domingo, 23 de septiembre de 2012

¿A qué obedeces?


Quien sólo obedece al cuerpo, termina siendo esclavo de su cuerpo.
Quien sólo obedeces a su alma, termina siendo esclavo de sí mismo.
Quien obedece al Espíritu, es porque es hijo de Dios.

En esta oportunidad, sólo te daré algunas referencias Bíblicas, para que tu saques tus propias conclusiones, de lo que expuse:

 Y el Dios de paz os santifique completamente; para que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida del Señor nuestro, Jesús, el Cristo. (1Tesa 5:23)

¿O no sabéis que a quien os presentáis a vosotros mismos como siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? (Rom 6:16)

Jesús les respondió:  De cierto,  de cierto os digo,  que todo aquel que hace pecado,  esclavo es del pecado. (Juan 8:34)

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios. (Rom 8:14)

Porque el Señor es el Espíritu;  y donde está el Espíritu del Señor,  allí hay libertad. (2Co 3:17)

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:36)

Gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual sois entregados; y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia. (Rom 6:17-18)



1 comentario:

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Agrego la siguiente reflexión:

Vemos como cuando el hombre sólo obedece a los deseos del cuerpo, puede terminar en el alcoholismo, drogadicción, obesidad incontrolable, desenfreno y desorden sexual, etc.
Cuando el hombre se ocupa de satisfacer todos sus placeres, es destruido por ellos... (lo vemos en el mundo con sólo salir a la calle).

Vemos cuando el hombre (cuando digo hombre, están incluidas las mujeres por supuesto) obedece sólo a su alma, termina siendo esclavo de sus ideas, proyectos, ambiciones, codicias, enemistades, prejuicios, orgullos, violencias, vanaglorias, etc.
Vemos como el hombre que no deja atrás su soberbia, no puede cambiar en lo más mínimo; y es esclavo de sus errores... y ello lo llevan a destrucción.

Cuando el hombre obedece al Espíritu; es por dos razones: 1º Porque le cree y sabe que obedecer es lo mejor que puede hacer (le conviene). 2º Porque ama a Dios y lo que de él viene, y no quiere perder la comunión en el amor.
Cuando un hombre obedece al Espíritu, hay poder de Dios en su caminar; y ya no son la leyes naturales que gobiernan su vida, sino que las leyes del Reino de Dios; que están por sobre las leyes terrenales. En caminar en el Espíritu se va produciendo la verdadera libertad, que nos corta las cadenas de la carne (pasiones de nuestro cuerpo y alma caída y sin santificación).

Pero antes de obedecer al Espíritu el hombre debe OÍRLO. Nadie puede obedecer sin antes OÍR; es eso lo que debemos poner máxima atención, y eso viene no sólo desde el Nuevo Testamento, sino desde los primeros creyentes (pueden buscar como se repite muchas veces el oír la voz de Dios, en el Antiguo Testamento).

Entonces entendemos que hay un orden el la vida del hombre, el espíritu del hombre se une al Espíritu de Dios (en la conversión), luego el alma debe someterse al espíritu (voluntariamente, eso es tomar la cruz; el Señor no nos pone la cruz encima, sino nos invita a seguirlo, es decir, nos invita a obedecerlo, nos da la oportunidad), y el cuerpo debe obedecer al alma; ese es el orden perfecto.

Todo parte de la palabra de Dios, y en nosotros está el oír y creerle, y por lo tanto, obedecer en su poder que vence al mundo, el maligno y nuestra carne.

Saludos en la Vida.
Rodrigo