lunes, 29 de diciembre de 2025

Apocalipsis: El Manual de Instrucciones que solo los "Siervos" pueden entender

 

Apocalipsis

Cuando mencionamos el libro de Apocalipsis, la reacción inmediata de la mayoría es el miedo y/o la especulación futurista. Pero si nos quitamos los lentes de la religión occidental y nos ponemos los lentes hebreos del Reino de Dios, descubriremos que no es una película de terror, sino la Revelación de la Verdad (Realidad).

Para entender este libro, primero debemos definir qué es y para quién es.

1. Un Libro con "Acceso Restringido" (La Soberanía de Dios)

Desde el primer versículo, el libro establece su filtro de seguridad:

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto..." (Apocalipsis 1:1).

Aquí hay tres verdades fundamentales que a menudo ignoramos y pasamos por alto:

  1. Su Significado: "Apocalipsis" significa "quitar el velo". No es solo una revelación de eventos, es la Revelación de Jesucristo. Es ver la Verdadera Realidad tal como es Él.

  2. Su Destinatario: Está escrito exclusivamente para sus siervos (lo dice explícitamente el texto). El que no vive como siervo (sometido a Su Señorío), no tiene la capacidad espiritual para entenderlo. Dios (Padre), en Su soberanía, esconde estas verdades a los curiosos y las revela solo a los siervos (por eso hay tanta especulación e interpretaciones diversas de este libro).

  3. Su Naturaleza: El versículo 3 nos dice claramente que es una profecía. No es alegoría poética, es la historia anticipada de Dios para sus siervos.

2. La Clave Hebrea: Oír es Obedecer

Una frase se repite como un estruendo siete veces: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".

Para nosotros, occidentales, "oír" es simplemente percibir sonidos. Pero el libro fue escrito con mentalidad hebrea. La palabra es "Shemá", que implica que no has oído realmente hasta que has obedecido. Por eso la bienaventuranza de Apocalipsis 1:3 es para el que lee, oye y guarda (obedece) las cosas escritas. Sin obediencia, el estudio de Apocalipsis es letra muerta.

La frase se debería traducir: "El que tiene oído, obedezca lo que el Espíritu dice a las iglesias".

3. El Juicio a la Casa de Dios: Candelero y Mensajeros

Antes de juzgar al mundo, Jesús inspecciona a Su Iglesia. Envía cartas a los "ángeles" de las 7 iglesias (término que puede traducirse como mensajeros, refiriéndose a los líderes humanos responsables).

Las advertencias son severas y desmontan la idea de "una vez salvo siempre reinando":

"Vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido." (Apocalipsis 2:5).

¿Qué significa esto? Si el candelero es la iglesia (la luz), quitar el candelero no significa necesariamente que la persona pierda la salvación eterna, sino que pierde su posición y privilegio en el Reino de Dios. Deja de ser útil para el Señor, pues no obedece. Es removido de su función como portador de luz, quedando fuera del propósito corporativo de Dios.

4. Laodicea: Creyentes con el Señor "Afuera"

La tragedia moderna se ve en la iglesia de Laodicea (Apoc 3:20). Jesús está tocando la puerta... desde afuera. Esto demuestra que es posible ser una iglesia llena de actividades, personas, profecías, milagros, etc. (pero con el Espíritu Santo contrito), pero sin Cristo reinando adentro. Son creyentes, sí, pero no son obedientes a Su voz. El Señor no está en el trono de esa congregación gobernando; está en la calle, buscando a alguien que oiga y le abra, para poder entrar (ver Mateo 7:21-23).

5. Vencedores vs. Los que sufren pérdida

Aquí entramos en el terreno más serio. Las promesas gloriosas no son para todos, son "Al que Venciere". Pero, ¿qué pasa con el que no vence?

"El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte." (Apocalipsis 2:11).

Esto implica, por contraste, que el que no venza, sufrirá algún tipo de daño relacionado con la muerte segunda (el Lago de Fuego). Esto se alinea perfectamente con 1 Corintios 3:15: "Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

El creyente que no vivió en obediencia (que no tejió su lino fino) verá sus obras quemadas. No perderá su vida eterna (comprada por sangre), pero sufrirá el dolor de ver su vida terrenal reducida a cenizas y perderá su recompensa en el Reino de los cielos.

Un Camino a la Victoria final.


Conclusión

Apocalipsis es el Manual del Examen Final. No nos llama a tener miedo al Anticristo, sino a tener temor de Dios. Nos llama a entender que ser "siervo" no es un título, es una condición de obediencia absoluta al Señor.

La pregunta al cerrar el libro no es "¿Cuándo vendrá?", sino:

¿Soy un siervo que obedece (Shemá) para conservar mi candelero, o seré de los que sufran la pérdida de sus obras cuando el Fuego pruebe lo que construí?

domingo, 28 de diciembre de 2025

¿Por qué seguimos pidiendo bendiciones que ya nos fueron dadas? El error de orar por "nuestro" camino

 


Si revisamos nuestras oraciones diarias, o escuchamos las de la mayoría de las personas y/o congregaciones, notaremos un patrón repetitivo. Pasamos gran parte de nuestra vida cristiana pidiéndole a Dios que bendiga nuestros planes, que prospere nuestros negocios, que proteja nuestros viajes y que fructifique nuestras decisiones.

Nuestra oración suena casi siempre así: "Señor, este es el camino que he elegido; por favor, ven conmigo y bendícelo".

Pero, ¿Qué pasaría si te dijera que esa forma de orar es la razón por la que vemos tan poco poder real en la iglesia moderna? ¿Y si el secreto no es pedirle a Dios que bendiga nuestro camino, sino tener el discernimiento para caminar en el camino que Él ya bendijo?

El Mito de la "Bendición a Domicilio"

Existe una diferencia abismal entre la Religión y el Reino de Dios:

  •   La Religión intenta convencer a Dios de que baje a nuestra realidad y sirva a nuestros propósitos e intereses (muchas veces disfrazándolo de algo muy espiritual).

  •  El Reino nos exige morir a nuestra realidad para subir a la Suya y servir a Su propósito, y no al nuestro egoísta.

Muchos vivimos esperando que Dios envíe "paquetes de bendición" a donde nosotros estamos parados (a menudo en nuestra propia voluntad, caprichos y/o comodidad). Sin embargo, la Biblia nos presenta una legalidad espiritual muy diferente en Efesios 1:3:

 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo."


Fíjate en los detalles técnicos de este versículo:

  1.  El Tiempo: Dice "nos bendijo" (pasado). Dios no está fabricando nuevas bendiciones hoy; ya las emitió todas.
  2.  La Ubicación: Están "en los lugares celestiales".
  3.  La Condición: Están "En Cristo".

Esto significa que la bendición no es un premio que cae del cielo al azar o tanto pedir; la bendición es una ubicación. Es un territorio. Si tú estás fuera de ese territorio (fuera de la voluntad perfecta de Dios), puedes gritar, patalear y reclamar, pero no estás en la zona de cobertura de la bendición.

La Lección Olvidada de Pella (ejemplo)

La historia nos da un ejemplo brutal de esta verdad. En el año 70 d.C., cuando los ejércitos romanos rodearon Jerusalén, los judíos religiosos y cristianos tibios, se quedaron en la ciudad orando, ayunando y pidiendo a Dios que "bendijera y protegiera Su Templo y Su ciudad". Todos ellos perecieron, Jesús ya había profetizado su destrucción y quien no lo creyó y obedeció saliendo de ella, pereció.

Lucas 19:41-44 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, (42) diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. (43) Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, (44) y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. 

Vemos esto también en Mt24:1-2; Mr 13:1-2 y Lc 21:5-6.

Sin embargo, los discípulos de Jesús recordaron Sus palabras y huyeron a una pequeña ciudad gentil en el desierto llamada Pella.

  1.   Los que pidieron bendición para su camino (quedarse en Jerusalén), encontraron la muerte.
  2.  Los que caminaron en el camino trazado por el Maestro (huir al desierto), encontraron la vida.

La protección del Salmo 91 no estaba en el edificio sagrado, no estaba porque fuera la ciudad de Dios; estaba en la obediencia. Dios no protegió las paredes de Jerusalén; Dios protegió los pasos de los que obedecieron sus palabras.

Dejemos de pedir "Cosas" y empecemos a pedir "Vista"

Si revisamos las oraciones del apóstol Pablo, nunca lo vemos pidiendo "cosas" materiales y/o suerte para los hermanos. Él NO oraba: "Señor, dale un buen trabajo a Timoteo".

Pablo oraba para que recibieran "espíritu de sabiduría y de revelación" (Efesios 1:17) y para que fueran "llenos del conocimiento de Su voluntad" (Colosenses 1:9).

¿Por qué? Porque Pablo entendía el secreto: No necesitamos pedir la bendición, solo necesitamos la capacidad de ver dónde está el Camino y la fuerza para andar en él.

Si un creyente camina en obediencia, "En Cristo", no necesita perseguir las bendiciones; las bendiciones lo perseguirán a él (Deuteronomio 28:2), porque están incorporadas en el Camino.


Bendiciones de la obediencia

 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. (2) Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.  Deuteronomio 28:1-2 


Conclusión: El Camino de la Cruz

Es hora de madurar. Es hora de dejar de tratar a Dios como un asistente personal que debe validar nuestros proyectos personales y familiares.

El verdadero "Conocimiento de Cristo" nos lleva a la Cruz. La Cruz es el lugar donde renuncio a mi camino ("Señor, bendice mis planes") para abrazar Su Camino ("Señor, hágase tu voluntad en mi vida").

No gastes tu vida pidiendo a Dios que bendiga un camino que Él no trazó. Mejor, usa tu energía en orar por sabiduría, muere a tu propio "yo", y entra por la puerta estrecha de la obediencia. Allí, en ese camino angosto, descubrirás que el Padre ya había preparado de antemano todo lo que necesitabas, y camina en esas obra ya preparadas.

 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe. (10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:8-10

La bendición no se crea; se encuentra. Y siempre se encuentra en el mismo lugar: En la Obediencia en Cristo Jesús.

¿Estás pidiendo bendición para tus planes 

o estás alineándote al plan de Dios que ya está bendito?

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