lunes, 28 de mayo de 2007

El hombre cayó por incredulidad


Comúnmente entendemos y escuchamos que Adán desobedeció a Dios y pecó, y cayó en condenación. La pregunta que hago hoy es:

¿Por qué desobedeció?

Lo que quiero compartir con ustedes, es la siguiente conclusión; claro, si ustedes me acompañan:
El hombre cayó por incredulidad y se salva por creer; el hombre fue hundido por su falta de fe y es levantado por la fe.
El hombre se hizo culpable por no creerle a Dios, y cuando le cree, su fe le es contada por justicia.
Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”
¿No es curiosa y perfecta la sabiduría de Dios?
El hombre tropezó en hacer mentiroso a Dios (al no creerle) y Dios lo levanta a través de la Fe.
Ciertamente, lo encuentro precioso y grandioso esto, como Dios ve todos los detalles. En lo mismo que cayó el hombre, la fe, Dios le da la posibilidad de ser restaurado. Murió por incredulidad y la fe lo vivifica.

Ahora viene el desarrollo de lo expuesto, igual que el colegio o la universidad:
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" Gen 2:16-17

Dios mandó no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal; y no sólo eso, sino que si comiesen MORIRIAN. No sólo había una orden, sino que había una sentencia, es decir, una consecuencia. Pregunto: ¿Si a alguno de nosotros nos ofrecen a comer veneno, comeremos veneno? Yo creo que ninguno que disfrute de la vida lo haría nunca. Entonces, ¿Por qué el hombre comió de un árbol que lo mataría? (la fruta no era venenosa, es sólo explicar que comiendo el hombre de ese fruto moriría)
Alguno dirá: porque no entendió o se olvidó de lo que Dios dijo. ¿Es así? Veamos lo que dice la escritura.

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.” Gen 3:1-3

La mujer lo tenía claro (por ende Adán también), incluso dijo que no debía ni tocarlo.

Entonces, ¿por que comió de algo que le produciría la muerte? Alguno dirá porque había un beneficio, “el conocimiento del bien y del mal”.

Ahora pregunto: ¿De que le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

De nada, recordemos que el hombre tenía vida eterna (por lo menos la muerte aún no había entrado al mundo); y la muerte era una sentencia a causa de no obedecer el mandato. Osea, nada es comparativamente bueno y digno de alcanzar, si en ello pierdo la vida; ya que la vida es lo más valioso que uno tiene, y sin ella nada vale el resto. Más claro, si se pierde la vida, se pierde todo con ella, incluso el conocimiento del bien y del mal. Porque la vida tiene un valor aún mayor que el conocimiento, y que el conocimiento del bien y del mal.

“4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” Gen 3:4-7

¿Qué paso entonces?

¿Cómo se explica que comieron a pesar de la sentencia de Dios?

Bueno, el hombre (y la mujer) no creyeron a Dios, sino que le creyeron a la serpiente; ya que de otra forma nunca hubieran comido de algo que les causaría la muerte. Al no creerle a Dios, es lo mismo que decirle a Dios que es mentiroso y que su palabra no es de fiar. Por otro lado, al creerle a la mentirosa serpiente (diablo), el hombre le dijo al creerle, te creo y la hace verdadera; ¡que tremendo!. Adán hizo verdadera la mentira y mentira la verdad. Hoy es lo mismo en el mundo entero, en los hijos de los hombres que no conocen a Dios. Hacen a Dios mentiroso, y a la mentira del diablo verdad.

Pero queridos, la verdad nunca dejará de ser y la mentira pasará. Porque sabemos que Cristo es la verdad de Dios.

Hoy es lo mismo: ”El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”. 1 Juan 5:10.

La verdad se sustenta eternamente, la mentira se descubrirá (porque todo ha de ser descubierto); y el mundo entero hará gran lamentación cuando conozcan la verdad y ya no quede tiempo para arrepentimiento. Hoy está la gracia, y podemos alcanzar la justicia para con Dios a través de la fe; hoy día tenemos la posibilidad de decirle a Dios “tus palabras son verdaderas y eternas, y yo las creo, amen”.

Concluimos entonces, que el hombre cayó por incredulidad al hacer mentiroso a Dios; como consecuencia de la incredulidad desobedeció a Dios, ya que no le creyó que moriría. El hombre obedeció al diablo y le sigue obedeciéndole (porque le cree sus engaños), y la sentencia de muerte está sobre todos los hijos de los hombres que no participan de la verdad. Pero Aleluya, porque Dios nos ha dado a conocer la verdad que es Cristo, y hoy podemos hacer verdadero a Dios creyéndole. Dios nos puso un Salvador, nos abrió un Camino hacia la vida eterna (al Padre) y es por medio de la fe en Jesucristo su Hijo, que somos salvados, por creerle. Y si le creemos, es obvio que obedeceremos, porque Dios es bueno y busca nuestro bien, LA OBEDIENCIA ES UNA CONSECUENCIA NATURAL DE LA FE EN EL DIOS DEL UNIVERSO QUE ES AMOR, QUE ENTREGÓ A SU HIJO JESUCRISTO POR AMOR A NOSOTROS, YA QUE LA FE DICE, SI DIOS ESTUVO DISPUESTO A ENTREGAR LO MAS GRANDE, PRECIADO, COSTOSO, DIFICIL, MARAVILLOSO y EXCELSO POR NOSOTROS, ENTREGO A SU PROPIO HIJO POR NOSTROS, SIENDO INCREDULOS; POR LO TANTO, DESOBEDIENTES Y POR LO TANTO, PECADORES. ¿COMO NO NOS DARÁ TODAS LAS COSAS?. EL HOMBRE ES JUSTIFICADO GRATUITAMENTE POR LA FE Y NO POR LAS OBRAS DE LA LEY, PARA QUE NADIE SE GLORIE ANTE EL. ES UN REGALO, LOS QUE LE CREEN SE SALVAN, LOS QUE NO LE CREEN, LE SEGUIRAN CREYENDO A SU PADRE EL DIABLO, Y SEGUIRAN CREYENDO MENTIRAS Y ENGAÑOS Y SUS DESTINOS SERAN CON EL, EN EL LAGO DE FUEGO Y AZUFRE. YA QUE ES EL LUGAR AL QUE EL DIABLO VA, Y OVBIAMENTE TODOS LOS QUE LO SIGUEN.
Es hermoso como la justicia es por la fe, y no por obras. Vemos hoy en el mundo muchas religiones siguiendo las mentiras del diablo; no creyéndole a Dios que la salvación es por fe, todos los que dependen de sus obras de justicia propias para salvarse, están bajo maldición. “Así dice el SEÑOR: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del SEÑOR se aparta su corazón.” Jer 17:5
Por lo tanto, nunca nos confundamos en el camino de la fe, la justicia para con Dios es por la fe y no por las obras; las obras son una consecuencia natural de la Fe y de la vida del Espíritu Santo en nuestras vidas. “Y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”
Un abrazo a todos, y al final un versículo de Pablo, para que disfrutemos de la libertad que nuestro Señor nos da en El.
Rodrigo

Estad firmes en la libertad
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
5 Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;
6 porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
(Gálatas 5)

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