sábado, 23 de mayo de 2009

¿Quieres ser grande en el reino de los cielos?


Como lo vimos en el mensaje anterior, “La verdadera autoridad en la iglesia” ; en el cual entendimos que David fue establecido y engrandecido en su trono por el amor que Dios le tenía a su pueblo Israel, es decir, porque por medio de David, Dios podía bendecir a su pueblo. Como lo vemos en el siguiente texto:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

Me gustaría recalcar algo que me parece muy importante de entender y practicar, que a lo mejor no fue lo suficientemente enfatizado en el mensaje anterior; y además, podremos contestar la siguiente pregunta que a lo mejor tú te haces: ¿Cómo lo hago para crecer en el reino de Dios?

Un buen ejemplo lo podemos ver en el rey sucesor de David, es decir, con su hijo Salomón heredero del reino; y es por ello que es necesario que leas la historia de como Dios bendijo a Salomón y cual fue el motivo por el cual él alcanzo tan grandes sabiduría, riquezas y gloria...

Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. (6) Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. (7) Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. (8) Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. (9) Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? (10) Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. (11) Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, (12) he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. (13) Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. (14) Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. (15) Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos. 1Reyes 3:5-15

Bueno después de leer detenidamente el texto anterior, podemos contestar la siguiente pregunta:

¿Porque se agradó Dios de Salomón?

Fíjate primero que Dios se agradó en algo de Salomón; y lo que Dios vio en Salomón y lo agradó; seguramente si lo ve en nosotros, se agradará también hoy (Dios no cambia).

Fíjate además que Salomón fue probado primero (en sueños) por Dios. Dios puso en él esos sueños para probarlo (recuerda que cuando somos probados por Dios, debemos estar muy contentos, independiente de la forma de la prueba). Y una vez que Salomón aprobó la prueba, es decir, rinde positivo en el examen, alcanza una nueva estatura (y no antes).

Salomón agradó a Dios, porque justamente actuó Salomón de corazón con los principios que nos enseño Jesús para ser grandes en el reino de los cielos. Jesús nos lo enseño y no debemos desconocer que si Jesús nos enseño esa verdad, no será sino de esa manera, la manera en que podremos crecer y ser grandes en el reino de nuestro amado Padre.

¿Y cuales son esos principios?
Yo veo tres elementos fundamentales, los cuales nos enseña la Biblia debemos ejercer para ser grandes en el reino de los cielos. A lo mejor tú ves más que estos, eso te lo mostrará el Señor. Yo haré referencia a estos tres elementos principales:

I.- El primer elemento es la FE.

Salomón actuó con fe al reconocer que Dios había establecido a David su padre por rey por misericordia, además, también reconoció por la fe que Dios lo había ahora establecido a él por rey de Israel, y podemos agregar la fe de pedir a Dios sabiduría, sabiendo que Dios se la podía dar, es decir, el primer elemento es la fe de Salomón, sin ella todo es estéril e irreal, y no alcanzamos nada. Salomón le creyó a Dios, y por ende actuó conforme a su fe y Dios le respondió.

II.- El segundo elemento es la HUMILDAD.

Salomón se reconoció joven, sin experiencia y falto de sabiduría ante Dios para gobernar a su pueblo, es decir, Salomón fue humilde ante Dios, se reconoció limitado, pero con fe de que Dios podía arreglar esa situación. Acá tenemos otro principio fundamental si queremos ser grandes en el reino de los cielos, y es la humildad de ver la realidad de lo que somos en nosotros mismos sin la misericordia de Dios, sin la obra de Dios en nosotros somos inútiles, ignorantes e incapaces de actuar correctamente en el reino de los cielos. El principio fundamental acá es la humildad para reconocerse, pedir y aprender.

Nuestro Señor nos lo enseñó en el siguiente texto que escribe Mateo:
En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (2) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, (3) y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (4) Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. (Mateo 18:1-4)


Jesús nos enseñó que la cualidad de la humildad de un niño, es principio fundamental para entrar al reino de Dios. Y nos dice que si no nos volvemos, es decir, si no damos la vuelta en 180º de lo que hemos aprendido y practicamos; no podremos entrar en el reino de los cielos.

Por decirlo de una manera gráfica, cada vez que nos engrandecemos a nosotros mismos vamos contra el tránsito en el reino de Dios, y no cumplimos sus leyes y principios; de modo que si queremos participar del reino de Dios debemos respetar sus normas y naturaleza. De otro modo, sólo conseguiremos que nos saquen un parte por andar contra el tránsito.


III.- El tercer elemento es el SERVICIO
Salomón, pidió no para su deleite y su ego; sino pidió para ser útil al pueblo de DIOS. El pidió un corazón entendido para gobernar el pueblo al cual Dios lo había puesto por rey. Acá esta otro principio fundamental para ser grandes en el reino de Dios. Salomón dispuso su vida para servir tanto al pueblo de Dios, como a Dios siendo un medio útil en sus manos. Ante esta afirmación, ante la conjugación de estos tres electos fe, humildad y servicio; Dios se agradó. Y hoy también lo hace cuando encuentra en nosotros esa misma disposición de corazón, cuando Dios encuentra en nosotros fe, humildad y servicio por amor; no puede dejar pasar eso sin engrandecernos por su misericordia en su reino.


Mira como Jesús lo recalcó muchos años después:
Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. (26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; (28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 20:25-28)


Cuando en el reino de Dios queremos someter a los hermanos, hacernos señores de ellos; nuevamente si lo vemos gráficamente, estamos andando contra el transito (andamos en la carne), y sólo somos merecedores de una amonestación, multa y castigo. Es así también hoy, como lo ha sido siempre en el reino de Dios, la grandeza se obtiene del servicio, de la entrega y del amor. No del sometimiento por la fuerza, sino del uso de la fuerza para ayudar a tu hermano y servirle, es decir, ser útiles en la manos de Dios.

Hermano: ¿Quieres ser grande en el reino de los cielos?

Hay tres elementos que no pueden faltar, fe, humildad y entrega absoluta al Padre en servicio por los hermanos por amor. Cuando más nos acercamos a ello, mayores vamos siendo en el reino de Dios; y Dios quiere hijos grandes y saludables en su reino.

El querer ser grandes en el reino de los cielos no es algo que debemos mirar con desconfianza e incredulidad; o como si fuera algo malo o algo muy elevado para nosotros. Muy por el contrario, es algo que debemos poner todo nuestro corazón en alcanzar, debemos disponer toda nuestra vida en sacrificio por alcanzar aquel llamado celestial. Es la buena noticia que Jesús nos comunicó, que su reino había llegado y ahora está en medio de nosotros. Recuerda que “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” es la promesa que nos dejó Jesucristo, para que destinemos todo nuestros recursos e invirtamos en lo valedero que perdurará eternamente, ya que el resto que busca todo el mundo como objetivo de vida, nuestro Padre nos lo da por añadidura, es decir, sin buscarlo.

Si lo puedes creer, sólo si lo puedes creer lo alcanzarás. Porque todas las promesas de Dios, se alcanzan por fe en Cristo Jesús; para gloria de Dios Padre. Amen.

viernes, 1 de mayo de 2009

Transcrito de “Una Conversación con Paul Washer”

Un amig@, Andre Saharig, me compartió este testimonio de Paul Washer; lo comparto con ustedes y espero que les de gracia.

Transcrito de "Una Conversación con Paul Washer"

Hola, mi nombre es Paul Washer y tengo 47 años de edad. Nací en 1961 de padre que no era un creyente pero una madre que era una creyente fuerte. Su madre, de Croacia, fue de hecho perseguida por la fe. Mi abuelo, del lado de mi padre, fue uno de los primeros misioneros a Brasil y sirvió ahí entre los 20’s y 30’s cuando era más jungla que nada y nada más. Así que fui criado en un ambiente un tanto cristiano. Cuando tenía 9 años de edad hice una profesión de fe y hasta lloré pero no hubo un real cambio en mi vida para nada y mientras crecía vivía en una impiedad cada vez más grande. Y claro, estando en la denominación en la que estaba, porque había orado una oración y había recibido a Cristo en mi corazón siempre creí que era salvo.

Luego cuando fui a la universidad, me encontré después de unos años, sin saber qué hacer. Académicamente me estaba yendo bien, pero moralmente yo sabía que era un infeliz, yo sabía que era egocéntrico, lleno de orgullo, un mentiroso y que haría cualquier cosa para satisfacerme a mí mismo. Y mi infelicidad me era cada vez más una carga. Y una noche, a la una de la mañana, cuando estaba viendo que infeliz era yo, alguien tocó a la puerta y era uno de primer año que vivía en el cuarto de enfrente y estaba temblando y le pregunté por qué, y me dijo: "pues probablemente querrás darme un puñetazo" y yo le dije: "probablemente estés en lo correcto, es la una de la mañana" , y me dijo: "por dos semanas Dios me ha estado diciendo que te diga algo, pero tengo miedo de ti pero no puedo aguantarlo mas así que tengo que decirte." Y dijo: "Tengo un mensaje de Dios," y yo literalmente pensé 'que, ¿es un tipo de loco o qué?'" y dijo: "este es el mensaje: Dios dice que eres infeliz, eres miserable, y continuarás siendo miserable hasta que rindas tu vida a Jesucristo." Y fue en ese momento que Dios realmente comenzó a obrar en mi
vida en una tremenda manera. Era una persona muy inmoral, yo diría que no había nada noble en mi rebellion. Si buscas la palabra "majadero" en el diccionario aparecería mi fotografía, eso era todo lo que era. Una persona egoísta, prejudicial. Y Cristo comenzó a obrar en mi vida y finalmente fui convertido.

De ahí en adelante, sentí una carga por predicar, fuera en la calle, en las esquinas de las calle, o hablándole a mis amigos.Y comencé a predicar el evangelio, o lo que pensaba que era el evangelio. Terminé yendo al seminario y después del seminario fui grandemente influenciado por George Muller, y Hudson Taylor y entonces yo quería ir al campo misionero pero no con una organización y sin de veras recabar fondos o decirle a la gente lo que Dios estaba hacienda.

Mi pequeña iglesia Bautista donde yo era miembro en Illinóis, bajo de su autoridad (era una iglesia en medio de un campo de cultivos de maíz) fui a Perú. Y Dios comenzó a hacer cosas milagrosas ahí. Era un país muy peligroso en ese momento, con el movimiento terrorista "Sendero Luminoso". Había guerra, bombas explotaban, había gente muerta en las calles pero Dios usó todo eso para empezar a transformar mi vida. Pero principalmente fui retado por un sacerdote católico que se había hecho un pastor evangélico bautista, a leer la Biblia, una y otra y otra vez. Me pidió que diera una clase en el seminario, y el primer semestre los estudiantes tenían que leer la Biblia, la Biblia entera ese semestre y escribir sus comentario de cada capítulo. Así que empecé a estudiar la Biblia diez horas al día. Ahí fue donde mi vida empezó a cambiar, empecé a ver que el evangelio que yo predicaba no era bíblico había tomado las exposiciones a Timoteo, el "evangelio glorioso" de nuestro bendito Dios y lo había reducido a 4 preguntitas, o cinco principios o 4 leyes espirituales y si alguien contestaba "sí" a todas mis preguntas, y oraba una oración, entonces lo declaraba salvo. Me di cuenta que me sentía incómodo en mi espíritu cuando hacía eso y me di cuenta que mucha de la gente que se convertían en las calles conmigo nunca se aparecían en la iglesia, nunca crecían en piedad. Así que comencé a estudiar la Escritura más y más.

Después de alcanzar ciertas conclusiones regresé a Estados Unidos por unos meses de descansoY ahí alguien me presento a Charles Spurgeon, George Whitefield, y muchos de los hombres que fueron más usados para esparcir el evangelioy vi que el evangelio que predicaban era completamente diferente al evangelio contemporáneo. Y confirmó las cosas que el Señor comenzó a enseñarme. En ese punto tuve un deseo insaciable de entender la cruz del calvario y hasta hoy, 20 años después, el tema de la mayoría de mi estudio es qué paso ese día en ese madero. Mientras viajo por el mundo y enseñó acerca de la cruz de Jesucristo no algo nuevo, no una nueva revelación, sino solo la antigua, clásica e histórica enseñanza de la expiación sustitutoria de Jesucristo cargando nuestro pecado y muriendo bajo la ira de Dios para satisfacer la justicia del Todopoderoso justo, y justificar al malvado. Encuentro que hasta cristianos sinceros que han estado caminando con Dios por 20 o 30 años, vienen a mí con lagrimas en los ojos y dicen: "Nunca había entendido cómo la muerte de Cristo verdaderamente pagó por mi pecado pero ahora lo entiendo Yo siempre confié en eso por años pero nunca lo entendía".

Y así que empecé a ver que este país y este mundo no está tan duro hacia el evangelio como está ignorante del evangelio porque nosotros mismos hemos reducido el evangelio a un tratado o algo que se puede meter al bolsillo. Y esa es la mayor parte del testimonio de mi vida.

Cuando estaba en Perú, empecé a apoyar misioneros indígenas de manera que ha crecido tremendamente y ahora estamos apoyando misioneros por medio de Heartcry. Misioneros en todo el mundo de cómo 15 países en 4 continentes. Dios ha bendecido grandemente ese ministerio y eso es en lo que paso la mayor parte de mi tiempo ahora, si no estoy predicado en Estados Unidos estoy en otros continentes instruyendo y enseñando misioneros.

Hablando de avivamiento, hay malentendidos, especialmente en el Sur de Estados Unidos. La gente me llama y me dice: "queremos tener un avivamiento, ¿puedes venir y predicar?"Mayormente, el avivamiento no es algo que puedes crear o hacer que ocurra en una semana de predicación. Otra cosa importante acerca del avivamiento es que mucha gente confunde avivamiento con evangelismo: que queremos predicarle a los perdidos y verlos salvarse y que eso es un avivamiento.

Bueno, para tener avivamiento algo debe hacerse vivir que se había dormido. Así que avivamiento ocurre principalmente entre el pueblo de Dios.Entonces cuando hablamos de avivamiento es una obra extraordinaria de Dios para traer el pueblo de Dios de regreso a donde deben estar caminando en el poder del Espíritu Santo y viviendo en obediencia y esa obediencia se manifiesta a si misma en amor por Dios y amor por el pueblo de Dios. Ahora, cuando sí hay un avivamiento también habrá el beneficio agregado de cosecha almas pero tenemos pensar del avivamiento primero que todo como entre el pueblo de Dios y tiene marcas de cosas, como una pasión por Cristo, tiene marcas como un más grande deseo por santidad. Habrá una un quebrantamiento y un arrepentimiento más profundo pero no es un arrepentimiento para muerte, o desesperación, es un arrepentimiento para vida. La gente que más se quebrantan en un avivamiento son al fin los más gozosos en el Espíritu Santo.

Ahora, hay algo como un avivamiento sucediendo hoy. La cultura popular y medios de comunicación y muchos de los medios de comunicación cristianos no están en eso pero lo que es, es un despertamiento. Muchos de los jóvenes, yo diría de 30 años para abajo están empezando, están cansados de lo que están viendo en el cristianismo contemporáneo y no están buscando nuevas revelaciones, están regresando a la Roca de la que fueron cortados. Están regresando a los Spurgeons, a los Whitefields, a los Wesleys y están empezando a ver la manera que el cristianismo debe ser y lo puedo ver a través de todo este país y todo este mundo que estamos viendo un regreso a las verdades que traen un verdadero avivamiento duradero.

Voy a hablar por un minuto acerca de avivamiento y oración. Existen dos extremos de gente que dice: "el avivamiento vendrá cuando Dios quiera que venga". "Está todo en la providencia de Dios y todo lo que tú ores no hace mucha diferencia" Hay otras personas que creen que a través de su orar pueden manipular la mano de Dios y traer avivamiento No estoy de acuerdo con ninguno de esos bandos. Sí, es un misterio la obra de avivamiento pero esto es lo que creo: Sí creo que el avivamiento es una obra de la providencia de Dios y sí creo que los primeros frutos del avivamiento, y los medios por los que Dios trae avivamiento, es la comunidad de oración es la comunidad que ora
Cada vez que veo un grupo de gente reuniéndose para orar por avivamiento no estoy pensando simplemente que espero que el avivamiento venga, pero pienso para mí mismo "aquí veo los primeros frutos de avivamiento". Y sí creo que Dios esta haciendo una obra y sí creo que el avivamiento de algún tipo vendrá digo de algún tipo, no podemos encajonar a Dios,decir "así es como el avivamiento va a funcionar."

Otra cosa importante acerca del avivamiento es esta: no debes ser negligente con la Palabra y ser negligente haciendo la obra pesada en la obra de Dios en reforma y después orar por avivamiento y esperar que Dios haga descender el Espíritu Santo a limpiar nuestro desastre. Los hombres que oran por avivamiento tienen que ser suficientemente valientes para trabajar en reforma. Si le digo a cualquier grupo de gente, cualquier grupo de evangélicos en la faz de la tierra que estoy orando por avivamiento me dirían "eso es muy bonito" pero si les anuncio que para que haya el avivamiento v hay muchas correcciones que deben ocurrir y que la Iglesia se ha desviado y que la Iglesia no esta siguiendo doctrina sana y muchas cosas deben ser cambiadas, ahí es donde está la batalla. No es solo avivamiento, es reforma, es reforma. Debemos limpiar nuestro evangelio, tenemos que obedecer los mandamientos de Dios respecto a nuestra vida personal y de la Iglesia. Y tenemos que darnos cuenta que no tenemos permiso con la Iglesia de Dios de hacer lo que está bien ante nuestros ojos y Dios nos ha dejado sus preceptos y mandamientos para seguirlos. Y creo que en el grado en que buscamos avivamiento debemos también ser sumisos a los mandamientos que ya Dios nos dio.

Cuando hablamos acerca de avivamiento como ya dije, tenemos que hablar de reforma. Y hay algunas áreas necesitamos cambiar, y la primera es acerca de la suficiencia de la Escritura. No podemos hacer ministerio según el antropólogo y sociólogo y el experto en cultura. Tenemos que hacer nuestro ministerio en la iglesia según las Escrituras es el trabajo de un teólogo y del exégeta decirnos cómo la iglesia debe funcionar; no es un cuestionario para darle a gente impía, para determinar que clase de iglesia quieren ellos. Otra cosa es que hay una carencia en las enseñanzas de la doctrina de Dios. La mayoría de las personas en Estados Unidos tienen una idea de Dios que parece algo como Santa Claus y no el Jehová de la Biblia. También hay una necesidad de regresar al evangelio bíblico. Hemos tomado el evangelio de Jesucristo y lo hemos reducido a cuatro pequeñas leyes o principios y si alguien dice "sí" a cada pregunta que les hacemos y hacen una pequeña oración al final, ellos creen que son salvos. El evangelio se trata de Jesucristo cargando el pecado y muriendo bajo la ira de Dios. Resucitó de la muerte al tercer día; haciendo posible para un Dios justo justificar al malvado y continuar justo. Así que tenemos que llamar a los hombres al arrepentimiento y fe, al arrepentimiento y fe, para dar sus vidas a Cristo y a ser un discípulos y seguidores de El.

Otra cosa que es muy, muy importante en la Iglesia se relaciona con la conversion. Mucha gente de veras cree que son cristianos porque hicieron una oración pero muy pocos predicadores dicen: "examinaos y probaos a vosotros mismo para ver si estaís en la fe". Por esa razón tenemos iglesias llenas de gente carnal y perdida que sinceramente se creen salvos porque una vez hicieron una pequeña oración. Otra cosa que es muy importante es el reestablecimiento de disciplina amorosa y compasiva dentro de la Iglesia. Dios nos ha dado como una gracia a la Iglesia, no solo el mantener la iglesia pura, sino guiar a la salvación de almas y a la protección de su gente. No podemos descuidar esa doctrina.

Otra cosa que es extremadamente importante es la familia. Hemos dejado a psicólogos y sociólogos que nos digan cómo construir familias. Hemos de regresar a las Escrituras y simplemente hacer lo que Dios nos ha mandado

Ahora, una cosa más que es muy importante tiene que ver con los hombre de Dios: los pastores. Ellos no deben ser entrenadores de vida, movedores o agitadores, grandes organizadores. Ellos deben principalmente ser hombres que habitan, que viven en la presencia de Dios en la presencia de su Palabra de rodillas. Necesitamos hombres que regresen a sus estudios, que busquen a Dios, que busquen Su Palabra, que vivan en oración, y cuando ellos salgan a predicar, algo salga de sus bocas; más que un poquito de consejo de cómo "ten tu mejor vida ahora". Que lo que salga de sus bocas sea "Así dice el Señor." La gente está corriendo de aquí para allá en este país buscando una palabra de Dios. Necesitamos gente que se den cuenta que su primer responsabilidad es la de ser un profeta, la de traer la palabra de Dios al pueblo de Dios y animar a gente con esa palabra y reprender gente con esa palabra y estar a tiempo y fuera de tiempo haciendo el trabajo de un ministro y de un profeta.

Estas son algunas de las cosas deben cambiar.Creo que no necesariamente traerán un avivamiento pero van a estar ligados a avivamiento genuino y reforma.

Déjame dar una palabra final de ánimo y es ésta: siempre puedes notar la diferencia entre la voz del diablo y la voz de Dios. Cuando el diablo te habla, y apunta a tu pecado, siempre te dejará desesperado y en desánimo y te animará a que corras tan lejos de Dios como puedas y te dirá que no hay esperanza. Cuando Dios reprende a una persona, cuando Dios reprende a su Iglesia, lo vemos en la nación de Israel, hasta si dice cosas muy, muy duras, El siempre termina su reprensión con una invitación de esperanza, una invitación de salvación: que no importa en que te haz convertido, no importa que haz hecho, hay esperanza y hay salvación.

Vuélvete al Señor y serás salvo.
Traducido por Beatriz Fragoso
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