domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Es permitido el divorcio según la Biblia?

Lo que me motiva a escribir el presente mensaje; es que veo con mucho dolor tanta distorsión e ignorancia, en el pueblo cristiano, respecto al tema del divorcio y/o separaciones Bíblicamente entendido. Muchas malas interpretaciones de la Biblia, llegan a conclusiones que son erradas y contradictorias; y por lo tanto, quienes las siguen, pagan un alto precio de esos errores adquiridos, en sus vidas. En lo absoluto me encuentro un erudito en el tema, pero con mucha humildad y amor, les quiero compartir el siguiente mensaje que veo, que realmente es lo que nos enseña la Palabra de Dios, es decir, Jesucristo.

Antes quiero aclarar que no soy para nada un promotor del divorcio, estoy muy lejos de promoverlo, pero como verán, es permitido Biblicamente en casos muy especiales.

Lo primero que debemos distinguir en la Biblia, es el divorcio de la separación (divorcio vs separación); el tomarlos como sinónimos, nos puede traer un problema importante al sacar conclusiones; pues al no ser lo mismo; tendremos conclusiones erradas y dañinas.

Pablo en su primera carta a los Corintios en el capítulo 7, nos habla de la separación (χωρίζω jorízo)  ; él no está hablando de divorcio (ἀποστάσιον apostásion) ; sino de separación (χωρίζω jorízo) . En Cambio Jesús en los capítulos 5 y 19 de Mateo; 10 de Marcos y 16 de Lucas; nos enseña del divorcio (ἀποστάσιον apostásion). Esto lo digo como preámbulo, para tener en cuenta.

Voy a iniciar el desarrollo del mensaje a partir de las enseñanzas de Jesús, para luego ir a Pablo. Por favor, querido hermano, leamos lo siguiente:

Mat 19:3-9  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?  (4)  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?  (5)  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.  (6)  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe un hombre.  (7)  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?  (8)  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.  (9)  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.
Vamos verso a verso, para mayor claridad:

Mat 19:3  Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, diciendo: ¿Es lícito que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa?

Nótese, como los fariseos preguntan por el repudio de la mujer (implica divorcio, pues la pregunta apunta a si es lícito o no; y el divorcio está permitido por la Ley de Moisés en ciertas condiciones) por cualquier causa.  Eso no es Bíblico, no se puede repudiar a una mujer por cualquier causa.

Mat 19:4  Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?

Nótese que desde el principio, es decir, en su creación Gén 1:27; Gén 5:2 fueron hechos hombre y mujer. Acá queda fuera cualquier otro tipo de definiciones de género, son sólo dos, varón y hembra.

Mat 19:5  Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne.

Este es el deseo de Dios, una vez que se unen (hombre y mujer), llegan a ser uno; es decir, una vez consumada la unión carnal; es motivo, para que Dios los considere ya como uno. El hombre dejará su padre y madre, es decir, es el inicio de una nueva familia.

Mat 19:6  Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó) no lo separe un hombre.

Cuando una pareja se une (relación intima), Dios los enyuga; esa es la palabra usada correctamente (συζεύγνυμι suzeúgnumi : enyugó); y ya no son dos, sino uno. Nota como no significa que pierden su identidad, ni que se hacen la misma cosa; en el ejemplo vemos como son colaboradores unidos; de la misma forma que una yunta de bueyes¸ trabajan unidos por el mismo objetivo (son mutuamente ayudas complementarias). Es importante destacar, como esto está ligado a lo que Jesús nos invitó en (Mat 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. ) Esto nos habla de Cristo y su Iglesia; como el Señor nos invita a tener esa misma relación con él (enyugados como marido y mujer), y muchos ejemplos tenemos en la Biblia de dicha relación (el novio y la novia).

Luego dice que no lo separe el hombre; pregunto: ¿Por qué lo dice, porque el hombre lo puede separar, o es inseparable? Claramente, lo da como advertencia y/o mandato, pues se estaría deshaciendo algo que Dios hizo; y los cristianos queremos que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra; pero no lo dice porque el hombre (o un hombre) no lo pueda separar; pues si fuera imposible de separar para el hombre, no habría tal advertencia o mandato. Si no fuera posible para el hombre separar esa unión (desenyugar), el texto diría de la siguiente manera; Por tanto, lo que Dios enyugó, no lo podrá separar un hombre; cosa que no la dice así. Pues, se puede romper; el hombre puede romper esa unión ilegítimamente, por el adulterio (que es el proceso inverso por el cual Dios lo creó, el enyugamiento).

Mat 19:7  Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiar?

Jesús aclarará que Moisés no mando, sino que permitió; que son cosas distintas; los fariseos buscaban hacerlo caer en sus palabras; pero es imposible, pues El mismo es la Palabra de Dios encarnada (λόγος lógos).

Mat 19:8  Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero desde un principio no fue así.

Vemos que el divorcio fue permitido (no mandado) por Moisés (en la Ley, es decir, La Torah). ¿Y por qué? Por la dureza del corazón del hombre (mujer).  Y sabemos que antes del pecado, el hombre no tenía ese problema del corazón duro (pues la circuncisión del Espíritu, nos vuelve un corazón nuevamente de carne y no de piedra). Por lo que intuimos, que este mandamiento como permiso, se introdujo a causa del pecado, ya existente en la humanidad a partir de la caída (esto es varios siglos antes de Moisés).

Sigamos: Luego dice “desde un principio no fue así”: ¿A qué principio se refiere Jesús? Claramente, al principio cuando el hombre (mujer) no tenía el problema de dureza en el corazón. ¿Y cuando fue esto? Fue antes de la caída en el huerto con Adán y Eva; la dureza del corazón es un problema que derivó obviamente del pecado. Es decir, este mandamiento (permiso) del divorcio fue introducido a causa del pecado ya existente en la humanidad (desde el principio, es decir, hasta la caída), y no hubiese sido necesario este mandato, si el hombre no tuviera el corazón endurecido por el pecado. No es como algunos piensan antes de Moisés, pues claramente habían muchas infidelidades hasta esa fecha, sólo que la ley no las había dado a conocer.

Mat 19:9  Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.

Jesús aclara que sólo está permitido repudiar a la mujer (y luego el divorcio)  por causa de fornicación; es decir, porque uno de los cónyuges tenga una relación intima fuera del matrimonio. El divorcio está permitido (no mandado) sólo por esta causa; y no por cualquier causa, como preguntaron los fariseos. Pues la fornicación rompe ilegítimamente la unión que Dios hizo, cuando ellos se unieron en una carne.
Ahora viene una pregunta muy importante de aclarar: ¿La dureza del corazón de quien es el problema en una caso de infidelidad (deslealtad)?, ¿Quién fue el de duro corazón en este acto de adulterio? Claramente, el que cometió la infidelidad fue el de duro corazón, pues primero no consideró el compromiso y amor a su pareja (falta de amor por el otro); y segundo, en esta aventura, lo más probable es que tampoco tenga en cuenta que está con la pareja de su prójimo (usurpando lo que no le corresponde, no ama su prójimo en ningún caso). Y se agrega un tercer aspecto, donde vemos el endurecimiento de su corazón: No está respetando el mandato de Dios, de no romper el yugo con su mujer (u hombre según el caso). Falló en su amor a Dios.

Vemos claramente, que el endurecimiento que actúa para el pecado, es del cónyuge infiel.

Jesús nos enseña que el divorcio sólo es permitido (no obligado) por causa de fornicación (existe también fornicación espiritual). No hay otro motivo posible; y hoy anular este mandato de Jesús, sería muy grave; pues el mismo lo explica:

Porque de cierto os digo: Hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota, ni un trazo de letra de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Por tanto, cualquiera que suprima uno solo de estos mandamientos más pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos, pero cualquiera que los practique y enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (Mat 5:18-19)

Suprimir este mandato, es muy grave, pues no es un gran mandamiento; pero si es importante; y no se debe suprimir; Jesús permite (según La Ley) el divorcio en sólo causas de fornicación.

La ley tiene tres aspectos importantes, y cuando suprimimos un mandamiento; estos tres aspectos de este mandamiento se ven suprimidos también; veámoslo en palabras de Jesús:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, pero dejasteis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar aquello. (Mat 23:23)

Estos tres aspectos están incluidos en la Ley (Torah), y cuando suprimimos un mandamiento (aunque sea el más pequeño), suprimimos justicia, misericordia y fe<, así de simple y grave. Creo que esto es importante de considerar, pues es un grave error suprimir un mandamiento del Señor; y no entender que se está restando justicia, misericordia y fe.

Como paréntesis, te comento lo siguiente: Lo que hoy está abolido no es la Ley, sino la Ley como pacto para salvación del hombre, es decir, Dios nunca ha dado por terminada la Ley; sino lo que está caduco es que seamos justificados por La Ley, pues es imposible a causa del pecado, por eso somos justificados por la fe; y salvos por gracia. Pero la ley debe ser escrita en nuestros corazones, pues representa la perfecta voluntad de Dios; y como dice la Biblia: De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno. (Rom 7:12)

Quiero referirme ahora a ejemplos del Antiguo Testamento, donde podemos ver que la persona que da carta de divorcio, no es la persona que tiene problemas de dureza de corazón (necesariamente), sino la que comete fornicación; y como en ciertos casos la única salida de poder cumplir con la justicia, misericordia y fe; es dando carta de divorcio (desgraciadamente por causa del pecado), leamos lo siguiente:

Vio (Judá) que Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó. (Jer 3:8)

Acá vemos como el Señor, la había dado carta de divorcio a Israel, por sus adulterios (fornicación espiritual), a pesar de que el Señor la esperó, no volvió a El; vemos entonces lo siguiente: Primero, que si el Señor da carta de divorcio a Israel, esto no es malo, si El lo hizo por la justa razón, que es fornicación de Israel, después de una larga espera con paciencia. Vemos además, que el problema de dureza del corazón, no es del Señor obviamente; sino de Israel (el pecado de Israel). Acá entonces descartamos, que la dureza del corazón sea de la víctima del adulterio de la pareja, es decir, de quien da la carta de divorcio legitima,  sino de quien comete la fornicación.

El verso siguiente, deja muy claro que la dureza del corazón, es de quien adultera; y no necesariamente de quien da la carta de divorcio (vemos en Jeremías más delante):

En aquel tiempo Jerusalem será llamada Trono de YHVH, y serán reunidas a ella todas las naciones, al nombre de YHVH en Jerusalem; y no andarán más tras la dureza de su malvado corazón. (Jer 3:17)

El Señor nos da un clarificador ejemplo en estos pasajes de Jeremías, el da la carta de divorcio a Israel, luego de una paciente espera de que se arrepienta, de sus adulterios; y ello debido a la dureza de su corazón.


Ahora vamos al apóstol Pablo (muchas veces mal entendido, pero un brillantísimo maestro por la gracia de Dios), que pareciera que algunas de sus enseñanzas son contradictorias con todo esto que vimos, leamos:

1Co 7:1-16  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.  (3)  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.  (6)  Pero esto digo como concesión, no como mandato:  (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.  (10)  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.  (12)  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.  (15)  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.  (16)  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Vamos por parte desmenuzando los versos, y notemos que en ninguna parte Pablo habla de divorcio; sino de separación; pues no está hablando de la Ley que él la sabe muy bien y que está completamente correcta; sino de separaciones por otros motivos que no sean la fornicación (adulterio).

1Co 7:1-2  Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.  (2)  Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido.

Pablo aconseja a si no se tiene la capacidad de continencia, casarse. Porque el que fornica (relación intima fuera del matrimonio), contra su propio cuerpo peca (ver capitulo anterior 6).

1Co 7:3-5  El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido.  (4)  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  (5)  No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

Es importante notar como el apóstol llama a no negarse el uno al otro, y como indica que el cónyuge es el que tiene potestad del cuerpo de su pareja. Si esto fuera entendido (en amor), muchos problemas matrimoniales se terminarían. Es interesante de meditar este tema, pues al tener la mujer el dominio (control) del cuerpo del hombre; y el hombre dominio (control) del cuerpo de la mujer, a la vez; se produce un equilibrio sorprendente; pues ambos seden el control (dominio) de sus propios cuerpos al otro; y ninguno puede entonces ser agredido o forzado, y tampoco se puede negar; es decir, la relación es en perfecto amor. Nota que no se puede forzar, y se puede negar a la vez. ¡Interesante!

1Co 7:6-9  Pero esto digo como concesión, no como mandato: (7)  Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra.  (8)  Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo,  (9)  pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse.

Bueno acá Pablo da un consejo; que bueno sería que se queden como él; es decir, solteros; por causa del Señor; pero si no tienen continencia; es mejor que se casen, que estar expuestos a quemarse.

1Co 7:10-11  Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido;  (11)  y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.

Acá hay un mandamiento del Señor; habla de separación (χωρίζω jorízono) y  no de divorcio (ἀποστάσιον apostásion), pues son cosas distintas. Si la mujer se separa de su marido (se entiende por cualquier causa que no sea fornicación, pues en la fornicación está permitido el divorcio), ella debe quedarse sin casar; es decir, si la mujer estima que ya no quiere estar con su marido (por cualquier causa), ella debe quedarse sin casar (pues no está permitido el divorcio por cualquier razón). Y como una manera de estimular la reconciliación de ambos, el Señor ordena que si no hay causa de fornicación; se puedan separar pero ambos deben quedar sin unirse a otra persona. Este texto, es muchas veces causa de confusión, pues se le asocia al divorcio; siendo que el Señor no ha cambiado de parecer; pues no lo puede hacer; él está hablando de separación por cualquier causa, y no por adulterio.

1Co 7:12-14  Y a los demás, digo yo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no la abandone;  (13)  y si alguna mujer tiene marido incrédulo, y él está dispuesto a vivir con ella, no abandone al marido.  (14)  Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula es santificada por el hermano, pues de otra manera, vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

Acá tenemos un consejo de Pablo, no viene del Señor, sino del apóstol en su calidad ministerial. Cuando se tiene una pareja incrédula, y está dispuesta a vivir con uno (respetando nuestra fe y práctica de ella); no debemos abandonarla; pues son santificados por medio de nuestra fe; además, de nuestros hijos. Y por último; puede llegar al momento que está se convierta (el cónyuge incrédulo). Pero hay que entender correctamente este consejo de Pablo; pues, el estar dispuesto a vivir con uno, significa aceptar la fe que tenemos y no ser un estorbo u oposición a cumplir perfectamente la voluntad de Dios; pues si esto último ocurriere ya no es mandato seguir unidos en yugo desigual.

1Co 7:15  Pero si el incrédulo insiste en separarse, que se separe, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz os ha llamado Dios.

Acá vemos como no es primero el matrimonio como valor último; sino la relación con Dios; si la pareja incrédula (por causa de la fe) insiste (ojo dice insiste, es que ya no se ha podido persuadir al otro, de seguir juntos; por causa de la fe) en separarse; no estamos sujetos a servidumbre, es decir, a ceder nuestra fe en pro del matrimonio. Eso sería, idolatría; una fornicación espiritual. Recuerda que el primer mandato de la ley, es el amor a Dios por sobre todo.

Bueno en este caso, si la pareja se arrepiente y vuelve; se pueden reconciliar; pero si la pareja se va y tiene otra relación; opera la Ley del divorcio como concesión.

1Co 7:16  ¿Qué sabes, mujer, si salvarás al marido? ¿O qué sabes, marido, si salvarás a la mujer?

Esto es muy importante; significa que debes tener mucha sabiduría al actuar y ser fiel a la fe; si por ceder en tu fe piensas que salvaras tu matrimonio; estas muy equivocado(a), pues no habrá poder de Dios actuando ni en tu vida, ni en la de tu pareja. En cambio si te mantienes firmes en tus convicciones de las Enseñanzas del Señor, ¿Cómo sabes si salvas a tu marido o mujer?

Vemos de toda la exposición de Pablo que él nunca se refiere al divorcio; pues este ya es un tema conocido en la Iglesia; sólo él agrega lo concerniente a las separaciones, lo que manda el Señor y sus consejos personales como apóstol.

Ahora les copio en la Ley (Torah), donde se permitió el divorcio:

Cuando alguno tome una mujer, casándose con ella, sucederá que si ella no halla favor ante sus ojos, por haber él hallado en ella alguna cosa reprochable, le podrá escribir carta de divorcio, y poniendo ésta en su mano, despedirla de su casa. Y salida de su casa, ella podrá ir y ser de otro marido. Pero si el segundo marido la aborrece y le escribe carta de divorcio, la pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó por mujer, al primer marido que la despidió no le será permitido tomarla de nuevo como mujer, después de ser mancillada, pues esto sería abominación delante de YHVH, y no harás que se corrompa la tierra que YHVH tu Dios te da por heredad. (Deu 24:1-4)

Es importante notar como una vez que se realizó el divorcio, ya no se pueden volver a unir (el tema es serio). Cuando el Señor le dio carta de divorcio a Israel; sólo la podría volver a recibir; si Israel moría; y es lo que ocurre en la cruz de Cristo;  donde hemos sido muertos con El; y resucitamos con El; y somos nuevas criaturas en El.

¿Es indisoluble el matrimonio?

Como hemos visto, por el divorcio legal, se puede terminar un matrimonio (sólo por la causa ya justificada); pues si no fuera así; la ley avalaría el adulterio; al permitir que el divorciado se una a otra pareja. Entonces, como es obvio, vemos que por el divorcio (por causa del pecado), se puede terminar un enyugamiento en matrimonio.
Y otra forma de terminar un matrimonio, es por la muerte de uno de los cónyuges.

La mujer casada está ligada mientras vive su marido, pero si el marido muere, es libre para casarse con quien quiera (con tal que sea en el Señor), (1Co 7:39)

Vemos que el matrimonio no es indisoluble como a veces se afirma, sino que hay dos posibles causas de su término legitimas. Como además vimos, esa unión que Dios hizo (enyugamiento), no la debe separar un hombre; no porque sea imposible; sino porque no es debido hacerlo.

Por último, me guastaría poner un ejemplo; de cómo la ley aplica justicia, misericordia y fe; en el caso de un divorcio permitido:

Esta es una mujer que tiene tres hijos, y que está casada con un hombre que usualmente  tiene relaciones con otras mujeres fuera del matrimonio; es un hombre promiscuo que no sólo le es infiel, sino que su vida está orientada al pasarlo bien, alcohol y la violencia. Esta mujer le ha perdonado muchas veces sus infidelidades, pero se ha dado cuanta que estas malas prácticas (en aumento) están no sólo produciendo daño en ella (cosa que ella puede soportar con dificultad por amor), sino que también, en el ejemplo de sus hijos. Pues este hombre no sólo abusa de ella cuando está con alcohol, sino que es violento y mal ejemplo con sus hijos; y no hay paz en esta familia; sino sólo tormento.

La mujer decide divorciarse; es una decisión difícil; pero lo hace con fe; y vemos que luego de un par de años; ella encuentra un marido que la acompaña en la fe; que es mejor ejemplo con sus hijos, y tiene una relación más armónica de amor, paz y respeto, en su familia.

Vemos que sería injusto obligar a esta mujer a permanecer en esta relación insana, no sólo para ella, sino para sus hijos. Lo justo es que ella pueda dar a sus hijos un ejemplo digno de padre, un marido protector y no abusador. Acá opera la justicia de esta ley de divorcio.

Tampoco sería justo que esta mujer se separe y no pueda volver a casarse, cuando el que causó el divorcio no fue ella, al contrario, ella procuró seguir con su matrimonio; pero su marido no colaboró en lo más mínimo. Ella una vez divorciada, si estuviera impedida de volverse a casar, seguiría siendo una víctima de su antiguo marido; y eso no es justo.

Vemos además, que sería muy poco misericordioso el dejar como victimas eternas a esta mujer y sus tres hijos, de los abusos de este hombre; por misericordia puede separarse.

Claramente esta mujer hizo una mala elección; pero no podemos condenarla por ello, además esta elección, a lo mejor, la hizo antes de conocer al Señor; sin haber entendido la siguiente advertencia:

No estéis unidos en yugo desigual con incrédulos, pues ¿qué compañerismo hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Y qué comunión hay de la luz con las tinieblas? (2Co 6:14)

Y por último; si El Señor que permitió esta concesión por causa de la dureza del corazón (del adultero marido) este mandato de la Ley de divorcio; no es fe, no obedecer su voz. La fe, implica, obedecer, y tomar la posibilidad de libertad que Dios nos da, si ya estamos subyugados en una relación sin sentido, viciosa y destructiva.
Bueno hermanos, esta es mi exposición del tema, creo que hay mucho más que decir; pero no debemos suprimir en forma ligera ningún mandamiento del Señor; pues en ese caso estamos restando Justicia, Misericordia y Fe; a nuestras vidas y la Iglesia del Señor.

Un abrazo a todos los creyentes, en la gracias y shalom del Señor. Amén.



martes, 19 de julio de 2016

Porque el día que de él comas, ciertamente morirás

Un cordial saludo a todos, hoy les quiero compartir un mensaje que me parece muy interesante y digno de compartir, respecto a lo que Dios le dijo realmente a Adán en el huerto, respecto a si comía del árbol que les prohibió.

Leamos los versos involucrados:

Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Gén 2:16-17)

La sentencia era para el hombre que no debía comer del árbol del conocimiento del bien y del mal; porque si lo hacía, ciertamente moriría.

Note mi amable lector, que la sentencia de la desobediencia a Dios es la muerte (volver al polvo de donde fuimos tomados), y no un castigo eterno en el infierno, como erróneamente hoy se enseña en muchos lugares, y como a mí también me fue enseñado. Dios no cambia de parecer y siempre cumple su palabra (su palabra es inmutable por la eternidad), y es por ello, que si al hombre le advirtió de la muerte; es la muerte la que sigue al pecado y no un castigo eterno en el infierno (*); y debemos entender como muerte, lo que el mismo SEÑOR explicó: “Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que retornes a la tierra, Porque de ella fuiste tomado, Pues polvo eres y al polvo volverás”. (Gén 3:19), es decir, volver a lo que originalmente éramos: volver a ser polvo de la tierra.

Si quieres más detalles puedes ver el siguiente artículo: No confundamos, el Hades con el Infierno., donde se explica el verdadero significado de infierno, hades y seol.

Tras este pequeño paréntesis, quiero ir al centro de este mensaje:

¿Cumplió el SEÑOR Dios su palabra, que el día que el hombre (Adán) comiera de aquel árbol, ciertamente moriría?

Bueno yo he escuchado dos versiones de interpretación, que me parecen muy válidas, aunque en este oportunidad te quiero dar una tercera (validada por una traducción textual); que no invalida las anteriores, que a continuación describo brevemente (recordemos que Dios siempre cumple su palabra; y es por ello, que no es concebible que no sea que el día en que comió el hombre del fruto prohibido, no haya cumplido Dios su sentencia, aunque no veamos a Eva y Adán fulminados en el suelo literalmente cuando comieron del fruto prohibido, como nos pudiese parecer según nuestro entendimiento humano natural):

1° Interpretación: Si murió Adán el día que comió del fruto prohibido, pues Adán murió a los 930 años, y como dice el apóstol Pedro: Pero amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. (2Pe 3:8), es decir, Adán murió antes de los mil años, que es como un día para el Señor.

Y fueron todos los días que vivió Adam novecientos treinta años, y murió. (Gén 5:5)

Vemos que si se cumplió la sentencia, si lo vemos desde esta perspectiva.


2° Interpretación: Si murió Adán el día que comió del fruto prohibido, pues Adán perdió su comunicación (vinculo) con Dios, fue como una rama que es desgarrada de su árbol que le da vida (Dios). Con el pecado en sí, ya Adán no tenía comunión con Dios, y fue apartado (por causa de su transgresión) de la vida y gloria de Dios. Así como cuando cortas una rama de un árbol, no muere en forma instantánea; pero si, desde ese momento empieza su muerte (a menos que sea injertada nuevamente).

(… por cuanto todos pecaron, y están privados de la gloria de Dios), (Rom 3:23)

Vemos que si se cumplió la sentencia, si lo vemos también desde esta perspectiva. No es de extrañar, mi querido lector, que haya más de una interpretación de algún pasaje, pues son insondables las profundidades del conocimiento de Dios. Lo que si es de extrañar, y debemos poner muchas atención y cuidado, es cuando las interpretaciones son incongruentes entre ellas y con el resto de la Biblia, pues esto último, no debiera nunca ocurrir. Si ocurre, debemos buscar humildemente y pacientemente la verdad!!!


3° Interpretación: Si murió Adán el día que comió del fruto prohibido, pues lo que se tradujo al español al final del versículo 17 como: “ciertamente morirás”, en hebreo en realidad trasmite una idea más fuerte y/o continúa. La frase מוֹת תָמתֹ (mot tamot) se traduce más exactamente como "muriendo morirás" o "condenado a morir". 

Si copiamos en el verso considerando lo anterior, queda de la siguiente forma: "... porque el día que de él comieres, muriendo morirás", entendemos entonces, que el mismo día que el hombre pecó, empezó su muerte, hasta que esta, inexorablemente se debía cumplir. 

Es la historia hoy de todos los hijos del Adán, nacen con una fecha de vencimiento, todos tienen sus día contados, y empiezan esta carrera en la tierra, para terminar retornando de donde fueron tomados, es decir, del polvo de la tierra. Muriendo muren, todos los hombres hoy; los hijos de Adán; es el gran fracaso del hombre; que Cristo vino a remediar. A darnos vida eterna en su nombre; pera todos los que le creemos y le obedecemos.

Muriendo mueren, es la historia de años, siglos y milenios en la humanidad, es la historia de ricos y pobres, muriendo mueren; hombres y mujeres, muriendo mueren; sabios y necios, muriendo mueren; jóvenes y viejos muriendo mueren; todos destinados a ser devueltos de donde fueron tomados, muriendo mueren; al polvo de la tierra vuelven.

Porque: Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre, como la flor de la hierba. Se seca la hierba, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la Palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada. (1Pe 1:24-25)

Sin el evangelio, ¡¡¡NO HAY ESPERANZA PARA EL HOMBRE!!!

Pero gracias a nuestro bendito Dios, por nuestro Señor y Salvador Jesucristo; quien nos da una bendita y ciertísima esperanza en EL. Amén.

Haciendo un paralelo con lo anterior, así como a Adán se le dijo “muriendo morirás”; al padre de la fe, esto es a Abraham, la Biblia registra un mismo estilo gramatical en el versículo de Génesis 12:1; donde el Señor Dios le dice a Abraham “yendo iras”. Con esto podemos ver, como por medio de la fe, Dios nos da el camino de vuelta a El.

 Veámoslo:

Otro ejemplo de esta construcción gramatical en particular se encuentra en Génesis 12:1 cuando Dios ordenó a Abraham a dejar su país natal e ir a la tierra que Él le mostraría. Allí también, no es simplemente “ir”, sino que “yendo irás” לךְ־לְךָ (lechlecha).

Entonces el verso lo podemos traducir de la siguiente manera:

Ahora bien, el SEÑOR había dicho a Abram: Yendo iras de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (Gen 12:1)

Luego en el versículo 2 y 3, vienen las promesas de dicha obediencia; es cuando Abram comienza su caminar en la fe, yendo iras.

Hoy para nosotros es lo mismo, en Adán “muriendo morimos”, pero en la fe en la simiente de Abraham (esto es Cristo), “yendo vamos”; es decir, estamos en un camino de restauración (un camino de vuelta desde la muerte) y de recuperación del “muriendo moriremos”, por medio de seguir el Camino de “yendo vamos” al Padre. Así como a Abraham Dios el SEÑOR le dijo que le mostraría la tierra, hoy es lo mismo; El nos muestra nuestra herencia, en El.

Sin la fe en el evangelio, el hombre va en un camino de descenso, a la tumba (muriendo morirá); con la fe en el evangelio, vamos en un camino de ascenso, a la gloria eterna juntos al Padre y nuestro Señor y Salvador Jesucristo (yendo vamos)!!! Amén.


Porque de la manera que en Adán todos mueren, 
así también en el Cristo todos serán vivificados. 
(1Co 15:22)

(*) Entendiendo como castigo eterno un perpetuo sufrimiento sin fin; el castigo eterno que el autor si reconoce en la Biblia es el de la muerte eterna, como un castigo eterno.

martes, 5 de julio de 2016

Porque al que tiene le será dado y tendrá más; Y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Hoy les comparto el siguiente mensaje, dado por Jesús de Nazaret:

Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Mat 13:12 

Este mensaje en Mateo es repetido, en los evangelios de Marcos y Lucas (Mar4:25; Luc 8:18;19:26); lo que nos sugiere, su gran importancia; dado que son tres los evangelistas que lo transcriben.

Leamos, el siguiente proverbio dado por Salomón; que está relacionado con el mensaje anterior dado por Jesús:

Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada; y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.
La redención de la vida del hombre es sus riquezas; pero el pobre no oye censuras. Pro 13:7 -8

Bueno mí querido lector; si hasta ahora no has comprendido nada o tienes una leve idea de lo que se quiere decir; lo más probable es que necesites leer la siguiente introducción a las parábolas (proverbios) de Jesús de Nazaret. No es tan malo no saber, como quedarse en la ignorancia...

En el siguiente texto verás el propósito de las parábolas en la Biblia, poder enseñar a quien le interesa realmente…

Al contrario como comúnmente se enseña, las parábolas y proverbios, tienen el fin de llegar exclusivamente a sus destinatarios; quienes tienen oídos para oír, ojos para ver y corazón para entender; y no para hacer una enseñanza colectiva para todos; sino para quienes realmente valoran y se interesan en estas enseñanzas, y están dispuestos a comprenderlas para ponerlas en práctica.

Leamos:

Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.  Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. Mar 4:10 -12

Nota que las parábolas son explicadas, a quienes se acercan a Jesús a solas; no en la muchedumbre; sino en la intimidad con el Señor.

Lo vemos también en el siguiente texto de Mateo:

Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?   El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Mat 13:10 -11

Ahora, podemos ver, que la parábola tiene el sentido de dar a entender a quien se debe; los misterios del reino de Dios; quienes disponen sus oídos para oír y corazón para entender; y no al resto. Contrario a lo que pudiese pensar cualquiera, que la parábola y/o proverbio, es una manera fácil y gráfica de enseñar algo a la multitud.

Querido lector, si has llegado hasta acá; y no has abandonado el intento de comprender; te felicito, sólo espero que no sea por mera curiosidad, sino por el genuino sentido de conocer los misterios del reino de Dios y sus riquezas; preparadas para quienes realmente quieren y tienen riquezas de verdad. Por avanzar en el sentido trascendente que Dios preparó para nosotros, los hombres; por su gran amor; en Cristo Jesús.

Vamos al grano, copio nuevamente el siguiente texto; que es lo enseñado por el Espíritu de  Cristo; por medio del rey Salomón casi mil años antes de Cristo:

Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada; y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas (7)
La redención de la vida del hombre es sus riquezas; pero el pobre no oye censuras (8). 
Pro 13:7 -8

Este proverbio y/o parábola; se explica considerando que el versículo 8, es una explicación y/o repetición del versículo 7. Si lo vemos de esa manera, entendemos, que los ricos, que no tienen nada; son los pobres que no oyen censuras, Y los que se hacen pobres, y tienen muchas riquezas; son aquellos que tienen por riqueza la redención (salvación, recuperación, rescate, perfección, etc) de su vida. Entendemos entonces, que la verdadera riqueza del hombre está en poseer y atesorar lo que salva su alma, y no sólo la riqueza material, que no puede ser llevada de esta tierra, y menos salva. Por el contrario, vemos que la pobreza del hombre, es aquel que incluso teniendo muchos bienes, no tiene riquezas!!!, ya que no tiene lo importante para su salvación (redención, recuperación, perfección, etc); ¿y que cosa es lo que lo impide?, Pues, ¡No oye censuras! Es pobre quien no oye corrección (advertencia, enseñanza, guía, argumentos, etc) de Dios, es decir, no oye su Palabra,  y por lo tanto, no la guarda. Este hombre, es imposible que se haga rico; pues en su soberbia, tiene cerradas las puestas de su corazón para oír la Palabra de vida y verdad; que tienen poder de salvar su alma!!!

Veámoslo ahora en las palabras de Lucas:

Mirad pues cómo oís; porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado. Luc 8:18 

Mira la importancia de oír, de prestar atención!!! El que se cree rico, sin serlo, no oye!!!
Y lo que cree tener, le será quitado; pero al que tiene oído para oír, le será dado.

Y en palabras del apóstol Pablo:

Porque nada trajimos al mundo y nada podemos sacar, 1Ti 6:7

Y nuevamente, una enseñanza de Jesús:

Y les refirió una parábola, diciendo: La tierra de cierto hombre rico produjo buenas cosechas; y él razonaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré? Porque no tengo donde más guardar mis frutos. Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí almacenaré todos mis granos y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años: reposa, come, bebe, diviértete. Pero le dijo Dios: ¡Insensato! esta noche tu alma te será demandada, y lo que has prevenido, ¿para quién será? Así es el que atesora para sí y no es rico para con Dios. Luc 12:16-21

Este hombre creyó ser rico, pero en realidad era un pobre hombre que no tenía nada!!!

La pregunta que viene entonces es la siguiente:


¿Y cómo puedo ser rico para con Dios?

Una forma es la que enseña la Biblia en el siguiente pasaje:

Y respondió Samuel: ¿Se complace DIOS en holocaustos y sacrificios, como en la obediencia a la voz de DIOS? He aquí, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que la grosura de los carneros. 1Sa 15:22

Antes de cualquier sacrificio que le hagas, antes de cualquier ofrenda que le ofrezcas, antes de cualquier promesa, antes de cualquier holocausto, ante cualquier manda, etc; primero ponle atención y obedécele. Eso es mejor que todos los sacrificios y ofrendas juntas. Si tienes oídos para oír, óyele y obedécele; que te harás realmente rico, por la eternidad!!!

Las verdaderas riquezas son las que redimen tu alma; el evangelio de nuestro Señor Jesucristo es fuente de toda verdadera riqueza, por la eternidad!!! Amén.


Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo el que cree: al judío primeramente, y también al griego. (Rom 1:16)


PD. Un tema relevante, para seguir el desarrollo de la idea es 

Edificación y herencia, con el cual podrás ver interesantes conclusiones.



viernes, 15 de abril de 2016

Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre.


Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; Mas el hombre entendido lo alcanzará. Pro 20:5 


Les comparto el siguiente proverbio; que me parece muy interesante; ya que está escrito (como sabemos), en el Antiguo Testamento, y hace referencia al Nuevo Pacto (contenido en el Nuevo Testamento). En esto vemos el origen Divino de la Biblia, como estas cosas están escritas hace miles de años, y cientos de años antes de su cumplimiento en el Nuevo Pacto, en nosotros.

Recordemos antes lo siguiente, que un proverbio es una parábola (proverbio = parábola); y es la forma en que el Señor nos habla, para que los que están dentro, entiendan, y los que están fuera no entiendan; sólo por parábolas se les habla.

Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del Reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Mar 4:11 

Vamos al tema:

“Agua profunda es el consejo (en hebreo עֵצָה etsá) en el corazón del hombre, El hombre entendido (inteligente, en hebreo תָּבוּן tabún) logrará sacarlo”. Pro 20:5

El Espíritu Santo es, como sabemos, un pozo de agua viva profundo en el corazón del hombre (hombre que lo ha recibido, claramente); y en su profundidad se encuentra el consejo de Dios, como un tesoro. Esto hasta aquí podemos entender.

La pregunta relevante es: ¿Cómo sacar el consejo de esa profundidad (profundidad del Espíritu, profundidad del agua), para conocerlo y aplicarlo? Es una pregunta muy importante de responder, dado lo valioso del verdadero consejo de Dios para nosotros (es un verdadero tesoro escondido). ¿Cómo lo sacamos a flote?

La respuesta la veo en el siguiente proverbio, leamos:
  
“Porque el Señor da la sabiduría, De su boca procede la ciencia y la inteligencia (entendimiento, en hebreo תָּבוּן tabún)”. Pro 2:6

Nota: En ambos proverbios, la palabra para inteligencia y entendido, es la misma en hebreo תָּבוּן tabún); por lo que podemos hacer un paralelo entre ambos proverbios.

Entonces, ahora entendemos que el hombre entendido e inteligente (hebreo תָּבוּן tabún) podrá sacar el consejo de Dios de lo profundo de su corazón (no cualquiera).

De modo que, la pregunta relevante, se nos transforma en la siguiente pregunta:

¿De dónde o cómo podemos sacar la inteligencia y entendimiento necesarios para sumergirnos en las aguas profundas del Espíritu y sacar el tesoro del consejo de Dios?

“Porque el Señor da la sabiduría, De su boca procede la ciencia y la inteligencia”. Pro 2:6

DE SU BOCA, ES DECIR, DE SU PALABRA, pues sabemos que de su boca viene su Palabra.

Su PALABRA nos da la inteligencia (entendimiento hebreo תָּבוּן tabún) de poder alcanzar su consejo, en lo profundo del Espíritu (que son como las aguas en nuestro corazón).

El consejo está en lo profundo del Espíritu; pero sólo los que reciben de su boca inteligencia (entendimiento), por medio de su Palabra, pueden alcanzarlo.

No lo digo yo, lo dice la Biblia, es decir, el Espíritu que la inspiró.

Hasta aquí entendemos como la palabra obra en conjunto con el Espíritu Santo en el hombre, para darnos el mayor tesoro del consejo verdadero y profundo del  Dios Vivo; en el hombre que ha nacido de nuevo; es decir, ha recibido el Espíritu Santo.

Sigamos un poco más el tema:

Los pensamientos con el consejo (en hebreo עֵצָה etsá)  se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra. Pro 20:18 

Ahora, este consejo (en hebreo עֵצָה etsá)  que sacamos de lo profundo de las aguas (profundidades del Espíritu); el versículo anterior nos enseña, que ordena nuestra mente y nos guía para la victoria en la batalla!!!

Resumiendo, podemos decir, que quien ha nacido de nuevo; y por lo tanto, tiene el Espíritu Santo de la promesa; conociendo la Palabra de Dios, puede rescatar de lo profundo de su espíritu (que está unido al Espíritu Santo de Dios), el consejo de Dios; este consejo nos ordena los pensamientos y nos da la estrategia para las victorias en nuestras batallas espirituales.

Ahora vemos, como el mismo Espíritu nos enseña estas cosas, como es importante conocer la Palabra de Dios, que nos da entendimiento (inteligencia); de poder tomar el consejo de Dios escondido en la profundidad de nuestro corazón, en el Espíritu; y con ello tendremos claridad mental para las victorias necesarias ante el mal; en Cristo.

Lo anterior, refuta un error difundido de creer que una vez recibido el Espíritu Santo por el creyente, ya no es necesario conocer la Palabra de Dios, contenida en los textos sagrados (La Biblia). Al contrario, nos enseña, que conocer La Palabra, nos da las herramientas necesarias para tomar el consejo de Dios, desde lo profundo de nuestro corazón, donde se aloja el Espíritu de Dios.

No es correcto entonces creer, que el Espíritu Santo sustituye la Palabra de Dios; al contrario; ahora vemos como obran en conjunto para que obtengamos las victorias necesarias. La Palabra nos capacita a “bucear” en el Espíritu de Dios en nosotros, y obtener cada tesoro necesario en este Camino; nos da la inteligencia necesaria y ordena nuestra mente, para la victoria. Amén.





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