domingo, 13 de enero de 2019

El dios de vuestra imaginación.



Nos pareciera vivir en una edad moderna, en la que creemos entender muchas cosas y tener control de nuestra vida; pero veo que en tanto incrédulos como religiosos, hay una idea de dios en sus mentes que es producto de su imaginación, y que mantiene a una parte de la humanidad en esclavitud e ignorancia, como lo ha sido desde hace miles de años de historia.

Si leemos lo que dice al apóstol Pablo en el libro de Hechos:

Siendo [la humanidad], pues, linaje de DIOS, no debemos suponer que la Divinidad es semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. (Hechos 17:29)

Nos parece ya a muchos un poco obvio, hoy en día, entender que dios no es semejante a oro, plata, piedra o escultura de artes; pero no veo tan obvio, hoy por hoy, el dios en la imaginación de muchos hombres que lo siguen, sin más base que sus propios pensamientos e imaginación, sin ningún otro sustento real.

Podemos entender como cristianos, que tal comportamiento sea del mundo y no de un verdadero cristiano, pero con sorpresa vemos que muchos llamados cristianos, no tienen más sustento en su fe que su propia imaginación y pensamientos. Tienen un dios en la medida de sus pensamientos e imaginación, más que en la realidad de Quien es El verdaderamente. Esto en la práctica nos evidencia que hay muchos “Jesús” diferentes al Jesús bíblico, acomodado a los pensamientos e imaginación de cada “creyente”, el Jesús al gusto y medida de cada persona…

 ¿Y qué valor tiene esto?; ninguno, es seguir en la idolatría y en la ignorancia; pues el hacernos un dios (Jesús) a nuestro gusto, es la misma forma básica de idolatría de la cual el Señor nos quiere sacar, es adorar la obra de nuestras manos (producto de nuestros pensamientos e imaginación para la auto adoración).

Y pronunciaré mis sentencias contra ellos a causa de toda su maldad, porque me abandonaron, quemaron incienso a dioses extraños y se postraron ante las obras de sus propias manos. (Jeremías 1:16)

Hoy la idolatría está más disfrazada y menos evidente que en la antigüedad; pues en el mundo los ídolos muchas veces ya no son estatuas de oro propiamente tal, pero si el oro mismo es un ídolo; ya no son estatuas de plata, pero si el poder del dinero; ya no son piedras preciosas; pero si la aparentes firmezas de ciertos sistemas humanos; ya no son las obras de arte; pero si el desarrollo humano en sus conocimientos y/o técnicas, ciertas colosales obras humanas, etc. En la imaginación del hombre siguen los ídolos, en el cual ponen sus confianzas y su futuro terrenal, se inclinan ante ellos y los adoran; cosas que adolecen del verdadero poder de salvación y prosperidad eterna.

No es muy distinto en el mundo religioso; donde los ídolos toman formas muy diversas, y siempre disfrazándose de mensajes de verdad; pero sin sustentos más que en la imaginación y pensamientos del hombre (muchos de ellos heredados por tradiciones de hombres llamadas “sagradas”).

¿Y qué valor tiene esto? Ninguno; sólo pérdida de tiempo y trampas cada vez más sofisticadas del enemigo, para engañar al mundo y la humanidad.

Los ídolos hoy son más sofisticados, en la misma medida, que la ciencia y conocimiento del hombre han avanzado; pero tienen el mismo NULO PODER DE SALVAR AL HOMBRE que tenían en la antigüedad.

Hay varios “Jesús” para todos los gustos, cultos y ceremonias también; en la imaginación de los hombres diferentes visiones de Dios distorsionadas; y acomodadas a cada  interés  humano sectario en particular (incluso los musulmanes tienen su propia visión de Jesús).
Si realmente queremos adorar el PADRE en ESPÍRITU y en VERDAD como nos señala la Escritura; debemos buscar al Jesús de Nazaret verdadero que dan testimonio las Escrituras (que vino a esta tierra y habitó entre nosotros, y del cual dan testimonio los escritos); y desechar cualquier visión distorsionada de EL sin sustento, que tengamos producto de los pensamientos y/o imaginaciones de hombres que hayamos recibido y adoptado.

DIOS es Espíritu; y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. (Juan 4:24)

Sólo así, creyendo en el verdadero Jesús que enseñan las Escrituras, de nuestro interior correrán ríos de agua viva.

El que cree en Mí como dice la Escritura, de su vientre fluirán ríos de agua viva. (Juan 7:38)

Si creemos en un Jesús diferente al que enseñan las Escrituras, no correrán de nuestro interior ríos de agua viva, por mucho que creamos; pues no estaremos creyendo al verdadero. Debemos tener cuidado en este punto; por un lado: mientras más precisa sea nuestra visión del verdadero Jesús de la Escrituras, mayores serán los raudales de agua que fluirán desde nuestro interior; por otro lado, mientras más lejana sea nuestra visión del verdadero Jesús de las Escrituras, menor será el fluir de nuestro interior, llegando a un punto vacío, de sequedad; pues nos hemos ido tras un “Jesús” diferente al que enseñan las Escrituras, pero sin poder de Dios al creer en él, pues no es la Verdad.

Este conocimiento preciso de Jesucristo es lo que vemos que motivaba al apóstol Pablo, tomando todo por basura (estiércol) comparado con Su conocimiento real:

Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la superioridad del conocimiento de CRISTO JESÚS, mi Señor, por el cual perdí todas las cosas, y las tengo por estiércol, para ganar a CRISTO,… (Filipenses 3:8)

Veo que es una gran oportunidad que tenemos por delante, de afinar nuestra visión, de ver al Santo, Fiel y Verdadero; ver cada día más su gloriosa realidad, es decir, la REALIDAD. Conocer al verdadero Jesús de Nazaret y su obra en la cruz, es el único camino real y sólido  de buena  aventuranza eterna; no hay otro medio. Es una gran oportunidad de ir conociéndolo día a día, en su gloria y majestad.

La lucha que tenemos con esas visiones distorsionadas del dios en nuestra imaginación, sólo puede ser quitada en el conocimiento de la Verdad, Jesucristo es la Verdad. Veo que si queremos un fluir mayor desde nuestro interior, debemos creerle al verdadero Jesús, y no a esas visiones distorsionadas de Jesús, producto de nuestra imaginación, ignorancia, prejuicios y/o comodidades personales; debemos creer al Jesús que dan testimonio las Escrituras y el Espíritu Santo nos enseña a conocer.

El Jesús que murió, resucitó y venció la muerte; debemos verlo desde el otro lado de la cruz; donde le veremos tal cual es, y su obra. Debemos verlo con nuestro viejo hombre crucificado junto con él, pues de otra manera, no seremos objetivos y precisos en nuestra visión del El, pues sólo veremos lo que nos conviene ver según la carne.

...sabiendo esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él,  (Romanos 6:6)


Lo que es nacido de la carne, carne es; y no es posible tener una visión correcta de Dios desde la carne, sólo lograremos llegar a una visión sofisticada pero carnal, y por lo tanto, producto de nuestros pensamientos y/o imaginación; y sin poder ni sustento real.

Lo nacido de la carne, carne es y lo nacido del Espíritu, espíritu es. (Juan 3:6)

Por otro lado, si nos mantenemos del otro lado de la cruz, con Cristo juntamente crucificados, pero vivos para Dios; y ya no velando por nuestros intereses terrenales; podremos verlo tal cual es; e ir conociendo al verdadero Jesús, del cual dan testimonio las Escrituras; y al creerle desde nuestro interior correrán ríos de aguas vivas.

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