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domingo, 21 de julio de 2024

¿Cielo, Infierno y algún lugar más...?

 

Hola, un saludo a todos, buenas noches, buenas tardes, buenos días. Hoy quiero compartir con ustedes una parábola de Jesucristo, conocida como la parábola de las diez minas, que se encuentra en Lucas 19:11-27.

En esta parábola, Jesús nos presenta tres destinos diferentes para la humanidad: el infierno, el cielo y un tercer destino, que lo definiremos al final de este estudio (ojo No es el purgatorio, pues eso es un invento Católico que no está en la Biblia).

Para analizar completamente las palabras de Jesús, primero leeremos la parábola y luego la desglosaremos versículo por versículo para entender mejor su significado. La parábola comienza así:

"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 

Dijo pues: 'Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver. Llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: Negociad entre tanto vengo.

Pero sus conciudadanos le aborrecían y enviaron tras él una embajada diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 

Aconteció que, vuelto él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían negociado cada uno. 

Vino el primero diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo, porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y ciegas lo que no sembraste. 

Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse y que ciego lo que no sembré. ¿Por qué pues no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo lo hubiera recibido con los intereses? 

Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina y dadla al que tiene diez minas. 

Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 

Pues yo os digo que todo aquel que tiene, se le dará más; y al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. 

Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí.'"

Esta es la parábola. Ahora la veremos paso a paso, para entenderla mejor.

Jesús comienza diciendo una parábola porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Creían que el reino de Dios se haría presente en ese momento, pero Jesús sabía que aún no era el tiempo; que tenía que morir primero, resucitar, recibir el reino del Padre, su iglesia debía producir con el Espíritu Santo que el nos dejó y finalmente regresar.

Jesús continúa diciendo que un hombre noble (que representa a él mismo) se fue a un país lejano (al cielo, más bien sobre el cielo, al lugar que está Dios el Padre) para recibir un reino y volver. Llamó a diez de sus siervos y les dio una mina a cada uno, diciéndoles que negociaran mientras él regresaba. Esto simboliza los dones y responsabilidades que Jesús nos da a cada uno de sus hijos.

Sin embargo, los conciudadanos del hombre noble (la gente del mundo) lo aborrecían y enviaron un mensaje diciendo que no querían que él reinase sobre ellos. Esto representa a aquellos que rechazan a Jesús como su rey, son sus enemigos.

Cuando el hombre noble volvió después de recibir el reino, llamó a sus siervos para ver qué habían hecho con las minas. El primer siervo dijo que su mina había ganado diez minas más. El hombre noble lo elogió y le dio autoridad sobre diez ciudades; ósea lo recompensó. El segundo siervo dijo que su mina había producido cinco minas, y también fue recompensado con autoridad sobre cinco ciudades. Ambos hicieron la voluntad de Dios, es decir, caminaron en el camino de Dios, más que en los suyos.

Sin embargo, el tercer siervo dijo que había guardado su mina en un pañuelo porque tenía miedo de su señor, sabiendo que era un hombre severo. El hombre noble lo reprendió por no haber al menos puesto el dinero en el banco para ganar intereses. Ordenó que le quitaran la mina y se la dieran al que tenía diez minas. Vemos que este siervo, si bien es un siervo del Señor; no ha producido NADA con la mina de su Señor, no es un ladrón, pues se la devuelve; pero es un siervo negligente, que no hizo trabajar los dones y responsabilidades que el Señor le dio. Si bien no es un enemigo del Señor, pero no representó en nada a su Señor mientras el no estuvo.

Luego, Jesús dice que a todo aquel que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. Esto significa que aquellos que usan bien los dones y oportunidades que Dios les da recibirán más, mientras que aquellos que no lo hacen, perderán lo que tienen (lo que Dios les entregó). El perder la mina, no significa que son tratados como los enemigos de su Señor, ósea no son decapitados, pero lo divino entregado se les quitará.

Finalmente, Jesús habla de sus enemigos, diciendo que los traigan y los decapiten delante de él, representando el juicio final y cuando son destinados al infierno de fuego.

En esta parábola, Jesús nos muestra tres destinos para la humanidad:

  1. Los siervos fieles que producen frutos y reciben recompensas (esto es la iglesia del Señor).
  2. Los siervos infieles que no producen nada y pierden lo que tienen (salvos por fuego ver 1Co 3:15).
  3. Los enemigos de Jesús que serán condenados al lago de fuego.

Estos tres destinos representan el cielo con recompensas (sobre el cielo), el cielo sin recompensas (paraíso) y el infierno (lago de fuego). La parábola nos llama a ser siervos fieles y a utilizar bien los dones que Dios nos ha dado, evitando el destino de los siervos infieles y peor aún, de los enemigos de Dios.

Espero que este análisis les haya ayudado a entender mejor la parábola de las diez minas. Que tengan un buen día, tarde o noche. Muchas gracias.

Para un mejor análisis ver este link, que nos muestra el lugar donde está Dios, y el lugar al que somos llamado.

Conclusión: Más allá de la Salvación Común

La mayoría de los creyentes vive con una visión binaria de la eternidad: cielo o infierno. Sin embargo, un estudio profundo de las Escrituras nos revela que "el cielo" no es el destino final ni el galardón máximo. Existe una diferencia vital entre ser salvo del abismo y heredar el Reino que está "sobre los cielos".

Mientras que el cielo es un lugar de reposo para los redimidos, la Nueva Jerusalén —el ámbito sobre el cielo— es la morada de los vencedores, de aquellos que no solo creyeron, sino que reinaron con Cristo en obediencia. El error de muchos es conformarse con escapar del Lago de Fuego, ignorando que fuimos llamados a una herencia mucho más alta. La eternidad tiene niveles de gloria, y nuestra posición en ella se decide hoy. No se trata solo de "llegar", sino de en qué condición y en qué lugar de la jerarquía divina seremos hallados. La meta no es el cielo, sino sobre él, donde está el Trono de Dios.


jueves, 22 de junio de 2023

¿Es Jesús de Nazaret, Jehová o Yahvé (YHWH) del Antiguo Testamento?

 


Esta es una muy buena pregunta que se nos puede ocurrir o realizar, o la podemos recibir y la podemos contestar; ¿Es el mismo Jehová o Yahvé (dependiendo de la traducción, algunas lo nombran como YHWH) que se nos presenta como Dios en la Antiguo Testamento?

Bueno, de esto se puede escribir mucho, pero vamos a un versículo directo, y sabemos que la Biblia no puede ser quebrantada.

Veamos sólo este versículo, en el Apocalipsis, por favor:

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; (Apocalipsis 1:17)

Es Jesús de Nazaret glorificado, él que se presenta y habla, pues mas adelante dice: “el que vivo, y estuve muerto”, con esto lo podemos identificar sin probabilidad de error, como Jesús de Nazaret en la Biblia; y el dice “que él es el primero y el último”. ¿Ahora, quién dice esto de sí mismo en el antiguo testamento?

Si leemos en el profeta Isaías en el antiguo testamento, que dice:

Este dirá: Yo soy de Jehová (Yahvé); el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel. Así dice Jehová (Yahvé) Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios.  (Isaías 44:5-6)

Nos queda más que claro, que el ismo Dios se presenta así en el antiguo testamento.

Bueno, si no queda claro, lo podemos ver en este otro versículo del profeta Isaías:

Óyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el último. (Isaías 48:12)

Vemos en el versículo anterior que está hablando el mismo Jehová (Yahvé), ósea Dios y se identifica nuevamente como el primero y el último.

Vemos claramente, con sólo los versos anteriores, que Jehová (Yahvé ó YHWH) es Jesús de Nazaret del nuevo testamento. No hay posibilidad de error, ósea, Jesús de Nazaret es Dios. Emanuel, Dios con nosotros.

 

Saludos, gracias y bendiciones.


domingo, 16 de octubre de 2022

Los gobernarán jóvenes


 

Un gusto saludarlos, les quiero compartir el siguiente texto de la Biblia, que me llama mucho la atención en estos días, que es lo contrario a lo que el mundo piensa y dice, no es para nada políticamente correcto, pero el texto es la verdad de Dios, quienes piensen o digan algo parecido, están expuestos a ser calificados de retrógrados, cuadrados, anticuados, etc, pero serán reconocidos por el Señor en estos tiempos tan oscuros como estos, por decir la verdad. 

Lo comparto brevemente:

Les daré muchachos por príncipes [jefes], y niños caprichosos [jóvenes] gobernarán sobre ellos. (Isaías 3:4)

Dios cuando Israel estaba muy desviado (y Dios no ha cambiado), y estaba su corazón muy lejos de Él; como una maldición les enviará gobernadores jóvenes y muchachos como jefes (sorpresa, eso no lo sabias creo yo), está en la Biblia como un castigo no como un premio.

Cuan parecido a lo que pasa hoy en mi país, no es una bendición de Dios que sean jóvenes los que nos gobiernen, pues es una maldición de Dios para una nación que se aparta de Él. Aunque el mundo lo valora, como si la juventud fuera un cofre lleno de sabiduría y virtudes, no es la opinión de Dios tiene; de hecho, es lo contrario; pues nos pone gobernantes que no harán las cosas correctas, para que hagan necedad y el resultado será negativo: Y como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen; (Romanos 1:28)

Él también dice:

La necedad (insensatez) está ligada al corazón del niño(joven); la vara de la disciplina la alejará de él. (Proverbios 22:15)

Con la necedad venimos todos incorporado, pero la disciplina nos va librando de ella (buena disciplina). No es una sorpresa para Dios que los gobernantes no lo harán bien si son muy jóvenes, pues tienen ligada la necedad por su corta edad, lo dice Dios, es una maldición que una nación sea gobernada por la juventud, más aún sin el temor de Dios, que es la base de la sabiduría.

Si la sabiduría y la inteligencia, viniera incorporada en la juventud, no estarían estas palabras que nos instan a buscarla.

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: para aprender sabiduría e instrucción, para discernir dichos profundos, para recibir instrucción en sabia conducta, justicia, juicio y equidad; para dar a los simples prudencia, y a los jóvenes conocimiento y discreción. El sabio oirá y crecerá en conocimiento, y el inteligente adquirirá habilidad, para entender proverbio y metáfora, las palabras de los sabios y sus enigmas. El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre; porque guirnalda de gracia son para tu cabeza, y collares para tu cuello. (Proverbios 1:1-9)

En los versos anteriores, vemos como nos instan a buscar la inteligencia y la sabiduría entre otras cosas, como la instrucción es necesaria, y son los jóvenes los principales llamados a ello; si esto lo despreciamos somos considerados necios por Dios.

Veamos el texto del principio nuevamente, y reflexionen si es lo que pasa o no en nuestro país y mundo.

Les daré muchachos por príncipes, y niños caprichosos gobernarán sobre ellos. Y el pueblo será oprimido, el uno por el otro y cada cual por su prójimo; el joven se alzará contra el anciano, y el indigno contra el honorable. (Isaías 3:4-5)

¿Si o no que ha aumentado la violencia, como dice el versículo siguiente?

Vemos que no es una idea mía, sino que Dios no se está agradando de esta nación por su Pecado, y en vez de volvernos a Él, nos alejamos más y más; los cristianos tienen que reaccionar y mostrar la luz, para eso somos llamados; deben ser sal en medio de esta sociedad, y no tener el mismo sabor del mundo. Debemos distinguirnos claramente, por amor a nuestros semejantes que están en oscuridad. Si no mostramos el amor con verdad, la sal no sirve para nada, si pierde su sabor, sino para ser echada fuera y la pisen los hombres, dice el Señor.

Los cristianos estamos llamados a orar por las autoridades, aunque no nos gusten y/o no lo hagan bien; pero nunca debemos dejar de alumbrar y salar este mundo con la luz y sal que viene de nuestro Señor Jesús, esta es una gran oportunidad para que la iglesia brille; y si no brilla para que se de cuenta de su situación, se arrepienta y vuelva al Señor.

Esta clara la razón de antaño, la misma razón de hoy en día; estamos en la puerta de la decisión, o seguimos al Señor o nos vamos por el camino ancho de la perdición. ¡A quien sigues?

Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caído, porque su lengua y sus obras están contra el SEÑOR, rebelándose contra su gloriosa presencia. (Isaías 3:8)

Saludos a todos, gracia y paz (shalom) a sus hijos.

jueves, 31 de octubre de 2019

El amor de la verdad 🧡




Hola a todos, un gran saludo, les quiero compartir hoy un versículo que, si lo leen, va a impactar a muchos:

Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. (2Ts 2:10)

Leyendo el texto anterior, me quiero referir al amor de la verdad, es algo que no se escucha mucho hoy, pero la verdad trae consigo el amor; no podemos separar la verdad del amor (o el amor de la verdad, que es lo mismo). Al ser separados, me refiero al amor y la verdad, ya no es un camino de vida, sino es un camino de error; al separar el amor de la verdad,  el amor deja de ser amor y la verdad, verdad; como veremos.

Veamos bien a que me refiero, la Biblia dice:

No te apartarás, pues, ni a derecha ni a izquierda de ninguna de las palabras que yo os ordeno hoy, para ir en pos de otros dioses y servirlos. (Deu 28:14)

Cuando nos desviamos y separamos el amor de la verdad, estamos fuera del Camino de Dios, no pueden ser separados en el Camino del Evangelio de Rey.

Si lo ves, veraz que es muy precioso el amor de la verdad; es algo que debe ir junto y es algo bello. 


Ejemplo del amor mal entendido:

Cuando sólo predicamos el amor (misericordia) de Dios, decimos algo que está fuera del Evangelio, pues la salvación tuvo un costo y se pagó con justicia (Jesús pagó en la cruz toda la demanda de Dios por el pecado del hombre). Cuando sólo hablamos del amor de Dios, sin querer damos a entender un Dios con una suerte de desidia por tomar decisiones, el bien y el mal poco se diferencian, cosa que no es así. Dejamos de entender que Dios ordenó que toda gente se arrepintiera …

Pues bien, Dios, pasando por alto esos tiempos de ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; (Hch 17:30)

Dios manda el arrepentimiento, es lo primero que debemos hacer antes de obtener la salvación; cuando predicamos un Dios que sólo perdona, dejamos de lado esta importante actividad, antes del perdón, el arrepentimiento. Y también omitimos que Dios no nos quiere ignorantes, es la ignorancia algo que El detesta (pero la entiende).

Un Jesús que es sólo amor, es un amor mal entendido; a él le gusta la rectitud, le gusta que no seamos ignorantes; él es un Camino angosto, que debemos seguir, pero nos podemos desviar a izquierda o a derecha, si en El no permanecemos.

También me gustaría decir, que el verdadero amor, no puede apartarse de la verdad, no están nunca separados, porque el que dijo Yo soy la verdad, dijo que era el Camino al Padre, donde sabemos que Dios es amor. Ósea para llegar al amor del Padre, debemos transitar por la verdad que es Jesús de Nazaret.


Ejemplo de la verdad mal entendida:

Cuando sólo predicamos la verdad, decimos algo que está fuera del Evangelio, pues la salvación tuvo una misericordia por nosotros y fue un regalo de Dios. Cuando sólo hablamos de la verdad, sin querer damos a entender un Dios con una suerte de justicia por sobre todo, el bien y el mal son la base para él, no entendiendo que este árbol fue la base de la caída del hombre. Dejamos de entender que Dios es misericordioso, nos ama por sobre todo y quiere que nos arrepintamos, para nuestro bien …

Encontrar defectos en los demás es más fácil, que encontrar los propios, El Señor nos invita ayudar a los otros, por eso primero debemos sacarnos en casa los defectos, para ser más efectivos en la ayuda.

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu ojo? O, ¿cómo dirás a tu hermano: Deja que saque la paja de tu ojo, y he aquí la viga en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.  (Mat 7:3-5)

El Señor nos quiere ayudando al resto, pero si algo no lo has practicado primero contigo ¿Cómo se lo vas a dar a los demás? Primero quiere que empecemos con nosotros, para luego seguir con los demás, en lo que nos ha funcionado.

Cuando sólo se predica la verdad, se está más cerca de satanás, pues es fácil ver el error de la humanidad, y desviar la solución…

Y no es de extrañar, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. (2Co 11:14)

Aunque sabemos que la verdadera verdad, nunca deja fuera el amor, pues si lo dejara fuera, no sería verdad, y por lo tanto, una obra del enemigo.

Y las personas que sirvan a esta verdad disfrazada, se convierten en servidores de una verdad adulterada, que en definitiva es una mentira.

Así que, no es muy extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, el fin de los cuales será conforme a sus obras. (2Co 11:15)

Y como servidores de la mentira, sirven al enemigo antes que a Dios.


En definitiva, podemos decir de resumen, que la verdad del amor (misericordia) no pueden ser separados; y es de nosotros saberlo; en el camino de la cruz ambos se encuentran, como lo dice el salmo 85, como vemos.

La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron. (Sal 85:10)

En el Camino de la cruz, camino que debe tomar todo cristiano; en la cruz de Cristo se encuentran la verdad y el amor; la verdad al condenar como pecaminoso el pecado, y debe ser clavado en una cruz; y la misericordia de Dios, que en esa misma cruz entregó su Hijo, por amor a nosotros.

¡En la cruz de Cristo se encuentran, la justicia de Dios y la misericordia de Dios!!!

Ahora puedo entender mejor a Pablo cuando dijo:

Pues no me propuse saber nada entre vosotros, sino a Jesús el Cristo, y a éste crucificado. Y llegué a vosotros con debilidad, y con temor y con mucho temblor; y mi palabra y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del poder del Espíritu, para que vuestra fe no esté en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios. (1Co 2:2-5)

Un abrazo a todos, que en Cristo, Dios el Padre, les de entender esta palabra.

¡Shalom!!!

sábado, 11 de mayo de 2019

¡Quitad la Piedra!




JESÚS dice: ¡Quitad la piedra! Le dice Marta, la hermana del que había muerto: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. JESÚS le dice: ¿No te dije que si crees verás la gloria de DIOS? (Juan 11:39-40)

Hola estimados lectores y amigos, empiezo la enseñanza con estas dos hermanas (Marta y María) que tipifican cada una, un tipo de iglesia, un tipo de reunión en torno a Él. Quitad la piedra, declara Jesús; pero no es escuchado por la primera iglesia; el Señor (ahora con autoridad reprende) a la primera iglesia, y le dice (escuchando la segunda), ¿No te dije que si crees veras la gloria de Dios?

Para ver la gloria de Dios, es necesario creer; primero cree y luego se verás la gloria de Dios, Lázaro resucitado, de 4 días. ¡Gloria de Dios!

¡Creer, en la iglesia que encabezo… mmm … ¡Quitad la piedra, de vuestro corazón! … creer y sólo creer, para ver la gloria de Dios!!!

¡A veces es tan fácil, pero tan difícil… creed en el evangelio!!! Sin creer, es imposible agradar a Dios… pero para el que cree, todo es posible.

¡Quitad la piedra!, dijo el Señor; y es la piedra de incredulidad que debemos quitar en nuestro corazón, para ver la gloria de Dios.

Bueno, había fe en Marta, pero sólo para lo básico, sólo para el fundamento… como lo demuestran sus palabras…

Si bien ambas hicieron la misma afirmación… ¡Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto! 

¡Las dos causaron cosas distintas en el Señor!!!

Marta, en su incredulidad (a partir de creer que Cristo es el Mesías, base de la fe y está muy bien) dijo algo correcto, pero que queda cortó para la situación:

Le dice: Sí, Señor, yo he creído que Tú eres el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo. (Juan 11:27)

Cosa que no le preguntaron..., no le preguntaron Quien es la base de la iglesia; pero contesto  eso, es lo que sabía...

La doctrina correcta nos juega una mala pasada, no nos deja ver lo que El Señor quiere que veamos… vemos a la antigua (odres viejos, si bien el vino es bueno, pero odres que no dejan fluir el vino nuevo). No es eso lo que Jesús le estaba demandado (enseñando), no es Quien es la roca… sino veámoslo…

JESÚS le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26)

Y la respuesta doctrinalmente correcta, pero sin poder contra la muerte en ese minuto es… Tú eres el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo.

Pero la respuesta correcta en esta situación, un poco más alta que la respuesta base de nuestra fe…

JESÚS le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26)

Es para meditarla, y creer que no tan sólo es el CRISTO, el Hijo de DIOS, el que viene al mundo; sino que es la Resurrección y la Vida. El que cree en ÉL, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en ÉL, no morirá jamás.

 ¿Crees esto? ... quien lo crea lo disfrutará, quien no lo crea que QUITE LA PIEDRA de su corazón, que el Camino sigue...

Quitad la piedra, y avancemos que para eso estamos; conocer Quien es ÉL, es nuestra vocación. Amén.

domingo, 17 de junio de 2018

¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!



¡Baja de la cruz!  Le decían a Jesús sus enemigos; burlándose de él. Pudiendo él haberlo hecho, no lo hizo; pues entendía el propósito perfecto de Dios en su obediencia; ahora a nosotros, ¿pueden nuestros enemigos decirnos lo mismo ¡Baja de esa cruz, y sálvate a ti mismo!... si realmente somos hijos de Dios…?

Estimados lectores, amigos y hermanos, hoy les quiero compartir el mensaje titulado: ¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!; cita del evangelio de Mateo 27:40.

Este mensaje, os puede parecerles un poco loco o complicado; los animo a seguirlo o a tratar de seguirlo (disculpando mis limitaciones), pues veo que es importante conocer cada día un poco más de la cruz de Cristo, y nuestra relación con ella, como ella nos salva, liberta, nos da sabiduría y poder de Dios; y si así es, es lógico que nuestros enemigos querrán bajarnos de ella (la cruz).

Es la cruz, hoy por hoy, uno de los temas menos predicados y conocidos en el pueblo de Dios, y es precisamente en ella (la cruz), que se manifiesta la sabiduría y el poder de Dios, sobretodo en nuestras vidas; es por ello, que hoy les comparto este pequeño mensaje con mucha alegría y expectativas de que podamos avanzar un poco más en este tremendo misterio, de lo cual hoy, sólo en parte reconocemos; pero se con seguridad, que avanzaremos mucho más en su conocimiento. Los animo a seguir el mensaje, a pesar de que no les parezca muy fácil de digerir, pues a mi me costó más de quince años en entender en una pequeña parte la cruz de Cristo; y espero a ustedes les tarde mucho menos que eso y alcancen un mayor entendimiento de ella.

Les cito al apóstol Pablo, como nos invita a entender esto que parece locura para quienes perecen:
Porque la palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos, es poder de Dios. (1 Corintios 1:18)

Cuando Jesucristo estaba crucificado, se burlaban de él, y lo invitaban a bajarse de la cruz (ver Mateo 27:39-42); ciertamente, él lo podría haber hecho, pero de haberlo hecho obedeciendo a sus enemigos, inspirados en su padre el diablo, habría desobedecido a su Padre. Y todo el plan de salvación del hombre y el mundo se hubiese perdido; él sabía que su posición era en la cruz recibiendo el castigo al hombre (en ese momento), por todo el pecado del mundo (los míos, los tuyos y de toda la humanidad);  cumplió su meta, y no se bajó de la cruz; y hoy tenemos los cielos abiertos, la vida eterna y un camino vivo al Padre por medio de Él. ¡Gracias Señor!, a ti sea toda la gloria y el poder, por los siglos de los siglos Amen.

Cito el texto al que me refiero, para tenerlo más fresco:
Y los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza y diciendo: ¡El que derriba el santuario y en tres días lo edifica! ¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y baja de la cruz! De igual manera, los principales sacerdotes, burlándose junto con los escribas y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. ¡Rey de Israel es! ¡Baje ahora de la cruz, y creeremos en él!  (Mateo 27:39-42)

También lo podemos leer en el evangelio de Marcos:
Y los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Eh! tú, que derribas el santuario, y en tres días lo edificas, sálvate a ti mismo, bajando de la cruz. Así también los principales sacerdotes, escarneciéndolo, se decían unos a otros con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. ¡El Mesías, el Rey de Israel! ¡Baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos! También lo injuriaban los que habían sido crucificados con Él.  (Marcos 15:29-32)

Vemos en ambos casos, como se burlaban de él, invitándolo a bajar de la cruz, sugiriéndole para que se salve a sí mismo; bajando de la cruz. Al Hijo de Dios, al Rey de Israel, al que tiene poder de edificar el templo al tercer día, al que a muchos salvó; sus enemigos se burlaban meneando la cabeza e incitándolo a bajar de la cruz. Satanás sabía que si Jesús se bajaba de la cruz, desobedecería al Padre, fracasaría su plan de salvación de la humanidad. Pues Satanás sabe muy bien que desobedecer al Padre es pecado (del diablo procede  el pecado). El sabe que en la ignorancia de la verdad, es territorio fácil del engaño y él tiene dominio en esa oscuridad. Y sabe además, que él esclaviza al hombre, por el temor a la muerte; y es precisamente esa muerte, la que Jesús desafiaba colgado en el madero.

Vemos un ejemplo, como trató de hacerlo desobedecer al Padre  por medio de Simón Pedro, sabiendo que si lo conseguía, arruinaría el plan de salvación del hombre, la restauración de todas las cosas y su propia condenación:
Desde entonces Jesús comenzó a declarar a sus discípulos que debía ir a Jerusalem y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y ser resucitado al tercer día. Pero Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo: Señor, ten compasión de ti. De ningún modo te suceda esto. Entonces Él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Apártate de mi vista, Satanás! Me eres tropiezo, pues no piensas lo de Dios sino lo de los hombres. (Mateo 16:21-23)

Vemos acá claramente que Satanás sabía que si Jesús no obedecía al Padre al ir a la cruz, sería un tropiezo y el plan de salvación quedaría destruido; y Dios no podría salvar al hombre.

Nota: Los que no lo sabían y no entendían eran los gobernantes de este mundo (destinados a desaparecer, pues trataron de hacer desaparecer al Eterno, y aún hay muchos en ese empeño de silenciar la verdad), como lo vemos en la siguiente cita:
Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero una sabiduría no de este universo ni de los gobernantes de este mundo, forzados a desaparecer; sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la cual ha sido escondida, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la cual ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (1 Corintios 2:6-8) Creo que es importante esta nota, pues Satanás si bien pudiese no haber entendido a cabalidad el plan de salvación, si sabe que al sacar de la voluntad de Dios a una persona, es un triunfo para él, mayormente con el Hijo de Dios.

Hasta aquí, creo no he dicho nada nuevo; y lo que te quiero decir, que hoy mismo y cada día, el enemigo te dice a ti y a mí (si hemos muerto con Cristo, y somos hijos de Dios), si realmente eres un hijo de Dios “sálvate a ti mismo y baja de esa cruz”.


¿Cómo es eso?

Si exactamente, el enemigo hoy nos dice lo mismo; ¡bájate de esa cruz, si realmente eres hijo de Dios y sálvate a ti mismo!
Lo explicaré, lo mejor que pueda, espero la gracia del Señor para hacerlo comprensible.

Hoy se ha perdido en general el mensaje de la cruz, y eso ha debilitado a la  iglesia, le ha restado poder y sabiduría en el evangelio. Satanás sabe que cuando nos bajamos de la cruz, entramos en su territorio, y en su territorio nos vence; pero cuando permanecemos en la cruz (por fe), juntamente con Cristo crucificados, él no tiene poder ni dominio sobre nosotros, y lo vencemos, pues estamos en una esfera inalcanzable para él (más allá de la muerte, en la resurrección...).
Creo que casi todos los cristianos sabemos que Cristo murió en la cruz, resucitó y su sangre nos limpia de todo pecado. Pero lo que no se nos enseña muy a menudo, es que nosotros también fuimos crucificados juntamente con él, es decir, nuestros viejos hombres (en Adam fuimos juntamente crucificados con él). Y el saber eso, creerlo, entenderlo y vivirlo, nos da poder y sabiduría de Dios en nuestras nuevas vidas en Cristo Jesús, para alcanzar nuestro propósito en El.

Veamos algunas citas:
Porque si hemos llegado a ser injertados en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la de la resurrección; sabiendo esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, a fin de que el cuerpo del pecado fuera desactivado para no servir más al pecado. (Romanos 6:5-6)

Personalmente, he contado 14 veces en esta carta de Pablo a los Romanos, como Pablo menciona que ya fuimos muertos con Cristo (a lo mejor, tu lo puedes precisar aún más).

Otras citas del apóstol:
Porque yo, por medio de la ley, a la ley he muerto, a fin de vivir para Dios. Con Cristo he sido juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:19-20)

Pues los que son de Cristo crucificaron la carne con las pasiones y deseos. Ahora que vivimos por el Espíritu, andemos en el espíritu. (Gálatas 5:24-25)

Pero jamás me suceda gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesús, el Cristo, por medio de la cual el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo. (Gálatas 6:14)

Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina, y estáis completos en Él, el cual es la cabeza de todo principado y potestad; en quien también fuisteis circuncidados con una circuncisión hecha sin mano, desvistiéndoos enteramente del cuerpo de la carne, por medio de la circuncisión del Mesías; sepultados juntamente con Él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados con Él, por medio de la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. (Colosenses 2:9-12)

Por la gloria que tengo de vosotros en Jesús el Mesías, Señor nuestro, cada día muero. (1 Corintios 15:31)

Leyendo las citas anteriores, tu puedes buscar mucha más en las cartas de Pablo, que avalan nuestra condición de muertos juntamente con Cristo, y como eso nos libra del pecado, del mundo y del enemigo (muerte); y da cumplimiento a la justicia de Dios por la ley. Pues no sólo morimos con él, sino que hemos resucitado juntamente con él:
… sepultados juntamente con Él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados con Él, por medio de la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.  (Colosenses 2:12)

Esa importante cruz, nos abre una puerta a una nueva dimensión espiritual (por llamarlo de alguna manera), una puerta al cielo; es la entrada a Su reino eterno, puerta que cruzamos acá en la tierra (pues el reino de los cielos ya está acá en medio nuestro); esa es una puerta abierta hoy día, que sólo se puede cruzar con la fe en la cruz, pues de otra manera, se nos hace algo no deseable y una locura para la carne (lo humano).

Para la sabiduría del hombre es realmente una locura y para el religioso es un tropiezo; pero para los que creen es poder y sabiduría de Dios.

Porque los judíos (religiosos) piden señales, y los griegos (mundanos) buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos (religiosos)    ciertamente tropezadero, y para los gentiles (mundanos), necedad; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. (1 Corintios 1:22-24)

Recordemos que nuestro Maestro ya no los enseñó, y está escrito en sus evangelios, citemos uno de ellos:
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 16:24-25)

Como sabemos Jesús pasó de muerte a vida, así mismo quienes lo seguimos, hemos pasado de muerte a vida, y en nuestra nueva vida que tenemos juntamente con él, debemos andar…
Si pues fuisteis resucitados juntamente con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ya habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, sea manifestado, entonces también vosotros seréis manifestados con Él en gloria. (Colosenses 3:1-4)

El enemigo nos dirá, tratando de bajarnos de la cruz “¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!”

¿Cuál será nuestra respuesta?

¿Andaremos tras las cosas del mundo, tratando de satisfacernos a nosotros mismos?
ó
¿Realmente perseguiremos el tremendo llamado a su Reino con que Jesús nos alcanzó?

Es nuestra decisión de cada día, o lo seguimos a Él; o seguimos nuestras vanas ilusiones…

La razón a mi me dice lo siguiente: Si Dios estuvo dispuesto a sacrificar a su propio Hijo por nosotros, y nos abrió la puerta a su reino a través de su cruz, ¿No será porque nos tiene cosas tan maravillosas que no alcanzamos a comprender con esta naturaleza terrenal? ¿O el Soberano y Todopoderoso de todo el Universo, no tiene algo mejor que ofrecernos que nuestros limitados sueños terrenales?

Yo no me bajo de la cruz, con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más vive Cristo en mi.

¡No hay nada que me pueda ofrecer el enemigo que me haga tomar tal decisión , de abandonar a mi amado Señor Jesús, con su gracia!!!

Estimado hermano y amigo, en esa cruz desafiamos la muerte; ya la muerte no nos puede alcanzar y dominar tras la resurrección, pues con Cristo fuimos juntamente resucitados; y debemos buscar las cosas de arriba, donde está nuestra vida...

Si pues fuisteis resucitados juntamente con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ya habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Dios.  (Colosenses 3:1-3)

El enemigo nos quiere bajar la vista, no lo permitas y obedezcas...

Un cariñoso abrazo y saludo; y ánimo que nuestra fe venció al mundo.

¡Shalom del Señor a todos los suyos!!!




domingo, 18 de marzo de 2018

Tres “Heme aquí” según la Biblia



Mis queridos amigos y lectores, hoy les quiero compartir el mensaje, Tres “Heme aquí” que hayamos en la Biblia, en ello podremos encontrar una edificadora enseñanza de nuestros padres de la fe (como es del caso de Abraham) que no debemos dejar de aprovechar.

Heme aquí, es la palabra en hebreo  הנה אני (HINÉNI); y es con estas palabras que Abraham respondió a Dios, cuando Este le llamaba en su gran prueba de fe, veámoslo:

Aconteció después de estas cosas que Dios probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tú único, a Isaac, a quien amas, y ve a tierra de Moriah,  y tú mismo sacrifícalo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré. Y Abraham se levantó temprano por la mañana, enalbardó su asno y tomó consigo a dos de sus mozos y a su hijo Isaac. Luego cortó troncos para el holocausto, se levantó, y se fue al lugar que le había dicho Dios. (Génesis 22:1-3)

En el texto anterior, vemos como Abraham después de escuchar la orden de Dios, y después de decir, Heme aquí, se levantó muy temprano de mañana, para obedecer el llamado de Dios.

La traducción de  HINÉNI (הנה אני)  sería: heme aquí ó aquí estoy; es como decir, ¡aquí estoy atento escuchando y presto a obedecer sus órdenes mi Señor! Indica un estado de atención plena, a lo que se va a decir, para obedecerlo prontamente. Con estas palabras vemos como los grandes hombres de Dios como Abraham, Israel, Moisés, Samuel, Isaías, María respondieron a Dios, como lo hizo también el mismo Señor Jesucristo, su Hijo Unigénito.

Citaré 7 ejemplos de la Biblia, que debemos imitar, donde vemos estos grandes de Dios, y sus respuestas a El:

ABRAHAM: Pero el ángel del  Señor lo llamó desde los cielos, y le dijo: ¡Abraham! ¡Abraham! Y él dijo: ¡Heme aquí! (Génesis 22:11)

JACOB: Y el ángel de Dios me dijo en el sueño: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. (Génesis 31:11)

MOISES: Vio el Señor que se desviaba para observar, y Dios lo llamó de en medio de la zarza, y le dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! Y él respondió: ¡Heme aquí!  (Éxodo 3:4)

SAMUEL: El Señor  llamó a Samuel, y él respondió: ¡Heme aquí! (1 Samuel 3:4)

ISAIAS: Entonces oí la voz de Adonay que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y dije: ¡Heme aquí, envíame a mí! (Isaías 6:8)

MARIA: Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella. (Lucas 1:38)

CRISTO: Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero. (Hebreos 10:9)

Claramente en los 7 ejemplos anteriores, vemos como estos hombres de Dios (cuando digo hombres, como lo pueden notar, no descarto las mujeres, pues somos uno para Dios), responden con un profundo y reverente Heme aquí

Hasta aquí, hemos hablado del PRIMER Heme aquí (HINENI), que es como debemos nosotros responderle a Dios, cuando nos llama; atentos a su mensaje y listo para obedecer sus palabras. Vimos como hasta el mismo Señor Jesucristo respondió de esa manera a su Padre; y de la misma forma 6 ejemplos de grandes hombres de la fe, lo hicieron. Hoy tenemos la oportunidad de seguir sus pisadas, al responder de similar forma a nuestro Dios y Señor; cuando nos llame; cuando oigamos su voz. En resumen el primer Heme aquí, es de nosotros para con nuestro Dios.

El SEGUNDO Heme aquí (HINENI), lo vemos en la forma que debemos comportarnos con nuestros semejantes, prestos y listos para atender sus llamados y necesidades.

Veamos algunos ejemplos, como grandes de la fe, se dispusieron ante sus semejantes:

ABRAHAM: Entonces habló Isaac á Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. (Génesis 22:7-8)

Abraham atiende rápidamente la inquietud y solicitud de su hijo camino al sacrificio; con esto demuestra su amor y como le explica que Dios proveerá del cordero. Es muy preciosa esta expresión “e iban juntos”, la Biblia al recalcar esto, nos muestra que no sólo iban juntos en forma física que es algo muy obvio, sino que iban juntos en un mismo sentir, en una misma misión, en un mismo propósito y en un mismo corazón.

JOSE: Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí. (Génesis 37:13)

José ante la solicitud de su padre Jacob respondió Heme aquí, luego de esta pronta respuesta y obediencia vemos que se desata en José su travesía y odisea,  hasta llegar a ser segundo después de Faraón rey de Egipto y salvar al pueblo de Israel del hambre, y preservarlos multiplicándolos en Egipto.

SAMUEL: Llamando pues Eli á Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. (1 Samuel 3:16)

Vemos como en sus inicios juveniles, el profeta Samuel se somete y está presto a escuchar y obedecer a Elí, su mentor. Y llegó a ser Samuel fue un gran profeta de Dios en Israel.

En los ejemplos anteriores, vemos la disposición que debemos tener ante nuestros semejantes, ya sean estos puestos para guiarnos o a nosotros como sus guías; debemos tener la misma disposición de corazón de un “Heme aquí” ante sus solicitudes.

A lo mejor estas pensando lo mismo que yo; si cumplimos la ley, es decir, primero amar a Dios sobre todas las cosas, cumpliremos fácilmente el primer Heme aquí para con Dios; y si cumplimos el segundo de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, cumpliremos el segundo Heme aquí, también con facilidad, pues estaremos dispuesto a obedecerles por su bien.

Vemos que en la perfección de la ley de Dios en nuestros corazones,  que es el propósito del Nuevo Pacto, el escribir la ley de Dios en nuestras mentes y corazones, cumplimos fácilmente estos dos Heme Aquí, para con Dios y para con nuestros hermanos y cercanos.

Este es el pacto que haré con ellos: Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré; (Hebreos 10:16)

Mis estimadísimos amigos y lectores, creo que aquí estamos llegado al Heme aquí más importante de todos; y es cuando el mismo Dios y Señor nos dice Heme aquí a nosotros, es decir, cuando nos contesta Heme aquí a nuestras solicitudes y oraciones.

Luego de los dos Heme aquí anteriores, nosotros respondiendo a nuestro Dios y Señor, y respondiendo a nuestro prójimo de la misma manera; viene el poder de Dios en nuestras oraciones, efectividad total en el poder de Dios. ¿Cómo?

El TERCER Heme aquí, es cuando Dios nos responde de esa manera a nosotros; es decir, El se pone presto en atención y listo para actuar ante nuestras palabras, ¿No es algo tremendo? ¡Dios con una atención máxima a escucharnos y actuar a nuestro favor!, Parece increíble ¿no?. Pues no lo es, veamos cuando es que ocurre de esa manera, cuando Dios nos dice o nos dirá Heme aquí a nuestras solicitudes y oraciones. Lo podemos ver explicado en el capitulo 58 del libro de  Isaías; Isaias nos muestra la forma de conseguirlo, es la respuesta de Dios que debemos buscar y procurar, para todas nuestras oraciones y solicitudes:

Isaías 58:1-14  ¡Clama a voz en cuello, no te detengas, Alza tu voz como una trompeta! ¡Denuncia a mi pueblo su rebelión, A la casa de Jacob sus pecados!  (2)  Que me buscan de día en día, Y muestran deseos de conocer mis caminos, Como un pueblo que practicara la justicia, Y que no abandonara la Ley de su Dios. Me piden las ordenanzas de justicia, Se complacen en la cercanía de Dios.  (3)  Decís: ¿Para qué ayunar, si no haces caso? ¿Afligir nuestra alma, si no te enteras? Pero he aquí, el día de ayuno buscáis vuestro interés, Y apremiáis todos vuestros trabajos.  (4)  He aquí, para contiendas y debates ayunáis, Para herir con puño inicuamente. No ayunéis como ahora, Si queréis que vuestra voz sea oída en lo alto.  (5)  ¿Es tal el ayuno que Yo escogí, Que de día aflija el hombre su alma, Que mueva la cabeza como un junco, Y se acueste sobre saco y ceniza? ¿Llamaréis a eso ayuno, Día agradable al SEÑOR?  (6)  ¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, Desatar las ligaduras de maldad, Soltar las cargas de opresión, Y dejar ir libres a los quebrantados, Y que rompáis todo yugo?  (7)  ¿No es que partas tu pan con el hambriento, Y a los pobres errantes albergues en casa; Que cuando veas al desnudo, lo cubras, Y no te escondas de tu hermano?  (8)  Entonces nacerá tu luz como el alba, Y tu salvación se dejará ver pronto, Tu justicia irá delante de ti, Y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia.  (9)  Entonces invocarás, y al SEÑOR responderá; Suplicarás, y Él dirá: ¡Heme aquí! Si quitas en medio de ti la opresión, El dedo amenazador y las palabras arrogantes;  (10)  Si de tu alma sacas para el hambriento, Y sacias al alma afligida, En las tinieblas nacerá tu luz, Y tu oscuridad será como el mediodía.  (11)  El SEÑOR te pastoreará siempre, Y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado; Un manantial cuyas aguas nunca faltan,  (12)  Los tuyos reedificarán las ruinas antiguas, Volverás a levantar los cimientos de muchas generaciones, Y serás llamado reparador de brechas, Restaurador de senderos para descansar.  (13)  Si detienes tus pies en el sábado, Para no hacer lo que te plazca en mi día santo, Si llamas al sábado tu delicia, Santo, glorioso del SEÑOR, y lo honras, No yendo en tus propios caminos, Ni buscando tus propios placeres, Ni hablando de tus propios asuntos,  (14)  Entonces el SEÑOR será tu delicia; Te haré subir sobre las alturas de la tierra, Y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, Porque lo habló la boca del SEÑOR.

Vemos que cuando amamos sinceramente a Dios y a nuestro prójimo, vemos también que seremos rápidos en decirles Heme aquí; y tras ello es nuestro mismo Señor que cuando le oremos nos dirá Heme aquí; es decir, aquí estoy, dirá el SEÑOR, atento a escuchar y obedecer tu llamado.

¡¿NO ES TREMENDO LO QUE ESTAMOS DICIENDO?! Dios mismo estará presto a oír y obedecer nuestras oraciones; con un tremendo ¡Heme aquí!!!

Lo que estamos expresando es algo tremendo, y debemos guardarlo en nuestros corazones, pues es algo muy importante y glorioso, es algo que vale la pena seguir y alcanzar con todo nuestra alma, fuerzas, mente y corazón; alcanzar tal poder y amor, con nuestro Dios juntos como hermanos; extendernos de tal manera de alcanzar el ¡HEME AQUI, de DIOS!!! A nuestros llamados.

Entonces, si todo lo anterior es tan impactantemente bello, poderoso y glorioso; ¿Cuál es la dificultad que tenemos?

Lo que debemos rechazar es el pecado, que nos separa de nuestro Dios...

Vámonos al primer libro de la Biblia, al libro de Génesis, al tercer capítulo y en el leemos:

Y oyeron la voz del SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondió el hombre y su mujer de delante del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. Y llamó el SEÑOR Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. (Génesis 3:8-10)

Adam, al oír la voz del SEÑOR Dios; no respondió con un Heme aquí; sino que se escondió; y a Su llamado, sólo obtuvo una explicación a su ocultamiento de El.  Vemos como el hombre después de pecar, ya no está dispuesto a oír a Dios rápidamente y exponerse a Sus órdenes; sino que al oír Su voz se esconde; y a Su llamado especifico, antes que el arrepentimiento por su pecado Adam, da una explicación para justificarse. Lejos de un Heme Aquí, estuvo la respuesta de Adam.

Lo anterior nos muestra que es el pecado, el estorbo que nos dificulta los Heme aquí que deseamos tener en nuestra vidas; y es el pecado, lo que debemos vencer en Cristo, para restaurar completamente nuestra relación con Dios y nuestros semejantes. Para que ante la voz de Dios, digamos Heme aquí, y ante el clamor de nuestros cercanos, podamos decir Heme aquí; y así obtener el gran HEME AQUI que viene del mismísimo DIOS y SEÑOR ante nuestro llamado. Amén.

El que hace pecado, es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para que deshaga las obras del diablo. (1 Juan 3:8)

Conclusión: De la disponibilidad al sacrificio

Decir "Heme aquí" es mucho más que una respuesta verbal; es la firma de un cheque en blanco entregado al Creador. Hemos visto que existe una progresión en estos tres llamados: el primero nos saca de la comodidad, el segundo nos purifica para el servicio, y el tercero nos lleva al altar de la rendición total.

Muchos se quedan en el primer nivel, disfrutando de la seguridad de ser llamados, pero pocos están dispuestos a que el carbón encendido toque sus labios o a que el cuchillo del sacrificio pruebe sus prioridades. La vida en Cristo no se trata de que Dios asista a nuestros planes, sino de que nosotros nos presentemos como sacrificios vivos, santos y agradables ante Su presencia. No podemos decir que conocemos a Cristo si nuestra respuesta ante Su voz sigue siendo un "mañana" o un "siempre y cuando vea que me convenga". El verdadero discípulo no negocia los términos; simplemente se presenta.



Un saludo a todos, me gustaría invitarlos a leer el siguiente mensaje:

A la estatura de un varón perfecto (La perfección cristiana)


Y avanzar en resolver esta pregunta: ¿Qué es la perfección cristiana?


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