¿De dónde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? De aquí, es decir de vuestras concupiscencias, las cuales batallan en vuestros miembros. Codiciáis, y no tenéis; matáis y tenéis envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís; porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Stgo 4:1-3)
He estimado todo como basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en Él. No pretendo haberlo alcanzado ya, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, prosigo a la meta. No busco solo salvación, sino el premio del supremo llamamiento: conocer el poder de Su resurrección y manifestar la Vida de Su Hijo. (Basado en Filipenses 3:7-14)
jueves, 25 de agosto de 2011
¿Por que, no pedís?
El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1Jn 2:17)
¡¡¡ El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre!!!