domingo, 5 de abril de 2009

Como se asombraron de ti muchos..., así asombrará él a muchos...

Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. (Isa 52:14-15)

Así como muchos se asombraron de Jesús de Nazaret; cuando fue crucificado; ya que su aspecto ya no tenía aspecto humano, ¡de tanto castigo!. Se humillo y se entregó hasta la muerte, y muerte de cruz. No sólo una muerte de gran sufrimiento físico; sino una muerte en que la victima es expuesta a la afrenta y burla pública del mundo; si eres rey le gritaban "Baja de la cruz y creeremos...” y se burlaban y mofaban de él. Pero el mayor sufrimiento no es el físico, ni el del alma (afrenta e ignominia pública); sino el mayor sufrimiento es haber sido apartado del Padre para poder tomar nuestro pecado por nosotros; el haber cargado con nuestras iniquidades y transgresiones fue lo más terrible; el ser apartado de Dios por estar cargado de todo el pecado de la humanidad, el haber recibido toda la ira de Dios por el pecado; es por eso que clama Padre mío. Padre mío, ¿por que me has abandonado?; en esos momentos, el cargó solo con nuestros pecados en la cruz del calvario, estaba solo sin nadie en quien apoyarse. ¡Que asombro produjo!; a otros salvó y el mismo no puede salvarse exclamaban...

Pero él asombrará a las naciones, a los reyes y gobernantes de este mundo cuando lo vean nuevamente, todos cerrarán la boca ante él y verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído. ¡Cuan tremendo será ese asombro entre las naciones y los poderosos de la tierra! Cuando lo vean nuevamente; y aquel quien fue despreciado por el mundo; y aquel quien fue de tal manera desfigurado por el castigo por el mundo, será visto por todas las naciones y gobernantes de la tierra. Y entenderán la realidad, y verán lo que nunca imaginaron ver. A Jesús de Nazaret como Señor, Rey y Dios. Amen.

¿Cómo estamos para ese momento?

domingo, 15 de marzo de 2009

La oración, ¡ no sólo es respondida...!


Quiero llamar vuestra atención un minuto, por algo que en verdad es muy valioso saber y recordar; si me lo permites lo expondré.

Leyendo un pequeño libro del hermano Watchman Nee sobre la oración, "Cuando la tierra gobierna el cielo"; me llama la atención un punto que menciona, y que se los quiero compartir....

Nosotros sabemos que Dios oye nuestras oraciones y que las responde, eso lo sabemos y lo hemos experimentado; las oraciones de fe las oye y nos responde nuestro Padre.

¿Pero sabias que hay algo más que nos enseñó nuestro Señor?; si hay algo más que Jesús nos enseño; y es que no sólo oiría y respondería nuestras oraciones, sino que nuestro Padre nos recompensará por ellas; si, así es; además, de ser oídas y respondidas nuestras oraciones, también seremos recompensados por ellas...

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mat 6:6)

Jesús nos enseñó que nuestras oraciones de fe, secretas a nuestro Padre que está en los cielos; las recompensará en público. Es algo importante de saber; ya que Jesús nos lo enseñó, Dios Padre recompensará cada oración de fe que se haga.

Hermanos, hay muchas cosas hoy por las que orar y son muy necesarias nuestras oraciones; sólo quiero llamar tu atención a este aspecto; no sólo seremos oídos y el Señor hará lo que pedimos en el espíritu; sino que nuestras oraciones Dios las recompensará...

¿No será mucho? Bueno yo creo que si lo es, ¡es mucho!, pero mucho más de lo que merecemos, imaginamos y entendemos, lo que Dios nos da y nos dará. Pero esto es su palabra; El lo prometió y El cumple su palabra.

Aprovechemos la oportunidad de renovar nuestra oración para que su Reino cada día se haga más grande acá en la tierra, para su gloria. Amen.

Un abrazo.

martes, 10 de marzo de 2009

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


Cuando Jesús nos enseño a orar, la tan repetida oración del Padre nuestro, pero tan magnifica y sublime a la vez; digo repetida porque no siempre es entendida; sino que muchas veces se repite y se repite, pensando que Dios se agrada de escuchar muchas veces lo mismo, muchas repeticiones...¿?
Ese dios no es el que yo conozco, sino él que yo conozco es el que escucha el corazón del hombre, y no le gusta la vana palabrería y repetición... si sólo leemos justo antes de que Jesús nos enseña esta oración nos dice:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (Mat 6:7)

Dios no escucha las vanas repeticiones; cuando Jesús nos enseño este modelo de oración; El Padre Nuestro, nos está enseñando a orar; y es por ello que en esta oportunidad sólo quiero hacer un pequeño alcance a dicha oración, que es el modelo de oración que debemos aprender.

La tercera frase de esta oración es la siguiente, como todos ya la conocemos y es la frace que quiero abordar:

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Mat 6:10)

Primero debemos recordar que estamos en una oración, es decir, estamos declarando y pidiendo a Dios nuestro Padre algunas cosas (y por supuesto agradeciendo); y lo primero que pedimos en esa oración es: VENGA TU REINO; fíjate que es la primera petición que debemos hacer a Dios respecto a nosotros (ya que las fraces anteriores son declaraciones y peticiones para con él); que VENGA SU REINO; nada hay más importante que pedir que VENGA SU REINO respecto a nosotros. Y luego de esta petición viene otra muy especial: Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Nota que antes pedimos que venga SU REINO, y luego queremos que ese Reino se haga realidad en la tierra, como ya se hace en el cielo. Pon atención, que en la tierra hoy no siempre se hace la voluntad de Dios, sino que nosotros debemos pedir que así se haga, como se hace en el cielo; Jesús nos enseño que debemos pedirlo, ya que es necesario pedirlo para que se cumpla; de otra manera no nos habría enseñado a orar de esa manera. Por lo tanto, es necesario pedir que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra como ya se hace en el cielo, esto es que se concrete su Reino en la tierra.

Como ya notaste, en la tierra no todo lo que ocurre es la voluntad de Dios; pero para eso estamos para traer el Reino de Dios a la tierra por medio de la oración. No vendrá si no lo pedimos, pues así nos lo enseñaron, pues así lo dispuso DIOS nuestro PADRE.

Ahora, siempre que vemos y escuchamos la palabra tierra; nos imaginamos el mundo y todas las personas que están en el; pero hay algo que hoy debes ver con mayor claridad.

Cuando Dios formó al hombre, ¿de que lo hizo? lo hizo del polvo de la tierra. ¿No te sugiere algo esto?

Pues claro, la tierra somos nosotros mismos, los hombres formados por Dios el Padre: es por eso que cuando pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo; lo que en realidad estamos pidiendo es que se haga la voluntad del Padre en nuestras vidas antes que la nuestra, así como se hace en el cielo la voluntad de Dios; y como nuestro Señor mismo nos enseñó acá cuando vino.

¿Porque hay que pedirlo?
Porque el poder es del Padre, y porque debemos quererlo antes de pedir; con el poder de Dios que es CRISTO en nosotros; debemos pedir poder hacer la voluntad de Dios, y no que esta tierra se siga gobernando sola como bien le parece, en el mejor de los casos; sino que se sujete al REINO DE DIOS, es decir, al Padre ¡nuestro Padre!.

¿No es hermoso?

Padre amado; que se haga en nosotros tu buena, santa y perfecta voluntad; como se hace en el cielo; porque tuyo es el REINO, el PODER y la GLORIA. Amen.

Recuerda, lo más importante que debemos pedir para con nosotros; es que VENGA SU REINO; y que ese REINO se haga REALIDAD en nuestros corazones, que es la TIERRA.

OH Señor; Cuantas oraciones partimos exponiendo nuestra voluntad a Dios, y pidiéndole que se cumpla nuetra voluntad, ¡que errados estamos!; es hora de abrir los ojos y mirar a Dios como nuestro PADRE; ¿Y que significa eso? En parte es entender que el cuida de nosotros y su voluntad es perfecta para nosotros.

Ver a Dios como PADRE, que es precisamente la primera palabra de esta oración precisoisima; significa TODO. Si TODO.

Que el Espíritu Santo abra nuestros ojos y realmente veamos lo tremendo que es tener a Dios como PADRE; no se trata de entender mentalmente esto, sino VERLO, ENTENDERLO y VIVIRLO por los siglos de los siglos. Amen.

Gracias SEÑOR.

Un abrazo a todos, y sigamos esta preciosa carrera hermanos.

sábado, 28 de febrero de 2009

Paul Washer, a la iglesia de Sardis

Les comparto el enlace de este video, de un pastor avangelico protestante Paul Washer, hoy al igual que ayer la palabra del Señor es anunciada, incluso a aquellos que deberían conocerla, o lo que es peor; aquellos que dicen conocerla. Hoy al igual que ayer, los profetas son menospreciados, apartados y burlados. Pero su obra no será sin fruto; ya que HAY QUIEN LOS SUSTENTA.
La iglesia de Sardis (mencionada por el Señor en apocalipsis), hoy representada por los evangélicos-protestantes; tienen pocas personas que no han manchado sus vestiduras; y andarán con vestiduras blancas con nuestro Señor, porque son dignas. Aquí se ve un ejemplo, y como la prédica calza exactamente con el mensaje de nuestro Señor a Sardis.
Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. (Apocalipsis 3:4)
En este enlace encontrarás el vídeo donde predica Paul Washer, a la iglesia de Sardis.
Un abrazo a todos, y que el Espíritu hable a nuestros corazones.

viernes, 13 de febrero de 2009

... ante Dios y ante los hombres


Cuando Pablo daba testimonio de su fe, y del Camino que seguía al gobernador de la ciudad de Cesarea, es decir, el gobernador Félix. Hay algo muy importante de retener, considerar y por supuesto practicar. Pablo no sólo procuraba mantener una conciencia limpia ante Dios; sino que también lo procuraba ante los hombres. Por favor, leamos lo siguiente:


Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. (Hechos 24:16)


Ante Dios y ante los hombres; algunos hermanos se equivocan y piensan que sólo debemos tener una conciencia limpia ante Dios, pero eso no es así; o por lo menos, no es los que enseña y practicaba el apóstol Pablo. Es necesario, no sólo procurar tener una conciencia limpia ante Dios, sino también ante los hombres. Esto nos pone en una medida muy práctica de nuestra fe. Se hace muy real y concreto el practicar, lo que también Pablo practicaba "procurar tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres".

Por favor, permite en estos momentos que el Espíritu Santo hable a tu corazón, y que toque tu conciencia, y veas si esto ha sido realmente así en tu vida, o si debes ponerle atención. Ante Dios y ante los hombres; ya que de no ser así, puede ser que sólo estamos acallando nuestras conciencias, ya que nunca agradaremos a Dios, si no somos sencillos y sinceros ante los hombres.

Espero que para todos llegue a ser, y sea una realidad tener la misma gloria que Pablo tenia:

Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros. (2Co 1:12)

Que nuestras conciencias nos den testimonio a nuestro corazón, que nos conducimos en el mundo con SENCILLEZ y SINCERIDAD; y no con la sabiduría humana que heredamos en la carne (y con la que se manejan las personas del mundo); sino con la gracia de Dios. Que así sea. Amen.

Y recuerden, no sólo ante Dios que es lo primero; sino ante los hombres también; sin lo cual nunca tendremos una conciencia sin ofensas ante Dios.

Los quiero en Cristo.

Rodrigo

martes, 9 de diciembre de 2008

¿Por que no estamos sujetos a la ley?


Esta es una pregunta muy importante, y no muchos cristianos saben su respuesta; y el no saberla no es trivial, al contrario; en su respuesta vemos si entendemos realmente lo que significa la palabra de la cruz de Cristo, que es poder de Dios, en sus hijos. Es por eso que por favor lean con atención los siguientes versículos donde se da su respuesta textual.

Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. (Rom 7:4)

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (Rom 7:6)

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Gal 2:19)

No estamos sujetos a la ley, porque estamos muertos para la ley. Así es, cuando Cristo fue crucificado, nosotros fuimos crucificados junto con él, cuando el resucitó, nosotros lo fuimos con él. Es por eso, que hoy estamos muertos juntos con Cristo, pero resucitados y vivos para Dios. La ley no puede someternos, porque ella sólo puede someter a los que están vivos para ella, pero nosotros estamos muertos para la ley, es decir, la ley no puede juzgar a un muerto. Es más no sólo para la ley estamos muertos, sino para el pecado; por medio del cuerpo de Cristo, cuando padeció y murió por nosotros y con nosotros.

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porue los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Rom 6:1-11)

Cuando tú te uniste a Cristo, uno eres con él; de modo que todo lo que el padeció, resucitó y fue glorificado; a ti también te ocurrió, ya que al estar en él somos uno con él.

Muchos cristianos sólo creen que Cristo murió por ellos y que resucitó para salvarlos; eso es verdad; pero no es la verdad completa (por decirlo de manera humana); y al creer la verdad incompleta sólo obtienen una parte de plan completo de salvación de Dios en sus vidas (salvar espíritu, alma y cuerpo); ellos son salvos; pero aún no logran alcanzar la salvación del alma (no alcanzan a entrar en el plan de salvación del alma, por incredulidad en ignorancia). Estos creyentes tienen vida eterna, ya que creen en el nombre de Jesucristo; y son justificados por la fe (como todos lo somos, y sólo por la fe). Pero la salvación del alma empieza por creer la palabra de Dios completa, es decir, que en aquella cruz estabas tú y yo; y con Cristo fuimos juntamente muertos y con él fuimos juntamente resucitados. ¿Cual es la realidad después de eso? Que ya tienes y tengo una vida nueva de resurrección, que es una vida superior a la del alma; y por medio del Espíritu tengo la posibilidad de hacer morir las obras de la carne, por esta nueva vida del Espíritu.

Cuando nosotros creemos que el murió y resucitó de entre los muertos por cada uno de nosotros y le recibimos como Señor, somos salvos. Al nacer de nuevo recibimos su vida en nuestro espíritu, por medio del Espíritu Santo. Pero quedamos trancados o vagando en el desierto (por llamarlo de alguna manera), hasta que le creemos que nosotros estamos con él juntamente crucificados (nuestro viejo hombre) y con el resucitados; cuando por la fe le creemos esto; al igual que cuando le creímos la primera vez; se produce un avance espiritual que es por medio de la fe, y la fe por el oír y el oír por la palabra de Dios (ese avance está representado en el antiguo testamento por el cruce del río Jordán, y es un hito que todos debemos cumplir para desde ahí empezar a tomar posesión de la tierra prometida).

Mira, si examinamos lo que Pablo escribió a los Colosenses y Efesios, veremos paso a paso lo que sucedió en la cruz:

(Col 3:1-4)
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

(Efesios 2:4-7)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Primero fuimos muertos con Cristo en la cruz, luego resucitamos junto con él, junto con Cristo nos hizo sentar en los lugares celestiales y esto se manifestará (futuro) y seremos manifestados con él en gloria.

Antes que nada, hay que creer verdaderamente en el evangelio; de otro modo es imposible avanzar; ya que todo se alcanza por fe. Si esto no lo sabias, hoy lo sabes y es el punto de partida para creerle a Dios, o por lo menos para orar y pedir su socorro en fe. Cuando tú realmente crees que estas muerto junto con Cristo, realmente tu perspectiva de la realidad cambia radicalmente y empiezas automáticamente, a buscar y caminar por la nueva vida que tienes JUNTO con Cristo. Ya no es difícil despegarse del mundo, y lo más importante; el pecado ya no se enseñoreará de ti. No es producto de nuestra imaginación todo aquello, sino que es la verdad del evangelio, es la verdadera realidad de todos los que han nacido del Espíritu.

No podremos vivir esto antes de creerlo, recuerden que este evangelio se revela por fe y para fe; sólo cuando nos vemos y creemos muertos junto con él, resucitados junto con él, vivos para Dios entre los muertos y sentados en lugares celestiales; experimentaremos estas cosas, antes no; ya que por fe andamos y no por vista. Y ya que las cosas de la carne, la ley y del mundo no tienen sentido para un muerto; sólo entonces empezamos a caminar una nueva senda de gloria en gloria; de victorias y de edificación espiritual en él, y empiezas con la salvación del alma.

Cuando nos separamos de Cristo en esto, lo dejamos sólo en la cruz por nuestros pecados y rebeliones, resucito (acá a veces lo acompañamos) y está solo sentado a la diestra de Dios, y nosotros vivimos una vida en la carne (a lo mejor muy religiosa o muy buena a los ojos de los hombres) pero separada de la vida de Dios (teniendo la vida de Dios en nosotros), pero sin poder de Dios vivificador por incredulidad; y perdemos nuestro tiempo ya que no salvamos nuestra alma, es decir, nuestra identidad; ya que no ha sido santificada y no podrá soportar el fuego de la prueba (lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es; y la carne para nada aprovecha, es el Espíritu el que da vida).

Cuando la Biblia habla de vida (es clarificador que explique esto) usa tres palabras diferentes, según se refiera al espíritu (zoé), al alma (psujé) o al cuerpo (bíos). Nosotros sabemos que el hombre es espíritu, alma y cuerpo. Nuestra lengua española sólo usa una palabra, para la palabra vida; pero en el griego de la Biblia se usan tres palabras para diferenciar la vida del espíritu, la vida del alma y la del cuerpo, Cuando se habla en la Biblia de vida eterna, es la vida superior de Dios que es eterna por eso usa la palabra "zoé", que está relacionada con la vida del espíritu. Cuando habla la Biblia de nuestra alma (emociones, pensamientos y voluntad), usa la palabra "psujé", y cuando habla de la vida biológica del cuerpo, usa "bíos".

Estábamos muertos en delitos y pecados antes de conocer al Señor al creerle, es decir, de está vida "zoé" no teníamos. Cuando nacimos de nuevo Dios nos dió su vida "zoé", es decir, por medio del Espíritu Santo nos impartió vida (zoé) eterna a nuestro espíritu. Esta vida es superior, ya que es la vida de Dios y no puede ser destruida; y la única forma de que Dios nos pudiera dar de este tipo de vida (que es la suya y no creada, sino eterna), es exprimiéndola de él mismo por su Hijo, por eso él fue molido por nosotros, es decir, machacado hasta exprimir su vida (zoé) que estaba en él. ¡Bendito seas Padre y Señor, ya que no lo merecíamos, la gloria sea tu nombre eternamente! Amen.

Cuando Jesús, nos habla en los evangelios: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. (Juan 12:25) El nos está hablando del alma, es decir, de la vida del alma (psujé). Esto se lo dice a los que ya han sido salvos, es decir, ya han recibido la vida eterna de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Ahora Jesús nos insta a salvar nuestra otra vida que nos caracteriza, es decir, nuestra alma. Y para ello está también la cruz como solución. Cuando realmente le creemos que nuestro viejo hombre fue crucificado junto con el, estamos muertos a la carne (vida vieja), a la ley y al mundo; y que resucitamos juntamente con él; y además con él estamos sentados a la diestra de Dios en las alturas; empezamos a funcionar respecto a esta realidad, con el poder del Espíritu Santo, Y ES EL PROCESO DE SALVACION Y SANTIFICACION DEL ALMA QUE COMENZAMOS, ES DECIR, LA SALVACION DEL YO. Pero cuando por el contrario, valoramos tanto nuestra vida terrenal y amamos el mundo, viviremos como terrenales, haciendo la voluntad de los pensamientos, emociones y nuestra voluntad de hombre, En este caso, estos creyentes sólo darán vueltas en el desierto, sin poder pasar a la tierra prometida, es decir, vivirán su vida (psujé), que no tiene poder de Dios para trasformarlos, edificarlos y dar herencia; y vagarán sin sentido y desarrollo en Cristo en esta tierra; hasta que su tiempo se acabe. Hermanos, ¡no debemos despreocupar una salvación tan grande!

Esta vida vieja (psujé), no puede notar las cosas de la vida nueva (zoé), por ello para esta vida son cosas de locuras, son teorías extrañas y son muchas palabras (bla bla bla, olvidando que por medio de la palabra de Dios, es la salvación del hombre); ya que esta vida "psujé" no alcanza a comprender los designios de Dios. Por eso Pablo dice que el hombre natural (es decir, con sólo vida psujé, o que vive tratando de salvar su "psujé"), no puede entender las cosas de Dios, porque para él son locura. Y por eso también Pablo nos enseña, a hacer morir lo terrenal en nosotros, por medio del Espíritu, que nuestra fuente de vida superior de Dios (recuerda que los ríos de aguas vivas, corren desde nuestro interior por el creer ; es decir, desde el Espíritu Santo por la fe).

Muchos creyentes equivocados en la antigüedad, pensaban que la cruz era hacer morir la vida bíos, y se martirizaban el cuerpo; eso no es así, y así no lo enseña la Biblia. Eso no produce ningún fruto, sólo hacer más difícil el camino.Muchos creyentes equivocados hoy, piensan crucificar su vida (psujé) pero para ello sólo usan el poder de su alma (psujé), es decir, su misma vida (psujé); y en eso no obtienen frutos, ya que no hay poder en ello.Los verdaderos discípulos que van alcanzado madurez en el Espíritu, entendieron por medio de la revelación de la palabra, que es por medio del Espíritu Santo en nuestro espíritu; que su vida terrenal ya esta crucificada, ya han resucitado y por los tanto lo que hoy les queda es buscar las cosas de arriba (¿obviamente que provecho tiene para un muerto ganar el mundo entero?); y ese es el Camino de la cruz; tomado la cruz cada día, creyéndole a Dios cada día, y por medio del Espíritu hacer morir las obras de la carne. Despreciando tu vida (psujé), para salvar tu vida (psujé).

Espero que el Señor por medio de su Espíritu les pueda dar confirmación de estas palabras, ya que esto no se trata de una doctrina mental; sino que necesitemos el don de la fe, que proviene de Dios, para creer y tener certeza de estas cosas. Sólo así habrá frutos espirituales y maravillas en nuestras vidas. Mi obligación es compartir estas cosas. Para que por el anuncio del evangelio puedan creer y obtener las promesas de Dios para la eternidad.

Ahora pueden entender las palabras que Pablo profirió por fe, es decir, creyendo al evangelio completo, a lo cual sin dudas, nosotros debemos sumarnos por fe:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2:19-20)

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (Gal 6:14)

PD. Respecto a la ley quiero agregar que la ley es espiritual y como nosotros éramos carnales vendidos al pecado, la ley nos condenó y nos mató. Lo digo para que nadie desprecie la ley de Dios, que es santa, justa y buena. Seguiremos siendo carnales, hasta que no alcancemos la madurez en Cristo. La paz y gracia de Dios nuestro Señor, sea con todos ustedes.

PD2: Esto de la cruz da para mucho más, espero en el Señor que más podremos compartir.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El camino de los transgresores es duro


El buen entendimiento da gracia;
Mas el camino de los transgresores es duro.
(Pro 13:15)

“El camino de los transgresores es duro”; hace algunos días compartía con un hermano estas palabras, y las quiero hacer extensivas a todos ustedes. “El camino de los transgresores es duro”; si lo miras desde el punto de vista de los creyentes, verás algunos ejemplos de creyentes que tienen un camino muy duro, y si examinas un poco más profundo, verás que un motivo de esa rudeza es su transgreción, es decir, su obstinación (rebeldía). La Biblia nos enseña que tendremos un camino muy duro si no somos mansos al Señor; esto es algo que debemos considerar muy seriamente, ya que no creo que ninguno de nosotros busque por masoquismo el sufrimiento; cosa que en si misma no tiene valor alguno; sino el alcanzar lo prometido.

Por otro lado, vemos que el buen entendimiento, es decir, la inteligencia o conocimiento espiritual da gracia, es decir, da el favor del Señor (conocimiento y entendimiento espiritual, no meramente mental). Creo que todo esto nos está enseñando sólo una cosa: Debemos ser renovados en el espíritu de nuestra mente, para entender las cosas espirituales y poder agradar al Señor en todo. Si por el contrario piensas que estás muy bien, y no hay nada aún por aprender; veo que un duro camino se aproxima que es posible evitar. Y ese camino duro veo que es puesto para que no encuentres nada fuera de Cristo. Ahora se hacen claras las palabras del apóstol Pablo: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. (Efe 4:22-24)

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