domingo, 3 de agosto de 2008

¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?


Creo que cuando nos hacen esta pregunta: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?; sin dudar la mayoría respondemos en forma casi automática "los niños". Pues Jesús así lo enseño, o así lo hemos escuchado.

Pero ¿que entendemos verdaderamente al respecto?

Es muy fácil repetir y decir firmemente, que de los niños es el reino de Dios; pero ¿lo creemos?, ¿lo entendemos? y ¿lo practicamos?

Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. (Mar 10:13-16)
Si leemos lo que nos escribió Marcos, veremos que de tales que son como niños, es el reino de los cielos. Para poder recibir el reino de Dios, hay que hacerce como niños.

Nosotros sabemos que los niños tienen muchas características especiales, son sinceros, directos, crédulos, simples, humildes, dependientes, viven el día, etc, etc.

¿Pero cual es la principal característica que Jesús resalta de los niños que debemos imitar?

Si leemos lo escrito por Mateo nos quedará más claro y veremos cual es la principal característica que debemos practicar, para ser grandes en el reino de los cielos...

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. (Mat 18:1-5)

Es la humildad, la principal característica de los niños que nos permite no sólo entrar, sino ser grandes en este nuevo reino de Dios. En los versos anteriores nos queda muy claro, que lo que Jesús resalta de los niños es la humildad, antes que cualquier otra cualidad. Esto que es completamente diferente a lo que acostumbramos ver en este mundo, nos enseña que en su reino, las cosas fusionan en un modo diferente y perfecto; y si en él queremos avanzar debemos conocerlo.

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat 20:25-28)

A Dios no lo podemos engañar, de modo, que si no nos hacemos niños (humildes); muy pequeños seremos en su reino. Pero si nos hacemos niños, seremos grandes en su reino...

Mira como lo afirma en el siguiente versículo:

Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. (Mat 19:30)

No todos los primeros serán postreros, sino que muchos lo serán y los postreros primeros; será muy sorprendente esto cuando se manifiesten todas las cosas en el reino de Dios; ya que muchos hombres que hoy están como cabezas y lideres espirituales de multitudes serán postreros (algunos ni siquiera estarán...) y muchos hombres y mujeres anónimos, serán primeros.

¿Por que?

Porque los que fueron primeros, ya tuvieron sus recompensas y reconocimientos en el mundo, incluso eran asalariados en sus funciones; en cambio, los últimos lo esperaron de Dios y no trabajaron por los honores del mundo, sino que en humildad para Dios en el Señor; sólo buscaron la gloria que proviene de Dios. Algunos hombres que hoy son reconocidos como hombres de Dios, lo seguirán siendo; pero estos son pocos (lo dice la Escritura, y no sólo yo).

¿Cual es el secreto para hoy y ese día tan importante, cuando nos sentemos a la mesa del Señor?

Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. (Luc 14:8-11)

Este es el secreto, es un principio en el Reino de Dios "Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido", no hay forma de darle un doblez a la palabra de Dios, esto es y será así. Yo creo que todos los que hemos, por misericordia de Dios, ido avanzando en este Camino, en su reino; estaremos de acuerdo que su palabras siempre se cumple, si o si. ¿No es verdad?

¿Por que, a veces, no avanzamos como queremos en el reino de Dios?

Tú ya lo sabes, por nuestra falta de humildad, por creer erradamente que sabemos las cosas que aún no entendemos; por eso el Señor nos debe derribar en nuestras fortalezas, para que entonces podamos tomar de lo nuevo que viene de él; mientras más resistencia oponemos más doloroso es el proceso de derribar... para poder tomar lo nuevo y eterno...

Recuerda el consejo de Jesús, sed mansos y humildes de corazón, y el yugo se torna fácil y ligera la carga...

En el Reino de Dios, todos partimos de cero (0); no hay nadie que lleve ventaja; sólo los niños. Mira que justo es Dios para con todos los hombres; no hay ninguno que tenga camino ganado antes de nacer de nuevo; todos debemos partir del comienzo en esta maravillosa carrera. Los que en un principio creíamos que teníamos méritos y cualidades útiles para Dios; con el correr de los años hemos experimentado que nacer de nuevo, significa precisamente eso NACER DE NUEVO; es decir, todas las cosas parten de cero. Mientras antes nos ponemos humildes en sus manos, más rápido avanzamos en este Camino.

Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. (1Co 3:18)

Cuando nos creemos sabios en nuestra propia opinión, sólo nos engañamos; debemos reconocer desde un comienzo nuestra completa ignorancia en las cosas de Dios, y así llegaremos a ser sabios para con Dios.

Todo nuestro conocimiento y sabiduría adquirido del mundo, ya sea ciencia, teología, filosofía, psicología, ingeniería, medicina, etc. etc. Todo debe ser puesto a los pies del Maestro, del creador de TODAS LAS COSAS. El nos enseñará de nuevo todas las cosas; ¡eh aquí él hace todas las cosas nuevas! ¿Te quedaras con las viejas y a punto de desaparecer?

Tu eliges...lo pones en práctica, y veras que es verdad...

Por lo demás, ejemplo tenemos, y demostración del resultado de ello; si lees lo siguiente, veras el camino que debemos tomar:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil 2:5-11)
Fíjate como Cristo siendo el resplandor mismo de la gloria de Dios, se despojó de esa posición, haciéndose hombre, y como hombre siervo, se HUMILLO a sí mismo obedeciendo hasta la muerte, y ¡muerte de cruz!. Se entregó por completo, y no se consideró a sí mismo. Por lo cual, es decir, por lo anterior: Dios lo exaltó hasta lo sumo, hasta en nivel más alto que existe; fíjate como él esperó el reconocimiento de Dios y no de los hombres; y Dios una vez probado lo llevó al extremo más alto de la creación; le dio nombre sobre todo nombre, para que en su nombre toda rodilla se doble, sea en el cielo, la tierra y debajo de la tierra, es decir, en todo lugar. Y todo esto para gloria de Dios Padre.
Haya en nosotros este mismo sentir, es decir, entender, considerar, opinión, disposición, pensamiento, obediencia, hacer caso, poner cuidado, poner la mira, etc.

Esta es una clave en el Reino de Dios; muchos hoy hablan del Reino de Dios; pero aún no encuentran ni la puerta...
Un abrazo; y la gloria sea para nuestro Dios Padre y Señor.

Rodrigo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hola rodrigo, muy especial tu comentario sobre el reino de los cielos, los mayores en el reino son los niños, aunque como podemos darnos cuenta, el mundo entero los desprecia practicamente y cuantas maldades hacia ellos, de ellos es el reino de los cielos. Son tan especiales para Dios, que cualquiera que hiciera daño a uno de ellos mejor le fuera que se atara una piedra al cuello y se tirara a un rio. Es bien delicado cuidar niños o enseñarles y predicarles.
Bendecido
luz maria valencia

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Asi es Luz Maria, el mundo no ve las cosas como son realmente; es decir, como Dios las ve. El mundo está ciego.
Que estes bien.
Rodrigo

Erika dijo...

muy acertado tu mensaje!...
yo aádiria el ejemplo q nos da Jesús al lavar los pies de los discipulos... siendo él, el maestro el Rey.. el mismo les servia... GRAN LECCION para los discipulos y para nosotros.. un claro ejemplo de humildad!!... de servicio.. y del signifikdo del Reino de Dios... pensar el los demás antes q en uno mismo...

Dios t bndiga Rodrigo!!...

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Gracias por tu comentario Erika. Al parecer tenemos mucho que eprender aún, estando con nosotros el Señor de Gloria, y no lo reconocimos...¿? Y hoy ¿cuantos lo reconocerían?...
Saludos.