sábado, 25 de abril de 2009

La verdadera autoridad en la iglesia...


El siguiente mensaje, está inspirado en algo que entendió David, y lo que muchos hoy no entienden ni buscan entender; la verdadera autoridad en la iglesia.

Por favor, lee el siguiente versículo, y verás como Dios no ha cambiado y su corazón es el mismo hoy que ayer:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

Y entendió David, que el Señor lo había puesto con autoridad sobre Israel (Israel espiritual es la iglesia), y lo había engrandecido por AMOR A ISRAEL. Si, por amor a ISRAEL, Dios lo hizo rey. También, lo podemos decir de la siguiente manera: Dios le dio autoridad a un hombre para gobernar a la iglesia, por el amor de Dios a la iglesia. David representa al Señor Jesucristo; Dios nos ha puesto a Jesucristo como Rey y Señor, por amor a nosotros; es el medio que Dios proveyó para bendecirnos.

Cuando David se da cuenta de esto (lo entiende), está descubriendo que toda su prosperidad y grandeza tiene un objetivo; y el objetivo de ello es bendecir al pueblo de Dios; el objetivo no era exaltar a David como hombre; sino que por medio de David Dios pudiera liberar a su pueblo de todos sus enemigos; el propósito del reinado de David era extender la mano de amor de Dios sobre su pueblo, dicho en forma sencilla, el propósito del trono de David es bendecir al pueblo de Dios, por mano de David.

Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. (2Sa 3:18)

Lo primero que debe entender un hombre que quiere servir al Señor, es que si Dios le da autoridad; es por amor a la iglesia; y es porque Dios estableció esa autoridad para bendecir a su pueblo. El es sólo un instrumento de amor en las manos de Dios por sus hijos; eso es lo primordial en toda autoridad verdadera en la iglesia. Cualquier autoridad que se base en la gloria personal, beneficio privado o utilización del pueblo de Dios; no es una autoridad que proviene genuinamente de Dios. Ya que Dios cuando establece (cuando El establece una autoridad en su reino), lo hace por amor a los suyos, y el que ejerce esa autoridad LO ENTIENDE al igual que David lo entendió.

Algunos dirán por malas experiencias o por tanto abuso que hoy se ve en el mundo y la religión, que todos somos iguales y por tanto, sólo el Señor es la cabeza.

Efectivamente todos somos hermanos (no necesariamente iguales, yo en lo personal nunca he visto dos personas exactamente iguales) y Cristo es la cabeza de la iglesia; pero no reconocer que Cristo estableció autoridad en SU IGLESIA sería no querer ver la realidad. Lo que nos pasa es que no queremos ver muchas veces la autoridad del Señor en hermanos, en primer lugar porque no existe o en segundo lugar por malas experiencias; donde vemos que los beneficiados de esa autoridad no son los hermanos en su crecimiento espiritual, sino que es el que ejerce dicha autoridad.

Por favor, ve el siguiente ejemplo, de como Tito era un hombre que tenía una autoridad dada por Dios para bendecir a la iglesia, y el debía ejercerla para hablar, exhortar y reprender. Esto es para corregir y apacentar a la grey de Dios.

Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. (Tit 2:15)

En el texto anterior vemos que Tito si tenía autoridad dada de parte de Dios, y no debía permitir que nadie lo menosprecie en esa autoridad, claro está.

Lo que nos pasa muchas veces, es que relacionamos la autoridad en la iglesia con la autoridad en el mundo; y son cosas diametralmente diferentes; y si así no lo fueran querría decir que la autoridad que nos quiere someter no es de Dios, sino del mundo (estoy hablando de autoridad que dice ser de Dios dentro de la iglesia y no lo es, ya que en el mundo debemos someternos a toda autoridad, ya que toda autoridad es puesta por Dios; recuerdan "...dad al Cesar los que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios...").

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat 20:25-28)

El Señor nos dice muy claro "Mas entre vosotros no será así"; nos enseña que por ningún motivo podemos enseñorearnos de la iglesia y hacernos de ella dueños. La verdadera autoridad viene del hecho de entregar tu vida en rescate por muchos; esa es la verdadera autoridad en la iglesia. Jesucristo es el ejemplo absoluto, se entregó completamente por nosotros, se despojó de todo por nosotros y se entregó hasta la muerte y muerte de cruz; y es por eso que Dios lo exaltó hasta lo sumo. Una autoridad que proviene de la obediencia absoluta al Padre; ya que el Señor nada hacia por su propia cuenta; esa es la verdadera autoridad en la iglesia.

¿Quieres tener autoridad en la iglesia?

Bueno si quieres tener autoridad en la iglesia, pienso que la cosa no parte por ahí; sino que la autoridad es una consecuencia de la vida de Cristo manifiesta en tu vida. Creo que la pregunta más apropiada pudiese ser la siguiente: ¿Quieres servir al Señor y a tus hermanos?

Hay una palabra que quiero rescatar que es la siguiente:

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. (1Ti 3:1)

Primero se nos recalca que es una palabra muy digna de confianza (es por ello que debemos tener muy en cuenta); luego nos dice que si alguno desea obispado (griego: episkopé); buena OBRA desea. Fíjate que es una buena OBRA u OFICIO, y no un cargo. Mira que cuando leemos con atención el Espíritu nos revela cosas nuevas, el ser obispos es una buena obra que debemos anhelar. El obispado, no es un cargo, sino que es un oficio en la iglesia para servir a los hermanos, es decir, para la edificación de los hermanos, por el amor que Dios tiene por ellos. El obispo debe ser un canal conductor de Dios en la iglesia, y no un cargo; sino una obra de Dios encarnada.

Entonces entendemos que Dios si desea que anhelemos tener un oficio u obra en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo; pero no que anhelemos un cargo; ya que la iglesia no es una organización humana donde se reparten cargos según criterios humanos; sino un cuerpo en que el Señor Jesucristo nombra sus ministros (servidores) y no son los hombres los que los nombran. Así que hermanos, si anhelamos un oficio, un ministerio, un servicio, es decir, un obispado; buena OBRA deseamos.

Quiero recalcar un punto aún no mencionado que es muy importante; por favor, lee lo siguiente que escribió Santiago en su carta:

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. (Stgo 3:1)

El Espíritu nos enseña a NO HACERNOS MAESTROS, ya que el que nos puede dar el oficio, obra o ministerio de maestro; no somos nosotros mismos; sino el Señor Jesucristo. Y un punto muy importante aún no mencionado; toda autoridad en el Señor va de la mano con una responsabilidad ante el Señor. Por eso nos enseñan que cuando nos hacemos maestros por nosotros mismos, recibiremos mayor condenación, es decir, mayor responsabilidad por la que deberemos dar cuentas ante el trono de Cristo.

Como lo hemos dicho, la verdadera autoridad va de la mano de una mayor responsabilidad (esto es obvio, pero no está de más repetirlo); y su objetivo es una obra en los hermanos por amor. Por favor lee lo que escribe Pablo, y podemos notar con que amor se refería a sus hermanos (muchos de los cuales fueron engendrados en el Espíritu gracias a ministerio que el Señor le dio).

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, (Gal 4:19)

El verdadero ministerio de Dios, es real en un hombre que es capaz de sufrir por sus hermanos hasta que sea concluida la ora de Dios en ellos; el verdadero ministerio no descansa hasta ver a sus hermanos creciendo sanos y saludables; hasta que Cristo sea formado en todos ellos (esto es la edificación de la iglesia, y no construir más y más templos como muchos hoy mal entienden).

Podemos concluir que si deseas un ministerio, buena obra deseas; pero Dios lo hará a través de ti sólo si por medio de ti, en su gracia, puede expresar su amor hacia todos sus hijos, es decir, puede bendecir a su iglesia por medio de tu mano. Y recuerda que un ministerio es un oficio, y nadie puede ejercer un oficio sin que se le haya sido enseñado por el Maestro. Los verdaderos ministerios de Dios, parten con un cambio en el corazón del hombre; cuando Dios da al hombre un anhelo sincero y genuino de servir al Señor y de amor hacia sus hermanos; ese es el principio de un ministerio. Luego necesitamos el discipulado de Cristo, para ser competentes en nuestro oficio para ganancia de la iglesia y gloria de nuestro Señor. Y con los dones que son dados por el Espíritu Santo a la iglesia. Amen.

Un abrazo y recuerden:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

2 comentarios:

Jose Alcantar dijo...

ME HA SERVIDO MUCHO ESTE ENFOQUE DE VER "LA VERDADERA AUTORIDAD EN LA IGLECIA" PARA CONFIRMAR LO QUE MI ESPIRITU ME ESTABA DICIENDO. QUE NUESTRO SENOR JESUCRISTO LES SIGA DANDO GRACIA EN LA REVELACION DE SU PALABRA. GRACIAS A DIOS POR USTEDES QUE SON UNA BENDICION DE DIOS. QUE DIOS LOS GUARDE Y LOS PROTEJA EN TODO TIEMPO Y LOS LLENE DE SU SANTO ESPIRITU PARA SEGUIR SIENDO DE BENDICION A MUCHOS MAS. MUCHAS GRACIAS.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Gracias José por tus palabras; que el Señor del Cielo y la Tierra, te guarde y proteja con abundancia en El.