jueves, 25 de agosto de 2011

El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1Jn 2:17)

¡¡¡ El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre!!!

Me pregunto ¿Cuantos hoy han olvidado eso?

Muchos falsos evangelios descuidan la voluntad de Dios, la olvidan y establecen sus justicias; y olvidan la perfecta voluntad de Dios. Hablan de salvación, y olvidan o desprecian la voluntad de Dios.

¿De que sirve eso?

De nada, sin la voluntad de Dios, nada somos y nada tenemos; y lo que es peor, seremos raídos de esta tierra.

¿Cómo está tu vida en eso?

¿Sigues SU VOLUNTAD o sigues al mundo?

Les dejo el tema, para que lo reflexionen; y veamos que cualquier evangelio o religión que no nos conduce a la santa, justa y perfecta voluntad de Dios, es falso.

Y que si seguimos al mundo, nos hacemos enemigos de Dios; ya que haremos lo que no le agrada al Padre.

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Stgo 4:4)

Yo no soy juez de nadie, sólo hago notar algo que está pasado de moda e importancia; saber y hacer la voluntad de Dios.

Oremos:

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Mat 6:10)

Jesús nos enseñó:

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mat 26:39)

Tras haber realizado la voluntad de Dios, obtendremos lo prometido si no perdemos la confianza y esperamos con paciencia:

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. (Heb 10:35-36)

Ahora vemos Padre nuestro y Señor, cuan importante es conocer y hacer tu voluntad. Amén.

Saludos, y que nuestro Padre por su Hijo nos alumbre con su Espíritu.

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