martes, 3 de febrero de 2026

El Evangelio Completo: Del Regalo de la Salvación a la Meta del Reino

 


En el panorama actual de la fe, es imperativo recuperar la profundidad del mensaje bíblico. No podemos permitir que la verdad sea diluida por una teología de conveniencia que ignora la totalidad del consejo de Dios. Debemos distinguir entre el fundamento en el que nos apoyamos y la meta hacia la cual corremos, camino al Padre.

1. La Obra Consumada y el Regalo de la Gracia

Debemos comenzar con la verdad innegable: la salvación es por gracia y la obra completa está en la cruz. No hay nada que el hombre pueda añadir al sacrificio de Cristo para obtener la vida eterna y salvación. La cruz es suficiente, el pago fue total y la salvación se recibe como un regalo inmerecido mediante la fe. Sin embargo, este es el cimiento, no el edificio terminado; es la puerta, no el destino final. 1 Corintios 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.


2. El Camino Ignorado: De la Conversión a la Formación de Cristo en nosotros.

Muchas iglesias modernas han reducido el evangelio a un simple punto de entrada y no ven que es un Camino. Se ha cometido el error de enseñar con maestría cómo comenzar con Cristo, pero se ha fracasado en enseñar cómo permanecer en ÉlColosenses 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

Como resultado:
  • Se celebra la conversión, pero se descuida la formación. El énfasis está en "pasar al frente", pero no en llevar la cruz cada día.

  • Se predica del perdón, pero se evita hablar de la rendición y entrega a Dios. Queremos un Salvador que nos libre del infierno, pero nos resistimos a un Señor que gobierne nuestra voluntad.

El evangelio no es solo un boleto al cielo; es un llamado a que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina por la astucia de hombres que emplean el error. La meta es que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

3. Iglesias Ocupadas vs. Iglesias Preparadas

Hoy vemos un fenómeno alarmante: existen iglesias muy ocupadas y, sin embargo, nada de preparadas (casi sin aceite). El activismo desenfrenado —luces, eventos, programas y una actividad religiosa incesante— a menudo se confunde con la verdadera comunión. Se puede estar en el templo siete días a la semana y estar vacío de la vida de Cristo. La preparación para el Reino no depende de cuánto hacemos "para Dios", sino de cuánto hemos permitido que Dios haga en nosotros, acumulando el "aceite" de Su Espíritu en nosotros.

4. El Engaño Interno y la Falsa Seguridad

Debemos ser muy críticos y directos: existe una falsa seguridad en muchos creyentes producida por una falta total de temor de Dios. Esta falsa seguridad no nace de la fe, sino de la presunción e ignorancia. Muchos viven bajo la premisa de que "una vez salvos", el crecimiento espiritual viene automático y/o es responsabilidad de Dios.

Es necesario despertar a la realidad de que el mayor engaño está dentro de la iglesia, pues el mundo ya está engañado. El enemigo no gasta sus recursos en engañar a quienes ya están en tinieblas; sus artimañas más sutiles se despliegan en el púlpito y en los bancos de las iglesias, promoviendo un cristianismo sin transformación, es decir, sin cruz. Aquí es donde la gracia se confunde con la permisividad, convirtiendo la libertad en Cristo en una licencia para satisfacer los deseos de la carne.

5. Regalo vs. Recompensa: El Arrebatamiento

Es fundamental entender la aritmética de Dios: la salvación es un regalo, pero la recompensa está ligada a la obediencia. Mientras que el cielo es para todos los que creen, heredar el Reino de Dios es un honor vinculado a la fidelidad, obediencia y madurez.

Esto nos lleva a una verdad incómoda: no todos los creyentes aman la venida del Señor; eso no es incredulidad, eso es tibieza. 2 Timoteo 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 

Muchos evitan pensar en Su regreso porque sus intereses están en este mundo. Si no anhelamos Su manifestación, es porque nuestra realidad interior aún no ha sido saturada por Su vida. La corona de justicia no es para los que simplemente "saben" que Él volverá, sino para los que aman Su venida.

Conclusión

No confundas más salvación con madurez. El regalo de la vida eterna es el punto de partida para una carrera que exige entrega, vigilancia y crecimiento. No se conformen con la actividad religiosa; busquen la formación del "varón perfecto" en su interior. El Rey viene, y Su recompensa viene con Él para aquellos que no solo fueron perdonados por Su gracia, sino que vivieron rendidos a Su señorío.


Preguntas para Reflexionar y Comentar

  1. Si el arrebatamiento ocurriera hoy, ¿tu "lámpara" tiene suficiente aceite de comunión íntima, o solo tiene el brillo de tus actividades en la iglesia?

  2. ¿Confundes la paz de la salvación con una complacencia que te impide crecer hacia la estatura del "varón perfecto"?

  3. ¿Amas realmente la venida del Señor, o hay algo en este sistema del mundo que todavía te hace desear que Él tarde un poco más?

  4. ¿Es tu obediencia el fruto de tu amor por Cristo, o solo cumples con una agenda religiosa para calmar tu conciencia?

¿Te conoce el Señor? El peligro de la anomía y la sorpresa del Juicio.

 


1. Entrar al Reino no es solo "ir al cielo"

Tradicionalmente, se nos ha enseñado una división simple: los que van al cielo y los que van al infierno; los creyentes que han nacido de nuevo y los incrédulos. Pero aquí Jesús hace una distinción más fina: los que entran al Reino de los Cielos y los que no pueden entrar (los que no entran al reino de los cielos, no significa que no sean salvos, pero a lo más entraran al cielo, y no al reino de Dios).

  • Muchos creyentes dan por hecho que llamar a Jesús "Señor" es el boleto de entrada a su Reino, pero eso no es así.

  • Sin embargo, el requisito no es la confesión de labios, sino hacer la voluntad del Padre, sin ello es imposible entrar (para hacerla primero hay que conocerla).

  • Se puede ser un creyente y quedar fuera del Reino por no estar alineado con Su voluntad; por no estar en los negocios del Padre.

2. El shock de los excluidos: "Señor, debe haber un error"

Lo más estremecedor de este pasaje es la sorpresa absoluta de quienes se quedan fuera. Ellos no supieron que estaban en peligro hasta el último segundo; vivieron y murieron convencidos de su aprobación divina.

  • Su reacción no es de arrepentimiento (que a esta altura ya no es la vía), sino de estupor: "Señor, Señor... ¡debe haber una equivocación!".

  • Esta gente no estaba escondida en las sombras; estaban en el frente de "batalla espiritual", convencidos de que eran los favoritos del Rey, pero engañados, peleando para el otro bando.

  • Descubren, demasiado tarde, que se puede pasar una vida entera sirviendo a un "Jesús" construido a la medida de su propio entusiasmo y su propia opinión, sin haber tenido jamás una conexión espiritual con el verdadero Cristo (no con El que ellos suponían que era).

  • Muchos pueden pensar que estos no eran verdaderos creyentes (falsos hermanos), pero no es así, ellos están muy sorprendidos de la situación que pasan y muestran todo su currículum ante Jesús para poder entrar, lo que no haría un incrédulo o impío; la verdad es que ellos reconocían muy bien a Jesús, pero Jesús no los conocía. Su currículum de obras, sin la guía del Espíritu Santo, no servía de nada.

3. El activismo que no salva

El perfil de los que son rechazados es impactante. No son personas pasivas, sino líderes y activistas que presentan sus credenciales con orgullo:

  1. Profetizaron en Su nombre.

  2. Echaron fuera demonios en Su nombre.

  3. Hicieron muchos milagros en Su nombre.

A pesar de este despliegue de poder, el Señor les declara: "Nunca os conocí". Esto nos enseña que el poder espiritual y/o los milagros no son prueba de una relación íntima y aprobada por Dios (como muchos suponen y buscan).

4. La raíz del problema: Anomía (Vivir sin Ley)

La mayoría de las biblias traducen la palabra final como "hacedores de maldad", pero el término original griego es anomía.

  • A-nomía: Significa literalmente "sin ley".

  • No se refiere a personas inmorales según los estándares del mundo, sino a personas que actúan fuera de la legalidad espiritual, es decir, sin sujetarse a la ley de Cristo (1Cor 9:21).

  • Son hacedores "ilegales": hacen cosas para Dios, pero no bajo la ley del Espíritu ni bajo la sujeción a Cristo. Se gobiernan a sí mismos bajo una apariencia de piedad, según lo que se supone que se debe hacer, es decir, con una motivación del hombre exterior.


Observación Crítica: ¿Eres un "ilegal" espiritual?

Es posible pasar toda una vida en la iglesia, predicando y hasta viendo y haciendo milagros, y ser un "anomós" (alguien sin ley). Si tus obras no nacen de la obediencia al Espíritu, sino de tu propia voluntad, entendimiento, mundo y/o entusiasmo religioso, estás trabajando fuera de la ley de Cristo.

Lo más importante en la eternidad no será cuántas cosas hiciste "para" el Señor, sino si el Señor puede decir de ti: "Yo te conozco, somos uno". El reconocimiento humano no cuenta; lo único que abre la puerta del Reino es que el Rey vea Su propia vida y Su obediencia reflejada en ti, es decir, Su vida en ti.


Preguntas para la reflexión

  • ¿Haces lo que haces por obediencia al Padre o por iniciativa propia?

  • ¿Te conformas con que tus obras sean "exitosas" o buscas que sean "legales" ante el Espíritu?

  • Si hoy te presentaras ante el Rey, ¿apoyarías tu entrada en tus milagros o en tu unión íntima con Él?



    Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (23) Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores sin ley de Cristo. 



Serie Especial: Advertencias del Rey a Su Iglesia

Este artículo es parte de una serie de tres estudios profundos sobre la responsabilidad, la intimidad y la legalidad espiritual en el Reino de Dios. Te invitamos a leer la serie completa para obtener la visión total de lo que el Señor espera de Sus hijos:

El Hilo Conductor: No puede haber fruto real (Minas) sin una fuente de intimidad (Vírgenes), y no puede haber intimidad sin caminar bajo la ley del Espíritu (Anomía). El Rey busca siervos que sean uno con Él en obediencia y amor. Todos reconocen al Señor, pero el Señor no los conoce a ellos; es más importante ser conocido por El, que saber mucho de Jesús.







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