lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

     ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?, se preguntaban los discípulos
 del Señor, cuando lo vieron hacer obedecer al viento y el mar…

Leamos el texto en el evangelio de Marcos…

Y les dijo aquel día cuando fue tarde: Pasemos al otro lado. Y enviando la multitud, le tomaron como estaba en el barco; y había también con él otros barquitos. Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se llenaba. El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dijeron: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza. Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? (Mar 4:35-41)

Tremenda pregunta que se hicieron los discípulos, y sólo había una forma de contestarla; ellos sabían que la creación sólo obedecía a su creador; ¿y que hombre es éste, que aún el mar y el viento le obedecen? Había una característica en este hombre que no se había manifestado antes por ningún hombre, en todo el antiguo testamento, cuando los hombres de Dios desafiaban las leyes naturales, lo hacían tras la oración y/o instrucción del Señor; hoy veían a este hombre dando instrucciones directas a la naturaleza, desafiando lo que ellos creían establecido…

Veamos el siguiente texto:
Alaben al SEÑOR (YHWH) por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Y ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo. Los que descienden al mar en navíos, y hacen obra en las muchas aguas, ellos han visto las obras del SEÑOR (YHWH), y sus maravillas en el mar profundo. El dijo, e hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas; suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su ciencia es perdida; claman al SEÑOR (YHWH)  en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan. Se alegran luego porque se reposaron; y él los guía al término de su voluntad. (Sal 107:21-30)

En lo citado puedes ver que el Señor Dios (YHWH); es quien tiene autoridad para parar los vientos y las ondas; los discípulos conocían las Escrituras y debieron haber conocido este salmo; mira como es un paralelo que habla lo que el Jesús hizo.


¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?, YHWH es la transliteración del nombre propio del Dios de Israel revelado a Moisés en el Sinaí; los judíos hoy El Nombre lo pronuncian como Adonay, es decir, Señor (por no tomar en vano su nombre). Este salmo nos enseña que Jesús es el Señor. Amén.

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