miércoles, 25 de diciembre de 2013

Oro, incienso y mirra.

Sabemos que todo lo que existe es del Señor, nuestro Dios; ahora, yo me pregunto, ¿Cómo podremos darle algo, si él es dueño de todo lo existente?, ¿Podremos agradarlo entregándole algo, siendo que de él procede todo el universo…?

Cito un par de textos bíblicos al respecto, donde nos muestra que él es dueño de todo, y que es imposible darle primero, ya que de él todo procede:

¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. (Job 41:11) 

¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Rom 11:35-36)

Las preguntas anteriores son muy interesantes, porque a pesar de ser todo procedente de él, hay tres cosas que él considera valiosas, y se satisface de recibirlas de nosotros, veámoslo:

Cuando leemos el Capítulo 2 del evangelio de Mateo, nos encontramos con la historia de los magos de oriente, que visitaron a Jesús en los días posteriores de su nacimiento; y en ello encontramos que los magos ofrecieron al Señor tres regalos de sus tesoros personales: oro, incienso y mirra. Como sabemos que las cosas materiales tienen un significado espiritual y una enseñanza que dejarnos en la Biblia, el tema de este mensaje es entender ¿Qué significan estos tres regalos que ofrecieron estos “paganos de oriente” al Señor, y que le fueron agradables, de tal manera que quedaron registrados en las Sagradas Escrituras?

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mat 2:11)

Veamos que estos tres “paganos de oriente”, representan de alguna manera, la nueva generación que fue incorporada por Dios, al ser rechazado por su pueblo el Mesías, estos hombres de oriente, sin tener el linaje sanguíneo de Abraham (pero si el espiritual), tuvieron la visión de detectar que un gran acontecimiento que estaba ocurriendo en este planeta, ellos fueron guiados por la estrella del Señor, hasta llegar a la casa en que estaba Jesús, el nacimiento de un gran rey (nota que la Biblia acá habla de casa y no pesebre, ya que esto es posterior a su nacimiento, ya estaban habitando en casa).

Ahora, podemos ver, que si es posible llegar con las manos llenas al Señor y agradarlo con nuestros presentes: estos deben ser oro, incienso y mirra; son los regalos que debemos entregarle al Señor.


¿Y qué significado tienen?

Oro: El primer regalo que se le entrega al Señor, es el oro; no se pueden entregar los otros dos regalos sin tener y entregar oro antes; es por ello que la Biblia lo pone en primer lugar, no por un tema de importancia, sino por un tema de cronología y requisito… me explico: El oro representa nuestra fe, es decir, el creerle al Señor; ese es el primer presente que le `podemos y debemos entregarle, y del cual se agrada el Señor; por el contrario, la Biblia enseña que es imposible agradar a Dios sin fe. Es pues la fe este primer regalo y requisito, además el Señor también nos explica que nuestra fe es más preciosa que el oro, y así como el oro se prueba con fuego, así lo debe ser también, nuestra  fe. Es con la fe que alcanzamos justicia ante Dios, y sin ella, todo lo que ofrezcamos será impuro ante Dios.

Sin antes creer, no hay nada y todo es imposible para con Dios, es por ello que lo primero que podemos entregar como un regalo a nuestro Señor es que le creamos, cuando no lo hacemos, lo hacemos mentiroso y no le agradamos.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Heb 11:6)

…para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, … (1Pe 1:7)


Ahora vemos que cuando le creemos al Señor, le agradamos y es un valioso regalo que entregamos ante él, entendiendo que le fe viene de oír su voz, y creerle, es decir, hacerle verdadero, santificando su Nombre. Sin fe, tenemos las manos vacías, y obviamente, nada podremos entregar que le agrade. Lo primero es la fe; por ella alcanzamos justicia ante Dios, y podemos presentarnos ante él.

Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. (Rom 3:30)

Es muy importante notar, que a pesar de que la fe podemos entregarla al Señor, somos nosotros los principales beneficiados de creerle y no dudar de sus palabras que son verdad; por ella obtenernos buen testimonio y alcanzamos las promesas de Dios.

Incienso: En segundo lugar vemos que estos hombres entregaron de sus tesoros, incienso, luego del oro (la fe), podemos entregar incienso al Señor (no antes); el incienso representa nuestras oraciones (la oración sin fe es estéril), es decir, nuestra comunión con el Señor, es decir, no sólo las oraciones que suben, sino las que vienen hacia debajo de parte de él, la comunicación diaria con el Señor (recordemos que el Señor ya vive en nosotros, de modo que también podemos decir de las oraciones que entren y salen de nuestro corazón). La alegría del Señor es la parte habitable de la tierra (quienes han hecho habitables sus corazones para él por la fe) y disfruta con sus hijos. Veámoslo en el siguiente proverbio:

Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres. (Pro 8:31)

Acá podemos ver el significado del incienso, las oraciones de los santos, es decir, sus hijos:

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; (Apo 5:8)

El incienso es la comunión diaria y permanente con nuestro Señor, es la comunicación con él, de que no descuidemos eso, le damos una gran alegría y disfrute.

La oración tiene un propósito en el reino de los cielos y en la edificación de la iglesia, por ella hacemos nuestras peticiones, descargamos nuestras cargas, nos comunicamos y esperamos las palabras del Maestro que nos guía y enseña todas las cosas. La oración nos lleva a tener esperanza, por alcanzar lo pedido; que ciertamente llegará lo que Dios nos ha ofrecido. Es una relación de intimidad en gozo, de hacerlo participe de nuestra vida, anhelos, temores y desafíos, de esperar de él, el verdadero sentido por el cual fuimos creados, llamados y escogidos. Sus palabras son nuestro alimento.

Mirra: En tercer lugar se encuentra la mirra (no se puede entregar sin oro e incienso previamente), está representa la consagración al Señor por amor, es decir, la obediencia absoluta y entrega completa al Señor; incluye desestimarse a uno mismo (si fuese necesario el sacrificio). Así como un vaso de mirra debe ser roto, para ser derramado y gustar su fragancia; así debemos estar dispuestos a entregar la vida por quien la entregó por nosotros primero.

Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2Co 5:14-15)


La mirra representa la consagración (obediencia completa) por amor. La mirra representa el ser derramados por amor al Señor voluntariamente, es el propósito de todo, el amor. Es la oportunidad más alta y sublime, que el Señor da como un privilegio a quienes lo siguen por donde quiera que va.

El Señor nos enseñó como manifestamos nuestro amor hacia él:

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. (Juan 15:10-14)

En la obediencia por amor, permanecemos en su amor; obtenemos su gozo y es manifiesto cuando damos nuestra vida por los hermanos, como él lo hizo. Somos derramados por amor, olor fragante al Señor. ¿Cómo manifestamos nuestra obediencia por amor? Guardando sus mandamientos, y el mandamiento del Señor es que nos amemos de la forma que él nos ha amado; y ese amor llega a su plenitud dando la vida por sus amigos.

Vemos el siguiente ejemplo, donde el apóstol Pablo lo expresa:

Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. (Filipenses 2:17)

Vemos que siendo el Señor dueño de todo lo que hay, hay tres cosas que le agradan que pueden venir del tesoro de nuestro corazón hacia él, el oro (la fe), el incienso (oración-comunión) y la mirra (obediencia-amor).


También lo anterior, lo pueden ver en figura en el antiguo testamento; con los tres tipos de sacrificios que se hacían al Señor por los sacerdotes: por el pecado, holocausto de olor grato y consagraciones de olor grato (ver éxodo 29 y Levítico 8). Recordemos que debemos llegar a ser un reino de sacerdotes para Dios; es por ello, que estos tres tipos de sacrificio, nos muestran en figura y parábolas, lo que el Señor espera de sus verdaderos sacerdotes. Amén.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi comentario personal, es que el hombre está llamado a la trascendencia con Dios, de tal forma que la fe no debe discutirse pues es la que nos lleva a la salvación de nuestra alma. sin Dios nada existe

Francisco dijo...

Quisiera agregar unos versículos que muestran la mirra como ingrediente de la unción sagrada, utilizada para la consagración.

El Señor habló con Moisés y le dijo:
Toma las siguientes especias finas:
seis kilos de mirra líquida, tres kilos de canela
aromática, tres kilos de caña aromática,
seis kilos de casia, y cuatro litros
de aceite de oliva, según la tasación
oficial del santuario.
Con estos ingredientes harás un aceite,
es decir, una mezcla aromática como
las de los fabricantes de perfumes.
Éste será el aceite de la unción sagrada.
Con él deberás ungir la Tienda de reunión,
el arca del pacto,
la mesa y todos sus utensilios,
el candelabro y sus accesorios,
el altar del incienso,
el altar de los holocaustos y todos sus utensilios,
y el lavamanos con su pedestal.
De este modo los consagrarás,
y serán objetos santísimos;
cualquier cosa que toque esos objetos
quedará también consagrada”
Éxodo 30:22-29

Sol Garay dijo...

Al Padre de Jesús Cristo las gracias.
Nunca lo había pensado de esa forma... tiene sentido. Cuantas maravillas por descubrir hay en La Biblia!!
Bendiciones.