martes, 10 de marzo de 2009

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


Cuando Jesús nos enseño a orar, la tan repetida oración del Padre nuestro, pero tan magnifica y sublime a la vez; digo repetida porque no siempre es entendida; sino que muchas veces se repite y se repite, pensando que Dios se agrada de escuchar muchas veces lo mismo, muchas repeticiones...¿?
Ese dios no es el que yo conozco, sino él que yo conozco es el que escucha el corazón del hombre, y no le gusta la vana palabrería y repetición... si sólo leemos justo antes de que Jesús nos enseña esta oración nos dice:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (Mat 6:7)

Dios no escucha las vanas repeticiones; cuando Jesús nos enseño este modelo de oración; El Padre Nuestro, nos está enseñando a orar; y es por ello que en esta oportunidad sólo quiero hacer un pequeño alcance a dicha oración, que es el modelo de oración que debemos aprender.

La tercera frase de esta oración es la siguiente, como todos ya la conocemos y es la frace que quiero abordar:

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Mat 6:10)

Primero debemos recordar que estamos en una oración, es decir, estamos declarando y pidiendo a Dios nuestro Padre algunas cosas (y por supuesto agradeciendo); y lo primero que pedimos en esa oración es: VENGA TU REINO; fíjate que es la primera petición que debemos hacer a Dios respecto a nosotros (ya que las fraces anteriores son declaraciones y peticiones para con él); que VENGA SU REINO; nada hay más importante que pedir que VENGA SU REINO respecto a nosotros. Y luego de esta petición viene otra muy especial: Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Nota que antes pedimos que venga SU REINO, y luego queremos que ese Reino se haga realidad en la tierra, como ya se hace en el cielo. Pon atención, que en la tierra hoy no siempre se hace la voluntad de Dios, sino que nosotros debemos pedir que así se haga, como se hace en el cielo; Jesús nos enseño que debemos pedirlo, ya que es necesario pedirlo para que se cumpla; de otra manera no nos habría enseñado a orar de esa manera. Por lo tanto, es necesario pedir que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra como ya se hace en el cielo, esto es que se concrete su Reino en la tierra.

Como ya notaste, en la tierra no todo lo que ocurre es la voluntad de Dios; pero para eso estamos para traer el Reino de Dios a la tierra por medio de la oración. No vendrá si no lo pedimos, pues así nos lo enseñaron, pues así lo dispuso DIOS nuestro PADRE.

Ahora, siempre que vemos y escuchamos la palabra tierra; nos imaginamos el mundo y todas las personas que están en el; pero hay algo que hoy debes ver con mayor claridad.

Cuando Dios formó al hombre, ¿de que lo hizo? lo hizo del polvo de la tierra. ¿No te sugiere algo esto?

Pues claro, la tierra somos nosotros mismos, los hombres formados por Dios el Padre: es por eso que cuando pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo; lo que en realidad estamos pidiendo es que se haga la voluntad del Padre en nuestras vidas antes que la nuestra, así como se hace en el cielo la voluntad de Dios; y como nuestro Señor mismo nos enseñó acá cuando vino.

¿Porque hay que pedirlo?
Porque el poder es del Padre, y porque debemos quererlo antes de pedir; con el poder de Dios que es CRISTO en nosotros; debemos pedir poder hacer la voluntad de Dios, y no que esta tierra se siga gobernando sola como bien le parece, en el mejor de los casos; sino que se sujete al REINO DE DIOS, es decir, al Padre ¡nuestro Padre!.

¿No es hermoso?

Padre amado; que se haga en nosotros tu buena, santa y perfecta voluntad; como se hace en el cielo; porque tuyo es el REINO, el PODER y la GLORIA. Amen.

Recuerda, lo más importante que debemos pedir para con nosotros; es que VENGA SU REINO; y que ese REINO se haga REALIDAD en nuestros corazones, que es la TIERRA.

OH Señor; Cuantas oraciones partimos exponiendo nuestra voluntad a Dios, y pidiéndole que se cumpla nuetra voluntad, ¡que errados estamos!; es hora de abrir los ojos y mirar a Dios como nuestro PADRE; ¿Y que significa eso? En parte es entender que el cuida de nosotros y su voluntad es perfecta para nosotros.

Ver a Dios como PADRE, que es precisamente la primera palabra de esta oración precisoisima; significa TODO. Si TODO.

Que el Espíritu Santo abra nuestros ojos y realmente veamos lo tremendo que es tener a Dios como PADRE; no se trata de entender mentalmente esto, sino VERLO, ENTENDERLO y VIVIRLO por los siglos de los siglos. Amen.

Gracias SEÑOR.

Un abrazo a todos, y sigamos esta preciosa carrera hermanos.

4 comentarios:

Unknown dijo...

Dios lo bendiga!!

Gracias por el comentario revelador en Cristo Jesus!!

Martucha dijo...

Gracias por este artículo.

Pensaba que si Cristo, cuya humanidad no estaba debilitada por el pecado, necesitó de toda su fuerza ( sudando gotas de sangre) para luchar contra su voluntad humana y entrar así, obediente, en la voluntad del Padre.... no es de extrañar que nos ordenara, "orad para no caer en la tentación, porque es espíritu está pronto, pero la carne es débil..."
Qué lección increíble de oración desde la humildad y el don de Temor de Dios...
¡Bendito Salvador!

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Así es, es un ejemplo para nosotros!!!

Shalom.

Anónimo dijo...

Soy un ser que vive para agradar a Nuestro Dios y me gozo por su crebilidad si en Chile fueran todos consecuente con esta y tan simple palabra VIVA su Voluntad verían de continuo su Gloria Dios te siga prosperando en tu búsqueda de la Ley Espiritual que nos permite agradar al Padre José 963 233791

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