Reconocimientos

Todo mi reconocimiento, honor y gloria sean para el único Dios Verdadero: al Padre Eterno, a su Hijo Jesucristo y a su Santo Espíritu. A la Trinidad Santa sea la majestad, el imperio y la potencia, antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén.

Al Padre: La Fuente de Todo

Al Padre de las luces, de quien desciende toda buena dádiva y todo don perfecto. Al que Es, el que Era y el que ha de venir; el Arquitecto soberano de quien proceden todas las cosas y para quien vivimos.

Al Hijo: La Palabra de Vida

(Cristo, la Sabiduría de Dios)

Dios ya te poseía en el principio, antes de sus obras de tiempos pasados. Desde la eternidad fuiste establecido, desde el principio, desde los orígenes de la tierra.

Cuando no había abismos, fuiste engendrado, cuando no había manantiales abundantes en aguas. Antes que los montes fueran asentados, antes que las colinas, fuiste engendrado; cuando Él no había hecho aún la tierra y los campos, ni el polvo primero del mundo.

Cuando estableció los cielos, allí estabas tú; cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, cuando arriba afirmó los cielos, cuando las fuentes del abismo se afianzaron, cuando al mar puso sus límites para que las aguas no transgredieran su mandato, cuando señaló los cimientos de la tierra...

Ya estabas entonces junto a Él, como arquitecto.

Eras su delicia de día en día, regocijándote en todo tiempo en su presencia, regocijándote en el mundo, en su tierra, y teniendo tus delicias con los hijos de los hombres.

"Ahora pues, hermanos, escuchémosle, porque bienaventurados son los que guardan sus caminos. Escuchemos la instrucción y seremos sabios, y no la menospreciemos."

Bienaventurado el hombre que le escucha, velando a sus puertas día a día, aguardando en los postes de su entrada.

Porque el que le halla, halla la vida, y alcanza el favor de Dios.

Pero el que peca contra él, a sí mismo se daña; todos los que te odian, aman la muerte.

Al Espíritu: El Aliento de Vida

Al Espíritu Eterno, que se movía sobre la faz de las aguas en el principio y que hoy se mueve en nuestros corazones. Al Consolador y Guía que nos lleva a toda Verdad, vivificando la letra para que sea Vida en nosotros.

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