domingo, 22 de octubre de 2017

El buen Pastor deja las 99 ovejas…

Con mucho cariño, mi querido lector, hoy les quiero compartir una reflexión de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, de cómo el Buen Pastor deja las 99 ovejas y va en búsqueda de la extraviada. Sé que hemos escuchado esta enseñanza más de alguna vez, pero quiero llamar tu atención acerca del ¿CÓMO el Pastor hace esto hoy en día?
Leamos en Lucas lo siguiente:

Entonces les propuso esta parábola: ¿Qué hombre de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se ha perdido, hasta que la halla? Y cuando la encuentra, regocijándose, la pone sobre sus hombros, y regresando a la casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: ¡Alegraos conmigo, pues hallé mi oveja perdida! Os digo, que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de arrepentimiento. (Lucas 15:3-7)

En esta parábola entendemos que el Pastor es el Señor Jesús, las ovejas somos nosotros sus discípulos, la oveja extraviada es el que se sale del Camino, y se extravía. Y es Jesús quien va y la trae de vuelta. En grandes rasgos eso es lo que vemos en Lucas. ¿Cierto?
Podemos ver como esto se ajusta a lo expuesto, en el Antiguo Testamento, por el profeta Ezequiel, veámoslo:

Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré descansar, dice el Señor Dios. Yo buscaré la perdida, y haré volver la descarriada, y vendaré la perniquebrada, y fortaleceré a la enferma. Más destruiré a la engordada y a la fuerte. Yo las apacentaré con justicia. (Ezequiel 34:15-16)
Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi prado, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 34:31)

Teniendo más o menos claro lo anterior, en lo que quiero llamar tu atención es la pregunta: 

¿CÓMO el Buen Pastor hace esto?, pues sabemos que físicamente el Señor Jesús está en el cielo a la diestra de Dios en las alturas…

Yo he visto esta respuesta en el evangelio de Mateo; en este evangelio vemos que el “Cómo” el Señor Jesús va en la búsqueda de la oveja perdida (extraviada); es muy importante distinguirlo y entenderlo; para lo cual cito el texto en cuestión (primera parte):

¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había perdido? Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.  (Mateo 18:12-14)

Vemos en el texto anterior mucha similitud con Lucas (citando anteriormente), y cada diferencia es un aporte especial al significado completo de dicha parábola (cosa que a lo mejor más adelante podríamos analizar).

Ahora te quiero hacer notar que los versículos siguientes a esta parábola en Mateo (15 al 17), son la explicación de ese “Cómo” que nos planteamos, es decir, ¿Cómo el Señor Jesús va a buscar la pequeña extraviada? Esto lo vemos claramente, pues al comenzar dichos versos con la frase “Por tanto”, es decir, lo siguiente es el resultado de lo primero, es la explicación practica de la parábola de las 99 ovejas. Leamos lo que sigue, es decir, la explicación del Cómo:

Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere a ellos, dilo a la Iglesia; y si no oyere a la Iglesia, tenle por un mundano y un publicano.  (Mateo 18:15-17)

El texto anterior, nos indica claramente el Cómo va el Señor a buscar su ovejita extraviada:

Primero, debemos notar que la forma de ser extraviado es haber pecado contra un hermano y no haberse arrepentido, es decir, cuando una oveja peca contra el cuerpo de Cristo y no se arrepiente, aunque esté físicamente muy cerca de los hermanos, está muy lejos espiritualmente de la comunión del Cuerpo de Cristo. Esta puede seguir participando de cultos, estudios y reuniones, pero su comunión con el Cuerpo está rota, y está espiritualmente extraviado, es decir, separado.  Aunque esté muy cerca, físicamente del la iglesia aún.

Segundo, se establece un proceso de tres etapas para la restauración de la comunión del hermano extraviado (aquel que pecó contra el Cuerpo); la cuarta etapa es cuando no hay arrepentimiento del pecado (lamentablemente, pero siempre nos queda la esperanza para el futuro):

            ve, y redargúyele entre ti y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
        si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra.
            Y si no oyere a ellos, dilo a la Iglesia;                       
y si no oyere a la Iglesia, tenle por un mundano y un publicano.

Lo ideal es que esto se resuelva en la primera etapa; de no ser así, que sea resuelto en la segunda etapa;  o por último en la tercera; para no llegar a la cuarta. Aunque la cuarta es una etapa también de misericordia, pues al tenerle como una persona del mundo, el hermano extraviado puede recapacitar y darse cuenta de su error y volver al rebaño, con Su Pastor y hermanos.

En el proceso descrito por Mateo; vemos  la forma que el Buen Pastor, que dio su vida por sus ovejas, va a buscar la extraviada; lo hace por medio del los hermanos (ovejas); no es que el Señor baje del cielo personalmente, sino que lo hace a través de Su cuerpo, que es la  iglesia. El hermano que se ha extraviado, puede pensar equivocadamente, que el Señor vendrá en persona a corregirlo (entendiendo mal la Biblia), eso es una falta de humildad y conocimiento; pues el Señor actúa por medio de Su Cuerpo que es la iglesia. Si no reconoce al Señor en sus hermanos, está en real peligro, pues es un engaño pensar que Dios vendrá en persona, bajando de su trono a corregirle su error. Debemos ser humildes y ver en los hermanos (enviados por el Señor), al Señor mismo como el Buen Pastor que nos busca y nos quiere hacer volver al Camino de la Verdad y el Amor. La soberbia nos aparta de Dios, nos aparta del Camino Correcto; con humildad debemos ver en los hermanos (enviados por el Señor) al Señor mismo que nos viene a buscar con Verdad en Amor. Pues los hermanos que se han extraviado, esperan que el Espíritu Santo les hable; pero no se dan cuanta en su pecado y engaño, que no han escuchado al Espíritu Santo; pes por eso que los hermanos deben acudir a restaurarlo; y no persistir en la soberbia y orgullo, que están esperando la voz del Señor, cosa que no están haciendo, pues el Señor mismo les está hablando por medio de los hermanos.

Algunos hermanos piensan erradamente, que están muy seguros, pues al entender mal la forma de cómo el Buen Pastor va a buscar las ovejas extraviadas, dejando las 99 van a buscar la perdida; siguen perdidos (sin darse cuenta), esperando que el Señor mismo en persona los vaya a buscar (si es que estuviesen perdidos); y  no se han dado cuenta que han rechazado al Señor en sus hermanos ya tres veces; el mismo número de veces que Pedro lo hizo; y no se ha arrepentido (al contrario de lo que hizo Pedro). El Señor hoy hace las cosas por medio de Su Cuerpo que es la iglesia, debemos entenderlo para no despreciar al Señor cuando nos viene a buscar, si es que hemos pecado y no nos damos cuenta y hemos rechazado la voz del Espíritu Santo en nuestros corazones; y luego lo hacemos en nuestros hermanos y su Cuerpo. Y no seguir por el camino de la soberbia, orgullo y la ignorancia, que debe ser el Señor mismo quien venga a buscarnos, si es que estuviésemos en alguna medida errados (cosa que claramente cuando hay soberbia y orgullo no veremos).

Resumen hasta aquí:
EL Pastor va a buscar la oveja pérdida, por medio del Cuerpo de Cristo; la oveja se extravía cada vez que peca contra algún hermano, y no se arrepiente ni reconcilia (no oye la voz del Señor, por medio de su Santo Espíritu). EL Señor deja las 99 ovejas y la busca por medio de los hermanos, y la trae de vuelta. La trae con verdad y en amor. Cuando esto ocurre, hay alegría en los cielos.

Nota: Lo anterior no lo debemos confundir, cuando el hermano que se le tilda de extraviado, no ha pecado contra ningún miembro de su organización, sino más bien se ha apartado en busca del Señor; eso ha ocurrido muchas veces históricamente; hombres que han salido de lo institucional, en la búsqueda del Señor en realidad.

¡Vamos más allá, si Dios lo permite!!!
Este mensaje podría terminar aquí, y estaría bien; ¡pero veo que podemos ir más allá con la gracia de nuestro Dios!!! Los versos siguientes 18,19 y 20 (de Mateo 18, lo que estamos viendo), son una explicación más profunda del texto anterior, es decir, desde los primeros versos de este capítulo de Mateo. Veamos que podemos descubrir en el contexto de lo ya explicado; antes cito lo que veremos:

Mateo 18:18-20  De cierto os digo que todo cuanto atéis en la tierra habrá sido atado en el cielo, y todo cuanto desatéis en la tierra habrá sido desatado en el cielo.  (19)  Otra vez os digo, que si dos de vosotros estuvieran acordes (sumfonéo) en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos.  (20)  Porque donde están dos o tres congregados (sunágo) en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

Espero la gracia del Señor para poder explicar en algo lo anterior; el verso 18 nos indica que cada cosa que atemos en la tierra, ya habrá sido atada en cielo; así como cada cosa que desatemos, ya habrá sido desatada; eso NO significa que nosotros mandamos en el cielo, sino al contrario; como en el Padre nuestro oramos “haremos del voluntad del Padre acá en la tierra, como ya se hace en el Cielo”; es decir, replicaremos lo que vemos hacer en el cielo, acá en la tierra. Lo anterior significa no andar según nuestra voluntad o parecer personal, sino en la voluntad del Padre; para eso debemos estar acordes (sumfonéo) y congregados (sunágo) en su Nombre. Lo anterior significa, ver las cosas del cielo; es tener la vista puesta en los lugares celestiales, para hacer lo que vemos en el cielo.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Col 3:2 


 ¿Qué significa lo anterior?

Veamos el verso 19:   (19)  Otra vez os digo, que si dos de vosotros estuvieran acordes (sumfonéo) en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos.

La palabra acordes, es la palabra en griego sumfonéo (συμφωνέω) que significa ser armonioso; que viene de la palabra súmfonos (σύμφωνος) que significa sonando juntos; acá estamos en la etimología de la palabra sinfonía (συνφωνή) que significa lo que suena junto. Todo lo anterior nos habla de algo que suena en forma armónica en conjunto; eso significa, orquestados en un mismo sentir, es decir, bajo la mano del mismo Maestro en un mismo Espíritu. Cuando andamos (por lo menos dos hermanos) acordes (en sinfonía) en un mismo Espíritu; todo lo que pidamos al Padre que está en los cielos, será hecho. Lo importante es aprender a andar acordes al Director de orquesta que tenemos, es decir, bajo la dirección de nuestro  Maestro, sonando en forma armónica en conjunto. Eso es testimonio que andamos en el Espíritu (y no la carne), y por lo tanto, lo que pedimos es la voluntad del Padre, y será hecha cuando lo pedimos.

La palabra congregados, es la palabra en griego sunágo (συνάγω) que significa conducir juntos. Cuando andamos juntos en el mismo Camino, conducidos por el mismo Espíritu, a la misma meta; en el nombre de nuestro Señor; El estará en medio nuestro. La palabra congregación acá, tiene un significado de caminar juntos a un destino común; y si eso es en el nombre de nuestro Director de orquesta; El está en medio de nosotros dirigiéndonos por su Palabra (con su Voz).

Recordemos que el ejemplo del Señor partió con el Pastor y sus ovejas; entonces entendemos que cuando caminamos acordes, es decir, en sinfonía con nuestro Pastor, lo que pidamos a nuestro Padre lo hará. Y en ese mismo sentido, cuando caminamos congregados, es decir, conducidos en conjunto al mismo objetivo propuesto por el Pastor; El Señor estará en medio nuestro y deberemos reconocer Su voz, en medio nuestro (recordemos que sus ovejas reconocen Su voz).

Recapitulando; en los últimos tres versos 18, 19 y 20; tenemos tremendas promesas del Señor que debemos aprender cómo alcanzar; estas son:

Primero: que lo que atemos y desatemos en la tierra, habrá sido atado y desatado en los cielos (visión).

Segundo: si pedimos cualquier cosa, en forma acordes en la tierra, será hecho por el Padre que está en los cielos (sinfonía).

Tercero: Si dos o tres estamos congregados en su nombre, El estará en medio nuestro oiremos la Voz del Pastor (caminando juntos).

Creo importante reflexionar, orar y practicar estas cosas; para alcanzar estas preciosas promesas que han puesto al alcance de nuestras manos; creo que se resume en tres cosas básicamente:

1.- Visión: Viendo lo que se ata y desata en el cielo, para replicarlo en la tierra.

2.- Acordes: (sumfonéo): Andar acordes entre nosotros, y bajo la dirección en un mismo Espíritu; bajo la sinfonía de nuestro Director de orquesta (y tocando cada uno su instrumento como bien le parece y sin sujeción al Director). 

3.-Congregados: (sunágo) en su Nombre: Caminando en un mismo Espíritu, es decir, así oiremos su voz cuando nos reunamos en su Nombre.

Aprendamos hermanos a caminar mirando el cielo, congregados y acordes bajo su dirección. Amén.

¡Cuando caminamos de esa manera hermanos, podremos ir a buscar la ovejita descarriada, y será el Señor mismo él que la busca personalmente!!!


 Hermanos, aun cuando una persona sea sorprendida en alguna falta, vosotros, los espirituales, restaurad al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Gálatas 6:1 


A Él sea toda la gloria, hoy y por siempre;  amén.



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