domingo, 13 de octubre de 2019

¿La carreta delante de los bueyes?






Con este título y esta imagen, comienzo el mensaje, ¿está la carreta delante de los bueyes?...

Hoy y en el pasado, el mundo trata de solucionar los problemas, trata de crear un medio perfecto para el hombre (humanidad); porque piensa que, si el medio es perfecto, el hombre será más feliz y perfecto en la tierra. Esto lo vemos todos los días, y se han creado muchas ideologías, que tratan de hacer un mundo mejor… este no es el problema de los cristianos, hacer un mundo mejor, como primera instancia o prioridad (sino un cambio personal y luego lo exterior) …


¿Qué dice el cristianismo al respecto?

Estaba pensando en la mucha energía que se gasta en aquello; y como cristianos, no siempre estamos tan claros; pero he visto como el mundo pone la carreta delante de los bueyes…quieren solucionar el problema de la humanidad, atacando el medio...

Vamos al principio…

Cuando el mundo era perfecto, el hombre cayó; era perfecto el medio (ver primeros capítulos 1, 2 y 3 de Génesis); pues lo había creado Dios, no había en el mundo defecto alguno; el hombre era inocente; pero igual cayó. No importó la perfección de Dios dada en el medio, y el hombre (Adam) cayó igual. En su entorno todo funcionaba bien, sólo era permitido lo que Dios permitió en el Edén… y cayó la humanidad.

Eso nos hace pensar que... ¿si volviéramos a un mundo perfecto, ahora no caería?

Cuando todo era perfecto el hombre (Adam) cayó, sería ilógico pensar volver a la perfección, sin antes saber que hay algo que solucionar en su interior. 

Ya sabemos cómo cristianos, que este no es el camino, perfeccionar el mundo (sistema), para que el hombre sea mejor…

Cuando todo estaba bien, el hombre cayó; ¿ahora, que NO todo está bien, el hombre se levantará? No es lógico pensar que este sea el camino..., mejorar el sistema no es la opción de Dios.

Dios no lo hace así, lo hace de otra manera...

Dios envió a su Hijo Jesucristo a hacer su voluntad, morir en una cruz y resucitar como hombre; para destruir un hombre caído; y lo resucitó, para construir un nuevo hombre, según la imagen de su Hijo, es decir, según la imagen de Jesucristo.

Su Hijo vino perfecto al mundo imperfecto, y lo venció; lo perfecto vino como un nuevo hombre y venció un sistema imperfecto, y nos enseña a seguir sus pasos. Nosotros somos llamados a vencer el mundo imperfecto que está alrededor, con la perfección que tenemos dentro de nosotros; en la medida que obedecemos a Esto que nos dejó.

Dios quiere cambiar el corazón del hombre, antes que pueda cambiar lo exterior del hombre; Él sabe que la otra forma, cambiar lo exterior primero, es poner la carreta antes de los bueyes; y está muy lejos de ello. No hay solución poniendo la carreta delante de los bueyes, aunque pensemos lo contrario…

No quiero decir que Dios no quiera cambiar el exterior, de hecho, la oración de Padre Nuestro nos dice… “… venga a nosotros tú reino, y hágase tu voluntad en la tierra como se hace sobre el cielo…”, ambas frases nos dicen que Dios quiere cambiar la tierra, pero no antes del corazón del hombre. Él nos enseña, que debemos traer su reino y voluntad en la tierra, porque no siempre el reino y su voluntad, se hacen sobre la tierra.

Tomemos el siguiente ejemplo:

     1)            Tenemos un sistema perfecto, pero el hombre no es perfecto (como actualmente es); si el hombre actual se mueve en un sistema perfecto, al poco tiempo lo corromperá (y no será perfecto); y al transcurso del tiempo, ese sistema tendrá más y más corrupciones…, resultado final… un hombre y sistema imperfectos.

     2)      Tenemos un sistema imperfecto (injusto), pero el hombre es perfecto (como lo es Jesucristo); si ese hombre perfecto se empieza a mover en un sistema imperfecto, al poco tiempo lo irá mejorando, hasta que al final será un sistema perfecto…, resultado final… un hombre perfecto y sistema perfecto.

Esta segunda posición es la que tenemos los cristianos; cambiando el corazón del hombre como Jesús lo indicó.

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos: fornicaciones, hurtos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaño, sensualidad, envidia, maledicencia, soberbia, insensatez. (Mar 7:21-22)

Como vemos, las ideologías humanas no tienen solución para el hombre, ellas proponen que el medio sea cada vez más perfecto, pero vemos si no hay un cambio del hombre en su interior, eliminando el pecado (hacer mal), no hay solución. Las ideologías, ya sean económico, social, científico-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, medioambiental u otros relacionados al bien común; no tienen solución ni esperanza para el hombre. Jesús nos trazó un camino, que es en sí mismo; para que la solución sea real, duradera y para siempre.

El sistema humano pone, por sobre todo, hacer un dios en su ideología, pero no es sensato; ese sistema nunca funcionará. En cambio, tenemos a un Dios que debemos seguir, ese sistema si funcionará, y nos dará un camino, verdad (realidad) y vida. Ahora si hay solución para el hombre, ahora hay esperanza para la humanidad.

Jesús le dice: Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí. (Juan 14:6)

El cristianismo no es un sistema retrogrado, sino un sistema que está adelantado al tiempo del mundo; sabemos que el problema está en el hombre, y la solución debe partir por el interior del hombre. Es ilógico no atacar la fuente de la enfermedad, si la conocemos.

Ponemos la carreta, detrás de los bueyes, como debe ser; y para eso tenemos el camino, es decir, la solución al sistema.

El cristianismo quiere y está atento a cambiar el sistema; pero si no hay cambio del hombre, eso no funcionará; por eso Dios nos manda a cambiar toda alma del planeta, y en esa función estamos hoy y como añadidura el sistema es cambiado. 

Eso es poner los bueyes delante de la carreta, que tengan un buen día.

"Venga a nosotros tu Reino".

Saludos

sábado, 11 de mayo de 2019

¡Quitad la Piedra!


JESÚS dice: ¡Quitad la piedra! Le dice Marta, la hermana del que había muerto: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. JESÚS le dice: ¿No te dije que si crees verás la gloria de DIOS? (Juan 11:39-40)

Hola estimados lectores y amigos, empiezo la enseñanza con estas dos hermanas (Marta y María) que tipifican cada una, un tipo de iglesia, un tipo de reunión en torno a Él. Quitad la piedra, declara Jesús; pero no es escuchado por la primera iglesia; el Señor (ahora con autoridad reprende) a la primera iglesia, y le dice (escuchando la segunda), ¿No te dije que si crees veras la gloria de Dios?

Para ver la gloria de Dios, es necesario creer; primero cree y luego se verás la gloria de Dios, Lázaro resucitado, de 4 días. ¡Gloria de Dios!

¡Creer, en la iglesia que encabezo… mmm … ¡Quitad la piedra, de vuestro corazón! … creer y sólo creer, para ver la gloria de Dios!!!

¡A veces es tan fácil, pero tan difícil… creed en el evangelio!!! Sin creer, es imposible agradar a Dios… pero para el que cree, todo es posible.

¡Quitad la piedra!, dijo el Señor; y es la piedra de incredulidad que debemos quitar en nuestro corazón, para ver la gloria de Dios.

Bueno, había fe en Marta, pero sólo para lo básico, sólo para el fundamento… como lo demuestran sus palabras…

Si bien ambas hicieron la misma afirmación… ¡Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto! 

¡Las dos causaron cosas distintas en el Señor!!!

Marta, en su incredulidad (a partir de creer que Cristo es el Mesías, base de la fe y está muy bien) dijo algo correcto, pero que queda cortó para la situación:

Le dice: Sí, Señor, yo he creído que Tú eres el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo. (Juan 11:27)

Cosa que no le preguntaron..., no le preguntaron Quien es la base de la iglesia; pero contesto  eso, es lo que sabía...

La doctrina correcta nos juega una mala pasada, no nos deja ver lo que El Señor quiere que veamos… vemos a la antigua (odres viejos, si bien el vino es bueno, pero odres que no dejan fluir el vino nuevo). No es eso lo que Jesús le estaba demandado (enseñando), no es Quien es la roca… sino veámoslo…

JESÚS le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26)

Y la respuesta doctrinalmente correcta, pero sin poder contra la muerte en ese minuto es… Tú eres el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo.

Pero la respuesta correcta en esta situación, un poco más alta que la respuesta base de nuestra fe…

JESÚS le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26)

Es para meditarla, y creer que no tan sólo es el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo; sino que es la Resurrección y la Vida. El que cree en ÉL, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en ÉL, no morirá jamás.

 ¿Crees esto? ... quien lo crea lo disfrutará, quien no lo crea que QUITE LA PIEDRA de su corazón, que el Camino sigue...

Quitad la piedra, y avancemos que para eso estamos; conocer Quien es ÉL, es nuestra vocación. Amén.

domingo, 13 de enero de 2019

El dios de vuestra imaginación.



Nos pareciera vivir en una edad moderna, en la que creemos entender muchas cosas y tener control de nuestra vida; pero veo que en tanto incrédulos como religiosos, hay una idea de dios en sus mentes que es producto de su imaginación, y que mantiene a una parte de la humanidad en esclavitud e ignorancia, como lo ha sido desde hace miles de años de historia.

Si leemos lo que dice al apóstol Pablo en el libro de Hechos:

Siendo [la humanidad], pues, linaje de DIOS, no debemos suponer que la Divinidad es semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. (Hechos 17:29)

Nos parece ya a muchos un poco obvio, hoy en día, entender que dios no es semejante a oro, plata, piedra o escultura de artes; pero no veo tan obvio, hoy por hoy, el dios en la imaginación de muchos hombres que lo siguen, sin más base que sus propios pensamientos e imaginación, sin ningún otro sustento real.

Podemos entender como cristianos, que tal comportamiento sea del mundo y no de un verdadero cristiano, pero con sorpresa vemos que muchos llamados cristianos, no tienen más sustento en su fe que su propia imaginación y pensamientos. Tienen un dios en la medida de sus pensamientos e imaginación, más que en la realidad de Quien es El verdaderamente. Esto en la práctica nos evidencia que hay muchos “Jesús” diferentes al Jesús bíblico, acomodado a los pensamientos e imaginación de cada “creyente”, el Jesús al gusto y medida de cada persona…

 ¿Y qué valor tiene esto?; ninguno, es seguir en la idolatría y en la ignorancia; pues el hacernos un dios (Jesús) a nuestro gusto, es la misma forma básica de idolatría de la cual el Señor nos quiere sacar, es adorar la obra de nuestras manos (producto de nuestros pensamientos e imaginación para la auto adoración).

Y pronunciaré mis sentencias contra ellos a causa de toda su maldad, porque me abandonaron, quemaron incienso a dioses extraños y se postraron ante las obras de sus propias manos. (Jeremías 1:16)

Hoy la idolatría está más disfrazada y menos evidente que en la antigüedad; pues en el mundo los ídolos muchas veces ya no son estatuas de oro propiamente tal, pero si el oro mismo es un ídolo; ya no son estatuas de plata, pero si el poder del dinero; ya no son piedras preciosas; pero si la aparentes firmezas de ciertos sistemas humanos; ya no son las obras de arte; pero si el desarrollo humano en sus conocimientos y/o técnicas, ciertas colosales obras humanas, etc. En la imaginación del hombre siguen los ídolos, en el cual ponen sus confianzas y su futuro terrenal, se inclinan ante ellos y los adoran; cosas que adolecen del verdadero poder de salvación y prosperidad eterna.

No es muy distinto en el mundo religioso; donde los ídolos toman formas muy diversas, y siempre disfrazándose de mensajes de verdad; pero sin sustentos más que en la imaginación y pensamientos del hombre (muchos de ellos heredados por tradiciones de hombres llamadas “sagradas”).

¿Y qué valor tiene esto? Ninguno; sólo pérdida de tiempo y trampas cada vez más sofisticadas del enemigo, para engañar al mundo y la humanidad.

Los ídolos hoy son más sofisticados, en la misma medida, que la ciencia y conocimiento del hombre han avanzado; pero tienen el mismo NULO PODER DE SALVAR AL HOMBRE que tenían en la antigüedad.

Hay varios “Jesús” para todos los gustos, cultos y ceremonias también; en la imaginación de los hombres diferentes visiones de Dios distorsionadas; y acomodadas a cada  interés  humano sectario en particular (incluso los musulmanes tienen su propia visión de Jesús).
Si realmente queremos adorar el PADRE en ESPÍRITU y en VERDAD como nos señala la Escritura; debemos buscar al Jesús de Nazaret verdadero que dan testimonio las Escrituras (que vino a esta tierra y habitó entre nosotros, y del cual dan testimonio los escritos); y desechar cualquier visión distorsionada de EL sin sustento, que tengamos producto de los pensamientos y/o imaginaciones de hombres que hayamos recibido y adoptado.

DIOS es Espíritu; y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. (Juan 4:24)

Sólo así, creyendo en el verdadero Jesús que enseñan las Escrituras, de nuestro interior correrán ríos de agua viva.

El que cree en Mí como dice la Escritura, de su vientre fluirán ríos de agua viva. (Juan 7:38)

Si creemos en un Jesús diferente al que enseñan las Escrituras, no correrán de nuestro interior ríos de agua viva, por mucho que creamos; pues no estaremos creyendo al verdadero. Debemos tener cuidado en este punto; por un lado: mientras más precisa sea nuestra visión del verdadero Jesús de la Escrituras, mayores serán los raudales de agua que fluirán desde nuestro interior; por otro lado, mientras más lejana sea nuestra visión del verdadero Jesús de las Escrituras, menor será el fluir de nuestro interior, llegando a un punto vacío, de sequedad; pues nos hemos ido tras un “Jesús” diferente al que enseñan las Escrituras, pero sin poder de Dios al creer en él, pues no es la Verdad.

Este conocimiento preciso de Jesucristo es lo que vemos que motivaba al apóstol Pablo, tomando todo por basura (estiércol) comparado con Su conocimiento real:

Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la superioridad del conocimiento de CRISTO JESÚS, mi Señor, por el cual perdí todas las cosas, y las tengo por estiércol, para ganar a CRISTO,… (Filipenses 3:8)

Veo que es una gran oportunidad que tenemos por delante, de afinar nuestra visión, de ver al Santo, Fiel y Verdadero; ver cada día más su gloriosa realidad, es decir, la REALIDAD. Conocer al verdadero Jesús de Nazaret y su obra en la cruz, es el único camino real y sólido  de buena  aventuranza eterna; no hay otro medio. Es una gran oportunidad de ir conociéndolo día a día, en su gloria y majestad.

La lucha que tenemos con esas visiones distorsionadas del dios en nuestra imaginación, sólo puede ser quitada en el conocimiento de la Verdad, Jesucristo es la Verdad. Veo que si queremos un fluir mayor desde nuestro interior, debemos creerle al verdadero Jesús, y no a esas visiones distorsionadas de Jesús, producto de nuestra imaginación, ignorancia, prejuicios y/o comodidades personales; debemos creer al Jesús que dan testimonio las Escrituras y el Espíritu Santo nos enseña a conocer.

El Jesús que murió, resucitó y venció la muerte; debemos verlo desde el otro lado de la cruz; donde le veremos tal cual es, y su obra. Debemos verlo con nuestro viejo hombre crucificado junto con él, pues de otra manera, no seremos objetivos y precisos en nuestra visión del El, pues sólo veremos lo que nos conviene ver según la carne.

...sabiendo esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él,  (Romanos 6:6)


Lo que es nacido de la carne, carne es; y no es posible tener una visión correcta de Dios desde la carne, sólo lograremos llegar a una visión sofisticada pero carnal, y por lo tanto, producto de nuestros pensamientos y/o imaginación; y sin poder ni sustento real.

Lo nacido de la carne, carne es y lo nacido del Espíritu, espíritu es. (Juan 3:6)

Por otro lado, si nos mantenemos del otro lado de la cruz, con Cristo juntamente crucificados, pero vivos para Dios; y ya no velando por nuestros intereses terrenales; podremos verlo tal cual es; e ir conociendo al verdadero Jesús, del cual dan testimonio las Escrituras; y al creerle desde nuestro interior correrán ríos de aguas vivas.