domingo, 30 de marzo de 2008

Recibid con mansedumbre la palabra implantada.


"Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas". Santiago 1:21


Del versículo anterior, ¿Como dice la escritura "recibid con mansedumbre la palabra implantada"?
¿Es posible recibir algo que ya está implantado en uno?

Me gustaría, hacer esta reflexión y compartirlo con todos, ya que sé que es del interés de varios este tema que nos une; la Fe en nuestro Señor Jesucristo.

Voy a realizar un desarrollo progresivo de lo que el Señor me muestra del versículo y que les quiero compartir, entendiendo que no es por ningún motivo la última palabra que se pueda decir al respecto; sino una pequeña enseñanza que puede ser de provecho.

Del versículo en cuestión; si lo leemos tal cual está, podrían parecernos algunas cosas contradictorias, pero veremos que todo en la Escritura esta escrito con la perfección del Maestro.

Primero que nada, vemos que el versículo comienza con la frase “Por lo cual”; esto nos habla que es una conclusión de lo anterior, de manera que debemos ir a los anteriores versículos, para que a partir de ese punto, podamos comenzar nuestra reflexión; así esto, nos dará mayor claridad y luz. Los versículos anteriores son los siguientes:

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios."

Vemos que el versículo 19 y 20 comienzan con la frase “Por esto”, esto nos dice nuevamente que es consecuencia de lo que se cita en el versículo anterior; de manera, que debemos ir a este versículo 18, es decir, más atrás aún.

18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Aquí habla de “El”, ¿quien es El?, lo vemos también en el anterior, es decir, retrocediendo al versículo 17. Y de este versículo 17 comenzaremos nuestra reflexión de lo citado.

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Por lo que podemos ver, El es Dios; el Padre de las luces, de quien desciende todo regalo y don perfecto; en El no hay cambio ni sombra de variación; El es. Es eternamente y no cambia; de manera que su palabra tampoco cambia; sino que es eterna.

18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”


Dios en su voluntad, nos hizo nacer de nuevo; el nuevo nacimiento que tuvimos en el Espíritu fue por su voluntad; y no por voluntad de hombre. Es decir, somos hijos engendrados por su voluntad, al igual que lo fue Isaac; somos hijos de su promesa a Abraham; somos hijos de la Fe, de la promesa.


¿Por medio de que nacimos? Dice por medio de la palabra de verdad; todos sabemos que la Palabra de Dios encarnada es Cristo (El Verbo - el Lógos); y además, sabemos Cristo es la Verdad; por lo que nos está diciendo que nacimos por medio de Cristo; por medio del anuncio de la palabra de verdad en el evangelio; por la Fe en la Palabra de Verdad de Dios. Para que seamos sus primicias, sus primeros y más valorados frutos. Sus hijos por medio de Cristo. Hemos nacido para Dios, estando anteriormente muertos para El. Por su voluntad, El lo ha realizado por su amor y misericordia. Debemos estar contentos y agradecidos con lo que El ya realizó en nosotros, estamos vivos para Dios y hemos nacido por medio de Cristo para El. Es un nacimiento Espiritual por medio de la Fe, ya que “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Jn3:6


Hasta aquí, el nuevo nacimiento es una realidad, algo que ya ocurrió en el pasado en cada uno de nosotros los que hemos creído al evangelio de verdad.

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. "

Notemos algunas cosas, por lo anteriormente expuesto Santiago les enseña a sus amados hermanos, es decir, a la Iglesia o sea creyentes verdaderos. ¿Qué nos dice? Que debemos ser prontos para oír, tardos para hablar y tardos para la ira. Se lo dice a hermanos, no a incrédulos; sean prontos para oír. No le esta hablando al mundo, sino a creyentes nacidos de nuevo, nacidos del Espíritu.

¿Qué debemos ser prontos para oír?

La Palabra de Verdad, claramente; la que nos engendró por voluntad del Padre de las luces; la que nos hizo nacer de nuevo; la que nos dio vida en el Espíritu.


Creo que Santiago no enseñaría que debemos ser prontos para oír, si esto no fuera necesario. Pero debemos entender que la Escritura está escrita para guiarnos a nosotros, los creyentes; tiene el propósito de…“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,”2Tim 3:16

Es decir, Santiago nos invita a OIR la Palabra de Verdad; nos insta a frenar nuestra lengua y ser tardos en el enojo.

"21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas".

Entrando al versículo 21, vemos que nos habla de una actitud, una decisión y acción de nuestro corazón, que debemos tener; debemos desechar toda inmundicia y abundancia de malicia.
¿Cómo un hermano con inmundicia y abundancia de malicia?
SI. Es nuestra condición natural, a pesar de haber nacidos de nuevo; debemos despojarnos del viejo hombre, debemos despojarnos de nuestra carne; debemos hacer morir las obras de la carne por medio del Espíritu. Esto está escrito para la iglesia, y no para el inconverso y pecador del mundo exterior; está escrito para nosotros y es necesario tenerlo muy claro; ya que el haber nacido de nuevo es el comienzo de la carrera que hoy tenemos por delante; somos salvos en Cristo; pero hay una carrera que debemos correr con Fe y paciencia. Despojémonos de todo lo que nos estorba para OIR la Palabra de Verdad, HERMANOS DEBEMOS OIR LA VERDAD, DEBEMOS OIR A CRISTO EN NOSTROS, DEBEMOS ESCUCHAR EL ESPIRITU SANTO EN NOSOTROS.
¡QUE PRIVILEGIO TENEMOS!
DIOS QUIERE QUE ESCUCHEMOS SIEMPRE LA VERDAD PARA NUESTRO CRECIMIENTO Y DESARROLLO EN LIBERTAD, GOZANDO DE ESTAS COSAS PRECIOSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA NOSOTROS. ¡GRACIAS PADRE Y SEÑOR NUESTRO POR ESTE PRIVILEGIO, OIR LA VERDAD, OIR TU VOZ!

Es importante notar que esta Palabra de Verdad ya ha sido implantada en nosotros; es la que nos da testimonio de todas las cosas de Dios.

Luego dice “recibid”, el recibir lo veo y siento como oír y creer; no sólo oír; sino también creer lo que oímos, es decir, oír y guardar (oír y atesorar).

¿Cómo debemos recibir esta Palabra de Verdad que ya fue (pasado) implantada (porque ya tenemos el Espíritu Santo)? Dice con MANSEDUMBRE. Otras traducciones hablan de humildad; yo creo que a todos nos queda claro a lo que se refiere.

¿Cómo lo hago? Yo veo que es una actitud y disposición de tu corazón para con la Palabra Implantada, no podemos llegar a Dios (por medio de Cristo) con otra actitud que no sea de humildad y mansedumbre; como nuestro Señor nos enseñó “y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Hay un aprendizaje de por medio, que sólo nuestro Maestro y Señor, nos puede enseñar a ser mansos y humildes de corazón. Pero, nuestra es la disposición de nuestro corazón, como lo indica en proverbios.”Del hombre son las disposiciones del corazón;” Prov16:1

Debemos recibid con mansedumbre, es decir, dócilmente escuchar y creer a nuestro Señor, que ya está en nosotros. Es un oír interior, que nos testifica y enseña en todas las cosas. Hay una frase del apóstol Juan, al respecto que aporta en el mismo sentido:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”. 1Jn2:27

Hasta aquí, todo esto me da paz y gozo, que nuestro Señor nos va guiando personalmente a cada uno de nosotros; es un Maestro que nos da clases particulares a cada uno de nosotros; que nos confirma su palabra en nuestro espíritu y nos enseña a como recibirlo; para que no tengamos estorbo ni tropiezo. Está en nosotros, es algo maravilloso todo esto.

Si en algún momento, se nos hace difícil oír su voz; bueno sería repasar si hemos “desechando toda inmundicia y abundancia de malicia” y si “recibimos con mansedumbre”; es bueno recordarlo. Ya que si no es así, puede haber interferencia para que podamos oír claramente la palabra de verdad (recuerda que recibid implica fe).

Resumiendo, podemos ver claramente; que debemos recibir hoy lo que ya fue implantado en un pasado, es decir, oír hoy la palabra de verdad con la que hemos nacido de nuevo, por voluntad del Padre.

¿Cuál es el propósito de todo esto?

Salvar nuestras almas, como lo indica el final del versículo:

“recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”

El propósito final es salvar nuestras almas; recordemos que ya hemos nacido en el espíritu; pero aún queda un propósito en nosotros; que es salvar nuestras almas. Este es el llamado, ya que hemos nacido de nuevo, el objetivo es salvar nuestras almas.

No quiero ahondar en lo último, ya que da para mucho; pero si quiero que vean que primero se nace por la palabra de verdad y luego hay un propósito de salvar el alma; son eventos consecutivos distintos, es decir, primero nacimos de nuevo y hoy el llamado es salvar nuestras almas, ya que la Palabra de Verdad tiene el poder de hacerlo.

Que el Señor nos de una oportunidad de compartir y comprender respecto a la salvación del alma; ya que hay mucha ignorancia y confusión al respecto. Espero que El nos haga oír su voz, respecto a este propósito en nosotros y lo maravilloso del llamado.

Por último, lo que sigue:

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

Es mejor no oír, que habiendo oído no obedecer; no nos engañemos sin obediencia a esta voz interior de nuestro Señor, no habrá ningún provecho. Notemos que es una palabra confirmada en nuestro interior, por medio del Espíritu Santo. Este oír se produce dentro de nosotros, no fuera.

Para terminar, incluyo los siguientes versículos, que nos muestran como podremos ser bien aventurados en todo lo que hacemos; que es algo mejor a decir, que todo nos lleva a bien.

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”


Que la Palabra de Verdad, nos enseñe y guíe en todas las cosas; amen.

2 comentarios:

David y Jenny dijo...

Gracias por compartir su estudio, me parece muy acertado y me ayudo a entender mejor el pasaje

Anónimo dijo...

Quiero agradecer a Dios por su amor para con nosotros sus hijos, este estudio es buenísimo y me hizo comprender que no solo tenemos que oir la palabra implantada (aprendí a escuchar a Dios!!!) en mi interior, también obedecer y ejecutar lo que nos dice. Amèn