domingo, 25 de enero de 2026

La Puerta Abierta: El Misterio del Cuatro y nuestra Integración en Dios.

Un análisis sobre cómo el diseño del número 4, desde la letra Dálet hasta las lumbreras de la creación, revela el propósito final de Dios: integrar a Su Iglesia en la comunión eterna. 



En el mensaje anterior (El Dios que es Uno, pero nunca ha estado Solo: La Trinidad en el Antiguo Testamento) comprendimos que Dios es una unidad compuesta (Echad). Hoy daremos un paso más profundo para entender nuestro lugar en Él. Existe un diseño perfecto que recorre toda la Escritura y muestra cómo la humanidad —representada por el número 4— ha sido invitada a la mesa de la Deidad. Este diseño es la firma del Creador y revela Su propósito final: integrarnos en Su propia vida.

1. El Código en el Nombre: La "Dálet" de Judá

El nombre sagrado de Dios en hebreo es יהוה (YHWH), como sabemos. El nombre de la tribu de donde procede el Mesías es la tribu de Judá (cuarto hijo de Israel que formó la tribu según su nombre Judá): יהודה (YHWDH), es la forma en que se escribe en hebreo. La diferencia entre las dos palabras, es una sola letra: la la letra Dálet (ד). Esto nos está diciendo mucho, solo al agregar la cuarta letra del Mesías; podemos estar en la Divinidad (Cuando al nombre de Dios le agregamos el 4, estamos en Judá (en Cristo). Por Judá [el Mesías], se completa en 4, ya no 3. Cuando a Judá le sacamos el 4 (dálet), tenemos el nombre de Dios. Por el descendiente de Judá (Jesucristo) llegamos a ser 4 con Dios… Jesucristo camino al Padre).

Para entender bien esto, también lo podemos ver en lo siguiente, debemos mirar al pasado. En los tiempos de Abraham a Moisés, las puertas no eran estructuras de madera con bisagras como las conocemos hoy. Eran las aberturas de las tiendas; la solapa que se levantaba para permitir la entrada formaba una figura triangular. En el paleo-hebreo, el pictograma de la letra Dálet representaba precisamente esa puerta (ver figura).

Esta letra tiene un valor numérico de 4. Jesús fue contundente al declarar: "Yo soy la puerta" (Juan 10:9). Al insertar esta "Puerta" (Jesucristo) en Su propio nombre para formar "Judá", el Creador dejó Su firma: Cristo es la entrada que permite que la humanidad acceda al nombre sagrado y participe de Su naturaleza ¿lo ves?.

2. El Diseño del Cuarto Día y las Dimensiones de la Realidad

En el cuarto día de la creación, Dios estableció las lumbreras (Ma'or), portadoras de luz. Pero no solo creó la lumbrera mayor y la menor; también creó las estrellas. Aquí vemos una jerarquía espiritual: la lumbrera mayor (Cristo), la menor (Su Iglesia) y las estrellas, que representan creyentes con distintos grados de luz.

El número 4 rige la creación material en todos sus aspectos:

  • Geografía: Los cuatro puntos cardinales y los cuatro confines de la tierra.

  • Física: La ciencia verifica hoy que nuestra realidad se despliega en cuatro dimensiones: tres espaciales (ancho, largo y profundidad) y una cuarta que es el tiempo. Dios estableció el tiempo y los astros precisamente en el cuarto día para encuadrar nuestra existencia humana.

3. Las Cuatro Facetas de Cristo

Para conocer a Cristo en Su totalidad, es imprescindible conocer las cuatro facetas reveladas en Su testimonio cuádruple. En las visiones de Ezequiel y Apocalipsis, los seres vivientes reflejan estas 4 caras de Cristo que corresponden a los cuatro Evangelios:

Cara (Ezequiel/Apoc)EvangelioCarácter de JesúsGenealogía
LeónMateoRey (El León de Judá)Legal/Real (Desde Abraham/David).
BueyMarcosSiervo (Animal de carga)Ninguna (Al siervo no se le pide linaje).
HombreLucasHijo del HombreHumana (Desde Adán, el primer hombre).
ÁguilaJuanHijo de Dios (Divinidad)Divina (Desde el Principio/Eternidad).

Es relevante notar que el águila es el único animal capaz de mirar directamente al sol. De la misma manera, el Evangelio de Juan es el que mira de frente la divinidad eterna de Jesús. Conocer estas cuatro caras es conocer al Señor de forma completa.

4. Participantes de la Naturaleza Divina

La integración de la Iglesia en Dios es el punto culminante del plan redentor. Jesús oró por Su círculo íntimo de seguidores diciendo: "La gloria que me diste, yo les he dado; para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí..." (Juan 17:22-23).

Esto nos lleva a ser "participantes de la naturaleza divina" (2 Pedro 1:4). No es una metáfora; es una realidad espiritual donde somos injertados en las dimensiones del amor de Cristo. Así como la realidad física tiene cuatro dimensiones, el amor de Dios también las tiene: "Seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura" (Efesios 3:18). El número 4 es, nuevamente, la medida de nuestra plenitud en Él.


Anexo: Análisis Lingüístico y Arqueológico




La letra Dálet triangular en paleo-hebreo aparece en inscripciones antiguas con una textura rugosa. En ocasiones, junto a ella se observa un trazo vertical que tiene interpretaciones fascinantes:

  • La letra Vav (w): Significa "estaca" o "clavo" y sirve para conectar. En el nombre de Judá (יהודה), la Vav y la Dálet están juntas. Esto sugiere que la "Puerta" está "clavada" o conectada permanentemente a la identidad de Dios (y Jesús fue clavado en la cruz).

  • Simbolismo Numérico: La Vav representa el número 6 (el número del hombre) y la Dálet el 4. Juntas suman 10, que en la Biblia representa la totalidad y la perfección del orden divino, como por ejemplo los Diez Mandamientos. La Vav representa el número como vimos 6 (el número del hombre) y la Dálet el 4; también podemos ver que a través de ser clavado en la cruz Cristo nos incluyó en la deidad.

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