jueves, 30 de abril de 2009

Como usar nuestra boca


Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,

sino la que sea buena para la necesaria edificación,

a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4:29)

Me llamó hoy mucho la atención este versiculo, y lo quiero compartir con ustedes:

Dice el apóstol Pablo; Ninguna palabra corrompida (podrida, que no vale nada) salga de vuestra boca; esto lo dice la la iglesia de Efeso; fíjate que el mensaje era para una iglesia, como lo es la gran mayoría de lo que nos enseña la Biblia, y no para los incrédulos. Lo digo porque en muchas partes he visto iglesias o hermanos que se sienten superiores por el sólo hecho de no ser incrédulos del mundo; y desprecian ellos mismos las palabras del Señor sintiéndose tan justos en sí mismos que ya no pueden aprender nada más (eso se llama justicia propia, y no vale de nada para con Dios; sino al contrario es algo que Dios detesta).

Bueno el mensaje nos enseña a no usar nuestra boca vanamente o mejor dicho con basura; sino por el contrario; que nuestras palabras sean buenas (buenas significa que provienen del único que nos puede proveer de lo bueno, ya que toda buena dádiva proviene de lo alto). Nuestras palabras deben ser buenas y apropiadas para la edificación de la iglesia, es decir, de los hermanos. Cuando tu entregas palabra corrompida, obtienes corrupción en los oyentes (y en el mejor caso cuando el oyente no te escucha, no obtienes nada). No puedes obtener un buen fruto en alguien si sólo le entregas basura, eso es muy obvio y lo debemos recordar. Cuando tu entregas, por el contrario, palabra buena; es decir, palabra de Dios para la necesaria y oportuna edificación, das gracia a los oyentes. ¿Que significa? Que tus oyentes (es decir, los que tienen oídos para oír), obtendrán ganancia con tus palabras buenas. Es decir, contribuyes a su crecimiento espiritual y ellos ganan en vida. verdad y amor. Cuando entregamos buenas palabras, cumplimos con el propósito de verdadero amor en lo hermanos; el ver que son edificados en amor, por las palabras de Dios genuinas, en nuestros labios. Es verdaderamente una bendición para todos nosotros que así sea, ya que hay más alegría en dar que en recibir; es lo que nos enseñó Jesús.

Nosotros somos los que debemos disponer nuestras bocas a que sean un manantial de bendición a nuestros hermanos, y no una fuente sin valor de ruido y basura.

Que el Señor nos llene nuestros corazones de sus buenas palabras, ya que de la abundancia del corazón habla la lengua. Por amor a nuestros hermanos, y los que aún tienen que venir, al conocimiento de la verdad. Amen.
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¡¿Que piensan ustedes?!
¿Como es que los que reciben gracia son los oyentes?
¿Como ocurre eso? Si nosotros leemos sin detenernos podemos pensar que el que habla debe hacerlo con gracia, pero acá nos dice que el que recibe gracia es el oyente...¿?
Recuerden que son los oyentes, es decir, los que pueden oír los que reciben gracia...
Si alguien quiere opinar, en libertad estamos para hacerlo.
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Estábamos viendo el siguiente versículo de la Biblia:
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4:29)
Y les quería llamar a poner atención que son los oyentes los que reciben gracia al oír la buena palabra (sin descartar que el que habla también hable en la gracia). Esto es muy valioso de entender y practicar entre todos nosotros; cuando nosotros hablamos la buena palabra, es decir, la palabras de Dios inspiradas, con sabiduría, revelación y ciencia; los beneficiados son los oyentes que reciben gracia; osea son edificados. Acá está hablando que todos los que pertenecemos a la iglesia de Jesucristo, podemos hablar la buena palabra, o podemos escucharla de un hermano, y nos dará gracia (nos edificará).
Nos dará gracia, lo podemos decir de la siguiente manera también (no se muy bien cuales serían las palabras más apropiadas para definir gracia, pero intentare algo).
Nos dará gozo, nos dará favor de Dios, nos dará un regalo, nos dará aprobación ante Dios, nos dará una influencia divina en nuestras vidas y sus frutos.
Mira ahora si tienes presente estos dos pasajes, queda claro el medio por el cuál Dios nos hace crecer en El.
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2Pe 3:18)
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. (Rom 14:19)
Dice que debemos crecer en la gracia, osea que la gracia no es algo estático sino que debe ir creciendo en nosotros cada día; ¿Y como se logra? Ya sabemos que por la buena palabra.
Dice que sigamos la mutua edificación, es decir, hablándonos buenas palabras según la gracia o don que nos ha sido dado.
¡Más claro no puede quedar del medio por el cual somos edificados!
Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. (Act 20:32)
Encomendados a Dios y a la palabra de su gracia, es el modo que Dios dispuso para nuestra edificación, y que debe ser ordenada como un cuerpo que no tiene desavenencias entre sí (no sólo edificación sino también herencia eterna).
De modo hermanos, que todos los que tenemos por la gracia de Dios, la Palabra de Dios en nuestros corazones, esto es Cristo en nosotros, tenemos la maravillosa posibilidad de ir ejerciendo nuestra función en el cuerpo de Cristo para el crecimiento de todos nuestros hermanos.
Por último, la última pregunta ¿Y como se obtiene gracia por medio de la buena palabra?
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Rom 5:1-2)
Una vez justificados por la fe, por medio de nuestro Señor Jesucristo; tenemos entrada a la gracia por la FE, es decir, por creer a la buena palabra de Dios.
¿Donde está esta gracia?
Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. (2Ti 2:1)
En Cristo Jesús está la gracia, fuera de él es imposible; permaneciendo en él opera su gracia en nosotros; de modo que debemos esforzarnos en esta gracia que es en El.
Señor abre nuestros ojos para que veamos y entendamos todas estas cosas que tú quieres que conozcamos, por tu gracia. Perdónanos cuando usamos nuestras bocas en palabras corrompidas y sin valor, y no contribuimos en nada en tu obra y en el bien de nuestros hermanos. Danos Señor tu gracia para hablar como debemos, por amor a los tuyos y a ti Señor y para tu gloria. Amén.
Y que la gracia de Dios y del Señor Jesucristo, sea con todos ustedes. Amen.

sábado, 25 de abril de 2009

La verdadera autoridad en la iglesia...


El siguiente mensaje, está inspirado en algo que entendió David, y lo que muchos hoy no entienden ni buscan entender; la verdadera autoridad en la iglesia.

Por favor, lee el siguiente versículo, y verás como Dios no ha cambiado y su corazón es el mismo hoy que ayer:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

Y entendió David, que el Señor lo había puesto con autoridad sobre Israel (Israel espiritual es la iglesia), y lo había engrandecido por AMOR A ISRAEL. Si, por amor a ISRAEL, Dios lo hizo rey. También, lo podemos decir de la siguiente manera: Dios le dio autoridad a un hombre para gobernar a la iglesia, por el amor de Dios a la iglesia. David representa al Señor Jesucristo; Dios nos ha puesto a Jesucristo como Rey y Señor, por amor a nosotros; es el medio que Dios proveyó para bendecirnos.

Cuando David se da cuenta de esto (lo entiende), está descubriendo que toda su prosperidad y grandeza tiene un objetivo; y el objetivo de ello es bendecir al pueblo de Dios; el objetivo no era exaltar a David como hombre; sino que por medio de David Dios pudiera liberar a su pueblo de todos sus enemigos; el propósito del reinado de David era extender la mano de amor de Dios sobre su pueblo, dicho en forma sencilla, el propósito del trono de David es bendecir al pueblo de Dios, por mano de David.

Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. (2Sa 3:18)

Lo primero que debe entender un hombre que quiere servir al Señor, es que si Dios le da autoridad; es por amor a la iglesia; y es porque Dios estableció esa autoridad para bendecir a su pueblo. El es sólo un instrumento de amor en las manos de Dios por sus hijos; eso es lo primordial en toda autoridad verdadera en la iglesia. Cualquier autoridad que se base en la gloria personal, beneficio privado o utilización del pueblo de Dios; no es una autoridad que proviene genuinamente de Dios. Ya que Dios cuando establece (cuando El establece una autoridad en su reino), lo hace por amor a los suyos, y el que ejerce esa autoridad LO ENTIENDE al igual que David lo entendió.

Algunos dirán por malas experiencias o por tanto abuso que hoy se ve en el mundo y la religión, que todos somos iguales y por tanto, sólo el Señor es la cabeza.

Efectivamente todos somos hermanos (no necesariamente iguales, yo en lo personal nunca he visto dos personas exactamente iguales) y Cristo es la cabeza de la iglesia; pero no reconocer que Cristo estableció autoridad en SU IGLESIA sería no querer ver la realidad. Lo que nos pasa es que no queremos ver muchas veces la autoridad del Señor en hermanos, en primer lugar porque no existe o en segundo lugar por malas experiencias; donde vemos que los beneficiados de esa autoridad no son los hermanos en su crecimiento espiritual, sino que es el que ejerce dicha autoridad.

Por favor, ve el siguiente ejemplo, de como Tito era un hombre que tenía una autoridad dada por Dios para bendecir a la iglesia, y el debía ejercerla para hablar, exhortar y reprender. Esto es para corregir y apacentar a la grey de Dios.

Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. (Tit 2:15)

En el texto anterior vemos que Tito si tenía autoridad dada de parte de Dios, y no debía permitir que nadie lo menosprecie en esa autoridad, claro está.

Lo que nos pasa muchas veces, es que relacionamos la autoridad en la iglesia con la autoridad en el mundo; y son cosas diametralmente diferentes; y si así no lo fueran querría decir que la autoridad que nos quiere someter no es de Dios, sino del mundo (estoy hablando de autoridad que dice ser de Dios dentro de la iglesia y no lo es, ya que en el mundo debemos someternos a toda autoridad, ya que toda autoridad es puesta por Dios; recuerdan "...dad al Cesar los que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios...").

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat 20:25-28)

El Señor nos dice muy claro "Mas entre vosotros no será así"; nos enseña que por ningún motivo podemos enseñorearnos de la iglesia y hacernos de ella dueños. La verdadera autoridad viene del hecho de entregar tu vida en rescate por muchos; esa es la verdadera autoridad en la iglesia. Jesucristo es el ejemplo absoluto, se entregó completamente por nosotros, se despojó de todo por nosotros y se entregó hasta la muerte y muerte de cruz; y es por eso que Dios lo exaltó hasta lo sumo. Una autoridad que proviene de la obediencia absoluta al Padre; ya que el Señor nada hacia por su propia cuenta; esa es la verdadera autoridad en la iglesia.

¿Quieres tener autoridad en la iglesia?

Bueno si quieres tener autoridad en la iglesia, pienso que la cosa no parte por ahí; sino que la autoridad es una consecuencia de la vida de Cristo manifiesta en tu vida. Creo que la pregunta más apropiada pudiese ser la siguiente: ¿Quieres servir al Señor y a tus hermanos?

Hay una palabra que quiero rescatar que es la siguiente:

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. (1Ti 3:1)

Primero se nos recalca que es una palabra muy digna de confianza (es por ello que debemos tener muy en cuenta); luego nos dice que si alguno desea obispado (griego: episkopé); buena OBRA desea. Fíjate que es una buena OBRA u OFICIO, y no un cargo. Mira que cuando leemos con atención el Espíritu nos revela cosas nuevas, el ser obispos es una buena obra que debemos anhelar. El obispado, no es un cargo, sino que es un oficio en la iglesia para servir a los hermanos, es decir, para la edificación de los hermanos, por el amor que Dios tiene por ellos. El obispo debe ser un canal conductor de Dios en la iglesia, y no un cargo; sino una obra de Dios encarnada.

Entonces entendemos que Dios si desea que anhelemos tener un oficio u obra en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo; pero no que anhelemos un cargo; ya que la iglesia no es una organización humana donde se reparten cargos según criterios humanos; sino un cuerpo en que el Señor Jesucristo nombra sus ministros (servidores) y no son los hombres los que los nombran. Así que hermanos, si anhelamos un oficio, un ministerio, un servicio, es decir, un obispado; buena OBRA deseamos.

Quiero recalcar un punto aún no mencionado que es muy importante; por favor, lee lo siguiente que escribió Santiago en su carta:

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. (Stgo 3:1)

El Espíritu nos enseña a NO HACERNOS MAESTROS, ya que el que nos puede dar el oficio, obra o ministerio de maestro; no somos nosotros mismos; sino el Señor Jesucristo. Y un punto muy importante aún no mencionado; toda autoridad en el Señor va de la mano con una responsabilidad ante el Señor. Por eso nos enseñan que cuando nos hacemos maestros por nosotros mismos, recibiremos mayor condenación, es decir, mayor responsabilidad por la que deberemos dar cuentas ante el trono de Cristo.

Como lo hemos dicho, la verdadera autoridad va de la mano de una mayor responsabilidad (esto es obvio, pero no está de más repetirlo); y su objetivo es una obra en los hermanos por amor. Por favor lee lo que escribe Pablo, y podemos notar con que amor se refería a sus hermanos (muchos de los cuales fueron engendrados en el Espíritu gracias a ministerio que el Señor le dio).

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, (Gal 4:19)

El verdadero ministerio de Dios, es real en un hombre que es capaz de sufrir por sus hermanos hasta que sea concluida la ora de Dios en ellos; el verdadero ministerio no descansa hasta ver a sus hermanos creciendo sanos y saludables; hasta que Cristo sea formado en todos ellos (esto es la edificación de la iglesia, y no construir más y más templos como muchos hoy mal entienden).

Podemos concluir que si deseas un ministerio, buena obra deseas; pero Dios lo hará a través de ti sólo si por medio de ti, en su gracia, puede expresar su amor hacia todos sus hijos, es decir, puede bendecir a su iglesia por medio de tu mano. Y recuerda que un ministerio es un oficio, y nadie puede ejercer un oficio sin que se le haya sido enseñado por el Maestro. Los verdaderos ministerios de Dios, parten con un cambio en el corazón del hombre; cuando Dios da al hombre un anhelo sincero y genuino de servir al Señor y de amor hacia sus hermanos; ese es el principio de un ministerio. Luego necesitamos el discipulado de Cristo, para ser competentes en nuestro oficio para ganancia de la iglesia y gloria de nuestro Señor. Y con los dones que son dados por el Espíritu Santo a la iglesia. Amen.

Un abrazo y recuerden:

Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2Sa 5:12

domingo, 5 de abril de 2009

Como se asombraron de ti muchos..., así asombrará él a muchos...

Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. (Isa 52:14-15)

Así como muchos se asombraron de Jesús de Nazaret; cuando fue crucificado; ya que su aspecto ya no tenía aspecto humano, ¡de tanto castigo!. Se humillo y se entregó hasta la muerte, y muerte de cruz. No sólo una muerte de gran sufrimiento físico; sino una muerte en que la victima es expuesta a la afrenta y burla pública del mundo; si eres rey le gritaban "Baja de la cruz y creeremos...” y se burlaban y mofaban de él. Pero el mayor sufrimiento no es el físico, ni el del alma (afrenta e ignominia pública); sino el mayor sufrimiento es haber sido apartado del Padre para poder tomar nuestro pecado por nosotros; el haber cargado con nuestras iniquidades y transgresiones fue lo más terrible; el ser apartado de Dios por estar cargado de todo el pecado de la humanidad, el haber recibido toda la ira de Dios por el pecado; es por eso que clama Padre mío. Padre mío, ¿por que me has abandonado?; en esos momentos, el cargó solo con nuestros pecados en la cruz del calvario, estaba solo sin nadie en quien apoyarse. ¡Que asombro produjo!; a otros salvó y el mismo no puede salvarse exclamaban...

Pero él asombrará a las naciones, a los reyes y gobernantes de este mundo cuando lo vean nuevamente, todos cerrarán la boca ante él y verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído. ¡Cuan tremendo será ese asombro entre las naciones y los poderosos de la tierra! Cuando lo vean nuevamente; y aquel quien fue despreciado por el mundo; y aquel quien fue de tal manera desfigurado por el castigo por el mundo, será visto por todas las naciones y gobernantes de la tierra. Y entenderán la realidad, y verán lo que nunca imaginaron ver. A Jesús de Nazaret como Señor, Rey y Dios. Amen.

¿Cómo estamos para ese momento?

domingo, 15 de marzo de 2009

La oración, ¡ no sólo es respondida...!


Quiero llamar vuestra atención un minuto, por algo que en verdad es muy valioso saber y recordar; si me lo permites lo expondré.

Leyendo un pequeño libro del hermano Watchman Nee sobre la oración, "Cuando la tierra gobierna el cielo"; me llama la atención un punto que menciona, y que se los quiero compartir....

Nosotros sabemos que Dios oye nuestras oraciones y que las responde, eso lo sabemos y lo hemos experimentado; las oraciones de fe las oye y nos responde nuestro Padre.

¿Pero sabias que hay algo más que nos enseñó nuestro Señor?; si hay algo más que Jesús nos enseño; y es que no sólo oiría y respondería nuestras oraciones, sino que nuestro Padre nos recompensará por ellas; si, así es; además, de ser oídas y respondidas nuestras oraciones, también seremos recompensados por ellas...

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mat 6:6)

Jesús nos enseñó que nuestras oraciones de fe, secretas a nuestro Padre que está en los cielos; las recompensará en público. Es algo importante de saber; ya que Jesús nos lo enseñó, Dios Padre recompensará cada oración de fe que se haga.

Hermanos, hay muchas cosas hoy por las que orar y son muy necesarias nuestras oraciones; sólo quiero llamar tu atención a este aspecto; no sólo seremos oídos y el Señor hará lo que pedimos en el espíritu; sino que nuestras oraciones Dios las recompensará...

¿No será mucho? Bueno yo creo que si lo es, ¡es mucho!, pero mucho más de lo que merecemos, imaginamos y entendemos, lo que Dios nos da y nos dará. Pero esto es su palabra; El lo prometió y El cumple su palabra.

Aprovechemos la oportunidad de renovar nuestra oración para que su Reino cada día se haga más grande acá en la tierra, para su gloria. Amen.

Un abrazo.

martes, 10 de marzo de 2009

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


Cuando Jesús nos enseño a orar, la tan repetida oración del Padre nuestro, pero tan magnifica y sublime a la vez; digo repetida porque no siempre es entendida; sino que muchas veces se repite y se repite, pensando que Dios se agrada de escuchar muchas veces lo mismo, muchas repeticiones...¿?
Ese dios no es el que yo conozco, sino él que yo conozco es el que escucha el corazón del hombre, y no le gusta la vana palabrería y repetición... si sólo leemos justo antes de que Jesús nos enseña esta oración nos dice:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (Mat 6:7)

Dios no escucha las vanas repeticiones; cuando Jesús nos enseño este modelo de oración; El Padre Nuestro, nos está enseñando a orar; y es por ello que en esta oportunidad sólo quiero hacer un pequeño alcance a dicha oración, que es el modelo de oración que debemos aprender.

La tercera frase de esta oración es la siguiente, como todos ya la conocemos y es la frace que quiero abordar:

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Mat 6:10)

Primero debemos recordar que estamos en una oración, es decir, estamos declarando y pidiendo a Dios nuestro Padre algunas cosas (y por supuesto agradeciendo); y lo primero que pedimos en esa oración es: VENGA TU REINO; fíjate que es la primera petición que debemos hacer a Dios respecto a nosotros (ya que las fraces anteriores son declaraciones y peticiones para con él); que VENGA SU REINO; nada hay más importante que pedir que VENGA SU REINO respecto a nosotros. Y luego de esta petición viene otra muy especial: Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Nota que antes pedimos que venga SU REINO, y luego queremos que ese Reino se haga realidad en la tierra, como ya se hace en el cielo. Pon atención, que en la tierra hoy no siempre se hace la voluntad de Dios, sino que nosotros debemos pedir que así se haga, como se hace en el cielo; Jesús nos enseño que debemos pedirlo, ya que es necesario pedirlo para que se cumpla; de otra manera no nos habría enseñado a orar de esa manera. Por lo tanto, es necesario pedir que se haga la voluntad de Dios acá en la tierra como ya se hace en el cielo, esto es que se concrete su Reino en la tierra.

Como ya notaste, en la tierra no todo lo que ocurre es la voluntad de Dios; pero para eso estamos para traer el Reino de Dios a la tierra por medio de la oración. No vendrá si no lo pedimos, pues así nos lo enseñaron, pues así lo dispuso DIOS nuestro PADRE.

Ahora, siempre que vemos y escuchamos la palabra tierra; nos imaginamos el mundo y todas las personas que están en el; pero hay algo que hoy debes ver con mayor claridad.

Cuando Dios formó al hombre, ¿de que lo hizo? lo hizo del polvo de la tierra. ¿No te sugiere algo esto?

Pues claro, la tierra somos nosotros mismos, los hombres formados por Dios el Padre: es por eso que cuando pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo; lo que en realidad estamos pidiendo es que se haga la voluntad del Padre en nuestras vidas antes que la nuestra, así como se hace en el cielo la voluntad de Dios; y como nuestro Señor mismo nos enseñó acá cuando vino.

¿Porque hay que pedirlo?
Porque el poder es del Padre, y porque debemos quererlo antes de pedir; con el poder de Dios que es CRISTO en nosotros; debemos pedir poder hacer la voluntad de Dios, y no que esta tierra se siga gobernando sola como bien le parece, en el mejor de los casos; sino que se sujete al REINO DE DIOS, es decir, al Padre ¡nuestro Padre!.

¿No es hermoso?

Padre amado; que se haga en nosotros tu buena, santa y perfecta voluntad; como se hace en el cielo; porque tuyo es el REINO, el PODER y la GLORIA. Amen.

Recuerda, lo más importante que debemos pedir para con nosotros; es que VENGA SU REINO; y que ese REINO se haga REALIDAD en nuestros corazones, que es la TIERRA.

OH Señor; Cuantas oraciones partimos exponiendo nuestra voluntad a Dios, y pidiéndole que se cumpla nuetra voluntad, ¡que errados estamos!; es hora de abrir los ojos y mirar a Dios como nuestro PADRE; ¿Y que significa eso? En parte es entender que el cuida de nosotros y su voluntad es perfecta para nosotros.

Ver a Dios como PADRE, que es precisamente la primera palabra de esta oración precisoisima; significa TODO. Si TODO.

Que el Espíritu Santo abra nuestros ojos y realmente veamos lo tremendo que es tener a Dios como PADRE; no se trata de entender mentalmente esto, sino VERLO, ENTENDERLO y VIVIRLO por los siglos de los siglos. Amen.

Gracias SEÑOR.

Un abrazo a todos, y sigamos esta preciosa carrera hermanos.

sábado, 28 de febrero de 2009

Paul Washer, a la iglesia de Sardis

Les comparto el enlace de este video, de un pastor avangelico protestante Paul Washer, hoy al igual que ayer la palabra del Señor es anunciada, incluso a aquellos que deberían conocerla, o lo que es peor; aquellos que dicen conocerla. Hoy al igual que ayer, los profetas son menospreciados, apartados y burlados. Pero su obra no será sin fruto; ya que HAY QUIEN LOS SUSTENTA.
La iglesia de Sardis (mencionada por el Señor en apocalipsis), hoy representada por los evangélicos-protestantes; tienen pocas personas que no han manchado sus vestiduras; y andarán con vestiduras blancas con nuestro Señor, porque son dignas. Aquí se ve un ejemplo, y como la prédica calza exactamente con el mensaje de nuestro Señor a Sardis.
Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. (Apocalipsis 3:4)
En este enlace encontrarás el vídeo donde predica Paul Washer, a la iglesia de Sardis.
Un abrazo a todos, y que el Espíritu hable a nuestros corazones.

viernes, 13 de febrero de 2009

... ante Dios y ante los hombres


Cuando Pablo daba testimonio de su fe, y del Camino que seguía al gobernador de la ciudad de Cesarea, es decir, el gobernador Félix. Hay algo muy importante de retener, considerar y por supuesto practicar. Pablo no sólo procuraba mantener una conciencia limpia ante Dios; sino que también lo procuraba ante los hombres. Por favor, leamos lo siguiente:


Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. (Hechos 24:16)


Ante Dios y ante los hombres; algunos hermanos se equivocan y piensan que sólo debemos tener una conciencia limpia ante Dios, pero eso no es así; o por lo menos, no es los que enseña y practicaba el apóstol Pablo. Es necesario, no sólo procurar tener una conciencia limpia ante Dios, sino también ante los hombres. Esto nos pone en una medida muy práctica de nuestra fe. Se hace muy real y concreto el practicar, lo que también Pablo practicaba "procurar tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres".

Por favor, permite en estos momentos que el Espíritu Santo hable a tu corazón, y que toque tu conciencia, y veas si esto ha sido realmente así en tu vida, o si debes ponerle atención. Ante Dios y ante los hombres; ya que de no ser así, puede ser que sólo estamos acallando nuestras conciencias, ya que nunca agradaremos a Dios, si no somos sencillos y sinceros ante los hombres.

Espero que para todos llegue a ser, y sea una realidad tener la misma gloria que Pablo tenia:

Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros. (2Co 1:12)

Que nuestras conciencias nos den testimonio a nuestro corazón, que nos conducimos en el mundo con SENCILLEZ y SINCERIDAD; y no con la sabiduría humana que heredamos en la carne (y con la que se manejan las personas del mundo); sino con la gracia de Dios. Que así sea. Amen.

Y recuerden, no sólo ante Dios que es lo primero; sino ante los hombres también; sin lo cual nunca tendremos una conciencia sin ofensas ante Dios.

Los quiero en Cristo.

Rodrigo

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