domingo, 27 de diciembre de 2009

¿Cómo conocer verdaderamente a las personas?


Me gustaría compartir con ustedes, la forma en que nos enseña el Señor a conocer verdaderamente a las personas que nos rodean; es bueno siempre conocer a las personas y sobre todo conocernos a nosotros mismos, antes que nada. Ya que conocer a las personas para juzgarlas no tiene ningún sentido, sino el conocerlas para en primer lugar poder ayudarlas con la gracia del Señor, y en segundo lugar, para tener la libertad de saber quienes son realmente las personas que nos rodean, no siempre lo que ellas misma dicen ser de sí mismas, o lo que ellas creen ser.

Primero veamos lo siguiente:

Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre. (Pro 27:19)

Con el verso anterior entendemos, que la única forma de verdaderamente conocer a una persona, es ver su reflejo; y su reflejo se ve en su corazón. Es decir, no hay forma de conocer al hombre, sin conocer el corazón del hombre, porque su corazón es el reflejo de su verdadera realidad, y no otra cosa. Muchas personas pueden hablar muchas cosas maravillosas de ellas mismas, ¿Pero sus corazones reflejarán esa maravillosa realidad que ellos dicen ser? No hay forma de saberlo, sin antes conocer verdaderamente el corazón de los hombres. Cuando vemos el corazón del hombre, veremos la verdadera realidad e identidad de cada persona que nos rodea. El Señor quiere que sepamos reconocer todas las cosas para que no seamos engañados, para que podamos ayudar, y para que sobre todo nos conozcamos verdaderamente a nosotros mismos, por el mismo medio.

¿Y cómo vemos el corazón del hombre? Pareciera que es muy difícil ver el corazón de los hombres, ya que está en lo más profundo de cada ser humano; pero el Señor nos enseña a ver su reflejo así como se refleja el rostro en el agua. Hay una manera que nos es enseñada, de reconocer lo que abunda en el corazón de cada ser humano, y por lo tanto, ver el reflejo en el agua de cada persona.

Bueno, en el siguiente verso, podemos ver parte de la respuesta:

Porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:34)

La manera que podemos ver la verdadera realidad e identidad de todas las personas, es escuchar y oír lo que abunda en su boca; su boca muestra el reflejo que hay en su corazón. Es impresionante como todos nos revelamos y mostramos lo que realmente hay en nuestros corazones, sólo escuchando la abundancia de lo que habla nuestra boca. Eso es algo que el Señor nos enseña para que sepamos descubrirnos y descubrir la verdad en nosotros y de muchas personas, no con el sentido de condenación; sino de ver lo que realmente es; que es la verdad. Y no ser engañados por las apariencias.

Y por último, ¿que es lo que realmente las personan guardan en su corazón?. Veremos que las personan atesoran en su corazón lo que ellas le dan verdadero valor, a pesar que ellas digan cosas contrarias, nuestro corazón es el reflejo de lo que el guarda como tesoro.

De la manera en que las personan entienden la realidad, ellas dan valor y guardan diferentes cosas en su corazón, según ellas entienda que son valiosas (digo entiendan ya que no necesariamente lo son). Es por eso, que cuando las personas hablan de la abundancia de su corazón hablan, y ellos abundan en su corazón lo que ellas piensan que tiene valor.

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mat 6:21)

Ustedes ya saben como conocer las personas, conociendo sus corazones; y saben como pueden ver realmente lo que hay en el corazón de las personas; y una manera es escuchando de la abundancia de la boca. Ojala podamos cada día ver, más y más personas que tengan un verdadero tesoro en su corazón, y sobre todo que lo puedan reconocer; un tesoro de verdad y no en apariencias; ese verdadero tesoro es Cristo en nosotros, esperanza de gloria. Esas personas, que lo tienen y además lo valoran; ustedes las irán conociendo, por lo que abunda en forma espontánea en sus bocas. En contraste, con aquellos que dicen tenerlo, y nada tienen aún.

martes, 24 de noviembre de 2009

UNA PALABRA A LOS JOVENES

Por Paul David Washer
En los últimos días me he sentido en la obligación de escribir las siguientes palabras a los jóvenes que reciben esta publicación. Te pido que consideres en oración las cosas que vas a leer. Si encuentras alguna verdad en lo escrito, entonces te amonesto a que moldees tu vida en consecuencia.
¡No desperdicies tu vida!
¡El mundo en tus manos!
¡Contrólalo TÚ!
¡No desperdicies el mundo,“Tu” juventud, “tu” vida y “Tu” tiempo!
¡Vas a dar cuenta!

Acuérdate de lo Breve de la vida
El primer hombre fue creado a la imagen de Dios. Si el se hubiera sometido a la voluntad de Dios,
hubiera sido inmortal. El hubiera pasado a través de los años de su interminable existencia desde la eternidad hasta la eternidad sin deterioración de decadencia. El pasar del tiempo le hubiera traído a mayores niveles de madurez, satisfacción y gozo. Su existencia hubiera permanecido con propósito y gloria.
Con la venida del pecado, todo se perdió, y la existencia del hombre dio un giro trágico y deformado mas allá de lo que uno puede comprender. El hombre se convirtió en un mortal de breve duración, débil e inútil. Ahora vive su vida hasta que toda la vitalidad de escurre, todo propósito es demolido y el cuerpo finalmente vuelve al polvo de donde él vino. No es sin razón que el predicador clama:

Eclesiastes 1:2
¡Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad!

Como un hombre o mujer joven, tú debes luchar constantemente con la tentación de olvidar la
brevedad de la vida y la vanidad de una larga vida separada de la voluntad de Dios.
Tu debes aprender de Las Escrituras que tu vida es menor que una neblina.
Tú debes llegar a estar convencido de esta verdad, y luego debes ponerla delante de ti como un
constante recordatorio. ¡Tú eres mortal y tus días están contados!

Salmos 103
15 el hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo,
16 que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más.

… Tú eres como una neblina que aparece por un pequeño momento y luego desaparece.

Santiago 4:14
… Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo,
Y luego se desvanece.

Tú sabes que Las Escrituras son verdad. Tú sabes que la muerte es una realidad para ti. Cada tumba y cada cementerio dan testimonio de la inescapable realidad de que tú vas a morir. Y aun así, ¿Como es eso de que tu tan rápidamente olvides y te entregues a las vanidades temporales de esta vida?
Es porque estas rodeado de una cultura que hace todo lo que tenga en su poder para evitar cualquier pensamiento del fin de la vida. Es porque el dios de este mundo trabaja con toda su astucia para mantenerte entretenido y distraído
Es porque, aunque tú has sido redimido, aun habitas en un cuerpo de carne pecaminoso que corre por todo lo que es carnal y temporal. Sabiendo estas cosas, harías bien en hacer estas dos cosas:
Memorizar y frecuentemente orar la oración de David en el Salmo 39:4
Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.

Mantener tu mortalidad al frente de tus pensamientos no es con el propósito de ser morboso o lamentoso como aquellos que no tienen esperanza, sino para compelerte a esperar solo en Cristo para que te entregues de todo corazón a Su voluntad para tu vida. Solo en Cristo la tumba es sorbida en victoria y la inutilidad temporal reemplazada por el eterno y glorioso propósito de Dios para ti.


Acuérdate de tu creador
Conociendo algo de la brevedad de la vida. “¿Cómo entonces deberíamos vivir?”.
El escritor de Eclesiastés responde esta pregunta para nosotros en la forma de un mandamiento:

Eclesiastes 12:1
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;…

La palabra “acuérdate” viene de la palabra Hebrea Zakar que significa recordar o traer a la memoria.
Este mandamiento de recordar a Dios se refiere a más que un recuerdo accidental de que hay un Dios.
Significa más que simplemente bajar tu cabeza cada vez que pases por un templo. Este mandamiento no es cumplido meramente por ir a la iglesia cada vez que esta abra las puertas. Es un mandamiento radical y transformador de vidas para conocer y entender al Dios de la Escritura, para reconocer Su preeminencia en todas las cosas, para buscar Su gloria en todas las cosas y para obedecerle en todas las cosas.
La gran importancia de este mandamiento se vuelve entendible cuando tú recuerdas que estas siendo bombardeado constantemente con distracciones temporales diseñadas para hacerte olvidas el valor de Dios y el gozo de Su voluntad.
A menos que propongas en tu corazón recordar a Dios y usar cada recurso a tu disposición para permanecer en ese propósito, caerás en la vanidad y tu vida se desperdiciará. Considera cuidadosamente lo que he escrito. No te estoy pidiendo que simplemente estés de acuerdo conmigo.

¡Yo te ruego que te PROPONGAS en tu corazón poner tus ojos en Dios como si tu vida dependiera de Él (y así es) y que activamente, agresivamente y violentamente…
Mateo 11:12
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
… lo busques y uses cada recurso a tu disposición para guardarte de ser distraído y caer en la vanidad de este mundo perverso!

Es importante notar que el predicador de Eclesiastés no solo nos manda a “recordar a Dios”, sino que nos dice el tiempo mas conveniente para hacer eso: “En los días de nuestra juventud”. No es bueno prepararse para una batalla al final de la batalla, o esperar la última vuelta en una carrera para atar los zapatos de correr. Igualmente es una noción ridícula (que se encuentra en la mente de muchas personas jóvenes) que uno debe retrasar vivir para Dios cuando la vida esté adelantada y usualmente cuando una gran porción de la vida ha sido desperdiciada. No seas como el hijo prodigo que “volvió en sí” solo cuando despilfarró su fortuna y la fuerza de su juventud. Vuelve en sí en los primeros días de tu vida. Pon tu corazón en buscar a Dios ahora: en conocerlo, adorarlo, servirlo, y regocijarte en Su bondad.
Como uno más anciano que tú, como un embajador de Cristo, como si Dios rogara por medio de mí; te ruego en nombre de Cristo: ¡No desperdicies tu vida!

Isaias 55:2
¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme
atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

Pon tu Corazon en seguirle
Estoy indeciso de usar este tipo de lenguaje contigo porque temo que me malinterpretarás. Para la mayoría de los cristianos, la amonestación de “seguir a Dios” trae pensamientos de deber,
obediencia y ministerio, pero estas cosas por sí mismas sólo te dejan cansado, vacío y amargado. Yo he pasado por ese camino y haré lo que esté en mi poder para guardarte de él. ¡Eso te lleva a un horrible lugar!
Cuando hablo de seguirle, me refiero primariamente a tener comunión con Su persona; a reconocerlo y compartir con Él cada experiencia; a proponerse no esconder de Él o desconectarlo a Él de alguna área de nuestra vida; a ver todo como sagrado y nada como secular; para que Él tenga preeminencia en cada momento de tu vida -cada pensamiento de tu cabeza, cada palaba que salga de tu boca, y cada obra de tu te propongas hacer: sea caminar, hablar, comer, beber, reír, llorar, trabajar, jugar-experimentando todo esto en Él, a través de Él, para Él y sobre todo ¡CON Él!

¿Te das cuenta que puedes hacer casi todo por las razones equivocadas? Tú puedes ministrar por satisfacción personal o por la fama que esto pueda traerte. Tú aun podrías crecer en conocimiento y piedad por la reputación que eso te puede brindar entre otros creyentes. Pero es el corazón verdadero y fiel el que busca solo estar CON Él por la causa de estar CON Él.
Tú me puedes mirar como un cristiano maduro que ha aprendido muchas cosas, pero he estado tan equivocado en tantas cosas, y este ha sido mi mayor error.
Siempre me he presionado mucho para realizar cosas, cuando he debido más bien presionarme mucho para ¡estar con Él!
¡Si, mis queridos cristianos jóvenes, tu puedes desperdiciar preciosas gotas de tu vida aun en el trabajo del ministerio y las misiones!

Recuerda esto: Confinar a Dios a un tiempo de silencio es grotesco, reducir la disciplina solo a obediencia es patético, y hacer del ministerio otra cosa que la vida de Cristo fluyendo a través de tu intima relación con Él es hacer del ministerio nada más que una estúpida obra de la carne.

Lee la Biblia
¡Ahora viene una novedad! Una de las cosas mas grandes que un joven cristiano puede hacer es tener una practica de toda la vida de leer la Biblia sistemáticamente desde Génesis hasta Apocalipsis una y otra vez. Si lo puedes hacer en los Idiomas originales es aun mejor, pero sólo conozco un puñado de personas capaces de hacer tal cosa y yo no soy uno de ellos.
La mayoría de los conocimientos de los cristianos de la Escritura está muy fragmentada porque ellos solo han leído partes de la Biblia. Conozco individuos que son muy brillantes en ciertos aspectos de doctrina, pero cuyo conocimiento general de la Biblia es muy pequeño. Para evitar esta dificultad, tu deberías leer la Biblia SISTEMATICAMENTE y de tapa a tapa. Nadie en su sano juicio leería una obra de literatura hacia y desde una parte del libro y leyendo al azar ciertos capítulos. Deberían empezar en el comienzo y moverse progresivamente a través del libro capitulo por capitulo hasta que lleguen al final. ¡Hasta ahora muy pocos cristianos han leído la Biblia de esta forma! Recuerda: La Biblia es la inspirada e infalible Palabra de Dios dada a nosotros en forma de un libro.

Para entender la Biblia en su totalidad y sus partes, debemos leerla en su totalidad y en sus partes. Una de las formas más gratificantes de aprender Las Escrituras es escribir tus puntos de vista y preguntas mientras lees. Cada vez que pases por Las Escrituras vas a notar que serás capaz de contestar muchas de las antiguas preguntas y nuevas preguntas vendrán a tu mente. También serás capaz de refinar y aclarar muchos de tus puntos de vista.

Por esta razón, aprenderás que la Biblia es el mejor comentario de ella misma.
Una palabra de prevención: La mayoría de las personas nunca hacen esto con toda la Biblia porque ellos se mantienen tratando de entender todo o tratando de escribir un comentario de cada libro. Ofrezco dos sugerencias: Primero, no se desanime. Anote breves preguntas y manténgase leyendo. Segundo, solo anote aquellos comentarios que Dios con los que Dios ha impresionado su corazón para recordarlos. ¡SEA BREVE! ¡Ya tenemos suficientes comentarios para dejar en bancarrota a cada estudiante de los seminarios del mundo!

Para los jóvenes cristianos, la Biblia puede parecer abrumadora. Esto nunca cambiará. ¡La Biblia es abrumadora! Esta contiene más verdades sobre Dios de las que ningún hombre comprenderá u obedecerá. No obstante, es un magnifico viaje leer estas paginas y no solo aprender, sino ser transformados.

La cristiandad requiere que las mentes comprometidas pero no es solo o primariamente sobre el intelecto. Es sobre conocer a Dios de una manera personal e intima y ser transformados a la imagen de Su Hijo. ¡No se desanime! Cada día que lea la Palabra de Dios se agregará a años de estudio y a una riqueza de conocimiento bíblico finalmente. Cada día perdido va a reducir el tamaño de ese tesoro final.

Ora
Yo divide mis oraciones en dos categorías separadas:
Oración con zapatos de caminar y oración con mis zapatos de trabajar. La Primera categoría se refiere a la comunión, adoración y acción de gracias. Es caminar con Dios como con un compañero siempre presente, disfrutando Su comunión y buscando mayores y mayores manifestaciones de Su presencia. Este tipo de oración tiene un propósito: conocerlo a Él y simplemente “estar” con Él. Fuera de este tipo de oración, todo el conocimiento en tu cabeza nunca será nada más que una jerga teológica de segunda categoría. Te pasarás toda la vida hablando correctamente sobre alguien que ni siquiera conoces y sobre cosas que nunca se han hecho una realidad en tu vida.
Yo he escuchado persona decir que ellos no tienen un tiempo específico de buscar a Dios de este modo, pero que tienen comunión con Dios a través de sus actividades diarias. He experimentado que la habilidad para “practicar la presencia de Dios” durante el día y en medio de mis actividades solo es posible porque me he separado de mis actividades diarias y he buscado a Dios en un tiempo especifico de oración. Esta parece haber sido la práctica de nuestro Señor Jesucristo durante Su encarnación:

Marcos 1:35
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

La Segunda categoría de oración: oración en mis zapatos de trabajo se refiere a la oración intercesora.
No permitas que nadie te engañe. ¡Este tipo de oración es difícil de hacer! No es cosa fácil para un
mortal luchar con Dios (Génesis 32:24-32) y contra el Diablo (Efesios 6:12). Los riesgos son grandes y todo se gana o se pierde en esta batalla. Nosotros luchamos en oración por la Gloria de Dios, la Gran Comisión y la venida del Reino (Mateo 6:9-10); nosotros luchamos en oración por la preservación y santificación de la iglesia; luchamos en oración por cada necesidad y por el cumplimiento de cada promesa que Dios nos ha dado. ¡Esta, bien puede ser la tarea más sagrada dada a los hombres!

Dejaré atrás el tema de la oración con un pequeño consejo que me ha sido muy útil. Me lo dio un
antiguo predicador. Fue algo así como:

“Ora hasta que puedas orar; y luego, ora hasta que hayas orado”.

Frecuentemente cuando inclinamos nuestras rodillas para orar, no sentimos la libertad o el poder
para orar. Es como si hubiera un cielo de metal encima de nosotros. Esto no debe ser una causa de desanimo sino que nos debe guiar a luchar en oración hasta que “irrumpido hasta” Dios. Es ahí
cuando debemos orar hasta que nuestras cargas hayan sido soltadas y nosotros sepamos que hemos orado.

BUSCA AMIGOS PIADOSOS
Con el riesgo de ofenderte, debo decir que si eres un joven, hay una gran posibilidad de necedad
(estupidez) aun unida a tu corazón (Proverbios 22:15). Si las mayores influencias de tu vida la ejercen otras personas jóvenes como tu, entonces tu eres un compañero de tontos y estas bajando por un camino peligroso. Las Escrituras enseñan una verdad salvadora de vidas que es frecuentemente olvidada hoy:

Proverbios 13:20
El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.

La idea de una “generación Gap” nació de una nació de la generación pagana en contra de Dios de los años 60 y ahora ha sido completamente adoptada por la mayoría de las iglesias. La idea de que los jóvenes deben estar con otros jóvenes es una contradicción directa a las Escrituras. Aunque algunos periodos de comunión supervisada con otros jóvenes puede ser agradable y beneficioso, las Escrituras por todos lados enseñan que los jóvenes cristianos necesitan estar con otros cristianos maduros de modo que ellos puedan aprender de sus experiencias y evitar las dificultades de la juventud y la ingenuidad.

De acuerdo con las Escrituras, la mayor influencia de tu vida debe ser tu madre y tu padre, siempre que ellos sean cristianos maduros y piadosos. Después de ellos, es el papel de los ancianos de la iglesia y de todos los miembros modelar la vida cristiana ante ti. En resumen, harías bien en rodearte con hombre y mujeres que progresen en santificación y cuya utilidad para Dios sea evidente.

Llegar a conocer no solo los cristianos piadosos de nuestro tiempo, sino también los santos de ayer a través de sus escritos y los escritos de otros acerca de ellos.


Huye de las Pasiones Juveniles
En Efesios 6:10-12 se te manda a estar firme contra Satanás. En Santiago 4:7 se te promete que si lo resistes, él huirá de ti. No obstante, en 2 Timoteo 2:22 se te manda a “huir de las pasiones juveniles”.
Es bastante asombroso que se te mande a ser fuerte, a estar firme, y a pelear contra los ángeles caídos, mientras que al mismo tiempo, se te manda a huir con temor de las lujurias juveniles. Esto demuestra que las pasiones juveniles de tu carne y la incontrolada sensualidad de tu cultura es más peligrosa que una batalla cara a cara con Satanás. He conocido incontables cristianos jóvenes que han demostrado genuinas evidencias de conversión, y aun estando en una relación con el sexo opuesto, cayeron en inmoralidad. Los he visto memorizar la escritura, orar y aun ayunar para ser puro en su relación y aun así cayeron. ¿Por qué?

Porque ellos no entendieron que todas las disciplinas espirituales en Las Escrituras no podrían librarlos de las pasiones juveniles. Ellos trataron de dar la batalla cuando Dios les mandó a que huyeran. Para resumir: Tú no puedes estar solo en una relación con el sexo opuesto por un periodo de tiempo extenso sin caer. Por lo tanto, nunca deberían estar solos y juntos en casa, el carro o algún otro lugar donde la lujuria pueda ser atractiva y el fracaso ocurrir.


Entrégate para Propositos Nobles
Veo jóvenes cristianos en la universidad que desperdician su tiempo jugando video juegos y frecuentando centros comerciales y tiendas de películas. ¡Ellos se deberían estar entregando a propósitos nobles! Tú fuiste creado para entregarte para tales fines. Tú fuiste adoptado en una familia real y las acciones reales te están esperando. Rechaza el entretenimiento gratuito de este siglo (este mundo) y entrégate a la voluntad de Dios. Las Escrituras declaran en

2 Timoteo 2:10-21
Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.
Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

¿Te gustaría ser un vaso de honor y ser usado para nobles propósitos? ¿Desearías ser un instrumento en las manos del Maestro? Entonces límpiate de los juegos necios de los chicos pequeños y las chicas vanas, y convierte en el hombre o la mujer a la que fuiste llamada. Creo que fue A. W. Tozer quien dijo que en la tumba de América deberían estar escritas las palabras “Se entretuvieron ellos mismos hasta la muerte”. Este es un epitafio patético comparado a lo que se dijo sobre el Rey David:

“Sirvió a los propósitos de Dios en su propia generación, durmió con sus padres…”

¿Qué legado quieres dejar? ¿Qué tallaran en tu lápida? Más importante aun, ¿Qué declarará Dios
sobre tu vida en el Gran Día del Juicio Final que nos espera? Quiera Dios tener misericordia de ti y concederte gracia para superar el carácter y las obras del que te escribe esta carta.

Tu hermano,
Paul David Washer

Traducciones alojadas en la web Espadarios de Dios! http://espadariosdedios.webs.com. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

martes, 10 de noviembre de 2009

¿Y cual es el verdadero templo de Dios?


Esta es una pregunta que seguramente muchos cristianos y no cristianos se hacen hoy; ¿Cual es el verdadero templo de Dios?

Si echamos una mirada rápida alrededor del planeta, veremos que hay miles y miles de templos y cada uno con sus tradiciones, los cuales son miles de templos construidos por los hombres, y en todos ellos se afirma que es el lugar de habitación de Dios. Es extraño como Dios pudiese habitar en tan disímil y controversial situación, donde lo común en todos ellos son las diferencias y contradicciones.

A la verdad, veo que cualquier persona sincera se preguntará. ¿Cual es el verdadero templo de Dios?, ¿habitará Dios en alguno de ellos, en todos o ninguno?; ¿Siendo Dios uno solo, porque todos estos templos y religiones son tan disímiles?, ¿Y cual es el verdadero templo de Dios?

Hoy en el mundo cristiano hay mucha confusión al respecto, muchos aún no alcanzan a ver el verdadero significado del templo, y son confundidos por falsas enseñanzas respecto al verdadero templo de Dios.

En primer lugar me gustaría destacar lo que la Biblia dice al respecto, creo que es fundamental considerar la opinión de Dios al respecto; ya que es El quien tiene la última palabra; de cual es el lugar de su habitación y donde ha escogido habitar.

Aunque el Dios altísimo no vive en templos hechos por la mano de los hombres. Como dijo el profeta: 'El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué clase de casa me construirán?, dice el Señor; ¿cuál será mi lugar de descanso, si yo mismo hice todas estas cosas?(Hechos 7:48-50)

En la Biblia, el tema es muy claro; Dios no habita en construcciones humanas; si El lo dice ¿Por qué insistimos e insistimos en construir templos y declarar que son lugares santos habitados por Dios? Por lo menos el Dios que da testimonio la Biblia, no habita en esos lugares. No hay ningún sólo ejemplo en el nuevo testamento, en que los cristianos hayan construido algún templo en toda la Biblia. El único templo que se construyó en Israel, fue hecho como una figura o semejanza al modelo que Dios le mostró a su pueblo, para aquel templo que había de venir.

En mi opinión me parece que cualquier construcción que tenga el titulo de templo hoy en día, y en el cual se diga que Dios lo habita; me parece un acto de ignorancia; ignorancia ya que Dios no habita ese lugar (ni ninguna casa hecha por mano de hombre) y por lo tanto, no es un templo del Dios vivo. Y si no es ignorancia la razón de su construcción, la única alternativa que queda, es que sea un engaño premeditado para atrapar a las personas en idolatría; o por última alternativa, si no es por la razones anteriores su denominación de templo, es que realmente en ese lugar habitan espíritus, pero en ningún caso el Espíritu de Dios, el creador del universo; serán otros tipos de espíritus extraños sus habitantes, ya que Dios declaró que el no habita en dichos lugares.

En el antiguo testamento se nos enseña que Dios tuvo su presencia en el templo de Salomón, templo que era figura y sombra del verdadero que iba a venir, pero esto hasta que se cumplió la promesa de Dios en el nuevo pacto; la pregunta que nos debemos contestar es la siguiente: ¿Y cual es este verdadero templo que debemos conocer? Seria muy bueno saberlo para todo hombre sincero que quiera acercarse a la presencia de Dios pueda hacerlo por ese medio, es decir, visitar el verdadero templo de Dios.

Veamos lo que nos enseña Jesús respecto al verdadero templo de Dios:

Jesús les contestó:
–Destruyan este templo, y en tres días volveré a levantarlo. Los judíos le dijeron:
–Cuarenta y seis años se ha trabajado en la construcción de este templo, ¿y tú en tres días lo vas a levantar? Pero el templo al que Jesús se refería era su propio cuerpo. Por eso, cuando resucitó, sus discípulos se acordaron de esto que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús. (Juan 2:19-22)

El verdadero templo de Dios es Jesús mismo, el Hijo de Dios (como él lo declara); y cualquiera que quiera acercarse a Dios, debe hacerlo en ese templo y no en uno construido por manos de hombre, en los cuales Dios no habita. Nadie puede adorar verdaderamente a Dios, si no está en el verdadero templo; y el verdadero templo es Jesucristo; de modo que en Cristo podemos verdaderamente adorar a Dios y estar ante su presencia. He ahí el verdadero templo del nuevo pacto; Jesucristo el Hijo del Padre. Ya no es necesario construir un templo (como el de Israel en el antiguo pacto); sino que el verdadero templo ya ha sido levantado, y no por mano humana; sino por mano divina; es Cristo resucitado de los muertos. Sólo en él, entramos en la presencia de Dios.

Que no te engañen, ya Dios no habita en construcciones hechas por los hombres; eso fue en el antiguo pacto, con su pueblo Israel; pero hoy él habita en el verdadero templo, que es Jesucristo y su iglesia.

Si él habita en su iglesia, y su iglesia son los suyos; los que están unidos a él por medio de la fe (y unidos entre sí). Son aquellos quienes tienen su presencia en sus corazones, por medio del Espíritu Santo. Su iglesia no es ninguna construcción humana, si física, ni organizacional; sino aquella que sólo Dios puede edificar.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1Co 6:19)

Jesucristo es el templo, y los que tenemos su Espíritu somos su templo; es una doble unión. El en nosotros, y nosotros en él; y todos en el Padre; todos en unidad. Hoy hay un templo en los cielos, en Cristo estamos en los cielos; hoy hay un templo en la tierra; Cristo en nosotros, que somos su templo.

…como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (Juan 17:21-23)

Entonces hoy puedes responder: ¿donde habita realmente Dios acá en la tierra?

No en construcciones humanas, si en los corazones de los suyos en fe y amor; y perfectos en unidad.

domingo, 25 de octubre de 2009

La verdadera realidad


Desde antes de convertirme, siempre me hice la pregunta de cual era la verdadera realidad de las cosas; entendía que mis sentidos naturales no eran suficientes y capaces para entender y descubrir la esencia de la realidad de todo lo creado, y su propósito.

Antes de conocer al Señor, esa era mi búsqueda, por decirlo de una manera elegante, mi búsqueda filosófica de la verdad. Cuando me di cuenta que por mis medios no conseguiría nada, me dejé llevar a vivir una vida en la que disfrutara de todas las cosas y exprimiera mi vida hasta la última gota, y no tener de nada que arrepentirme en el día de mi partida; sino que había estrujado todo el jugo de ese pobre limón; como no había nada más (en mi entender), para mi era lo más sensato en ese tiempo. Pero siempre había en mi esa pregunta, ¿Qué es lo realmente real, y que no lo es?; ¿Será real lo que me rodea y veo; o será sólo un escenario que pierde forma más allá de mis ojos?, ¿Cómo saberlo?, ¿Cómo entenderlo?, ¿Quien me dará la respuesta?

Me parecía una broma de mal gusto, el estar en este mundo y no saber el propósito de ello, no entender la verdadera realidad de las cosas; era algo que no me dejaba tranquilo y no podía descansar. Siempre había una sensación de estar perdiendo el tiempo y un vacío que con nada podía llenar. Había que llenar ese vacío con mucha actividad y diversión. Pero lo único que pretendía, era olivar las grandes interrogantes que tenía y que parecía que nadie pondría jamás contestar.

No busque al Señor, pues nunca me imaginé que el fuera a ser real; nunca imagine ni se me pasó por la mente, que en El estaba la solución y la respuestas a todas mis preguntas; fue una tremenda sorpresa el descubrir que Dios era real; y que el Señor nos hablaba.

Desde el momento ese que me convertí todo cambio, ese vacío se llenó y me parecía que podría estar eternamente sin hacer nada, pero junto al Señor, y estaría lleno de paz y gozo, con plenitud; sin necesidad de actividad para llenar mi ser; conocí que tenía vida eterna y empecé a descubrir la verdad, es decir, la verdadera realidad.

En mí se cumplió esa palabra que dice: Fui hallado de quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mi. Yo no buscaba al Señor, y nunca me imaginé que el era lo que mi alma anhelaba, nunca me lo imagine, pero por su misericordia y amor, me llamó.

Hoy quiero compartir con ustedes estas palabras que pronunció Jesús, pero quiero enfocarme a la verdad, leámosla:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

Jesús de Nazaret dijo: Yo soy …, la verdad…. Yo soy la verdad. Y hoy puedo dar testimonio que conozco la verdad (no es que la conozca completa, ya que en proceso estoy como ustedes los que de verdad la siguen); pero puedo decir que la verdad que Jesús hablaba que él es, no es un concepto, no es una idea, no es un modelo, no es una teoría, no es una doctrina, no es una filosofía, no es una religión; sino que el dijo YO SOY LA REALIDAD, Yo SOY LA VERDADERA REALIDAD DE TODO. Hoy te comparto que Jesucristo, no es una idea verdadera, o un concepto verdadero, sino que es la esencia de la verdadera realidad y eterna; el verdadero propósito de todo; y por lo que todo lo creado subsiste. En el está la verdadera substancia de todo lo que es, y verdaderamente es, eternamente y para siempre.

El hombre que no conoce a Jesucristo, no conoce la verdad, es decir, la realidad; su vida son sólo sueños e ilusiones, es sólo vanidad; cuando empezamos a conocer más a Cristo, conocemos más la verdad, es decir, la realidad. Y por ello nuestra vida cobra propósito y sentido, nuestra razón ya no está extraviada en el engaño y la ilusión irreal, sino firmemente plantada en la roca de la eternidad.

La verdad no es un concepto, la verdad es una persona, y esa persona es la plenitud de Dios. Esa persona es Jesucristo nuestro Señor, el Hijo de Dios; verdadero hombre Jesús, y verdadero Dios Cristo. A él sea la gloria, y la honra y el poder eternamente y para siempre, amen.

Gloria a tu nombre SEÑOR por que sólo tú ERES; gracias Padre por tu maravilloso don.

Amen.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Escrito está

Con el siguiente mensaje, quiero hacer notar en ustedes, como nuestro Señor Jesús cuando caminó en esta tierra; y resistió al enemigo, no sólo respondió al diablo con la palabra de Dios con fe (siendo él mismo esa palabra), sino que dio testimonio de la palabra de Dios escrita. Por favor, pueden leer el siguiente pasaje del evangelio de Mateo, que creo todos deben conocer; lo copio a continuación:

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. (Mat 4:1-11)

Cuando Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, para ser tentado, es decir, probado; el no sólo fue guiado por el Espíritu Santo a ese lugar; sino que fue lleno del Espíritu Santo al desierto; como lo declara Lucas en su evangelio: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto (Luc 4:1).

Jesús lleno del Espíritu Santo, ante las acechanzas del enemigo; no sólo se limitó a contestar con fe la palabra de Dios; sino que dio testimonio de que ella no sólo fue dicha por Dios; sino que también está escrita. Esto nos da una perspectiva muy importante de la validez e importancia de la palabra escrita en la Biblia; y como ella debemos usarla ante el enemigo. El Señor Jesús como un hombre resistió ante un enemigo muy formidable en poder, como es el caso de Satanás; pero resistió apoyado en la palabra de Dios, no sólo pronunciada por Dios, sino que su testimonio está escrito; como doble porción de firmeza. Lo dicho por Dios, y más aún ESCRITO ESTA.

El diablo, trató en la segunda tentación de referirse a la palabra escrita; ya que él también conoce lo escrito en la Biblia; pero lejos de entender, sólo la usó para tratar de confundir a Jesús de Nazaret, y hacerlo caer. Pero, no pudo; ya que la palabra era vida en Jesús, y él no sólo la conocía con su mente; sino que era para él su fe y vida.

Escrito está repitió el Señor, como hombre ante las tentaciones del enemigo. Como hombres nosotros también seremos probados, y también debemos responder con fe. Y nota que es el mismo Espíritu el que nos lleva a terreno de la prueba.

Y me pregunto.

¿Cómo responderemos nosotros ante las tentaciones del diablo, si ignoramos lo que Dios dejó como testimonio escrito, para que lo conozcamos y sus testimonios?

No quiero llevarte al régimen antiguo de la letra, el cual está obsoleto; pero si te insto a que lleno del Espíritu Santo sepas primero distinguir cuando eres tentado, y segundo que sepas responder ante cualquier tentación. Muchos cristianos contemporáneos, ni siquiera tienen noción de cuando son tentados en varios aspectos; mucho menos conocen como responder y afirmarse con fuerzas en la fe de ESCRITO ESTA, la palabra de Dios. Porque primero hay que tener discernimiento en cual es la voluntad de Dios, para poder resistir al enemigo que nos quiere alejar de ella.

Es por eso que todo verdadero hijo de Dios, debe reconocer lo siguiente:

  • Si tu te guías por él Espíritu Santo, debes reconocer y estar de acuerdo conmigo, que es importante conocer la palabra de Dios; por algo Jesús no sólo lo enseñó sino que también lo practicó y nos dio ejemplo como resistir al enemigo. ¿Porque, de que otro modo daría testimonio de la palabra escrita, si no la conocía? Fue necesario pues, antes de ser llevado al desierto; haber aprendido y conocido las Escrituras; no sólo la letra; sino su Espíritu.
  • Si tu te guías por La Biblia, debes reconocer que el diablo también la usó para tentar a Jesús; pero falló ya que su interpretación era errada y lejos de lo que Espíritu Santo, le enseñaba y daba testimonio a Jesús. Hoy es lo mismo, muchos usan la Biblia para confundir; pero lejos Jesús de negar lo escrito, persistió en sus declaraciones ESCRITO ESTA, con entendimiento y fe.

Reconozcamos entonces, la importancia y bendición que hoy tenemos de tener un libro al cual podemos acudir, y decir llenos del Espíritu Santo cuando somos probados (al igual que lo hizo nuestro Maestro) ESCRITO ESTA.

Hermanos, que nuestro Señor y Maestro nos habrá más el entendimiento para dar real peso e importancia a estas cosas; que los principales beneficiados en su correcto entendimiento y práctica, seremos nosotros mismos; para gloria de nuestro Padre y Señor.

No podemos usar la Biblia sin ser guiados por el Espíritu Santo; pero el mismo Espíritu Santo nos enseña a usarla contra las asechanzas del enemigo; y como nuestro Salvador que resistió como hombre los embates del enemigo, y se afirmo en fe, sobre fe; no sólo resistió con entendimiento en la palabra de Dios; sino que con fuerzas se afirmó en que no sólo esa palabra fue dicha; sino más aún existe un testimonio escrito de ella; así que pudo decir, a cada tentación del diablo ESCRITO ESTA, y sin miedo vencer por medio de la fe en la verdad; a quien utiliza las armas del error, la mentira y la confusión; y salir victorioso.

Hermanos, ¿Cuánto nos falta por conocer aún, de lo que está escrito? Que nuestro Padre nos de el hambre de aprender su palabra, de comerla día a día; para crecer fortalecidos en El; y que nos ponga los servidores apropiados que nos enseñen todas estas cosas, como realmente las debemos ver; llenos del Espíritu Santo. Amen.

Que la gracia y la paz de nuestro Padre y Salvador, sea con todos ustedes; y el mismo Espíritu nos de testimonio de estas cosas.

domingo, 16 de agosto de 2009

El amor al dinero


Como lo vimos en el mensaje anterior (Afanosa labor), Dios da a su amado, aún mientras este duerme; ahora veremos que perjudicial es seguir el dinero en esta vida. Les copio el siguiente verso, en el cual podemos encontrar varias cosas que no debemos ignorar.

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1Ti 6:9-10)

Primero una precisión; nos es que el amor al dinero sea raíz de todos los males; sino que el amor al dinero es raíz de todo mal. ¿Entiendes la diferencia? Bueno para hacerlo más claro, lo explico de esta manera; el amor al dinero nunca dará un buen fruto, la persona que ama el dinero nunca obtendrá por esa vía algo bueno; pero no todos los malos frutos son producto del amor al dinero, sino que hay otras fuentes de malos frutos. Ahora, viendo que está clara la diferencia, la avaricia no produce nada bueno para el hombre, aunque esto no parezca tan perjudicial.

Fíjate que no es el dinero lo malo; sino el amor al dinero, ósea la codicia; el amor que uno pone por él es el problema o error; haciéndolo un ídolo a seguir. No es un ídolo de aspecto burdo; sino que es uno de los principales ídolos del mundo, incluso de muchos hermanos que no ven el engaño que hay tras esta afanosa y loca persecución, por lo que no es, y nos quieren engañar para que nos postremos ante él, y así despreciar nuestro Dios y Señor, y llevarnos por un tortuoso camino, extraviados de la fe.

Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, son atrapados y enredados en codicias sin sentido y dañinas; cuando usamos nuestra mente carnal para ver las cosas, vemos en el dinero una solución para nuestros problemas, anhelos y deseos. Pero el fin de todo ello será daño, enredo, confusión, y muchos dolores. Es bueno que lo sepas, para que cuando te estés enredando en todo negocio no digas que nadie te lo advirtió, no digas que no te lo dijeron, y no digas que no lo sabias; cuando tu caminar se haga doloroso.

No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. (Pro 23:4)

Es mejor seguir el buen consejo de nuestro Señor; no te afanes en hacerte rico; no dice que no lo puedas ser; sino que no pongas el corazón en ello; tu corazón debes ponerlo en lo que realmente tiene valor, y valor incalculable. Porque nosotros sabemos que todas las cosas vienen de nuestro Dios, y él bendice al hombre.

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. (Pro 10:22)

Con la gracia de nuestro Señor, no siendo nuestro objetivo (y si es su voluntad); nos puede dar mucho y no añadir dolor o tristeza con ello; como es el camino del hombre que sigue las riquezas, y lo antepone como camino; al Verdadero Camino; que es Cristo Jesús.

No hagas caso de tu mente carnal, cuando te cuenta muy atractivo todo negocio; más se prudente y expone todas las cosas ante tu Señor; te evitaras muchos sin sabores y estériles esfuerzo que podrías destinar a lo que realmente aprovecha. Debemos tomar de nuestro Señor sabiduría para entender que proviene de él, y que no proviene de él.

Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. (Pro 18:1)

Ese no es nuestro camino, ¿Qué significa?, ¿Acaso no puedo hacer negocios?, claro que puedes tú lo sabes mejor que yo; sólo reconoce la voz de tu carne y la del Espíritu Santo; ¿A quien seguimos? Tu decides a quien sigues, si haces verdadero a tu Dios que te da todo lo que necesitas aún incluso mientras duermes; o haces verdadero al padre de la mentira que engaña al mundo entero; y que te dice que debes seguir un ídolo más de los muchos que hay en este planeta.
No pienses que la pobreza es un valor, al contrario; la pobreza es la carencia y necesidad; y Dios no quiere que nos falte nada; Dios no quiere hijos pobres; pero si los quiere ricos en lo que en realidad es perdurable y verdadero. Pero es necesario que conozcamos que siguiéndolo a El y su reino, todas las cosas que necesitamos en esta tierra El nos las da como añadidura; y añadidura significa que Dios las agrega sin andar tras ellas.

martes, 11 de agosto de 2009

Afanosa labor

Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que

comáis el pan de afanosa labor, pues El da a su amado aun mientras

duerme. (salmo 127:2)



Quiero compartir con ustedes el verso anterior del libro de los salmos. La verdad es que me parece que es algo que si no conoces, debes conocerlo; y si es algo que no lo recuerdas, debes recordarlo; y si es algo que no lo crees debes creerlo y si es algo que no practicas debes practicarlo. ¿Y si no lo haces? Tú te lo pierdes.

Mas que hacer un discurso del mundo, que como todos nos damos cuenta que está en afanosa labor; muchas veces los hijos de Dios, se encuentran atrapados y enredados en esta filosofía del mundo; en afanosa labor. No me refiero con esto que no debemos trabajar, ni debemos ser negligentes, ni debemos por eso ser conformistas y/o mediocres. Si entendemos bien lo que el Señor por medio de su Espíritu nos quiere enseñar, es a dar el lugar correspondiente a todas las cosas. Primero es Dios, ya que del él proviene todo lo bueno y al trabajo lo que le corresponde; como buenos hijos de Dios. El problema está cuando quitamos tiempo que necesitamos, y realmente es muy necesario para con Dios, y lo invertimos en una afanosa labor en esta tierra, descuidando con ello lo primordial, Aquel por quien son todas las cosas, y todo lo bueno proviene de El.

Hay algo muy importante y especial que debemos poner mucha atención: "Dios da a su amado aun mientras duerme"; ¿que significa esto? Significa que nuestra mayor preocupación debe ser crecer en ese amor, en buscar los secretos para ser realmente su amado; invertir nuestra vida en entender y llegar a tener una relación tan estrecha de amor y amistad, que él por otro lado nos dará aún sin que nada hagamos. Creo sinceramente, y lo he experimentado también; que nuestro desafío es a permanecer en el amor de nuestro Señor; que él nos dará todas las cosas. Ese es el secreto de esta carrera, la fe y el amor.

Hermanos, esto se trata de un amor mucho más aya del amor misericordioso que Dios tiene por todos los hombres, que de verdad es tremendo; esto se trata de caminar y avanzar en el amor de Dios, y de cada día conocerlo más para poder tener una mayor intimidad con El, por medio de nuestro Señor. No se trata de que Dios nos ama solamente; sino como nosotros nos hacemos más íntimos de Dios; como por medio de su conocimiento entendemos como agradarlo, como buscamos sinceramente como hijos satisfacer a nuestro Padre, porque lo amamos.

En mi corazón tengo esto y quiero compartírtelo:

¿Como crees que se sentiría nuestro Padre y Señor, si estuviéramos en afanosa labor en buscarlo, en conocerlo, en comunicarnos con él, en seguir sus enseñanzas, en agradarlo, en creerle, en amarlo cada día mas?

Yo creo que cuando se escribió este versículo en la Biblia, el corazón de Dios nos quería decir eso; que si realmente vamos a tener una afanosa labor; sea para con El. Creo que es un secreto para llegar a ser cada día mas amados e íntimos con El. Y el resto es por añadidura.

Por ahí va el camino del amor, el camino de la amistad con Dios.

martes, 4 de agosto de 2009

No mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre.


Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. (1Jn 5:6)

Quiero compartir con ustedes el siguiente mensaje, inspirado en el verso anterior; el que da testimonio que Jesucristo no vino solamente mediante agua; sino mediante agua y sangre. La verdad es que yo muchas veces que leí esta parte de la Biblia, me pregunté por su verdadero significado; y es eso precisamente, lo que hoy les quiero compartir.

Vamos al grano:

¿Qué significa el agua?

El agua representa la palabra de Dios, así de simple; y lo podemos comprobar en los siguientes versículos (sólo anoto algunos ejemplos):

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. (Isa 55:10-11)

Ya en el antiguo testamento, se hacia referencia a la palabra de Dios, comparándola con la lluvia, es decir, el agua. En ausencia de lluvias todos sabemos que se produce un desierto en el cual no hay vida. En la abundancia y oportunidad de estás (lluvias) se produce la abundante vida y la fructificación. Hoy muchos cantan y cantan a Dios, danos tu lluvia, y cuando esta lluvia llega no la quieren recibir. Me refiero a la ignorancia que hay respecto al significado de la lluvia, algunos se imaginan una bendición casi mística que caerá del cielos si ellos cantan y canta abre los cielos y trae la lluvia; y cuando reciben palabra de Dios, lo único que quieren hacer es acallar esa voz desagradable que los hace ver, lo que ellos no quieren ver.

Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. (1Co 3:6)
Yo planté dice Pablo, se refiere a la semilla que es Cristo en nosotros, por medio de la palabra, y Apolos regó; ¿y con que regó? Se riega con agua: Y como es obvio, no es que haya dejado todos mojados a los hermanos de la iglesia en corintios, sino que su riego fue por medio de la palabra a la iglesia, es decir, la palabra es representada por el agua.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (Efe 5:25-26)
Cristo lavó la iglesia por el agua de la palabra, es muy claro y directo; no sólo Cristo se entregó por la iglesia; sino que antes entregó sus palabras a ella, y esta palabra nos lava. Nuevamente vemos que la palabra de Dios se representa por el agua.

Espero que en los versos anteriores vean claramente, que el agua representa la palabra de Dios. Y Cristo vino mediante esa palabra, es decir, él es la palabra de Dios personificada, y por lo tanto, todo lo que decía era palabra de Dios. En sus tres años de ministerio predicó el reino de Dios. Y no sólo predicó, sino que él mismo anduvo por medio de la palabra, es decir, anduvo en fe; en la palabra de su Padre (hoy también nuestro Padre, por su gracia). Ya que es él mismo el autor y consumador de la fe, caminó creyéndole a Dios en la tierra. Quiere decir esto, que vino mediante agua; anduvo en la palabra (siendo él mismo la palabra), y entregó la palabra; es decir, anduvo por fe caminando en el Espíritu de Dios. Y por medio de esa palabra, que produce fe como para mover montes (que de hecho se movieron y se mueven hoy por la misma fe); hay poder de Dios en la tierra; opera la gracia y la verdad.


¿Qué significa la sangre?

Bueno antes de citar algunos textos Bíblicos, les quiero explicar que la sangre representa la vida de una persona o un animal. Es algo muy real, estamos hablando de la sangre física que todos conocemos.

Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. (Gen 9:4)
Es claro que la vida esta en la sangre del animal u hombre; es por eso el mandato de abstenerse a comer sangre; ya que con ello te haces responsable de la vida que había en el animal.

Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. (Lev 17:14)
Nuevamente en Levítico, nos explican que la vida está en la sangre; es por ello que se prohibía comer incluso de la sangre del cordero del sacrificio. Esto hasta que Jesús el Cordero de Dios, nos dijo algo sorprendente:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. (Juan 6:53)
¡¿Jesús nos dice que debemos beber su sangre?!
Correcto, sin beber su sangre, es decir, beber de su vida; no tenemos vida en nosotros; la única manera es beber de su sangre. Así como en el antiguo testamento, si uno bebía la sangre de un animal, recaía sobre esa persona la responsabilidad por la vida de ese animal. Ahora es lo mismo, lo que pasa que al beber la sangre del Señor Jesús tomamos de su justicia y santidad; así como en el antiguo pacto si se bebía sangre era para condenación; ahora, en el nuevo pacto es para salvación, es decir, vivificación por la sangre justa derramada de un hombre sin pecado, para que nosotros bebamos de ella para justicia.

¿Y como se bebe la sangre de Jesucristo?
Las palabras anteriores, no pueden ser literales; ya que si así fueran es imposible beber su sangre; y obviamente, nadie lo ha hecho jamás en lo literal, ni podrá hacerlo. Es por ello que son palabras que debemos entender muy claramente, ¿como bebemos la sangre de Jesús, es decir, de su vida?. En el siguiente verso lo descubrirás:

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:35)

Beber la sangre significa creer en Jesús, y creer no significa sólo creer que existió; sino creer enteramente en su persona, es decir, en su obra y sus palabras. Y comer su cuerpo, significa seguirlo. Seguirlo es verdadera comida, y creerle vendedera bebida. Así es que bebemos su sangre creyéndole, y no creyendo un Cristo histórico, sino creyéndole hoy mismo porque está vivo.
Hemos visto hasta aquí que significa la sangre; ahora, debemos ver que significa que Jesucristo vino mediante sangre.

El culminó su obra con la entrega de su sangre, eso es la obra de Dios y él la entregó en la cruz. ¿Y que significa eso?

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (Juan 15:13)
Si lo vemos claramente, veremos que él al entregar su sangre, nos entregó su vida. Y al entregar su vida entregó el mayor amor que existe; entregó su vida por nosotros, los llamados a se sus amigos. Venir mediante sangre, significa que se entregó por completo por amor, por amor al Padre y por amor a nosotros. Es la muestra más grande de amor que podemos tener en la creación. Cristo entregó toda su sangre por nosotros, como testimonio y consumación de su amor y el del Padre.

Es por eso que debemos recalcar:

Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre.

No sólo vino mediante agua, es decir, anduvo por fe en la palabra; sino que anduvo por fe y amor. Eso es la obra completa y perfecta de Jesucristo, en fe y amor (en agua y sangre). No puede faltar el agua, ya que primero es el agua, pero no puede faltar la sangre; ya que sin la sangré la obra no es completa y cabal; no sería consumada.

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1Jn 2:6)
Jesús, el Hijo del hombre; es decir, el hombre caminó en agua y sangre; y Juan nos enseña, que el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo, es decir, en agua y sangre; en fe y amor, ese es nuestro caminar por medio del agua y la sangre; no solamente el agua, sino también la sangre.

Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. (1Jn 5:6)
El Espíritu Santo da testimonio de estas cosas, y este mismo Espíritu da testimonio en nosotros que estas cosas son verdaderas y fieles. Este Jesús el Mesías, camino como hombre en fe y amor.

Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (la Palabra) y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. (1Jn 5:7)
Son tres que dan testimonio en el cielo que estas cosas son verdad (realidad), Dios nuestro Padre, su Hijo y el Espíritu Santo; los tres son uno. Son tres testigos, que son uno. Y testifican que mediante agua y sangre vino.

Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. (1Jn 5:8)
Y son tres los testigos en la tierra que testifican estas cosas. El Espíritu, que hoy está en nosotros. El agua, que es la palabra de Dios que ha producido fe en sus oyentes, es decir, le fe que vence al mundo, que es real en su iglesia. Y la sangre, que es el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones que clama Abba Padre, y ese amor que hoy se puede palpar, en el amor que tenemos por los hermanos. Estos tres testigos hoy están en la tierra; el Espíritu, la fe y el amor. Es decir, el Espíritu, el agua que es la palabra de Dios entregada y la sangre derramada en la cruz, como consumación de esta obra de fe y amor.

Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. (1Jn 5:9-10)
El mayor testimonio que existe es el testimonio de Dios, lo que da garantía absoluta de veracidad; y este testimonio nos dice; que el que cree en su Hijo tiene el testimonio en sí mismo; es decir, el Espíritu, el agua y la sangre. Tiene el Espíritu, la fe y el amor. Es decir, tiene a Cristo en él.
El que niega cualquiera de estos tres, el Espíritu, el agua o la sangre; hace a Dios mentiroso; ya que estos tres dan testimonio en la tierra, de la obra de Jesús el Hijo del hombre.

Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1Jn 5:11-12)
Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo, que está en nosotros; quien no tiene a su Hijo no tiene la vida, y quien lo tiene, tiene la vida eterna.

Es Jesucristo quien transforma el agua en vino, eso tiene un significado especial; ya que el vino representa su sangre y el agua la palabra de Dios; en las bodas de Caná nos lo manifestó, es decir, es Cristo quien transforma la palabra de Dios, el agua en un muy bien vino, es decir, amor. Cristo transforma esa palabra, por medio de la fe en, buen vino, en amor en nosotros.

Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. (Juan 2:7-10)

El Señor nos dice que debemos llenar nuestras tinajas de agua; es decir, de su Palabra; y él la trasformará en vino. Y obedecieron y las llenaron hasta arriba. Hoy es lo mismo ¿Cuan llenas tenemos nuestras tinajas? A su orden, debemos sacar el agua de nuestros corazones, y saldrá un muy buen vino, un vino excelente que es por medio de El. El amor nos brota, como una realidad divina de nuestros corazones, a su Palabra, que es el agua. Sin llenar las vasijas de agua, no hay vino; si escasea el agua, escaseará el vino. ¡Llenemos nuestras vasijas al tope! Y a su palabra, seremos colmados de su excelente vino.

El Señor nos da a beber un muy buen vino, un vino que representa su sangre preciosa; ¿y que es lo que nosotros de dimos a beber en un principio, en la cruz?

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. (Juan 19:28-30)

El nos dio y nos da el mejor vino; nosotros cuando él tuvo sed le dimos el peor vino, le dimos vinagre. Nosotros como humanidad le dimos un vino corrupto, que representa nuestra sangre corrupta, es decir, vinagre, una vida en pecado; al tomar de ese vino, tomó toda nuestra miseria y muerte; POR AMOR. Para darnos vida eterna, junto a El y el Padre. El tomó de nuestro vino corrupto, cuando tenía sed; para poder darnos de su buen vino; su sangre.

Una vez que hubo tomado el vinagre; exclamo: “Consumado es” y entregó el espíritu; tomó todo nuestro pecado y entregó la vida. Completó la obra de hombre, andando por medio del agua y la sangre. Ya sólo quedaba lo que Dios iba ha hacer, levantarlo de entre los muertos y exaltarlo hasta lo sumo; un hombre que camino por medio del agua y la sangre; hoy está sentado a la diestra de Dios en las alturas.

Hermanos ¿no es esto algo que nos enseña como debemos andar?; debemos andar en fe y amor; porque ya tenemos la palabra y la vida de Dios en nosotros; en Cristo. Hoy podemos andar, por medio del agua y la sangre; en fe y amor.

El Espíritu Santo hoy te está enseñando como debes caminar en el Señor, debes andar por medio del agua y de la sangre; como él anduvo, mira el siguiente ejemplo de Jesús.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Heb 12:1-2)
Jesús creyó el gozo puesto por delante de él, y sufrió la cruz, menospreció la vergüenza y Dios lo sentó a su diestra en su trono. Eso es caminar por fe, creyendo la palabra de Dios, es por eso que se nos exhorta a correr de la misma manera que lo hizo Jesús. El texto anterior es un ejemplo como vino por medio del agua, es decir, creyendo la palabra de Dios.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil 2:5-11)

Cristo Jesús obedeció hasta el final al Padre, porque lo amaba; y conocía el amor del Padre; y sabía que el Padre lo exaltaría hasta lo sumo por permanecer en obediencia en su amor. El no buscaba su propio bien, sino que el buscaba satisfacer su Padre por amor, él sabia y conocía que era el Padre quien velaba por el bien de su Hijo, él confiaba y creía en el amor del Padre, por eso obedeció hasta la muerte de cruz. Y fue el Padre que por su obediencia perfecta lo exalto y le dio nombre sobre todo nombre.

¿No es en ese mismo amor y confianza que debemos correr nuestra carrera que tenemos por delante? Así es, debemos andar por medio del agua y la sangre.

Cuando Cristo fue crucificado, y el soldado romano le traspasó el costado una vez muerto, para probar si realmente lo estaba, brotó sangre y agua. En orden inverso, sangre y agua.

Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. (Juan 19:33-34)
Salió sangre y agua; entregó todo su amor completo; murió por amor al Padre y a nosotros; y entregó toda su agua; camino en fe su carrera; hasta lo último sin dudar de Dios ni un instante. Es sólo por la entrega de su sangre, es decir, de su vida; que hoy podemos por medio del agua, es decir, por medio de la fe en él, la palabra, obtener la vida eterna. Es por eso que primero salió sangre, luego agua. El caminó por medio del agua y la sangre; pero entregó su sangre, para que por medio del agua, dar vida por medio de la fe. Fe que por su palabra, produce en nosotros el mejor vino que se puede dar en una boda. Y la boda es de él con nosotros, un encuentro de amor perfecto. ¡ Cristo y la iglesia !. Aleluya.

Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Gen 2:20-24)

Así como Eva nació del costado de Adán; Cristo es postrer Adán; así la iglesia nació del costado de Cristo. Cuando Cristo hubo entregado su espíritu, es decir, ya estaba muerto (entregó su vida, no se la quitaron); al abrir su costado brotó sangre y agua. De la misma manera que al dormirse Adán, fue tomada una de sus costillas, y a partir de ella formó Dios a Eva. La misma sustancia constitutiva de Adán fue necesaria para formar a Eva; la misma sustancia constitutiva de Cristo fue tomada para formar la iglesia; la sangre y el agua es la costilla de Cristo. La iglesia es formada por Dios, a partir de Cristo mismo; por la sangre y el agua. Así Cristo podrá exclamar, el día de las bodas del Cordero (nuestras bodas con El); Esto es hueso de mis huesos y carne de mi carne; y seremos una sola carne, es decir, unos con Cristo. Grande es el misterio, unos con el Hijo unigénito del Padre; en quien habita corporalmente toda la plenitud de Dios.

La materia prima utilizada para formar la mujer, fue el hombre; la materia prima para formar la iglesia, fue Jesucristo. La sangre y el agua, es la costilla, A PARTIR DE LA CUAL DIOS FORMA LA IGLESIA. No hay otra materia prima, sino el agua y la sangre; no solo agua; sino agua y sangre. Es por eso hermanos que hoy debemos andar en fe y amor; no sólo en fe; sino en fe y amor. Que Dios está realizando una obra maravillosa en nosotros, si andamos como Cristo Jesús, el hombre; anduvo. La materia prima ya está, la obra ya está consumada; sólo debemos tomar lo que ya está dado para nosotros por su gran amor. Ya estamos capacitados para correr esta senda, porque hemos sido tomados de su costado; y a partir de ello, Dios nos forma a la imagen de su Hijo, para gloria de Dios y su Hijo. Amen.

Hermanos, nosotros somos llamados a la estatura de un varón perfecto; a la estatura de Cristo; ese es el propósito de Dios para la iglesia; que sea hueso de sus huesos, y carne de su carne. Y la única forma de lograrlo; es que andemos de la forma que El anduvo; por medio del agua y sangre; por fe y amor. La obra la hace Dios, nosotros ya tenemos la materia prima en nosotros, ahora debemos andar en ella; y no en lo viejo hombre, que ya está colgado del madero.

Cuando Jesús llamó a Pedro, este estaba pescando; echaba las redes al mar para pescar. Y el Señor lo hizo pescador de hombres; por medio de Pedro se convirtieron muchas personas; primero tres mil, luego cinco mil dice la Biblia.

Pablo fue llamado siendo fariseo; y su profesión era hacer carpas; Pablo fue el apóstol que fundó muchas iglesias (al modo de carpas).

Cuando Juan fue llamado por el Señor, él se encontraba remendando las redes; y el Espíritu Santo con esto nos quiere mostrar que es muy importante escuchar al apóstol Juan en estos tiempos finales; hoy necesitamos remendar las redes para verdaderamente poder pescar. Hoy las redes están rotas; el evangelio debe ser predicado en forma completa y verdadera. Es este Juan que nos enseña a remendar las redes, para que el propósito de Dios se cumpla. Y Juan nos dice no sólo mediante agua, sino median agua y sangre.

Hoy muchos predican un evangelio extraño que se basa en las obras, y fuera de la gracia y la verdad que vino con Jesucristo. Ese evangelio no tiene poder de Dios, ya que no viene de Dios. Pero hoy en la iglesia hay mucha división, y esa división es muestra que la iglesia se a olvidado en parte de la sangre; hoy la iglesia está recobrando la palabra, y por medio de esa palabra está trabajando. Pero hermanos, no es sólo palabra, sino palabra y amor. Esa es la forma perfecta de remendar las redes, se entretejen la fe y el amor. No sólo fe, sino amor que provienen de un verdadero nacimiento de lo alto.

Es por eso que Juan, el discípulo a quien el Señor amaba; nos resume el mandamiento de Jesús en dos:
Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. (1Jn 3:23)
Que creamos en él, y que nos amemos, nos manda el Señor. De esa forma Juan sintetiza los mandatos del Señor. Si tu lees la primera carta de Juan; veras como hace principal hincapié en lo que hoy es muy escaso en lo que se llama iglesia (digo en lo que se llama iglesia), hoy es muy escaso el amor de verdad; se ve mucha zalamería e hipocresía; ya que el verdadero amor es el que da la vida por los amigos. ¿Cuántos son verdaderamente amigos donde tú te congregas? Espero que sean muchos, pero si no es así, recuerda que por sus frutos se reconoce todo árbol.
Mira como es tan falso el “amor” religioso, que a la primera diferencia de opinión, ese “amor” no es capaz de resistir y seguir uniendo a sus miembros, sino que se separan y hacen una nueva “iglesia”.

La ley dada por medio de Moisés, también se puede resumir en dos mandamientos que son los primordiales:
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mat 22:37-40)

Si observas bien, verás que el segundo mandamiento de la ley es muy similar, al segundo mandato del Señor (amar al prójimo y amar al hermano); ¿pero que pasó el mandamiento de Jesús que omitió el amor al Padre?
La respuesta es simple, cuando creíste en Jesús el Señor, y como consecuencia de la fe en él, recibiste el Espíritu Santo (por cumplimiento del primer mandato de Jesús), ahora puedes exclamar ¡Abba Padre!; es decir, el amor de Dios ha sido derramado en ti. Es por eso, que ya no es un mandato que ames a Dios, sino que una bendita realidad en ti. Es por lo mismo que ya no está en los mandatos de Jesús, ya que es real en nosotros y amamos a Dios, pues nos ha recibido como hijos suyos.
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! (Gal 4:6)
Y hay otra diferencia fundamental, entre los que van por el camino de la ley; y quienes vamos por el Camino que es Cristo.
Mientras la ley dada por medio de Moisés, nos dice que el que cumpla con dichas disposiciones vivirá por ello, es decir, la vida como recompensa a las obras (cosa imposible de alcanzar para los pecadores, por su condición caída).

Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. (Rom 10:5)

En cambio, los mandamientos de Jesús, son dados no con el propósito de alcanzar la salvación, sino a partir de la salvación como un mandato del Señor por amor a él, es una consecuencia natural de haber nacido de nuevo; y de tener nueva vida en El; que nos lleva a guardar sus mandamientos por amor a él.

Si me amáis, guardad mis mandamientos. (Juan 14:15)

Cuando guardamos sus mandamientos, le decimos; ¡te amo! Y no sólo se lo decimos, sino que lo hacemos realidad, por medio de El. Aquí esta el secreto de la intimidad y comunión perfecta con el Padre y el Hijo.

No es por alcanzar la vida por meritos personales; sino como una consecuencia de la vida y del amor de Dios derramado en nosotros. Y ese amor nos constriñe a amar a los hermanos, por amor a nuestro Señor, al Padre y sus hijos. Porque no podríamos decir que amamos a Dios, si no amamos a los que han sido engendrados por Dios, nuestros hermanos. Y esta es la verdad del testimonio de sus discípulos, el amor.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:35)
La forma de permanecer en el amor de Cristo, es la misma forma en que Cristo se mantuvo y permaneció en el amor del Padre.
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor (Juan 15:10)

Hoy el Espíritu Santo nos habla, y nos enseña a caminar en fe y en amor; es la forma en que anduvo Jesús acá en la tierra; y la materia prima ya ha sido plantada en nosotros; hoy debemos andar de la forma que él anduvo; y alcanzó el lugar más alto de la creación; y no sólo eso, sino que cumplió el verdadero propósito de Dios que es el AMOR.

También vemos que para amar verdaderamente, se debe hacer con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas; y que es mucho más que un sentimiento bonito; es todo tu ser en el propósito de Dios. Todo tu ser esperando el encuentro con él amado; es todo tu ser empeñado, en estar a la altura de ese encuentro de amor sublime. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Hoy vemos las redes rotas, falta dar a conocer la verdad del evangelio; que sin sangre no está completo. Es por medio del agua y la sangre, que Dios nos forma a la imagen de su Hijo; a la estatura de un varón perfecto, también nuestro llamado. Y como bien lo dice el apóstol Pablo en su carta:

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. (1Co 13:1-3)

Sin amor nada somos y nada de lo que hagamos sirve, es sencillo; no hay existencia sin amor; no podemos ser uno con él que un día nos enseño su nombre, y su nombre es: “YO SOY”. Con el que es desde el principio, estamos llamados a ser eternamente con El, sin amor imposible.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. (1Jn 4:9-11)

¡Si Dios nos ha amado así!, también nosotros debemos amarnos unos a otros.


En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (1Jn 3:16)


Cristo cumplió la ley, el amaba tanto al Padre; lo amaba con todo su corazón, alma, mente y fuerzas; es por eso que pudo dar su vida en obediencia al Padre (cumplió el primer mandato de amar a Dios sobre todas las cosas); y nos amó de tal manera que se entregó por todos nosotros. Hoy que ese amor nos constriña, a amarlo más y permanecer en su amor; amando a Cristo, poniendo nuestras vidas por los hermanos. En la fe de Cristo, que el Padre lo exaltaría hasta lo sumo; confiando en el amor del Padre. Hermanos que nuestro caminar sea en fe y amor; como nuestro REY y SEÑOR; nuestro verdadero AMIGO en la verdad. Por medio del agua y la sangre. Amen.