martes, 9 de diciembre de 2008

¿Por que no estamos sujetos a la ley?


Esta es una pregunta muy importante, y no muchos cristianos saben su respuesta; y el no saberla no es trivial, al contrario; en su respuesta vemos si entendemos realmente lo que significa la palabra de la cruz de Cristo, que es poder de Dios, en sus hijos. Es por eso que por favor lean con atención los siguientes versículos donde se da su respuesta textual.

Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. (Rom 7:4)

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (Rom 7:6)

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Gal 2:19)

No estamos sujetos a la ley, porque estamos muertos para la ley. Así es, cuando Cristo fue crucificado, nosotros fuimos crucificados junto con él, cuando el resucitó, nosotros lo fuimos con él. Es por eso, que hoy estamos muertos juntos con Cristo, pero resucitados y vivos para Dios. La ley no puede someternos, porque ella sólo puede someter a los que están vivos para ella, pero nosotros estamos muertos para la ley, es decir, la ley no puede juzgar a un muerto. Es más no sólo para la ley estamos muertos, sino para el pecado; por medio del cuerpo de Cristo, cuando padeció y murió por nosotros y con nosotros.

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porue los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Rom 6:1-11)

Cuando tú te uniste a Cristo, uno eres con él; de modo que todo lo que el padeció, resucitó y fue glorificado; a ti también te ocurrió, ya que al estar en él somos uno con él.

Muchos cristianos sólo creen que Cristo murió por ellos y que resucitó para salvarlos; eso es verdad; pero no es la verdad completa (por decirlo de manera humana); y al creer la verdad incompleta sólo obtienen una parte de plan completo de salvación de Dios en sus vidas (salvar espíritu, alma y cuerpo); ellos son salvos; pero aún no logran alcanzar la salvación del alma (no alcanzan a entrar en el plan de salvación del alma, por incredulidad en ignorancia). Estos creyentes tienen vida eterna, ya que creen en el nombre de Jesucristo; y son justificados por la fe (como todos lo somos, y sólo por la fe). Pero la salvación del alma empieza por creer la palabra de Dios completa, es decir, que en aquella cruz estabas tú y yo; y con Cristo fuimos juntamente muertos y con él fuimos juntamente resucitados. ¿Cual es la realidad después de eso? Que ya tienes y tengo una vida nueva de resurrección, que es una vida superior a la del alma; y por medio del Espíritu tengo la posibilidad de hacer morir las obras de la carne, por esta nueva vida del Espíritu.

Cuando nosotros creemos que el murió y resucitó de entre los muertos por cada uno de nosotros y le recibimos como Señor, somos salvos. Al nacer de nuevo recibimos su vida en nuestro espíritu, por medio del Espíritu Santo. Pero quedamos trancados o vagando en el desierto (por llamarlo de alguna manera), hasta que le creemos que nosotros estamos con él juntamente crucificados (nuestro viejo hombre) y con el resucitados; cuando por la fe le creemos esto; al igual que cuando le creímos la primera vez; se produce un avance espiritual que es por medio de la fe, y la fe por el oír y el oír por la palabra de Dios (ese avance está representado en el antiguo testamento por el cruce del río Jordán, y es un hito que todos debemos cumplir para desde ahí empezar a tomar posesión de la tierra prometida).

Mira, si examinamos lo que Pablo escribió a los Colosenses y Efesios, veremos paso a paso lo que sucedió en la cruz:

(Col 3:1-4)
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

(Efesios 2:4-7)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Primero fuimos muertos con Cristo en la cruz, luego resucitamos junto con él, junto con Cristo nos hizo sentar en los lugares celestiales y esto se manifestará (futuro) y seremos manifestados con él en gloria.

Antes que nada, hay que creer verdaderamente en el evangelio; de otro modo es imposible avanzar; ya que todo se alcanza por fe. Si esto no lo sabias, hoy lo sabes y es el punto de partida para creerle a Dios, o por lo menos para orar y pedir su socorro en fe. Cuando tú realmente crees que estas muerto junto con Cristo, realmente tu perspectiva de la realidad cambia radicalmente y empiezas automáticamente, a buscar y caminar por la nueva vida que tienes JUNTO con Cristo. Ya no es difícil despegarse del mundo, y lo más importante; el pecado ya no se enseñoreará de ti. No es producto de nuestra imaginación todo aquello, sino que es la verdad del evangelio, es la verdadera realidad de todos los que han nacido del Espíritu.

No podremos vivir esto antes de creerlo, recuerden que este evangelio se revela por fe y para fe; sólo cuando nos vemos y creemos muertos junto con él, resucitados junto con él, vivos para Dios entre los muertos y sentados en lugares celestiales; experimentaremos estas cosas, antes no; ya que por fe andamos y no por vista. Y ya que las cosas de la carne, la ley y del mundo no tienen sentido para un muerto; sólo entonces empezamos a caminar una nueva senda de gloria en gloria; de victorias y de edificación espiritual en él, y empiezas con la salvación del alma.

Cuando nos separamos de Cristo en esto, lo dejamos sólo en la cruz por nuestros pecados y rebeliones, resucito (acá a veces lo acompañamos) y está solo sentado a la diestra de Dios, y nosotros vivimos una vida en la carne (a lo mejor muy religiosa o muy buena a los ojos de los hombres) pero separada de la vida de Dios (teniendo la vida de Dios en nosotros), pero sin poder de Dios vivificador por incredulidad; y perdemos nuestro tiempo ya que no salvamos nuestra alma, es decir, nuestra identidad; ya que no ha sido santificada y no podrá soportar el fuego de la prueba (lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es; y la carne para nada aprovecha, es el Espíritu el que da vida).

Cuando la Biblia habla de vida (es clarificador que explique esto) usa tres palabras diferentes, según se refiera al espíritu (zoé), al alma (psujé) o al cuerpo (bíos). Nosotros sabemos que el hombre es espíritu, alma y cuerpo. Nuestra lengua española sólo usa una palabra, para la palabra vida; pero en el griego de la Biblia se usan tres palabras para diferenciar la vida del espíritu, la vida del alma y la del cuerpo, Cuando se habla en la Biblia de vida eterna, es la vida superior de Dios que es eterna por eso usa la palabra "zoé", que está relacionada con la vida del espíritu. Cuando habla la Biblia de nuestra alma (emociones, pensamientos y voluntad), usa la palabra "psujé", y cuando habla de la vida biológica del cuerpo, usa "bíos".

Estábamos muertos en delitos y pecados antes de conocer al Señor al creerle, es decir, de está vida "zoé" no teníamos. Cuando nacimos de nuevo Dios nos dió su vida "zoé", es decir, por medio del Espíritu Santo nos impartió vida (zoé) eterna a nuestro espíritu. Esta vida es superior, ya que es la vida de Dios y no puede ser destruida; y la única forma de que Dios nos pudiera dar de este tipo de vida (que es la suya y no creada, sino eterna), es exprimiéndola de él mismo por su Hijo, por eso él fue molido por nosotros, es decir, machacado hasta exprimir su vida (zoé) que estaba en él. ¡Bendito seas Padre y Señor, ya que no lo merecíamos, la gloria sea tu nombre eternamente! Amen.

Cuando Jesús, nos habla en los evangelios: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. (Juan 12:25) El nos está hablando del alma, es decir, de la vida del alma (psujé). Esto se lo dice a los que ya han sido salvos, es decir, ya han recibido la vida eterna de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Ahora Jesús nos insta a salvar nuestra otra vida que nos caracteriza, es decir, nuestra alma. Y para ello está también la cruz como solución. Cuando realmente le creemos que nuestro viejo hombre fue crucificado junto con el, estamos muertos a la carne (vida vieja), a la ley y al mundo; y que resucitamos juntamente con él; y además con él estamos sentados a la diestra de Dios en las alturas; empezamos a funcionar respecto a esta realidad, con el poder del Espíritu Santo, Y ES EL PROCESO DE SALVACION Y SANTIFICACION DEL ALMA QUE COMENZAMOS, ES DECIR, LA SALVACION DEL YO. Pero cuando por el contrario, valoramos tanto nuestra vida terrenal y amamos el mundo, viviremos como terrenales, haciendo la voluntad de los pensamientos, emociones y nuestra voluntad de hombre, En este caso, estos creyentes sólo darán vueltas en el desierto, sin poder pasar a la tierra prometida, es decir, vivirán su vida (psujé), que no tiene poder de Dios para trasformarlos, edificarlos y dar herencia; y vagarán sin sentido y desarrollo en Cristo en esta tierra; hasta que su tiempo se acabe. Hermanos, ¡no debemos despreocupar una salvación tan grande!

Esta vida vieja (psujé), no puede notar las cosas de la vida nueva (zoé), por ello para esta vida son cosas de locuras, son teorías extrañas y son muchas palabras (bla bla bla, olvidando que por medio de la palabra de Dios, es la salvación del hombre); ya que esta vida "psujé" no alcanza a comprender los designios de Dios. Por eso Pablo dice que el hombre natural (es decir, con sólo vida psujé, o que vive tratando de salvar su "psujé"), no puede entender las cosas de Dios, porque para él son locura. Y por eso también Pablo nos enseña, a hacer morir lo terrenal en nosotros, por medio del Espíritu, que nuestra fuente de vida superior de Dios (recuerda que los ríos de aguas vivas, corren desde nuestro interior por el creer ; es decir, desde el Espíritu Santo por la fe).

Muchos creyentes equivocados en la antigüedad, pensaban que la cruz era hacer morir la vida bíos, y se martirizaban el cuerpo; eso no es así, y así no lo enseña la Biblia. Eso no produce ningún fruto, sólo hacer más difícil el camino.Muchos creyentes equivocados hoy, piensan crucificar su vida (psujé) pero para ello sólo usan el poder de su alma (psujé), es decir, su misma vida (psujé); y en eso no obtienen frutos, ya que no hay poder en ello.Los verdaderos discípulos que van alcanzado madurez en el Espíritu, entendieron por medio de la revelación de la palabra, que es por medio del Espíritu Santo en nuestro espíritu; que su vida terrenal ya esta crucificada, ya han resucitado y por los tanto lo que hoy les queda es buscar las cosas de arriba (¿obviamente que provecho tiene para un muerto ganar el mundo entero?); y ese es el Camino de la cruz; tomado la cruz cada día, creyéndole a Dios cada día, y por medio del Espíritu hacer morir las obras de la carne. Despreciando tu vida (psujé), para salvar tu vida (psujé).

Espero que el Señor por medio de su Espíritu les pueda dar confirmación de estas palabras, ya que esto no se trata de una doctrina mental; sino que necesitemos el don de la fe, que proviene de Dios, para creer y tener certeza de estas cosas. Sólo así habrá frutos espirituales y maravillas en nuestras vidas. Mi obligación es compartir estas cosas. Para que por el anuncio del evangelio puedan creer y obtener las promesas de Dios para la eternidad.

Ahora pueden entender las palabras que Pablo profirió por fe, es decir, creyendo al evangelio completo, a lo cual sin dudas, nosotros debemos sumarnos por fe:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2:19-20)

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (Gal 6:14)

PD. Respecto a la ley quiero agregar que la ley es espiritual y como nosotros éramos carnales vendidos al pecado, la ley nos condenó y nos mató. Lo digo para que nadie desprecie la ley de Dios, que es santa, justa y buena. Seguiremos siendo carnales, hasta que no alcancemos la madurez en Cristo. La paz y gracia de Dios nuestro Señor, sea con todos ustedes.

PD2: Esto de la cruz da para mucho más, espero en el Señor que más podremos compartir.

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