sábado, 13 de septiembre de 2014

Haced morir por el Espíritu, las obras de la carne

Este mensaje, es una continuación del mensaje anterior No salves al viejo; en el cual vimos que los que son de Cristo, ya fueron muertos con él, y no tiene ningún sentido tratar de salvar lo que Dios ya condenó. Hoy veremos la forma práctica que nos enseña el mismo Espíritu, de llevar a cabo la tarea de la cruz en nosotros.

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Rom 8:11-13 

Voy a partir de la siguiente sentencia: “más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”; acá vemos una condición, es decir, un si condicional; si por medio del Espíritu Santo hacemos morir la obras de la carne, viviremos. Por el contrario, si vivimos conforme a la carne, moriremos. Fíjate que el texto está referido a cristianos que ya tienen el Espíritu Santo, a personas que ya han nacido de nuevo; esta enseñanza y advertencia es para creyentes verdaderos (la iglesia); y no para incrédulos.

Por eso dice, haced morir las obras de la carne por medio del Espíritu; no dice que él Espíritu lo hará sólo (sin tu participación), sino que nosotros debemos hacerlo por medio del Espíritu Santo. Tampoco dice que debemos hacerlo sin él Espíritu (tarea imposible sin el Espíritu); dice que es una tarea que debemos hacer nosotros, por medio del Espíritu que nos ha sido dado; ya que ese Espíritu tuvo el poder de levantar a Jesús de en medio de los muertos; y tiene el poder suficiente en nosotros de hacer morir nuestras obras de la carne. Es un Espíritu PODEROSO que tenemos, y debemos utilizarlo para cumplir esta tarea en nosotros, hacer morir las obras de la carne; de otro modo moriremos (si vivimos conforme a la carne).

Por si alguno, no recuerda las obras de la carne, copio lo siguiente:

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gal 5:19-21 


¿Crees que con el Espíritu que mora en ti, tienes el poder de hacer morir las obras de tú carne?

El poder de Dios se manifiesta por medio de la fe (al que cree, todo le es posible), si lo crees vencerás, y ese mismo poder te levantará (porque es poderoso para hacerlo); si no lo crees, naufragarás en tu incredulidad.

NO tiene sentido creer en Jesucristo, sin creer lo que su mismo Espíritu nos enseña; y hoy nos enseña a utilizar su Espíritu para vencer las obras de nuestra carne, de tal manera de hacerlas morir en nosotros, porque si no lo creemos; tampoco podemos creer que ese mismo Espíritu tiene el poder de vivificar nuestros cuerpos mortales, y levantarnos de entre los muertos. Y si no lo creemos, ¿Como lo obtendremos? Imposible, ya que las promesas se alcanzan por medio de la fe.

Si vivimos derrotados conforme al poder del Espíritu poderoso que tenemos en nosotros ¿Cómo creeremos que es mismo Espíritu nos levantará de entre los muertos? IMPOSIBLE.

Hoy tenemos un Espíritu poderoso en nosotros y que por medio de Él, podemos hacer morir la obras de nuestra carne; y de esa misma forma, ese Espíritu nos levantará de entre los muertos, como lo hizo con Jesús nuestro Señor y Maestro. Amén.

No escondas el talento que te dieron en tierra, hazlo producir para tu Señor. Un abrazo a todos, y la gracia y paz de nuestro amado Padre y su Hijo sea con todos vosotros. Amen.