sábado, 23 de mayo de 2009

¿Quieres ser grande en el reino de los cielos?


Como lo vimos en el mensaje anterior, “La verdadera autoridad en la iglesia” ; en el cual entendimos que David fue establecido y engrandecido en su trono por el amor que Dios le tenía a su pueblo Israel, es decir, porque por medio de David, Dios podía bendecir a su pueblo. Como lo vemos en el siguiente texto:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

Me gustaría recalcar algo que me parece muy importante de entender y practicar, que a lo mejor no fue lo suficientemente enfatizado en el mensaje anterior; y además, podremos contestar la siguiente pregunta que a lo mejor tú te haces: ¿Cómo lo hago para crecer en el reino de Dios?

Un buen ejemplo lo podemos ver en el rey sucesor de David, es decir, con su hijo Salomón heredero del reino; y es por ello que es necesario que leas la historia de como Dios bendijo a Salomón y cual fue el motivo por el cual él alcanzo tan grandes sabiduría, riquezas y gloria...

Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. (6) Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. (7) Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. (8) Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. (9) Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? (10) Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. (11) Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, (12) he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. (13) Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. (14) Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. (15) Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos. 1Reyes 3:5-15

Bueno después de leer detenidamente el texto anterior, podemos contestar la siguiente pregunta:

¿Porque se agradó Dios de Salomón?

Fíjate primero que Dios se agradó en algo de Salomón; y lo que Dios vio en Salomón y lo agradó; seguramente si lo ve en nosotros, se agradará también hoy (Dios no cambia).

Fíjate además que Salomón fue probado primero (en sueños) por Dios. Dios puso en él esos sueños para probarlo (recuerda que cuando somos probados por Dios, debemos estar muy contentos, independiente de la forma de la prueba). Y una vez que Salomón aprobó la prueba, es decir, rinde positivo en el examen, alcanza una nueva estatura (y no antes).

Salomón agradó a Dios, porque justamente actuó Salomón de corazón con los principios que nos enseño Jesús para ser grandes en el reino de los cielos. Jesús nos lo enseño y no debemos desconocer que si Jesús nos enseño esa verdad, no será sino de esa manera, la manera en que podremos crecer y ser grandes en el reino de nuestro amado Padre.

¿Y cuales son esos principios?
Yo veo tres elementos fundamentales, los cuales nos enseña la Biblia debemos ejercer para ser grandes en el reino de los cielos. A lo mejor tú ves más que estos, eso te lo mostrará el Señor. Yo haré referencia a estos tres elementos principales:

I.- El primer elemento es la FE.

Salomón actuó con fe al reconocer que Dios había establecido a David su padre por rey por misericordia, además, también reconoció por la fe que Dios lo había ahora establecido a él por rey de Israel, y podemos agregar la fe de pedir a Dios sabiduría, sabiendo que Dios se la podía dar, es decir, el primer elemento es la fe de Salomón, sin ella todo es estéril e irreal, y no alcanzamos nada. Salomón le creyó a Dios, y por ende actuó conforme a su fe y Dios le respondió.

II.- El segundo elemento es la HUMILDAD.

Salomón se reconoció joven, sin experiencia y falto de sabiduría ante Dios para gobernar a su pueblo, es decir, Salomón fue humilde ante Dios, se reconoció limitado, pero con fe de que Dios podía arreglar esa situación. Acá tenemos otro principio fundamental si queremos ser grandes en el reino de los cielos, y es la humildad de ver la realidad de lo que somos en nosotros mismos sin la misericordia de Dios, sin la obra de Dios en nosotros somos inútiles, ignorantes e incapaces de actuar correctamente en el reino de los cielos. El principio fundamental acá es la humildad para reconocerse, pedir y aprender.

Nuestro Señor nos lo enseñó en el siguiente texto que escribe Mateo:
En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (2) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, (3) y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (4) Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. (Mateo 18:1-4)


Jesús nos enseñó que la cualidad de la humildad de un niño, es principio fundamental para entrar al reino de Dios. Y nos dice que si no nos volvemos, es decir, si no damos la vuelta en 180º de lo que hemos aprendido y practicamos; no podremos entrar en el reino de los cielos.

Por decirlo de una manera gráfica, cada vez que nos engrandecemos a nosotros mismos vamos contra el tránsito en el reino de Dios, y no cumplimos sus leyes y principios; de modo que si queremos participar del reino de Dios debemos respetar sus normas y naturaleza. De otro modo, sólo conseguiremos que nos saquen un parte por andar contra el tránsito.


III.- El tercer elemento es el SERVICIO
Salomón, pidió no para su deleite y su ego; sino pidió para ser útil al pueblo de DIOS. El pidió un corazón entendido para gobernar el pueblo al cual Dios lo había puesto por rey. Acá esta otro principio fundamental para ser grandes en el reino de Dios. Salomón dispuso su vida para servir tanto al pueblo de Dios, como a Dios siendo un medio útil en sus manos. Ante esta afirmación, ante la conjugación de estos tres electos fe, humildad y servicio; Dios se agradó. Y hoy también lo hace cuando encuentra en nosotros esa misma disposición de corazón, cuando Dios encuentra en nosotros fe, humildad y servicio por amor; no puede dejar pasar eso sin engrandecernos por su misericordia en su reino.


Mira como Jesús lo recalcó muchos años después:
Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. (26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; (28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 20:25-28)


Cuando en el reino de Dios queremos someter a los hermanos, hacernos señores de ellos; nuevamente si lo vemos gráficamente, estamos andando contra el transito (andamos en la carne), y sólo somos merecedores de una amonestación, multa y castigo. Es así también hoy, como lo ha sido siempre en el reino de Dios, la grandeza se obtiene del servicio, de la entrega y del amor. No del sometimiento por la fuerza, sino del uso de la fuerza para ayudar a tu hermano y servirle, es decir, ser útiles en la manos de Dios.

Hermano: ¿Quieres ser grande en el reino de los cielos?

Hay tres elementos que no pueden faltar, fe, humildad y entrega absoluta al Padre en servicio por los hermanos por amor. Cuando más nos acercamos a ello, mayores vamos siendo en el reino de Dios; y Dios quiere hijos grandes y saludables en su reino.

El querer ser grandes en el reino de los cielos no es algo que debemos mirar con desconfianza e incredulidad; o como si fuera algo malo o algo muy elevado para nosotros. Muy por el contrario, es algo que debemos poner todo nuestro corazón en alcanzar, debemos disponer toda nuestra vida en sacrificio por alcanzar aquel llamado celestial. Es la buena noticia que Jesús nos comunicó, que su reino había llegado y ahora está en medio de nosotros. Recuerda que “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” es la promesa que nos dejó Jesucristo, para que destinemos todo nuestros recursos e invirtamos en lo valedero que perdurará eternamente, ya que el resto que busca todo el mundo como objetivo de vida, nuestro Padre nos lo da por añadidura, es decir, sin buscarlo.

Si lo puedes creer, sólo si lo puedes creer lo alcanzarás. Porque todas las promesas de Dios, se alcanzan por fe en Cristo Jesús; para gloria de Dios Padre. Amen.

viernes, 1 de mayo de 2009

Transcrito de “Una Conversación con Paul Washer”

Un amig@, Andre Saharig, me compartió este testimonio de Paul Washer; lo comparto con ustedes y espero que les de gracia.

Transcrito de "Una Conversación con Paul Washer"

Hola, mi nombre es Paul Washer y tengo 47 años de edad. Nací en 1961 de padre que no era un creyente pero una madre que era una creyente fuerte. Su madre, de Croacia, fue de hecho perseguida por la fe. Mi abuelo, del lado de mi padre, fue uno de los primeros misioneros a Brasil y sirvió ahí entre los 20’s y 30’s cuando era más jungla que nada y nada más. Así que fui criado en un ambiente un tanto cristiano. Cuando tenía 9 años de edad hice una profesión de fe y hasta lloré pero no hubo un real cambio en mi vida para nada y mientras crecía vivía en una impiedad cada vez más grande. Y claro, estando en la denominación en la que estaba, porque había orado una oración y había recibido a Cristo en mi corazón siempre creí que era salvo.

Luego cuando fui a la universidad, me encontré después de unos años, sin saber qué hacer. Académicamente me estaba yendo bien, pero moralmente yo sabía que era un infeliz, yo sabía que era egocéntrico, lleno de orgullo, un mentiroso y que haría cualquier cosa para satisfacerme a mí mismo. Y mi infelicidad me era cada vez más una carga. Y una noche, a la una de la mañana, cuando estaba viendo que infeliz era yo, alguien tocó a la puerta y era uno de primer año que vivía en el cuarto de enfrente y estaba temblando y le pregunté por qué, y me dijo: "pues probablemente querrás darme un puñetazo" y yo le dije: "probablemente estés en lo correcto, es la una de la mañana" , y me dijo: "por dos semanas Dios me ha estado diciendo que te diga algo, pero tengo miedo de ti pero no puedo aguantarlo mas así que tengo que decirte." Y dijo: "Tengo un mensaje de Dios," y yo literalmente pensé 'que, ¿es un tipo de loco o qué?'" y dijo: "este es el mensaje: Dios dice que eres infeliz, eres miserable, y continuarás siendo miserable hasta que rindas tu vida a Jesucristo." Y fue en ese momento que Dios realmente comenzó a obrar en mi
vida en una tremenda manera. Era una persona muy inmoral, yo diría que no había nada noble en mi rebellion. Si buscas la palabra "majadero" en el diccionario aparecería mi fotografía, eso era todo lo que era. Una persona egoísta, prejudicial. Y Cristo comenzó a obrar en mi vida y finalmente fui convertido.

De ahí en adelante, sentí una carga por predicar, fuera en la calle, en las esquinas de las calle, o hablándole a mis amigos.Y comencé a predicar el evangelio, o lo que pensaba que era el evangelio. Terminé yendo al seminario y después del seminario fui grandemente influenciado por George Muller, y Hudson Taylor y entonces yo quería ir al campo misionero pero no con una organización y sin de veras recabar fondos o decirle a la gente lo que Dios estaba hacienda.

Mi pequeña iglesia Bautista donde yo era miembro en Illinóis, bajo de su autoridad (era una iglesia en medio de un campo de cultivos de maíz) fui a Perú. Y Dios comenzó a hacer cosas milagrosas ahí. Era un país muy peligroso en ese momento, con el movimiento terrorista "Sendero Luminoso". Había guerra, bombas explotaban, había gente muerta en las calles pero Dios usó todo eso para empezar a transformar mi vida. Pero principalmente fui retado por un sacerdote católico que se había hecho un pastor evangélico bautista, a leer la Biblia, una y otra y otra vez. Me pidió que diera una clase en el seminario, y el primer semestre los estudiantes tenían que leer la Biblia, la Biblia entera ese semestre y escribir sus comentario de cada capítulo. Así que empecé a estudiar la Biblia diez horas al día. Ahí fue donde mi vida empezó a cambiar, empecé a ver que el evangelio que yo predicaba no era bíblico había tomado las exposiciones a Timoteo, el "evangelio glorioso" de nuestro bendito Dios y lo había reducido a 4 preguntitas, o cinco principios o 4 leyes espirituales y si alguien contestaba "sí" a todas mis preguntas, y oraba una oración, entonces lo declaraba salvo. Me di cuenta que me sentía incómodo en mi espíritu cuando hacía eso y me di cuenta que mucha de la gente que se convertían en las calles conmigo nunca se aparecían en la iglesia, nunca crecían en piedad. Así que comencé a estudiar la Escritura más y más.

Después de alcanzar ciertas conclusiones regresé a Estados Unidos por unos meses de descansoY ahí alguien me presento a Charles Spurgeon, George Whitefield, y muchos de los hombres que fueron más usados para esparcir el evangelioy vi que el evangelio que predicaban era completamente diferente al evangelio contemporáneo. Y confirmó las cosas que el Señor comenzó a enseñarme. En ese punto tuve un deseo insaciable de entender la cruz del calvario y hasta hoy, 20 años después, el tema de la mayoría de mi estudio es qué paso ese día en ese madero. Mientras viajo por el mundo y enseñó acerca de la cruz de Jesucristo no algo nuevo, no una nueva revelación, sino solo la antigua, clásica e histórica enseñanza de la expiación sustitutoria de Jesucristo cargando nuestro pecado y muriendo bajo la ira de Dios para satisfacer la justicia del Todopoderoso justo, y justificar al malvado. Encuentro que hasta cristianos sinceros que han estado caminando con Dios por 20 o 30 años, vienen a mí con lagrimas en los ojos y dicen: "Nunca había entendido cómo la muerte de Cristo verdaderamente pagó por mi pecado pero ahora lo entiendo Yo siempre confié en eso por años pero nunca lo entendía".

Y así que empecé a ver que este país y este mundo no está tan duro hacia el evangelio como está ignorante del evangelio porque nosotros mismos hemos reducido el evangelio a un tratado o algo que se puede meter al bolsillo. Y esa es la mayor parte del testimonio de mi vida.

Cuando estaba en Perú, empecé a apoyar misioneros indígenas de manera que ha crecido tremendamente y ahora estamos apoyando misioneros por medio de Heartcry. Misioneros en todo el mundo de cómo 15 países en 4 continentes. Dios ha bendecido grandemente ese ministerio y eso es en lo que paso la mayor parte de mi tiempo ahora, si no estoy predicado en Estados Unidos estoy en otros continentes instruyendo y enseñando misioneros.

Hablando de avivamiento, hay malentendidos, especialmente en el Sur de Estados Unidos. La gente me llama y me dice: "queremos tener un avivamiento, ¿puedes venir y predicar?"Mayormente, el avivamiento no es algo que puedes crear o hacer que ocurra en una semana de predicación. Otra cosa importante acerca del avivamiento es que mucha gente confunde avivamiento con evangelismo: que queremos predicarle a los perdidos y verlos salvarse y que eso es un avivamiento.

Bueno, para tener avivamiento algo debe hacerse vivir que se había dormido. Así que avivamiento ocurre principalmente entre el pueblo de Dios.Entonces cuando hablamos de avivamiento es una obra extraordinaria de Dios para traer el pueblo de Dios de regreso a donde deben estar caminando en el poder del Espíritu Santo y viviendo en obediencia y esa obediencia se manifiesta a si misma en amor por Dios y amor por el pueblo de Dios. Ahora, cuando sí hay un avivamiento también habrá el beneficio agregado de cosecha almas pero tenemos pensar del avivamiento primero que todo como entre el pueblo de Dios y tiene marcas de cosas, como una pasión por Cristo, tiene marcas como un más grande deseo por santidad. Habrá una un quebrantamiento y un arrepentimiento más profundo pero no es un arrepentimiento para muerte, o desesperación, es un arrepentimiento para vida. La gente que más se quebrantan en un avivamiento son al fin los más gozosos en el Espíritu Santo.

Ahora, hay algo como un avivamiento sucediendo hoy. La cultura popular y medios de comunicación y muchos de los medios de comunicación cristianos no están en eso pero lo que es, es un despertamiento. Muchos de los jóvenes, yo diría de 30 años para abajo están empezando, están cansados de lo que están viendo en el cristianismo contemporáneo y no están buscando nuevas revelaciones, están regresando a la Roca de la que fueron cortados. Están regresando a los Spurgeons, a los Whitefields, a los Wesleys y están empezando a ver la manera que el cristianismo debe ser y lo puedo ver a través de todo este país y todo este mundo que estamos viendo un regreso a las verdades que traen un verdadero avivamiento duradero.

Voy a hablar por un minuto acerca de avivamiento y oración. Existen dos extremos de gente que dice: "el avivamiento vendrá cuando Dios quiera que venga". "Está todo en la providencia de Dios y todo lo que tú ores no hace mucha diferencia" Hay otras personas que creen que a través de su orar pueden manipular la mano de Dios y traer avivamiento No estoy de acuerdo con ninguno de esos bandos. Sí, es un misterio la obra de avivamiento pero esto es lo que creo: Sí creo que el avivamiento es una obra de la providencia de Dios y sí creo que los primeros frutos del avivamiento, y los medios por los que Dios trae avivamiento, es la comunidad de oración es la comunidad que ora
Cada vez que veo un grupo de gente reuniéndose para orar por avivamiento no estoy pensando simplemente que espero que el avivamiento venga, pero pienso para mí mismo "aquí veo los primeros frutos de avivamiento". Y sí creo que Dios esta haciendo una obra y sí creo que el avivamiento de algún tipo vendrá digo de algún tipo, no podemos encajonar a Dios,decir "así es como el avivamiento va a funcionar."

Otra cosa importante acerca del avivamiento es esta: no debes ser negligente con la Palabra y ser negligente haciendo la obra pesada en la obra de Dios en reforma y después orar por avivamiento y esperar que Dios haga descender el Espíritu Santo a limpiar nuestro desastre. Los hombres que oran por avivamiento tienen que ser suficientemente valientes para trabajar en reforma. Si le digo a cualquier grupo de gente, cualquier grupo de evangélicos en la faz de la tierra que estoy orando por avivamiento me dirían "eso es muy bonito" pero si les anuncio que para que haya el avivamiento v hay muchas correcciones que deben ocurrir y que la Iglesia se ha desviado y que la Iglesia no esta siguiendo doctrina sana y muchas cosas deben ser cambiadas, ahí es donde está la batalla. No es solo avivamiento, es reforma, es reforma. Debemos limpiar nuestro evangelio, tenemos que obedecer los mandamientos de Dios respecto a nuestra vida personal y de la Iglesia. Y tenemos que darnos cuenta que no tenemos permiso con la Iglesia de Dios de hacer lo que está bien ante nuestros ojos y Dios nos ha dejado sus preceptos y mandamientos para seguirlos. Y creo que en el grado en que buscamos avivamiento debemos también ser sumisos a los mandamientos que ya Dios nos dio.

Cuando hablamos acerca de avivamiento como ya dije, tenemos que hablar de reforma. Y hay algunas áreas necesitamos cambiar, y la primera es acerca de la suficiencia de la Escritura. No podemos hacer ministerio según el antropólogo y sociólogo y el experto en cultura. Tenemos que hacer nuestro ministerio en la iglesia según las Escrituras es el trabajo de un teólogo y del exégeta decirnos cómo la iglesia debe funcionar; no es un cuestionario para darle a gente impía, para determinar que clase de iglesia quieren ellos. Otra cosa es que hay una carencia en las enseñanzas de la doctrina de Dios. La mayoría de las personas en Estados Unidos tienen una idea de Dios que parece algo como Santa Claus y no el Jehová de la Biblia. También hay una necesidad de regresar al evangelio bíblico. Hemos tomado el evangelio de Jesucristo y lo hemos reducido a cuatro pequeñas leyes o principios y si alguien dice "sí" a cada pregunta que les hacemos y hacen una pequeña oración al final, ellos creen que son salvos. El evangelio se trata de Jesucristo cargando el pecado y muriendo bajo la ira de Dios. Resucitó de la muerte al tercer día; haciendo posible para un Dios justo justificar al malvado y continuar justo. Así que tenemos que llamar a los hombres al arrepentimiento y fe, al arrepentimiento y fe, para dar sus vidas a Cristo y a ser un discípulos y seguidores de El.

Otra cosa que es muy, muy importante en la Iglesia se relaciona con la conversion. Mucha gente de veras cree que son cristianos porque hicieron una oración pero muy pocos predicadores dicen: "examinaos y probaos a vosotros mismo para ver si estaís en la fe". Por esa razón tenemos iglesias llenas de gente carnal y perdida que sinceramente se creen salvos porque una vez hicieron una pequeña oración. Otra cosa que es muy importante es el reestablecimiento de disciplina amorosa y compasiva dentro de la Iglesia. Dios nos ha dado como una gracia a la Iglesia, no solo el mantener la iglesia pura, sino guiar a la salvación de almas y a la protección de su gente. No podemos descuidar esa doctrina.

Otra cosa que es extremadamente importante es la familia. Hemos dejado a psicólogos y sociólogos que nos digan cómo construir familias. Hemos de regresar a las Escrituras y simplemente hacer lo que Dios nos ha mandado

Ahora, una cosa más que es muy importante tiene que ver con los hombre de Dios: los pastores. Ellos no deben ser entrenadores de vida, movedores o agitadores, grandes organizadores. Ellos deben principalmente ser hombres que habitan, que viven en la presencia de Dios en la presencia de su Palabra de rodillas. Necesitamos hombres que regresen a sus estudios, que busquen a Dios, que busquen Su Palabra, que vivan en oración, y cuando ellos salgan a predicar, algo salga de sus bocas; más que un poquito de consejo de cómo "ten tu mejor vida ahora". Que lo que salga de sus bocas sea "Así dice el Señor." La gente está corriendo de aquí para allá en este país buscando una palabra de Dios. Necesitamos gente que se den cuenta que su primer responsabilidad es la de ser un profeta, la de traer la palabra de Dios al pueblo de Dios y animar a gente con esa palabra y reprender gente con esa palabra y estar a tiempo y fuera de tiempo haciendo el trabajo de un ministro y de un profeta.

Estas son algunas de las cosas deben cambiar.Creo que no necesariamente traerán un avivamiento pero van a estar ligados a avivamiento genuino y reforma.

Déjame dar una palabra final de ánimo y es ésta: siempre puedes notar la diferencia entre la voz del diablo y la voz de Dios. Cuando el diablo te habla, y apunta a tu pecado, siempre te dejará desesperado y en desánimo y te animará a que corras tan lejos de Dios como puedas y te dirá que no hay esperanza. Cuando Dios reprende a una persona, cuando Dios reprende a su Iglesia, lo vemos en la nación de Israel, hasta si dice cosas muy, muy duras, El siempre termina su reprensión con una invitación de esperanza, una invitación de salvación: que no importa en que te haz convertido, no importa que haz hecho, hay esperanza y hay salvación.

Vuélvete al Señor y serás salvo.
Traducido por Beatriz Fragoso
http://www.evangelismobiblico.com/

jueves, 30 de abril de 2009

Como usar nuestra boca


Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,

sino la que sea buena para la necesaria edificación,

a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4:29)

Me llamó hoy mucho la atención este versiculo, y lo quiero compartir con ustedes:

Dice el apóstol Pablo; Ninguna palabra corrompida (podrida, que no vale nada) salga de vuestra boca; esto lo dice la la iglesia de Efeso; fíjate que el mensaje era para una iglesia, como lo es la gran mayoría de lo que nos enseña la Biblia, y no para los incrédulos. Lo digo porque en muchas partes he visto iglesias o hermanos que se sienten superiores por el sólo hecho de no ser incrédulos del mundo; y desprecian ellos mismos las palabras del Señor sintiéndose tan justos en sí mismos que ya no pueden aprender nada más (eso se llama justicia propia, y no vale de nada para con Dios; sino al contrario es algo que Dios detesta).

Bueno el mensaje nos enseña a no usar nuestra boca vanamente o mejor dicho con basura; sino por el contrario; que nuestras palabras sean buenas (buenas significa que provienen del único que nos puede proveer de lo bueno, ya que toda buena dádiva proviene de lo alto). Nuestras palabras deben ser buenas y apropiadas para la edificación de la iglesia, es decir, de los hermanos. Cuando tu entregas palabra corrompida, obtienes corrupción en los oyentes (y en el mejor caso cuando el oyente no te escucha, no obtienes nada). No puedes obtener un buen fruto en alguien si sólo le entregas basura, eso es muy obvio y lo debemos recordar. Cuando tu entregas, por el contrario, palabra buena; es decir, palabra de Dios para la necesaria y oportuna edificación, das gracia a los oyentes. ¿Que significa? Que tus oyentes (es decir, los que tienen oídos para oír), obtendrán ganancia con tus palabras buenas. Es decir, contribuyes a su crecimiento espiritual y ellos ganan en vida. verdad y amor. Cuando entregamos buenas palabras, cumplimos con el propósito de verdadero amor en lo hermanos; el ver que son edificados en amor, por las palabras de Dios genuinas, en nuestros labios. Es verdaderamente una bendición para todos nosotros que así sea, ya que hay más alegría en dar que en recibir; es lo que nos enseñó Jesús.

Nosotros somos los que debemos disponer nuestras bocas a que sean un manantial de bendición a nuestros hermanos, y no una fuente sin valor de ruido y basura.

Que el Señor nos llene nuestros corazones de sus buenas palabras, ya que de la abundancia del corazón habla la lengua. Por amor a nuestros hermanos, y los que aún tienen que venir, al conocimiento de la verdad. Amen.
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¡¿Que piensan ustedes?!
¿Como es que los que reciben gracia son los oyentes?
¿Como ocurre eso? Si nosotros leemos sin detenernos podemos pensar que el que habla debe hacerlo con gracia, pero acá nos dice que el que recibe gracia es el oyente...¿?
Recuerden que son los oyentes, es decir, los que pueden oír los que reciben gracia...
Si alguien quiere opinar, en libertad estamos para hacerlo.
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Estábamos viendo el siguiente versículo de la Biblia:
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4:29)
Y les quería llamar a poner atención que son los oyentes los que reciben gracia al oír la buena palabra (sin descartar que el que habla también hable en la gracia). Esto es muy valioso de entender y practicar entre todos nosotros; cuando nosotros hablamos la buena palabra, es decir, la palabras de Dios inspiradas, con sabiduría, revelación y ciencia; los beneficiados son los oyentes que reciben gracia; osea son edificados. Acá está hablando que todos los que pertenecemos a la iglesia de Jesucristo, podemos hablar la buena palabra, o podemos escucharla de un hermano, y nos dará gracia (nos edificará).
Nos dará gracia, lo podemos decir de la siguiente manera también (no se muy bien cuales serían las palabras más apropiadas para definir gracia, pero intentare algo).
Nos dará gozo, nos dará favor de Dios, nos dará un regalo, nos dará aprobación ante Dios, nos dará una influencia divina en nuestras vidas y sus frutos.
Mira ahora si tienes presente estos dos pasajes, queda claro el medio por el cuál Dios nos hace crecer en El.
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2Pe 3:18)
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. (Rom 14:19)
Dice que debemos crecer en la gracia, osea que la gracia no es algo estático sino que debe ir creciendo en nosotros cada día; ¿Y como se logra? Ya sabemos que por la buena palabra.
Dice que sigamos la mutua edificación, es decir, hablándonos buenas palabras según la gracia o don que nos ha sido dado.
¡Más claro no puede quedar del medio por el cual somos edificados!
Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. (Act 20:32)
Encomendados a Dios y a la palabra de su gracia, es el modo que Dios dispuso para nuestra edificación, y que debe ser ordenada como un cuerpo que no tiene desavenencias entre sí (no sólo edificación sino también herencia eterna).
De modo hermanos, que todos los que tenemos por la gracia de Dios, la Palabra de Dios en nuestros corazones, esto es Cristo en nosotros, tenemos la maravillosa posibilidad de ir ejerciendo nuestra función en el cuerpo de Cristo para el crecimiento de todos nuestros hermanos.
Por último, la última pregunta ¿Y como se obtiene gracia por medio de la buena palabra?
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Rom 5:1-2)
Una vez justificados por la fe, por medio de nuestro Señor Jesucristo; tenemos entrada a la gracia por la FE, es decir, por creer a la buena palabra de Dios.
¿Donde está esta gracia?
Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2Ti 2:1)
En Cristo Jesús está la gracia, fuera de él es imposible; permaneciendo en él opera su gracia en nosotros; de modo que debemos esforzarnos en esta gracia que es en El.
Señor abre nuestros ojos para que veamos y entendamos todas estas cosas que tú quieres que conozcamos, por tu gracia. Perdónanos cuando usamos nuestras bocas en palabras corrompidas y sin valor, y no contribuimos en nada en tu obra y en el bien de nuestros hermanos. Danos Señor tu gracia para hablar como debemos, por amor a los tuyos y a ti Señor y para tu gloria. Amén.
Y que la gracia de Dios y del Señor Jesucristo, sea con todos ustedes. Amen.

sábado, 25 de abril de 2009

La verdadera autoridad en la iglesia...


El siguiente mensaje, está inspirado en algo que entendió David, y lo que muchos hoy no entienden ni buscan entender; la verdadera autoridad en la iglesia.

Por favor, lee el siguiente versículo, y verás como Dios no ha cambiado y su corazón es el mismo hoy que ayer:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

Y entendió David, que el Señor lo había puesto con autoridad sobre Israel (Israel espiritual es la iglesia), y lo había engrandecido por AMOR A ISRAEL. Si, por amor a ISRAEL, Dios lo hizo rey. También, lo podemos decir de la siguiente manera: Dios le dio autoridad a un hombre para gobernar a la iglesia, por el amor de Dios a la iglesia. David representa al Señor Jesucristo; Dios nos ha puesto a Jesucristo como Rey y Señor, por amor a nosotros; es el medio que Dios proveyó para bendecirnos.

Cuando David se da cuenta de esto (lo entiende), está descubriendo que toda su prosperidad y grandeza tiene un objetivo; y el objetivo de ello es bendecir al pueblo de Dios; el objetivo no era exaltar a David como hombre; sino que por medio de David Dios pudiera liberar a su pueblo de todos sus enemigos; el propósito del reinado de David era extender la mano de amor de Dios sobre su pueblo, dicho en forma sencilla, el propósito del trono de David es bendecir al pueblo de Dios, por mano de David.

Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. (2Sa 3:18)

Lo primero que debe entender un hombre que quiere servir al Señor, es que si Dios le da autoridad; es por amor a la iglesia; y es porque Dios estableció esa autoridad para bendecir a su pueblo. El es sólo un instrumento de amor en las manos de Dios por sus hijos; eso es lo primordial en toda autoridad verdadera en la iglesia. Cualquier autoridad que se base en la gloria personal, beneficio privado o utilización del pueblo de Dios; no es una autoridad que proviene genuinamente de Dios. Ya que Dios cuando establece (cuando El establece una autoridad en su reino), lo hace por amor a los suyos, y el que ejerce esa autoridad LO ENTIENDE al igual que David lo entendió.

Algunos dirán por malas experiencias o por tanto abuso que hoy se ve en el mundo y la religión, que todos somos iguales y por tanto, sólo el Señor es la cabeza.

Efectivamente todos somos hermanos (no necesariamente iguales, yo en lo personal nunca he visto dos personas exactamente iguales) y Cristo es la cabeza de la iglesia; pero no reconocer que Cristo estableció autoridad en SU IGLESIA sería no querer ver la realidad. Lo que nos pasa es que no queremos ver muchas veces la autoridad del Señor en hermanos, en primer lugar porque no existe o en segundo lugar por malas experiencias; donde vemos que los beneficiados de esa autoridad no son los hermanos en su crecimiento espiritual, sino que es el que ejerce dicha autoridad.

Por favor, ve el siguiente ejemplo, de como Tito era un hombre que tenía una autoridad dada por Dios para bendecir a la iglesia, y el debía ejercerla para hablar, exhortar y reprender. Esto es para corregir y apacentar a la grey de Dios.

Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. (Tit 2:15)

En el texto anterior vemos que Tito si tenía autoridad dada de parte de Dios, y no debía permitir que nadie lo menosprecie en esa autoridad, claro está.

Lo que nos pasa muchas veces, es que relacionamos la autoridad en la iglesia con la autoridad en el mundo; y son cosas diametralmente diferentes; y si así no lo fueran querría decir que la autoridad que nos quiere someter no es de Dios, sino del mundo (estoy hablando de autoridad que dice ser de Dios dentro de la iglesia y no lo es, ya que en el mundo debemos someternos a toda autoridad, ya que toda autoridad es puesta por Dios; recuerdan "...dad al Cesar los que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios...").

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat 20:25-28)

El Señor nos dice muy claro "Mas entre vosotros no será así"; nos enseña que por ningún motivo podemos enseñorearnos de la iglesia y hacernos de ella dueños. La verdadera autoridad viene del hecho de entregar tu vida en rescate por muchos; esa es la verdadera autoridad en la iglesia. Jesucristo es el ejemplo absoluto, se entregó completamente por nosotros, se despojó de todo por nosotros y se entregó hasta la muerte y muerte de cruz; y es por eso que Dios lo exaltó hasta lo sumo. Una autoridad que proviene de la obediencia absoluta al Padre; ya que el Señor nada hacia por su propia cuenta; esa es la verdadera autoridad en la iglesia.

¿Quieres tener autoridad en la iglesia?

Bueno si quieres tener autoridad en la iglesia, pienso que la cosa no parte por ahí; sino que la autoridad es una consecuencia de la vida de Cristo manifiesta en tu vida. Creo que la pregunta más apropiada pudiese ser la siguiente: ¿Quieres servir al Señor y a tus hermanos?

Hay una palabra que quiero rescatar que es la siguiente:

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. (1Ti 3:1)

Primero se nos recalca que es una palabra muy digna de confianza (es por ello que debemos tener muy en cuenta); luego nos dice que si alguno desea obispado (griego: episkopé); buena OBRA desea. Fíjate que es una buena OBRA u OFICIO, y no un cargo. Mira que cuando leemos con atención el Espíritu nos revela cosas nuevas, el ser obispos es una buena obra que debemos anhelar. El obispado, no es un cargo, sino que es un oficio en la iglesia para servir a los hermanos, es decir, para la edificación de los hermanos, por el amor que Dios tiene por ellos. El obispo debe ser un canal conductor de Dios en la iglesia, y no un cargo; sino una obra de Dios encarnada.

Entonces entendemos que Dios si desea que anhelemos tener un oficio u obra en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo; pero no que anhelemos un cargo; ya que la iglesia no es una organización humana donde se reparten cargos según criterios humanos; sino un cuerpo en que el Señor Jesucristo nombra sus ministros (servidores) y no son los hombres los que los nombran. Así que hermanos, si anhelamos un oficio, un ministerio, un servicio, es decir, un obispado; buena OBRA deseamos.

Quiero recalcar un punto aún no mencionado que es muy importante; por favor, lee lo siguiente que escribió Santiago en su carta:

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. (Stgo 3:1)

El Espíritu nos enseña a NO HACERNOS MAESTROS, ya que el que nos puede dar el oficio, obra o ministerio de maestro; no somos nosotros mismos; sino el Señor Jesucristo. Y un punto muy importante aún no mencionado; toda autoridad en el Señor va de la mano con una responsabilidad ante el Señor. Por eso nos enseñan que cuando nos hacemos maestros por nosotros mismos, recibiremos mayor condenación, es decir, mayor responsabilidad por la que deberemos dar cuentas ante el trono de Cristo.

Como lo hemos dicho, la verdadera autoridad va de la mano de una mayor responsabilidad (esto es obvio, pero no está de más repetirlo); y su objetivo es una obra en los hermanos por amor. Por favor lee lo que escribe Pablo, y podemos notar con que amor se refería a sus hermanos (muchos de los cuales fueron engendrados en el Espíritu gracias a ministerio que el Señor le dio).

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, (Gal 4:19)

El verdadero ministerio de Dios, es real en un hombre que es capaz de sufrir por sus hermanos hasta que sea concluida la ora de Dios en ellos; el verdadero ministerio no descansa hasta ver a sus hermanos creciendo sanos y saludables; hasta que Cristo sea formado en todos ellos (esto es la edificación de la iglesia, y no construir más y más templos como muchos hoy mal entienden).

Podemos concluir que si deseas un ministerio, buena obra deseas; pero Dios lo hará a través de ti sólo si por medio de ti, en su gracia, puede expresar su amor hacia todos sus hijos, es decir, puede bendecir a su iglesia por medio de tu mano. Y recuerda que un ministerio es un oficio, y nadie puede ejercer un oficio sin que se le haya sido enseñado por el Maestro. Los verdaderos ministerios de Dios, parten con un cambio en el corazón del hombre; cuando Dios da al hombre un anhelo sincero y genuino de servir al Señor y de amor hacia sus hermanos; ese es el principio de un ministerio. Luego necesitamos el discipulado de Cristo, para ser competentes en nuestro oficio para ganancia de la iglesia y gloria de nuestro Señor. Y con los dones que son dados por el Espíritu Santo a la iglesia. Amen.

Un abrazo y recuerden:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

domingo, 5 de abril de 2009

Como se asombraron de ti muchos..., así asombrará él a muchos...

Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. (Isa 52:14-15)

Así como muchos se asombraron de Jesús de Nazaret; cuando fue crucificado; ya que su aspecto ya no tenía aspecto humano, ¡de tanto castigo!. Se humillo y se entregó hasta la muerte, y muerte de cruz. No sólo una muerte de gran sufrimiento físico; sino una muerte en que la victima es expuesta a la afrenta y burla pública del mundo; si eres rey le gritaban "Baja de la cruz y creeremos...” y se burlaban y mofaban de él. Pero el mayor sufrimiento no es el físico, ni el del alma (afrenta e ignominia pública); sino el mayor sufrimiento es haber sido apartado del Padre para poder tomar nuestro pecado por nosotros; el haber cargado con nuestras iniquidades y transgresiones fue lo más terrible; el ser apartado de Dios por estar cargado de todo el pecado de la humanidad, el haber recibido toda la ira de Dios por el pecado; es por eso que clama Padre mío. Padre mío, ¿por que me has abandonado?; en esos momentos, el cargó solo con nuestros pecados en la cruz del calvario, estaba solo sin nadie en quien apoyarse. ¡Que asombro produjo!; a otros salvó y el mismo no puede salvarse exclamaban...

Pero él asombrará a las naciones, a los reyes y gobernantes de este mundo cuando lo vean nuevamente, todos cerrarán la boca ante él y verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído. ¡Cuan tremendo será ese asombro entre las naciones y los poderosos de la tierra! Cuando lo vean nuevamente; y aquel quien fue despreciado por el mundo; y aquel quien fue de tal manera desfigurado por el castigo por el mundo, será visto por todas las naciones y gobernantes de la tierra. Y entenderán la realidad, y verán lo que nunca imaginaron ver. A Jesús de Nazaret como Señor, Rey y Dios. Amen.

¿Cómo estamos para ese momento?

domingo, 15 de marzo de 2009

La oración, ¡ no sólo es respondida...!


Quiero llamar vuestra atención un minuto, por algo que en verdad es muy valioso saber y recordar; si me lo permites lo expondré.

Leyendo un pequeño libro del hermano Watchman Nee sobre la oración, "Cuando la tierra gobierna el cielo"; me llama la atención un punto que menciona, y que se los quiero compartir....

Nosotros sabemos que Dios oye nuestras oraciones y que las responde, eso lo sabemos y lo hemos experimentado; las oraciones de fe las oye y nos responde nuestro Padre.

¿Pero sabias que hay algo más que nos enseñó nuestro Señor?; si hay algo más que Jesús nos enseño; y es que no sólo oiría y respondería nuestras oraciones, sino que nuestro Padre nos recompensará por ellas; si, así es; además, de ser oídas y respondidas nuestras oraciones, también seremos recompensados por ellas...

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mat 6:6)

Jesús nos enseñó que nuestras oraciones de fe, secretas a nuestro Padre que está en los cielos; las recompensará en público. Es algo importante de saber; ya que Jesús nos lo enseñó, Dios Padre recompensará cada oración de fe que se haga.

Hermanos, hay muchas cosas hoy por las que orar y son muy necesarias nuestras oraciones; sólo quiero llamar tu atención a este aspecto; no sólo seremos oídos y el Señor hará lo que pedimos en el espíritu; sino que nuestras oraciones Dios las recompensará...

¿No será mucho? Bueno yo creo que si lo es, ¡es mucho!, pero mucho más de lo que merecemos, imaginamos y entendemos, lo que Dios nos da y nos dará. Pero esto es su palabra; El lo prometió y El cumple su palabra.

Aprovechemos la oportunidad de renovar nuestra oración para que su Reino cada día se haga más grande acá en la tierra, para su gloria. Amen.

Un abrazo.

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