domingo, 6 de abril de 2014

En Cristo, nuestra correcta posición (lugar)

Sólo existen dos posiciones para la humanidad hoy en la tierra, la primera en Adán y la segunda en Cristo, no hay más...

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  (1Co 15:22)

Quienes se quedan en Adán mueren, quienes entran y permanecen en Cristo; se les da vida.
Cristo es el verdadero templo de Dios, en el cual debemos permanecer; ya que sólo en esa  posición (lugar) podemos verdaderamente adorar al padre en Espíritu y en verdad; es la posición perfecta que debemos entrar y mantener.

Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:21-24)

Hay un sólo lugar en el cual agradamos al Padre, sólo en Cristo; en Adán estamos muertos para Dios, ya que Adán fue vencido por el pecado. En cambio en Cristo, el pecado no nos puede vencer.

Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (1Jn 3:6)

En Cristo, es una posición (lugar) inexpugnable al pecado; es nuestro fuerte castillo al enemigo.

En Adán el pecado domina al hombre, en Cristo no puede ser dominado. En Adán el hombre fue derrotado, en Cristo el hombre alcanza la victoria, sobre el enemigo, sobre el mundo y sobre su carne (su vejo hombre, Adán); en su muerte y resurrección con Cristo.

Sólo tenemos dos posiciones para estar, en Adán y en Cristo; para Dios no hay otra. Debemos mantener nuestra posición de victoria, por medio de la fe en El.


Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (Juan 15:4)

2 comentarios:

Willy dijo...

Yo no he entendido por que nos cuesta creer esta sencilla verdad, que aunque sea sencilla no le quita lo maravillosa, grandiosa y gloriosa realidad. El resto son añadiduras. Sigue escribiendo para seguir congregandonos y no desanimarnos.
Un saludo desde Colombia William.

Anónimo dijo...

comentario de Paola:

Me parece maravillosa esta pagina de introduccion. Aqui hay palabras muy constructivas y muy profundas, Gracias al dueno de esta pagina por tal expresion de carino, Manten esta paginas abierta, asi como llegue por un amigo, y mi amigo llego por buscar, .. muchos buscan y encontraran ... un saludo.