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domingo, 21 de julio de 2024

¿Cielo, Infierno y algún lugar más...?

 

Hola, un saludo a todos, buenas noches, buenas tardes, buenos días. Hoy quiero compartir con ustedes una parábola de Jesucristo, conocida como la parábola de las diez minas, que se encuentra en Lucas 19:11-27.

En esta parábola, Jesús nos presenta tres destinos diferentes para la humanidad: el infierno, el cielo y un tercer destino, que lo definiremos al final de este estudio (ojo No es el purgatorio, pues eso es un invento Católico que no está en la Biblia).

Para analizar completamente las palabras de Jesús, primero leeremos la parábola y luego la desglosaremos versículo por versículo para entender mejor su significado. La parábola comienza así:

"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 

Dijo pues: 'Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver. Llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: Negociad entre tanto vengo.

Pero sus conciudadanos le aborrecían y enviaron tras él una embajada diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 

Aconteció que, vuelto él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían negociado cada uno. 

Vino el primero diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo, porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y ciegas lo que no sembraste. 

Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse y que ciego lo que no sembré. ¿Por qué pues no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo lo hubiera recibido con los intereses? 

Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina y dadla al que tiene diez minas. 

Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 

Pues yo os digo que todo aquel que tiene, se le dará más; y al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. 

Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí.'"

Esta es la parábola. Ahora la veremos paso a paso, para entenderla mejor.

Jesús comienza diciendo una parábola porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Creían que el reino de Dios se haría presente en ese momento, pero Jesús sabía que aún no era el tiempo; que tenía que morir primero, resucitar, recibir el reino del Padre, su iglesia debía producir con el Espíritu Santo que el nos dejó y finalmente regresar.

Jesús continúa diciendo que un hombre noble (que representa a él mismo) se fue a un país lejano (al cielo, más bien sobre el cielo, al lugar que está Dios el Padre) para recibir un reino y volver. Llamó a diez de sus siervos y les dio una mina a cada uno, diciéndoles que negociaran mientras él regresaba. Esto simboliza los dones y responsabilidades que Jesús nos da a cada uno de sus hijos.

Sin embargo, los conciudadanos del hombre noble (la gente del mundo) lo aborrecían y enviaron un mensaje diciendo que no querían que él reinase sobre ellos. Esto representa a aquellos que rechazan a Jesús como su rey, son sus enemigos.

Cuando el hombre noble volvió después de recibir el reino, llamó a sus siervos para ver qué habían hecho con las minas. El primer siervo dijo que su mina había ganado diez minas más. El hombre noble lo elogió y le dio autoridad sobre diez ciudades; ósea lo recompensó. El segundo siervo dijo que su mina había producido cinco minas, y también fue recompensado con autoridad sobre cinco ciudades. Ambos hicieron la voluntad de Dios, es decir, caminaron en el camino de Dios, más que en los suyos.

Sin embargo, el tercer siervo dijo que había guardado su mina en un pañuelo porque tenía miedo de su señor, sabiendo que era un hombre severo. El hombre noble lo reprendió por no haber al menos puesto el dinero en el banco para ganar intereses. Ordenó que le quitaran la mina y se la dieran al que tenía diez minas. Vemos que este siervo, si bien es un siervo del Señor; no ha producido NADA con la mina de su Señor, no es un ladrón, pues se la devuelve; pero es un siervo negligente, que no hizo trabajar los dones y responsabilidades que el Señor le dio. Si bien no es un enemigo del Señor, pero no representó en nada a su Señor mientras el no estuvo.

Luego, Jesús dice que a todo aquel que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. Esto significa que aquellos que usan bien los dones y oportunidades que Dios les da recibirán más, mientras que aquellos que no lo hacen, perderán lo que tienen (lo que Dios les entregó). El perder la mina, no significa que son tratados como los enemigos de su Señor, ósea no son decapitados, pero lo divino entregado se les quitará.

Finalmente, Jesús habla de sus enemigos, diciendo que los traigan y los decapiten delante de él, representando el juicio final y cuando son destinados al infierno de fuego.

En esta parábola, Jesús nos muestra tres destinos para la humanidad:

  1. Los siervos fieles que producen frutos y reciben recompensas (esto es la iglesia del Señor).
  2. Los siervos infieles que no producen nada y pierden lo que tienen (salvos por fuego ver 1Co 3:15).
  3. Los enemigos de Jesús que serán condenados al lago de fuego.

Estos tres destinos representan el cielo con recompensas (sobre el cielo), el cielo sin recompensas (paraíso) y el infierno (lago de fuego). La parábola nos llama a ser siervos fieles y a utilizar bien los dones que Dios nos ha dado, evitando el destino de los siervos infieles y peor aún, de los enemigos de Dios.

Espero que este análisis les haya ayudado a entender mejor la parábola de las diez minas. Que tengan un buen día, tarde o noche. Muchas gracias.

Para un mejor análisis ver este link, que nos muestra el lugar donde está Dios, y el lugar al que somos llamado.

Conclusión: Más allá de la Salvación Común

La mayoría de los creyentes vive con una visión binaria de la eternidad: cielo o infierno. Sin embargo, un estudio profundo de las Escrituras nos revela que "el cielo" no es el destino final ni el galardón máximo. Existe una diferencia vital entre ser salvo del abismo y heredar el Reino que está "sobre los cielos".

Mientras que el cielo es un lugar de reposo para los redimidos, la Nueva Jerusalén —el ámbito sobre el cielo— es la morada de los vencedores, de aquellos que no solo creyeron, sino que reinaron con Cristo en obediencia. El error de muchos es conformarse con escapar del Lago de Fuego, ignorando que fuimos llamados a una herencia mucho más alta. La eternidad tiene niveles de gloria, y nuestra posición en ella se decide hoy. No se trata solo de "llegar", sino de en qué condición y en qué lugar de la jerarquía divina seremos hallados. La meta no es el cielo, sino sobre él, donde está el Trono de Dios.


domingo, 16 de octubre de 2022

Las Operaciones de Dios

 ¿Qué son realmente las operaciones de Dios, que leemos en la Biblia?

 Específicamente en 1 Corintios 12:6
"Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo". 



Un cordial saludo a mis hermanos, amigos y lectores; hoy les quiero compartir de algo que no se predica mucho y no se sabe tanto; esto es, de las OPERACIONES de Dios.

No es un tema muy popular (pues es ignorado por muchos) pero es fundamental para caminar correctamente en la verdad del amor de Dios.

Yo hace algún tiempo no lo conocía, pero el Señor me lo ha ido enseñado por medio de su Espíritu en su gran misericordia, y quiere que lo comparta con ustedes, de modo que sepan sus hijos esto que es muy importante.

¿Qué es la operación de Dios?

Vamos a citar un texto que a lo mejor ya lo has visto muchas veces, y a lo mejor, no has parado a analizar que es la operación, aquí mencionada.

(4) Ahora bien, hay diversidad de dones, pero él Espíritu es el mismo.  (5)  Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es él mismo.  (6)  Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es él mismo. 1 Corintios 12:4-6 

En el primer versículo del texto anterior (versículo 4), vemos que los dones están sujetos al Espíritu Santo, el Espíritu de Dios reparte según estima conveniente los dones espirituales a los miembros del cuerpo de Cristo, esto es a Su iglesia;... repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 1 Corintios 12:11

Todos los cristianos para partir tienen al menos un don espiritual, el cual debe ser administrado correctamente a los hermanos y no ser guardado en un pañuelo. Es un don divino (sobrenatural), y es repartido por el Espíritu Santo. Ahora podemos ver que todos tienen al menos un don para partir; en el siguiente texto del apóstol Pedro lo afirma: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. (1 Pedro 4:10) Es decir, insta a usar a los hermanos el don recibido; descartando la posibilidad de haber recibido el Espíritu Santo y ningún don espiritual, esta posibilidad no existe (el que muchos hermanos no conozcan su don espiritual no significa que no lo tienen, hay diversas de razones para explicarlo y solucionarlo; pero escapa al propósito de este mensaje). También vemos que no es limitado nuestro crecimiento a un sólo don, lo podemos ver en el siguiente mensaje: Procurad, pues, los dones mejores. (1 Corintios 12:31) y Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. (1 Corintios 14:12); vemos en los textos anteriores que el apóstol Pablo habla de procurad dones, a creyentes que ya tienen dones, es decir, los dones no están limitados; sino que nosotros lo limitamos con nuestras tradiciones e incredulidad.

En el segundo versículo del texto anterior (versículo 5). Vemos que los ministerios (servicios) están sujetos al Señor Jesucristo, interesante, los dones sujetos al Espíritu y los ministerios al Señor Jesucristo; como sabemos la obra del ministerio debe ser hecha con los dones sobrenaturales, es por eso que la obra del ministerio debe ser sobrenatural, sólo si es sólo natural, no es de Dios, pues no está ejerciendo algo básico que EL Espíritu no dejó a todos los creyentes, los dones espirituales (ahora no porque sea algo sobrenatural es de Dios, eso no es así, un ejemplo, las cosas demoniacas son sobrenaturales y no son de Dios; ahora la iglesia y su desarrollo tienen una fuente sobrenatural por medio del que creó lo natural).

Ahora debemos entender, aunque nos cueste, que el ministerio es realizado por toda la iglesia, es decir, por todos los creyentes. Veámoslo en Efesios 4.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (Efesios 4:11-12)

En el versículo anterior vemos como Él constituye ministros, para la obra del ministerio, es decir, la obra del ministerio la realizan los santos (toda la iglesia), y los ministros están para perfeccionarlos, para este propósito, no que los santos sean sólo observadores, sino actores fundamentales de la obra del Señor, para ellos hay personas destinadas a equiparlos, para que hagan mejor la gran obra en Cristo.

Vemos que hasta aquí tenemos dos cosas sobrenaturales (que están sobre la naturaleza me refiero) por las cuales la DIVINIDAD trabaja y opera en su iglesia; la primera son los dones espirituales, y la segunda los ministerios del Señor; pero la obra de Dios no se limita a eso, siendo lo anterior muy grande e importante; sino que la obra de Dios tiene contemplada las OPERACIONES.

En el tercer versículo del texto anterior (versículo 6). Vemos que las OPERACIONES que están sujetas a Dios el Padre, hay multiplicidad de operaciones, como de misterios y como dones; y estas están sujetas a Dios. Ahora la pregunta hecha que debe ser contestada ¿Qué son las operaciones? Bueno trataré de explicarlo lo mejor posible, ¿has visto como muchas cosas ocurren por casualidad? Bueno, la casualidad no existe en la realidad, es que Dios provisionó para que ocurriera esa casualidad, las veamos buenas o malas a nuestro entender natural; es decir, esa casualidad es una operación de Dios (no hay malas, si la entendemos espiritualmente). La providencia de Dios nos permite que andemos en buenas obras preparadas de antemano para que caminemos en ellas, se supone que, ejerciendo nuestros dones del Espíritu, en el ministerio que el Señor nos dio y en las obras que Dios preparó de antemano para que andemos en ellas, hacemos BUENAS OBRAS.

Veámoslo en el siguiente texto que es muy famoso:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:8-10)

Vemos en el texto anterior que somos salvos por gracia por medio de la fe, pero Jesús nos hizo de nuevo, para las buenas obras que DIOS PREPARÓ DE ANTEMANO PARA QUE ANDEMOS EN ELLAS. Acá vemos claramente las operaciones de Dios, Dios nos prepara un camino de antemano para que andemos en él; ósea, Dios tiene el control de todo y predestina las acciones que ocurren para que podamos llevar a buen término las obras que debemos hacer con el mandato del Señor ejerciendo los dones del Espíritu Santo. Ósea, vemos que no hay nada en Cristo que nos ocurra por casualidad, sino todas las cosas en Él ocurren para nosotros, y están preparadas por el Padre; estás son las operaciones de Dios, las cuales sólo ocurren si andamos en sus caminos, es decir, por la fe en Él, es decir, en su voluntad. Esto es un aliento y una tranquilidad, Dios prepara las operaciones, de modo que no caminamos a la deriva, sino por un camino de buenas obras pre establecido.

Ahora vemos que el Espíritu Santo nos dan los dones espirituales; el Señor nos da los ministerios y Dios el Padre nos da las operaciones; nada está a la deriva; todo está bien planeado por Dios. La trinidad en acción, con sus diferentes medios; es hermoso ver como cada Uno tiene a cargo diferentes funciones y como estas aplican a nuestra vida. Los dones, los ministerios y las operaciones. Esto me alienta a esperar el fluir de la iglesia en sus diferentes dones, ministerios y operaciones que Dios preparó; si caminamos en ello, el resultado será divino. Es la forma en que nuestro Dios tiene preparado nuestro desarrollo en Él, y esto es muy grande para describirlo en palabras.

Saludos, gracia y paz (shalom) de Dios Padre y su Hijo, por medio del Espíritu Santo.

 

 

domingo, 27 de octubre de 2013

¿Es la fe un don de Dios?





Con la pregunta del título, comienzo este mensaje ¿Es la fe un don de Dios?; en el Señor veo una pregunta muy relevante de tener mayor claridad, no sólo para los creyentes, sino para aquellos a quienes debemos alcanzar con el evangelio de Dios, es decir, aquellos que aún no tiene y/o ejercen la fe.

 Espero puedas leer el mensaje completo, antes de sacar una conclusión de lo que expongo, es probable que lo que te diga contradiga lo que siempre has escuchado o creído, es probable que no sea así también, en todo caso, mi propósito es agregar un poco de luz al cuerpo de Cristo con esta pregunta, que muchas veces, damos por conocida y cierta su respuesta.

Si hoy yo pregunto a muchos creyentes ¿Es la fe un don de Dios?, de seguro la mayoría de las respuestas sería que afirmativamente así lo es, la fe es un don de Dios. Y también estimo, que si la misma pregunta, la hago a personas que no ejercen la fe, muchas también me dirán lo mismo, que la fe es un don (regalo) de Dios, y que ellos no lo han recibido...

Antes de entrar en materia, quiero anticiparte que el objeto en parte del mensaje es desmitificar un concepto que no sólo abunda erradamente en el mundo secular, sino en el mundo cristiano; que la fe es un don de Dios (así no más), y por lo tanto, aquellos que no han creído, sólo ha sido porque Dios no les ha dado el “don de la fe”. Dejando gran parte de la responsabilidad en hombros y manos de Dios, y eximiendo a todo hombre del mundo en buscar y ejercer la fe, ya que no la tienen, y estaría en la soberanía de Dios el recibirla (dejando entrever la injusticia de Dios para con ellos, y en cierta medida, "justificados" por esta condición “involuntaria”). Me explico más claramente, he escuchado varias veces a hombres del mundo (importantes y no importantes) que ellos no tienen del don de la fe; dejando entender que la fe (como ellos han escuchado) es un regalo (don) de Dios, y ellos desgraciadamente no lo han recibido, dejando toda carga y responsabilidad de dicha situación en manos de que Dios no les dio el regalo. Lo anterior, como verás, es completamente falso, es una excusa sustentada en un engaño que el enemigo pone en el corazón de los hombres, para que no busquen la verdad, dado que como es algo supuestamente “sobrenatural”, no es alcanzable por el hombre, sino que pertenece sólo al dominio de Dios; también el enemigo con esto acusa de injusto a Dios, ya que no a todos da el “don de la fe”. A lo mejor voy a "pisar muchos callos"(ser incómodo para muchos), como en otros mensajes que he dado, pero si tienes paciencia y ves las cosas a la luz de la Sagradas Escrituras, y las dejas que el Espíritu te las haga entender, veras que tengo razón. Además, derribaremos una mentira del enemigo, que tiene cautivos a muchos hombres del mundo, sin hacer nada por sus vidas (por su salvación), y a otros tantos creyentes, esperando y orando que Dios les de el “don de la fe”, a quienes ellos quieren; sin ejercer lo que Dios estipuló para estos casos (me refiero a entregar la palabra de Dios y el testimonio del evangelio).

Quiero partir mi análisis del siguiente versículo en la Biblia, que de seguro conoces (creo que de entender mal este versículo, comienza gran parte de la confusión que existe de hoy en día):

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; (Efesios 2:8)

De este versículo archiconocido en el mundo evangélico-protestante (no tanto en el mundo católico), veo que muchas veces llegamos a la errada conclusión de que la fe es un don de Dios. Pero lo que en realidad dice este versículo, es que la gracia es el don de Dios, y somos salvos por medio de la fe, es decir, por el don de la gracia, la que recibimos por medio de la fe, somos salvos. No dice que la fe sea el don de Dios, sino que la gracia es el don de Dios, y no viene de nosotros, pues es un regalo.

Veamos el siguiente versículo, que confirma lo mismo:

…del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. (Efesios 3:7)

Esto nos confirma que la gracia es un don de Dios; pero no nos descalifica que la fe no lo sea, es decir, no nos dice que la fe no sea un don (regalo) de Dios. ¿No es verdad? Pero tenemos claro que la gracia es un don de Dios, que no es de nosotros; ahora lo que nos queda es saber de dónde viene la fe ¿es don o no?
Cuando en Efesios 2:8, usa la palabra don la traducción (Reina Valera 1960), debemos notar que hay dos palabra diferentes en el griego que son traducidas como don en esta traducción (RV60). La primera es dorón, que significa presente; sacrificio: don, ofrenda, presente, regalo. La segunda, le veremos luego.

Porque por gracia (járis) sois salvos por medio de la fe (pístis);  y esto no de vosotros,  pues es don (dorón) de Dios; (Efesios 2:8)

Como contrapartida (segunda palabra usada como don), hay un texto en la Biblia que nos indica que la fe es un don del Espíritu (pero no dice que sea don de Dios, sino del Espíritu Santo) lo cual debemos ver con claridad, para entender verdaderamente el origen de la fe, lo copio:

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría;  a otro,  palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro,  fe (pístis) por el mismo Espíritu;  y a otro,  dones (járisma) de sanidades por el mismo Espíritu. (1Co 12:8-9)

Acá puedes ver, que lo más cercano, que encontramos en la Biblia, a tomar la fe como don de Dios, lo veo en el texto copiado (aunque no dice Dios, sino Espíritu). Pero hay dos importantes características singulares que debes notar en el texto, que no deben ser pasadas por alto; primero no habla de Dios directamente, sino de su Espíritu (siendo el Espíritu, el espíritu de Dios; cuando la Biblia lo diferencia, es porque nos es necesario diferenciarlo para entender correctamente el texto). Segundo la palabra utilizada para don no es dorón (como lo citado al principio), sino es járisma cuyo significado es dádiva (divina), liberación, concesión (espiritual), facultad milagrosa:-dádiva y don (En las traducciones católicas, se usa la palabra carismas y no la palabra don, me parece más apropiada esa forma de traducir esta palabra, es decir, carisma).

De los textos anteriores, podemos concluir que la fe es un járisma (carisma) del Espíritu Santo; pero no podemos decir que la fe es un don (regalo) de Dios. No hay texto Bíblico que indique que la fe sea un regalo de Dios, lo más cercanos es que la fe es un carisma del Espíritu, y obviamente sólo pueden recibir ese carisma, quienes tienen el Espíritu, no así, quienes no lo tienen. Esto nos deja abierta la pregunta que contestaremos más adelante: ¿Cómo reciben entonces la fe las personas?

Puedes buscar más textos Bíblicos, no quiero seguir dando antecedentes técnicos, lo dejo a tu libre búsqueda, pero quiero concluir lo siguiente, que ya lo podemos hacer:

Pregunta: ¿Es la fe un don de Dios?

Respuesta: La fe no es dorón de Dios, sino que puede ser un járisma del Espíritu; como lo acabamos de ver.
Ahora es importante que veas que una persona que no tiene el Espíritu de Dios, no puede por razones obvias, tener jarismas del Espíritu; entonces ¿Cómo se obtiene la fe antes de tener el Espíritu? Cuando la Biblia habla de la fe, como don (jarisma), lo está diciendo a personas nacidas de nuevo (que tienen una fe especialmente fuerte, para edificación y sostenimiento de los hermanos en el cuerpo).

Ahora veremos, que la fe no es don de Dios (puede ser un jarismas del Espíritu), sino que es una posibilidad puesta por Dios en todo hombre que escuche su palabra, específicamente, es una capacidad potencial y natural en el hombre (Adán) de tener fe, al oír a Dios.

Leamos lo siguiente, que es un pilar para entender la fe, entendiendo su origen:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)
Notemos lo siguiente, la palabra fe  (pístis), no es una característica sobrenatural en el hombre, sino es una característica natural del hombre es creer; lo sobrenatural sería creer con certeza y convicción en lo que no se ve, eso es la fe que habla la Biblia. Pero la palabra fe  (pístis), también la tienen los “incrédulos”, veamos lo siguiente:

Por esto Dios les envía un poder engañoso,  para que crean (pisteúo) la mentira, (2Tesa 2:11)
Pisteúo, viene de pístis, y significaría tener pístis, es decir, tener fe. Entonces el versículo anterior, podría también tradicirse de la siguiente manera Por esto Dios les envía un poder engañoso,  para que tengan fe (pisteúo) en la mentira.

De lo anterior, vemos que el hombre puede tener fe en la mentira, o puede tener fe en la verdad; cuando la Biblia habla de fe, se refiere obviamente a la fe en la verdad; pero la palabra fe no es exclusiva a la verdad, sino a creer y tener confianza en algo.

De modo que entendemos, que la fe es una condición de creer y tener confianza en algo, que está en la capacidad natural del hombre hacerlo; veamos nuevamente el verso del origen de la fe:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)

Vamos a la segunda palabra importante en el versículo, jréma (palabra) que se traduce como palabra. Cuando oímos la jréma (palabra) de Dios, viene el oír, del oír viene la fe. Esto es la base de la salvación y el crecimiento espiritual, es muy importante que lo entendamos muy bien. No hay salvación sin Jréma de Dios, y sin jréma de Dios, no hay oír, y sin oír, no hay fe, y sin fe no hay gracia, ni justicia, ni salvación, ni crecimiento, ni revelación, ni vida eterna, etc. no hay nada, de nada espiritual y celestial en el hombre, sólo lo natural y la muerte.

La palabra jréma (palabra), es usada usualmente cuando la Biblia quiere destacar que la palabra de Dios es Espíritu y Vida, y ella viene después de la forma de lógos (palabra) de palabra. Lo explicaré con el ejemplo del sembrador, para que quede un poco más claro.

 La palabra de Dios es semejante a una semilla, cuando vemos la semilla con nuestros ojos naturales, vemos lo que nuestros sentidos naturales muestran, es decir, el logós de Dios, no podemos ver aún la vida y espíritu que contiene la semilla, es decir, su jréma, cuando vemos lo que la semilla puede producir al caer en el terreno apropiado (brotar y crecer), vemos lo que la semilla realmente tiene en sí misma, el poder de la vida, vemos el jréma de la palabra. La semilla es la misma, primero la vemos como lógos, y si recibimos ese logós, podremos obtener lo que la semilla (jréma) tiene en sí misma. La palabra del evangelio es un concepto escuchable y razonable por el hombre natural, cuando el hombre da cabida en su corazón a este lógos de la palabra y lo guarda; la semilla brota y hace lo suyo en el corazón del hombre, produce entendimiento y vida.

Cuando un hombre recibe la semilla de Dios (como lógos), ese logós brota en su corazón y produce vida para su alma (Jréma); no podemos obtener jréma, sin antes aceptar el lógos de Dios, que es Cristo (el original griego del nuevo testamento usa las palabras lógos y jréma para traducir palabra, nosotros perdemos esas diferencias en el español, pues sólo tenemos la palabra palabra (valga la redundancia), en cambio el griego tiene lógos y jréma, como palabra; y obviamente, al traducir al español, se pierde la palabra original (si dice lógos o jrémas en el original).

Volvamos al verso en cuestión, pilar de la fe:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)

La fe se obtiene de oír el jréma de Dios, y para obtener el jréma de Dios, primero hay que recibir el lógos de Dios, y para eso hay un proceso que se resume en el siguiente texto:

¿Cómo,  pues,  invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?  Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio;  pues Isaías dice: Señor,  ¿quién ha creído a nuestro anuncio? (Rom 10:14-16)

La palabra predicar la puedes traducir también como pregonar, proclamar, publicar,  divulgar (es lo que hace el sembrador, esparce la semilla). Somos llamados a tirar la semilla al campo, es decir, la palabra (lógos) de Dios a los corazones de los hombres, ese proceso es necesario, para que la semilla haga el trabajo dentro del corazón de cada persona, para que la palabra (jréma) produzca el oír, y el oír la fe. Cuando las personas oyen el logós de Dios, tienen la opción de tomarlo o dejarlo; cuando lo guardan en su corazón, el jréma de Dios les habla y al oírlo, creerle es fe (hay una conversión). De ahí nace todo y parte todo en el nuevo hijo de Dios.

¿Por qué me molesta en el Señor que se hable que la fe es un don de Dios? Porque produce un error en el hombre, poniendo la responsabilidad de la salvación en Dios y no en su reconsideración (arrepentimiento) de su vida vana. Además, desmotiva a un in-converso a buscar la verdad y creerla. Adicionando, que distorsiona el proceso que Dios estableció para salvar a todos los hombres, por la locura de la predicación (no todos querrán, por cierto).

Si la fe, fuera un don de Dios, sin participación humana, demás se disgustó el Señor en reiteradas ocasiones ante la incredulidad y dureza de corazón de las personas, pero él sabiendo nuestra debilidad acompañaba sus palabras con prodigios y señales. Cosa que no habría sido necesario hacer, si la fe fuese un don de Dios directo, ya que de Dios hubiese dependido que creyesen y no habría que molestarse en predicar, convencer y mostrar señales.

Hoy un agnóstico o incrédulo dice “no tengo el don de la fe”; doble error: Primero del cristiano que oyó que la fe es un don de Dios, cosa que vemos que no es así. Segundo, porque lo deja inactivo en buscar su salvación, dejando fuera de su dominio el creerle a Dios. Es un engaño del enemigo, ver las cosas de esa manera, lo que se obtiene, es un mundo que no ve que en sus manos está el destino eterno de sus vidas, eso es un engaño del enemigo; los hombres no buscan la verdad, ya que piensan en la fe como una cosa extraña religiosa, que se recibiría según el capricho de Dios..., eso no es así.

Veamos lo que pablo anunció: Pero Dios,  habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,  ahora manda a todos los hombres en todo lugar,  que se arrepientan; (Hechos 17:30)

Dios manda o instruye a todos los hombres que se arrepientan (reconsideren) su vida; es un mandato de Dios; lo vemos también en los siguientes versículos, que antes de poder creer, es necesario el arrepentimiento (reconsideración) para conocer la verdad:

…testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios,  y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. (Hechos 20:21)

…diciendo:  El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio. (Mar 1:15)

Ahora, es Dios quien inclina el corazón de los hombres al arrepentimiento (a la reconsideración), es por ello que cuando oramos por los in-conversos para que participen de la fe, en realidad debemos pedir que sus corazones sean inclinados al Señor, es decir, a la verdad y la puedan recibir (además, de orar por los sembradores).

…que con mansedumbre corrija a los que se oponen,  por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo,  en que están cautivos a voluntad de él. (2Ti 2:25-26)

En resumen, la capacidad de creer está en todos los hombres, cuando se cree a la verdad, en la Biblia se le llama fe, cuando se cree a la mentira, es engaño. La fe se obtiene de oír y creer la palabra (jréma) de Dios, y dicha palabra viene por ser anunciada por quienes somos enviados a esparcirla (como lógos, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia tiene ese llamado). Todos los hombres son invitados a participar de la salvación, es una instrucción de Dios, para ello deben arrepentirse (reconsiderar sus vidas sin sentido y obras muertas) y creer en el evangelio. Todos deben venir al Camino y ser salvos. El Espíritu Santo (Espíritu de la gracia) se recibe por la fe, y no por obras de la ley; una vez en nosotros el Espíritu, éste reparte dones (carismas) en la iglesia, entre ellos está también la fe; como un don para edificación y ayuda a los hermanos de la congregaciòn que participan. Esto último, no debe confundirnos a creer que Dios reparte la fe en forma directa, saltándose los pasos que él mismo estableció (Palabra de Dios -à Oír à Fe à Espíritu Santo àFrutos y carismas).

Así que él que diga “no tengo el don de la fe”; no lo va a tener nunca, si no se arrepiente (reconsidera su vida), busca la verdad y la sigue. Y no la obtendrán tampoco, si nosotros no damos testimonio del amor de la verdad (o por lo menos, por nuestro medio).


Reflexión Final

La fe no es un objeto que posees; es una relación de confianza en la que decides descansar. Dios ha hecho Su parte entregando a Cristo y dándonos Su Palabra completa.

Hoy, la pregunta no es si Dios te ha dado el "don" de la fe, sino: ¿Qué estás haciendo con la Verdad que ya escuchaste? No esperes un sentimiento mágico; confía en la Palabra que permanece para siempre.



martes, 31 de enero de 2012

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer.



Cuando escuchamos la siguiente frase Bíblica: porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer (Fil 2:13); a veces me parece que se toma fuera de contexto; ¿a que me refiero?, me refiero, a que muchas veces entendemos que Dios produce en el creyente el querer y el hacer la voluntad de Dios, eso es verdad; y gloria a Dios por ello; porque no sólo nos da el querer su voluntad y desearla, sino que también el obrar en conforme a ella, que está sustentado en su poder en nosotros; ¡eso es una muy buena noticia!, y es glorioso que Dios nos haya proveído de tan grandísimo poder que obra en nosotros los creyentes, de que no sólo nos cambian los gustos; para ya no andar por los caminos sin futuro de la carne, haciendo sólo nuestra voluntad; sino, por el Camino que lleva al Padre. Y eso no queda sólo ahí, sino que también se nos da el poder de actuar conforme a los requerimientos de Dios (ojo que es un camino, tiene un inicio y un fin; no todo está en el inicio, y no todo en la meta; hay que correrlo).

Ahora, ¿Qué es lo que veo que no se entiende bien de esto, del verso citado?

Veo que no se entiende bien cuando pensamos que Dios lo hará, sin importar en que esté uno como persona; ¡hay que tener cuidado!, eso no es así; Dios no lo hará, si no cumplimos con sus requisitos.

Pensar que nos cambiará sin importar nosotros, es una interpretación que es una desviación de la verdad, el pensar que él obra en nosotros sin importarnos nosotros; Dios obra en nosotros trasformándonos cuando andamos en el Espíritu por la fe, es decir, con la mira en la cosas de los cielos; y no con la mira en las cosas de la carne y el mundo (la tierra); un hermano que anda en la carne, guiado por su mentalidad sin renovación, no sufrirá ningún tipo de transformación renovadora de Dios en su ser, a menos que ande guiado por el Espíritu, es decir, por fe, será transformado día a día (mientras no lo haga, pierde su tiempo)

¿Y por que lo digo?

Lo digo porque cuando citamos “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer”, para justificar hacer lo que se nos da la gana; se nos olvida que justo el verso anterior dice: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, y luego dice: porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

No podemos creer que Dios nos trasformará, sin creerle lo que realmente nos enseña en forma completa; El lo hace (nos transforma), mientras nos ocupamos en nuestra salvación (no preocuparnos; sino ocuparnos, trabajamos u obramos en nuestra salvación) con temor y temblor (eso habla de importancia máxima).

Estos errores ocurren, cuando un verso en la Biblia lo usamos en forma parcial (sólo una parte o la mitad); entonces tenemos una media verdad; que en verdad no es la verdad, sino un artilugio del enemigo para desviarnos, es decir, se transforma en un engaño, un tropiezo.

Ahora podemos ver que Dios nos transforma mientras estamos ocupados (repito, no preocupados), en nuestra salvación con temor y temblor; es decir, cuando la tenemos por primera prioridad en nuestra vida; en ese caso su Espíritu obra en nosotros cambiando nuestros gustos, a los gustos de Dios, y nos da el poder de obrar conforme a su voluntad (eso es grandioso, y es verdaderamente la gracia); pero si estamos ocupados en otras cosas; cosas de la carne y el mundo, la Escritura no dice que somos transformados en la imagen del Hijo de Dios, sino que lo que sembremos, cosecharemos (Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Rom 8:6)

.En la carne todos tenemos la inclinación a interpretar el evangelio, según la conveniencia de la carne; por eso se ven estas distorsiones, y sumado esto al engañador que siempre nos dirá lo que queremos escuchar, usando parte truncada de las Escrituras, para mantenernos en su dominio; el domino que le fue dado sobre toda carne, por el pecado.

Ahora entendemos, ¿queremos que Dios nos transforme por su gracia? ¡Claro que si!; entonces ocupémonos de lo que decimos que valoramos sobre todas las cosas (no preocupémonos, sino ocupémonos). Ahora lo lograremos, si realmente lo creemos; y eso es fe; y eso viene de oír al Señor; entonces tenemos trabajo hermanos, más oír y menos hablar; ocupándonos en sembrar lo que a vida eterna cosecharemos, por la fe.

Ocuparse en la salvación significa, que en lo que el Señor ya ha obrado en ti, en el querer; lo trabajes, para que de frutos. Aunque no sea muy grande al principio ese querer, pero debes hacerlo trabajar en ti; para que mientras te ocupas en ello; Dios por su buena voluntad te vaya transformado en su Imagen, es decir, a la estatura de su Hijo. No esperes tener una gran inspiración para empezar a trabajar, empieza ya a ocuparte en las cosas del reino de Dios, buscarlo, llamarlo y oírlo; y en lo que él vaya poniendo su querer en ti; empieza a obedecer y caminar, según su poder va obrando en ti; no te desanimes, mira que esto funciona; y verás como su poder obrará en ti, mientras te ocupas de El, y ya no de lo que no es. Ocupado en El, El se ocupa de ti, y te transforma.

Esto se transforma en un circulo virtuoso, mientras empiezas a usar ese querer (aunque sea aún pequeño en ti) en ocuparte del Señor, veras como eso te ira fortaleciendo y trasformando, y ese querer irá aumentado y así también el poder producir en ti, su voluntad. Irás de menos a más, cada día, por su buena voluntad; aumentado el querer y el obrar en él.

No pierdas tu tiempo, manos a la obra; la obra de la fe.

Un abrazo a todos mis amigos en Cristo; y hagamos trabajar el talento que nos dieron, para que produzca mucho fruto, para gloria de nuestro Padre.

Rodrigo C.

PD. Cito en forma completa el los versículos analizados:

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Fil 2:12-13)

Un tema muy bueno, relacionado con este tema, es el siguiente: 

Haced morir por el Espíritu, las obras de la carne


sábado, 23 de enero de 2010

Porque tuve hambre, y me disteis de comer.


Creo que todos hemos leído o escuchado en más de alguna oportunidad, este pasaje de la Biblia, en que Jesús declara estas palabras "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber…" Bueno el mensaje de hoy, es respecto a lo mismo; con la gracia del Señor expondré algunos aspectos de esta palabra.

Este es un versículo muy repetido en muchos círculos religiosos, pero no muy practicado, no muy entendido; y diría yo, hasta olvidado en otros… Antes que nada, transcribo los párrafos completos de la Biblia a este respecto, por si no los recuerdan muy bien:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, (32) y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. (33) Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. (34) Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (35) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; (36) estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (37) Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? (38)¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? (39) ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? (40) Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.(41) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (42) Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; (43) fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. (44) Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? (45) Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (46)E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mat 25:31-46)


No haré una exposición completa de lo citado, ya que no es lo que hoy me pone el Espíritu para compartir, sino un aspecto o brillo de Su luz, particular para hoy. "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber".

Hermanos ¿Cuánto vemos hoy de estas palabras?, es muy fácil entender que el Señor nos manda a amar a los hermanos, y de tener cuidado de los más pequeños; ya que son "SUS hermanos más pequeños" (como lo dice la Biblia), y cuando lo hacemos a sus pequeños hermanos, a El lo hacemos. Si lo vemos en lo literal, que es muy correcto entenderlo así, no puede ser que tengamos el amor de Dios y vemos a un hermano más pequeño, y nosotros teniendo para compartir, no abramos nuestra mano para compartir con él lo que necesita, ¡eso no puede ser!; ya que eso no es amor. Y si aún no lo notas del todo, fíjate que el Señor hace referencia a estos pequeñitos como SUS hermanos (verso 40), es decir, no sólo tu hermano, sino más aún SU HERMANO, su familia, lo suyo, lo que le pertenece a El, lo íntimo de El, es decir, El mismo.

Podemos ver también como el apóstol Juan nos habla lo mismo "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?" 1Jn 3:17 Eso no puede ser, teniendo que dar (ya que todas las cosas las recibimos del Señor); el amor nos lleva a dar; y a dar gracias por esa oportunidad, de poder darle a él. Como dijo el Señor hace tanto, se cumplen en nosotros sus palabras: "Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses". (Mat 5:42) Todo esto viene de Dios, y él lo pone en nuestro camino; nosotros somos los que tenemos que abrir bien los ojos.

Sabemos también que nadie puede dar lo que no tiene, por eso sabemos que no es bueno ser ociosos, sino trabajar para tener que compartir con nuestros hermanos. Si tú has vivido esto, y lo has experimentado y lo comprendes; Si tu respuesta es afirmativa, es el paso previo para vivirlo en la profundidad que el Señor nos quiere dar, y es el más valioso llamado. Si aún no lo entiendes, y no lo vives; debes obedecerlo ya que a eso te invita el Señor. ¿A que me refiero? Bueno, cuando el amor de Dios está en tu corazón, y tú buscas el bien de tus hermanos y no esperas recompensas de tus hermanos, sino esperas en tu Señor; que sabe en lo secreto. ¿No es tiempo de darles lo que realmente necesitan?; ¿no será también, y más aún, el hambre y sed espiritual que tienen estos más pequeños, a lo que nuestro Señor nos invita a compartir?, ¿no será que por ser aún pequeños, necesitan mucho de los hermanos mayores para recibir su alimento a su tiempo y protección? Verdaderamente y de verdad se cumple, que para eso nos puso Dios el Señor, para alimentar a los hambrientos, para saciar a los sedientos; y no sólo eso, sino para recoger a los forasteros, cubrir a los desnudos, visitar a los enfermos e ir a los presos. Hermanos, si verdaderamente el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones; y no podemos compartir lo material de lo que Dios nos ha dado para compartir con el que necesita, mucho menos podremos proveer y compartir lo Espiritual. Este es un principio divino, si no podemos dar lo material; ¿cómo podremos dar lo Espiritual? Es algo que nos declara lo que hay en el corazón del hombre, si en el corazón del hombre no hay amor para compartir de lo que Dios nos abundó, ¿como habrá gracia de Dios para compartir lo que proviene de Dios mismo? Es imposible, ya que aún está persona debe ser disciplinada por el Señor, o realmente aún no conoce a Dios. El Señor nos quiere a todos en ello, compartiendo lo que es de El, primeramente con nuestros bienes y lo superior que es El mismo, a todos en la medida de su crecimiento y don que le ha sido dado, amando al hermano, y apuntando a que podamos ver la necesidad de los hermanos; y podamos disponernos de corazón a ser siervos útiles a nuestro Señor. Si de corazón puedes compartir lo material por amor, no tengas dudas que Dios te abundará en lo Espiritual. Y se cumplirá en nosotros la palabra de Jesús: Más bienaventurado es dar que recibir. Hch 20:35.

Hoy incluso existe una distorsión en el evangelio, y se dice que hay que dar hasta que duela; eso no es correcto; ya que Dios ama al dador alegre, y no el que da por obligación, o de mala gana, con dolor o por justicia propia, o por gloria personal; eso no es correcto y dicha enseñanza no está en la Biblia. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. (2Co 9:7) Hay muchos "ministros de Dios" (lo pongo entre comillas), que han olvidado (o no conocen) esto. Ellos sólo esperan sacar frutos de los más pequeños (cuando estos tienen algún bien material), y no ven que son ellos, los llamados a abastecer los graneros con alimento para el pueblo de Dios. Ellos juntan muchas ovejas y las cuentan con avaricia, esperando sacar frutos de ello (carne, leche y lana). Para ellos los rebaños no son más que bienes personales, a los cuales sacar provecho particular. Y de las ovejas que no ven posibilidad de muchos fruto, esas mejor las dejan pasar…(me llama la atención tanta ceguera, de cómo en algunas congregaciones se ora con ímpetu pidiéndole al Señor que vengan empresarios, que vengan profesionales, que vengan autoridades a ser parte de sus filas; ¡esto no es lo que Jesús predicó!, sino que El llamó a todos los pecadores, sin importar su importancia que tenían en el mundo, sin importar cuanto dinero o gloria tenían, ya que Dios no hace acepción de personas; estos hombres sólo quieren las ofrendas y diezmos de dichas personas, para hacer "la obra de Dios" que no es más que obra de hombres, estos hombres sólo buscan agrandar las filas de sus ovejas, para su gloria personal.

Dios no necesita del mundo para hacer su obra; él la hace, y por medio de Su iglesia (esto es, los que están unidos a El), El es dueño de todo y no le pide limosnas al mundo, como si necesitara algo del mundo; lo que él busca son todas las personas del mundo para que tengan vida en El, por un amor tan grande por el cual entregó su propio Hijo).

Hermanos, si en realidad tenemos a Cristo morando en nuestros corazones, por medio de su Santo Espíritu; somos nosotros los llamados con la gracia de Dios, a proveer y aliviar a los hambrientos, sedientos, forasteros, enfermos, desnudos y prisioneros; en la medida del don de gracia que cada uno tenga, que le haya sido dedo de lo alto. Cuando tu ves a tu hermano tener necesidad, no puedes cerrar tu corazón para con él. Y más aún cuando ves una necesidad tan trascendente e importante para la eternidad como son las cosas Espirituales, ¿cómo no gozaras compartiendo tu pan del cielo y tu bebida viva con él? Porque el verdadero pan es Cristo, y la verdadera bebida es Cristo; creyéndole y siguiéndolo. Y como sabemos, que nadie puede dar lo que no tiene, es por ello que debemos por amor, pedir en oración que seamos siervos útiles en su Reino, por su gracia y misericordia, para que tengamos abundancia que compartir con estos hermanos pequeños, de nuestro Señor. No sea que nos creamos en nosotros mismos que tenemos mucho que dar, en la vanagloria de nuestra mente; ya que todo don celestial viene precisamente desde el cielo y no del hombre; sino que el hombre es el conducto necesario para poder comunicar dicho don a los hombres. Es por eso que debemos entender más ahora, nadie puede dar lo que no tiene; debemos pedir, buscar y llamar, para poder tener algo que ofrecer al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo y al cautivo. De otra manera, no habrá provisión abundante de Dios, por medio nuestro. A veces no entendemos bien las cosas, y pensamos que es responsabilidad del Señor levantar al caído, dar de comer al hambriento, saciar al sediento, cubrir al desnudo, visitar al enfermo e ir al prisionero. Y olvidamos, que nuestro Señor actúa por medio de Su cuerpo que es la iglesia; y él lo hace cuando cada miembro en particular está unido a la cabeza, y recibe la urgencia de su Señor.

Experimentar el amor de Dios, es como una prolongación de Dios mismo. Desgraciadamente, en ocasiones vemos hermanos más pequeños, y al contrario de ayudarlos, nos llenamos de juicios para con ellos, y no nos damos cuenta que debemos procurar ser una ayuda para ellos, y no un dedo acusador. Una mano que sostiene, una mano que ayuda, una mano de Dios y no un dedo inquisidor.

Me gustaría compartir lo que dice el siguiente versículo, que a veces nos puede confundir un poco, respecto a nuestro llamado a no desfallecer en ayudar a los hermanos cuando los vemos caídos (y que no necesariamente lo están), es el siguiente:

Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Rom 14:4)

A veces esto lo podemos mal entender, sacándonos de nosotros el oír ser llamados a hacer algo por el hermano caído, y decimos que para el Señor está caído o de pie, y él es poderoso para hacerle estar firme. El Señor es muy poderoso, de hecho es TODO PODEROSO. Pero no es esto lo que esta palabra nos quiere enseñar, sino a no juzgar al hermano; a no juzgarlo porque tiene hambre y está débil o porque lo vemos caído, a no juzgarlo porque tiene sed, a no juzgarlo porque está enfermo, porque está preso o desnudo. Muchos hoy se escandalizan con el desnudo y no lo cubren, ven al enfermo y lo condenan de pecado, ven al débil y no proveen de alimento (y no lo pueden hacer, ya que nada tienen ellos para ofrecer sino prejuicios). Si leemos el verso anterior (el verso 4 citado), en todo su contexto, nos quedará muy claro que esto habla de no juzgar al hermano, y no que no podamos ser un medio de bendición para ellos.

El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Rom 14:3-4)

Ahora puedes ver, que no es el propósito de Dios que seamos fariseos e interpretes de la ley, para juzgar a nuestros hermanos; sino un medio limpio y apropiado de servicio a "sus pequeños hermanos" para la gloria de Dios, por su gracia. Recuerda que muchos religiosos del tiempo de Jesús estaban muy atareados definiendo que era licito y que no era licito, que era lícito y que no era licito hacer un día de reposo, etc; pero estuvo delante de ellos el mismo Señor de Gloria que ellos debían conocer y por el cual se supone hacian todo lo que hacian, y no lo reconocieron; es más, lo persiguieron hasta matarlo; pero resucito por el poder de Dios; Gloria a El. Estos hombres eran los fariseos, saduceos, escribas e interpretes de la ley, muy atareados con las "cosas de Dios", y no conocieron a Dios. Que no sea que no veamos lo que Dios nos pone por delante, y seamos ciegos, sordos e insensibles a sus llamados.

El Señor quiere abundarte para que puedas, dar al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo, al prisionero; pero para ello debes buscar, llamar y pedir; y sobre todo debes disponer tu corazón para que su amor, te abunde para con sus y tus hermanos pequeños; sin amor todo es sin sentido y sin sabor. Necesitamos ver nuestras carencias para tomar en Cristo lo que nos falta, para poder servir y ser útiles. Todos tenemos una función que cumplir en el Cuerpo, y no hay ningún miembro que vaya a carecer de algún don del Espíritu de Dios en él. Debemos procurar descubrirlos, recibirlos y perfeccionarlos.

Ahora cobran mayor peso las palabras del apóstol Pablo, que siendo muchos y distintos cada uno de nosotros, según el don de Dios que ha recibido deber servir a los hermanos. Para que en la iglesia del Dios vivo no haya escasez, sino fruto abundante agradable delante de sus ojos.

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Rom 12:4-10)

Y por último, Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. (1Cor 14:1)

Seguid el amor, Dios es amor; y sin amor todo don espiritual no tiene sentido, ya que es para los edificación de los hermanos. Y dice la palabra PROCURAD, es decir, desead y buscad los dones espirituales y sobre todo que profeticéis (hablar inspirado por Dios). Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. (1Cor 14:12)

Así que si tu pequeño hermano tiene alguna necesidad espiritual, dale a Cristo que él saciará su hambre, dale aguas vivas y saciaras su sed, dale una palabra de la misericordia de Dios que cubra su vergüenza, anúnciale el evangelio para su sanidad y enséñale la Verdad, para que tenga libertad. No lo podremos hacer sin recibir y ejercer todo don que viene de lo alto; y los cuales debemos procurad por amor a los hermanos para su provecho, es decir, la edificación de la iglesia. No es una actitud pasiva la que debemos tener para con el servicio a Dios y nuestros hermanos, sino que debemos desear y buscar con pasión ser abundados en ello; y sabemos que Dios nos responde todas nuestras oraciones en el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor. Así es.

Además, la Biblia nos enseña a PROCURAD LOS MEJORES DONES; y eso es de Dios. Hermano, hoy el Señor tiene en su corazón que pidas, que llames y que busques; y que no quedes en una posición de sueño espiritual; sino que trabajes con el poder de su gracia que puede obrar en ti, por medio de la fe en Cristo Jesús. No es por la comida y la bebida material que Dios nos quiere ansiosos, sino que nos quiere anhelando su comida del cielo, la cual sólo Cristo nos puede dar.

Y aún una vez más, el Espíritu nos dice: Procurad, pues, los dones mejores. (1Cor 12:31) ¿Y por que Señor los debemos procurar? Los debemos procurad hermanos, para que él nos pueda decir gustoso, aquel día: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Espero que este mensaje, despierte en tu interior una oración de corazón al Padre para poder ser más útiles en su Reino; y nos descubra en nuestra debilidad; para ser abundados y fortalecidos con poder por su Espíritu, para su gloria. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (Juan 6:27) Nadie puede dar si primero no recibe, trabajemos pues por esa comida que el Hijo del hombre nos da; porque a éste señalo nuestro Dios Padre. Amen.

Más bienaventurado es dar que recibir. Hch 20:35.

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