sábado, 23 de enero de 2010

Porque tuve hambre, y me disteis de comer.


Creo que todos hemos leído o escuchado en más de alguna oportunidad, este pasaje de la Biblia, en que Jesús declara estas palabras "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber…" Bueno el mensaje de hoy, es respecto a lo mismo; con la gracia del Señor expondré algunos aspectos de esta palabra.

Este es un versículo muy repetido en muchos círculos religiosos, pero no muy practicado, no muy entendido; y diría yo, hasta olvidado en otros… Antes que nada, transcribo los párrafos completos de la Biblia a este respecto, por si no los recuerdan muy bien:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, (32) y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. (33) Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. (34) Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (35) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; (36) estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (37) Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? (38)¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? (39) ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? (40) Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.(41) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (42) Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; (43) fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. (44) Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? (45) Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (46)E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mat 25:31-46)


No haré una exposición completa de lo citado, ya que no es lo que hoy me pone el Espíritu para compartir, sino un aspecto o brillo de Su luz, particular para hoy. "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber".

Hermanos ¿Cuánto vemos hoy de estas palabras?, es muy fácil entender que el Señor nos manda a amar a los hermanos, y de tener cuidado de los más pequeños; ya que son "SUS hermanos más pequeños" (como lo dice la Biblia), y cuando lo hacemos a sus pequeños hermanos, a El lo hacemos. Si lo vemos en lo literal, que es muy correcto entenderlo así, no puede ser que tengamos el amor de Dios y vemos a un hermano más pequeño, y nosotros teniendo para compartir, no abramos nuestra mano para compartir con él lo que necesita, ¡eso no puede ser!; ya que eso no es amor. Y si aún no lo notas del todo, fíjate que el Señor hace referencia a estos pequeñitos como SUS hermanos (verso 40), es decir, no sólo tu hermano, sino más aún SU HERMANO, su familia, lo suyo, lo que le pertenece a El, lo íntimo de El, es decir, El mismo.

Podemos ver también como el apóstol Juan nos habla lo mismo "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?" 1Jn 3:17 Eso no puede ser, teniendo que dar (ya que todas las cosas las recibimos del Señor); el amor nos lleva a dar; y a dar gracias por esa oportunidad, de poder darle a él. Como dijo el Señor hace tanto, se cumplen en nosotros sus palabras: "Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses". (Mat 5:42) Todo esto viene de Dios, y él lo pone en nuestro camino; nosotros somos los que tenemos que abrir bien los ojos.

Sabemos también que nadie puede dar lo que no tiene, por eso sabemos que no es bueno ser ociosos, sino trabajar para tener que compartir con nuestros hermanos. Si tú has vivido esto, y lo has experimentado y lo comprendes; Si tu respuesta es afirmativa, es el paso previo para vivirlo en la profundidad que el Señor nos quiere dar, y es el más valioso llamado. Si aún no lo entiendes, y no lo vives; debes obedecerlo ya que a eso te invita el Señor. ¿A que me refiero? Bueno, cuando el amor de Dios está en tu corazón, y tú buscas el bien de tus hermanos y no esperas recompensas de tus hermanos, sino esperas en tu Señor; que sabe en lo secreto. ¿No es tiempo de darles lo que realmente necesitan?; ¿no será también, y más aún, el hambre y sed espiritual que tienen estos más pequeños, a lo que nuestro Señor nos invita a compartir?, ¿no será que por ser aún pequeños, necesitan mucho de los hermanos mayores para recibir su alimento a su tiempo y protección? Verdaderamente y de verdad se cumple, que para eso nos puso Dios el Señor, para alimentar a los hambrientos, para saciar a los sedientos; y no sólo eso, sino para recoger a los forasteros, cubrir a los desnudos, visitar a los enfermos e ir a los presos. Hermanos, si verdaderamente el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones; y no podemos compartir lo material de lo que Dios nos ha dado para compartir con el que necesita, mucho menos podremos proveer y compartir lo Espiritual. Este es un principio divino, si no podemos dar lo material; ¿cómo podremos dar lo Espiritual? Es algo que nos declara lo que hay en el corazón del hombre, si en el corazón del hombre no hay amor para compartir de lo que Dios nos abundó, ¿como habrá gracia de Dios para compartir lo que proviene de Dios mismo? Es imposible, ya que aún está persona debe ser disciplinada por el Señor, o realmente aún no conoce a Dios. El Señor nos quiere a todos en ello, compartiendo lo que es de El, primeramente con nuestros bienes y lo superior que es El mismo, a todos en la medida de su crecimiento y don que le ha sido dado, amando al hermano, y apuntando a que podamos ver la necesidad de los hermanos; y podamos disponernos de corazón a ser siervos útiles a nuestro Señor. Si de corazón puedes compartir lo material por amor, no tengas dudas que Dios te abundará en lo Espiritual. Y se cumplirá en nosotros la palabra de Jesús: Más bienaventurado es dar que recibir. Hch 20:35.

Hoy incluso existe una distorsión en el evangelio, y se dice que hay que dar hasta que duela; eso no es correcto; ya que Dios ama al dador alegre, y no el que da por obligación, o de mala gana, con dolor o por justicia propia, o por gloria personal; eso no es correcto y dicha enseñanza no está en la Biblia. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. (2Co 9:7) Hay muchos "ministros de Dios" (lo pongo entre comillas), que han olvidado (o no conocen) esto. Ellos sólo esperan sacar frutos de los más pequeños (cuando estos tienen algún bien material), y no ven que son ellos, los llamados a abastecer los graneros con alimento para el pueblo de Dios. Ellos juntan muchas ovejas y las cuentan con avaricia, esperando sacar frutos de ello (carne, leche y lana). Para ellos los rebaños no son más que bienes personales, a los cuales sacar provecho particular. Y de las ovejas que no ven posibilidad de muchos fruto, esas mejor las dejan pasar…(me llama la atención tanta ceguera, de cómo en algunas congregaciones se ora con ímpetu pidiéndole al Señor que vengan empresarios, que vengan profesionales, que vengan autoridades a ser parte de sus filas; ¡esto no es lo que Jesús predicó!, sino que El llamó a todos los pecadores, sin importar su importancia que tenían en el mundo, sin importar cuanto dinero o gloria tenían, ya que Dios no hace acepción de personas; estos hombres sólo quieren las ofrendas y diezmos de dichas personas, para hacer "la obra de Dios" que no es más que obra de hombres, estos hombres sólo buscan agrandar las filas de sus ovejas, para su gloria personal.

Dios no necesita del mundo para hacer su obra; él la hace, y por medio de Su iglesia (esto es, los que están unidos a El), El es dueño de todo y no le pide limosnas al mundo, como si necesitara algo del mundo; lo que él busca son todas las personas del mundo para que tengan vida en El, por un amor tan grande por el cual entregó su propio Hijo).

Hermanos, si en realidad tenemos a Cristo morando en nuestros corazones, por medio de su Santo Espíritu; somos nosotros los llamados con la gracia de Dios, a proveer y aliviar a los hambrientos, sedientos, forasteros, enfermos, desnudos y prisioneros; en la medida del don de gracia que cada uno tenga, que le haya sido dedo de lo alto. Cuando tu ves a tu hermano tener necesidad, no puedes cerrar tu corazón para con él. Y más aún cuando ves una necesidad tan trascendente e importante para la eternidad como son las cosas Espirituales, ¿cómo no gozaras compartiendo tu pan del cielo y tu bebida viva con él? Porque el verdadero pan es Cristo, y la verdadera bebida es Cristo; creyéndole y siguiéndolo. Y como sabemos, que nadie puede dar lo que no tiene, es por ello que debemos por amor, pedir en oración que seamos siervos útiles en su Reino, por su gracia y misericordia, para que tengamos abundancia que compartir con estos hermanos pequeños, de nuestro Señor. No sea que nos creamos en nosotros mismos que tenemos mucho que dar, en la vanagloria de nuestra mente; ya que todo don celestial viene precisamente desde el cielo y no del hombre; sino que el hombre es el conducto necesario para poder comunicar dicho don a los hombres. Es por eso que debemos entender más ahora, nadie puede dar lo que no tiene; debemos pedir, buscar y llamar, para poder tener algo que ofrecer al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo y al cautivo. De otra manera, no habrá provisión abundante de Dios, por medio nuestro. A veces no entendemos bien las cosas, y pensamos que es responsabilidad del Señor levantar al caído, dar de comer al hambriento, saciar al sediento, cubrir al desnudo, visitar al enfermo e ir al prisionero. Y olvidamos, que nuestro Señor actúa por medio de Su cuerpo que es la iglesia; y él lo hace cuando cada miembro en particular está unido a la cabeza, y recibe la urgencia de su Señor.

Experimentar el amor de Dios, es como una prolongación de Dios mismo. Desgraciadamente, en ocasiones vemos hermanos más pequeños, y al contrario de ayudarlos, nos llenamos de juicios para con ellos, y no nos damos cuenta que debemos procurar ser una ayuda para ellos, y no un dedo acusador. Una mano que sostiene, una mano que ayuda, una mano de Dios y no un dedo inquisidor.

Me gustaría compartir lo que dice el siguiente versículo, que a veces nos puede confundir un poco, respecto a nuestro llamado a no desfallecer en ayudar a los hermanos cuando los vemos caídos (y que no necesariamente lo están), es el siguiente:

Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Rom 14:4)

A veces esto lo podemos mal entender, sacándonos de nosotros el oír ser llamados a hacer algo por el hermano caído, y decimos que para el Señor está caído o de pie, y él es poderoso para hacerle estar firme. El Señor es muy poderoso, de hecho es TODO PODEROSO. Pero no es esto lo que esta palabra nos quiere enseñar, sino a no juzgar al hermano; a no juzgarlo porque tiene hambre y está débil o porque lo vemos caído, a no juzgarlo porque tiene sed, a no juzgarlo porque está enfermo, porque está preso o desnudo. Muchos hoy se escandalizan con el desnudo y no lo cubren, ven al enfermo y lo condenan de pecado, ven al débil y no proveen de alimento (y no lo pueden hacer, ya que nada tienen ellos para ofrecer sino prejuicios). Si leemos el verso anterior (el verso 4 citado), en todo su contexto, nos quedará muy claro que esto habla de no juzgar al hermano, y no que no podamos ser un medio de bendición para ellos.

El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Rom 14:3-4)

Ahora puedes ver, que no es el propósito de Dios que seamos fariseos e interpretes de la ley, para juzgar a nuestros hermanos; sino un medio limpio y apropiado de servicio a "sus pequeños hermanos" para la gloria de Dios, por su gracia. Recuerda que muchos religiosos del tiempo de Jesús estaban muy atareados definiendo que era licito y que no era licito, que era lícito y que no era licito hacer un día de reposo, etc; pero estuvo delante de ellos el mismo Señor de Gloria que ellos debían conocer y por el cual se supone hacian todo lo que hacian, y no lo reconocieron; es más, lo persiguieron hasta matarlo; pero resucito por el poder de Dios; Gloria a El. Estos hombres eran los fariseos, saduceos, escribas e interpretes de la ley, muy atareados con las "cosas de Dios", y no conocieron a Dios. Que no sea que no veamos lo que Dios nos pone por delante, y seamos ciegos, sordos e insensibles a sus llamados.

El Señor quiere abundarte para que puedas, dar al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo, al prisionero; pero para ello debes buscar, llamar y pedir; y sobre todo debes disponer tu corazón para que su amor, te abunde para con sus y tus hermanos pequeños; sin amor todo es sin sentido y sin sabor. Necesitamos ver nuestras carencias para tomar en Cristo lo que nos falta, para poder servir y ser útiles. Todos tenemos una función que cumplir en el Cuerpo, y no hay ningún miembro que vaya a carecer de algún don del Espíritu de Dios en él. Debemos procurar descubrirlos, recibirlos y perfeccionarlos.

Ahora cobran mayor peso las palabras del apóstol Pablo, que siendo muchos y distintos cada uno de nosotros, según el don de Dios que ha recibido deber servir a los hermanos. Para que en la iglesia del Dios vivo no haya escasez, sino fruto abundante agradable delante de sus ojos.

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Rom 12:4-10)

Y por último, Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. (1Cor 14:1)

Seguid el amor, Dios es amor; y sin amor todo don espiritual no tiene sentido, ya que es para los edificación de los hermanos. Y dice la palabra PROCURAD, es decir, desead y buscad los dones espirituales y sobre todo que profeticéis (hablar inspirado por Dios). Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. (1Cor 14:12)

Así que si tu pequeño hermano tiene alguna necesidad espiritual, dale a Cristo que él saciará su hambre, dale aguas vivas y saciaras su sed, dale una palabra de la misericordia de Dios que cubra su vergüenza, anúnciale el evangelio para su sanidad y enséñale la Verdad, para que tenga libertad. No lo podremos hacer sin recibir y ejercer todo don que viene de lo alto; y los cuales debemos procurad por amor a los hermanos para su provecho, es decir, la edificación de la iglesia. No es una actitud pasiva la que debemos tener para con el servicio a Dios y nuestros hermanos, sino que debemos desear y buscar con pasión ser abundados en ello; y sabemos que Dios nos responde todas nuestras oraciones en el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor. Así es.

Además, la Biblia nos enseña a PROCURAD LOS MEJORES DONES; y eso es de Dios. Hermano, hoy el Señor tiene en su corazón que pidas, que llames y que busques; y que no quedes en una posición de sueño espiritual; sino que trabajes con el poder de su gracia que puede obrar en ti, por medio de la fe en Cristo Jesús. No es por la comida y la bebida material que Dios nos quiere ansiosos, sino que nos quiere anhelando su comida del cielo, la cual sólo Cristo nos puede dar.

Y aún una vez más, el Espíritu nos dice: Procurad, pues, los dones mejores. (1Cor 12:31) ¿Y por que Señor los debemos procurar? Los debemos procurad hermanos, para que él nos pueda decir gustoso, aquel día: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Espero que este mensaje, despierte en tu interior una oración de corazón al Padre para poder ser más útiles en su Reino; y nos descubra en nuestra debilidad; para ser abundados y fortalecidos con poder por su Espíritu, para su gloria. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (Juan 6:27) Nadie puede dar si primero no recibe, trabajemos pues por esa comida que el Hijo del hombre nos da; porque a éste señalo nuestro Dios Padre. Amen.

Más bienaventurado es dar que recibir. Hch 20:35.

1 comentario:

agape dijo...

HARMANO QUE DIOS BENDIGA SU PRECIOSA VIDA ,REALMENTE ES MUY VALIOSO LO Q USTED PREDICA Y CON MI ESPOSO ESTAMOS TOTALMENTE DE ACUERDO. EL DAR ES UN PRINCIPIO FUNDAMENTAL EN LA VIDA DE UN VERDADERO CRISTIANO GRACIAS POR SER TAN CLARO Y PRECISO QUE DIOS LO BENDIGA SOMOS DE ARGENTINA LUIS Y MONICA LORENZO