martes, 11 de junio de 2024

¿Dónde está Dios?, según la Biblia

 


La mayoría de los cristianos hoy en día cree que Dios está en el cielo, y eso es cierto porque Dios es omnipresente. Pero, ¿es solo así? ¿O está en otro lugar también? ¿Qué nos dice la Biblia al respecto? Los análisis que se presentan aquí se basan únicamente en el respaldo bíblico, para no establecer una doctrina diferente a la que enseña la Biblia.

Partimos de la afirmación que vamos a respaldar bíblicamente: ¿Dónde está Dios? Dios está sobre el cielo, no solo en el cielo, como comúnmente se cree.

Esta es la afirmación que vamos a respaldar bíblicamente, entendiendo que Dios está en todo lugar, es decir, es omnipresente. Los argumentos serán lógicos y basados únicamente en la Biblia.

Esto es algo a lo que no estamos acostumbrados los cristianos a escuchar, pero lo veremos bíblicamente, y es bueno para tener una mejor comprensión y conocimiento de Dios:


  1. En Génesis 1:1, el primer versículo de la Biblia nos dice:

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra." (Génesis 1:1)

Si analizamos esto, vemos que al principio (es decir, al inicio) Dios creó los cielos. Entonces, me pregunto: ¿Dónde estaba Dios antes del principio? No podía estar en los cielos, pues aún no habían sido creados por Él, pues son parte de su creación.

Aquí vemos cómo Dios estaba en un lugar que no eran los cielos antes de la creación; pues no existía la creación aún. A este lugar lo llamaremos "sobre el cielo".


  1. La Biblia expresa que Dios es más grande que los cielos:

"Pero, ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿Cuánto menos esta casa que yo he edificado?" (1 Reyes 8:27)

Aquí vemos cómo Salomón indica que Dios no cabe en los cielos; los cielos de los cielos no lo pueden contener. Entonces, es lógico también pensar que Él está sobre el cielo, y no solo en el cielo, como comúnmente se cree.


  1. La oración del Padre Nuestro dice explícitamente en español que el Padre está en el cielo:

"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en [ἐν] los cielos, santificado sea tu nombre." (Mateo 6:9)

La palabra en griego coiné [ἐν] también se puede traducir como "sobre", y si lo traducimos así, quedaría:

"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás sobre [ἐν] los cielos, santificado sea tu nombre." (Mateo 6:9)

Como ejemplo: En este versículo vemos cómo la palabra se traduce como "sobre":

"Fiel al que lo constituyó sobre [ἐν] toda su casa, como también lo fue Moisés." (Hebreos 3:2)


  1. A continuación, algunos ejemplos en que la Biblia habla de "sobre los cielos", el lugar donde Dios habita:

"Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra. Has puesto tu gloria sobre los cielos;" (Salmos 8:1)

"Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria." (Salmos 57:5, 11)

"Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él." (Salmos 68:4)

"Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; he aquí dará su voz, poderosa voz." (Salmos 68:33)

"Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria." (Salmos 108:5)

"Excelso sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria." (Salmos 113:4)

"Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos." (Salmos 148:4)


  1. Ahora, veremos cómo un versículo del Nuevo Testamento indica que Jesucristo subió sobre los cielos, donde está el Padre:

"El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo." (Efesios 4:10)


Conclusión: Es bíblico decir que Dios está sobre el cielo, como Su lugar. Sin embargo, es algo incomprensible para nosotros, pues está en algo que está sobre Su creación (a la cual pertenecemos). Recordemos que Él creó el espacio, el tiempo, la materia, la energía, las ondas, la vida biológica, etc. Es algo incomprensible para una mente creada como la nuestra entender cómo es "sobre el cielo", pues estamos en la tierra, bajo el cielo, como seres humanos. Los cristianos generalmente lo ubicamos en el cielo, pero lo correcto es ubicarlos donde está "sobre el cielo". 

viernes, 12 de abril de 2024

La Gracia de Dios, mal entendida.

 Un cordial saludo a todos, les quiero compartir un valioso mensaje de nuestro Dios, recibido directamente de El a través de un querido hermano y amigo, respecto a la gracia mal entendida; por la boca de nuestro Dios es exhortada la iglesia a entenderla y tomarla correctamente, sin más que decir, les comparto el mensaje:



"Soy un hijo de Dios, por la misericordia de mi Padre y el amor de Jesucristo que murió para pagar por mis pecados. Sigo al Señor en el camino para llegar al Padre y es en ese camino el Espíritu Santo me ha entregado el don de profecía.

Este don lo recibí al convertirme, sin embargo, sólo hace cuatro años comenzó a manifestarse y a desarrollarse en mi vida como hijo de Dios y poco a poco he ido entendiéndolo y ejerciéndolo, con temor de Dios y en obediencia.

Es en este camino que hoy comparto uno de los mensajes recibidos hace poco.

Para explicar brevemente cómo los recibo, Dios y/o Jesús toman mi mano y escribo directamente el mensaje como lo recibo. Nunca vuelvo atrás mientras lo escribo, ni tampoco modifico palabra, ni los cambio de manera alguna. Son mensajes que entrego, literalmente, tal como los recibo.

Nunca un mensaje podría contradecir las Escrituras y quien lo lea, contrástelo con ellas y pida revelación del Espíritu Santo sobre él.

Los dones son para edificación de la iglesia y para la gloria de nuestro Señor Jesucristo"  


                                                                                                14 de marzo de 2024

Perdón Señor por no disponerme hace dos días, perdón por mi porfía y por mi falta de sabiduría para reconocer tu voz y obedecer. “Heme aquí” es lo que anhelo decir y de la manera que quiero disponerme de aquí en adelante; tomo tu misericordia y me humillo ante ti, amén.


"La gracia del Padre, mi gracia, es la que sostiene a los hijos de Dios; pero no para tomarla livianamente, no para que hagan de ella lo que deseen sus corazones, porque son estrechos, no ven y son miopes.

Mi gracia es para abrirles las puertas a mi voluntad y a mi camino, mi gracia los cubre y la entrego porque sé que caerán, pero no la tomen en desobediencia, sino en obediencia y en temor, porque mi gracia mal entendida tendrá la consecuencia adversa a lo que es mi voluntad, y los alejará.

No quiero a mis hijos recibiendo la gracia sin temor, porque de la carne surgirá la desobediencia. Nunca la gracia ha sido para los desobedientes; a ellos niego mi gracia; nunca mi gracia ha sido para el soberbio, contra él mi gracia se convierte en ira; nunca mi gracia ha sido para el que me niega, porque contra él tendré que me ha negado; nunca mi gracia ha sido para el cobarde, porque contra él tendré vergüenza y lo negaré y será despojado aún de lo poco que tiene. El cobarde se esconde en la gracia, el desobediente se aprovecha de la gracia, el que no me teme se jacta de la gracia y el que me niega se pierde en la gracia.

La gracia trae perdón y misericordia al que me ama y al que me teme, pero al que no me ama le trae perdición y no temblará mi mano ante aquél que me niega.

Si digo esto es porque entre ustedes hay quienes podrán perderse en la gracia, por falta de temor y por soberbia. El temor de Dios los hará abrir los ojos ante esto y no olviden que mi ira contra el mundo y contra aquél que no me teme, está pronta.

Abran sus bocas para entregar esto entre ustedes, para que sean sabios, porque él que no es sabio no podrá seguir mi camino. Salgan de donde están para poder ser luz; la gracia no los hará sabios ni serán luz, porque por sí sola no los guiará por el camino, sólo mi Espíritu los guiará.

Mi gracia está para el que me ama y para el que me teme, porque este es el que obedece, él que no me ama y él que no me teme, no obedece y el que no obedece, mejor le sería no haber conocido la gracia"



  

lunes, 5 de febrero de 2024

¿Qué significa la frase?, él que tiene oídos para oír, oiga.

 



Nuestro Señor Jesús, muchas veces dijo esta frase, como se registran en los evangelios sinópticos, El que tiene oídos para oír, oiga”, pero ¿Qué significa realmente esta frase?; hay varias interpretaciones de ello, pero nos es imperiosa necesidad el saber la verdad fidedigna de ello, es decir, que realmente quiso decir con esto.

Bueno, debemos saber que nuestro Señor cuando vino a la tierra y se hizo hombre en Jesús de Nazaret, se hizo judío, y como judío, tenía muchos hebraísmos que hoy debemos entender bien, para no caer en la mala interpretación del texto, y eso nos haga hacer lo contrario, de lo que él, nos indica y realmente espera de nosotros.

Primero, debemos decir que la palabra oír en hebreo es la palabra shamá; ósea acá vemos la palabra para oír, que es la misma palabra para obedecer (muy interesante); oír y obedecer en hebreo, son la misma palabra Shamá.

El “shamá” hebreo, de Israel es este (que es muy conocido):

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. (Deuteronomio 6:4)

Es también como los cristianos vemos el primer mandamiento de la ley (Torá).

Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. (Marcos 12:29)

Es importante ver esto, el primer mandamiento no es sólo oír, como se diría en español, es también hacer. Es que en hebreo la palabra oír también tiene el significado de OBEDECER (lo digo nuevamente).

 Veamos esto en más detalle:

El Shamá de Israel dice:

Oye (Shamá), Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. (Deuteronomio 6:4)

La palabra que se traduce como OYE, es la palabra OIR; que es la palabra SHAMA (שָׁמַע) en hebreo; que tiene los significados de OIR, como el significado de OBEDECER; ósea, cuando traducimos como oye Israel está bien gramaticalmente, pero nos perdemos que OIR es también obedecer en hebreo, una traducción posible en español sería la siguiente que nos es más clara en nuestro idioma:

Obedece (Shamá), Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. (Deuteronomio 6:4)

Ósea, oír y obedecer, en hebreo van juntos; quien no obedece, es porque NO oyó; y quien obedece, es porque SI oyó. En español no son lo mismo, y eso nos ha dado malos resultados a la hora de entender bien la Biblia.

Sabiendo lo anterior, ¿Cómo podríamos traducir en forma más correcta la frase típica de Jesús de Nazaret, escrita en la Biblia?:

Está muchas veces escrito en nuestra Biblia así:

El que tiene oídos para oír, oiga;

pero su verdadero significado sería, cómo lo vimos reiteradamente:

 El que tiene oídos para oír, obedezca.

Eso sería una mucho mejor traducción en español.

El que tiene oídos para oír la Palabra de Dios, obedezca; eso cambia mucho el significado en español (castellano); la palabra obedecer no es tan popular y en español creemos que podemos oír y entender un mensaje, pero el Señor nos lo dice para que le obedezcamos; no sólo para que lo oigamos.

¿Y que tiene que ver esto, con la fe?

¿No somos salvos por medio de la fe?

¿No son obras estas?

Bueno, estas son preguntas que pueden surgirnos, pero vamos aclarando el tema poco a poco…

Si leemos este versículo del apóstol Pablo vamos entendiendo más el tema:

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:17)

Acá vemos como la verdadera fe, viene por el oír; y este oír por la Palabra de Dios; entonces vemos que la fe, es consecuencia de oír al Señor; y obedecerlo es también consecuencia de oírlo; entendemos entonces, que obedecer, y creer son parte de lo mismo; porque la forma de mostrar la fe; son las obras vivas.

Ejemplo:
Una forma que el Señor me mostró que creer y obedecer son parte de lo mismo, y si no hay obediencia, es que no hay verdadera fe (creer).

Hace tiempo atrás trabajaba en obras masivas de construcción, y me fui un poco tarde de la oficina que tenía en un conteiner en la obra, estaba oscuro y no veía prácticamente nada; así que me fui a la camioneta que tenía, a tientas, pisando el barro pues era invierno; después de la caminata y del esfuerzo por superar el barro; llegue al lugar en que CREIA que tenia estacionada la camioneta, pero al llegar no estaba… luego me acorde que la había estacionado en el lugar contrario al que había ido, y tuve que hacer la caminata de regreso y luego al lugar correcto. Y allí estaba, ¡qué bien!

¿Qué aprendí de eso?, que yo fui al lugar que YO CREIA que estaba la camioneta, ósea, no se puede desligar la Fe (creer) con la Acción (obediencia a la fe); pero luego recordé donde verdaderamente la estacioné, y actúe conforme a mi nueva creencia (fe) y eureka, ahí estaba.

Esto nos enseña que todo lo que realmente creemos, es lo que realmente hacemos; si le creemos a Dios, entonces le obedecemos. Si no obedecemos, es que realmente no le hemos creído de corazón, podemos decir con la boca que le creemos, pero al no obedecer, estamos negando nuestra fe; es decir, es una fe muerta como dice Santiago.

Así también la fe, si no tiene obras (hechos, obediencia, etc.), es muerta en sí misma. (Santiago 2:17)

Entonces podemos concluir que la mejor traducción de la frase El que tiene oídos para oír, oiga.   típica del Señores esta:

El que tiene oídos para oír, obedezca.

Sin obediencia no hay verdadera fe, y la persona nada oyó; aunque diga que si oyó.  Vemos que el Señor Jesucristo busca nuestra obediencia si le podemos oír; sin obediencia; no hay verdadera fe.

Ahora como segunda derivada (así se dice en matemáticas), y es muy importante decir, por eso lo expongo; si lo oímos y obedecemos; afirmaos nuestra fe, y como consecuencia, es la forma que DIOS TIENE DE AUMENTARNOS LA FE, es decir, obedeciendo a lo que Él nos dice. Porque la Fe viene por el OIR y el OIR por la PALABRA de DIOS.

Saludos, que el Señor con su Espíritu alumbre este mensaje, gracias y a oír y obedecer, para no perder el tiempo que el Padre nos da.

 

El que tiene oídos para oír, obedezca.

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