jueves, 17 de julio de 2008

Jesucristo es blasfemado entre las naciones, por vuestra causa

He aquí, tú tienes el sobrenombre de cristiano, y te apoyas en la Biblia, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la Biblia apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los ignorantes, maestro de niños, que tienes en la Biblia la forma de la ciencia y de la verdad.


Tú, pues, que enseñas a otro,
¿no te enseñas a ti mismo?

Tú que predicas que no se ha de robar,
¿robas?

Tú que dices que no se ha de adulterar,
¿adulteras?

Tú que abominas de los ídolos,
¿cometes sacrilegio?
Tú que te jactas de la ley,
¿con infracción de la ley deshonras a Dios?


Porque como está escrito,
"el nombre de Dios es blasfemado entre las naciones
por causa de vosotros".

Porque no es cristiano el que lo es exteriormente, ni la religión es la externa, en las apariencias; sino que es cristiano el que lo es interiormente, y la religión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.


¡Ese es quien recibe de Dios la gloria

y no de los hombres!



¡GLORIA ETERNA A EL,

ÚNICO Y SOBERANO DIOS Y A SU HIJO JESUCRISTO!

Inspirado en Romanos 2

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