Reconocimientos

Todo mi reconocimiento es al único y sabio Dios, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, sea gloria y majestad, imperio y potencia, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén.


Lo que era desde el principio, la Palabra de Vida.

Dios ya te poseía en el principio, antes de sus obras de tiempos pasados. Desde la eternidad fuiste establecido, desde el principio, desde los orígenes de la tierra. Cuando no había abismos fuiste engendrado, cuando no había manantiales abundantes en aguas. Antes que los montes fueran asentados, antes que las colinas, fuiste engendrado, cuando El no había hecho aún la tierra y los campos, ni el polvo primero del mundo. Cuando estableció los cielos, allí estabas tú; cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, cuando arriba afirmó los cielos, cuando las fuentes del abismo se afianzaron, cuando al mar puso sus límites para que las aguas no transgredieran su mandato, cuando señaló los cimientos de la tierra, ya estabas entonces junto a El, como arquitecto; y eras su delicia de día en día, regocijándote en todo tiempo en su presencia, regocijándote en el mundo, en su tierra, y teniendo tus delicias con los hijos de los hombres.


Ahora pues, hermanos, escuchémosle, porque bienaventurados son los que guardan sus caminos. Escuchemos la instrucción y seremos sabios, y no la menospreciemos. Bienaventurado el hombre que le escucha, velando a sus puertas día a día, aguardando en los postes de su entrada. Porque el que le halla, halla la vida, y alcanza el favor de Dios. Pero el que peca contra él, a sí mismo se daña; todos los que te odian, aman la muerte.