sábado, 12 de enero de 2013

Y no podía hacer allí ningún milagro


Este mensaje  en la Biblia, me parece muy cortito, pero muy  relevante.  Cuando leemos en el evangelio de Marcos, cuando Jesús visitó su tierra (Nazaret), leemos lo siguiente  “Y no podía hacer allí ningún milagro”.

¿Y cuál sería esta dificultad para el hombre que ejerció tal poder de Dios, que dio vista a los ciegos, resucitó a los muertos, tranquilizó el mar, hizo caminar paralíticos, limpió leprosos,  caminó sobre las aguas, saco espíritus inmundos, multiplicó el pan, e incluso perdono pecados; que no pudiera hacer ningún milagro?

Hay algo que impide al poder de Dios (el Todopoderoso) en nuestras vidas, y eso se llama incredulidad.

Leamos el texto a continuación: Y no pudo hacer allí ningún milagro,  salvo que sanó a unos pocos enfermos,  poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.  Y recorría las aldeas de alrededor,  enseñando. (Mar 6:5-6)

Sin entrar en las razones de la incredulidad del hombre (sea quien sea); hay algo que ni el Señor puede salvar, es poder ejercer el poder de Dios en la vida del incrédulo (o de los creyentes, cuando no le creen). Cuando no creemos en él, es imposible que él ejerza su poder en nosotros. Cuando dudamos de su palabra, no hay poder de Dios en nosotros, sino que nos debilitamos en él, y andamos como hombres naturales.

Estimadísimos, debemos ser como fue Samuel (el profeta), quien no dejó caer a tierra ninguna palabra de Dios, eso significa valorarlas todas, atesorarlas y guardarlas en tu corazón, es decir, creerlas todas. Sólo así, podemos caminar en el poder de Dios, que salva nuestras almas de la muerte y esclavitud del pecado, sin fe es imposible agradar a Dios. Pero para el que cree, todo es posible.

Y Samuel creció, y el SEÑOR fue con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. (1Sa 3:19)

El Todopoderoso, se auto limita en nosotros, por la falta de fe; y al contrario, se manifiesta por medio de la fe; por algo Pablo lo explica con mucha fuerza en su carta a los Gálatas:


Aquel,  pues,  que os suministra el Espíritu,  y hace maravillas entre vosotros,  ¿lo hace por las obras de la ley,  o por el oír con fe? (Gal 3:5)

La única manera que el Señor haga maravillas entre nosotros (los que tenemos el Espíritu, dado un día por la fe); es por OÍR con FE, a su Santo Espíritu; no hay otro medio dado a los hombres para ser salvos, sino la fe. ¿Queremos ver maravillas entre nosotros? Si claro, entonces oigamos al Señor y creámosle, día a día; y caminemos en su palabra; que en él no nos faltará, ni faltará nada. Caminemos en el poder de Dios, en el poder que es por medio de la fe en su Hijo, que vence al mundo, que vence al maligno y nos liberta del pecado en nuestra carne.

¿Queremos ver maravillas entre nosotros? Entonces, oigamos al Señor y pongamos por obras sus palabras (eso es fe). Eso desata el poder de Dios en nuestras vidas; no hay otro medio, no veremos milagros si no le creemos (o limitaremos su poder en nosotros, por la fe incompleta). Su poder por medio de la fe, nos hace ver, nos hace oír, nos limpia de todo pecado, nos hace caminar, nos da el pan de cada día, nos hace caminar sobre las aguas turbulentas de este mundo,  nos hace vencer la tentación, nos da victoria ante el maligno,  nos da todo lo que necesitamos para llegar al Padre.

Vamos adelante; la paz y gracia de nuestro Dios y Señor, sea con los creyentes. Amén.

1 comentario:

JOSE dijo...

excelente reflexión y aclaración del versículo, el cual no comprendía.

felicidades y que DIOS SE SIGA BENDICIENDO GRANDEMENTE.

SALUDOS

JOSE LUIS RAMOS RAMOS