domingo, 27 de octubre de 2013

¿Es la fe un don de Dios?





Con la pregunta del título, comienzo este mensaje ¿Es la fe un don de Dios?; en el Señor veo una pregunta muy relevante de tener mayor claridad, no sólo para los creyentes, sino para aquellos a quienes debemos alcanzar con el evangelio de Dios, es decir, aquellos que aún no tiene y/o ejercen la fe.

 Espero puedas leer el mensaje completo, antes de sacar una conclusión de lo que expongo, es probable que lo que te diga contradiga lo que siempre has escuchado o creído, es probable que no sea así también, en todo caso, mi propósito es agregar un poco de luz al cuerpo de Cristo con esta pregunta, que muchas veces, damos por conocida y cierta su respuesta.

Si hoy yo pregunto a muchos creyentes ¿Es la fe un don de Dios?, de seguro la mayoría de las respuestas sería que afirmativamente así lo es, la fe es un don de Dios. Y también estimo, que si la misma pregunta, la hago a personas que no ejercen la fe, muchas también me dirán lo mismo, que la fe es un don (regalo) de Dios, y que ellos no lo han recibido...

Antes de entrar en materia, quiero anticiparte que el objeto en parte del mensaje es desmitificar un concepto que no sólo abunda erradamente en el mundo secular, sino en el mundo cristiano; que la fe es un don de Dios (así no más), y por lo tanto, aquellos que no han creído, sólo ha sido porque Dios no les ha dado el “don de la fe”. Dejando gran parte de la responsabilidad en hombros y manos de Dios, y eximiendo a todo hombre del mundo en buscar y ejercer la fe, ya que no la tienen, y estaría en la soberanía de Dios el recibirla (dejando entrever la injusticia de Dios para con ellos, y en cierta medida, "justificados" por esta condición “involuntaria”). Me explico más claramente, he escuchado varias veces a hombres del mundo (importantes y no importantes) que ellos no tienen del don de la fe; dejando entender que la fe (como ellos han escuchado) es un regalo (don) de Dios, y ellos desgraciadamente no lo han recibido, dejando toda carga y responsabilidad de dicha situación en manos de que Dios no les dio el regalo. Lo anterior, como verás, es completamente falso, es una excusa sustentada en un engaño que el enemigo pone en el corazón de los hombres, para que no busquen la verdad, dado que como es algo supuestamente “sobrenatural”, no es alcanzable por el hombre, sino que pertenece sólo al dominio de Dios; también el enemigo con esto acusa de injusto a Dios, ya que no a todos da el “don de la fe”. A lo mejor voy a "pisar muchos callos"(ser incómodo para muchos), como en otros mensajes que he dado, pero si tienes paciencia y ves las cosas a la luz de la Sagradas Escrituras, y las dejas que el Espíritu te las haga entender, veras que tengo razón. Además, derribaremos una mentira del enemigo, que tiene cautivos a muchos hombres del mundo, sin hacer nada por sus vidas (por su salvación), y a otros tantos creyentes, esperando y orando que Dios les de el “don de la fe”, a quienes ellos quieren; sin ejercer lo que Dios estipuló para estos casos (me refiero a entregar la palabra de Dios y el testimonio del evangelio).

Quiero partir mi análisis del siguiente versículo en la Biblia, que de seguro conoces (creo que de entender mal este versículo, comienza gran parte de la confusión que existe de hoy en día):

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; (Efesios 2:8)

De este versículo archiconocido en el mundo evangélico-protestante (no tanto en el mundo católico), veo que muchas veces llegamos a la errada conclusión de que la fe es un don de Dios. Pero lo que en realidad dice este versículo, es que la gracia es el don de Dios, y somos salvos por medio de la fe, es decir, por el don de la gracia, la que recibimos por medio de la fe, somos salvos. No dice que la fe sea el don de Dios, sino que la gracia es el don de Dios, y no viene de nosotros, pues es un regalo.

Veamos el siguiente versículo, que confirma lo mismo:

…del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. (Efesios 3:7)

Esto nos confirma que la gracia es un don de Dios; pero no nos descalifica que la fe no lo sea, es decir, no nos dice que la fe no sea un don (regalo) de Dios. ¿No es verdad? Pero tenemos claro que la gracia es un don de Dios, que no es de nosotros; ahora lo que nos queda es saber de dónde viene la fe ¿es don o no?
Cuando en Efesios 2:8, usa la palabra don la traducción (Reina Valera 1960), debemos notar que hay dos palabra diferentes en el griego que son traducidas como don en esta traducción (RV60). La primera es dorón, que significa presente; sacrificio: don, ofrenda, presente, regalo. La segunda, le veremos luego.

Porque por gracia (járis) sois salvos por medio de la fe (pístis);  y esto no de vosotros,  pues es don (dorón) de Dios; (Efesios 2:8)

Como contrapartida (segunda palabra usada como don), hay un texto en la Biblia que nos indica que la fe es un don del Espíritu (pero no dice que sea don de Dios, sino del Espíritu Santo) lo cual debemos ver con claridad, para entender verdaderamente el origen de la fe, lo copio:

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría;  a otro,  palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro,  fe (pístis) por el mismo Espíritu;  y a otro,  dones (járisma) de sanidades por el mismo Espíritu. (1Co 12:8-9)

Acá puedes ver, que lo más cercano, que encontramos en la Biblia, a tomar la fe como don de Dios, lo veo en el texto copiado (aunque no dice Dios, sino Espíritu). Pero hay dos importantes características singulares que debes notar en el texto, que no deben ser pasadas por alto; primero no habla de Dios directamente, sino de su Espíritu (siendo el Espíritu, el espíritu de Dios; cuando la Biblia lo diferencia, es porque nos es necesario diferenciarlo para entender correctamente el texto). Segundo la palabra utilizada para don no es dorón (como lo citado al principio), sino es járisma cuyo significado es dádiva (divina), liberación, concesión (espiritual), facultad milagrosa:-dádiva y don (En las traducciones católicas, se usa la palabra carismas y no la palabra don, me parece más apropiada esa forma de traducir esta palabra, es decir, carisma).

De los textos anteriores, podemos concluir que la fe es un járisma (carisma) del Espíritu Santo; pero no podemos decir que la fe es un don (regalo) de Dios. No hay texto Bíblico que indique que la fe sea un regalo de Dios, lo más cercanos es que la fe es un carisma del Espíritu, y obviamente sólo pueden recibir ese carisma, quienes tienen el Espíritu, no así, quienes no lo tienen. Esto nos deja abierta la pregunta que contestaremos más adelante: ¿Cómo reciben entonces la fe las personas?

Puedes buscar más textos Bíblicos, no quiero seguir dando antecedentes técnicos, lo dejo a tu libre búsqueda, pero quiero concluir lo siguiente, que ya lo podemos hacer:

Pregunta: ¿Es la fe un don de Dios?

Respuesta: La fe no es dorón de Dios, sino que puede ser un járisma del Espíritu; como lo acabamos de ver.
Ahora es importante que veas que una persona que no tiene el Espíritu de Dios, no puede por razones obvias, tener jarismas del Espíritu; entonces ¿Cómo se obtiene la fe antes de tener el Espíritu? Cuando la Biblia habla de la fe, como don (jarisma), lo está diciendo a personas nacidas de nuevo (que tienen una fe especialmente fuerte, para edificación y sostenimiento de los hermanos en el cuerpo).

Ahora veremos, que la fe no es don de Dios (puede ser un jarismas del Espíritu), sino que es una posibilidad puesta por Dios en todo hombre que escuche su palabra, específicamente, es una capacidad potencial y natural en el hombre (Adán) de tener fe, al oír a Dios.

Leamos lo siguiente, que es un pilar para entender la fe, entendiendo su origen:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)
Notemos lo siguiente, la palabra fe  (pístis), no es una característica sobrenatural en el hombre, sino es una característica natural del hombre es creer; lo sobrenatural sería creer con certeza y convicción en lo que no se ve, eso es la fe que habla la Biblia. Pero la palabra fe  (pístis), también la tienen los “incrédulos”, veamos lo siguiente:

Por esto Dios les envía un poder engañoso,  para que crean (pisteúo) la mentira, (2Tesa 2:11)
Pisteúo, viene de pístis, y significaría tener pístis, es decir, tener fe. Entonces el versículo anterior, podría también tradicirse de la siguiente manera Por esto Dios les envía un poder engañoso,  para que tengan fe (pisteúo) en la mentira.

De lo anterior, vemos que el hombre puede tener fe en la mentira, o puede tener fe en la verdad; cuando la Biblia habla de fe, se refiere obviamente a la fe en la verdad; pero la palabra fe no es exclusiva a la verdad, sino a creer y tener confianza en algo.

De modo que entendemos, que la fe es una condición de creer y tener confianza en algo, que está en la capacidad natural del hombre hacerlo; veamos nuevamente el verso del origen de la fe:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)

Vamos a la segunda palabra importante en el versículo, jréma (palabra) que se traduce como palabra. Cuando oímos la jréma (palabra) de Dios, viene el oír, del oír viene la fe. Esto es la base de la salvación y el crecimiento espiritual, es muy importante que lo entendamos muy bien. No hay salvación sin Jréma de Dios, y sin jréma de Dios, no hay oír, y sin oír, no hay fe, y sin fe no hay gracia, ni justicia, ni salvación, ni crecimiento, ni revelación, ni vida eterna, etc. no hay nada, de nada espiritual y celestial en el hombre, sólo lo natural y la muerte.

La palabra jréma (palabra), es usada usualmente cuando la Biblia quiere destacar que la palabra de Dios es Espíritu y Vida, y ella viene después de la forma de lógos (palabra) de palabra. Lo explicaré con el ejemplo del sembrador, para que quede un poco más claro.

 La palabra de Dios es semejante a una semilla, cuando vemos la semilla con nuestros ojos naturales, vemos lo que nuestros sentidos naturales muestran, es decir, el logós de Dios, no podemos ver aún la vida y espíritu que contiene la semilla, es decir, su jréma, cuando vemos lo que la semilla puede producir al caer en el terreno apropiado (brotar y crecer), vemos lo que la semilla realmente tiene en sí misma, el poder de la vida, vemos el jréma de la palabra. La semilla es la misma, primero la vemos como lógos, y si recibimos ese logós, podremos obtener lo que la semilla (jréma) tiene en sí misma. La palabra del evangelio es un concepto escuchable y razonable por el hombre natural, cuando el hombre da cabida en su corazón a este lógos de la palabra y lo guarda; la semilla brota y hace lo suyo en el corazón del hombre, produce entendimiento y vida.

Cuando un hombre recibe la semilla de Dios (como lógos), ese logós brota en su corazón y produce vida para su alma (Jréma); no podemos obtener jréma, sin antes aceptar el lógos de Dios, que es Cristo (el original griego del nuevo testamento usa las palabras lógos y jréma para traducir palabra, nosotros perdemos esas diferencias en el español, pues sólo tenemos la palabra palabra (valga la redundancia), en cambio el griego tiene lógos y jréma, como palabra; y obviamente, al traducir al español, se pierde la palabra original (si dice lógos o jrémas en el original).

Volvamos al verso en cuestión, pilar de la fe:

Así que la fe (pístis) es por el oír,  y el oír,  por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17)

La fe se obtiene de oír el jréma de Dios, y para obtener el jréma de Dios, primero hay que recibir el lógos de Dios, y para eso hay un proceso que se resume en el siguiente texto:

¿Cómo,  pues,  invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?  Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio;  pues Isaías dice: Señor,  ¿quién ha creído a nuestro anuncio? (Rom 10:14-16)

La palabra predicar la puedes traducir también como pregonar, proclamar, publicar,  divulgar (es lo que hace el sembrador, esparce la semilla). Somos llamados a tirar la semilla al campo, es decir, la palabra (lógos) de Dios a los corazones de los hombres, ese proceso es necesario, para que la semilla haga el trabajo dentro del corazón de cada persona, para que la palabra (jréma) produzca el oír, y el oír la fe. Cuando las personas oyen el logós de Dios, tienen la opción de tomarlo o dejarlo; cuando lo guardan en su corazón, el jréma de Dios les habla y al oírlo, creerle es fe (hay una conversión). De ahí nace todo y parte todo en el nuevo hijo de Dios.

¿Por qué me molesta en el Señor que se hable que la fe es un don de Dios? Porque produce un error en el hombre, poniendo la responsabilidad de la salvación en Dios y no en su reconsideración (arrepentimiento) de su vida vana. Además, desmotiva a un in-converso a buscar la verdad y creerla. Adicionando, que distorsiona el proceso que Dios estableció para salvar a todos los hombres, por la locura de la predicación (no todos querrán, por cierto).

Si la fe, fuera un don de Dios, sin participación humana, demás se disgustó el Señor en reiteradas ocasiones ante la incredulidad y dureza de corazón de las personas, pero él sabiendo nuestra debilidad acompañaba sus palabras con prodigios y señales. Cosa que no habría sido necesario hacer, si la fe fuese un don de Dios directo, ya que de Dios hubiese dependido que creyesen y no habría que molestarse en predicar, convencer y mostrar señales.

Hoy un agnóstico o incrédulo dice “no tengo el don de la fe”; doble error: Primero del cristiano que oyó que la fe es un don de Dios, cosa que vemos que no es así. Segundo, porque lo deja inactivo en buscar su salvación, dejando fuera de su dominio el creerle a Dios. Es un engaño del enemigo, ver las cosas de esa manera, lo que se obtiene, es un mundo que no ve que en sus manos está el destino eterno de sus vidas, eso es un engaño del enemigo; los hombres no buscan la verdad, ya que piensan en la fe como una cosa extraña religiosa, que se recibiría según el capricho de Dios..., eso no es así.

Veamos lo que pablo anunció: Pero Dios,  habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,  ahora manda a todos los hombres en todo lugar,  que se arrepientan; (Hechos 17:30)

Dios manda o instruye a todos los hombres que se arrepientan (reconsideren) su vida; es un mandato de Dios; lo vemos también en los siguientes versículos, que antes de poder creer, es necesario el arrepentimiento (reconsideración) para conocer la verdad:

…testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios,  y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. (Hechos 20:21)

…diciendo:  El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio. (Mar 1:15)

Ahora, es Dios quien inclina el corazón de los hombres al arrepentimiento (a la reconsideración), es por ello que cuando oramos por los in-conversos para que participen de la fe, en realidad debemos pedir que sus corazones sean inclinados al Señor, es decir, a la verdad y la puedan recibir (además, de orar por los sembradores).

…que con mansedumbre corrija a los que se oponen,  por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo,  en que están cautivos a voluntad de él. (2Ti 2:25-26)

En resumen, la capacidad de creer está en todos los hombres, cuando se cree a la verdad, en la Biblia se le llama fe, cuando se cree a la mentira, es engaño. La fe se obtiene de oír y creer la palabra (jréma) de Dios, y dicha palabra viene por ser anunciada por quienes somos enviados a esparcirla (como lógos, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia tiene ese llamado). Todos los hombres son invitados a participar de la salvación, es una instrucción de Dios, para ello deben arrepentirse (reconsiderar sus vidas sin sentido y obras muertas) y creer en el evangelio. Todos deben venir al Camino y ser salvos. El Espíritu Santo (Espíritu de la gracia) se recibe por la fe, y no por obras de la ley; una vez en nosotros el Espíritu, éste reparte dones (carismas) en la iglesia, entre ellos está también la fe; como un don para edificación y ayuda a los hermanos de la congregaciòn que participan. Esto último, no debe confundirnos a creer que Dios reparte la fe en forma directa, saltándose los pasos que él mismo estableció (Palabra de Dios -à Oír à Fe à Espíritu Santo àFrutos y carismas).

Así que él que diga “no tengo el don de la fe”; no lo va a tener nunca, si no se arrepiente (reconsidera su vida), busca la verdad y la sigue. Y no la obtendrán tampoco, si nosotros no damos testimonio del amor de la verdad (o por lo menos, por nuestro medio).


Reflexión Final

La fe no es un objeto que posees; es una relación de confianza en la que decides descansar. Dios ha hecho Su parte entregando a Cristo y dándonos Su Palabra completa.

Hoy, la pregunta no es si Dios te ha dado el "don" de la fe, sino: ¿Qué estás haciendo con la Verdad que ya escuchaste? No esperes un sentimiento mágico; confía en la Palabra que permanece para siempre.



sábado, 21 de septiembre de 2013

Esta es la condenación

Hoy quiero compartir con ustedes, un tema que muchas veces no está muy claro; me refiero a la condenación de algunos hombres, bajo el justo juicio de Dios.

Primero quiero citar lo siguiente: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,  sino para que el mundo sea salvo por él. (Juan 3:17)

El propósito de Dios al enviar a su Hijo al mundo NO FUE CONDENAR AL MUNDO, sino al contrario, que el MUNDO SEA SALVO POR SU HIJO. Esto debe ser muy claro, Dios no quiere condenar a nadie; ese es el principio de todo; Dios se mueve por amor al mundo, al enviar a su Hijo Unigénito.

Lo vemos claramente en la siguiente expresión: Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

Ahora, teniendo claro el propósito de Dios, y entendiendo que Dios es amor, ¿Por qué hay hombres que se condenan? Lo que veremos es que es una decisión de aquellos hombres, esas personan no quisieron ser salvos, es decir, prefirieron el error que la verdad.

Veámoslo en el siguiente texto: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo,  y los hombres amaron más las tinieblas que la luz,  porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo,  aborrece la luz y no viene a la luz,  para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz,  para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
(Juan 3:19-21)

El apóstol Juan nos enseña que la condenación, es justamente, que la luz vino al mundo (y ya está en el mundo); y aquellos hombres que ven la luz, pero huyen de ella, porque sus obras son malas (para que la luz no descubra sus realidades), al huir de la luz y preferir la oscuridad, ellos mismos están rechazando la salvación, es decir, prefieren la ignorancia y el error en sus vidas, antes que el conocimiento y la verdad, que los puede salvar. Salvación que no puede ocurrir si el hombre antes no quiere reconocer su error, es decir, reconocer que sus realidades son reprobadas por Dios y querer cambiar esa situación. Más quienes hacen las cosas en Dios, es decir, en la manera de tener una buena conciencia ante el Eterno, se acercan a la luz, es decir, se acercan al conocimiento de Dios, por medio de Su Hijo Jesucristo.

Quienes prefieren su “buena fama temporal” antes de la verdad, se quedarán con su “buena fama”, pero la verdad se manifestará, y ellos serán finalmente expuestos a la luz de la verdad (y esa buena fama resultará en vergüenza); es un pésimo negocio, prefieren la gloria temporal que puedan tener producto de las tinieblas (el error producto de la ignorancia y engaño), que la vida eterna producto de seguir la verdad; ya que no creen a Dios ni le consideran realmente, de hecho lo niegan con sus mismas obras (no digo que no puedan ser "religiosos").

¿Cómo ocurre todo esto?
Hay una capacidad fundamental en el hombre que todos la tienen, sin excepción de personas; esa capacidad es la capacidad de creer. Cuando la Biblia habla de fe y creer, habla de la misma palabra (en el nuevo testamento en griego es pístis, y su derivado pisteúo ). De esa capacidad que todos tienen (la de creer), Dios la utiliza como medio para la salvación; y a su vez es el medio para la condenación. Esto que estoy diciendo, creo que es nuevo para ti, de hecho más de alguno pensará que estoy diciendo herejías, pero no es así; me explico un poco más. Cuando la Biblia habla de incrédulos, habla de hombres que no creen a la verdad, y cuando habla de creyentes se refiere a quienes creen a la verdad. No es que los incrédulos no crean en nada y así mueran, eso no es así, los incrédulos (a quienes se le ha presentado la verdad y no la han recibido, por no creer a la verdad, están expuestos a creer la mentira, y recibir el fruto de creer al error producto del engaño).

Veamos el siguiente ejemplo: Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad;  sólo que hay quien al presente lo detiene,  hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo,  a quien el Señor matará con el espíritu de su boca,  y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás,  con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden,  por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso,  para que crean (pisteúo) la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad,  sino que se complacieron en la injusticia. (2Tesa 2:7-12)

En el texto anterior, puedes ver que quienes no reciben el amor de la verdad, antes dame unos segundos para recalcarlo; EL AMOR DE LA VERDAD, es maravilloso, como no es que estos hombres no hayan recibido sólo la verdad a secas, sino que no han recibido el amor de la verdad, esa ternura y misericordia de la verdad que los invita a ser salvos, ellos la desprecian. Desprecian el amor de la verdad que los quiere eternos, los quiere plenos y perfectos en armonía en Dios; ellos desprecian ese amor y Dios envía entonces un poder de error (engañoso); ya que no quisieron recibir el amor de la verdad, la invitación a la vida; y prefirieron el error y permanecer tal como están. Dios sólo les da lo que puedan elegir.

Ahora puedes ver que los hombres que se condenan, también son “creyentes”, son creyentes eso si, del error y engaño; es decir, el poder engañoso es enviado por Satanás, a quien quedan expuestos, al no recibir el amor de la verdad; por su propia voluntad. Lo anterior no significa que sean religiosos, sino que todos los hombres tienen la capacidad de creer, eso viene de la naturaleza Adánica del hombre, la naturaleza nos dio la capacidad de creer, la diferencia es EN QUIEN CREEMOS. ¿Creemos a la Luz de Dios o alguna otra cosa contraria a la Luz?

Todos los hombres pueden ser salvos por medio de la capacidad de creer, y por ese mismo creer pueden recibir la condenación, la diferencia está en el objeto del creer; si es en el amor de la verdad; o en un engaño, que no descubre el propio error temporalmente (sino que lo oculta).

De hecho Adán cayó por no creer a la verdad, cuando Dios le advirtió que no comiera del aquel árbol (puedes verlo aquí); y creyó la mentira de Satanás. Ahora, el medio es el mismo ¿a quién creemos? La respuesta a esta pregunta, no situará en la vida eterna, o en la condenación eterna (lo mismo puedes verlo en Romanos capitulo 1, como los hombres reciben de sus propias decisiones).
  
Para darle mayor claridad al tema, veremos cómo lo anterior cuadra con la parábola del trigo y la cizaña, que Jesús nos enseñó:

Les refirió otra parábola,  diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres,  vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo,  y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto,  entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor,  ¿no sembraste buena semilla en tu campo?  ¿De dónde,  pues,  tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres,  pues,  que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No,  no sea que al arrancar la cizaña,  arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega;  y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña,  y atadla en manojos para quemarla;  pero recoged el trigo en mi granero. (Mat 13:24-30)

Vemos en la parábola que primero se siembra la buena semilla, es decir, la semilla de la verdad, luego donde la semilla no es recibida, es sembrada la semilla del engaño. La verdad producirá buen fruto (trigo), el engaño producirá mal fruto (cizaña). De esta manera se hacen los hijos de Dios, aquellos que son sembrados por la buena semilla (el Hijo de Dios), y se hacen los hijos del diablo, aquellos que son sembrados por la mala semilla, el engaño del diablo (que no recibieron la buena semilla).


Concluimos, que la condenación es una opción del hombre, cuando ama más el error que la verdad, cuando no quiere tener un cambio en su vida, y niega toda posibilidad de ser expuesto en su verdadera realidad ante Dios, y no recibe su amor. También vemos, que al contrario de la condenación está la salvación, que se recibe cuando alguien ama la verdad, cuando sus obras no necesariamente son buenas, pero son hechas en Dios, es decir, son hechas considerando a Dios, teniéndolo en cuenta; ellos reciben la luz, para ser salvos. También, concluimos, que el medio para la salvación y la condenación es el mismo, la capacidad de creer del hombre, o cree a la verdad o a la mentira; de esa decisión se verán los frutos eternos.

domingo, 9 de junio de 2013

¿Qué gracia tenéis?

Hoy quiero hablarte, de un doble aspecto de la gracia de Dios, que me parece muy relevante para que podamos conocerla en mejor medida. Ya que hay diversas doctrinas, que limitan la gracia de Dios, dándole sólo un carácter de misericordia (lo cual es la base y muy importante), pero no reconociendo el poder que hay en ella de librarte del pecado y la carne, poder de darte mérito ante Dios y los hombres (por gracia).

Veo algunos versículos muy conocidos en el mundo evangélico cristiano, pero no muy bien entendidos, y hasta a veces, abusados; que nos distorsionan la verdadera gracia, alejándonos del mérito y aprobación, que por ella, podemos alcanzar, ante Dios, en Cristo:

I Ejemplo.- Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efe 2:8-9)

Es muy claro que somos salvos por gracia, y esto es por medio de la fe; la cual es un regalo de Dios, que viene de oír y creer su palabra (eso es la fe). Pero, ¿Qué dice el versículo siguiente?; ¿Por qué no es tan nombrado? ¿Lo recuerdas? Lo copio:

Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efe 2:10)

Muy interesante, no somos salvos por obras (obras de la ley, son la que referencia Pablo); pero somos hechos para BUENAS OBRAS que Dios ha preparado para que andemos en ellas… La gracia no sólo tiene un componente de misericordia inmerecido, sino que te posibilita para hacer BUENAS OBRAS. No somos salvos por obras, pero somos salvos PARA BUENAS OBRAS. No somos salvos para permanecer en inactividad, sino para buenas obras, muy importante, y esto por medio de la gracia, que es en Jesucristo.


II Ejemplo.- siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús, (Rom 3:24)

Bueno, acá vemos algo muy conocido en el mundo evangélico, “justificados gratuitamente por su gracia”; pero lo siguiente del versículo no se nombra tanto “mediante la redención (salvación, liberación, rescate) que es EN Cristo Jesús.”

Mira que el medio (dice mediante), por el cual, eres justificado gratuitamente por su gracia, es la redención que es EN CRISTO JESÚS; es decir, en Cristo Jesús opera la gracia, y fuera de él NADA. Mediante la redención que es en Cristo, opera la gracia; si no permanecemos en el Señor, no puede operar la gracia de Dios en nosotros.

¿No te parece curioso como se ha tergiversado el evangelio?; ¿Cómo muchos entienden y enseñan lo que es la justificación gratuita por medio de la fe, pero no logran ver que esto viene sólo EN Cristo Jesús, como medio? He escuchado mucho la primera mitad del versículo, ¿y por qué la segunda no tanto? En Cristo Jesús significa permaneciendo en El, sólo así damos frutos para Dios. Quien no permanece en El, se seca; y no da frutos; porque ha caído de la gracia.

III Ejemplo.- Hemos escuchado repetidamente lo siguiente…”no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia”; ¿pero recuerdas que es lo que precede este versículo?; si lo recuerdas muy bien, es muy importante recordarlo, y explica la razón de ello; dice el versículo completo: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;  pues no estáis bajo la ley,  sino bajo la gracia. (Rom 6:14)
Dice, “el pecado no te dominará (gobernará) en la gracia”, por eso te dice que estando bajo la verdadera gracia de Dios, eres libre del pecado, el pecado no tiene poder de someterte (controlarte). ¿No diríamos que es curioso como versículos tan utilizados en el mundo evangélico, y tan truncados nos los enseñaron?

El apóstol Juan también lo explica, diciendo: Todo aquel que permanece en él,  no peca;  todo aquel que peca,  no le ha visto,  ni le ha conocido. (1Jn 3:6) Si permanecemos en Cristo, es decir, EN CRISTO, la gracia nos libra del pecado, y el pecado ya no nos puede controlar. Cuando perdemos la posición en Cristo, es decir, no permanecemos en él, el pecado vuelve a tener poder sobre nosotros...

He escuchado a muchos cristianos, muy soberbios, que dicen que no están bajo la ley; yo me pregunto ¿Son libres del pecado? Si no lo son, bueno les sería estar bajo la ley; para que la ley los llevase a Cristo, y Cristo al Padre. Pero si son libres del pecado, por estar verdaderamente bajo la gracia, no están y no necesitan estar regidos por la ley exterior, ya que están bajo la ley del Espíritu.

En los ejemplos anteriores, puedes ver como el enemigo ha distorsionado el evangelio sutilmente (como actúa usualmente), con ello hace deslizar a las personas de la verdad, y de la verdadera gracia de Dios, llevándola a hacer infructuosa; ya que él sabe, que la entrada a la gracia es la FE, y si cambia las palabras del evangelio; cambia la fe de los que oyen, por una fe errada, donde el poder de la gracia se ve trastocado. Testifico lo que digo: …por quien (Jesucristo) también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Rom 5:2)

El diablo trata de confundirnos, separando la fe de las obras y la gracia; las obras de la ley no son necesarias (obras de justicia propia por medio de la ley); pero la gracia que viene por la fe en Jesucristo, es para salvación y buenas obras; ese es su propósito; capacitarnos para ser como el Maestro.

Podría darte varios ejemplos más, de cómo hoy en muchas partes, sólo se entiende un lado de la gracia (el de regalo misericordioso), y se pierde, el que ella te posibilita a ser meritorio ante Dios y los hombres, te da el influjo divino de vencer  el mal.

Ahora te expondré algunos ejemplos donde verás como la gracia es mostrada como un influjo divino que te habilita para hacer lo que está más allá de tus capacidades personales, te potencia con el poder de Dios para tener mérito extraordinario ante Dios, te posibilita para ser hallado aprobado al final de la carrera ante tu Señor; es su gracia obrando en ti (la gloria es del Señor, por su gracia):

Veamos varios ejemplos:
  
I Ejemplo.- Mira el siguiente versículo, en el se da un doble aspecto a la gracia; primero como misericordia, y el segundo como una ayuda oportuna.

Lleguémonos pues confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna. (Heb 4:16)

Mira como el autor de la carta a los Hebreos, habla de dos aspectos de la gracia; el primero como misericordia; y el segundo como posibilitando la ayuda oportuna. Es decir, por medio de la gracia, no sólo obtenemos misericordia, sino que podemos actuar correctamente, debido a una ayuda divina; y así podemos cumplir la voluntad de Dios.

II Ejemplo.- Hay otro texto que me gusta mucho, es lo que Juan escribió de nuestro Señor, lo transcribo:

Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. (Juan 1:16)

De la plenitud del Señor Jesucristo, tomamos, todos, Gracia por gracia; es decir, nuevamente nos habla que la gracia no es algo estático, sino dinámico; gracia por gracia; una vez recibida la gracia por misericordia para perdón de pecados por la sangre de nuestro Señor, por esa misma gracia, recibimos gracia para actuar correctamente y ser libres del pecado, gracia para las buenas obras que Dios preparo de ante mano para que anduviésemos en ellas, gracia para cumplir el propósito de Dios en Cristo Jesús (sólo en él). Gracia por gracia, nos habla de las muti-gracias de Dios, es decir, multiforme gracia de Dios. La gracia que se manifiesta variadamente en nosotros de muchas maneras, para cumplir y obedecer su propósito eterno. La gracia no es limitada, viene de la plenitud (llenura, abundancia) del Señor, es inescrutable en cantidad y diversidad divina.

Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos  administradores de la multiforme gracia de Dios. (1Pe 4:10)


III Ejemplo.- Otros textos que nos muestran lo mismo, como la gracia te da capacidades mayores a las naturales:

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su gracia no ha sido en vano para conmigo,  antes he trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo. (1Co 15:10)

Pablo trabajó más que el resto de los apóstoles, por la gracia de Dios en él.
Así mismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que ha sido dada a las Iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo permaneció, y su profunda pobreza abundó en riquezas de su bondad. Porque conforme a sus fuerzas, (como yo testifico por ellos), y aun sobre sus fuerzas han sido liberales; (2Co 8:1-3)

Las iglesias de Macedonia, tuvieron la gracia de dar generosamente ofrendas a Pablo y los hermanos de otras iglesias que las necesitaban,  más allá de sus propias fuerzas, pudieron ser liberales (generosos)…, es decir, la gracia los capacitó para cumplir las buenas obras que Dios les puso por delante, no sólo las pudieron reconocer; sino también CUMPLIR.

Así,  pues,  nosotros,  como colaboradores suyos,  os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (2Co 6:1)

Pablo exhorta a la iglesia de corintios a no recibir en vano la gracia de Dios, ¿Y en vano por qué?, por la posibilidad de no hacerla producir las buenas obras para el reino de Dios, que están por delante (si la posibilidad no existiera, Pablo no lo advertiría). La gracia, como el talento, puedes ponerla en un pañuelo y enterrarla; y nada producirá (sólo será quitada, y será dada a quien dé frutos con ella; Mateo 25).

Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2Ti 2:1)

Pablo exhorta a su hijo espiritual Timoteo, a que se esfuerce en la gracia, es decir, que la haga producir; cuya gracia es EN CRISTOJESUS, y sólo en EL. Como vimos la gracia sólo actúa en el Señor, y no fuera de Él.

Para terminar, me voy a las palabras de nuestro Señor:

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué gracias tendréis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. (Luc 6:32)

Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. (Luc 6:33)

Y si prestaréis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. (Luc 6:34)

Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Qué gracia tenemos?

Disculpa mis preguntas, pero es bueno que nos las respondamos cada uno con seriedad ante el Señor, ya que llegará el día que si deberemos hacerlo, y es mejor, hacerlo hoy cuando todavía hay tiempo:

¿Amamos a quienes nos odian y persiguen?

¿Pagamos bien por mal?

¿Damos en silencio a quienes no podremos recibir?

Si tenemos la verdadera gracia de Dios, como lo explica Pedro en su primera carta; es una gracia que nos posibilita a no ser dominados por el pecado y el mal, es decir, ser libres del pecado, y vencer el mal con bien; y poder así servir libremente a Dios, en Cristo Jesús. Si tenemos verdaderamente su gracia, daremos más allá de lo que corresponde a la justicia humana; como nuestro Señor Jesús nos enseñó; caminaremos como hijos del Reino de los cielos. Hagamos producir la gracia que nos ha sido dada en Cristo; según la medida del don repartido en cada uno de nosotros, en él. Recordemos, que el da gracia por gracia; es inagotable su plenitud. Amén.

PERMANEZCAMOS EN LA GRACIA DE DIOS,
LA VERDADERA GRACIA,

QUE ES EN CRISTO JESÚS.

domingo, 19 de mayo de 2013

Inmortales (indestructibles)



¡¡¡INMORTALES!!!   ¡¡¡INDESTRUCTIBLES!!!

¿Puedes pensar, meditar o imaginar, algo o alguien, inmortal o indestructible? A lo mejor lo asociaras a una película de súper héroes, a lo mejor lo llegas a imaginar. Bueno, es eso lo que Jesús prometió a la iglesia, es decir; a quienes como sus discípulos son edificados sobre la roca, inmortales, es decir, indestructibles.

Y yo también te digo,  que tú eres Pedro (pétro),  y sobre esta roca (pétra) edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades (seol) no prevalecerán contra ella. (Mat 16:18)

En el texto citado, vemos como Jesús promete que la iglesia, es decir, aquellos que como discípulos del Maestro, son edificados sobre la roca; no serán presa de la muerte y la destrucción eterna; las puertas del hades (seol) no tiene dominio sobre ellos.

Hay una revelación muy importante, diría que fundamental, en el capítulo 16 del evangelio de Mateo, me gustaría hacer un comentario línea a línea contigo, para que vayamos reflexionando, paso a paso los mensajes incluidos:

Mateo 16:13-28

(13)  Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo,  preguntó a sus discípulos,  diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Atención con esta pregunta, Jesús les enseña a sus discípulos a contraponer o comparar la opinión de los hombres, con su propia opinión (muy importante, no quedarnos con lo que nos enseñan los hombres). ¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre?; que opinan los hombres, el mundo, la religión, etc. ¿quién es el hijo del hombre?, es decir, lo visible de él (hijo de hombre, no como hijo de Dios).

Es importante notar además, que Jesús acá no le está haciendo una pregunta especifica sólo a Pedro, sino a sus discípulos, a todos sus discípulos (seguidores) presentes ante él. Todos están involucrados, e invitados a participar de las respuestas, a ver pos sí mismos, la realidad.

(14)  Ellos dijeron: Unos,  Juan el Bautista;  otros,  Elías;  y otros,  Jeremías,  o alguno de los profetas.

De todas las opiniones humanas recibidas por los discípulos, ninguna encaja con la verdad (realidad); no es de los hombres de donde debemos esperar las respuestas más importantes que debemos hacernos y el conocimiento de la verdad. ¿Qué dicen los hombres? Es un dato, una opinión,  que incluso podemos olvidar, sin valor verdadero para lo mejor…, para conocer la realidad, para responder las preguntas fundamentales que el hombre debe hacerse.

(15)  El les dijo: Y vosotros,  ¿quién decís que soy yo?

Ahora, algo que no debemos olvidar, y que nos habla del carácter del Señor ¿Cuál es tu opinión personal?; nos invita a ver las cosas por nosotros mismos, a no llevarnos por lo externo, es decir, por lo que el mundo o los hombres nos enseñan. ¿Qué piensas tú, por ti mismo? Primero les pregunta por la opinión de los hombres, ahora ya que de los hombres no recibieron la respuesta satisfactoria, ¿y qué piensas tú?; después de varios años juntos les hace esta pregunta, a lo mejor la respuesta la debían conocer, pero Jesús espera una respuesta de corazón ¿Quién crees tú que yo soy?

(16)  Respondiendo Simón Pedro,  dijo: Tú eres el Cristo,  el Hijo del Dios viviente.

Bueno un valiente respondió; Simón Pedro (nota como es llamado en esta oportunidad, como Simón nombre de nacimiento humano -hombre natural -, y Pedro, nombre dado por el Señor –hombre espiritual-; lo mismo que Jesucristo, la unión del hijo de hombre e hijo de Dios, Jesús el Cristo).

La respuesta de Pedro no era algo nuevo en información, de hecho ya en el mismo evangelio de Mateo, se registran estas dos oportunidades anteriores donde es reconocido como hijo de Dios por los demonios y por sus discípulos: (Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros,  Jesús,  Hijo de Dios?  ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Mat 8:29; Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron,  diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. Mat 14:33)

Como información no debería ser nuevo para sus discípulos que Jesús era hijo de Dios, de hecho los demonios no tenían problemas para reconocerlo (ya lo habían hecho en muchas oportunidades, pero cuidado los demonios no siempre dicen la verdad), y ellos mismos lo hicieron en una oportunidad registrada por el mismo Mateo en la barca.

Entonces ¿Qué valor tiene esta declaración de Simón Pedro, si hasta los demonios lo reconocían?

(17)  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres,  Simón,  hijo de Jonás,  porque no te lo reveló carne ni sangre,  sino mi Padre que está en los cielos.

Cuando Simón hijo de Jonás, es decir, el hombre natural; buscó por sí mismo la respuesta, y de lo profundo de su corazón lo reconoció como el Mesías, el hijo del Dios viviente; es algo muy distinto al reconocimiento exterior, dado por información de los hombres (o los demonios). Pedro dio una respuesta revelada en su interior por Dios, y no una respuesta exterior por lo que los hombres le habían informado de él. No es la carne, ni la sangre lo que te lo enseñó Pedro, es decir, esto no viene de lo humano; sino del Padre que está en los cielos. Esa respuesta es la que verdaderamente tiene valor, no la del conocimiento exterior dado por el mundo natural, la historia, la religión, etc. sino la interior, que viene de ver las cosas por uno mismo, a la luz de Dios.

¿Cuántos cristiano hoy saben la respuesta de verdad por ellos mismos? El verdadero cristiano (discípulo), es aquel que de lo profundo de su ser reconoce a Jesús como el Cristo, el hijo del Dios vivo. El que lo sabe en el exterior, porque así le fue enseñado, y no tiene el sentido profundo de haberlo descubierto en su interior, por sí mismo. Su declaración no veo que sea más profunda de aquellos demonios que reconocían en Jesús el hijo de Dios, es decir, sin valor para salvación. Nunca Jesús se admiró de que los demonios lo reconocieran, pero sí se agradó de que los hombres lo reconocieran, por sí mismos.

Dichoso, afortunado, bendecido, es quien tiene participación de esta bendita revelación en su interior, no es algo que venga de este mundo, sino del cielo; y para eternidad.

(18)  Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Ahora Jesús no le habla a Simón hijo de Jonás (de hecho a este nivel Simón ya no puede comprender); sino a Pedro; es decir, al nuevo hombre al hombre espiritual, al discípulo del Mesías. Tú eres una pequeña piedra y sobre esta roca, YO edificaré MI iglesia (congregación).

La roca es la revelación en el corazón del discípulo que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente; es decir, que el hombre natural vea por revelación de Dios, por sí mismo; a Jesús como el Señor, al Mesías. Ese es el fundamento de la iglesia, es la roca de fundación, y de esa revelación base; se edifica toda la iglesia de la misma manera o forma, por el entendimiento por sí mismo, a la luz de Dios (Jesús dijo “yo soy la luz”), de que todo lo que la luz le enseña,  edifica la iglesia. Se edifica en la revelación intima e interna de la luz en cada  discípulo del Señor. Y lo que edifica el Señor, de la misma manera en que se puso la roca, no es perecedero, es decir, la boca de la muerte no lo puede tragar; es inmortal, y tiene la capacidad de traspasar de eternidad en eternidad. ¡ALELUYA!

Las puertas del hades (seol); son la entrada a la muerte; la muerte nada tiene con la iglesia, la muerte ya no puede tragar lo imperecedero, lo eterno; lo que traspasa la presente creación, lo inmortal. NO dice las puertas del infierno (el infierno es algo distinto ver aquí).

Todo lo que el Señor edifique en nosotros es inmortal (indestructible por la muerte), lo edifica de la misma manera en que recibimos la roca o fundamento, para ser partes de la iglesia (congregación de los santos), por revelación del Padre en nuestros corazones, a la luz del Señor; es decir, por creer a la luz, por seguirla y obedecerla.

(19)  Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos;  y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos;  y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

A Pedro, y a toda la congregación que participa de esta bienaventuranza, es decir, que son edificados sobre la roca, Jesús les hace esta promesa, lo que abran o cierren en esta tierra, será abierto o cerrado en el cielo; es decir, tienen la clave de traer el reino de los cielos acá a la tierra, y la tierra llevarla al reino de los cielos; somos embajadores de un nuevo reino que llega a reinar esta tierra.

(20)  Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

Nota esto, no digan esto “que Jesús es el Cristo”; ¿y por qué no; no es lo más importante?; ¿no habría que declararlo a los cuatro vientos? Veo que aún no era el tiempo; además, la información exterior sin revelación, de nada serviría.  Jesús siempre esperó que lo descubrieran, el no se hizo evidente, siempre tenía que obrar la fe, la revelación de quien era realmente él.

(21)  Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos,  de los principales sacerdotes y de los escribas;  y ser muerto,  y resucitar al tercer día.

Cristo ya en el corazón del hombre, Cristo el verdadero pan que por nosotros es partido; no podemos alimentarnos de él, sin antes él sea entregado por nosotros; nuestro alimento, nuestra vida, nuestra salvación y resurrección. Su sangre nuestra verdadera bebida, debe ser derramada, por nosotros.

(22)  Entonces Pedro,  tomándolo aparte,  comenzó a reconvenirle,  diciendo: Señor,  ten compasión de ti;  en ninguna manera esto te acontezca.

Pedro ya participante de la nueva naturaleza, del principio de la edificación celestial para eternidad, coexiste con su naturaleza carnal o natural; Pedro con su mejor intención humana, con el amor que le tenía a Jesús, le amonesta a que piense en sí mismo. El mismo Pedro que ahora vemos que tiene la roca, pero es sólo el fundamento que tiene en su corazón, la edificación aún no se levanta; sus palabras lo demuestran, no entiende la voluntad de Dios, y ve las cosas con los ojos naturales, es decir, con la antigua naturaleza de Simón hijo de Jonás; naturaleza que Satanás tiene dominio, naturaleza creada del polvo de la tierra, polvo que la serpiente del Edén tiene como alimento y se arrastra sobre ella. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste,  maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo;  sobre tu pecho andarás,  y polvo comerás todos los días de tu vida.(Gen 3:14)

No te extrañe que de una misma boca, salió revelación de Dios, y por la misma boca, un mensaje de tropiezo del enemigo; Jesús nos enseña con esto a no guiarnos por nosotros mismos, sin la luz del Señor; no ser guiados por los viejos interese personales, y sin tener la mira en las cosas de Dios, antes de todo. Si no obedecemos, seremos guiados por la serpiente, al hades (cosa que no debería ocurrir, ya que la iglesia no se guía por la serpiente, sino por le Espíritu de Dios).

(23)  Pero él,  volviéndose,  dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí,  Satanás!;  me eres tropiezo,  porque no pones la mira en las cosas de Dios,  sino en las de los hombres.

 A ¡Pedro! le dice el Señor, le habla a la nueva naturaleza, no a Simón hijo de Jonás; quien no lo podría entender (y ya no cuenta, de ahora en adelante). Ya que es Pedro quien parte en esta nueva naturaleza, quien se edifica sobre la roca, la revelación del Hijo de Dios. Le muestra a Pedro, como en su carne, habla Satanás (esto es para todas las carnes, ya sean de cristianos o incrédulos); Satanás tiene dominio sobre la carne, y obra en su dominio. ¿Y cómo reconocemos la carne? “porque no pones la mira en las cosas de Dios,  sino en las de los hombres” La carne ve en una forma animal las cosas, es decir, en una forma terrestre y natural, ve su interés humano propio, y no lo divino, el reino de Dios le es invisible, reino del cual se nos da el poder cerrar y abrir, acá en la tierra.

El Señor nos enseña que todo consejo humano en la carne, es inspirado por Satanás, ya que el hombre en la carne, es esclavo de Satanás; un consejo divino nunca vendrá de la carne de un cristiano, al contrario debemos reconocerlo y ponerlo en luz. Si seguimos los consejos muy humanos y con muy buenas intenciones (como las de Pedro para con Jesús), antes que escuchar y obedecer al Señor, nos hacemos victimas del destructor, obedeciendo sus engaños, que nos quieren hacer salir de la voluntad de Dios, que es perfecta y buena; nos es tropiezo.

(24)  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí,  niéguese a sí mismo,  y tome su cruz,  y sígame.

NO es casualidad que después de todo lo que hemos visto que ha sucedido, Jesús declare estas palabras, tan poco usadas y tan poco entendidas en el cristianismo moderno (la cruz sigue siendo un misterio para el hombre natural).

Vemos en el ejemplo de Simón Pedro, dos entendimientos simultáneos; uno maravilloso y digno de alabanza, es una bienaventuranza su primer entendimiento, lo que ha declarado. Y también vemos el mismo Pedro, con un entendimiento dado por la serpiente, un entendimiento que ha tenido desde su nacimiento en la tierra, un entendimiento que no tiene poder sobre las puertas del hades y la muerte. Ohh, el mismo Pedro y con dos racionalidades, una nueva dada por Dios, y otra dada por el mismo Satanás. 

¿Solución?

Toma tu cruz, es decir, sigue al Señor (sigue tu nuevo entendimiento, que día a día va creciendo en él) siguiendo tu nueva naturaleza, es decir, tu nuevo y nuevos razonamientos, dados por la luz verdadera; y niégate a seguir los consejos de tu mente natural, lo heredado de tu carne, de los hombres.

Eso es la cruz, obedecer a lo nuevo que descubrimos por nosotros mismos, a luz de la palabra de Dios, día a día; negando nuestro antiguo razonamiento que sólo pone la mira en las cosas de los hombres, es decir, en el mundo y sus beneficios temporales (“legítimos derechos, intereses y preferencias humanas, pero con un fin en la tumba”). Pongamos la mira en las cosas de Dios y sus beneficios eternos (el resto es añadido); eso es tomar la cruz, es decirle a tu vida carnal, NO, yo sigo la vida en Cristo, y mi vida es sólo en él, y ni la muerte tendrá poder sobre mí, obedeciéndole.  Amén.

(25)  Porque todo el que quiera salvar su vida (alma),  la perderá;  y todo el que pierda su vida (alma) por causa de mí,  la hallará.

Es claro, quien se guía por la antigua naturaleza, que pone la mira o interés en las cosas de los hombres, es guiado por Satanás, y la puertas del hades si prevalecen contra él, es decir, la muerte tiene señorío sobre él.
Pero quien se guía por esta nueva forma de entender las cosas, por nosotros mismos a la luz del Señor, edificará su vida (alma) sobre la roca; y la muerte no tiene poder sobre él.

Mira como el mismo Mateo, nos explica cómo se edifica en la roca, en unos capítulos antes:

Cualquiera,  pues,  que me oye estas palabras,  y las hace,  le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca. (Mat 7:24)

¿Cómo se hace para edificar sobre la roca? 
Oyendo las palabras del Señor y poniéndolas por obra, es decir, obedeciendo.

Es una lucha entre el entendimiento natural y el espiritual, la cruz significa decir, yo no obedezco mi entendimiento natural, sino el espiritual que me hace hacer la voluntad de Dios, a pesar que no me parece lo más conveniente en mi forma natural de ver las cosas, lo que Dios me propone por delante, pero se que es lo mejor para mi. 

Pero le digo si a Dios, por tres razones: fe, esperanza y amor. De la misma forma que Jesús le dijo si al Padre que le puso la cruz por delante, por esas mismas tres razones, por la fe, la esperanza y el amor.

La fe dice, si Dios me pone esta copa que no quiero por delante ¿no la beberé? ¿No es acaso mi Padre que busca mi bien?; la fe me dice que es lo mejor que tengo, y debo obedecer.

La esperanza me dice, que si no bebo la copa, no obtendré lo prometido por Dios; esto va unido a la fe.

El amor me hace decir si a Dios, porque lo quiero y me gusta agradarlo, a pesar que a mi no me guste la copa que veo; pero me alegra poder darle alegrías y obedecer.

(26)  Porque  ¿qué aprovechará al hombre,  si ganare todo el mundo,  y perdiere su alma?  ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

¿No es esto muy racional? La racionalidad pertenece a la sabiduría, es decir, al Señor; seguir el viejo hombre, que pone la mira o interés en el mundo, para ganarlo entero si le fuere posible; ¿de qué sirve si se está muerto?

¿Qué recompensa daría el hombre por su alma (vida)? Lógicamente, el hombre antes de perder su alma, daría todo lo que tiene; ¿y por qué no lo dan algunos? Porque creen a la serpiente (en sus mentes naturales), que pone la mira en lo terreno; y que engaña al hombre, para perdida, destrucción y muerte eterna.

(27)  Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles,  y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

¿Dónde debemos edificar; Sobre la roca o sobre la arena? La roca es quien obedece a la palabra del Señor, el que edifica sobre la arena es quien no obedece a la palabra del Señor. Cuando el Señor venga, se hará todo manifiesto; cada uno recibirá lo que sembró; eso es lo justo.

(28)  De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí,  que no gustarán la muerte,  hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

Nos habla de la muerte del cuerpo; ya que el Hades (lugar de las almas muertas esperando el juicio); no tiene poder sobre los fundados y edificados sobre la roca, es decir, sobre la iglesia.

Ahora, veo una promesa en el pasaje en cuestión; sabemos que los que estaban presentes con Jesús en aquella época todos murieron; pero algunos no murieron hasta que vieron a Jesús viniendo en su reino, así debe haber ocurrido con alguno de sus discípulos. Aquellos que fueron edificados y terminados completos sobre la roca, aquellos se les promete que verán al hijo del hombre venir en su reino antes que mueran. Bien aventurados los de limpio corazón, porque los verán a Dios.

Muy interesante el siguiente versículo según la traducción original de Casidoro de Reina:
Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no es manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que si él apareciere (en nosotros) , seremos semejantes a él, porque le veremos como él es. (1Jn 3:2)

Nos habla que se manifestará en nosotros y le veremos, antes de morir, y seremos semejantes a él. Por ahora te dejo con la inquietud, para que lo busques en oración.

Me gustaría concluir, que la pérdida, destrucción y muerte eterna; nada puede contra la verdadera iglesia, es decir, por aquellos que son edificados en obediencia a las palabras del Mesías. Ya no hay pérdida, ya no hay destrucción, ya no hay muerte; es el secreto del camino angosto que nos lleva a la eternidad junto a nuestro Padre y Salvador. Padre te pedimos por tu Hijo, que permitas que la edificación sea completa en cada uno de nosotros, para ver a tu Hijo, y ser como él es. Amén.

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