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lunes, 22 de julio de 2024

Ministerios y Siervos de Sodoma





Ya nadie se sorprende con las noticias en los diarios y medios de comunicación sobre escándalos sexuales que involucran a hombres que se autodenominan siervos o representantes de Dios en la tierra. Son muchos los obispos, sacerdotes, pastores, profetas y predicadores que han sido descubiertos en actos depravados, impensables para quienes ostentan “tal nivel de santidad”. En secreto, son víboras y lobos rapaces que abusan de la confianza de sus seguidores para satisfacer sus depravaciones obscenas y desviadas, victimizando a personas que, en el asombro y la confusión, a menudo no saben cómo responder a tales abusos.

Lo más horrendo de todo esto es que, en su gran mayoría, no han sido las instituciones religiosas a las cuales estos falsos ministros pertenecen las que han descubierto y denunciado estas atrocidades. Por el contrario, han actuado como poderes encubridores para no perder su “credibilidad”, han actuado en la oscuridad. ¿No es esto lo que Jesús condenó, el amar más las tinieblas que la luz, la oscuridad más que la verdad? Han sido los tribunales de justicia los que han asumido la tarea de justicia y verdad, más que estas instituciones religiosas que proclaman justicia y verdad, pero no las practican.

Ha llegado el tiempo de que toda esta falsa piedad sea desenmascarada, de que esta religión de apariencias y abusos caiga. Una religión que sólo enseña confusión, apartando a los hombres del Dios vivo y verdadero; no haciendo la voluntad del Padre, sino de su enemigo.

“Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apocalipsis 18:2).

Amigos, estamos en el tiempo de la caída de esta estructura que suplantó a la iglesia del Dios vivo, si no lo ves, seguirás en ella sufriendo las consecuencias de sus pecados. Sal de ella para que no seas partícipe de su destrucción.

Ahora, me gustaría que reflexionaras: ¿Cómo han hecho estas falsas iglesias para formar verdaderos ministros sodomitas?

Es notable que muchas instituciones benéficas no religiosas han tenido un comportamiento mucho mejor que estas instituciones que se proclaman representantes de Dios en la tierra. Deberían ser ejemplos de santidad, bondad, pureza, transparencia y amor de Dios, pero en su lugar, han conseguido que se blasfeme el nombre Santo de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

¿Cómo formar un ministerio sodomita?

Hay tres ingredientes importantes para crear ministros sodomitas (y aún un cuarto). Quiero que abras los ojos y descubras por ti mismo quiénes son estos falsos maestros llenos de engaño y mentira.

“He aquí que ésta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corroboró la mano del afligido y del menesteroso (Ezequiel 16:49).

Primer ingrediente – Soberbia: Estos hombres no se caracterizan por la humildad. Aman las primeras sillas en los templos y ceremonias oficiales, opinan sobre moral, cultura, sociedad y economía, y reclaman el primer lugar en todo, desde bautizos hasta funerales. Se consideran autoridades en filosofía, psicología, sociología y muchas otras áreas, buscando siempre estar en las primeras filas ante Dios y los hombres. Se proclaman como ejemplos morales para la sociedad, hasta que no se descubra lo contrario.

Segundo ingrediente – Saciedad de pan: Estos hombres tienen contratos de por vida en sus instituciones religiosas, asegurando su sustento sin necesidad de rendir cuentas a nadie, sólo a la institución si siguen sus dictados. Disfrutan de una seguridad económica que los libera de la necesidad de resultados, a diferencia de los verdaderos apóstoles de Jesús. Sus posiciones les garantizan un sustento constante y sin esfuerzo, permitiéndoles vivir cómodamente sin preocuparse por el trabajo verdadero o por las necesidades de los demás. Pero como les dan de comer, también les exigen que estén dentro de la "línea editorial" de quienes los mantienen; y eso no es necesariamente la "línea editorial" del Dios. Muchos, usando un falso evangelio, se enriquecen a costa de engaños a las ovejas.

Tercer ingrediente – Abundancia de ociosidad: Tienen mucho tiempo libre, con pocos cultos o misas a la semana, lo que les permite satisfacer sus concupiscencias carnales. Son asalariados sin trabajo verdadero, pervirtiendo y engañando hasta que son descubiertos en sus pasiones vergonzosas. Su tiempo libre, lejos de ser dedicado al servicio a Dios y a los demás, es utilizado para satisfacer deseos carnales y para pervertir a los inocentes, con excusa de la verdad y amor.

¿Y cual es el cuarto ingrediente, que mencioné? 

Dice... "y no corroboró [ayudó] la mano del afligido y del menesteroso

Ósea, no hacen misericordia; eso puede parecer extraño; pues se ven haciendo algunos muchas obras, pero la verdadera misericordia, se hace sin ser publicadas en la redes sociales, para que la gente la vea, sino como lo enseño y practicó nuestro Señor que dijo "no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda", es decir, NO cumplen el mandamiento de nuestro Señor de ser ANONIMOS; en el cual está la verdadera misericordia.



Los verdaderos ministros de Dios son humildes, enseñados por El Maestro, no asalariados de ninguna institución humana religiosa, y ocupan su tiempo en el servicio a Dios y a los hombres en buenas obras que Dios preparó de antemano. Su vida es un reflejo de la piedad y el compromiso con la verdad y la justicia, y por amor a sus hermanos y a su Dios haces Su obra; lejos de la corrupción y la hipocresía; y de toda obra que no es del Padre.

Hoy ya conoces los ingredientes que forman un ministro sodomita. Ahora es tu tarea abrir los ojos y huir de ellos. Ahora la pregunta es la siguiente: ¿Cuánto pueblo es de Sodoma y no les interesa la voluntad de Dios, sino oír lo que les gusta oír?, ¿Cuántos de ellos eligen ministros falsos porque van más con sus gustos personales? Bueno, las preguntas anteriores, las dejo para mas adelante, y para que puedas tu reflexionar.




domingo, 13 de octubre de 2019

¿La carreta delante de los bueyes?






Con este título y esta imagen, comienzo el mensaje, ¿está la carreta delante de los bueyes?...

Hoy y en el pasado, el mundo trata de solucionar los problemas, trata de crear un medio perfecto para el hombre (humanidad); porque piensa que, si el medio es perfecto, el hombre será más feliz y perfecto en la tierra. Esto lo vemos todos los días, y se han creado muchas ideologías, que tratan de hacer un mundo mejor… este no es el problema de los cristianos, hacer un mundo mejor, como primera instancia o prioridad (sino un cambio personal y luego lo exterior) …


¿Qué dice el cristianismo al respecto?

Estaba pensando en la mucha energía que se gasta en aquello; y como cristianos, no siempre estamos tan claros; pero he visto como el mundo pone la carreta delante de los bueyes…quieren solucionar el problema de la humanidad, atacando el medio...

Vamos al principio…

Cuando el mundo era perfecto, el hombre cayó; era perfecto el medio (ver primeros capítulos 1, 2 y 3 de Génesis); pues lo había creado Dios, no había en el mundo defecto alguno; el hombre era inocente; pero igual cayó. No importó la perfección de Dios dada en el medio, y el hombre (Adam) cayó igual. En su entorno todo funcionaba bien, sólo era permitido lo que Dios permitió en el Edén… y cayó la humanidad.

Eso nos hace pensar que... ¿si volviéramos a un mundo perfecto, ahora no caería?

Cuando todo era perfecto el hombre (Adam) cayó, sería ilógico pensar volver a la perfección, sin antes saber que hay algo que solucionar en su interior. 

Ya sabemos cómo cristianos, que este no es el camino, perfeccionar el mundo (sistema), para que el hombre sea mejor…

Cuando todo estaba bien, el hombre cayó; ¿ahora, que NO todo está bien, el hombre se levantará? No es lógico pensar que este sea el camino..., mejorar el sistema no es la opción de Dios.

Dios no lo hace así, lo hace de otra manera...

Dios envió a su Hijo Jesucristo a hacer su voluntad, morir en una cruz y resucitar como hombre; para destruir un hombre caído; y lo resucitó, para construir un nuevo hombre, según la imagen de su Hijo, es decir, según la imagen de Jesucristo.

Su Hijo vino perfecto al mundo imperfecto, y lo venció; lo perfecto vino como un nuevo hombre y venció un sistema imperfecto, y nos enseña a seguir sus pasos. Nosotros somos llamados a vencer el mundo imperfecto que está alrededor, con la perfección que tenemos dentro de nosotros; en la medida que obedecemos a Esto que nos dejó.

Dios quiere cambiar el corazón del hombre, antes que pueda cambiar lo exterior del hombre; Él sabe que la otra forma, cambiar lo exterior primero, es poner la carreta antes de los bueyes; y está muy lejos de ello. No hay solución poniendo la carreta delante de los bueyes, aunque pensemos lo contrario…

No quiero decir que Dios no quiera cambiar el exterior, de hecho, la oración de Padre Nuestro nos dice… “… venga a nosotros tú reino, y hágase tu voluntad en la tierra como se hace sobre el cielo…”, ambas frases nos dicen que Dios quiere cambiar la tierra, pero no antes del corazón del hombre. Él nos enseña, que debemos traer su reino y voluntad en la tierra, porque no siempre el reino y su voluntad, se hacen sobre la tierra.

Tomemos el siguiente ejemplo:

     1)            Tenemos un sistema perfecto, pero el hombre no es perfecto (como actualmente es); si el hombre actual se mueve en un sistema perfecto, al poco tiempo lo corromperá (y no será perfecto); y al transcurso del tiempo, ese sistema tendrá más y más corrupciones…, resultado final… un hombre y sistema imperfectos.

     2)      Tenemos un sistema imperfecto (injusto), pero el hombre es perfecto (como lo es Jesucristo); si ese hombre perfecto se empieza a mover en un sistema imperfecto, al poco tiempo lo irá mejorando, hasta que al final será un sistema perfecto…, resultado final… un hombre perfecto y sistema perfecto.

Esta segunda posición es la que tenemos los cristianos; cambiando el corazón del hombre como Jesús lo indicó.

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos: fornicaciones, hurtos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaño, sensualidad, envidia, maledicencia, soberbia, insensatez. (Mar 7:21-22)

Como vemos, las ideologías humanas no tienen solución para el hombre, ellas proponen que el medio sea cada vez más perfecto, pero vemos si no hay un cambio del hombre en su interior, eliminando el pecado (hacer mal), no hay solución. Las ideologías, ya sean económico, social, científico-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, medioambiental u otros relacionados al bien común; no tienen solución ni esperanza para el hombre. Jesús nos trazó un camino, que es en sí mismo; para que la solución sea real, duradera y para siempre.

El sistema humano pone, por sobre todo, hacer un dios en su ideología, pero no es sensato; ese sistema nunca funcionará. En cambio, tenemos a un Dios que debemos seguir, ese sistema si funcionará, y nos dará un camino, verdad (realidad) y vida. Ahora si hay solución para el hombre, ahora hay esperanza para la humanidad.

Jesús le dice: Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí. (Juan 14:6)

El cristianismo no es un sistema retrogrado, sino un sistema que está adelantado al tiempo del mundo; sabemos que el problema está en el hombre, y la solución debe partir por el interior del hombre. Es ilógico no atacar la fuente de la enfermedad, si la conocemos.

Ponemos la carreta, detrás de los bueyes, como debe ser; y para eso tenemos el camino, es decir, la solución al sistema.

El cristianismo quiere y está atento a cambiar el sistema; pero si no hay cambio del hombre, eso no funcionará; por eso Dios nos manda a cambiar toda alma del planeta, y en esa función estamos hoy y como añadidura el sistema es cambiado. 

Eso es poner los bueyes delante de la carreta, que tengan un buen día.

"Venga a nosotros tu Reino".

Saludos

viernes, 26 de diciembre de 2014

Desde la unidad del Espíritu, a la unidad de la fe.

Apreciados creyentes todos; hoy quiero exponer en este mensaje, un error que ha causado mucha división en el cuerpo de Cristo (la iglesia), y lo sigue haciendo hasta nuestros días. Este error de conocimiento Espiritual, a dividido y cercenado, el cuerpo de Cristo (la iglesia), por ya varios siglos de historia a la fecha; con el dolor que esto significa para Dios, la pérdida de poder del cuerpo de Cristo (iglesia) y la debilitación del testimonio de la Verdad al mundo, para su salvación (recordando que es la unidad, la que debe dar testimonio del Cristo “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:21)

 Como es de conocimiento de ustedes, es el enemigo quien ha introducido este error de entendimiento en la iglesia (como muchos otros); con el fin de oponerse y destruir la obra de Dios en el mundo. Es por esto, que te insto a comprender muy claramente lo siguiente: Los verdaderos creyentes en Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo, debemos avanzar juntos desde la unidad del ESPÍRITU, hasta que lleguemos todos a la unidad de la FE (y no al revés, desde la unidad de la fe, para tener unidad en el Espíritu).

Cito al apóstol Pablo: “… solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice:
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” (Efe 4:3-13)

Si leemos con atención lo anterior, nos daremos cuenta; que Pablo nos solicita a mantener la unidad del Espíritu (Espíritu Santo) en el vinculo (atadura entre nosotros) de la paz; hasta llegar (dentro de un proceso que es explicado) a la unidad de la fe (como destino final), es decir, partimos de la unidad del Espíritu hasta llegar como meta final todos juntos a la unidad de la fe. Y no es al revés, como hoy muchas iglesias se dividen, no teniendo unidad en la fe; se separan y dividen el cuerpo de Cristo, en múltiples fracciones interminables.

Creo que el trozo que he citado es bastante extenso de explicarlo completo, es por lo anterior, que sólo tomaré lo relevante a este mensaje, para exponerlo lo más claro posible y comprensión del mensaje. La idea es dar a conocer a los creyentes, un mandato del Señor que hoy no se está cumpliendo siempre, ya que primeramente es desconocido, y éste es que debemos procurar diligentemente mantener la unidad del Espíritu; para que lleguemos todos juntos a la unidad de la fe; y no seguir con la división interminable que nos tiene sumidos el enemigo (él sabe que dividiendo tiene el poder); es decir, no porque un grupo de hermanos crea según algún aspecto no fundamental, algo diferente; sea motivo de división, y la formación de otra denominación mas...

Alguno dirá: ¿Esto qué predicas se parece al ecumenismo?

Primero vamos a la definición de la palabra ecumenismo según la RAE:

Ecumenismo.
1. m. Rel. Tendencia o movimiento que intenta la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas.

No es un movimiento o una tendencia lo que predico, sino el mantener la unidad del Espíritu entre todos los verdaderos creyentes cristianos (es lo que el Señor pide); es una unión desde el interior al exterior; y no una unión desde el exterior (sin interior), es decir, desde la formas; sino desde el interior, desde el fondo (el Espíritu Santo).

Si unimos todas las religiones cristianas (y no cristianas) por el exterior de ellas (consensuando ritos, creencias, cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica); como resultado obtendremos un monstruo (bestia).

Por otro lado, si todos los creyentes verdaderos mantenemos y procuramos con diligencia, mantener la unidad del Espíritu en el vinculo de paz (ojala en el vinculo de amor), obtendremos la completa edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia victoriosa y gloriosa)

¿Ves la diferencia?

Con un intento humano de unión consensuado, obtendremos un monstruo.  Pero por otro lado siguiendo el mandato del Señor, llegaremos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” que es nuestro verdadero propósito.

Hoy hay dos fuerzas unificadoras operando, la primera que es de la religiones del mundo; que llegaran a un monstruo (bestia).

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.(Apo 13:11-18)

La segunda, de los verdaderos creyentes cristianos, para la edificación de la iglesia; no te confundas, son diferentes y obtendrán un resultado completamente diferente, ya escrito:

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (Apo 12:1)

Hoy muchos cristianos no saben, que deben guardar la unidad del Espíritu; y no dividirse si no concuerdan en todo con otros creyentes, en lo que ellos creen, en lo que no es fundamental de la fe.

Expliquémoslo más detalladamente:

Primero: Para guardar la unidad del Espíritu, lo primero que deben tener los verdaderos creyentes es mismo Espíritu (Espíritu Santo); si no lo tienen, obviamente no podrán guardar dicha unidad, por no tenerlo o tener otro, como es obvio.
Quienes no tienen el Espíritu de Cristo no son de él, y por lo tanto, no se puede guardar la unidad con ellos. Por eso Pablo habla a la iglesia, es decir, a quienes tienen dicho Espíritu, es decir, el Espíritu Santo.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. (Rom 8:9)

Recordemos que recibimos dicho Espíritu por oír y creer, la piedra angular de la fe, roca en la cual se funda toda la iglesia (la fe de que Jesús de Nazaret es el Cristo, el Hijo del Dios viviente):

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.(Mat 16:16-19)

Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Juan 6:69)

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gál 3:2)

Entendemos que el fundamento de la fe, y por la cual Dios por su Hijo nos da de su Espíritu, es por creer que Jesús de Nazaret es el Cristo (Mesías) el Hijo del Dios viviente; este es el cimiento del edificio llamado iglesia. Quien tiene este fundamento de fe, ya puede  recibir el Espíritu de Dios, y debe mantener la unidad del Espíritu (quienes no, no).

Segundo: La fe es una, y su fundamento también lo es; quienes creen el fundamento, pueden recibir el Espíritu prometido, quienes no lo creen, no lo pueden recibir. Acá hay que diferenciar, entre la fe, y el fundamento de la fe. El fundamento de la fe, es lo que expresó Pedro, como ya lo citamos; que aquel Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios vivo (y sólo sobre este fundamento se puede avanzar en el crecimiento de Dios). Pero hay más cosas que debemos oír y creer de la Palabra de Dios genuina, y todo eso nos lleva a tener la fe completa; como eso es un trabajo y proceso durante todo nuestro peregrinar acá en la tierra, no podremos, como es obvio, en una primera instancia tenerlo completo y de inmediato para creerlo, ya que no lo conocemos completamente, debemos oírlo primero, porque sin oír ¿qué hemos de creer? (todo ese proceso de crecimiento lo explica Pablo, pero no entraremos en detalle por ahora). 

Bueno, entendiendo que un creyente que ha recibido el Espíritu Santo, no tiene la fe completa en un inicio (como es obvio, ya que es un proceso gradual de crecimiento en la fe), no podemos basar nuestra comunión en creer lo mismo (excepto la base de la fe que debe ser la misma, que aquel Jesús de Nazaret es el Cristo, el Hijo del Dios viviente) porque iniciamos esta carrera en el mismo principio de fe (ya expuesto), pero debemos crecer en la fe y eso implica dos cosas:
 1° Derribar falsas creencias en nosotros mismos y nuestro entorno.
 2° Oír y creer lo genuino que enseña el Maestro. 

Sería ilógico tener comunión basada en la fe (excepto en el fundamento) como requisito para estar unidos, ya que si fuera así, nadie podría unirse a otros hermanos, ya que todos tenemos pensamientos y creencia particulares que nos dividen, que deben ser corregidas por aprender del Maestro. Debemos entender que hay verdaderos creyentes, con el Espíritu de Dios, pero que creen cosas diferentes a las propias (con o sin razón). ¿Eso significa que no debemos decir nada? No, eso significa que debemos mantener el vinculo de paz; y debemos ser edificados hasta llegar a la unidad de la fe, es decir, que todos creamos lo mismo.

Tercero: “… solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, la unidad del Espíritu, se guarda en el vinculo de la paz (por lo menos). La forma que nos pide el apóstol de guardar la unidad, es la paz; existiendo una forma superior de hacerlo, sólo nos pide que conservemos la paz unos con otros. No nos pide que nos unamos, en esta fase o instancia, en el vínculo perfecto que es el amor, ya que este vínculo debe ir siendo edificado en nosotros, y para iniciar, podemos hacerlo conservando la paz entre hermanos; si es el amor, mucho mejor; y así debe llegar a ser.

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. (Col 3:14)

Ahora podemos entender que debemos guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; eso significa ya no más divisiones entre hermanos, por motivos de fe incompleta; en la cual aún debemos ser edificados. Lo anterior, no significa, que no se deban conversar y discutir las diferencias y a la luz del Espíritu por medio de la Sagradas Escrituras, conocer la verdad y avanzar en ella; pero no podemos poner como motivo de división, entendimientos dispares de cosas que no son fundamentos de la fe; sino con mansedumbre y humildad, buscamos y aceptamos juntos la verdad, como cuerpo, ejerciendo cada uno nuestros dones; y los Ministros en su trabajo de edificación por la Palabra, para la obra.

No debemos confundirnos, no digo que sean muchas las fe, sino que la fe es una; lo que sucede, es que nuestros entendimientos están en evolución a comprender la verdad completa, bien lo dice el mismo apóstol, una sola fe.

… un Señor, una fe, un bautismo,… (Efe 4:5)

Pero todos partimos del mismo fundamento (y como tal, nunca puede ser removido), Jesús de Nazaret es el Cristo el Hijo del Dios viviente, dicho de otra forma, Jesucristo ha venido en carne.

Lo podemos ver, en los siguientes versos del apóstol Juan:

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. (1Jn 4:2-3)

Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. (2Jn 1:7)

Quien no confiesa este fundamento de fe, no es de Dios; así de simple; y con ellos no se puede guardar obviamente la unidad del Espíritu; pues no obedecen al mismo Espíritu que nosotros.

Ahora, os muestro algunos ejemplos de cómo se lleva a la práctica este guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (ver capítulo 14 de Romanos completo):


Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. (Rom 14:1-3)

Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.(Rom 14:5-6)


Debemos mantener la unidad del Espíritu, pero no con cualquier espíritu, como se ve en las cartas de Juan, no es esa unidad con el espíritu del anticristo; que ya opera en este mundo; y por el cual, se elabora esa bestia que citamos de apocalipsis 13. No debemos causar divisiones, a no ser con el espíritu del anticristo; con el cual no hay ninguna comunión posible (obviamente). Hoy vemos muchas divisiones entre verdaderos creyentes, y arrastrados por el error, separándose de hermanos por tener un entendimiento diferente, de cosas que muchos ni siquiera comprenden a cabalidad. Muchos lobos “apacientan” dichos rebaños, y su trabajo es causar más dolor y divisiones en el cuerpo de Cristo; hoy debemos entender que no es la voluntad del Señor esa, y él nos manda a mantener la unidad del Espíritu, hasta que lleguemos a la unidad de la fe “y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”; es decir, al propósito de nuestra carrera, todos juntos. Pero no por eso justificando el error, sino con paciencia, soportándonos unos a otros, en amor. Amén.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El trigo y la cizaña

Estimados, hace algunos días que tengo dando vueltas y carga por compartir de este tema, hoy con la gracia del Señor lo hago.

Leemos la siguiente parábola de Jesús:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mat 13:24-30)

Luego podemos leer lo que Jesús explico de la parábola:

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. (Mat 13:37-43)

A pesar de que está parábola está explicada en la Biblia; veo que aún no la entendemos correctamente, y es por ello que les expongo lo que entiendo de ella; y lo que no debemos interpretar erróneamente, que nos puede llevar a creer que los hijos del diablo son una raza particular de personas a las cuales despreciar y perseguir en la carne, completamente apartado a lo que Jesús enseñó del amor a los enemigos.

Las preguntas que espero clarificar son las siguientes:

¿Quiénes son realmente los hijos del diablo, es decir, la cizaña?

¿Nacen o se hacen estas personas llamadas, cizaña?

¿De qué manera se engendra la cizaña?

Bueno, lo que veo del trigo y la cizaña es lo siguiente:

La parábola del trigo y la cizaña, es una parábola del reino de los cielos.

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;... (Mat 13:24)

Para entender las parábolas del reino de los cielos, es prioritario entender la parábola del sembrador, es decir, para entender la parábola del trigo y la cizaña; antes, debemos primero entender la parábola del sembrador (Jesús enseñó que es la parábola base, para entender el resto de la parábolas).

Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? (refiriéndose a la parábola del sembrador) ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. (Mar 4:13-14)

Para ver mensaje de parábola del sembrador pincha AQUÍ.

El trigo es la buena semilla, la palabra de Dios (Cristo); la cizaña es mala semilla, el engaño del diablo (mentira, palabras erradas, falsas enseñanzas, etc.).

La palabra de Dios, engendra hijos de Dios; la palabra del enemigo (engaño, mentira, error, etc), engendra hijos del diablo.

Cuando no se recibe la buena semilla (la verdad), sino que se desprecia; viene el malo y siembra la mala semilla (mentira) en el corazón del hombre (es un siembra posterior a la siembra de Dios).

Por eso dice que el diablo sembró después, que el sembrador había sembrado el trigo. Lo vemos también en el siguiente verso:

Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.(2Tesal 2:11-12)

En el verso anterior el apóstol Pablo explica lo mismo; cuando alguien se complace en la injusticia (maldad), y desprecia la verdad, les llega un poder engañoso y creerán la mentira, una vez que despreciaron la verdad...

De la primera semilla (trigo=verdad) nacen los hijos de Dios, de creer la verdad (trigo); y los hijos del diablo de la mala semilla (cizaña=engaño), los que no quisieron creer la verdad, pero si creyeron la mentira (cizaña), es decir, las aves del cielo comieron su semilla, y luego recibieron la que el enemigo sembró. Dieron espacio en su corazón para el engaño, pues la verdad no les pareció conveniente, no la creyeron para no ser expuestos en sus pecados, prefieren ocultar sus pecados con las mentiras del enemigo.

Por eso Juan dice: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. (Juan 3:19-20)

La condenación no consiste en que Dios no te da la oportunidad de conocer la verdad y te condena, sino que consiste que Dios te muestra la luz; y en la luz hay hombres que prefieren la oscuridad para no ser descubiertos en sus maldades y pecados (se apartan de la luz, les es incómoda); es por eso que rechazan la verdad; y aman la oscuridad (tinieblas) donde creen no ser expuestos en sus pecados (pero todo eso escondido que tienen, será manifiesto, nada oculto no será manifiesto, dice el Señor; pero a nosotros, nos ha lavado con su sangre, porque nos arrepentimos de nuestros pecados, y nunca más se acordara de nuestros pecados y transgresiones).

Se hacen cizaña (hijos del maligno), aquellos hombres que escogen el camino de la oscuridad y maldad, se hacen trigo (hijos de Dios) aquellos hombres que escogen el camino de luz y amor. ¿Y cómo lo escogen? Creyendo o la mentira o la verdad; creen el engaño del enemigo después de haber rechazado la verdad; pero cuando creyeron la verdad; ya no hay espacio para la cizaña en sus corazones.

Luego dice Juan:

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:21)

No dice que los que reciben la verdad (trigo) en sus corazones sus obras sean buenas, sino que sus obras son hechas en Dios, es decir, en temor y fe de Dios. Los que practican la verdad, vienen a la luz (Cristo es la luz del mundo), es decir, aquellos que buscan la verdad con sinceridad (no es que no tengan pecado, sino que hay en ellos cierto temor y fe en Dios).

Bueno eso es lo que quería compartir con ustedes, así nacen los hijos de Dios y los que se hacen hijos del diablo, cuando por sus injusticias no quieren recibir la verdad, sino que se complacen en el engaño.

Se cumple lo que dijo el apóstol Juan: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:19-21)

Paz a todos de nuestro Dios Padre y Señor.

Y para terminar las preguntas planteadas:

¿Quiénes son realmente los hijos del diablo, es decir, la cizaña?

Quienes se haces sus hijos creyendo sus mentiras, luego de haber rechazado la verdad de Dios.

¿Nacen o se hacen estas personas llamadas, cizaña?

Se hacen hijos de Satanás, porque aman más la oscuridad (para no ser descubiertos en sus pecados), aman el pecado.

¿De qué manera se engendra la cizaña?

Se engendra en el corazón del hombre, cuando recibe la semilla del enemigo, al haber rechazado primeramente la palabra de verdad, que proviene de Dios, es decir; a Jesucristo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Falsos Mesías, Cristos y profetas


Hoy sólo quiero referirme a una característica que tienen todos los falsos profetas, falsos maestros, falsos Mesías, falsos apóstoles, falsos pastores, falsos Cristos, es decir, falsos ministros de Dios. Una característica en común de todos ellos (y no la única característica en común que tienen por cierto, sino una y muy importante) es que todos ellos o niegan la importancia de la Biblia (Escrituras) o la menosprecian bajo otros libros o enseñanzas, o la ocultan y/o la tuercen en su interpretación. Los falsos siervos de Dios, tienen esta característica en común como veremos, tuercen, menosprecian, olvidan u ocultan la Biblia.

¿Y por que es esto? ¿Por qué ocultan, tuercen o menosprecian la Biblia? Porque claramente La Biblia los descubre, y los muestran como falsos siervos de Dios. Y sus seguidores, serían libertados de tiranía y opresión.

Además, es la forma que Jesucristo utilizó para descubrir la falsedad, y contradecir las enseñanzas de fariseos, escribas, saduceos e interpretes de la ley, es decir, aquellos que deberían haber encendido la luz, pero la tenían oculta.

Veía yo un programa de televisión de falsos Mesías y otro programa de matrimonios poligámicos, de algunas sectas que se dicen “cristianas”; y veía como Satanás a trastornado tanto la verdad, es que uno de estos falsos profetas que estaba en la cárcel por sus atrocidades, sus fieles seguidores hasta ese entonces justificaban que eso la había ocurrido (el caer en pecado) por mucho leer la Biblia. O sea justificaban que este hombre se había vuelto loco o enfermado, por tanto leer la Biblia. ¡Terrible mentira!

¡¿Como Satanás puede inventar tamaña mentira?! Y muchos miembros de estas sectas, las creen…

¿Cómo un hombre que busca genuinamente la verdad en la Escrituras, por el sólo hecho de leerla mucho, se dañaría?

¡Imposible!

¿O sea Dios nos dejó un libro para la confusión de sus hijos? Imposible.

¿Qué Padre haría eso?

Pienso que es imposible que un Padre que amó tanto al mundo, que entregó lo más preciado, nos vaya a dejar un libro para confusión y perdición de los suyos. Eso es imposible.

Otra cosa muy distinta es que personas mal utilicen este libro, torciendo su significado, para justificar sus falsas enseñanzas que siempre están asociadas a su provecho personal a costas de los demás. Siempre ocurre lo mismo con los falsos maestros, sus enseñanzas curiosamente siempre los benefician a costas de sus discípulos.

Eso es lo que el Diablo, el mentiroso nos quiere hacer creer, que mucho leer la Biblia nos puede trastornar o que conocerla no es tan importante; al contrario; muchas de estas falsas fe, sectas apartadas de la verdad, no habrían prosperado si su fieles conocerían en lo más mínimo las Escrituras (Biblia), pero son atrapados en su ignorancia, y muchas veces su conveniente ignorancia, que no quieren dejar, para no ser descubiertos.

El único peligro que un hombre tiene al leer la Biblia con sinceridad en busca de la verdad, es precisamente este: descubrir la verdad, y al descubrirla desatarse cadenas de esclavitud, llegar a la plena libertad. No existe ningún peligro de leer la Biblia, más sólo para aquellos que quieren seguir ocultando la verdad, y obtienen ganancia ilegitima del error. Son ellos los únicos en peligro de que la gente descubra por sí misma la verdad, al leer libremente y con sinceridad la palabra de Dios, registrada en la Biblia (Escrituras). Y sabemos que en la Biblia está registrado el testimonio más seguro y real de la verdad a seguir, no hay nada más seguro que conocer la verdad, que cosa más lejana del peligro que caminar en luz, como dice el salmo: Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino. (salmo 119:105)

Veamos tres ejemplos que nos muestran cómo Jesús mismo, siempre validó las Escrituras (la Biblia); y como la utilizó como herramienta para desenmascarar lo falso, y las falsas enseñanzas:

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? (Mateo 21:42)

Jesús pregunta extrañado, ¿Nunca leísteis las Escrituras?; si no fuera necesario conocerla o fuera dañino; ¿Habría Jesús hecho esa pregunta?

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. (Mateo 22:29)

En este otro ejemplo vemos como Jesús afirma que parte del error es el desconocimiento de las Escrituras; (y otra el poder de Dios). Por lo tanto, podemos concluir que el ignorar las Escrituras, nos puede conducir a error; y esto no es idea mía, sino que claro está escrito lo que Jesús enseñó.
¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo; (Marcos 12:10)

¿Ni aún esta escritura habéis leído? Pregunto Jesús; ¿no me van a decir que esta pregunta no respalda cabalmente la importancia del conocimiento de las mismas? Esta pregunta es una muy fuerte critica a los religiosos falsos de ese tiempo quienes o ignoraban o querían ignorar partes importantes de las Escrituras, para así justificar en forma antojadiza sus enseñanzas erróneas, o mejor dicho sus falsas doctrinas.

Estos tres ejemplos de la afirmaciones de Jesús, creo que nos deben enseñar la importancia de estar preparados y conocer la Biblia, de otro modo estamos expuestos e impedidos para rebatir cualquier falsa enseñanza que nos llegue.

¿Nunca leísteis en las Escrituras?
Erráis, ignorando las Escrituras
¿Ni aun esta escritura habéis leído?

Tres afirmaciones de nuestro Maestro que no debemos olvidar, ni pasar por alto. Y sobre todo en estos tiempo en que está profetizado que serán muchos los falsos Cristos que vendrán y engañarán a muchos, incluso tratarán de hacerlo a los escogidos. Recuerda, la gran mayoría de lo que hoy se dice ser enviados de Dios, no lo son; y no lo digo yo; sino nuestro Señor ya lo dijo.

Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán. (Mateo 24:11)

Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos. (Mateo 24:24)

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. (Mateo 24:4-5)

Jesús utilizó las Escrituras (la Biblia) para corregir el error; ¿acaso nosotros no somos sus discípulos?; bueno es que cada día la conozcamos más, y no me refiero a la letra sino su Espíritu; que sin él nada podremos ver en ella.

Así que hermano, que no sea que todo lo que conoces de la Biblia sea lo que te han contado, lo que has leído de otros referente a ella, o lo que supones que dice; sino que es bueno que procures, en la gracia de Dios, conocerla por ti mismo.

Y hay una promesa que no debes olvidar:

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Mateo 7:7)

Padre y Señor, danos luz en tu palabra. Amen.

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