jueves, 22 de enero de 2026

¿Por qué no avanzas? El Camino de la Cruz y el Secreto del Shemá.

 



El estancamiento espiritual no se soluciona con más esfuerzo como muchos creen, sino con más rendición, es decir, con mayor entrega. Muchos cristianos "oyen" el mensaje, pero no avanzan porque han sido enseñados en una "gracia barata" que ignora el camino de la cruz. En este análisis, unimos la ley (entregada y resumida en Deuteronomio) con la victoria de Cristo para entender cómo la muerte diaria al "yo" es la única vía para que la "esperanza de gloria" sea una realidad en tu vida, tus estudios y tu trabajo.


El Secreto del Shemá: ¿Por qué oír no es lo mismo que escuchar?

Para entender por qué muchos cristianos se sienten estancados, primero debemos viajar a las llanuras de Moab, donde Moisés entregó las palabras finales de Dios a una generación que estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, a Israel. Allí, el mandato central y principal fue uno solo: "Shemá, Israel", que es solo palabra original en hebreo que significa oir y obedecer (y en toda la Biblia es este Shemá, que se repite desde génesis hasta apocalipsis; no tiene un carácter místico, sino un carácter muy practico en nuestra salvación).

En nuestro idioma, traducimos Shemá como "oye". Pero para la mente hebrea y para Dios, esta palabra es mucho más profunda que solo oír o escuchar físicamente; sino que también significa "obedecer". En la Biblia, no existe una palabra diferente para "obedecer, es la misma que oír, Shemá. Para Dios, si no has obedecido, es que realmente no has oído, así de simple, él que le obedece, es que realmente le oyó, y el que no obedece, es que no oyó (Jesús lo repite en Mateo 7:24-27).

La desconexión que nos detiene

El estancamiento ocurre cuando separamos el oír del hacer (obedecer). Vivimos en una cultura de acumulación de información: escuchamos prédicas, leemos libros y asistimos a estudios bíblicos. "Oímos" mucho, pero no hacemos Shemá, es decir, no le obedecemos, porque creemos que sólo basta con oír físicamente y no estamos obligados a obedecer.

  • Oír sin Shemá: Es acumular datos sobre Dios que hinchan el orgullo pero no cambian la vida. Es el "viejo hombre" tratando de ser inteligente y mejor.

  • Hacer Shemá: Es la respuesta de fidelidad (Pistis) que dice: "Señor, lo que me has dicho es la verdad y voy a caminar en ella, aunque me cueste el control".

Sin el Shemá, el Camino de la Cruz parece un sacrificio imposible. Pero cuando realmente "oímos" quién es Él y qué hizo por nosotros, la obediencia deja de ser un peso y se convierte en la respuesta lógica de un hijo que confía en su Padre.

Muchos cristianos hoy se sienten estancados. Tienen el "seguro de vida" de la salvación, pero sus vidas cotidianas —en sus negocios, estudios y familias— no reflejan la victoria prometida. ¿Por qué? Porque hemos sido mal enseñados. Nos han dado la "puerta" (la Gracia), pero nos han ocultado el "camino" (la Cruz); y por eso muchos cristianos hoy cruzan la puerta (son salvos), pero tristemente no avanzan en el Camino (no son santificados), porque o no se atreven a tomar la cruz o encuentran que tienen cosas más importantes que hacer (incluso para Dios, pero tristemente sin El).

Para entender cómo avanzar, debemos volver y entender bien al libro que Jesús mismo usó como Su mapa espiritual: Deuteronomio.

1. El Shemá: Más que oír, es obedecer

En el corazón de Deuteronomio está el Shemá: "Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es" (Deut. 6:4). En la mentalidad bíblica (como dijimos), "oír" y "obedecer" son la misma palabra. Si oyes a Dios pero no actúas, técnicamente, no lo has oído.

Aquí es donde entra el concepto de Pistis (fe). Aunque solemos traducirlo como "fe" (un asentimiento mental), su significado real es Fidelidad, es decir, creer y actuar conforme a esta creencia.

  • La fe no es solo creer que Dios existe, sino que obedecerle a lo que El dice (ver Stgo 2:19).

  • La fidelidad (Pistis/Shemá) es creer que lo que Dios nos dice, es la mejor alternativa para nuestra vida, y actuamos en consecuencia, pues realmente lo creemos y no queremos perder esta oportunidad.

2. El Regalo es la Palabra, la Respuesta es la Fe

Hay un malentendido común en Efesios 2:8. El regalo (el don) es la Gracia manifestada a través de Su Palabra. Al oír esa Palabra, el Espíritu Santo nos permitió la capacidad de creerla. Por tanto, la fe no es un mérito propio del que podamos jactarnos; es nuestra respuesta de rendición al regalo de Su Palabra. Sin embargo, si esa fe no se traduce en fidelidad (obras que muestran la fe), es una fe muerta (ver Stgo 2:17).

3. La Trampa de la "Gracia Barata"

Como hijo del Padre, debo ser crítico con lo que se enseña hoy. Muchos ven la Cruz solo como una sustitución legal: "Jesús murió para que yo no tenga que sufrir ni cambiar". A esto se le llama gracia barata. O también pensar que el cambio es solo responsabilidad de Dios, de hecho el SIEMPRE hace y ha hecho su parte, pero a mi me toca tomar mi cruz cada día y seguirlo; si no lo hago, no podré reclamar al final que Dios no cumplió, pues fui yo el desobediente, que no practiqué fielmente el Shemá.

Lo otro, muchos ven a Jesús de Nazaret, lo alaban y adoran porque Él lo hizo todo en la cruz (el 100%), pero desprecian el hecho de que nosotros debemos tomar ese mismo camino para llegar al Padre. Piensan que intentar seguir el camino de la cruz es una afrenta a la "obra consumada" de Cristo, cuando en realidad es el único modo de honrarla. No puede Jesús pasar el camino de la cruz y luego, quienes quieren SU VIDA, no abrazar ese mismo camino, esto es ilógico

4. El Camino de la Cruz: Muerte para la Vida

La obra de Jesús en la cruz es perfecta y consumada para nuestra justificación, pero la Biblia es clara: para que la vida de Cristo se manifieste, el "yo" tiene que morir.

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20)

Este es el misterio que Pablo revela: "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27). Pero esta "esperanza de gloria" no ocurre por inercia. Va ocurriendo día a día mientras morimos en la cruz.

  • Cuando no morimos a nuestra voluntad, el viejo hombre sigue controlando todo: tus reacciones, tu orgullo en el trabajo y tus miedos.

  • La cruz diaria no es un castigo, es la liberación del peso de nosotros mismos y la oportunidad de ir creciendo en el nuevo hombre hasta llegar al Padre.

Nota: El viejo hombre es, sobre todo, nuestro deseo de independencia. Se puede ser una "buena persona" moralmente y seguir operando desde el viejo hombre si no hay rendición.

5. El Desierto como Escuela (Deuteronomio 8)

¿Por qué Dios permitió el hambre en el desierto? Para enseñar que "no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios". El desierto es el lugar donde se prueba nuestra fidelidad. Es fácil ser fiel cuando todo va bien; la fidelidad real se ve cuando el "pan" escasea y lo único que tienes es Su Palabra. Si no aprendemos a depender de Él en el desierto, nunca sabremos gestionar la bendición en la "Tierra Prometida" sin que nuestro corazón se enorgullezca y nos olvidemos de Dios.


Conclusión: El Altar de tu Rendición

La diferencia entre un cristiano que solo sobrevive y uno que avanza en victoria no es el conocimiento teológico, sino el altar de la rendición, la rendición total a Dios es el secreto, y tenemos la gran oportunidad y el camino a seguir, a tevés de la cruz.

Muchos se quedan en la orilla del desierto porque temen que tomar la cruz signifique perderlo todo (pero es perderlo todo, para ganarlo TODO en Cristo). Y tienen razón: significa perder el control del "viejo hombre", perder el derecho a la autosuficiencia y perder la gloria propia. Pero lo que recibes a cambio es el tesoro más grande del universo: la vida de Jesús de Nazaret operando en ti.

Si hoy te sientes estancado, recuerda estos tres pilares:

  • No hay Shemá (verdadera fe) sin obediencia: Si has oído Su voz, tu fidelidad (Pistis) debe ponerse en marcha. Dios no te dará luz para el segundo paso si no has dado el primero.

  • La Cruz no es negociable: El "viejo hombre" no puede ser educado ni reformado; debe morir. Solo en el lugar de tu muerte diaria puede brotar la vida de la resurrección.

  • Cristo es tu única capacidad: No intentes avanzar con tus fuerzas. El secreto es "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria". Deja que sea Él quien gestione tus desafíos hoy.

El desafío para ti: ¿Qué área de tu vida —tu empresa, tus miedos, tu futuro— estás intentando controlar todavía?

Hacer Shemá hoy significa soltar el timón y subir a la cruz con la confianza de que Su fidelidad te sostiene. No busques más excusas en la "gracia barata". Toma tu cruz, muere a tu "yo" y prepárate para ver a Cristo caminar a través de tus pies.

La verdadera libertad no es hacer lo que quieres, es estar tan rendido a Dios que Él puede hacer lo que quiere a través de ti (somos verdaderamente libres en El).

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Acá tienes un examen práctico de quien está hoy dirigiendo tu vida:

Guía de Autoexamen: ¿Quién te Gobierna Hoy?

Para cada área, analiza con sinceridad si tu reacción nace del "Viejo Hombre" (el yo independiente) o de la "Vida de Cristo" (el Shemá en acción).

1. Ante los Problemas y el Estrés

  • Viejo Hombre: Ansiedad, insomnio, necesidad de controlar cada detalle y buscar soluciones solo en mis fuerzas.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Rendición. Confío en que Su fidelidad (Pistis) es mayor que el problema. Hago lo que me toca (obediencia), pero el resultado se lo dejo a Él.

2. Ante las Críticas o el Fracaso

  • Viejo Hombre: Orgullo herido, amargura, defensa propia inmediata o hundimiento en la culpa.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Identidad segura. Si ya estoy muerto en la cruz, las críticas no pueden herir a un muerto. Mi valor no depende de mi éxito, sino de Su amor.

3. En la Toma de Decisiones (Empresa, Estudios, Familia)

  • Viejo Hombre: "Yo sé lo que me conviene". Consulto a Dios solo después de haber evaluado y decidido, esperando que Él firme mi plan.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Shemá constante. "¿Señor, qué estás diciendo Tú?". Estoy dispuesto a cambiar de rumbo si Su Palabra me lo indica, creyendo que Su alternativa es siempre la mejor, pues El lo ve todo.

4. En el Uso de los Recursos y el Tiempo

  • Viejo Hombre: "Es mío, me lo gané yo". Mi seguridad está en lo que he acumulado y/o en mi capacidad de generar.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Mayordomía. Entiendo que soy un administrador de Su gracia. Mi seguridad está en el Proveedor, no en la provisión.


El Semáforo del Estancamiento

Si te identificas con la alternativa del Viejo Hombre, no te condenes. La condena es una herramienta del enemigo para mantenerte estancado. En lugar de eso, usa este diagnóstico para llevar esas áreas específicas a la Cruz:

  1. Reconoce: "Señor, en estas áreas (mis finanzas, mi orgullo, mi miedo, etc) el viejo hombre sigue en el trono".

  2. Rinde: "Acepto que este yo independiente murió contigo. Renuncio a mi derecho de controlar esto". Tomo mi cruz y te sigo.

  3. Recibe: "Espíritu Santo consuélame y ayúdame a vivir esta situación (ya que tu eres mi ayudador). Que sea Tu fidelidad la que opere hoy en mi".

Nota Crítica: El avance espiritual no es "portarse mejor", es "rendirse más". Si intentas cambiar al viejo hombre por tu cuenta, solo estarás pintando una tumba y dejándola super linda por fuera, y por dentro estará llena de podredumbres y huesos de muerto (ver Mateo 23:27). El cambio real ocurre cuando dejas de luchar y permites que Cristo sea quien viva en ti, a través de la cruz.

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Pasos prácticos:

Para que la "vida en Cristo" no sea solo una teoría que leemos en un blog, necesitamos una metodología diaria, por eso te propongo lo siguiente (son pasos prácticos no una nueva lista de mandamientos para agradar a Dios). Repito, esto que sigue no es una lista de reglas para ganar el cielo, sino un entrenamiento para que el viejo hombre deje de sabotear y estorbar nuestro caminar al Padre.

Aquí tienes 5 pasos prácticos para soltar el timón y permitir que el Shemá (oír y obeder) sea una realidad en tu cotidianidad, es sólo una propuesta, no un dogma de 5 pasos, sólo es algo que te pretende ayudar; se trata de no más esfuerzo, sino de rendición a su voluntad:


1. El Altar de la Mañana: El Intercambio Vital

Antes de revisar el celular, las noticias y/o los correos de la empresa, detente. El avance espiritual comienza con una decisión firme en tu mente.

  • La acción: Declara conscientemente: "Hoy, mi 'yo' independiente está crucificado junto con Cristo. Señor, no te pido que me ayudes en mis planes; te entrego mi vida para ser parte de los Tuyos".

  • Por qué funciona: Pasas de ser el dueño de tu día a ser un administrador de Su gracia. Esto quita el peso del éxito o fracaso de tus hombros.

2. Detectar la "Voz del Okupa"

A lo largo del día, el viejo hombre intentará retomar el control. Se manifiesta a través del estrés, la irritación o la necesidad de defender tu imagen.

  • La acción: Cuando sientas tensión, haz una pausa de 10 segundos y pregúntate: "¿Quién está hablando aquí? ¿Mi orgullo herido o la paz de Cristo?".

  • La clave: Identificar al "impostor" es el 50% de la victoria. No puedes rendir lo que no reconoces.

3. El "Shemá" del Momento (La Pausa Obligada)

Ante una decisión difícil en el trabajo o una discusión familiar, aplica el oír/obedecer de inmediato.

  • La acción: En lugar de reaccionar por impulso (tu naturaleza vieja), di en silencio: "Señor, Shemá. Estoy escuchando. ¿Qué harías Tú aquí?".

  • El resultado: Esto crea un espacio donde la Fidelidad (Pistis) sustituye a la reacción carnal. Obedecer a Dios en lo pequeño es lo que rompe el estancamiento en lo grande. El que es fiel en lo poco, en mucho lo pondré (Mateo 25:21).

4. Soltar el Resultado (Fidelidad, no Éxito)

Muchos se frustran porque obedecen esperando un pago inmediato. Recuerda que en Deuteronomio, la bendición es una consecuencia, no una moneda de cambio.

  • La acción: Haz tu mejor trabajo en la empresa, en la casa y/o en los estudios como un acto de adoración a Dios, y luego suelta el resultado; no depende de ti.

  • Nota Crítica: Si te frustras porque las cosas no salen como querías, es señal de que todavía no te has rendido del todo. La verdadera rendición dice: "Fui fiel al proceso, el resultado es Tuyo".

5. La Auditoría de Gracia al Final del Día

Al acostarte, no busques culparte y/o culpables por lo que hiciste mal o las cosas no resultaron, busca ver dónde Cristo ganó terreno; si hoy no lo ves, lo veras más adelante; pues nuestro Padre tiene el control de TODO cuando se lo dejamos.

  • La acción: Repasa tu día. ¿En qué momento lograste callar al viejo hombre? ¿En qué momento le permitiste a Jesús de Nazaret actuar a través de ti?

  • La perspectiva: Si fallaste, no te escondas, se valiente y ante el Padre, ve a la Cruz, deja allí ese error y acepta que Su fidelidad es nueva cada mañana; El usará eso para transformarte, si tomas tu cruz cada día.


Bueno estamos Caminando este nuevo Camino, para que lleguemos al Padre a través de su Hijo, por el Camino de la cruz. Hasta que seamos un varón perfecto para Dios.

Efe 4:13  "... hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; ..."

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