jueves, 9 de septiembre de 2010

Jorge Fox a los ministros de Irlanda

Sonad, que resuene en el espacio, siervos fieles del Señor, que, testigos en Su nombre, profetas del Altísimo, sois ángeles de Dios. Sonad en el espacio, que en el mundo resuene, resucitando al muerto que, en pié y bien despierto, sálgase de la tumba y oír pueda la vos que es viviente. Porque ya tiempo ha que el muerto al muerto oye, que el ciego errando va por entre ciegos y que el sordo del sordo se aconseja. Por todo ello vosotros sonad, sonad vosotros siervos, profetas, ángeles de Dios; vosotros que, clarines del Señor, al muerto despertaréis y también al que durmiere en su tumba de pecado, muerte e infierno, y en sepulcros de mar y tierra, y a los que en tumbas yacieren. Sonad vosotros clarines, que en el espacio vuestro sonido resuene, y que, levantando al muerto, la voz del Hijo de Dios el muerto oiga; la voz del segundo Adán que nunca cae, voz de la Luz y voz de Vida, voz del Poder y voz de la Verdad, la voz del Virtuoso, voz del Justo. Sonad, sonad sonido bello y melodioso; sonad que resuene en el espacio el sonar de melodía, que así puedan abrirse los sordos oídos, y oír el dulce sonido de la trompeta que llama a juicio y a vida, a la condenación y a la luz.

Jorge Fox
Irlanda - Siglo XVII

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