martes, 6 de septiembre de 2011

¿Orando por los muertos?

Vemos muchas autoridades de iglesias denominadas cristianas orar por los muertos, y así lo enseñan a sus seguidores, hacen ceremonias religiosas y oran por los que ya fallecieron, se hacen intercesores por los muertos: ¿Es correcto eso?, ¿Jesús lo enseño?, ¿Qué enseño Jesús al respecto?, ¿Está escrita en la Biblia esa práctica?, ¿Qué persiguen con ello?

Se me viene el siguiente verso de Salomón, cuando veo esas prácticas de orar por los muertos:

Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón. (Ecc 7:2)

Mejor es para el hombre ir a un funeral, que a una fiesta; porque del primero verá cual es el fin de todos los hombres; y puede ponerlo en su corazón. ¡Importante! ¿O no?

En la sociedad moderna, no sólo se ha escondido la muerte; sino que también se ha hecho de un ídolo la fiesta, el banquete; eso es otro gran engaño, se esconde la muerte y se ensalza el banquete, pero la verdad es que el tema que expondré no va por ese lado. Me refiero, no va por el lado del banquete, sino por la oportunidad que hoy se pierde en el funeral o luto; de hablar la verdad.

El funeral es una buena oportunidad de hablar al corazón de los hombres, acerca del término de la vida, acerca de la salvación eterna, acerca del futuro que muchas veces se quiere esconder u obviar. Y mostrarles que tengan presente que la muerte los puede sorprender sin aviso; la vuelta de la esquina, recordarles su realidad. Hay iglesias denominadas cristianas, que han trastocado hasta esos momentos de dolor de la humanidad, para declarar mentiras y engaño, a cambio de algún dinero; hacen y dicen lo que la gente quiere oír, y no lo que Jesucristo enseño. Complacen a los hombres, desprecian al Señor (¿Puede un ministro que se llama cristiano, enseñar lo que Cristo no enseñó?).

Hombres y mujeres consternados asisten a velorios y funerales; buscando alguna respuesta, consuelo y esperanza para sus seres queridos; y lo que encuentran en muchos casos, que aquella oportunidad de contarles la verdad, de enseñar lo que Jesucristo enseñó; se les engaña haciendo, oraciones, misas y cultos; en nombre de los muertos (y en muchos casos por algún precio). Dando a entender, que con las oraciones de estos religiosos, estas personas estarán mejor, venden oraciones a Dios, por algún dinero, dándole la esperanzas a sus dolientes familiares, de una intercesión ante Dios, para que pasen a mejor vida.

En toda la Biblia y de las enseñanzas de Jesús; no hay ni un sólo ejemplo donde se enseñe a orar por los muertos; no hay ningún ejemplo donde Jesús la haya hecho; no hay ningún ejemplo donde algún apóstol lo haya hecho (orar por los muertos);

¿Y por qué?

Podemos leer el siguiente párrafo que Jesús enseñó; acerca de la muerte de dos personas; claramente nos muestra que es imposible pasar una persona que está en el Hades al paraíso, es imposible; ya se cumplió su tiempo:

Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. (Luc 16:20-31)

“Una gran sima (barrera infranqueable) está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá”

No existe ninguna posibilidad de mover un alma que ya partió, desde el Hades; fuera del Hades. Como dice el autor de la carta a hebreos: Y de la manera que está establecido a los hombres, que mueran una vez; y después, el juicio, (Heb 9:27) no hay posibilidades intermedias, no hay oración que pueda cambiar el destino que una persona busco, cuando el tiempo se terminó.

Hoy se pierden muchos ministros la oportunidad de hablar la verdad, se pierden la oportunidad de contarles la verdad en los duelos o funerales; cuando muchos hombres se hacen las preguntas más importantes de sus vidas, cuando son más receptivos; ¿y qué es lo que muchas veces oyen, de estos errados representantes de Dios?; hablan de esperanza cuando ya el destino está jugado en quienes partieron, oran por los muertos, cuando deberían estar orando por los vivos, hablan ignorancia y engaños, cuando deberían hablar lo que su Maestro enseñó y enseña.

Dolor me da como el enemigo opera en el pecado del hombre, éstos por mantener un buen nombre, algunos ingresos, decir lo agradable a los oídos, hacerse importantes, dejan la verdad, y la cambian por sus beneficios personales. Veo como el costo lo pagan las personas que de alguna manera buscan a Dios en estas personas, por su ingenuidad son engañadas y desviadas.

Dejo está carta abierta, si alguno quiere explicarme y demostrarme con la Biblia que estoy equivocado, que si debemos orar por las personas que ya partieron; y que con nuestras oraciones cambiaremos sus destinos eternos. Atento estoy a vuestras opiniones, a que me demuestren por las Sagradas Escrituras mi posible error. Por lo pronto, Dios nos ha enviado a ser testimonio a los vivos, para enriquecerlos en sus destinos eternos; mientras hay tiempo; para que nadie se pierda.

Saludos y paz a todos.

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