
He estimado todo como basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en Él. No pretendo haberlo alcanzado ya, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, prosigo a la meta. No busco solo salvación, sino el premio del supremo llamamiento: conocer el poder de Su resurrección y manifestar la Vida de Su Hijo. (Basado en Filipenses 3:7-14)
domingo, 13 de marzo de 2011
EL PROFETA JOHN HARRIS (2ª vez en Chile)

martes, 1 de febrero de 2011
Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor
domingo, 23 de enero de 2011
La Puerta estrecha y el Camino angosto

jueves, 20 de enero de 2011
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
1. Introducción: Este es uno de los temas más profundos y, a la vez, más "escandalosos" del Evangelio de Juan (Capítulo 6). Veremos el profundo significado y la importancia de beber su sangre y comer su carne que Jesús nos enseño; pero antes una pequeña aclaración:
La tensión entre el Espíritu y la Carne (Juan 6:63): Muchos lectores se confunden cuando Jesús dice "Mi carne es verdadera comida" (v. 55) y luego dice "la carne para nada aprovecha" (v. 63).
Crítica: En el texto es vital aclarar que cuando Jesús dice que la carne "no aprovecha", no se refiere a Su carne (su sacrificio), sino a la capacidad humana (la carne como naturaleza caída) para entender las cosas de Dios. Sin esta distinción, podrías pensar que el sacrificio físico de Cristo no fue importante, lo cual sería un error grave.
2. ¿Cuál es el verdadero significado de beber su sangre y comer su cuerpo?
Somos tan religiosos, que les aseguro que en un culto o misa; nos pueden decir Jesús dijo: “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros”; y muchos dirán amén, sin pensarlo.
Si afirmarán que eso es verdad con un amén; eso está muy bien; pero ¿entendemos lo que realmente significa beber la sangre de Jesucristo y comer su cuerpo?; a mí me parece que muchos se imaginaran que Jesús se refería al pan u ostias por su cuerpo y al vino por su sangre ¿no es verdad?; pero en realidad ustedes que son personas inteligentes, ¿creen realmente que Dios les dará vida a las personas que comen pan u ostias y toman vino en un rito? No digo que no se deba hacer, pero mi pregunta va más allá. ¿Acaso Dios tiene favoritismos por aquellos que practican ritos en su Nombre? ¿O no será que nos quiere enseñar algo más allá de los rituales que hoy conocemos como las misas y cenas del Señor?
A mi me parece que muchos dirán amen hermano, cuando decimos que Jesús dijo “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros”; pero en verdad no entienden que están afirmando, y sólo lo dicen en forma automática porque es algo que siempre lo han escuchado y hecho, y por lo tanto, después de tanta repetición saben que es así, pero en realidad, ni idea tienen de lo que significa realmente comerlo y beberlo; que es lo más importante. Bueno lo más importante es que lo entendamos bien, esa es la diferencia entre él que da frutos y él que se queda estéril sin frutos, sólo repitiendo tradiciones, aunque muy Bíblicas por cierto.
Vamos derecho al asunto:
¿Cómo bebemos su sangre? CREYÉNDOLE.
¿Cómo comemos su carne? SIGUIÉNDOLO, es decir, OBEDECIÉNDOLE.
¿Y por qué lo digo?
Lean por favor con cuidado, lo siguiente: Y Jesús les dijo: YO SOY el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:35)
¿El que va a él, es decir, lo sigue, que le ocurrirá? “nunca tendrá hambre”
Ahora vemos que queda muy claro, pues lo dice textualmente ¿o no?
3. Ahora ¿Cómo lo bebemos y lo comemos?
Es necesario que esto lo entiendan muy bien, y lo mediten en el Señor; debemos creerle y seguirle (obedecerle); de esa manera tenemos vida eterna, seremos resucitados el día postrero y es la forma como permanecemos en él, como él permanece en nosotros.
No es por comer muchas ostias, ni pan sin levadura; ni por la copa de vino; sino es por creerle y seguirlo; como verdaderos discípulos del él; no digo que no se deba practicar en lo que él dijo que hiciéramos en su menoría; sino que no nos quedemos con los ritos como le ocurrió a Israel (y tuvieron al Señor de gloria ante su ojos y no lo vieron; porque estaban en lo exterior, en la carne, en la religión, en las formas, en las tradiciones, en el reino de este mundo y su corazón estaba muy lejos del Señor).
Es muy claro, de AQUÍ parte el evangelio; quien no ha partido de beber su sangre y comer su carne; no tiene vida eterna, ni mucho menos puede permanecer en él.
4. No separes el creerle con el obedecerle:
Algunos separan la fe de la obediencia, y dicen que somos salvos por fe; pero no ven que la fe no puede ser separada de la obediencia; van juntas; el que no obedece es porque no cree; ya que todos sus mandatos son para vida y prosperidad. Cuando separas el cuerpo de alguien con su sangre; ocurre inevitablemente la muerte; así también si separas el creerle a Jesús con el obedecerle; no pueden separarse; ya que habrá muerte espiritual, cuando sólo se le “cree” y no se le “obedece”. De la misma forma en que si separas el cuerpo de la sangre; la verdadera comida con la verdadera bebida. ¿O caso alguno puede vivir con sólo beber o sólo comer? Por algún tiempo puede ser, pero necesitamos beber y comer, para estar sanos en El.
5. El término griego Trogo:
En el original, cuando Jesús habla de "comer", no usa la palabra común phago (que se usa comúnmente en el resto de la Biblia para comer), sino trogo, que significa "masticar" o "roer". Es una palabra muy física, exalta mucho la acción física de masticar.
Jesús usó un lenguaje crudo a propósito, para enfatizar que debemos "alimentarnos" de Su humanidad y Su entrega de manera real y constante, no solo intelectualmente, todos los días y no sólo los domingos u otro día.
¿Sientes que hoy te estás alimentando de la fuente verdadera o estás intentando saciar tu alma con cosas que no aprovechan?
Déjame tu reflexión en los comentarios.
Te dejo como tarea que busques en el evangelio de Juan, más ejemplos que nos enseñan que la verdadera bebida se toma al creerle, y la verdadera comida se come al obedecerle. Un saludo afectuoso, y que la gracia y entendimiento del Espíritu Santo, los llene.
sábado, 8 de enero de 2011
No confundas la Palabra de Dios con la Biblia
¿Confundes el mapa con el territorio? Muchos honran la Biblia como un objeto, pero ignoran que la "letra" puede traer muerte si no se recibe en Cristo. En este artículo analizamos por qué no todo lo que está escrito es un mandato divino (como el caso de los filisteos) y cómo evitar la idolatría textual. La Verdad solo se hace vida cuando el Hijo es la tierra fértil en nosotros; de lo contrario, la Palabra solo confirma nuestra condena. No busques solo un libro, busca al Hijo que hace viva la Verdad en tu corazón.
Es común escuchar que "la Biblia es la Palabra de Dios". Sin embargo, si no somos precisos, podemos caer en un error grave: confundir el objeto físico (papel y tinta) con la Persona de quien el libro testifica.
1. No todo lo que dice la Biblia es la voluntad de Dios
Debemos distinguir entre lo que está inspirado y lo que es un mandato. 2 Timoteo 3:16 dice que toda la Escritura es útil, pero no todo lo que registra es la voz de Dios dándote una instrucción.
Un ejemplo claro lo podemos ver en 1 Samuel 4:9: "Esforzaos, oh filisteos... sed hombres, y pelead". Que fue el lema que se uso en un retiro cristiano que asistí. Estas palabras están en la Biblia, pero son el grito de guerra de un pueblo pagano y enemigo de Israel. Claramente eso no es mandato del Padre a sus hijos. Y si el "lema" estaba tan errado, cuanto más todo el resto, sin importar lo lindo que eso retiro fue encontrado por muchos.
Si usas cualquier versículo como este ejemplo "del lema" sin entender el contexto, corres el riesgo de obedecer a los filisteos pensando que obedeces al Creador. La Biblia es el registro fiel de la verdad, pero requiere al Espíritu para ser entendida.
2. El peligro de la Bibliolatría (Romanos 1:25)
Hay un riesgo espiritual sutil: honrar la Biblia y menospreciar a su Creador, el Espíritu Santo. Pablo advierte en Romanos 1:25 sobre quienes "cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador".
Cuando alguien defiende el libro con fanatismo pero no tiene una relación viva con el Espíritu, está convirtiendo el papel en un ídolo. La Biblia fue hecha por el Espíritu; no podemos usar el regalo para ignorar al Dador. Honrar la "letra" sin el "Autor" es una forma de ceguera espiritual, es idolatría.
3. La Palabra como "Sentencia de Muerte"
La Palabra de Dios es santa, y frente a la santidad, el pecado es condenado. Por eso, si recibes la Palabra "en el mundo" (bajo tu propia lógica, bajo mis emociones y sin Cristo), esa Palabra se convierte en muerte.
La Verdad sin el Hijo es un veredicto. Es un diagnóstico terminal que te muestra tu pecado pero no te da la cura. Sin la intervención de la Gracia, la Biblia solo sirve para confirmar que estamos bajo condena. La Verdad, si no es hecha Vida por el Hijo, solo trae muerte al pecador.
4. El Hijo: La única Tierra Fértil
Aquí está la clave de todo: la tierra fértil no eres tú, es el Hijo en ti. Muchos intentan "prepararse" para que la Palabra les funcione, pero la realidad es que nosotros, por nuestra cuenta, somos tierra seca e infértil. El Señor nos enseña:
"Mi palabra en ustedes no produce frutos buenos si no está Mi Hijo en sus vidas. Si no hay tierra fértil, Mi palabra no da frutos... Mi palabra trae condena al pecado y no hay verdad si no está Mi Hijo. Mi palabra es la verdad y Mi Hijo la hace vida en ustedes."
Para que la Palabra sea el Pan de Vida, debe caer en la tierra que es Cristo en nosotros. Él es quien recibe la semilla, quien la procesa, quien la hace germinar y luego dar frutos.
Conclusión final
El Encuentro con la Vida Detrás de la Letra
Llegados a este punto, debemos hacernos una pregunta vital: ¿Estamos buscando un libro o estamos buscando a una Persona? La distinción entre la Biblia y la Palabra de Dios no es un mero tecnicismo lingüístico; es la diferencia entre la religión y la Vida. La Biblia es el testimonio perfecto, inerrante e inspirado por el Espíritu Santo, pero su propósito no es que nos detengamos en sus páginas, sino que a través de ellas crucemos el umbral hacia el Hijo y permanezcamos en El.
Como hemos visto, la Escritura puede registrar incluso el grito de guerra de los filisteos. Si no discernimos esto, corremos el riesgo de convertirnos en esclavos de la "letra", ignorando que el Espíritu es el único que puede vivificar el mensaje. Peor aún, corremos el riesgo de la bibliolatría: honrar el papel y la tinta (la criatura) antes que al Espíritu Santo (el Creador). Cuando la Biblia se convierte en un fin en sí misma, dejamos de ser adoradores del Dios vivo para convertirnos en coleccionistas de mandamientos que no podemos cumplir.
La advertencia es seria: la Palabra de Dios en el hombre "del mundo" no es una promesa de bendición, sino una palabra de muerte. Sin la mediación de Jesucristo, la Verdad de Dios solo sirve para exponer nuestra miseria y dictar nuestra sentencia. La Palabra es un fuego; para el que está en Cristo, es luz que guía y calor que santifica, pero para el que está fuera de Él, es un incendio que consume el pecado y trae condena. No hay verdad real en nosotros si el Hijo no está presente para sostenerla.
Finalmente, la revelación más transformadora es esta: la tierra fértil no es tu voluntad, ni tu intelecto, ni tu bondad; la tierra fértil es el Hijo en ti. No intentes por tus propios medios que la Palabra dé fruto, porque tu carne es tierra seca. Es el Hijo quien prepara el terreno, quien recibe la semilla y quien la hace germinar.
Si quieres que la Palabra deje de ser una letra que te condena y pase a ser el Pan de Vida que te alimenta, ríndete hoy. Deja de adorar el mapa y empieza a caminar con el Guía. No busques entender la Biblia para ser sabio; busca que el Hijo habite en ti para que Su Palabra sea, finalmente, Verdad y Vida.
No te quedes en el papel; busca al Autor que vive en ti.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos
sábado, 2 de octubre de 2010
La mujer aprenda en silencio
Texto: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. 1Ti 2:11-15
“La mujer debe aprender en silencio”, le dice el obispo a una hermana que quiere expresar lo que el Señor le revela en su corazón; con las rudezas de estas palabras es acallada “La mujer aprenda en silencio”… Han pasado los años y muchas denominaciones, religiones, sectas, templos o iglesias; como quieran llamarlas, han enseñado que las mujeres no deben hablar en la congregación (bueno en la mayoría ni los hombres pueden hacerlo, sólo los con “supuesta autoridad”, limitando así la libre manifestación de la Verdad por medio del Espíritu Santo, y la mutua edificación).
¿Qué significa realmente esta frase“ La mujer aprenda en silencio”, que Pablo escribió?
Antes requiero citar lo siguiente:
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Luc 10:38-42
Marta y María representan dos tipos de iglesias. Marta es la iglesia que sirve al Señor con mucho trabajo, esmero y afán, y tiene menosprecio de la iglesia que está a los pies del Maestro escuchando su Palabra, sin aparentemente hacer nada productivo. Marta ciertamente era creyente y había recibido a Jesús en su casa, es decir, podríamos decir que en en su corazón. Pero María tomaba la mejor parte, es decir, en silencio escuchaba su palabra; cuyo fruto es eterno; pues dice “la cual no le será quitada”. Vemos entonces a Marta, que es guiada por su mente y emociones, y hace todo lo que le parece correcto; pero deja lo más importante antes de obrar; que es escuchar al Maestro. Marta vemos que es guiada por la carne, María en cambio es guiada por el Espíritu de Dios.
Ahora volvamos a lo nuestro “La mujer aprenda en silencio”; dice el Espíritu Santo a la iglesia, si hermanos y hermanas, la mujer es la iglesia; debemos estar como María a los pies de nuestro Maestro “con toda sujeción”. No es que las mujeres no puedan hablar en la congregación, como practicaríamos si sólo vemos la letra de la Biblia, sin tocar su Espíritu; sólo debemos tener muy claro que la iglesia antes de hablar debe escuchar y estar sujeta a su Señor. Así se cumple: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 1Ti 2:11
El marido de la iglesia es Jesucristo, ¿acaso los matrimonios entre hermanos deben ser diferentes a esta relación? De ninguna manera, ellos deben ser reflejo de Cristo y la iglesia.
También vemos como Santiago nos lo repite, como el silenciar la carne es una virtud: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; Stgo 1:19
Sigamos escuchando:
Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 1Ti 2:12
El Espíritu Santo nos enseña, que el hombre es Cristo; y la iglesia no puede enseñar a Cristo y ejercer dominio sobre El. Al contrario debe estar en sujeción a su Cabeza. ¿Cuánto de esto vemos hoy? Si se cumpliera no habría tanto desorden y confusión en el pueblo cristiano. ¿Cuántas supuestas iglesias hoy están en silencio ante El, escuchándolo? Es por eso que hay tanta contradicción en el pueblo cristiano. Lo mismo debe verse en el modelo a escala que somos, Dios diseño que el hombre sea cabeza de la mujer.
Sigamos escuchando:
Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. 1Ti 2:13-14
Acá Adán (el hombre) representa a Jesucristo, y Eva a la iglesia. Dice “Adán fue formado primero, después Eva”; Cristo fue engendrado por el Padre en el principio, y por medio de él hizo todas las cosas; la iglesia nació de la costilla de Cristo; cuando fue clavado en la cruz y resucitó el tercer día. Por eso se cumple “Adán fue formado primero, después Eva”.
¿Quiénes son la iglesia? Todos los que tenemos por cabeza a Cristo y nacimos de su costado, del agua y de su sangre ¿no es verdad?. Jesucristo cuando fue tentado, no fue engañado por Satanás; Cristo triunfó sobre el Diablo (recuerden la tentación en el desierto por 40 días). ¿Cuándo el hombre en el huerto fue tentado que sucedió? Fue engañado y calló. Por eso se cumple: “Adán no fue engañado, sino que la mujer”. (Si hablara del Adán histórico, vemos que este también fue engañado y comió junto a Eva).
Sigamos escuchando las instrucciones de nuestro Señor: Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. 1Ti 2:15
Nuevamente, si leemos sólo en la letra, quedamos cortos; el Espíritu Santo nos enseña que la iglesia, es decir, los que nacimos de Cristo y lo tenemos por cabeza, ya que somos su cuerpo; nos salvamos engendrando hijos. ¿Y que son los hijos? Muchos han condenado a las mujeres estériles con este verso, ya que lo interpretan en lo literal; ciertamente los hijos nacen del ministerio de la iglesia, de haced discípulos a las naciones. No dice que por medio de los hijos somos salvados, sino que en el proceso de salvación engendraremos hijos; si y sólo si permanecemos en fe, amor y santificación, con un ingrediente importantísimo que muchas veces olvidamos con modestia. Repito el orden: Fe, Amor y Santificación (ya que sólo los limpios de corazón, verán a Dios), pero con Modestia.
Para las hermanas que leen estas palabras, ¿ya pueden ver como la letra mata y sólo es Espíritu vivifica? Y la iglesia hoy debe aprender a estar en silencio y aprender primero antes de obrar. Nadie debe ser contencioso, y levantarse con sus propios medios, Dios estableció un orden en su casa, en ese orden perfecto todo funciona; el marido debe amar su mujer como Cristo amó a la iglesia, y mujer debe respetar su marido.
…no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 2Co 3:5-6
Conclusión: La Belleza de la Sujeción en el Orden Divino
Entender que la mujer aprenda en silencio no es un llamado a la anulación de su voz, sino una invitación a la profundidad de su espíritu. Este silencio bíblico (hesuchia) debe ser entendido como una elección espiritual consciente; no es una mordaza impuesta por el hombre, sino una quietud interior que permite que la Palabra de Dios eche raíces sin la interferencia de la soberbia o la contención. Para el creyente, el aprendizaje divino es realmente un privilegio, un tiempo sagrado de recepción donde el alma se aquieta para ser formada por su Creador.
Esta actitud de mansedumbre y sosiego es de gran valor ante Dios, pues no nace de la debilidad, sino de una comprensión profunda de la autoridad y poder espiritual. Debemos recordar que la sumisión siempre es un reflejo de la relación de Cristo con el Padre. Así como el Padre es la cabeza de Cristo, el Hijo mismo —siendo Dios en esencia— no estimó el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y asumió una posición de obediencia voluntaria para cumplir el propósito eterno.
Cuando la mujer abraza este orden, no está perdiendo dignidad; al contrario, está manifestando la misma gloria y el mismo carácter que Cristo mostró ante el Padre. La verdadera libertad no se encuentra en la lucha por el protagonismo, sino en el reposo de un corazón que, al igual que su Maestro, encuentra su mayor honra en el cumplimiento del diseño divino, lo cual el Padre lo ve.
A la memoria de Jorge Fox.
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