domingo, 16 de agosto de 2009

El amor al dinero


Como lo vimos en el mensaje anterior (Afanosa labor), Dios da a su amado, aún mientras este duerme; ahora veremos que perjudicial es seguir el dinero en esta vida. Les copio el siguiente verso, en el cual podemos encontrar varias cosas que no debemos ignorar.

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1Ti 6:9-10)

Primero una precisión; nos es que el amor al dinero sea raíz de todos los males; sino que el amor al dinero es raíz de todo mal. ¿Entiendes la diferencia? Bueno para hacerlo más claro, lo explico de esta manera; el amor al dinero nunca dará un buen fruto, la persona que ama el dinero nunca obtendrá por esa vía algo bueno; pero no todos los malos frutos son producto del amor al dinero, sino que hay otras fuentes de malos frutos. Ahora, viendo que está clara la diferencia, la avaricia no produce nada bueno para el hombre, aunque esto no parezca tan perjudicial.

Fíjate que no es el dinero lo malo; sino el amor al dinero, ósea la codicia; el amor que uno pone por él es el problema o error; haciéndolo un ídolo a seguir. No es un ídolo de aspecto burdo; sino que es uno de los principales ídolos del mundo, incluso de muchos hermanos que no ven el engaño que hay tras esta afanosa y loca persecución, por lo que no es, y nos quieren engañar para que nos postremos ante él, y así despreciar nuestro Dios y Señor, y llevarnos por un tortuoso camino, extraviados de la fe.

Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, son atrapados y enredados en codicias sin sentido y dañinas; cuando usamos nuestra mente carnal para ver las cosas, vemos en el dinero una solución para nuestros problemas, anhelos y deseos. Pero el fin de todo ello será daño, enredo, confusión, y muchos dolores. Es bueno que lo sepas, para que cuando te estés enredando en todo negocio no digas que nadie te lo advirtió, no digas que no te lo dijeron, y no digas que no lo sabias; cuando tu caminar se haga doloroso.

No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. (Pro 23:4)

Es mejor seguir el buen consejo de nuestro Señor; no te afanes en hacerte rico; no dice que no lo puedas ser; sino que no pongas el corazón en ello; tu corazón debes ponerlo en lo que realmente tiene valor, y valor incalculable. Porque nosotros sabemos que todas las cosas vienen de nuestro Dios, y él bendice al hombre.

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. (Pro 10:22)

Con la gracia de nuestro Señor, no siendo nuestro objetivo (y si es su voluntad); nos puede dar mucho y no añadir dolor o tristeza con ello; como es el camino del hombre que sigue las riquezas, y lo antepone como camino; al Verdadero Camino; que es Cristo Jesús.

No hagas caso de tu mente carnal, cuando te cuenta muy atractivo todo negocio; más se prudente y expone todas las cosas ante tu Señor; te evitaras muchos sin sabores y estériles esfuerzo que podrías destinar a lo que realmente aprovecha. Debemos tomar de nuestro Señor sabiduría para entender que proviene de él, y que no proviene de él.

Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. (Pro 18:1)

Ese no es nuestro camino, ¿Qué significa?, ¿Acaso no puedo hacer negocios?, claro que puedes tú lo sabes mejor que yo; sólo reconoce la voz de tu carne y la del Espíritu Santo; ¿A quien seguimos? Tu decides a quien sigues, si haces verdadero a tu Dios que te da todo lo que necesitas aún incluso mientras duermes; o haces verdadero al padre de la mentira que engaña al mundo entero; y que te dice que debes seguir un ídolo más de los muchos que hay en este planeta.
No pienses que la pobreza es un valor, al contrario; la pobreza es la carencia y necesidad; y Dios no quiere que nos falte nada; Dios no quiere hijos pobres; pero si los quiere ricos en lo que en realidad es perdurable y verdadero. Pero es necesario que conozcamos que siguiéndolo a El y su reino, todas las cosas que necesitamos en esta tierra El nos las da como añadidura; y añadidura significa que Dios las agrega sin andar tras ellas.

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