido...muchas fortalezas y muchos ídolos tiene el hombre moderno, ya no son de oro, piedra o madera como en la antigüedad (en la mayoría de los casos, ya que también hoy los hay), sino que son ídolos que muchas veces no alcanzamos a identificar, pero estamos atiborrados de ellos en el sistema mundial.

Hermano querido, ¿Te has preparado para la crisis?; por favor piensa en un segundo donde están tus confianzas y seguridades; de seguro si eres sincero para con Dios, lo veras muy claro y no tienes por que decírmelo a mi, que soy un hombre igual que tú.

En caso que las cosas empeoren, ¿a que hechas mano?, ¿lo has pensado?, no me des explicaciones a mi, insisto; esto es algo personal tuyo con tu Dios y Señor. ¿Donde está tu confianza?; ¿Donde está tu fortaleza?; ¿has construido para los tiempos de prueba?, ¿Cuan sólida es tu edificación?...

¡Cuan livianos somos con las palabras de nuestro Señor!; son esas mismas palabras que atesoramos, las que nos dan un escudo inexpugnable; y son ellas mismas, en las que tropezamos y luego le pedimos a Dios explicaciones... ¿Señor, Señor por que a mi?

Y hoy te quiero recordar la parábola del hombre que construyó su casa en la arena y el otro que la construyó sobre la roca (los dos cimientos, en Mat 7:24-27); de seguro somos los más rápidos en pensar que obviamente nosotros somos los que construimos sobre la roca, y tal hermanito es el que construye sobre la arena... Somos muy rápidos en ver la paja del ojo ajeno, esa es una condición casi automática que tenemos (yo le llamaría carne, o mejor dicho carnalidad). Bueno hermano (y en todo esto me incluyo, ya que mi primera preocupación es sacar la viga de mi ojo; pero no puedo dejar de hablar y dar testimonio de la carga que tengo en el Señor para con todos mis hermanos en la fe y compatir de ella; además, si no lo hago; faltaría a mi Señor, predicando un evangelio de golosinas sin sustancia de la verdad) es tiempo de poner a prueba lo que hemos construido, y ver la realidad de las cosas; si hay cosas aún perecibles, aún es tiempo de corregir; y si hay cosas sólidas, gracias Señor y sigamos adelante. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. (Gal 6:3-5)

Mi querido hermano, yo también me incluyo y descubro mi carnalidad, ignorancia e incredulidad; no me declaro sin falta en mi mismo, sino que me hago parte de la exhortación poniendo más que nunca atención a las palabras de disciplina de nuestro Señor; te puedo decir; que en mi alma aún hay falsas seguridades, falsas esperanzas, falsas fortalezas y falsos dioses; pero también te confieso que no les creo y las desecho; por la gracia del Señor, las reconozco, y no les creo y los expongo con claridad ante mi Dios y Señor (ya que a él no lo puedo engañar, y mejor es reconocer el pecado u error, arrepentirse (reconsiderar o pensar diferente que suena mejor que arrepentirse, una palabra muy explotada y manoseada hoy en día) y desecharlo; que hacerse parte de un auto engaño en la fe. Hermanos, el Señor nos conoce; y no le vamos a contar cuentos; es mejor reconocer nuestra carne ante él, y tenerla por muerta; para obedecer a la verdad por su gracia. Que justificar con una gracia mal entendida, todas esas falsas seguridades que también podemos llamar ídolos.

Volviendo a la parábola de los dos hombres que construyeron sus casas sobre la arena y sobre la roca (parábola que creo hemos escuchado muchas veces...), casi en forma natural nos identificamos con el hombre que construyó sobre la roca, inflamos el pecho y nos sentimos muy orgullosos de que así es (si esa gloria es para con nosotros mismos está bien, una vez sometida a prueba la obra, si es para con los demás no está bien)... pero hermanos... la hora de la prueba viene sobre toda casa construida... ¿cuan firme está nuestra construcción?

Lo que hoy vemos en el mundo que se habla de crisis e incertidumbre; es sólo el principio de pruebas que vendrán sobre el mundo entero; y las pruebas también son para SU IGLESIA, es decir, los creyentes que están unidos a la cabeza que es Cristo.

Permítanme ilustrar el siguiente dialogo:

¿Está sólida tu casa Juan? Respuesta: Claro hermano, yo creo en el Señor.

Ah, que bien. ¿Y que significa eso? Respuesta: Significa hermano que el Señor me va ha cuidar.

Que bien, así es. Pero me parece que ambas casas eran azotadas por las mismas inclemencias del tiempo. Respuesta: mmm ¿verdad? disculpa... no pero eso es para los otros, yo estoy bien (pero por dentro o hay temor y preocupación o falsa seguridad en los ídolos)...

No hermano, mira tu Biblia, dice que ambas casas fueron sometidas a la misma prueba... Respuesta: Silencio y en la mente de ese hermano, pasan rápidamente todas sus falsas fortalezas y seguridades (como ejemplo podemos mencionar, seguros de desempleo, ahorros, años de servicio, propiedades, reducción de gastos, depósitos a plazo, etc, etc...)

Para facilitar la compresión, voy a transcribir la parábola en referencia; para que notemos algunas cosas importantes:

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (Mat 7:24-27)

Si leíste con atención, verás que la única diferencia entre los dos hombres, es que uno habiendo oído lo hizo según oyó del Señor; en cambio el otro también oyó, pero no le dio valor a las palabras del Señor, sino que hizo según su parecer... No dice que el hombre que construyó sobre la arena no haya creído en Jesús, pero ciertamente no le creyó; que es lo mismo que no creer en él. Ya que cuando alguien le cree a otra persona, actúa conforme a lo que de ella escuchó y creyó, es decir, respecto al valor que damos de las palabras oídas de dicha persona. Si damos valor, actuamos conforme a ellas, si no le damos valor, prontamente las olvidamos y actuamos según nuestro "buen" parecer...

Hermanos, muy fácilmente nos identificamos con el hombre sobre la roca, pero yo me pregunto ¿hacemos y obedecemos a nuestro Señor?, ¿cuanto es lo que efectivamente oímos y obedecemos? es más, también me pregunto, ¿sabemos siquiera que es lo que debemos haber escuchado y obedecido?, es más me pregunto, ¿que importancia le damos a las palabras de nuestro Señor, para poder ponerlas por obra?, es más me pregunto, ¿si está en juego todo nuestro esfuerzo y futuro en oír y hacer sus consejos, es decir, la voluntad de Dios, CUANTO REALMENTE INVERTIMOS EN CONOCERLA, EN CONOCER SUS PALABRAS? Si realmente creemos, yo creo que no hay nada más importante y prioritario en la vida de cualquier hombre que conoce el Camino, en OÍR, para poder obedecer a la Palabra. Si así no lo hacemos, ¿No es nuestro futuro el que ponemos en juego?.

Hermano mio, no te estoy asustando, sino razonando con la sabia doctrina de la fe; no le he ofrecido a nadie el infierno (y tampoco me compete a mi hacerlo, ya que ni el mismo Señor gustó de ello, sino que él quiere que nadie se pierda). Sólo te advierto lo que veo, con el sincero propósito de que al final de esta carrera puedas recibir un galardón COMPLETO, y no sólo parte de el. Que no haya ninguna habitación de tu casa fundada sobre la arena, sino que todo sea cimentado firmemente en la Roca, y si así no lo fuera hoy, a tiempo aún estamos...

Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2Jn 1:8-9)
Si lees los versículos anteriores, veras que si es posible tener un galardón incompleto; y que la forma de evitarlo, es "Mirad por vosotros mismos", es decir, aquí no puede ningún hombre hacerte el trabajo, sino que cada uno debe mirar por sí mismo. Además, te recuerdo que la palabra doctrina acá traducida, es la palabra, didajé en griego, que significa instrucción, enseñanza, enseñar. Vale decir, no nos debemos perder de las enseñanzas o instrucciones de nuestro Señor Jesús (a veces la palabra doctrina suena muy teológica o religiosa, pero su significado es muy simple y claro, es enseñanzas o instrucción de Jesús).

Hermanos, Dios mismo vino a la tierra a darnos un mensaje, a enseñarnos algo; si Dios mismo en persona vino a darnos un mensaje acá abajo en la tierra, si se tomó tremendísima molestia en hacerlo; es porque ese mensaje es MUY IMPORTANTE, ES IMPORTANTÍSIMO Y VALIOSISIMO. ¿Canto valoramos nosotros dicho mensaje? Si realmente lo creemos tan importante, por nuestras obras se verá nuestra fe; de alguna manera lo buscaremos con diligencia. Si por el contrario decimos que creemos, pero en realidad no es así, la verdad es que no habrán obras, ya que tampoco hay fe, es decir, las mismas faltas de obras testificaran mostrando una fe muerta.
¡DIOS MISMO BAJO A LA TIERRA A COMUNICARNOS UN MENSAJE, ES TAN IMPORTANTE EL MENSAJE DE DIOS, QUE DIOS SE LLAMO ASÍ MISMO EN SU HIJO LA PALABRA! (el verbo en algunas traducciones o lógos en griego, que significa palabra). Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14) ¿Cuanto conocemos de dicho mensaje?; ¿Cuanto conocemos dicha Palabra?, ¿Cuanto estamos dispuestos a invertir por conocerlo a cabalidad? Como somos seres muy racionales y calculadores, les aseguro que no invertiremos más de lo que esperamos obtener de él; esa es nuestra mente humana que saca cuentas. Pero si nuestros ojos del corazón están abiertos y vemos el tremendo potencial que hay por delante, nuestra mente borrará el calculo anterior, recalculará la situación y verá que son tantos y tan grandes los beneficios, que incluso entregar las vida por dicho Mensaje o Palabra es poco, el darse entero por dicha Palabra no es nada aún por lo que ella nos trae, y por el gozo de estar junto a El eternamente.
Hermanos y hermanas, para hacer lo que el Señor dice o enseña, primero hay que conocerlo; hay que escuchar la voz del Señor; no hay forma de hacer su voluntad sin primero conocerla; he ahí nuestro llamado a conocer a Cristo, a conocer la Palabra de Dios encarnada y a obedecerle, que de otra forma no tendría sentido que le llamemos Señor, si no le hacemos caso.
Hoy el mundo está en turbulencia, no se por cuanto; pero lo que si se; que es una advertencia del Señor a SU IGLESIA para que despierte y vele. Para que SU IGLESIA tenga la oportunidad de retomar su verdadero Camino, se arrepienta de su error; y no nos encontremos en el final de los tiempos, con nuestra casa destruida por no haber hecho la voluntad de Dios. Hoy es un tiempo de advertencia y atención para SU IGLESIA, para que deposite toda su confianza en la Roca eterna, y todo lo que emprendas esté muy sólidamente afianzado en este Cimiento que traspasa el tiempo y las edades, ese cimiento que te ancla a Dios. Es tiempo de que cada uno vea por si mismo, ante él Señor, en que ha fallado; que someta a prueba su obra; y si hay algo que corregir, lo hagamos en amor.
Hermano querido te invito a leer en oración, lo que Jesús nuestro Señor quiere que oigamos de su voluntad; antes de la parábola de las dos casas (los dos cimientos) hay un discurso muy importante de Jesús que no debemos desconocer, y que tenemos que poner en práctica voluntariamente si realmente lo creemos (lo puedes encontrar desde el capítulo 5 de Mateo hasta el capítulo 7 inclusive), que él no nos va ha obligar (esa es la condición de ser hijo de Dios, la libertad; el mismo Señor cuando vino a la tierra lo hizo voluntariamente, incluso a la cruz fue sin obligación, pudiendo haber rehusado a ella, esa es la condición del verdadero hijo de Dios, en libertad; que eso le da gloria a Dios). Y si nos hacemos esclavos de Cristo es por amor de él, eso también lo hacemos voluntariamente a su tremendo llamado. Los espíritus que esclavizan, no vienen del Padre, sino de las tinieblas; y el temor es una cadena fuerte que amarra los hombres del mundo; de la cual ya estamos libre por medio de la fe.
El evangelio se revela por fe y para fe, sin fe no hay revelación, sólo letra muerta; no estamos en el antiguo régimen de la letra, sino en el nuevo del Espíritu. Si vas a leer, escuchar, orar, compartir, ayunar, etc. hazlo con fe, y verás los frutos, y no te arrepentirás. Estamos a tiempo hermanos no perdamos el tiempo con la vanagloria del mundo, con las cosas que son sólo añadiduras; y no nos perdamos LO MEJOR.
Si lees con atención desde el capitulo 5 al 7 de Mateo; verás que Jesús nos habla de diferentes cosas que debemos entender por medio de la fe, entre ellas están, por mencionar algunas: Las bienaventuranzas, la oración, el ayuno, los tesoros en el cielo, la lámpara del cuerpo, los dos señores, el afán, el buscar el reino de Dios y su justicia, no juzguéis, no dar las perlas a los cerdos, pedid, buscad, llamad, la puerta estrecha, por sus frutos los conoceréis, un Señor es a quien se obedece, etc y por último los dos cimientos (las dos casas); que nos estampan con fuego sus palabras para la eternidad.
Los invito a leer en oración dichas palabras, y ponerlas por obra por medio de la fe; yo se que muchos ya las conocen, pero ¿cuanto de ellas realmente practicamos?, ¿Cuanto de ellas realmente creemos?, ¿Cuanto de ellas realmente entendemos?
Hermanos, sostenidos en El, en el invisible; todas estas turbulencias serán de gran provecho y ganancia para cada uno de nosotros los que creemos, es decir, su iglesia; pero sin fe, lo único que te aseguro, es que las palabras del Señor se van a cumplir si o si; y todo lo que no tenga cimientos sólidos en él, está destinado a la destrucción.

Padre nuestro y Señor, habla a nuestros corazones que es la única forma que podemos avanzar. Y no permitas que nos endurezcamos a tu voz. Danos hambre y sed, de intimidad contigo Señor, y que podamos gustar de tu hermosa presencia. Te pido por todos mis hermanos que con sincero corazón te buscan, para que los fortalezcas en ti, por tu nombre y gracia. Enséñanos Señor, instrúyenos en tu voluntad. Permítenos Señor hoy darnos cuenta de nuestras deficiencias, para que por medio de tu gracia que opera por la fe en ti Señor, podamos corregir lo que no está de tu agrado en nuestras vidas. Gracias y Amén.
Que la gracia y la paz del Padre y de nuestro Señor Jesús, sea con todos y cada uno de ustedes.

Rodrigo









martes, 28 de octubre de 2008

¿Cuál es el lugar?

Hoy muchos cristianos verdaderos, al igual que yo lo hice hace años; buscan el lugar verdadero donde reunirse, el lugar correcto donde adorar a Dios; buscan el lugar que Dios espera que asistan, buscan la verdadera iglesia. Hoy muchos cristianos verdaderos, no están tranquilos ni conformes en el lugar que asisten, y tienen muchas preguntas sin responder si donde asisten ¿será el lugar correcto?. Hoy muchos cristianos verdaderos, están confundidos entre tanto marketing religioso que los rodea, de tantas y tan variadas y distintas iglesias, que profesan seguir al mismo Dios y al mismo Señor. Muchas de estas iglesias, son más bien empresas humanas, que el lugar espiritual y de comunión con Dios y los hermanos que deberíamos hallar; y es que en ellas, no encontramos lo que realmente buscamos, y mucho menos nos da paz y gozo a nuestras almas, cansadas, sedientas y necesitadas de Dios, al contrario muchas veces salimos más cargados y cansados, que de lo que entramos a ellas. Muchas veces nos defraudamos de las cosas que vemos y vivimos en algunas de ellas, cuando pasa algún tiempo y empezamos a conocer la realidad de muchas cosas, que están escondidas detrás de bonitas máscaras y esplendida diplomacia...

Hoy muchos cristianos verdaderos, se preguntan: ¿Cuál es el lugar?, ¿Dónde debo ir?, ¿Con quien me debo congregar?, ¿Cada cuanto lo debo hacer? y ¿Cómo lo debo hacer? Y como coro de fondo, detrás de todas estas preguntas; suenan las voces discordantes de múltiples hombres que predican una doctrina diferente, y muy bien diferenciada de su vecino, tratando de atraer más ovejas a sus rediles; con todo tipo de espectáculos y sensualidad cada cual quiere convencer a sus oyentes, que con ellos es el lugar de Dios en la tierra, que con ellos es la bendición de Dios... Detrás de todo este espectáculo, confusión y bullicio, este pobre cristiano sincero; que de verdad quiere agradar a su Dios y Señor, y realmente lo necesita y busca con prontitud, se pregunta… ¿Cuál es el verdadero lugar?
Si tú querido amigo y hermano, elevas a tu creador una oración sincera, y te apartas de toda esta vorágine de movimientos religiosos que sólo procuran fama y ganancia a sus líderes religiosos, con diferentes doctrinas, diferentes mandamientos, diferentes costumbres, diferentes métodos, diferentes lugares, diferentes filosofías, diferentes historias, diferentes show, diferentes manifestaciones para cautivar las ovejas más que apacentarlas. Si te detienes un poco y oras a tu Creador con fe para escuchar su voz…. Y le preguntas a tu Dios:
Señor ¿Cuál es el verdadero lugar? Mira que hoy muchos me dicen que ese o aquel es el lugar, y todos tienen muchos y estudiados argumentos los cuales a veces desconozco (pero hay algo en mi interior, hay algo que no me deja tranquilo y sigo buscando...), incluso hay algunos que me ofrecen hasta las garras del diablo si dejo de asistir con ellos, ya que prometen una protección casi mística de satanás, por pertenecer a sus rediles con todo lo que eso significa...

¡¡¡Dios mío, Dios mió…!!!
¿Cuál es el verdadero lugar en el que debo estar?

Y la Palabra de Dios que bajó del cielo te responderá: “…y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” Juan 4:23-24

Ya no es en Jerusalén, como si lo fue en la a antigüedad; ya no hay un lugar físico definido hoy en esta tierra, ya no hay un templo construido por hombres (el templo somos nosotros); ya el verdadero lugar es en espíritu y en verdad. El verdadero lugar de adoración a Dios es en Espíritu y en Verdad.
Cuando Jesús conversó con la mujer samaritana, lo dejo muy claro; la salvación viene de los judíos, y hasta ese tiempo el lugar era Jerusalén. Pero hoy hermanos ya no es un lugar físico establecido en donde nos comunicamos con Dios, sino que el verdadero templo es Cristo mismo; y él ya está en nuestros corazones, si le hemos recibido.
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Juan 4:20-22

El lugar es en Espíritu y en Verdad; ¿Qué significa eso? En primer lugar, que los que busquen adorar a Dios, y no lo hagan en Espíritu y en Verdad, no lo conseguirán; ya que Dios es Espíritu y los adoradores deben acercarse a él y adorarlo en Espíritu y en Verdad; no en error o engaño, sino en Verdad; no por medio del alma, sino por el espíritu; ya que, no se puede adorar a Dios sin el Espíritu. Y este Espíritu ya nos fue concedido, por su obra y gracia, cuando lo recibimos por la fe. Este Espíritu es el que nos posibilita adorar a Dios, independiente del lugar del universo donde nos encontremos en cada momento. Y la segunda condición es en Verdad, y sabemos que Cristo es la verdad. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

O sea en Espíritu y en Cristo (verdad), podemos adorar al Padre; y también sabemos que el Espíritu es el Espíritu de Cristo, es el mismo Espíritu Santo; como lo podemos ver en el siguiente verso..Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Rom 8:9
Hemos llegado a una gran conclusión, si lo vemos con detalle:
Para adorar a Dios, debemos hacerlo en Cristo (Espíritu) y en Cristo (Verdad); no hay otra forma de adorar a Dios; sino en Cristo y sólo en Cristo.
Hermanos el lugar que tanto buscas, está EN CRISTO. Si lo puedes creer me entenderás, y verás que tu búsqueda acabará y tu alma encontrara refrigerio y descanso En EL.

Si realizas una búsqueda en tu Biblia de la frase “en Cristo”, la encontraras muchas veces en tu Biblia; y esto es algo que debemos entender. Esto significa un lugar o una posición espiritual para con Dios y por ende, para con el universo, en la que debemos estar; es tan importante vivir y entender esta frase “EN CRISTO” que es la base de toda adoración genuina a Dios; y es la base de nuestra carrera al Padre.
El lugar es En Cristo.
El modo es En Cristo.
El camino es En Cristo.
Me debo congregar con mis hermanos En Cristo.
Todo lo debo hacer En Cristo.
Las respuestas están En Cristo.
Todo lo que busco lo encuentro En Cristo.
¿Y como llego y permanezco en este maravilloso lugar que es Cristo?
Por medio de la fe.
Si esto lo logramos ver, entender y experimentar, el resto nos lo rebelará Dios; pero sólo En Cristo.
Que Dios Padre y nuestro Señor nos hablen al corazón. Amén.

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. (Col 2:8-10)

sábado, 25 de octubre de 2008

Jesús Adrián Romero _ Videos YouTube

VÍDEOS BLOQUEADOS VER AQUÍ OPINIÓN 

Les comparto esta serie de enlaces a vídeos YouTube, del canta-autor cristiano Jesús Adrián Romero. A lo mejor, no te gusta mucho este tipo de música, pero escucha la letra de las canciones, y si tienes oídos, las reconoceras muchas de ellas... Y si no te gustan, no importa; lo importante es que le creas a Dios.

Saludos.




Razones Pa' Vivir

Aqui Estoy

sumergeme

COMO LA BRISA

Pan De Vida

Mi Universo

Ven te necesito

Magicas Princesas

Te veo

Me Dice Que Me Ama

Abre los Cielos

Dame tus ojos

Tal Como Soy

El Aire de tu Casa

Esperar en ti

AYER TE VI...

HEME AQUI ENVIAME A MI

sábado, 18 de octubre de 2008

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición


Si lees el titulo de este mensaje, verás que son palabras muy fuetes; las cuales declaró el apóstol Pablo a las iglesias de Galacia. Si de alguna manera estas palabras te impactan, por favor lee este mensaje, hay algo importante que no debemos desconocer.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. (Gal 3:10)

Estas palabras son verdaderas, son fuertes y más sólidas que el mármol. Todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición. Siendo la ley santa, justa y buena; todo hombre que depende de las obras de la ley para justificarse ante Dios, está bajo maldición. Y no lo digo yo, lo dice la misma Biblia que algunos utilizan, para predicar la ley. Y si todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, ¿cuanto más lo estarán aquellos que dependen de leyes inventadas de hombres, y no la verdadera ley de Dios? La respuesta te la dejo para tu imaginación…

Hoy muchos predican la ley desde diferentes lugares, desde diferentes doctrinas humanas, desde diferentes pulpitos, desde diferentes escuelas filosóficas, desde diferentes religiones, etc. Prácticamente todas las religiones predican lo mismo, predican una ley expresada en ordenanzas y mandamientos, por medio del cual pretenden agradar a Dios y alcanzar un paraíso. Incluso muchos cristianos sinceros son arrastrados al error, por maestros que desconocen la Verdad. No tendrás que ir muy lejos para comprobar por tus propios ojos lo que te digo; no necesitas viajar muchos kilómetros para palpar la realidad de esta predica errada. Hombres que predican un evangelio de leyes, ordenanzas y mandamientos; hombres que predican las buenas costumbres y la moral; hombres que en su mensaje desconocen el verdadero significado de la cruz de Cristo. Muchos creo, sin mala intención; pero por cierto en el error. ¿Y si tu sigues el error, podrás obtener un buen resultado? Obviamente no es posible, después de seguir el error, obtener un buen término (es lógica pura, esa misma lógica que la religión mística desconoce, y es muy clara para con Dios).

Porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado; ya que por medio de la obras de la ley, ningún hombre será justificado para con Dios. Si esto es verdadero para con la ley santa y perfecta de Dios; ¿que oportunidad tiene un hombre que practica una ley errada, o una ley cambiada por las tradiciones y costumbres de los hombres, o una ley a su propio gusto? Por medio de la ley, no hay ninguna oportunidad de ser justificado para con Dios.

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. (Gal 3:11-12)

Entendiendo que ningún hombre será justificado por las obras de la ley, sino por la fe. Pregunto: ¿Quién es el principal interesado de que volvamos a la ley?, ¿Quién es el que nos quiere bajo maldición?, ¿Quien es el que nos quiere engañar, para apartarnos del Camino, para apartarnos de la Verdad? Bueno, este enemigo del hombre, este ser que quiere la miseria y la muerte del hombre; es quien hasta hoy en día sigue engañando a los hombres predicándoles el camino de la ley. Este enemigo llamado Satanás, es quien engaña al mundo entero y los sigue sometiendo bajo su potestad, de la cual somos librados en Cristo. Este ser vestido hoy de ángel de luz, dicta mensajes dulces que son amargos como el ajenjo en sus frutos; los frutos de la maldición y ser apartados de Dios.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), (Gal 3:13)

En Cristo, por medio de la fe en El y su obra perfecta; somos librados de la maldición de la ley; ya estamos muertos para la ley; y vivos para Dios, es decir, realmente vivos. Por medio de la ley, éramos muertos por nuestros pecados, y todo el que persiste en este camino de la obras de la ley, para justificarse a sí mismo; está bajo maldición (condenación); ya que debe cumplir TODA la ley en forma perfecta para tener vida, que ciertamente es la única manera de lograrlo por medio de la ley. Y por lo menos yo, no pude; y la ley me mató. Pero gracias doy a mi Dios; por Cristo mi Señor quien me justificó y me salvo, dándome vida juntamente con él. Y ya no estoy bajo la ley, sino bajo la gracia que es en Cristo Jesús Señor nuestro, que opera por medio de la fe.

HERMANO Y HERMANA; LA UNICA MANERA DE AGRADAR A DIOS ES POR MEDIO DE LA FE. PORQUE SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS. SI PIENSAS QUE PUEDES HACER MUCHAS COSAS PARA AGRADARLE, ESTA BIEN, PERO SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADARLO, DEBEMOS CREERLE PRIMERO. ¿Y COMO CREEREMOS SI NO OIMOS? ¿Y COMO OIREMOS SI NO NOS PREDICAN LA VERDAD DEL EVANGELIO?

Cuando Pablo dice: "están bajo maldición", usa el tiempo del verbo estar en presente; no dice estarán o estaban; sino dice ESTAN bajo maldición. Cuando por cualquier motivo nos tratan de deslizar de la verdad del evangelio, nos tratan de someter nuevamente a la maldición de la ley. Hermanos, es prioritario tener muy claras estas palabras del apóstol Pablo; no es un juego, ni son dichas de esta forma para impresionar; sino que es una verdad que debemos conocer y entender, para no ser arrastrados al error, Ya que hay quien hoy día, al igual que ayer, nos quisiera sometidos en esclavitud, quien usa muy fuertemente la religión humana para apartar los hombres de la Verdad, es decir, de la Vida, es decir, del Camino. Tú ya lo entendiste, nos quiere apartar de JESUS EL CRISTO. Hay un enemigo que a toda costa, nos quiere sacar a su terreno, es decir, a la carne en la filosofía del mundo; ya que él sabe que ese es su terreno. Pero nosotros hermanos, si hemos conocido la benignidad del Señor; ya no estamos sujetos a la ley para ser aceptos ante Dios, si no, para presentarnos ante Dios es perfecto y suficiente el sacrificio de Cristo en la cruz. Es por su gracia y no por nuestras obras que lo recibimos, por medio de la fe. Y si fuera posible ser salvos por las obras de la ley, demás murió Cristo; como lo dice Pablo: No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. (Gal 2:21).

¿Que significan estas palabras?, que cualquier hombre que depende de hacer y cumplir la ley; para justificarse ante Dios; está bajo MALDICION. ¿Por que es así? Porque escrito está en la misma ley en la Biblia, Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. ¿Que quiere decir? Como ningún hombre que no cumpla todas las cosas escritas en el libro de la ley, tendrá vida. Sino que tendrá muerte.

De hecho las palabras son aún más fuertes:
De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. (Gal 5:4) Hermanos, que no haya ninguno en esta condición, pon mucha atención a los mensajes que escuchas y las predicas que oyes; no sea que por ignorancia te hagan volver a esclavitud.

Como será de serio este mensaje, que Pablo exclamó: Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gal 1:6-9)

Maldito sea cualquiera que os predique un evangelio diferente al que habéis recibido; es tan grave predicar un evangelio adulterado, que Pablo usa palabras que muestran la gravedad de tal situación, sea anatema (maldito, apartado de Dios). Si incluso un ángel de cielo o él mismo lo hiciese.

Como resumen, sólo unas preguntas, que nos aclaran cual es el verdadero evangelio:

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gal 3:2-5)


Por oír con fe hermanos, por oír con fe.


Que la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amen.

Rodrigo

domingo, 5 de octubre de 2008

Un tesoro escondido en un campo


Mucho me ha llamado la atención, la siguiente parábola, que ocupó el Señor Jesús para referirse al reino de los cielos. Es una parábola que nos llena de esperanzas, expectativas y asombro de lo tremendo que son los tesoros del reino de Dios. Si la lees con atención, y con la ayuda del Espíritu Santo que nos guía, compartamos la siguiente reflexión:

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mat 13:44)

Si lo vemos e imaginamos en lo literal de la parábola, podremos tener una idea de lo grande que tenemos por tomar y lo dispuestos que estaremos por conseguirlo.

Imagina un campo en el que encuentras enterrado una fortuna en oro, plata y joyas. Según tus primeras excavaciones calculas que el precio asciende a por lo menos 100 millones de dólares; ya que lo que alcanzaste a ver es sólo una parte del gran tesoro escondido. Es un tesoro escondido de tiempos antiguos, y cuyo dueño del campo desconoce.

¿Qué haces?

Claro que intentarás tomar posesión de dicho campo para poder disponer de dicho tesoro; te puedes imaginar lo que significa tremenda fortuna. Bueno lo decides y vas al dueño de dicho campo y preguntas por el valor de esa tierra. El dueño te informa que su precio es alto, y que asciende a 100 mil dólares. Bueno a la verdad no tienes ese efectivo (sólo si te despojaras de todo lo que tienes podrías reunir esa suma), así que decides de alguna forma conseguir el dinero. Para empezar, reunes todos tus ahorros, luego vendes tu casa, tu auto, etc; incluso gustoso pedirías un crédito en el banco para juntar la suma. Luego de que por fin te has deshecho de todas tus posesiones, bienes y propiedades; después de mucho trabajo, logras reunir dicha suma. Y compras el campo.

Obviamente recuperaras con creces todo lo que invertiste, y te sobrará en abundancia.

Semejante al ejemplo es el reino de los cielos; cuando tú descubres el tesoro escondido en el campo (y no antes); estarás dispuesto a entregarlo todo por obtener dicha tierra y así poder tomar posesión del tesoro. Las personas del mundo te mirarán y no entenderán por que te despojas de todo; y tú lo haces con gran gozo. Incluso muchos creyentes no te entenderán y te dirán; oye hermano no hay que ser tan extremistas; no es necesario que te despojes de todo; sólo un poco es suficiente. Tú sabes a ciencia cierta que la suma debes reunirla completa y entiendes que no sirve la mitad del dinero, sino que el precio son 100 mil dólares y no 50 mil dólares, ni ninguna otra cifra inferior a esta.

Algunos viendo tu actitud tan piadosa trataran de imitarte, pero ellos no tendrán esa alegría ya que ellos sólo lo hacen como una obra, no ven la ganancia de aquello, y no venderán todo gozosos como tú lo harías (es que ellos no entienden el propósito que tienes, después del descubierto que has hecho, ellos no han visto aún el tesoro).

Bueno es recordar que esta parábola, como todas las parábolas son para los hijos del reino de Dios; no se trata de poner altas metas para la salvación de los hombres; es una parábola para ya creyentes convertidos llamados al reino de los cielos. Y bueno es decirlo, para todo el que quiera venir a él. Es un Camino en el cual todos los que lo hemos recibido, tenemos las puestas abiertas.

Bueno, te tengo que contar una muy buena noticia, una noticia más grande que 100 millones de dólares; una noticia mayor que 1.000 millones de dólares; una noticia aún mucho, pero mucho mayor.

¡ Si tú has recibido en tu corazón al Señor Jesús, es decir, le has creído y él ha hecho morada en ti; por medio de su Santo Espíritu; tú tienes enterrado en tu corazón un tesoro inescrutable, un tesoro incontable en inmensidad !

Tu ya has sido salvo por fe, pero hay algo grandioso adelante aún, la salvación es sólo el comienzo. Lo que queda hoy es pagar el precio de dicho campo y tener dominio sobre aquella tierra para poder desenterrar el tesoro que en ella está escondido. El actual dueño del campo, es tu carne (carnalidad) que es ignorante e incrédula (no ve ni entiende); y no sabe apreciar lo que hay bajo ella, enterrado en tu corazón. La carne desprecia este tesoro porque no lo ve y no lo entiende. Por eso tú debes tomar posesión de dicho campo (alma) para poder disponer del tesoro. Pero fíjate que no es gratis, ya que tienes que pagar un precio de 100 mil dólares; aunque en realidad es gratis, porque una vez que tomes posesión del campo tu dinero se te devolverá con creces hasta sobreabundar, si vendieras una pequeñísima parte de dicho tesoro.

Mientas tú carne (carnalidad o viejo hombre) tenga el dominio de tu vida, mientas tu viejo hombre sea el que toma las decisiones; ni sueñes con alcanzar el tesoro; él es ignorante e incrédulo, para él ese tesoro no existe y si se lo contaras no creerá jamás, y por lo tanto, para él no tiene ningún valor, él desperdiciará el campo, porque no lo puede ver.

Hermano hoy te informo que si recibiste por fe, el Espíritu Santo; ese tesoro está en tu corazón y sólo queda creerle a Dios y comprar el campo.

¿Cuál es el precio?

El precio es que pierdas el alma por dicho tesoro; es decir, debes entregar todo lo que tienes (y lo harás con gozo si realmente lo crees) por poder desenterrar y descubrir ese tesoro.

Queridos hermanos, eso es el camino de la cruz; no es un camino triste, sino un camino con gozo y con la certeza de lo que estas alcanzando; las personas que están a tu alrededor te miraran y algunos dirán que estas loco, otros te dirán que no debes ser extremista y otros te imitaran te dirán que piadoso es ese hombre, y otros te escucharán y gozarán contigo buscando ese tesoro; y tú en tu interior tendrás el testimonio; que no es por razones humanas que tú lo haces, sino que con ello alcanzas un tremendo tesoro que es Cristo en ti; y de paso recuperas el precio pagado, es decir, tu alma; salvarás tu alma.

Como ya nos lo dijo nuestro Señor, hace mucho tiempo:

Porque todo el que quiera salvar su vida (alma), la perderá; y todo el que pierda su vida (alma) por causa de mí, éste la salvará. (Luc 9:24)

El original usa la palabra psujé en griego, que significa alma (las traducciones no son muy buenas siempre; pero hoy Dios nos da los medios para encontrar estas cosas); si no vendemos todo y compramos el campo perdemos el alma; si por causa de Cristo (el tesoro) vendemos todo y lo compramos, la ganamos. No hay nada que perder, y si mucho que ganar; sólo debemos ver el tesoro y lo haremos con gozo.

Esto no se trata de partir y vender literalmente tus bienes; se trata de donde tienes el corazón y que estás dispuesto ha hacer por alcanzar lo que Dios ya te dio. Mientras no veamos el tesoro, lo haremos de mala gana y como una gran obra (o no lo haremos, que sería lo más seguro, ya que nadie estaría dispuesto a perder su alma por algo que desconoce); cuando vemos por gracia de nuestro Señor ese tesoro; ya no es carga sino con alegría te despojas de lo que hoy no te aprovecha y compras esa tierra de la cual fluye leche y miel. Te despojas de todo, ya que sabes que así estas tomado dominio del campo.

Ahora nuevamente ¿cómo alcanzas el tesoro?

La respuesta es simple; lo alcanzas por fe, y si es por fe es por gracia; y sabemos que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios, es decir, del jréma de Dios; palabra hecha espíritu y vida en ti.

Hermanos necesitamos pedir al Señor que abra los ojos de nuestro entendimiento para que veamos las cosas grandes que tenemos por delante, para que avancemos hacia ellas. Sin esta visión, es imposible alcanzar nada; y la visión proviene de Dios.

Cuando por medio de la fe tu alma es santificada; vas tomado posesión de dicho campo en el cual está el tesoro escondido, cuyo tesoro es Cristo en ti. Cristo ya lo está, si hoy tienes el Espíritu Santo morando en ti. Pero la tierra debes ser de tu dominio y no del viejo dueño que no sabe nada, no entiende nada y no le interesa nada de lo de Dios; porque no puede, ni quiere entender; me refiero al viejo hombre.

Sólo para terminar les copio la oración de Pablo por la iglesia de Efeso; creo que debemos orar como él oró; y lo debemos hacer de corazón ante nuestro Padre; ya que sin él no podemos avanzar. En ella verás como Pablo trata del mismo tema y entiende que esto es obra de Dios en nosotros, y por ello debemos orar para que Dios nos de entendimiento y revelación de sus maravillas en nosotros.

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1:15-23)

Que la paz y la gracia de nuestro Padre y de su amado Hijo, sea con todos y cada uno de ustedes. Amen.

Rodrigo

sábado, 6 de septiembre de 2008

Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría


Para el siguiente mensaje es necesario que lean con atención el siguiente trozo de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios:

Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. (1Cor 1:22-24)

Mira si vamos por parte en esto, veremos algunas cosas interesantes;

"Porque los judíos piden señales", dice la Biblia...¿No es lo mismo hoy cerca de 2.000 años más tarde...? Si lo meditamos un poco nos daremos cuenta que las cosas no han cambiado después de tantos siglos de historia en la humanidad. ¿Quienes representan hoy a los judíos? Los judíos representan el mundo religioso (sea cristiano o no), el mundo religioso hoy anda con hambre de milagros y en una búsqueda desenfrenada de señales para poder seguir y llamar multitudes. Es a través de esta manifestación (sea verdadera o mentirosa), que hoy el hombre religioso se mueve, esperando manifestaciones y señales sobrenaturales... Incluso en el mundo cristiano, hay una búsqueda de manifestaciones y avivamientos, no hay satisfacción en Cristo entendiendo que es la plenitud de la deidad y que estamos completos en él; sino que les falta algo que llene sus sentidos y emociones, andan en búsqueda del camino; despreciando el propio Camino.

"los griegos buscan sabiduría", ¿Y hoy quienes son los griegos?, los griegos hoy son todos los hombres del mundo que buscan su prosperidad, desarrollo, riquezas y futuro, a través de la sabiduría, es decir, a través del conocimiento humano, a través de la ciencia humana y tecnología. Hoy el mundo laico tiene sus esperanzas y vista puestos en la ciencia (conocimiento humano), como esperanza de salvación, desarrollo y prosperidad. Busca y buscan nuevas soluciones a problemas que sólo se agravan con los años (solucionan unos y crean varios nuevos más, con las soluciones planteadas), lo mismo de antaño; sumando hoy que este planeta ya cada vez está más destruido, buscando esa solución que nunca podrán encontrar por esta vía, la sabiduría humana no alcanza a llegar y satisfacer la gran necesidad del hombre, sin Dios.

"pero nosotros predicamos a Cristo crucificado", Fíjate como existimos como un tercer grupo, aparte de los judíos (religiosos) y griegos (mundo laico), un tercer grupo que declara y anuncia una nueva vía (aunque no tan nueva, pero siempre nueva en su frescura y vitalidad; y aún muchas veces desconocida y creída entre "judíos" y "griegos"). Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, no sólo a Cristo, sino a este crucificado; es decir, a Cristo y su obra consumada, completa, perfecta y tremenda para la humanidad. Una obra divina en solución, en vida, en futuro, en prosperidad, en riquezas eternas, en sabiduría, en amor, en conocimiento, en majestuosidad, en misterio, el clave, en poder, sólo visible para los que son llamados...

Hermano, no sólo predicamos a Cristo, sino que a este crucificado, ¡Que nuestro Padre y Señor nos revele la grandeza de estás cosas, su persona y su obra! No sólo predicamos a Cristo; sino a este crucificado.

"para los judíos ciertamente tropezadero", para religiosos (cristianos o no) es una roca de caída, ¿cómo explicarlo? Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. (Pro 16:18) Tropezadero, no pueden creer, ver y entender lo que significa a Cristo crucificado; significa en parte entender que por mi culpa el murió en la cruz, significa que por su amor lo hizo por mi, significa que si estuvo dispuesto a eso, ¿que más le puedo pedir? ¿no me dará todo lo que le pida, si ya me dio lo mayor que existe? Significa ya no más yo, sino Cristo en mi.

"y para los gentiles locura", para el mundo es una insensatez (absurdo), es algo fuera de su alcance de compresión. No lo pueden entender, ni les interesa entenderlo, no hay atractivo en para el hombre natural en las cosas espirituales, como dice la Biblia Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1Co 2:14)

"mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios", para los llamados, vengan de la religión o del mundo laico; es Cristo el poder y la sabiduría de Dios; lo que tanto buscan lo religiosos (señales) está en Cristo poder de Dios. Lo que tanto busca el mundo laico, la ciencia y el conocimiento como vía, están en Cristo sabiduría de Dios. Todo lo que el mundo busca, sea el mundo religioso o el mundo laico; está escondido en Cristo, el poder y la sabiduría. GRANDES MISTERIOS ESCONDIDOS QUE SON REVELADOS POR DIOS, A LOS QUE LE AMAN.

¡Cuanto nos falta aún por entender del mensaje de Cristo crucificado!..¿?

¡Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios!

Padre nuestro y Señor, danos la revelación para entender más el mensaje de Cristo crucificado, por tu nombre. Amen.

domingo, 31 de agosto de 2008

Como descansar...


Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera. (Mat 11:28-30)

Cuando leemos esta promesa de nuestro Señor, nos acordamos que tenemos en él un reposo, es decir, un descanso prometido a nuestras almas. ¿Lo estamos experimentando? Si es así, gloria a Dios. Si no es en plenitud aún, mira recuerda esta promesa y por favor pon atención:
Si estás cansado y tu cansancio es sólo de tu cuerpo, mira creo que lo mejor que puedes hacer es dormir y descansar, y recuperaras las energías que te faltan. Y eso también es importante, no lo desprecies...

Si por el contrario, no es con dormir y descansar, que se alivia tu cansancio, fatiga y carga; quiere decir, que eres un candidato a escuchar:

"Venid a mi" nos dice el Señor, en algún momento nos hemos descuidado y apartado un poco de su ruta, es decir, de El. Ahora, él te dice TOMAD mi yugo, NO dice TE PONDRÉ mi yugo; sino TOMAD, es algo voluntario y no impositivo; es algo que debemos hacer en fe, y entendiendo que nos dará ese descanso que tanto anhelamos, nos aligerará la carga que hoy llevas y te tiene curcuncho (jorobado). Pero no sólo te dice, tomad mi yugo, sino que añade algo que debemos aprender, ¡si aprender!; es algo que debemos imitar de El, que es manso y humilde de corazón; y entonces, la promesa se cumplirá en tu alma; su yugo es fácil (bueno, benigno, útil, mejor) y ligera es su carga. Sin mansedumbre ni humildad, no dice que la carga sea ligera y el yugo fácil. Sino que dice "Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí" (ambos a la vez).

Con que facilidad muchas veces tomamos nuestros propios yugos, y desechamos el que él nos ofrece...¿?Eso es lamentable para nosotros, ¿quiere decir, que debemos aún estar más agotados para creer, obedecer y entender? Que no sea así, ya que no nos hacemos ningún favor; ni a los que nos rodean tampoco...

Nota que llama a TODOS los que estén cargados y cansados, no a algunos; no hay nadie excluido sino aquellos que no quieran participar de su yugo a la ETERNIDAD, PROSPERIDAD VERDADERA y AMOR.

Fíjate que la palabra yugo, es zugós en griego, es decir, lo que todos entendemos por yugo; (de la raíz de ζεύγνυμι zeúgnumi (unir, espec. mediante un «yugo»); unión, uncir, yugo, i.e. (fig.) servidumbre (ley u obligación); también (lit.) travesaño de la balanza (como conectando) los platos:-yugo). Que precisamente significa que ya no haces tú voluntad, sino la del que conduce tu vida, es muy práctico ver como las yuntas de bueyes, sólo pueden estar bajo un sólo yugo, y no dos yugos a la vez ¿No es verdad?. Para estar bajo el yugo de Cristo debemos dejar todo otro yugo en nuestras vidas (almas), es decir, todos nuestros afanes, preocupaciones, anhelos, desvelos, proyectos, etc, etc. a sus pies, y él tendrá cuidado por nosotros cada día; ¡no hay por donde perderse!, ¿acaso preferimos uno difícil y pesado o uno ligero y mejor?

Padre nuestro y Señor, habla a nuestros corazones y enseñanos tomar tu yugo; y aprender de ti Señor, tu mansedumbre y humildad. Amen.

Un abrazo, de un hermano que los quiere en el Señor, y que no quiere ver a ninguno cansado y cargado.

Rodrigo


PD. ¿Que necesitamos para poner en práctica estas obras, es decir, la obra de Dios?
Necesitamos creerle a Jesucristo, a quien Dios ha enviado...es muy claro...sin creerle no podremos obedecer...sin obedecer, no obtendremos lo prometido...

Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:28-29)

El que nos quiere ver cansados y cargados no es Dios precisamente, sino el enemigo. Cuando escuchamos la voz del enemigo y somos engañados por sus mentiras, no podremos sacar ni un gramo de nuestros hombros, porque Satanás nos quiere mal. Cuando le creemos a Dios, y por ende obedecemos, sus promesas se cumplen...