miércoles, 13 de febrero de 2008

No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros

Respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. Si enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. Pero si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. Gen 43:3-5


Cuando volvieron los hijos de Israel por alimentos a Egipto (a José); hay una sentencia muy importante de ver y es la siguiente:

"No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros." les advirtió José a sus hermanos, (los hijos de Israel, es decir, el pueblo de Dios).

¿Que significa?

¿Que nos quiere enseñar el Espíritu con esto?

José representa a Jesucristo; los hijos de Israel nos representan a nosotros cuando buscamos el rostro del Señor; y la sentencia es clara y precisa para cuando nos acerquemos a Cristo; no veremos su rostro si no nos presentamos en paz con nuestro hermano, no obtendremos alimento espiritual si no nos presentamos en paz con nuestros hermanos ante EL. Una vez que podemos ir con nuestro hermano ante su presencia; veremos su rostro. Esto es muy glorioso hermanos; veremos su rostro si estamos en paz con nuestros hermanos; si no es así debemos ponernos al día en nuestros ofensas y luego buscar su rostro; que entonces si lo encontraremos...

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Mat 5:23-26

Muchas veces no entendemos por que nos sentimos lejos del Señor; es sabio entender que nuestro Dios y Señor es el mismo hoy, ayer y por los siglos. Y no podemos buscarlo sin antes reconciliarnos con nuestros hermanos.

La oración que Jesús nos enseño, tambien no habla lo mismo...


Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Mat 6:12


Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben... Luc 11:4


Meditemos que esto es muy importante de conocer, y puede ser un tropiezo en nuestra relación con nuestro Señor...

Un abrazo y que la gracia de nuestro Padre y Señor nos inunde, por su misericordia.

Amén.


Rodrigo


Lectura:


Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Mat 18:21-35

1 comentario:

José Leonardo dijo...

Gracias por la reflexión, hermano, lo que me da pena es que a veces hay cuentas muy viejas que uno cree que las personas tienen presentes y quiere valor pedir perdón así.